Con la celebración de la Eucaristía el Jueves Santo, la Iglesia abre las puertas al Triduo Pascual, el periodo más sagrado del año litúrgico donde se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Buenos Aires, jueves 2 abril (PR/26) — El Jueves Santo es, por excelencia, la “puerta de entrada” al Triduo Pascual.

Este tiempo santo abarca los tres días en los que la Iglesia celebra los misterios centrales de nuestra fe: el Viernes Santo (Pasión y Muerte), el Sábado Santo (Sepultura y Descanso) y el Domingo de Resurrección.

Es el inicio de la «crisis pascual», la lucha definitiva entre la muerte y la vida, donde la vida nunca es absorbida por la muerte, sino que sale victoriosa a través del amor.

La liturgia: Una alegría sobria y dolorida

La liturgia de este día nos invita a sentarnos a la mesa con el Maestro y ser espectadores de todo lo que aconteció «en la noche en que iban a entregarlo». A diferencia de otras celebraciones, hoy no se celebra directamente la muerte ni la resurrección, sino la entrega voluntaria.

Es una jornada de contrastes: la Iglesia rompe la austeridad cuaresmal cantando el «Gloria», pero es una alegría contenida. Como nos decía el Papa Francisco, en esta tarde Cristo nos dejó el testamento de su amor en la Eucaristía, no como un simple recuerdo, sino como un memorial vivo de su presencia perenne.

Celebraciones litúrgicas: Crismal y Cena del Señor

El Jueves Santo se manifiesta en dos momentos fundamentales de la vida sacramental:

  1. La Misa Crismal: Celebrada por la mañana, es el signo de la unidad de los sacerdotes con su Obispo. En ella se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos. Además, los presbíteros renuevan sus promesas sacerdotales, recordando que hoy también se instituyó el Sacramento del Orden Sacerdotal.

  2. La Misa de la Cena del Señor: Es el acto central al caer la tarde. En ella, Jesús «redefine» la Pascua a partir de su sacrificio. Antes de ser entregado, Cristo se entrega como alimento, anticipando de forma real su muerte en la Cruz: «Hagan esto en memoria mía».

El Mandamiento Nuevo y el Lavatorio de Pies

 

Uno de los gestos más profundos de esta tarde es el Lavatorio de Pies. Al imitar a Cristo, el sacerdote se pone al servicio de la asamblea. Jesús se hace «paradigma» de amor a través del servicio: «Si Yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis uno a otros lavaros los pies».

De aquí surge el «Mandamiento Nuevo» de la caridad. Como recordaba el P. Donato Jiménez, este día es una oportunidad única para reconciliarse con el prójimo e ir a la Eucaristía con un corazón dispuesto a encontrar el verdadero sentido del amor.

Tradición y Oración: La Visita a las Siete Iglesias

 

Al finalizar la Misa, el Santísimo Sacramento es trasladado al «Monumento» para su reserva y adoración. Comienza entonces la tradicional Visita a las Siete Iglesias, un recorrido de fe que simboliza el acompañamiento a Jesús en su soledad y cautiverio:

  • 1ª Iglesia: El camino de Jesús desde el Cenáculo hasta el Huerto de los Olivos.

  • 2ª Iglesia: Del Huerto a la casa de Anás, donde es interrogado y abofeteado.

  • 3ª Iglesia: El traslado a la casa de Caifás, donde sufre insultos y ultrajes.

  • 4ª Iglesia: La primera comparecencia ante Poncio Pilato.

  • 5ª Iglesia: El encuentro con el rey Herodes, quien se burla de Él.

  • 6ª Iglesia: El regreso ante Pilato, donde es azotado y coronado de espinas.

  • 7ª Iglesia: El camino definitivo al Calvario con la cruz a cuestas.

Este recorrido es un himno a la lucha de quien lleva la victoria, porque su arma es el amor y su entrega es por nuestra salvación.

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Fuente: Varios/ACI Prensa