Buenos Aires, martes 28 octubre (PR/25) — Entre la aridez altiplánica y la espesura verde del piedemonte jujeño, se puede hacer una travesía de 65 kilómetros que condensa en cuatro días la diversidad extrema del norte argentino.
El camino que une Tilcara con el Parque Nacional Calilegua a pie, siguiendo antiguos senderos de pastores y arrieros, es un viaje por tres mundos: la puna, la transición y la yunga. Su exigencia y belleza lo convierten en uno de los mejores trekkings del país; su mística en una experiencia reveladora.
El punto cero y zona de aclimatación es Tilcara, a unos 2500 metros de altura, donde se recibe una charla técnica sobre la expedición. Al día siguiente y a primera hora partimos en camioneta durante una hora hasta Casa Colorada a 3000 msnm para dar inicio al trekking. El grupo lo lidera Rosario, guía autorizada y gran conocedora de la región.
El primer ascenso lo realizamos a paso lento y constante, buscando aclimatar el cuerpo a las condiciones de la puna. A nuestras espaldas se encuentra la quebrada de Humahuaca, con sus distintos tonos de ocre. En la mañana, avanzamos por un camino de piedra y baja vegetación donde habitan cortaderas, tolillas, chijuas, añaguas y cactus, entre otros arbustos y flores silvestres. Lo curioso radica en la forma de las rocas y sus colores que van del verde al amarillo, del rojo al violeta y múltiples marrones. También las piedras sueltas del camino con grabados de restos fósiles que dejan en evidencia la presencia de un pasado marino.
Para dar inicio al trekking se viaja en camioneta durante una hora hasta Casa Colorada a 3000 msnmGonzalo Gaviña
Siguiendo la hoja de ruta avanzamos a través de una quebrada con arroyos congelados hasta el Abra de la Cruz a 4165 m. Este es el punto más alto de la travesía. Aquí las ráfagas de viento ingresan con fuerza, el aire es seco, el sol intenso y el paisaje se abre en una sucesión de cerros ocres y pasturas donde se alimentan llamas, burros, guanacos y ovejas. El grupo lo cierra Arturo, el arriero, responsable de transportar provisiones y brindar información clave sobre la región. “La ruta ancestral Tilcara-Calilegua ha sido fuente de comercio e intercambio cultural entre la puna y la yunga”, comenta. De la selva se transportaban cítricos y frutas, mientras que de la altura papas, habas y maíz, entre otras variedades de alimentos y mercancías.
Por la tarde, bajamos por una ladera cubierta de nubes hasta llegar al primer refugio, Yuto Pampa. Marcela y su familia, los anfitriones del paraje de tierra y chapa, reciben con una sonrisa. Entre guisos, sopas y charlas termina la primera jornada de 20 kilómetros. Con la energía agotada, descansamos acompañados del viento y sus fuertes ráfagas nocturnas.
La ruta ancestral Tilcara-Calilegua ha sido fuente de comercio e intercambio cultural entre la puna y la yungaGonzalo Gaviña
Del amarillo al verde
Unos mates calientes y un nuevo colchón de nubes inauguran la segunda jornada. Hoy se espera caminar 13 kilómetros hasta el segundo paraje, Molulo. El cambio de relieve se nota al instante. El terreno es más húmedo y los tonos amarillos de la puna se transforman en un verde incipiente.
Caminamos por un nuevo paisaje al que se lo conoce como “vegetación de transición”, una franja biogeográfica que une el altiplano con las yungas. La guía comenta: “Se conforma de pastizales de altura, arbustos y las primeras especies de árboles, como alisos y queñoas”.
