5 escapadas de fin de semana acá nomás, por la Ruta 3

5 escapadas de fin de semana acá nomás, por la Ruta 3

Cinco localidades a menos de 200 km de la Capital Federal reúnen exquisitos atractivos para disfrutar todo el año, cuando el sol brilla en el cielo. Qué hay para descubrir y saborear.
Buenos Aires, viernes 3 octubre (PR/25) — Muy cerca de la urbe porteña, un recorrido por un tramo de la Ruta Nacional 3 permite conocer varias poblaciones y disfrutar de sus alternativas y actividades para el visitante. Relevamos este trayecto de apenas 126 kilómetros que va desde Cañuelas hasta Las Flores, ideal para disfrutar en un fin de semana.

Como en la mayoría de las ciudades, este poblado bonaerense creció alrededor de su plaza principal. La pintoresca San Martín está rodeada por el edificio municipal, que alberga una réplica de la Pirámide de Mayo, y por su moderna iglesia Nuestra Señora del Carmen de 1980, la que reemplazó a la primitiva capilla de 1866, demolida en 1977 y de la cual sólo se conserva el campanario que se ubica detrás de la nave actual.

Resalta también el emblemático cine-teatro de 1938 y el centro cultural donde suelen presentarse exposiciones artísticas. Cañuelas es cabecera del partido homónimo y debe su nombre a unos juncos similares a las cañas que predominan en la región. La avenida Libertad es el camino de acceso y es donde también se concentra el polo comercial.

}Hay que detener la marcha a la altura del 1210 para apreciar una de las casonas más antiguas, construida en 1896. Unas cuadras más allá, al final de dicha arteria, la estación del tren y su lindero Parque de la Salud con gran arboleda, circuito de atletismo y juegos infantiles.

Buena parte del pasado cañuelense se conserva en el museo Lucio García Ledesma (San Martín y Brandsen), con su colección de herramientas rurales, recipientes de la lechería La Martona; fotografías y testimonios locales.

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Cercano al radio urbano, el casco de la estancia La Caledonia atesora parte de la historia nacional. Allí se firmó el Pacto de Cañuelas, ante el encuentro de don Juan Manuel de Rosas (federal) y don Juan Lavalle (unitario), el 24 de junio de 1829 con miras al cese de hostilidades, la unión de la provincia y la designación definitiva de un gobernador.

En la misma finca, ese día y previo a la firma del acuerdo, nace por casualidad (según la leyenda narrada en el apartado) el famoso dulce de leche, auténtica tradición argentina. Por aquel suceso, desde 1966 y durante el mes de noviembre se realiza la Fiesta Nacional del Dulce de Leche en el predio de la Feria Rural, que ofrece exposición y venta de productos lácteos, concursos de dulce de leche, premiación a los mejores dulces tradicionales y reposteros, degustaciones, stands comerciales, artesanos, elección de la reina, bailes folclóricos, charlas técnicas y destrezas criollas.

Si la idea es pernoctar en el lugar, el Hotel de Campo Puesto Viejo, brinda excelentes comodidades para los huéspedes y la posibilidad de practicar o aprender a jugar al polo.

Abbott

En el mojón 92 se encuentra el acceso a este tranquilo pueblo que pertenece al municipio de Monte. Apenas 600 habitantes y unas pocas manzanas, donde resaltan su sencilla capilla de 1924 y el añejo Abbott Tennis Club, una construcción inglesa que vio jugar a varias generaciones.

El silencio del entorno sólo se interrumpe dos veces por día con el paso del tren carguero y su fila interminable de vagones. Las bicis predominan, los vecinos toman mate en la calle y en los alrededores, la presencia de varias estancias y countries privados. En uno de ellos, Joan Manuel Serrat solía venir para disfrutar del lugar. “Un enamorado de esta zona –comenta Pablo, oriundo del pueblo– de los árboles, los pájaros, el viento, el asado y el buen vino… estaba por aquí de manera frecuente y quienes lo vimos, sabemos que en el pueblo andaba como pancho por su casa, de plácidas caminatas, la lectura de algún libro y sobre todo como él mencionaba: ‘Sentir la naturaleza’”.

