Tras el rezo del Regina Coeli, el Pontífice dirigió un mensaje marcado por la preocupación por los conflictos abiertos en el mundo, con especial referencia a Ucrania, Líbano y Sudán.

En primer lugar, el Papa felicitó la Pascua a las Iglesias orientales que celebran este domingo la resurrección de Cristo porque siguen el calendario juliano, entre ellas, la Iglesia Ortodoxa Rusa. “A todas esas comunidades les dirijo mi más cordial saludo de paz en la comunión de fe del Señor Resucitado”, aseguró el Pontífice.

“Lo acompaño con una oración más intensa por cuantos sufren a causa de la guerra, de modo particular por el querido pueblo ucraniano”, afirmó a continuación al tiempo que pidió que “la luz de Cristo lleve consuelo a los corazones afligidos y fortalezca la esperanza de paz”.

Las reflexiones del Papa coinciden con el decreto del fuego en Ucrania anunciado por el presidente ruso, Vladimir Putin, con motivo precisamente de la festividad de la Pascua ortodoxa. La breve tregua dio comienzo a las 16.00 horas (hora local) de este sábado y concluirá a última hora de este domingo, según indicó el Kremlin en un comunicado.

Por otro lado, instó a la comunidad internacional a que no «disminuya la atención» ante el drama de esta guerra.

 

En este contexto, el Pontífice apeló al derecho internacional y a la conciencia humana para proteger a los civiles de las consecuencias de los conflictos armados. “El principio de humanidad, inscrito en la conciencia de toda persona y reconocido en las leyes internacionales, comporta la obligación moral de proteger a la población civil de los atroces efectos de la guerra”, afirmó.

Además, lanzó un llamamiento directo a los actores implicados: “Hago un llamamiento a las partes en conflicto para que cesen el fuego y busquen con urgencia una solución pacífica”.

El país africano atraviesa actualmente la mayor crisis humanitaria y de desplazamiento del mundo, con cerca de 11 millones de personas forzadas a abandonar sus hogares y más de 150.000 fallecidos tras tres años de enfrentamientos, según datos de Amnistía Internacional.

“Renuevo mi apremiante llamamiento a las partes beligerantes para que hagan callar las armas e inicien, sin condiciones previas, un diálogo sincero orientado a poner fin cuanto antes a esta guerra fratricida”, añadió.

El Papa concluyó su intervención agradeciendo la presencia de peregrinos y fieles de diversos países, entre ellos grupos procedentes de Austria, Polonia y Francia, así como miembros del Movimiento de los Focolares.

 

 

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Fuente: ACI Prensa