Luego de 28 años de mediciones y experimentación en el módulo de riego del INTA Manfredi -Córdoba-, los especialistas observaron incrementos de rendimiento por el riego para todos los cultivos: 115 % en trigo, 51 % en maíz y 28 % en soja.
Córdoba, 12 de agosto (PR/24) .- Según este ensayo de larga duración, el seguimiento del contenido de agua en el suelo es una estrategia fundamental que permite regar de manera eficiente para abastecer las necesidades de los cultivos cuando no alcanza el agua de lluvia.
Si hay algo constante en el clima es la alta variabilidad. Este dato fue confirmado en un ensayo de larga duración que se realiza en el módulo de riego del INTA Manfredi -Córdoba-. Luego de 28 años de mediciones y experimentación determinaron que en la región la precipitación media anual es de 757 milímetros (período 1931-2023).
Además, observaron que el 80 % de las lluvias se concentran en el semestre octubre-marzo, al tiempo que existe más del 50 % de probabilidades de registrar déficit hídrico en todos los meses del año, lo que limita y condiciona los rendimientos de trigo, así como de los principales cultivos de verano, como la soja y el maíz.
Frente a este escenario, Aquiles Salinas -especialista en riego y director del Centro Regional del INTA Córdoba- subrayó la importancia de realizar un seguimiento del contenido de agua en el suelo y lo consideró “una estrategia fundamental que nos permite regar de manera sostenible, aportando sólo lo que el cultivo necesita y que no es suministrado por las lluvias”.
Y agregó: “Luego de 28 años de estudios observamos incrementos de rendimiento por el riego para todos los cultivos, del orden del 115 %, 51 % y 28 % para trigo, maíz y soja respectivamente”. A su vez, detalló que “la mayor respuesta de rendimiento en trigo bajo riego respecto a secano se explica por la ocurrencia del ciclo de este cultivo en un período del año con escasas precipitaciones, debido al régimen de lluvias típico de la región”.
En este sentido, destacó: “El riego suplementario surge como una tecnología que permite suministrar agua a los cultivos durante períodos de déficit hídrico y permite mejorar los rendimientos y disminuir la variabilidad interanual de los rindes”.
Es que, según explicó, si bien la incorporación de la siembra directa (SD) y tecnologías de manejo asociadas en Córdoba permitió incrementar los rendimientos de los cultivos y la producción agrícola a lo largo de los años, la producción de secano se encuentra limitada por la disponibilidad de agua, debido a la alta variabilidad en la cantidad y distribución de las precipitaciones.
Salinas recordó que “en 1996 se instaló en INTA Manfredi un módulo de riego con fines experimentales y demostrativos para proporcionar herramientas al productor regante de la región que sirvan para maximizar la productividad de la empresa agropecuaria”.
Y especificó que desde la instalación del sistema, todos los años se realizaron mediciones de precipitaciones, riegos, contenido de agua en el suelo a la siembra y cosecha, rendimiento en grano, consumo de agua y eficiencia de uso de agua (EUA, calculada como los kg de grano producidos por mm de agua consumido) de los cultivos regados.
En conclusión, Salinas destacó que para las condiciones edafoclimáticas regionales, los resultados mostraron que el riego suplementario tuvo un efecto positivo sobre los cultivos analizados. “Los rendimientos en granos se incrementaron respecto al secano y fueron más estables, demostrando la sostenibilidad en el tiempo de esta práctica”, subrayó.
Buenos Aires, 8 de agosto (PR/24)– El INTA y la CONAE utilizan una tecnología innovadora que combina información satelital y sensores in situ para monitorear la humedad del suelo. Esta herramienta, única a nivel internacional, está disponible para la Pampa Húmeda con proyección de ampliación a zonas áridas y semiáridas -en Río Negro y La Pampa- para proporcionar datos precisos y actualizados que mejoren la gestión del agua para riego.
La planificación de riego es un instrumento fundamental para el uso eficiente del agua, esto significa, suministrar en el momento oportuno la cantidad necesaria de agua al cultivo para obtener los mayores rendimientos con una alta eficiencia en el uso del agua. Ante el desafío que supone la gestión del agua de riego, con propuestas de solución sobre problemáticas puntuales de los sistemas productivos, se conformó una vinculación interinstitucional entre dos instituciones del sistema científico-tecnológico nacional: el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).?
