Una guía imprescindible para comer en los viajes a la costa.
Santa Narcisa, el paraíso de los quesos en la Ruta 2. Foto: Agencia Noticias Argentinas / Google
Buenos Aires, martes 16 septiembre (PR/25) — La Ruta 2es una de las más transitadas de la Argentina: conecta Buenos Aires con Mar del Plata, es elegida por cientos de miles de automovilistas cada temporada y en los 370 kilómetros de su extensión hay paradores gastronómicos que se volvieron una opción interesante para degustar comida local mientras se viaja a la Costa Atlántica.
Históricamente, se destacó el parador Atalaya, ubicado en el Km 103.5 de la Ruta 2. Este emprendimiento gastronómico es famoso por sus medialunas de manteca, panadería y cafetería y un clásico desde que se inauguró, en 1942.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, durante el trayecto hasta Mar del Plata también se puede conseguir especias, hongos, quesos y aceites de gran calidad en Majirena, un parador ubicado en el kilómetro 204 de la Ruta 2, muy cerca de Dolores.
A continuación, se destacan otras opciones para tomarse un descanso durante el viaje y probar los mejores platos que se pueden conseguir en la Ruta 2.
La Matera Lezama – Kilómetro 157
Sándwich de jamón crudo y queso, la estrella de la carta. Foto: Agencia Noticias Argentinas / La Matera Lezama
Es un parador que ofrece los mejores sandwiches de la Ruta 2, desde hace 20 años. Está ubicado en el km 157, mano a Mar del Plata, en la localidad de Lezama, y es un emprendimiento familiar de comida al paso que cuenta con bancos y mesitas para que los turistas puedan sentarse y comer allí.
Se destaca por elaborar sándwiches extra large. Los gustos más conocidos son:
Sánguche Especial #1: jamón crudo, tomate, aceitunas negras, queso, morrones agridulces y manteca con queso azul
Sánguche Especial #6: manteca con queso azul, crema de choclo, aceitunas verdes, lechuga, queso y matambre casero
Sánguche Especial #10: bondiola, rúcula, oliva, queso brie, chutney de pera, lluvia de nueces y manteca con queso azul
Abre: jueves a lunes, de 11 a 21.
Café que va – Kilómetro 174.5
Café que va, un café de especialidad en la Ruta 2. Foto: Agencia Noticias Argentinas / Google
Es la parada obligada para los fanáticos del café de especialidad. Está ubicado en el Km. 174.5, Castelli: se destaca por su ambiente cálido y su atención personalizada.
Cuenta con todo tipo de cafés, panes de masa madre, facturas y una carta variada que ofrece opciones saldas y dulces. Ofrece un menú sin gluten para los celíacos y cuenta con un estacionamiento con un amplio parque.
Abre: jueves a lunes de 8 a 19 y domingo de 9 a 19.
Santa Narcisa – Kilómetro 196.5
Santa Narcisa, una parada obligada para degustar quesos en la Ruta 2. Foto: Agencia Noticias Argentinas / Google
En la pequeña localidad de Sevigné, ubicada en el partido de Dolores, se encuentra esta fábrica de quesos gourmet que está ubicada en el km 196.5 de la Ruta 2, mano a Mar del Plata.
Se pueden conseguir quesos de elaboración propia, salames y productos regionales. Tiene una salón dónde se realizan degustaciones especiales (consultar fechas en instagram). La provoleta ahumada es un imperdible de este lugar.
Abre: todos los días, de 9 a 19.
Parrilla Carlitos – Kilómetro 207.5
Parrilla Carlitos, un clásico de Dolores frecuentado por famosos. Foto: Agencia Noticias Argentinas / Google
Es una de las parrillas más famosas de Dolores: está ubicada en la intersección de la Ruta 2 y la Ruta 63 y se destaca por hacer asado a la cruz, cordero, vacío y achuras, cocinados a fuego lento desde las primeras horas del día.
