Ciudad del Vaticano, jueves 9 abril (PR/26) — El Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, advirtió del riesgo de que en el escenario internacional prevalezca la “lógica del más fuerte” y llamó a los cristianos a convertirse en “voces de paz” que no dejen solo al Papa León XIV.

En una entrevista concedida a la revista cultural Dialoghi, vinculada a la Acción Católica Italiana, el cardenal afirmó que si bien la voz de los pontífices es “profética”, corre el riesgo de convertirse en “una voz que clama en el desierto si no es sostenida y ayudada concretamente”.

Sus declaraciones también ofrecen una clave para comprender la vigilia de oración por la paz convocada por León XIV para el 11 de abril en la Basílica de San Pedro.

El Cardenal Parolin recordó el precedente de la guerra de Irak en 2003, cuando San Juan Pablo II pidió evitar el conflicto, pero “fue dejado solo”. Por ello, insistió en la necesidad de apoyar el llamamiento del actual pontífice a una paz “desarmada y desarmante” y a rechazar “las falsas propagandas del rearme”.

Más voces contra la «locura» del rearme

 

“Habría necesidad de más voces de paz, de más voces contra la locura de la carrera hacia el rearme, de más voces que se levanten en favor de nuestros hermanos más pobres, de más voces y de más propuestas —pienso por ejemplo en el mundo de los ateneos católicos— para nuevos modelos económicos inspirados en la justicia y en el cuidado de los más débiles en lugar de la idolatría del dinero”, expresó.

El purpurado describió un panorama preocupante en el que la opción militar parece imponerse con facilidad: “Me impresiona con cuánta determinación —estuve a punto de decir facilidad— la opción bélica se presenta como resolutiva, casi inevitable”, señaló.

Según el Secretario de Estado del Vaticano, esta tendencia ha dejado a la diplomacia prácticamente “muda”, incapaz de activar instrumentos alternativos, mientras se pierde la conciencia de la tragedia de la guerra y del valor de las reglas compartidas.

Doble estándar de indignación en las guerras de Ucrania y Gaza

En su análisis, la raíz del problema es un “multipolarismo inspirado en el primado de la potencia”, en el que los Estados confían más en la fuerza que en el derecho internacional. Esto genera “dobles estándares”, visibles —según indicó— en la diferencia de reacciones ante los bombardeos contra civiles en Ucrania y la destrucción en Gaza.

“Muchos gobiernos —subrayó el Cardenal Parolin— se han indignado por los ataques contra los civiles ucranianos por parte de los misiles y de los drones rusos, imponiendo sanciones a los agresores”. “No me parece que haya ocurrido lo mismo con la tragedia de la destrucción de Gaza”, apreció.

Para el purpurado se trata de un “uso de dobles estándares” ligado a un “primado de la potencia”, al predominio del propio país respecto a los demás, justificado por el derecho internacional e invocado “solo cuando conviene”, pero ignorado en tantos otros casos.

Además de lamentar que la arquitectura global de la diplomacia esté cada vez más debilitada, también reseñó que es “una utopía” pensar que la paz “esté garantizada por las armas y por los equilibrios impuestos por el más fuerte, más bien que por los acuerdos internacionales”.

 

“No podemos rendirnos a la lógica del más fuerte”

 

Ante esta situación, Parolin pidió “un sobresalto de humanidad y responsabilidad” que vuelva a colocar en el centro la dignidad de la persona.

En este contexto, el cardenal lamentó que Europa sea incapaz de hablar con una sola voz y señaló que es necesario “reavivar en los pueblos el sentido de pertenencia europea y, en los liderazgos, la conciencia de la necesidad de acciones comunes sin venir nunca menos a los principios que están en la base de la misma Unión Europea”.

Respecto a las Naciones Unidas, “la Santa Sede —afirmó el purpurado— continúa creyendo en la importancia” de la ONU, “considerando que las organizaciones internacionales son fundamentales para frenar la lógica del más fuerte”. En todo caso, reconoció que el uso del veto ha limitado su capacidad de actuación. “No podemos pasar de la fuerza del derecho al derecho de la fuerza”, advirtió.

El purpurado también destacó el papel que pueden desempeñar los creyentes. Entre sus declaraciones mencionó la defensa de la vida y de la dignidad humana, la libertad religiosa, la promoción de correctivos al sistema económico-financiero según la doctrina social de la Iglesia y el cuidado de la creación.

“Como cristianos debemos oponernos a esta deriva con nuestra vida cotidiana”, concluyó.

Primicias Rurales

Fuente: ACI Prensa