Para ello, equipos de investigación del INTA en Río Negro y La Pampa implementaron el uso de las imágenes satelitales radar de apertura sintética de la misión SAOCOM 1, para mejorar la gestión del agua en los valles irrigados del norte de la Patagonia.?
Ayelén Montenegro –profesional del INTA Alto Valle– explicó: “Los satélites de radar obtienen información de la superficie terrestre independientemente de las condiciones del clima e iluminación solar, penetran las coberturas vegetales y tienen gran sensibilidad a la rugosidad y humedad del suelo”.
Asimismo, precisó: “Con este desarrollo se obtiene información precisa y recurrente sobre la humedad del suelo a diferentes profundidades, lo que permite optimizar los ciclos de riego de manera adaptativa”.?
La misión SAOCOM 1 es la constelación argentina de satélites de observación de la Tierra, diseñados y puestos en órbita por la CONAE, en el año 2018 (SAOCOM 1A) y en el año 2020 (SAOCOM 1B). Los satélites SAOCOM 1A y 1B fueron están equipados con un Radar de Apertura Sintética (SAR), que es sensible a las variaciones superficiales de humedad de suelo.?
El equipo de investigación del INTA Alto Valle –Río Negro– utilizó la información SAOCOM en complemento con sensores de humedad del suelo instalados por la CONAE en parcelas experimentales, con el objetivo de validar la información obtenida desde el satélite.?Hasta el momento, en Valle Medio se instalaron sensores de humedad a dos profundidades (5 y 50 centímetros) y un sensor de napa freática in situ con el objetivo de asociar dichos parámetros medidos a campo con la información provista por las imágenes SAOCOM.?
Por otro lado, desde la Agencia de Extensión Rural (AER) 25 de Mayo, en la cuenca del Río Colorado –La Pampa– se lleva adelante un proyecto para estimar consumos de agua y mejorar la gestión hídrica en la agricultura. ?
El proyecto incluye la calibración de una serie de instrumentos de medición, la estimación de los consumos de agua en las secciones de riego y en establecimientos productivos, y evaluar la eficiencia de conducción y aplicación del agua para riego a nivel regional y a nivel de lote.?
En este sentido, la agencia espacial argentina, en el marco de Plan Espacial Nacional, desarrolló y validó el Mapa de Humedad del Suelo en base a datos satelitales de radar sobre el principal núcleo productivo del país, la Pampa Húmeda. Para ampliar la aplicación de este producto a zonas áridas y semiáridas de Argentina, se firmaron convenios específicos con agencias del INTA para atender problemas de sistemas productivos bajo riego, integrando tecnologías avanzadas con datos satelitales.?
Carolina Aumassanne –profesional de la AER Colonia 25 de Mayo– señaló que “la propuesta, integrada al uso de datos de SAOCOM 1 para estimación de humedad de suelo, posibilitará un salto de calidad al incorporar los productos satelitales que se generan a partir de la observación de la Tierra al seguimiento y evaluación de los sistemas productivos bajo riego”.
Para este proyecto se entregaron mapas de humedad del suelo para los sectores de interés en La Pampa. Actualmente, se adecua la planificación de la adquisición de imágenes sobre la zona para determinar una estrategia de monitoreo y validar los productos con los sensores instalados.?
“La difusión del Mapa de Humedad de Suelo satelital es de suma importancia para la planificación y gestión del territorio, ya que será un producto validado para la zona, para la capacitación de técnicos y operarios actuales y futuros, y la difusión de tecnologías para cuantificar el uso del agua para riego”, puntualizó Aumassanne.?
La colaboración entre INTA y CONAE garantiza la aplicación efectiva de tecnologías avanzadas para beneficio directo del sector productivo y ambiental. Esto representa un avance significativo en la aplicación de tecnología espacial para la gestión del agua en la agricultura.??
Los productos derivados de la misión SAOCOM 1 no solo mejoran la eficiencia en el uso del agua, sino que también fortalecen la capacidad de respuesta ante desafíos climáticos y productivos. Este enfoque integrado entre mediciones y estaciones de monitoreo a campo e información satelital promueve el desarrollo sostenible y la optimización de recursos en regiones agrícolas clave de Argentina.?
Un equipo de investigación del INTA Balcarce -Buenos Aires- utiliza nuevas técnicas de mejoramiento dirigido para uno de los cultivos más consumidos en la Argentina: la papa. La investigación busca obtener un cultivo que haga un uso inteligente del agua sin sacrificar el rendimiento. Resultados preliminares permitirán avanzar con los primeros ensayos a campo de líneas seleccionadas.