A lo largo de los años, Parrilla Carlitos ha sido un punto de encuentro para figuras del deporte, la política y la cultura, incluyendo a Diego Maradona, Ricardo Darín y Moria Casán.
Abre: todos los días de 8 a 19.
Restaurante Ama Gozua – Kilómetro 274
Chorizo y morcilla a caballo, el plato destacado de este restaurante. Foto: Agencia Noticias Argentinas / Ama Gozua
Se trata de un icónico restaurante vasco que fue inaugurado en 1968 y dejó de funcionar durante la pandemia. Un cliente lo adquirió, lo puso en valor y lo volvió a abrir en enero de 2023.
La fisonomía del lugar se mantiene intacta y también la carta, que fue respetada. El fuerte de Ama Gozua son los platos de bodegón, como milanesa, matambrito de cerdo, chorizo y morcilla, que generalmente se sirven acompañados de papas fritas a caballo.
Roque Pérez, Buenos Aires, martes 16 septiembre (PR/25) — Uno no comprende la dimensión del campo argentino hasta que toma la ruta y elije llegar hasta algún pueblo rural de la llanura bonaerense
. Extensas hectáreas de verde donde conviven vacas y caballos, pájaros de todos los tamaños, aromas y sonidos y una historia profunda que da identidad al hombre y mujer de campo en cada rincón.
Roque Pérez es mucho más que un pueblo de turismo rural. Sus almacenes antiguos en el Paraje La Paz y La Paz Chica, el pueblito Carlos Beguerie, sus pampas y lagunas, y la combinación con la clásica gastronomía bonaerense lo transforman en una pequeña joya de la Ruta 205, a poco más de 130 kilómetros de la Capital Federal.
Es en este Paraje donde se concentran la mayor cantidad de almacenes históricos de la Provincia de Buenos Aires además de otro hito que rememora los viejos tiempos: el Cine Club Colón, el único en su tipo de la provincia y el cual en este mes de septiembre cumple 91 años.
El Cine Club Colón abrió sus puertas en 1934, un día antes de la llegada de la primavera, y hoy mantiene las mismas características conque lo soñó su creador. Nadie sabe muy bien qué llevo a Don Jerónimo Coltrinari a instalar un cine en este pequeño Paraje rural donde no habrán vivido en aquellos años más de 50 personas.
“El cine era algo super novedoso y mi tío abuelo era, además de un visionario, un radioaficionado, un hombre de gran interés por la tecnología de su tiempo”, relató César Coltrinari, El Coltri, como lo conocen en Roque Pérez.
“Construyen el cine y lo dona al pueblo, pasando a ser de la comunidad, un lugar de encuentro, casamientos, bailes populares, carreras de sortijas, juegos de truco y todas las actividades culturales de la zona. Cada fin de semana llegaba una persona con un proyector y pasaba las últimas películas y, cuando se cortaba la luz, encendían la maquinola con la batería de un auto. Era una proeza ver cine en aquella época en medio del campo, donde lo único que había que hacer era criar animales, sembrar y pensar en los avatares del clima. Allí la gente pudo por primera vez acercarse a la maravilla de la cinematografía y al teatro. Uno iba a un almacén a tomarse un vermout o un vaso de vino y ya. Pero el Cine Club fue una excusa para socializar de otra manera, “fue como el internet de aquellos años. El lugar estuvo abandonado mucho tiempo hasta que el pueblo, junto al Municipio, lo recuperaron en el 2013 para reciclarlo y volver a ponerlo en valor para lograr verlo como está hoy”, cuenta Coltri.
El cine se puede visitar por la tarde y los fines de semana suele ofrecer actividades diversas. Es, además, un centro especialmente importante cuando en Roque Pérez se festeja la famosa Noche de los Almacenes, que se reedita cada año a principios de enero.
Pero este fin de semana es especial porque el Cine Tetro Colón cumple 91 años y los festeja a full.