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El gran boom de Abbott es La Carpintería, cálido restaurante de campo cuyas especialidades son las pastas caseras y las carnes al horno de barro, sugiriendo como previa una suculenta picada criolla. En esta casona de llamativa fachada pintada en verde y rojo, y con una bandera argentina en la puerta, funcionó una legendaria carpintería, hasta que llegó Claudio Gellemur, titular del lugar, que cambió el rumbo y la convirtió en este emprendimiento gastronómico, donde además de disfrutar de buenos platos se pueden adquirir dulces caseros y exquisiteces en escabeche; así como presenciar la elaboración de las pastas y llevar cajas de ravioles y sorrentinos con distintos rellenos y algunos otros manjares.

San Miguel del Monte

Es interesante recorrer el casco histórico de esta ciudad bonaerense, que figura entre los clásicos del miniturismo. Hay visitas guiadas gratuitas que discurren por viejas casonas, esquinas sin ochavas, la iglesia San Miguel Arcángel (1867) que alberga la bandera del Batallón de Infantería de la Guardia Nacional de Monte y óleos de Soldi, Basaldúa y Butler; la céntrica plaza Alsina, el Palacio Municipal del año 1935, el solar del Carancho González (lugarteniente de Rosas) y el museo Guardia del Monte con testimonios del pasado local.
Uno de los símbolos de Monte es el llamado Rancho de Rosas, sencilla morada de paredes de adobe, techos de espadaña y reatada con tientos de cuero. Data de 1817, fue propiedad de Rosas y allí el caudillo formó en 1833 el legendario cuerpo de Los Colorados del Monte para participar en las luchas de la provincia y en la Campaña del Desierto. Al comienzo, el rancho estaba en la estancia Los Cerrillos, a 29 km al sur de la localidad. En diciembre de 1987 se trasladó íntegramente a Monte mediante un complejo operativo. Debajo del piso se insertó una parrilla de hormigón armado con vigas de 70 centímetros de altura, utilizando 12 gatos hidráulicos para elevar todo este conjunto de 150 toneladas, depositarlo en un carretón metálico de 15 ejes y 120 ruedas que lo llevó hasta su actual lugar, frente a la plaza España.

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Muy cerca, el epicentro turístico principal está representado por la laguna local y su costanera que recorre todo el espejo de agua por camino pavimentado e iluminado. Allí se esparcen recreos, campings, cabañas, lugares para comer y pernoctar, paradores, sectores deportivos, escuela de vuelo, parapente, alquiler de kayaks y bicis, espacios verdes y buena arboleda. También se encuentra el Aguas del Monte Hotel & Spa, que invita a una propuesta de relax y esparcimiento con amplios parquizados, buenas vistas, pintoresca playa y extenso muelle sobre la laguna. Cuenta con habitaciones totalmente equipadas y estacionamiento.

En la laguna se pueden practicar deportes náuticos y pesca embarcada de pejerrey. También resalta la histórica Cruz de la Misión, que evoca el paso de los jesuitas en abril de 1887. Representa la labor evangelizadora de aquellos religiosos que pretendieron educar y acompañar a los pobladores en esos tiempos primitivos.

Durante los fines de semana, la plaza España se puebla de puestos y stands de artesanos montenses, que ofrecen sus trabajos y elaboración en hueso, cuchillería, indumentaria, floristería, dulces y alfajores; telar, pintura decorativa, cestería y madera. A pasos de allí, en Belgrano 282 y con entrada libre y gratuita, se encuentra la Casa del Artesano, donde también se exhiben y venden numerosos productos hechos a mano por los artistas del lugar.

Gorchs

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Desde sus comienzos, la actividad en este poblado del partido de General Belgrano se basa en el cultivo de cereales y lino, y en la producción láctea. Debe su nombre a don Andrés Gorchs, donante de las tierras donde primitivamente se construyó la estación del tren, perteneciente al Ferrocarril del Sud e inaugurada en 1892.

Luego vino la formación del pueblo de la mano de don Antonino Benigno Gorchs (hijo de Andrés), el que actualmente cuenta con unos 400 habitantes. Hoy el ramal pertenece al Ferrocarril General Roca que va desde Plaza Constitución hasta Bahía Blanca, con trenes de pasajeros y de carga. Bien cerca, el río Salado cruza la RN 3 y, desde sus orillas, la pesca variada tiene buenos rindes en carpas de diversos tamaños, bagres, moncholos y la chance de muy buenas lisas, que sin duda es la figurita difícil y la más buscada.

