Rakesh Bhukal forma parte del proyecto de la Mosca Soldado Negra, que introduce la producción de insectos como una fuente local, sostenible y de alta calidad de proteína para la alimentación animal.
Con el apoyo de la FAO, Rakesh Bhukal está impulsando la cría de mosca soldado negra en Trinidad y Tobago para reducir residuos, disminuir los costos de alimentación animal y fortalecer sistemas agroalimentarios sostenibles.
Trinidad y Tobago, martes 7 de abril – (PR/26) . Rakesh Bhukal imaginó un futuro en ámbitos tan diversos como la contabilidad, la aviación o la industria petrolera. Sin embargo, al crecer en una comunidad rural, rodeado de naturaleza, fue otra pasión la que se abrió camino: las ciencias, en particular los estudios ambientales, comenzaron a cautivarlo. Observó cómo ambientalistas de todo el mundo generaban cambios reales, y supo que quería ser uno de ellos.
“Creo que cuando tienes una fuerte motivación y pasión por algo, también necesitas contar con el conocimiento técnico y la experiencia”, afirma.
Convencido de que cualquier sueño puede hacerse realidad, decidió estudiar Gestión de Recursos Naturales y Ambientales, con especializaciones en Biología Marina y Zoología en la Universidad de las Indias Occidentales (UWI). Su objetivo era claro: generar un impacto positivo en el mundo.
El camino para lograrlo dio un giro inesperado cuando se integró al proyecto de la Mosca Soldado Negra, una iniciativa innovadora financiada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en alianza con la UWI y el Ministerio de Agricultura y Pesca de Trinidad y Tobago.

El objetivo del proyecto es introducir la producción de insectos como una fuente local, sostenible y de alta calidad de proteína para la alimentación animal.
Esta necesidad es clave, considerando que los costos de alimentación pueden representar hasta el 70 % de los costos de producción pecuaria, y que la región del Caribe destina millones de dólares cada año a la importación de insumos como la torta de soya.
Las larvas de la Mosca Soldado Negra tienen una capacidad extraordinaria: pueden transformar residuos orgánicos en dos productos valiosos, alimento animal rico en proteínas y biofertilizante lleno de nutrientes.
Para un país como Trinidad y Tobago —que consume más de 1,3 millones de kilogramos de pollo cada semana, lo que requiere 6,8 millones de kilogramos de alimento— esto representa un cambio potencialmente transformador. La producción local de harina de insectos podría sustituir insumos importados costosos, fortalecer la seguridad alimentaria y reducir los residuos.
Descubriendo soluciones locales
El proyecto enfrentó un gran desafío inicial: ¿cómo obtener las larvas de Mosca Soldado Negra? La idea original era importarlas desde el Reino Unido, pero el equipo identificó dos riesgos importantes.
En primer lugar, estas moscas podrían convertirse en una especie invasora y alterar el ecosistema local. En segundo lugar, no existía garantía de que se adaptaran a las condiciones climáticas del Caribe.
Gracias a su formación en zoología y experiencia en trabajo de campo, Bhukal fue seleccionado para encontrar una solución local. El joven científico salió al terreno, “buscando entre frutos de pan en descomposición” y explorando hábitats naturales en busca de larvas.
“¿Por qué traer moscas extranjeras cuando tenemos las nuestras?”, recuerda haber planteado. “Si usamos poblaciones locales, evitamos el riesgo de invasión y además sabemos que ya están adaptadas a nuestro clima”.
Así comenzó una aventura poco convencional. Mientras la instalación oficial aún estaba en construcción, Rakesh transformó el único espacio disponible —una habitación extra en su departamento arrendado— en un bioreactor de insectos improvisado para iniciar rápidamente el proyecto.
Recorrió granjas avícolas, instaló trampas con vegetales en descomposición y examinó cuidadosamente miles de larvas para identificar las de Mosca Soldado Negra, entre otras especies. “Estamos hablando de miles de larvas”, comenta entre risas.

Su determinación dio frutos. Prácticamente por sí solo, Bhukal desarrolló el bioreactor de insectos, una instalación en la UWI donde hoy se estudia, investiga y reproduce la Mosca Soldado Negra.
Estas larvas se han convertido en una herramienta clave para la sostenibilidad, gracias a su capacidad de transformar residuos orgánicos en proteína de alta calidad y biofertilizantes en cuestión de días. Su alimentación, basada en desechos de alimentos como restos de frutas y verduras, evita que estos terminen en vertederos o sean arrojados al mar.
La FAO estima que aprovechar apenas el 50 % de los residuos orgánicos disponibles podría generar suficientes insectos para alimentar entre el 50 % y el 100 % de los pollos de engorde producidos en el Caribe. Se trata de un avance significativo hacia la transformación de los sistemas alimentarios y la construcción de una economía circular.
Para actores nacionales y organismos financiadores, este proyecto representa una oportunidad concreta de inversión en soluciones que promueven sistemas alimentarios más resilientes y sostenibles en la región.
La visión de la FAO es que, para 2026, la cría de insectos sea una industria viable en el Caribe, adoptada por productores, empresas de alimentos balanceados y gobiernos como parte de una economía más sostenible y circular.
La instalación de la UWI funcionará como un centro regional de conocimiento, promoviendo capacitación, intercambio de experiencias y el desarrollo de nuevos emprendimientos.
Rakesh tiene un mensaje para quienes aún dudan: “No dejen que la palabra ‘larva’ los asuste. Cuando vean lo que estas moscas pueden hacer —señala— se darán cuenta de que no son plagas, sino aliadas”.
Primicias Rurales
Fuente: FAO


