El Viernes 19 a las 18:00HS se presenta la Obra «Esperando La Carroza» a cargo de la Escuela Secundaria de La Matanza. A las 20:00HS en que da comienzo un Gran Baile, mientras que el día sábado 20 se convoca al Acto Protocolar con su oración parroquial. Cerca de las 16:00HS habrá una Clase abierta de folclore.
Para completar un fin de semana donde el campo se viste de fiesta, el domingo 21 en el centro del pueblo, en el Predio del Ferrocarril se celebra el aniversario del primer día en que llegó el tren a Roque Pérez y, además, se realiza el postergado desfile institucional con actividades diversas agradeciendo la llegada de las Primavera y finalizando con los festejos por el Día del Pueblo que no se realizaron pro cuestiones climáticas en su oportunidad. Se espera un cierre a todas luces con la presentación de famoso cantante popular L.gante.
Un recorrido por la comunidad autónoma del norte de España donde se destacan las ciudades de San Sebastián, Bilbao y Vitoria-Gasteiz; el legado del arquitecto Frank Gehry, los pintxos imperdibles y el vino local
El casco antiguo, el río Nervión y el monte Artxanda, una de las postales de BilbaoShutterstock
Buenos Aires, martes 16 septiembre (PR/25) — La Comunidad Autónoma Vasca, –Euskadi en el idioma más antiguo de Europa–, está conformada por tres municipios: Guipúzcoa, Vizcaya y Álava cuyas superficies sumadas no alcanzan el tercio de Tierra del Fuego, pero que son suficientes para encantar con playas, sierras, bosques y ciudades llenas de tradiciones e historia.
San Sebastián –Donostia en euskera–, capital de Guipúzcoa, creció alrededor de una gran bahía sobre el mar Cantábrico, donde están las playas de Ondarreta y La Concha. Cierran la bahía los montes verdes de Igueldo y Urgull y en ambos, como una marca de la ciudad y del estilo vasco, los dos grandes escultores donostiarras, Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, se saludan –o compiten– con dos esculturas ubicadas en los piemontes. El Peine del viento, de Chillida, en el Igueldo y Construcción vacía, de Oteiza, en el Urgull. Peine del viento son tres esculturas de acero, de 10 toneladas cada una, incrustadas en las rocas que dan al mar. La de Oteiza, ganadora del premio Bienal de San Pablo en 1957, fue instalada casi enfrentada a la de Chillida, del otro lado de la bahía, en 2002. Poco más de tres kilómetros separan una obra de la otra, que se pueden hacer caminando por la rambla paralela a la orilla, un paseo escoltado por jardines llenos de flores.
Peine del viento son tres esculturas de acero, de 10 toneladas cada una, incrustadas en las rocas que dan al mar
Del otro lado del monte Urgull encontramos la ría Urumea –las entradas de mar en la tierra son muy típicas del Cantábrico– y el puente Zurriola que la cruza para llegar a la playa del mismo nombre y el barrio de Gros. Desde el puente se ve llegar el mar brioso y en la orilla de Gros, el edificio del auditorio Kursaal, donde se lleva a cabo el festival de cine de San Sebastián.
Estas playas de arena y aguas cálidas y transparentes, atrajeron hace un siglo y medio a las familias reales de Europa que venían a pasar el verano y fueron instalando la ciudad como destino de vacaciones. Se ve la herradura de arena desde lo más alto del monte Igueldo, a donde se puede subir en un antiguo funicular de 1912. En la cima también hay un bar y un parque de diversiones.
La Parte Vieja, al pie del Urgull, comenzó con el puerto y la aldea que formaron los primeros pescadores. Hoy, con sus calles estrechas y peatonales, es el lugar para entregarse a los pintxos (la tx se pronuncia ch), ya que es donde más se concentran los pequeños locales que ofrecen esas miniaturas para comer de parado en la barra, sobre todo a lo largo de la calle Mayor.