Con las nubes a los pies, el relieve de transición, cerca del paraje MoluloGonzalo Gaviña
Durante la mañana descendemos por una quebrada angosta con arroyos de agua cristalina mientras las nubes comienzan a formar mantos sobre las cumbres; la temperatura baja lentamente. Los guías locales suelen señalar rastros de cóndores, zorros y bandadas de loros que anuncian la cercanía de la selva. Al mediodía y bajo un sol incipiente damos un golpe de esfuerzo hasta el cerro Cumbre Grande. Mientras las piernas descansan del arduo ascenso, reflexionamos acerca de la desolación. Hace dos días que estamos caminando y no hemos cruzado a más de una persona.
En la tarde avanzamos hasta el segundo refugio por un gran filo, rodeado de nubes con diversas formas y un telón verde montañoso que recibe los últimos haces de luz dorada. El paraje Molulo se encuentra sobre una ladera verde a 2950 m. Aquí Carmen y Lili nos reciben con mate y torta frita. Con ellas conversamos sobre su realidad y las problemáticas que amenazan a la pequeña comunidad, como el acceso al agua o los pumas que atacan al ganado.
Al mediodía y bajo un sol incipiente damos un golpe de esfuerzo hasta el cerro Cumbre GrandeGonzalo Gaviña
El gallo canta, las cabras acompañan. A la mañana y al paraje los sorprende una gran nube blanca. Tras desayunar y despedirnos de los anfitriones, retomamos la travesía desde Abra del Potrero con el objetivo de llegar por la tarde al refugio San Lucas. Notamos aún más la transición de la vegetación, el pastizal da paso al monte de aliso. En las laderas aparecen los primeros árboles para más adelante formar grandes bosques. Las vistas son escénicas, las montañas se tiñen de grises y verdes, la vegetación gana altura y aumenta en frondosidad.
El descenso es notorio, el aire se vuelve cálido y húmedo, el suelo se cubre de hojas y la vegetación se ve exuberante. Aparecen los helechos, lapachos y bromelias. Este día atravesamos el cerro Colorado, un cruce arduo, húmedo, con mucha neblina. Aquí cada paso se piensa dos veces.
A pesar del cansancio, a la tarde llegamos al paraje San Lucas. Aquí conversamos con Martín, director de la escuela rural, que imparte clases a tres alumnos de la zona. Sus testimonios destilan vocación y amor por la docencia. Consumados los 23 kilómetros nos vamos a descansar.
El último día de la travesía es por la yunga. Aquí la vegetación está bien tupida y por medio de un sendero descendemos serpenteando la montaña hasta Peña Alta. Los sonidos, los olores, los estímulos cambian. En silencio y a merced de la selva de altura avanzamos. El contraste con la puna es total. Seguimos las huellas de la guía de la agencia Spaventura por una cornisa que separa un gran paredón rojizo del río San Lucas que corre por lo bajo y en solitario.
Al llegar al paraje San Francisco de Calilegua, el cuerpo acusa el esfuerzo, pero la recompensa es enorme: una travesía que resume la transición ecológica más marcada del territorio argentino.
En la Yunga los sonidos, los olores, los estímulos cambianGonzalo Gaviña
Durante una entrevista, el ministro de Turismo Pablo Menoni, repasó los nuevos atractivos con que intentan tentar a los argentinos para que los visiten y se convierta en un país atractivo durante todo el año.
Uruguay ofrece un menú de actividades tranquilas para disfrutar en el interior del país.
Buenos Aires, martes 28 octubre (PR/25) — En un contexto regional desafiante, dentro del cual el público argentino -tradicionalmente el principal emisor hacia el vecino Uruguay- se desplaza hacia destinos como el Caribe o Chile, el ministro de Turismo de este país, Pablo Menoni, espera mantener números de visitantes similares a años anteriores pero se propone romper la inercia con el aumento de las frecuencias aéreas y una mayor oferta marítima, así como mejorar los productos turísticos que ya tienen y poner de resalto los emergentes.
Su desafío es hacer la oferta uruguaya más atractiva y variada para que los visitantes lleguen durante todo el año.
Pablo Menoni, ministro de Turismo de Uruguay.