Buenos Aires, martes 30 julio (PR/24) — En un contexto donde el uso racional del agua es una prioridad, el término “cultivos inteligentes” cobra especial relevancia. Por esto, en el INTA Balcarce -Buenos Aires- utilizan la edición génica para ‘apagar’ sensores genéticos lo que le permite a la planta seguir creciendo a pesar de detectar menos agua en el suelo. Este avance aportaría una herramienta fundamental para el manejo del agua de riego, manteniendo la productividad aún en condiciones de baja disponibilidad hídrica y protegiendo los suelos.
Sergio Feingold, coordinador del programa de Biotecnología del INTA y especialista en edición génica, señaló que “si bien la papa tradicionalmente se riega, el desarrollo de cultivares que toleren condiciones de baja disponibilidad hídrica es vital para asegurar la sostenibilidad agrícola en el futuro”. Este enfoque no solo podría aumentar la productividad, sino también disminuir la presión sobre los recursos hídricos.
La investigación busca desarrollar plantas que sigan creciendo a pesar de una reducción en la disponibilidad del agua. “Esto es crucial, sobre todo, en áreas donde el riego es costoso y complicado, tanto económicamente como ambientalmente”, indicó Feingold.
Tradicionalmente, se creía que las plantas dejaban de crecer por la falta de agua. Sin embargo, estudios fisiológicos y moleculares indican que lo que las plantas hacen es anticiparse a una posible escasez de este recurso. “Cuando la planta detecta que la cantidad de agua en el perfil del suelo va disminuyendo por debajo de cierto umbral, cierra los estomas, que son pequeñas válvulas en las hojas que impiden la pérdida de agua, aunque este mecanismo también limita la entrada de dióxido de carbono, esencial para la fotosíntesis y, por ende, detiene el crecimiento”, describió Feingold.
La investigación se realizó con la variedad Spunta, que es la de mayor producción para consumo en fresco del país y que se cultiva desde los años ’70. Luego de inactivar un gen que interviene en el mecanismo de sensado de agua, se seleccionaron plantas que pueden continuar creciendo, cuando la disponibilidad de agua en el suelo cae por debajo del umbral del 50 %.
Feingold junto con Cecilia Oneto, Gabriela Massa y Florencia Rey Burusco -integrantes del Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA Balcarce- consideran que esta característica será una herramienta que aporte a un manejo racional de agua, minimizando impactos negativos como salinización y erosión del suelo y permitiendo aprovechar lluvias ocasionales durante el ciclo del cultivo. Estas hipótesis serán probadas en ensayos a campo en la próxima campaña, que podrán realizarse debido a que (de acuerdo con la normativa nacional) este desarrollo es considerado equivalente a cualquier variedad generada por mejoramiento convencional.
“Tenemos muchas expectativas y esperamos que los resultados muestren a campo lo ya evidenciado en ensayos controlados: que las plantas mejoradas por edición mantienen niveles de producción iguales o superiores bajo condiciones de buena disponibilidad de agua y superan en rendimiento a la variedad convencional bajo condiciones limitantes de agua”, adelantó el especialista del INTA.
Un cultivo más inteligente
En épocas de inteligencia artificial, Feingold y su equipo de investigación se apoyan en la “inteligencia natural” de las plantas para hacerlas mejor para la producción y el ambiente. Por esto, organizan la III Jornada actualización en biotecnología de papa, que se realizará el 1 de agosto en el auditorio Agronomía de la Estación Experimental Balcarce del INTA, ruta 226, km 73,5.
La jornada tiene como objetivo acercar a productores, semilleristas y referentes de la industria, y a otros actores relevantes de la cadena de la papa, los avances en nuevas biotecnologías para el desarrollo y mejoramiento del cultivo. Además, se espera recoger comentarios y opiniones para direccionar los esfuerzos institucionales en investigación y desarrollo hacia demandas y desafíos específicos del sector.
Buenos Aires, martes 30 julio (PR/24) — Cantidad, calidad y temperatura son las 3 necesidades vitales que debe cumplir el abastecimiento de agua en las granjas porcinas. El reconocido experto Mário Penz (Foto: Aves_Antonio_Mario_Penz_Junior.JPG), director global para Cuentas Estratégicas de Cargill, explica por qué si no hay agua segura que considere esas 3 características, se reduce la ingesta de alimento de cada cerdo y, en consecuencia, su ganancia de peso.