Las Flores

Al costado de la ruta se divisa la ciudad, último destino del circuito, aquella que por 1856 daba sus primeros pasos para prolongar su crecimiento ligado a la actividad agropecuaria circundante. Por la avenida Venancio Paz se accede hacia la zona céntrica. “La ciudad debe su nombre a las verbenas –comenta Cristian Chiodini, ligado al turismo local– que son unas herbáceas silvestres de vivos colores y que muchos años atrás tapizaban las orillas del cercano arroyo bautizado como ‘de las flores’ en virtud a ese paisaje”.
Las vías del tren cortan el casco urbano en dos y también cambian la denominación de las calles. A poco de andar se descubre un esbelto obelisco –tal como el porteño, pero en tamaño reducido– en la intersección de San Martín con el boulevard Sarmiento, rodeado de espacios verdes. A corta distancia, la plaza Mitre irradia sus tupidos fresnos que perfuman el entorno; y al frente mismo, la Parroquia Nuestra Señora del Carmen eleva sus dos torres y sus notorias cúpulas, flanqueada por las añejas construcciones de la primigenia escuela y el Palacio Municipal, espléndido conjunto edilicio realizado en la década de 1870 por el arquitecto italiano don Pedro Petrocchi. Una impactante fuente de agua completa el complejo en el centro de la calle.

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El edificio municipal, si bien es de estilo italianizante, guarda en su interior un delicado toque francés en sus adornos y decorados, destacando el salón rojo, auténtica réplica en menor escala de los salones del Palacio de Versailles.

Merece una visita el museo de Ciencias Naturales, donde se destacan distintos hallazgos realizados en la zona y en la cuenca del Salado, tales como el esqueleto de un megaterio fósil, varios caparazones de armadillos, un cordero de dos cabezas embalsamado y colmillos de mastodonte.

El jardín interno cobija un aljibe hecho en mármol de Carrara de una sola pieza y, contiguo, el museo Histórico situado en lo que fuera hasta 1947 la comisaría y la cárcel del pueblo. A pocas cuadras, el Jardín Botánico creado por un grupo de vecinos florenses en 1977, con más de 200 especies entre flora autóctona y foránea, colorido puente, peces, lagos y fuentes de agua.

En los límites de la ciudad, el parque Plaza Montero con sus 37 hectáreas en las que resalta la laguna del Difunto Manuel, bien apta para la práctica de deportes náuticos. Sobre las orillas, muy buena arboleda de eucaliptos, escuela de remo y guardería náutica, un albergue para 45 personas y camping. Hay juegos infantiles, una torre mirador, pequeño muelle, confitería y la pista del autódromo que rodea al complejo (el primero que tuvo la provincia).

Circundando el espejo lacustre, “en aquella zona de juncales y tupida vegetación acuática –señala Chiodini– se asentó una isla artificial, y hoy día es hábitat de numerosas aves y grandes ejemplares de carpinchos”. En la época estival cobra vida el balneario municipal situado a 25 kilómetros sobre el arroyo El Gualichu.

Tanto en éste como en la laguna se pueden pescar dientudos, bagres, lisas y tarariras. Los alrededores posibilitan algunos sitios para pasar unos días de descanso, tales como el Club de Campo La Anastasia, que ofrece paseos a caballo o en carruajes, clases de polo y una casa de huéspedes con todas las comodidades para 6 personas en medio de una paz sumamente agradable.

Cerca de allí, el Club de Campo Los Galgos brinda similares servicios. Y  siguiendo la antigua ruta a Roque Pérez, entre molinos y sembradíos, aparece La Atropellada, añeja estancia que aún conserva su casco del siglo XIX construido en adobe y rodeado por un parque con centenaria arboleda.

Cuenta con una casa principal y anexos (para 8 personas). Entre las propuestas: cabalgatas y paseos en carruaje, avistaje de fauna, cancha de tenis, piscina y pesca en el cercano arroyo Las Flores que atraviesa la finca. Finalmente, en los límites de la ciudad, Santa Agueda, complejo rural dedicado al queso de oveja artesanal, donde es posible adquirir sus productos y presenciar la elaboración.