Para atraer la masividad, que se ha visto reducida, el Ministerio está impulsando el desarrollo de rutas y experiencias que complementan la oferta tradicional de sol y playa. Estas propuestas buscan potenciar los entornos rurales y naturales, ofreciendo tranquilidad, contacto con la naturaleza, y turismo activo. Entre los nuevos o renovados productos turísticos se destacan:
Rutas enogastronómicas: el creciente desarrollo de bodegas de muy buen nivel y el lanzamiento de la Ruta del Queso, una iniciativa para descubrir la producción artesanal.
Turismo activo y naturaleza: avistaje de aves, trekking y turismo de altura.
Deporte y cultura: la maratón de Montevideo se ha consolidado en el circuito internacional, colocándola al mismo nivel que las de Boston, Berlín y Nueva York, atrayendo a corredores de todo el mundo.
Propuestas únicas: una de las más originales para descubrir el interior del país es el turismo de minería en Artigas que ya hemos comentado. El ministro la calificó como «altamente recomendable» y le ha dado una imagen destacada en los lanzamientos de temporada, buscando sorprender al público con destinos menos conocidos.
Menú uruguayo de escapadas
Desde la ruta del queso hasta la inusual minería en Artigas, son nuevos destinos que esperan al público que busca aventura, para quienes están potenciando circuitos de trekking y turismo de altura, con la colaboración de guías que buscan hacer estas experiencias accesibles a todos los niveles de entrenamiento.
Otra faceta es la de los entornos rurales y naturales, un segmento que ofrece el relax y el contacto con la tierra que muchos viajeros buscan. El interior del país esconde verdaderos tesoros para el paladar y el espíritu. el avisaje de aves es otro producto emergente que capitaliza la vasta y rica biodiversidad del país. Se trata de un turismo tranquilo, que invita a la pausa y a la conexión total con el ecosistema, ideal para quienes priorizan el silencio y la observación.
Mientras que las nuevas rutas invitan a la calma, la capital uruguaya se consolida en el circuito mundial del deporte. La maratón de Montevideo ha logrado un hito al ingresar al circuito internacional, ubicándose al nivel de carreras icónicas como Boston, Berlín y Nueva York.
Uruguay está utilizando la micro-segmentación y la inteligencia artificial para asegurar que cada viajero, ya sea el amante del sol, el fanático del queso o el cazador de gemas, reciba la invitación perfecta a su próxima gran escapada. Ya no es sólo la parada obligada en verano, sino un destino que invita a la exploración activa y permanente.
Más de un centenar fueron insertados en su ámbito natural
Los coipos corrían riesgos en Palermo
Buenos Aires, martes 28 octubre (PR/25) — Más de 100 coipos fueron trasladados desde el Hipódromo de Palermo a distintos escenarios naturales de las localidades de Mercedes y Escobar con el objetivo de ser reinsertados en un ambiente natural.
El procedimiento se realizó luego de estudios micro y macro biológicos para asegurar su vuelta a lugares naturales.
Todo el trabajo demandará varias etapas que se ejecutarán en forma mensual hasta fin de año.
El crecimiento de la población se había convertido en un riesgo para el desarrollo de la actividad hípica.
“Estamos comprometidos con el cuidado y la seguridad de todos los animales que permanecen en las instalaciones, tanto de los caballos como de la fauna silvestre. Por eso, siguiendo las normas del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), iniciamos el traslado de los coipos a un ambiente óptimo para la especie”, aseguró Ricardo Campodónico, veterinario a cargo.
En este sentido, el procedimiento se realizó de manera reglamentada con el aval y la supervisión de biólogos y representantes de Fauna, que garantizan altos estándares de cuidado y control sanitario.
En Palermo los coipos corren riesgo ya que están muy cerca de las avenidas Del Libertador y Dorrego, por lo que el traslado y la liberación son una acción de responsabilidad integral para proteger a los coipos, el equilibrio ambiental y a la industria hípica.