Gilda, uno de los pintxos más famosos, con aceituna verde y una anchoaShutterstock
Los pintxos están librados a la creatividad, puede ser berenjena y queso Idiazábal, bacalao en aceite, bonito con cebolla caramelizada y tomate, pero hay uno originario de San Sebastián que no puede faltar: el gilda. Gilda es un palillo que inserta una aceituna verde, una anchoa y una guindilla local llamada piparra. El nombre es un homenaje a Rita Hayworth porque en la película Gilda, la actriz era verde (por sensual), salada y un poco picante. Ideal para acompañar con el vino blanco local, txakoli (o chacolí) o sidra escanciada. En el casco antiguo está la iglesia de San Vicente del siglo XVI, el edificio más antiguo de la ciudad, y la Plaza de la Independencia, donde hubo alguna vez corrida de toros.
Otra opción para disfrutar de la gastronomía vasca, es reservar en alguno de sus 10 restaurantes con estrella Michelin –una concentración única en el mundo–, como Akelarre de tres estrellas y donde Pedro Subijana acaba de cumplir 50 años al frente. O combinar pintxos y platos de cocina en Kukuarri, a cargo del chef Martín Aristondo.
La era del Guggenheim
Bilbao, capital del municipio de Vizcaya, está a 102 kilómetros de San Sebastián y de camino, es buen plan visitar alguno de los pueblos costeros para comer los mejores pescados a la parrilla. Uno de ellos es Getaria, ciudad donde nació Sebastián Elcano, el primer navegante en dar la vuelta al mundo y donde el diseñador Cristóbal Balenciaga tiene su museo. A muy pocos kilómetros, en el pueblo de Zumaia, está el Geoparque Unesco: 13 kilómetros de acantilados de formaciones de capas rocosas de 60 millones de años llamados Flysch, que se pueden ver desde un paseo en barco o desde la playa Itzurun.
El txakoli o chacolí es un vino blanco muy seco producido en el País Vascobarmalini – Shutterstock
Bilbao es la ciudad más poblada de Euskadi, con casi 350.000 almas. Tuvo un pasado como polo siderúrgico cuando albergó a la empresa más importante de España, Altos Hornos de Vizcaya, que llegó a emplear 11.000 personas. En la década del 80 comenzó a decaer y el cierre definitivo en 1996 fue un duro golpe para la ciudad. Tres años antes del cierre, en plena crisis, había comenzado la construcción de un museo fastuoso que a muchos les parecía una locura.
Sin embargo, la inauguración del museo Guggenheim, diseñado por el arquitecto Frank Gehry, cambiaría el perfil de Bilbao, transformándola en una ciudad turística. Inaugurado en 1997 junto al río Nervión, las placas brillantes de titanio del techo y paredes que Gehry pensó inspirado en plumas de pájaros, se reflejan en el agua. Del lado del río está Maman, la araña de nueve metros, de Louise Bourgeois. El ingreso se realiza por una plaza custodiada por Puppy, un enorme perro realizado con flores naturales que Jeff Koons hizo para la apertura pensando que sería una obra efímera, y quedó para siempre.
Entre las obras permanentes, La Serpiente, de Richard Serra, ocupa toda una sala: se trata de tres enormes cintas serpenteantes de acero laminado que pesan 180 toneladas y fue montada antes de la inauguración, sobre el final de la construcción. Al circular entre las láminas se tiene una extraña sensación del espacio y la estabilidad.
Puppy, el perro del Guggenheim que creó el artista Jeff KoonsMario Cherrutti
El museo es el nuevo ombligo de la ciudad. Se lo puede admirar también desde lo alto del monte Artxanda a donde se llega en un funicular. En la cima hay plazas donde los vecinos suben con sus perros y los chicos, con sus bicicletas, mientras los turistas se sacan selfies en el cartel rojo de Bilbao.