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Fuente: Perfil

Dos templos de la India que son verdaderos libros de piedra

Dos templos de la India que son verdaderos libros de piedra

Ubicados en sendas aldeas al oeste de Bangalore, la capital del estado de Karnataka, fueron tallados hasta el infinito para contar la historia de la región. Ofician de botón de muestra de una cultura y una religión excepcionalmente original.
Pablo Donadío

Buenos Aires, viernes 3 octubre (PR/25) — Las sorpresas se amontonan camino a Hampi, el tesoro del sur indio que rodea con jardines, mercados y verdes colinas a los 360 palacios y esculturas que aún estudia la Archaeological Survey of India. En esta tierra donde lo imaginario y lo real muestra límites difusos, se viaja embelesado ante los colores, los aromas y los rincones que, como quien no tiene más que hacer, vamos descubriendo. Es el caso de dos pequeños parajes muy al oeste de Bangalore, la capital provincial conocida como “la Silicon Valley india” por su colosal producción de software.

Además de su belleza, tal vez hoy recuerden a propios y ajenos que lo esencial está en la tradición, en la memoria. Y vaya si es así: con frisos que se extienden hasta lo inimaginable sobre los inmensos muros grises, la historia se relata en los templos de Halebeedu -consagrado a Shiva- y en su vecina Belur -rindiendo culto a Vishnú-, como en ningún otro sitio.

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Hassan es la parada intermedia hacia el destino principal, y su ciudad se ve muy visitada por ser un antiguo centro de la literatura jainista. Gobernado por los hoysalas con toda pompa entre los siglos X y XIV, el distrito fue un centro de arte y música en esa época, cuando se construyeron los legendarios templos de Halebeedu y Belur, momento de mayor esplendor de la dinastía, en que florecieron verdaderos expertos del cincelado.

Algunos brahmanes y sadhus, pero también personas comunes de túnicas coloridas emprenden la caminata para llegar al primer templo y ofrecer sus oraciones.

Día a día llegan también muchos turistas, e indios de otras regiones y pueblerinos que se quitan los zapatos, se arrodillan y piden, puesto que ambos lugares se mantienen activos y representan un excelente sitio para comprender parte de la mitología hindú, relatada con maestría a través de los grabados. Las múltiples formas y colores que adquieren sus deidades, los curiosos rezos ofrecidos por los fieles, y los mercados montados a todo circo alrededor, son parte de la historia que sigue escribiéndose.

Templo dedicado a Shiva

En el centro de Halebeedu, rodeado de un mercado donde abundan vendedores de telas, inciensos, postales y figuras religiosas en piedra, se vislumbra la principal atracción: el templo consagrado a Shiva, dios guerrero defensor del hombre frente a los demonios. Del otro lado de un inmenso jardín, precedido de una angosta vereda de piedra, el edificio va mostrando sus contornos, con escenas y personajes que adquieren tamaños de privilegio y una duración según haya sido la contienda que los involucró.

Ladeando esculturas, firmes ante el humo tibio del sándalo que surge de las ermitas seduciendo fieles, esas batallas épicas sobre elefantes, los amores de dioses y hombres, y varios hitos de la religión hindú se describen en tiras y tiras de molduras que forman asimismo las paredes del templo.

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En medio está el santuario, activo permanentemente y razón por la cual entramos descalzos, como en todos los templos de la India. Cerca, un pequeño pabellón enseña la enorme figura sentada de Nadi, el toro sagrado y vehículo de Shiva, asociado también con la fertilidad. Cuentan que la construcción del complejo comenzó en el siglo XII y requirió 86 años, pero nunca se terminó. Pese a que en el interior hay ornamentos bellísimos y adentro una continuidad de rezos en variadas formas (parados, con las manos elevadas al cielo, de rodillas, dando saltos), el atractivo lo establecen los muros exteriores.

Todos están cubiertos con una variedad sin fin de diosas y dioses, reyes y bailarinas, animales, pájaros y plazas naturales donde se libran las principales batallas retratadas con carros y monstruos de varias cabezas luchando frente a hombres con arcos, flechas y otras armas.