Costa Rica ofrece un compendio de actividades para todos los gustos. Sólo hace falta ir a descubrirlas.
Buenos Aires, martes 28 octubre (PR/25) — «Costa Rica es un país que se diferencia por tener una gran biodiversidad en un territorio muy pequeño. Eso hace que todas las actividades turísticas estén relacionadas o se practiquen en un entorno natural –explica Ireth Rodríguez, Jefe del Departamento de Promoción y Desarrollo del Segmento Vacacional del Instituto Costarricense de Turismo-. Las hay de todo tipo, de aventura, de relajación… Hace muchos años que promovemos un producto que se llama el Wellness Pura Vida, que justamente es una combinación de aventura, relajación, de cuidarse, comer saludable. Y todo esto es producto de esa biodiversidad. Como es un país también pequeñito, nuestros turistas suelen desplazarse por lo menos a tres regiones en un mismo viaje de 10 a 12 días, aunque el argentino tiene una estadía promedio de más de 20 días. Eso les permite recorrer muchas regiones. Cada una se diferencia de la otra por el entorno natural y el clima, que son distintos. Y si bien algunas actividades son similares en temas de aventura, como caminar por puentes colgantes, o hacer tirolesa, tenemos muchos bosques, más de 30 parques nacionales. El 26 % del territorio es área protegida y un 60 % tiene cobertura boscosa».
Naturaleza atractiva
El país se enorgullece de tener varios tipos de bosque: «Seco, lluvioso, que es el que más predomina en el país, nuboso, y en todos hay facilidades para disfrutar de las tirolesas, lo mismo que los puentes colgantes. Ambos permiten ver los bosques desde la altura –completa Rodríguez-. Se trata de aventuras que no son extremas, que también las hay como el rafting de categorías 4 y 5 en el río Pacuare, en la zona de Turrialba, que está cercana a la capital San José. Tardamos 1 hora 40 minutos entre la ciudad y esa área que tiene tiene un ecosistema muy interesante dominado por el volcán Turrialba. Allí también se puede hacer trekking y hay un centro arqueológico que se llama Monumento Guayabo que tendrá unos 2.000 años. Una zona en la que se puede ver un asentamiento de nuestros antepasados y tiene un acueducto que
Esta recomendación de la ejecutiva costarricence es una de las nuevas gemas del país, de las menos visitadas a la que se suma una de las producciones más importantes de café y en cacao con sus respectivos tours pese a que Turrialba es apenas un pueblito.
«Hay otra zona que se llama Sarapiquí, que colinda con la parte del Caribe y el Atlántico, que es como nuestro Amazonas, pleno de manglares, con una hotelería exclusiva de lodges donde se puede disfrutar de la naturaleza, hacer excursiones en kayaks o en botes pequeños que favorecen la observación de aves (tiene uno de los nodos más importante del país), ver anfibios, fauna, flora y hasta jaguares. Tenemos más de 930 especies de aves. Allí el río es más suave y las actividades más aptas para las familias, incluso Floating para ir viendo el bosque y el cielo», completa Ireth, quien destaca los tours del palmito y de la pimienta, que tiene un gran nivel de pureza y sabor. Es una zona donde también se instalaron universidades para estudiar esta diversidad, combina muy bien la visita con el aprendizaje –acota Ireth-. Es sitio para el turismo educativo.
«Pero no recomiendo alojarse en San José y hacer base para las excursiones sino quedarse en hoteles de cada zona, la mayoría con menos de 40 habitaciones y servicios de calidad. Tenemos hotelería única, exclusiva, aún en los lugares más recónditos, y brinda la posibilidad de desplazarse. Sobre todo para el argentino, que viene por tantos días. Lo ideal es hacer tres días, dos noches en cada ciudad. En La Fortuna, que es uno de nuestros lugares icónicos, tendrán que quedarse un poquito más. Allí está el volcán Arenal, que es uno de los que está aún activo (su última erupción fue hace 57 años). Lo importante es que nos permite tener un recurso natural que son las aguas termales. Alrededor hay una laguna que alimenta una de las represas hidroeléctricas más importantes del país. Aquí los alojamientos boutique son de familias locales que se dedican al turismo como pioneros y han desarrollado un servicio de altísima calidad y prestigio internacional».