Se puede ir caminando del Guggenheim al funicular, cruzando el río por el puente peatonal Zubizuri –puente blanco en euskera– que diseñó Santiago de Calatrava y se inauguró el mismo año que se abrió el museo.
El Mercado de la Ribera también está a la vera del río Nervión que atraviesa la ciudad, pero en pleno casco histórico y peatonal. Es un edificio de 1929 con ventanales art déco y el lugar para ir a probar pintxos por alguno de sus puestos. Muy cerca está la catedral de Santiago, del siglo XIV con una fachada neogótica y las “7 calles”, la zona más antigua donde se reunían los distintos oficios y que fue el origen de esta gran urbe.
Este casco antiguo no es un paseo entregado a los turistas, sino donde los bilbaínos van a reunirse, a beber un txakoli en la vereda, probar dos pintxos y seguir en el próximo. Orgullosos de su idioma y sus tradiciones, no muestran una actitud defensiva con el extranjero, sino seductora, contentos de transmitir algo de la potente identidad vasca.
Bilbao es la ciudad más poblada de Euskadi, con casi 350.000 almasMario Cherrutti
La ruta del vino
La sede del parlamento y el gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca está a 65 kilómetros de Bilbao, en Vitoria-Gasteiz, en Álava, el tercer municipio de Euskadi. La ciudad guarda más de ocho siglos de historia en su centro levantado en una colina, conocido como la Almendra Medieval por su forma con calles que se remontan al siglo XII. En subida o en bajada, se suceden la muralla del siglo XI, palacios, torres, edificios religiosos y plazas. La principal es la de la Virgen Blanca del siglo XVII, donde funcionaba un mercado extramuros y hoy es el corazón animado del barrio. La gran explanada con el monumento a la batalla de Vitoria en el centro, está rodeada de bares donde los turistas se suman al ritual sagrado de los locales de compartir pinchos y tragos al caer la tarde.
La muralla antigua aparece y desaparece de la vista, un tramo se aprecia cerca del Palacio Villa Suso donde hay unos postes con frases de Mario Benedetti sobre el olvido y la memoria.
Vitoria también suma un atractivo verde: 42 metros cuadrados de áreas vegetales por habitante, lo que le valió ser declarada Capital Verde de Europa hace unos años. Es común ver grupos de ciclistas y peregrinos, ya que la ciudad es una posta en el Camino de Santiago. Una tercera razón para visitarla está en las afueras de la ciudad: la ruta del vino de la Rioja Alavesa.
A 45 kilómetros, en las zonas de Haro, Áraba y Elciego, siguiendo caminos entre colinas y caseríos de piedra, están algunas de las bodegas más antiguas e importantes de España. Una de ellas es Ysios, diseñada por Santiago de Calatrava, que ofrece distintas experiencias, desde degustaciones en su wine bar a recorridos exclusivos por la viña abordo de un winecar. López de Heredia Viña Tondonia no organiza visitas guiadas, pero sí cuenta con un local de venta de vinos sobre la ruta por el que vale la pena parar. El diseño hipermoderno en blanco de Zaha Hadid, la arquitecta iraquí multipremiada, contrasta con un anaquel de madera de principios de siglo XIX que sus dueños usaron para una de las primeras ferias de vino.
La estrella es sin dudas Marqués de Riscal, una de las bodegas más importantes del país que elabora siete millones de botellas al año. Inaugurada en 1858 por el marqués Hurtado de Amézaga, combina cavas antiguas con un restaurante estrella Michelin y un hotel de lujo entre las viñas diseñado por Frank Gehry.
Marqués de Riscal es una de las bodegas más importantes del país que elabora siete millones de botellas al añoShutterstock
Copiándose a sí mismo, el arquitecto volvió a utilizar láminas ondeantes de titanio para el techo como había hecho para el Guggenheim, pero aquí le agregó una hoja de color uva tinta. Organizan visitas en grupos que comienzan en el viñedo y terminan con una degustación acompañada por jamones, chorizos y quesos regionales.