“Estos trabajos son para muchos los más detallados del mundo, por eso atraen a estudiosos del arte, la música y la fotografía, pues guardan los secretos de una historia inconclusa. En sus millones de figuras y relatos no hay dos esculturas iguales, y ése es otro gran tesoro”, asegura el guía.

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Más discreta que Halebeedu, la aldea de Belur descansa a los pies del río Yagachi y sus callecitas quedan atrás ante el arco de entrada al templo que le rinde honores a Vishnú. En él predomina un portal de acceso dorado y empinado, tallado hasta lo imposible y cuyo final simboliza los cuernos de una vaca. Mencionado por muchos textos como un sitio religioso dedicado al dios Krishna, no se aclara que para muchos (en el hinduismo hay varios millones de dioses) Vishnú es visto como dios, mientras Krishna sería una de sus encarnaciones. A diferencia del de Halebeedu, el de Belur está completo, y fue levantado por orden del rey hoysala Vishnuvardhana, su nieto y su bisnieto, que emprendieron una tarea de 103 años –desde 1116 a 1219– para terminarlo.

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Su plataforma en forma de estrella está rodeada por otras construcciones y un lago sagrado. Los muros también se llenan de intrincadas esculturas y no queda un solo espacio libre, sea por una larga fila de elefantes, por caballos o leones asociados a episodios gloriosos y poéticos, aunque tampoco faltan escenas eróticas y virtuosos danzantes de cuatro manos. Aquí parece haber más fieles que visitantes y las intensas muestras de devoción se extienden ante el friso más humilde o las figuras de rostros y proporciones humanas. El edificio tiene muchos avatares y reencarnaciones de este dios, y da cuenta de una religión que carece de una doctrina única, por tanto está sujeta a interpretaciones parciales, relativas y propias de una u otra rama.

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Frente al salón central está la estatua de Garuda, ave y vehículo celestial de Vishnú, y hacia las afueras, una serie de puestitos y vendedores ambulantes que intentan convencer a cada visitante de lo importante de llevarse una de estas figuras a casa. Sea para rezarle o simplemente para colaborar con su subsistencia, porque en estas lejanas tierras también hay que vivir de algo.

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Fuente: Infobae

Cinco trucos para limpiar la pileta: cómo usar bicarbonato de sodio y dejarla lista para el verano

Cinco trucos para limpiar la pileta: cómo usar bicarbonato de sodio y dejarla lista para el verano

Con productos caseros y métodos simples dejarla lista y ahorrar dinero es posible. Conocé las ideas sustentables y fáciles de aplicar.

Espolvorear bicarbonato de sodio en zonas manchadas ayuda a potenciar la limpieza de la pileta. Foto: Agencia Noticias Argentinas – Freepik.

Buenos Aires, viernes 3 octubre (PR/25) — Con la llegada del calor, tener la pileta lista es un objetivo clave para disfrutar de los días de verano. Sin embargo, no hace falta invertir en productos caros porque con algunos trucos económicos se puede lograr una limpieza efectiva y, mantener el agua en buenas condiciones.

El primer paso es ocuparse de las paredes y el fondo de la pileta, donde suelen acumularse algas y suciedad. Antes de llenar, se recomienda cepillar bien con un cepillo de cerdas duras. Un truco casero es usar bicarbonato de sodio espolvoreado en las zonas más manchadas para potenciar la limpieza.

En cuanto al agua turbia, existe una solución económica con vinagre blanco. Para ello, hay que agregar medio litro cada 10.000 litros de agua. Esto ayuda a equilibrar el pH y evitar los malos olores, reduciendo el uso excesivo de cloro. Este método es sustentable y seguro para toda la familia.

Además de los trucos caseros, siempre hay que pasar el barrefondo y quitar las hojas de la superficie. Foto: Agencia Noticias Argentinas – iStock.

Otro punto importante es evitar la proliferación de algas verdes, un problema común en el verano. En este punto, una opción económica es preparar una mezcla casera con sal gruesa y cepillar el fondo para despegarlas y prevenir su expansión sin necesidad de usar químicos fuertes.

Además, para el mantenimiento del agua, un paso simple es colocar botellas plásticas congeladas flotando en la pileta. Este truco casero ayuda a mantener el agua más fresca y retrasa el crecimiento de microorganismos, reduciendo la necesidad de productos químicos.