En la producción porcina, es común pensar que los cerdos beben agua porque consumen alimento, cuando en realidad ocurre lo contrario: los cerdos se alimentan porque beben agua. Si no hay agua en cantidad, calidad y temperatura adecuadas, el consumo de agua no es óptimo, lo que reduce la ingesta de alimento de cada cerdo y, en consecuencia, su ganancia de peso. El consumo de agua por parte de los cerdos se basa en tres pilares: cantidad, calidad y temperatura.
A) Cantidad de agua
El consumo de agua es fundamental para el desarrollo de los cerdos. Durante la fase de crecimiento-terminación, necesitan entre 2 y 2.5 litros de agua por cada kilo de alimento consumido, mientras que las cerdas lactantes requieren incluso más, entre 3 y 4 litros por cada kilo de alimento. Es importante destacar que los cerdos, independientemente de su categoría o edad, pasan poco tiempo al día bebiendo agua (lechones alrededor de 5 minutos y cerdas alrededor de 9 minutos). Por ello, es crucial que el agua esté siempre disponible; si el cerdo no encuentra agua al acercarse al bebedero, se pierde una valiosa oportunidad para alcanzar un consumo óptimo.
No se puede determinar si los cerdos están consumiendo la cantidad necesaria de agua sin instrumentos de medición adecuados. La utilización de caudalímetros en las granjas porcinas permite calcular el consumo diario de agua. Para optimizar la recopilación de información, es recomendable registrar el valor que indica el caudalímetro todos los días a la misma hora, preferiblemente al mediodía cuando se registra la mayor temperatura ambiental, para aprovechar ese momento y medir también la temperatura más alta que alcanza el agua de bebida.
B) Calidad de agua
La calidad del agua es otro aspecto crítico, con cuatro puntos clave a considerar:
1) Sólidos Disueltos Totales (SDT): Se debe tener menos de 1000 ppm de SDT, siendo óptimo un valor cercano a 150-200 ppm. Esto aporta información valiosa ya que, si el valor es bajo, la suma de minerales disueltos a nivel individual también lo es.
2) pH: El pH debe ser al menos 6, siendo óptimo alrededor de 4. Acidificar el agua puede ser útil, especialmente cuando se dejan de suministrar promotores de crecimiento a los cerdos.
3) Análisis semestrales con mayor grado de detalle: Cada seis meses, se debe analizar el agua en cuanto a niveles de calcio, fósforo, nitratos, nitritos, magnesio, sulfatos y hierro.
4) Análisis microbiológico: Es esencial evaluar la presencia de coliformes totales, buscando que el valor sea cercano a 0 (cero).
Para que los análisis de calidad realizados sean representativos, se debe ejecutar una correcta toma de muestras de agua en tres puntos:
– Entrada de agua a la granja: para determinar si la fuente de agua es un problema o solución.
– Entrada de agua al galpón: para evaluar si existe contaminación desde la fuente hasta el ingreso a cada galpón.
– En las líneas de agua (primer y último bebedero): para evaluar si las líneas presentan contaminación.
Esta toma de muestras debe realizarse todos los días y evaluarse el nivel de consumo diario, temperatura, pH y contenido de cloro; cada seis meses, se debe complementar esta evaluación con la realización de un análisis físico-químico (SDT, análisis profundo de minerales) y microbiológico.
¿Cuáles son los signos clínicos de una mala calidad de agua de bebida? Cuadros diarreicos, especialmente en lechones postdestete, y problemas urinarios.
C) Temperatura del agua
La temperatura del agua también juega un papel crucial. Para los lechones, la temperatura óptima es de 25°C, mientras que para las cerdas reproductoras es de 12-15°C. En ninguna circunstancia, el agua debe superar los 25°C. Herramientas como refrigerantes y el emplazamiento adecuado de las tuberías en profundidad en el suelo son fundamentales para mantener una temperatura adecuada.
Conclusión
– La realización de una toma de muestra diaria para determinar el consumo de agua, la temperatura, el pH y el contenido de cloro proporciona información valiosa con un esfuerzo mínimo y un costo reducido.
– La disponibilidad de agua en cantidad, calidad y temperatura adecuadas es esencial para asegurar el bienestar y la productividad de los cerdos en toda granja porcina.
La disponibilidad de agua en el suelo al momento de la siembra es crucial para inferir el rendimiento de los cultivos invernales en la región. Un informe del INTA Pergamino destacó la importancia del agua útil y sus efectos en la productividad agrícola.