A su gastronomía adictiva, vinos premiados, paisajes naturales y urbanos, el País Vasco suma un turismo sustentable, donde no hace falta hacer largas filas para todo ni codearse con otros para sacar una foto. Por ahora.
Datos útiles
Cómo llegar
El País Vasco está a 400 kilómetros de Madrid. El viaje en tren cuesta entre 56 y 83 euros, según el horario y el servicio elegido en los ferrocarriles Alvia.
Museos
Chillida Leku. Once hectáreas de jardines y obras de Eduardo Chillida en Hernani, a 10 km de San Sebastián. Abierto todos los días de 10 a 19, martes cerrado.
Museo Guggenheim. Abierto todos los días de 10 a 20. Entradas 18 euros.
Museo Balenciaga. Abierto de martes a domingo de 10.30 a 19.
Bodega Marqués de Riscal. Abierto todos los días de 10 a 19.
Dónde comer
Entre las mejores propuestas gastronómicas se destacan Txoko, en Getaria y Kukarri y Bertakoteka, en San Sebastián.
Pases
La oficina de Turismo San Sebastián extiende por 21 euros las Basque Card, que incluye bus turístico, transporte público e ingreso a museos y atracciones.
La oficina de Turismo de Bilbao, por su parte, vende, por 10 euros la Bilbao Bizkaia Card, que incluye transporte público, visitas guiadas, fastpass en museos y atracciones.
De Rio de Janeiro a Aruba, pasando por Barbados y Santa Marta, cada una de estas propuestas de los hoteles que suman buenas ideas a la hora de disfrutar del relax que siempre implica la contemplación de la caída del sol.
Los atardeceres más espectaculares de la temporada en las Américas.
Buenos Aires, martes 16 septiembre (PR/25) — Inspirados por los tonos cálidos y envolventes de la llamada “hora dorada” se celebra la magia del atardecer con experiencias pensadas para quienes buscan conectar con el entorno y disfrutar el momento.
Rooftops con vista al mar, playas privadas y escenarios llenos de historia ofrecen distintas formas de contemplar el ocaso, siempre acompañadas de buena gastronomía, coctelería artesanal y paisajes dignos de una postal.
Esta es una época ideal para viajar: los destinos invitan a la calma y los cielos se tiñen de una luz suave que transforma cada paisaje. Ya sea frente al Pacífico mexicano, entre fortalezas coloniales en Barbados o desde una terraza con vista al Cristo Redentor en Rio de Janeiro, Hilton propone vivir atardeceres que no solo se contemplan: se saborean, se sienten, y se convierten en recuerdos memorables.
Aruba: Hilton Aruba Caribbean Resort & Casino y Embassy Suites by Hilton Aruba Resort: en el primero, los atardeceres sobre Palm Beach son un espectáculo de colores cálidos que tiñen el cielo y al Mar Caribe. Ya sea desde el restaurante insignia Sunset Grille, con su vista privilegiada, o disfrutando un cóctel al aire libre en el Sunset Bar, los huéspedes pueden vivir momentos únicos.
Para una experiencia aún más especial, el servicio Sunset Concierge ofrece cenas privadas en la playa con detalles personalizados. Desde balcones privados o con los pies en la arena, cada atardecer aquí se convierte en una verdadera postal caribeña. A pocos minutos se encuentra el Embassy Suites, que ofrece vistas espectaculares desde su ubicación entre Eagle Beach y el santuario de aves Bubali. La luz dorada baña los balcones, jardines y la terraza de la piscina, creando una atmósfera mágica durante la caida del sol. Ya sea disfrutando de un cóctel durante la recepción nocturna o cenando en Brickstones Kitchen, los atardeceres se viven como momentos inolvidables.