A su vez, para la prevención del sarro y manchas también puede resolverse de manera económica. Esta opción consiste en pasar un trapo empapado en vinagre en los bordes de la pileta antes de llenarla. Esto evita acumulación de sales y mantiene la superficie más limpia por más tiempo.

Otra recomendación económica es usar una lona para taparla. Acá se puede improvisar con plásticos resistentes para cubrir la pileta cuando no se usa. De esta manera, se evita la caída de:

  • Hojas.
  • Polvo.
  • Insectos.

Y así se mantiene el agua limpia por más tiempo.

Paso a paso para acondicionar la pileta sin gastar de más

  • Cepillar paredes y fondo con bicarbonato.
  • Lavar bordes con vinagre para prevenir sarro.
  • Llenar con agua y equilibrar pH con vinagre blanco.
  • Usar sal gruesa para combatir algas verdes.
  • Proteger el agua con una lona.
  • Pasar el barrefondo periódicamente.
  • Retirar bichos y hojas.

Con estos trucos caseros, económicos y fáciles de aplicar, se puede tener la pileta lista para el verano sin gastar de más ni recurrir a químicos costosos.

Lo importante es mantener una rutina sencilla de prevención para disfrutar el agua siempre limpia y no trabajar cada semana aprovechando ese tiempo para disfrutar.

Preparar la pileta para el verano no tiene por qué ser un gasto extra. Con creatividad y soluciones prácticas, es posible transformar el espacio de agua en un lugar fresco, limpio y sustentable para toda la temporada.

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Fuente: Agencia Noticias Argentinas

Aerolíneas Argentinas retoma sus vuelos a Río Cuarto

Aerolíneas Argentinas retoma sus vuelos a Río Cuarto

Lo hace en el marco del programa de conectividad sostenible.
Aerolíneas Argentinas retoma sus vuelos a Río Cuarto.

Buenos Aires, jueves 2 octubre (PR/25) — Aerolíneas Argentinas retoma sus vuelos entre Buenos Aires y Río Cuarto a partir del 1° de noviembre, en el marco del Programa de Conectividad Sostenible.

La ruta contará con tres frecuencias semanales, los martes, jueves y sábados, en vuelo directo, y se extenderá hasta el 31 de marzo de 2026, informaron desde la compañía.

La operación había sido suspendida en junio debido al cierre del aeropuerto local por obras de reparación. Tras su reapertura, y una vez firmado el nuevo contrato con las autoridades provinciales, la compañía retoma la conectividad hacia el sur cordobés.

Este tipo de acuerdos permite mejorar la eficiencia de la compañía y garantizar un compromiso mutuo con el desarrollo comercial y turístico del destino, asegurando la trazabilidad de cada ruta y la promoción necesaria para alcanzar los objetivos de ocupación y rentabilidad.

El Programa de Conectividad Sostenible consiste en acuerdos bilaterales con provincias o municipios que cubren los costos en caso de que la ocupación no alcance los niveles deseables. De esta manera, la empresa asegura la sostenibilidad y rentabilidad de la operación, mientras que la provincia se beneficia con la llegada de los vuelos y la promoción turística del destino.

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Fuente: Noticias Argentinas

Descubre las playas más bonitas de Colombia

Descubre las playas más bonitas de Colombia

Barcelona, jueves 2 octubre (PR/25) — Si sueñas con paisajes que combinan arena blanca, selva tropical, aguas cristalinas y riqueza cultural, un viaje a Colombia te llevará a descubrir un auténtico paraíso natural.

En el Caribe colombiano, cada playa tiene su propio encanto y ofrece experiencias únicas donde no solo disfrutarás del mar, sino también de su cultura y gastronomía. A continuación, te llevamos por un recorrido por las playas más bonitas de Colombia.

  1. Playa Cristal
  2. Playa Blanca
  3. Islas del Rosario
  4. San Andrés
  5. Cabo San Juan

1. Playa Cristal – Refugio natural del Tayrona

Ubicada en el Parque Nacional Natural Tayrona, a unos 30 minutos de Santa Marta, Playa Cristal es un santuario de aguas turquesa y arenas claras. Este parque, uno de los más emblemáticos de Colombia, protege ecosistemas de selva tropical, manglares y arrecifes coralinos, así como una gran diversidad de fauna y flora.