Gastronomía típica y su propia Zona Azul
Y la gastronomía es muy interesante «por la frescura de nuestros productos -dice Ireth-. Lo tradicional en Costa Rica es en el desayuno, una mezcla de arroz y frijoles que llamamos Gallo Pinto. Tiene mucho valor nutricional y es muy saludable. Pero también tenemos algo que es muy típico nuestro, los picadillos que se hacen con todo tipo de tubérculos o vegetal que tengamos. Se cortan en cuadraditos y se se hace un un sofrito de cebolla, ajos y pimientos, se puede hacer con carne o vegetariano. Se cocina a fuego muy lento y lo comemos con una tortillita y le decimos Gallito. Por otro lado tenemos tal variedad de frutas que puedes probar un jugo natural de una fruta diferente prácticamente los 365 días del año. Hay un movimiento gastronómico importante que parte de un plan nacional para que la actividad sea sostenible y saludable, y plantea una filosofía para que los cocineros utilicen como inspiración el producto de la localidad. Por supuesto que también respetan la tradición de nuestras abuelas; puede haber innovación, pero sin perder identidad.
El área de Guanacaste, una de las cinco zonas azules del mundo, «es una región en la que la población goza de una longevidad excepcionalmente alta, con un número significativo de personas que alcanzan o superan los 100 años de edad. Según las investigaciones que se hicieron de esa atmósfera pura vida que tiene Costa Rica, y que se extiende a todo el país, en este sitio predominan el consumo del maíz y la actividad física, hasta montar a caballo. Allí se despiertan a la mañana con un propósito, los vínculos familiares dan estabilidad emocional, al igual que con la comunidad. Decidimos eliminar el ejército hasce 72 años porque creemos que civilizadamente nos podemos poner de acuerdo. Esa es la filosofía de pura vida. El dinero que invertíamos en eso se destinó a salud y a educación. Hay algo de energía en este país que está en la tierra, el contacto con la naturaleza, que permite un estado de paz que hace que muchas personas que nos visitan se replanteen la vida y sus proyectos», completa.
San José es una ciudad chiquitita e interesante en términos del disfrute artístico, de educación: «Tenemos del más alto nivel músicos, de pintores, de especialistas. Es la cuna de la experiencia artística. Hay muchos teatros y lugares de encuentro. Tiene un Mercado Central donde se compran frutas, verduras y todo tipo de hierbas para curar todos los males. No se puede dejar de visitarlo. En tres cuadras tenemos tres museos muy importantes: el del Oro, manejado por el Banco Central y que contiene la colección de piezas precolombinas más importante de Costa Rica, con el Teatro Nacional arriba; a 200 m está el Museo de Jade, con una de las colecciones más importantes; y el Museo Nacional con unos jardines lindísimos», finaliza la ejecutiva.
Está sobre la margen de un caudaloso curso de agua, a 2 horas de uno de los complejos termales más convocantes del país y, 70 kilómetros de un Parque Nacional.
A metros del Río Uruguay, el “bosque” brinda sombra en lugares increíbles para acampar y relajar durante un fin de semana. Foto: Agencia Noticias Argentinas – Captura Google Maps.
Las ciudades de la Costa Atlántica son las elegidas por excelencia junto a los rincones cordobeses, pero, muchas familias, parejas y personas solas eligen lugares más tranquilos y menos concurridos como, por ejemplo, pueblos rurales con cultura, historia, paseos en lancha, pesca y termas, como puntos centrales.