Buenos Aires, miércoles 17 julio (PR/24) — La disponibilidad de agua útil en el perfil del suelo al momento de la siembra es un factor crucial para predecir el rendimiento de los cultivos invernales en la región centro-norte de la provincia de Buenos Aires.
Según un informe reciente de la Estación Experimental Agropecuaria Pergamino del INTA, esta relación es particularmente significativa en cultivos como el trigo, donde el ciclo de crecimiento coincide con épocas de menores precipitaciones.
“El agua útil es un buen predictor de un probable rendimiento a alcanzar”, afirmó Andrés Llovet –especialista en manejo de cultivos y suelos del INTA Pergamino–.
El informe destaca que el agua útil está definida entre dos niveles de humedad del suelo: la capacidad de campo (CC) y el punto de marchitez permanente (PMP). La capacidad de campo se refiere a la cantidad de agua que el suelo puede retener después de drenar el agua gravitacional, mientras que el PMP es el punto en el que el cultivo no puede absorber más agua y comienza a marchitarse. Llovet explicó que “la energía de retención para ambas constantes hídricas se establece en -0,1/-0,3 bares para la capacidad de campo y -15 bares para el punto de marchitez permanente”.
En la región donde se realizó el estudio, que abarca gran parte del área agrícola de la Experimental del INTA Pergamino, se observó una amplia diversidad de suelos debido a distintos factores y procesos formadores. “Dentro del uso agrícola, pueden encontrarse suelos del gran grupo Argiudoles y Hapludoles”, señaló Llovet.
El objetivo del informe fue cuantificar el contenido de agua útil a la siembra de cultivos invernales en la región, proporcionando una herramienta más para la toma de decisiones agronómicas. Para ello, junto a varias de las Agencia de Extensión Rural, se evaluaron lotes destinados a la siembra de trigo en 2024, en siembra directa y cuyo cultivo antecesor fue soja de primera. El muestreo se realizó durante las dos últimas semanas de mayo, sin registrarse precipitaciones significativas posteriores y a la fecha de publicación del informe, el 11 de junio. “Se escogieron sitios representativos donde se realizó un muestreo con barreno para determinar el contenido de humedad gravimétrica promedio por estrato u horizonte hasta 1.5 a 2 metros de profundidad”, explicó Llovet.
Los resultados mostraron que el 92 % de los sitios evaluados presentaron más de 100 milímetros de agua útil al metro de profundidad. Sin embargo, las disponibilidades variaron considerablemente en el segundo metro. “La dinámica de recarga del perfil durante la última parte del ciclo del cultivo anterior y luego de su madurez fisiológica se relacionó con este comportamiento”, indicó Llovet, haciendo referencia a las precipitaciones registradas entre marzo y mayo, que oscilaron entre 249 milímetros y 495 milímetros.
El estudio también reveló patrones disímiles de distribución del agua en el perfil del suelo. Por ejemplo, se observaron buenas distribuciones en todo el perfil en algunos sitios, mientras que en otros se registraron recargas insuficientes del segundo metro. En ciertos casos, hubo una marcada influencia de ascenso capilar en el primer metro y presencia de napa freática en profundidad. “Estas particularidades del balance hídrico exceden el objetivo del presente informe, pero son cruciales para entender las variaciones en la disponibilidad de agua”, explicó el especialista.
La determinación del agua disponible en un ambiente particular requiere el uso de constantes hídricas ajustadas, al menos el PMP, para que el agua útil sea una herramienta eficaz para la toma de decisiones agronómicas. Llovet enfatizó que “se debe evitar incurrir en errores significativos de estimación en un determinado ambiente, si queremos utilizar esta herramienta para mejores ajustes de manejo y expectativas de rendimiento”.
El informe concluye que la región centro-norte de Buenos Aires presenta contenidos adecuados de agua útil en el perfil del suelo, siendo el primer factor de producción necesario para construir buenas expectativas de rendimiento en los cultivos invernales. Sin embargo, las condiciones climáticas primaverales serán determinantes para concretar estas expectativas. “Las mayores precipitaciones en el centro-sur de la región generaron el restablecimiento de niveles freáticos en algunos ambientes predisponentes”, concluyó Llovet, y destacó la importancia del monitoreo continuo de las condiciones del suelo y el clima.