Playa Cristal está rodeada de montañas verdes y selva tropical, y ofrece un entorno tranquilo y protegido, ideal para quienes buscan un contacto íntimo con la naturaleza. Además, sus aguas calmas y transparentes son perfectas para nadar y practicar snorkel.

Aquí la fauna marina es protagonista: peces multicolores, corales y estrellas de mar hacen del snorkel una experiencia fascinante. En tierra, la selva circundante alberga aves tropicales como el barranquero y curiosos monos aulladores que a veces se dejan ver entre los árboles, completando un encuentro cercano con la naturaleza caribeña.

Al terminar un baño refrescante, nada mejor que un pescado frito con arroz con coco y patacones (rodajas de plátano verde fritas), la combinación más auténtica de la costa caribeña.

Playa Cristal: un santuario natural dentro del Tayrona, donde arrecifes, peces tropicales y manglares conviven en equilibrio.

Viaje a las joyas del Caribe colombiano de 10 días

2. Playa Blanca – El encanto de Barú

La isla de Barú, aunque técnicamente fue una península, hoy es famosa por su espectacular Playa Blanca, de aguas cristalinas y arena fina. Forma parte del área protegida de corales del Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo, un ecosistema que alberga una gran diversidad de fauna marina y arrecifes de coral.

La geografía de Barú mezcla manglares, arrecifes y playas extensas que atraen tanto a quienes buscan descansar bajo el sol como a los aventureros que practican kayak o paddle surf.

Al caer la tarde, puedes vivir un espectáculo único: el plancton bioluminiscente que ilumina el mar en ciertos puntos de la isla. En cuanto a su gastronomía, destaca el ceviche de camarón y el sancocho de pescado, preparados por cocineros locales en chozas junto a la playa.

Aguas turquesa, arena fina y un entorno protegido hacen de Playa Blanca uno de los destinos más emblemáticos del Caribe colombiano.

3. Islas del Rosario – El tesoro de Cartagena

Frente a la costa de Cartagena se encuentra el archipiélago de las Islas del Rosario, un conjunto de 27 islas pequeñas rodeadas de arrecifes coralinos. Es uno de los mejores lugares de Colombia para hacer buceo y snorkel, gracias a su biodiversidad marina: peces tropicales, tortugas carey y jardines de coral de colores vibrantes.

Además de relajarte en playas paradisíacas como Playa Cholón, puedes visitar el Oceanario de San Martín de Pajarales, un centro dedicado a la conservación de especies marinas como delfines, tortugas y mantarrayas. Este espacio combina la experiencia turística con la educación ambiental, promoviendo un turismo responsable en un entorno protegido.

¿Cuál es la isla más bonita de las Islas del Rosario?

Elegir la más bonita de las Islas del Rosario depende mucho del tipo de experiencia que busques, pero los viajeros destacan:

  1. Isla Grande: Es la más visitada y desarrollada, con resorts, restaurantes y buenas opciones de snorkel. Ideal si quieres comodidad y actividades turísticas.
  2. Isla del Pirata: Famosa por sus playas tranquilas y arena blanca, perfecta para quienes buscan privacidad y fotos de ensueño.
  3. Isla Tintipán: Destaca por su belleza natural casi intacta, aguas cristalinas y arrecifes cercanos, ideal para buceo y snorkel.
Las Islas del Rosario se encuentran a aprox. 1 hora en lancha desde Cartagena, dependiendo del punto de salida y las condiciones del mar.

4. San Andrés – El mar de los siete colores

Si hay un lugar que nunca falta en la lista de playas más bonitas de Colombia, es San Andrés. Esta isla, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, es famosa por su “mar de los siete colores”, que se debe a la combinación de corales, praderas marinas y distintas profundidades.

Entre sus lugares imperdibles están Johnny Cay, un pequeño islote de ambiente festivo y palmeras enormes que dan sombra natural, y La Piscinita, un acuario natural donde los peces nadan a tu alrededor.

Además, el pueblo Raizal, una comunidad étnica afro caribeña, le da un carácter único a la isla: música reggae, dialecto criollo y platos como el rondón, una sopa de coco con pescado y caracol, que refleja la mezcla afrocaribeña.

San Andrés, un paraíso caribeño protegido, con arrecifes de coral, aguas cristalinas y playas de arena blanca.