Entre Ríos es una de las provincias con más complejos termales, y una riqueza natural que invita a recorrerla en toda su extensión. En verano la oferta florece como su vegetación y son decenas de lugares los que hay para visitar.
No es el paisaje: ¿qué comparten Bariloche, El Bolsón y Villa La Angostura que enloquece a turistas?
Además de tranquilidad y horizontes sobre el río, el lugar está en una región clave del turismo dentro del litoral argentino y, con acceso cercano a un importante cruce fronterizo, camino hacia la hermana nación del Uruguay. Se trata de Nueva Escocia, un pueblo ubicado cerca de la Ruta Nacional 14, en el Departamento de Concordia. cerca de la Ruta Nacional 14, en el Departamento de Concordia.
Bajo las arboledas de Nueva Escocia, el camping se llena de carpas y familias que comparten el espacio público. Es una excelente opción para vivir el verano. Foto: Agencia Noticias Argentinas – Redes/Facebook: Nueva Escocia Turismo.
A orillas del río Uruguay, Nueva Escocia sorprende con su encanto natural y su tranquilidad rural. Ubicado en el norte entrerriano, este pequeño pueblo combina río, bosque y playa, ofreciendo el escenario ideal para quienes buscan una escapada de fin de semana o unas vacaciones de verano en contacto con la naturaleza.
Las actividades acuáticas son protagonistas, ya que, se puede pescar dorados y bogas, con mejores capturas desde una embarcación, o disfrutar depaseos en lancha gracias a las rampas disponibles. Las amplias playas con médanos invitan a caminar, nadar y disfrutar del paisaje que se funde con el bosque de galería, un refugio verde a orillas del agua.
Para quienes prefieren el descanso, la zona cuenta con balnearios y área de camping. También se pueden visitar miradores naturales con vistas panorámicas del río y del entorno ribereño, ideales para sacar fotos y ver el atardecer.
La historia local también tiene su espacio. Allí, la chimenea de la vieja fábrica de cerámicas recuerda el pasado productivo del pueblo. En los alrededores, hay opciones gastronómicas sencillas, como parrillas junto a los miradores, que completan la experiencia haciéndola perfecta para disfrutar un fin de semana distinto en el corazón verde de Entre Ríos.
Nueva Escocia está a 432 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y, cada huella del rodado en el asfalto vale la pena dejarla marcada, ya que, en el camino hay destinos increíbles donde frenar y disfrutar del tiempo recorriendo y conociendo lugares y personas, antes de llegar a destino, vivir cada instante y, regresar a casa.
En la Patagonia, los bosques, montañas y lagos cristalinos hacen de Villa La Angostura uno de los destinos más fotogénicos de la Patagonia. Foto: Agencia Noticias Argentinas – Turismo Villa La Angostura.
Cada provincia cuenta con encantos únicos dignos de visitar. Conocé cuáles son y empezá a planificar el nuevo destino.
Buenos Aires, 23 de octubre (PR/25) .- Desde el norte hasta la Patagonia, hay rincones naturales que ofrecen paisajes únicos, perfectos para desconectarse y sacar las mejores fotos del viaje.
Argentina es un país donde la naturaleza siempre sorprende y, viajar por ella es ir descubriendo un mosaico de colores, texturas y climas que cambian de un extremo al otro del mapa. Desde los desiertos rojizos del norte hasta los lagos azules del sur, el país invita a conectar con la tierra, respirar aire puro y capturar postales imposibles de olvidar.
En tiempos donde la aventura se comparte con una foto o un video, los viajeros buscan lugares que combinen belleza natural con experiencias auténticas. Y en eso, Argentina tiene mucho para ofrecer. Hay rincones escondidos, horizontes infinitos y paisajes que parecen creados para ser fotografiados.
Cafayate, en Salta, es un rincón que ofrece una fusión única de paisajes, vino y cultura. Foto: Agencia Noticias Argentinas – Turismo Cafayate.