NOA, jueves 13 junio (PR/24) — Un equipo de especialistas del INTA trabaja en la puesta a punto de prácticas de manejo para mejorar el rendimiento y la rentabilidad de cultivo, que representa una actividad clave en el entramado agroproductivo de las provincias de Salta y Jujuy.
El nitrógeno es un nutriente esencial para el crecimiento de la caña de azúcar, pero un uso excesivo de este insumo puede tener impactos negativos en el medio ambiente. Por su parte, el agua es un recurso escaso en diversas regiones del NOA, por lo que es crucial eficientizar su uso en la producción de caña de azúcar.
En este sentido, investigadores del INTA Salta y de Yuto trabajan sobre la identificación de estrategias específicas que permitan maximizar la eficiencia en el uso del nitrógeno y el agua en caña de azúcar. Esto se traduciría en una mayor productividad y rentabilidad para los productores, al mismo tiempo que se reduciría el impacto ambiental asociado al uso excesivo de insumos.
De acuerdo con Hugo Fernández, investigador del INTA Salta y Yuto, “estas prácticas no solo contribuirán a una mayor sostenibilidad en la producción de caña de azúcar, sino que también ofrecen una oportunidad para mejorar la calidad de los cultivos y aumentar la competitividad en el mercado”.
“Este trabajo se enfocó en evaluar y estudiar cómo varía la eficiencia en el uso del nitrógeno y el agua en el cultivo de caña de azúcar, en dos zonas de manejo homogéneas caracterizadas por las condiciones edáficas (zona arcillosa y zona arenosa) y según las condiciones ambientales en las que se encuentre el cultivo”, afirmó Fernández. La caña de azúcar se encuentra fuertemente asociada a estos dos recursos, que inciden directamente en el rendimiento.
Las características edáficas presentan una gran variabilidad a nivel de lote, principalmente asociadas a variaciones físicas. “En este estudio determinamos a qué se debe la variación en la eficiencia en el uso del nitrógeno y agua; para ello, trabajamos sobre un lote determinando sus características fisicoquímicas. Además, se hicieron evaluaciones con imágenes satelitales, que sirvieron para establecer patrones y correlacionarlos con las características de este lote. Este tipo de información permite delimitar zonas que se comportan de manera homogénea”, destacó el especialista.
Resultados de la investigación
Los resultados permitieron determinar los cambios del rendimiento para ambas zonas. Con un mismo manejo agronómico, y en promedio de ambas campañas, la zona arcillosa rindió un 18 % más que la zona arenosa. A su vez, aplicando nitrógeno como urea en el rango de 0 a 173 kilos de nitrógeno por hectárea, el rendimiento se incrementó 0,22 toneladas por kilo de nitrógeno aplicado.
“En cuanto a las eficiencias, los valores fueron mayores en la zona arcillosa para ambas campañas, encontrándose una diferencia entre zonas promedio del 9 % para la eficiencia en el uso del nitrógeno y del 19 % para la eficiencia en el uso del agua”, determinó Fernández, y agregó: “Estos avances en la investigación permiten proporcionar información más precisa y que el productor sepa qué cantidades de insumos van a ser óptimas para cada ambiente al momento de planificar su campaña”.
Los resultados obtenidos permiten determinar la eficiencia en el uso y aplicación de los insumos de acuerdo con la zona y las características del lote, evitando así hacer un manejo homogéneo que no respete los requerimientos adecuados a cada lote en particular. Además, el retorno económico seguramente sea menor en casos donde se utilizan los insumos de forma homogénea, sin tener en cuenta la variabilidad que existe dentro de cada lote.
Por otro lado, “es importante tener en cuenta que esta eficiencia puede variar según sean las condiciones ambientales de la campaña o del año. En este estudio, detectamos que en años más lluviosos la diferencia entre zonas de manejo homogéneas tendió a igualarse, y en años más secos, esta diferencia de eficiencia tendió a ser un poco más alta” dijo Fernández.
La investigación es un paso importante hacia una agricultura más productiva, ya que los resultados permiten afirmar que sería posible diagramar estrategias de manejo de la fertilización nitrogenada y el riego en caña de azúcar, considerando zonas de manejo homogéneas. Este manejo podría permitir un incremento en la eficiencia en el uso de recursos e insumos que repercutiría en una mayor productividad y rentabilidad; es decir que, con el conocimiento y las herramientas adecuadas, los productores podrán aprovechar al máximo los recursos disponibles y contribuir al desarrollo del sector agrícola de la región.