Viaje a Medellín y playas de Santa Marta en 8 días

5. Cabo San Juan – Donde la selva se encuentra con el mar

Otro paraíso natural situado dentro del Parque Nacional Tayrona es Cabo San Juan del Guía, uno de los paisajes más fotografiados de Colombia. Sus dos playas gemelas, separadas por una formación rocosa coronada por una cabaña mirador, crean una postal inolvidable.

Su geografía combina la selva húmeda tropical, que baja desde la Sierra Nevada de Santa Marta, con el mar Caribe. Es común cruzarse con iguanas, monos y aves mientras se camina por los senderos que llevan hasta la playa. Dormir en hamacas frente al mar, bajo el cielo estrellado, es una de las experiencias más memorables que puedes vivir en Cabo San Juan.

¿Cuánto cuesta la entrada al Parque Tayrona?

La entrada al Parque Tayrona en 2025 cuesta aproximadamente 9 € para colombianos y residentes de la Comunidad Andina, y entre 17–20 € para extranjeros, según la temporada. El seguro obligatorio tiene un costo adicional de 1,50 € por persona por día. Hay tarifas extra para vehículos: autos 4,35 €, buses 23,60 € y motos 3,15 €.

Cabo San Juan ofrece vistas de dos playas en un solo lugar: una perfecta para nadar y otra ideal para descansar bajo palmeras.

Con nuestros viajes GrandVoyage podrás explorar la riqueza natural y cultural de Colombia. Cada playa ofrece un universo propio: la transparencia de Playa Cristal, la energía vibrante de Barú, la biodiversidad de las Islas del Rosario, el colorido de San Andrés y la postal soñada de Cabo San Juan. Destinos inolvidables que combinan sol, sabor caribeño y diversidad cultural.

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Fuente: Blog Grand Voyage
El mirador del Obelisco tiene fecha de apertura: cómo visitarlo y cuánto salen las entradas

El mirador del Obelisco tiene fecha de apertura: cómo visitarlo y cuánto salen las entradas

El monumento es uno de los más destacados y los visitantes podrán observar, desde las alturas, los puntos principales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Obelisco de Buenos Aires. | PRENSA GCBA

El recorrido al Mirador del Obelisco comienza con 8 escalones, luego un ascensor que sube 7 pisos y, finalmente, una escalera caracol que lleva directamente al punto más alto.

Obelisco

Cómo visitar el Mirador del Obelisco

El mirador estará abierto todos los días a partir del 1 de noviembre, de 9 a 17 horas. Las entradas pueden adquirirse de forma online en el sitio web www.miradorobelisco.com. También estarán disponibles de manera presencial en los stands ubicados en Av. Diagonal Norte y Av. 9 de Julio.

Los precios son:

  • $18.000 para residentes argentinos (con DNI).
  • $36.000 para extranjeros.

Qué ver desde el Mirador del Obelisco

Desde el Mirador del Obelisco se podrán observar algunos de los puntos más icónicos de la ciudad:

  • La Avenida 9 de Julio, conocida como la más ancha del mundo.
  • El Teatro Colón, uno de los escenarios líricos más importantes del planeta.
  • Las cúpulas de edificios históricos sobre la Avenida de Mayo.
  • Y en días despejados, el Río de la Plata.

Obelisco

Historia de la construcción del Obelisco de Buenos Aires

El Obelisco fue construido durante la presidencia de Agustín Pedro Justo (1932-1938), como parte de un plan de modernización urbana que incluía la ampliación de la Av. Corrientes, la apertura de la Av. 9 de Julio y la construcción de la Plaza de la República.

La obra fue impulsada por Mariano de Vedia y Mitre, a propuesta de su secretario de Hacienda, Atilio Dell’Oro, con el objetivo de conmemorar el 400° aniversario de la fundación de Buenos Aires.

La construcción demandó el trabajo de 157 obreros y se completó en solo dos meses.

El Obelisco tiene una altura de 67,5 metros, con una base de 6,8 metros por lado. Posee una única puerta de acceso que conduce a una escalera marinera de 206 escalones con 7 descansos, hasta llegar a la cúspide. Allí se ubica el mirador con cuatro ventanas, visibles desde la calle.

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Fuente: Noticias Argentinas