Estos son, al menos, 10 lugares instagrameables de la Argentina, ideales para quienes buscan experiencias auténticas, aventura y postales inolvidables
Quebrada de Humahuaca (Jujuy)
El norte argentino siempre sorprende. En la Quebrada, declarada Patrimonio de la Humanidad, los cerros multicolores del Hornocal, el famoso “cerro de los 14 colores”, son el fondo perfecto para cualquier fotografía. Allí, recorrer Purmamarca, Tilcara y Humahuaca; probar empanadas salteñas y comprar artesanías locales son planes ideales.
Salinas Grandes (Jujuy-Salta)
Este inmenso salar a 3.500 metros de altura refleja el cielo como un espejo. Los efectos visuales son ideales para jugar con la perspectiva y lograr imágenes únicas. Llegar en excursión desde Purmamarca, visitar el mirador del Abra de Potrerillos y disfrutar del atardecer es imperdible.
Cafayate (Salta)
Entre viñedos y formaciones rojizas, este rincón del norte ofrece una fusión única de paisajes, vino y cultura. Visitar la Quebrada de las Conchas, recorrer bodegas y probar vinos de altura completa un viaje soñado.
Esteros del Iberá (Corrientes)
Es un paraíso de biodiversidad que deslumbra por sus espejos de agua, aves y carpinchos. Los amaneceres y atardeceres reflejados sobre la laguna son un sueño para cualquier cámara y, navegar por los esteros, avistar fauna y conocer los portales de acceso como Colonia Carlos Pellegrini, es una experiencia recomendada.
Valle de la Luna (San Juan)
El Parque Provincial Ischigualasto ofrece un paisaje lunar esculpido por el viento y el tiempo. Sus formaciones rocosas parecen esculturas naturales. Recorrerlo en vehículo con guía es desafiante como, visitar el Museo de Ciencias Naturales y disfrutar del cielo estrellado del desierto sanjuanino.
La Payunia (Mendoza)
Con más de 800 volcanes, La Payunia parece un escenario extraterrestre. Sus colores negros, rojizos y ocres son irresistibles para los amantes de la fotografía de paisajes, como realizar excursiones en 4×4 desde Malargüe y visitar los volcanes Payún Matrú y Santa María disfrutando del silencio absoluto.
Villa La Angostura (Neuquén)
Los bosques, montañas y lagos cristalinos hacen de esta villa uno de los destinos más fotogénicos de la Patagonia. Lugares como el Bosque de Arrayanes, el Camino de los 7 Lagos y practicar kayak o mountain bike brinda libertad y aventura.
Península Valdés (Chubut)
Es uno de los mejores lugares del mundo para el avistamiento de fauna marina. Ballenas, lobos y elefantes marinos conviven con paisajes costeros de belleza salvaje. Para vivenciarlo, hay que navegar desde Puerto Pirámides.
El Chaltén (Santa Cruz)
Conocido como la “Capital Nacional del Trekking”, El Chaltén ofrece vistas espectaculares al Monte Fitz Roy. Cada sendero regala una postal diferente entre glaciares, bosques y lagunas de agua turquesa.
Hacer Trekking hasta la Laguna de las Tres, recorrer el Lago del Desierto y disfrutar la gastronomía patagónica es un clásico.
Parque Nacional Los Glaciares (Santa Cruz)
El imponente Glaciar Perito Moreno es una de las imágenes más icónicas del país. Su inmensidad y los desprendimientos de hielo generan un espectáculo natural que ningún visitante olvida.
Navegar por el Brazo Rico, caminar sobre el glaciar y recorrer las pasarelas panorámicas son actividades que no se pueden obviar.
Por todo ello, y más, Argentina es un país lleno de postales vivas. Cada uno de estos destinos demuestra que su geografía es un paraíso natural para explorar y retratar. Más allá de las fotos, la verdadera magia está en detenerse, respirar y disfrutar del instante porque las mejores imágenes no solo se capturan, también se viven.