Riviera Nayarit, México. ubicado frente a más de tres kilómetros de playa virgen, el Conrad Punta de Mita enmarca espectaculares atardeceres. La Casa 5, ubicada frente al mar, es el lugar ideal para que los huéspedes observen cómo el sol se sumerge en el Pacífico. Además cuentan con el servicio de su mayordomo personal “Compadre”, para que se encargue de cada detalle. Desde los balcones privados se pueden presenciar los rituales huicholes de agradecimiento al sol, una experiencia profundamente cultural y espiritual.
Cancún: Canopy by Hilton Cancun La Isla y Mar Caribe All-Inclusive Resort: el Wander Rooftop del primero es un refugio vibrante y elevado con vistas panorámicas de la ciudad y el mar Caribe. Al caer el sol, la terraza se convierte en un lugar vibrante donde el cielo se tiñe de dorado, naranja y rosa, reflejándose en el océano. Con un ambiente elegante y relajado, DJ en vivo y cócteles artesanales, es ideal para disfrutar de atardeceres inolvidables en Cancún. Por su parte, en el Hilton Cancun Mar Caribe All-Inclusive Resort, el atardecer se vive como un momento de pura serenidad. En La Luce, rodeado del susurro del viento y la calidez del sol que se despide, se disfruta de sabores auténticos de Italia como pasta hecha a mano y albahaca fresca. Cada rayo de sol que atraviesa los árboles y el cristal invita a detener el tiempo y saborear la vida lentamente, como un buen vino al anochecer.
Bridgetown, Barbados: aquí el Hilton Barbados Resort ofrece impresionantes vistas al mar desde cada habitación, pero la verdadera magia comienza al atardecer. Ubicado sobre los terrenos históricos de Charles Fort, un sitio del Patrimonio Mundial de la Unesco del siglo XVII, los huéspedes disfrutan un espectáculo panorámico mientras el sol se oculta sobre el Mar Caribe, la bahía de Carlisle y el paisaje urbano de Bridgetown. Este punto se ha convertido en un lugar icónico para capturar fotos memorables.
Santa Marta, Colombia: entre las aguas cristalinas del Caribe colombiano y la imponente Sierra Nevada, Hilton Santa Marta brinda un escenario ideal para vivir los mejores atardeceres. Desde el Sikunu Rooftop, en el piso 16, que es el punto más alto de la ciudad, los huéspedes pueden ver cómo el cielo se enciende en tonos dorados, naranjas y violetas. Las vistas desde la piscina infinita o el exclusivo Beach Club elevan la experiencia, con cócteles de autor.
Brasil: Hilton Rio de Janeiro Copacabana y Hilton Barra Rio de Janeiro: en la cima del edificio más alto frente al mar en Copacabana, el Isabel Lounge del Hilton Rio de Janeiro Copacabana ofrece una experiencia gastronómica única inspirada en la riqueza y diversidad de los biomas de Brasil. Su cocina creativa y su propuesta de mixología destacan sabores auténticamente brasileños, terrosos y vibrantes. El ambiente, sofisticado pero relajado, invita a compartir y disfrutar en un entorno de elegancia casual. Desde su mirador panorámico, los huéspedes disfrutan de una de las mejores vistas de Río: el atardecer se despliega entre tonos naranjas y azules, con el Cristo Redentor y los cerros de Dois Irmãos como telón de fondo. Cada noche en el lounge se convierte en un recuerdo imborrable. Por su parte, el AtRio Rooftop & Lounge del Hilton Barra Rio de Janeiro ofrece una propuesta íntima y moderna en el corazón de Barra da Tijuca. Este Bistró en el noveno piso fusiona arte, bienestar y gastronomía con influencias francesas y cariocas, en un espacio acogedor rodeado por obras de la colección del hotel. Con una vista privilegiada del barrio y programación musical en vivo los jueves, viernes y sábados por la noche, AtRio abre todos los días de 11 a.m. a 11 y está disponible tanto para huéspedes como para el público general con reserva previa.
Es reconocido por ser el municipio de mayor altura de Colombia, con 3.350 metros sobre el nivel del mar – crédito ProColombia
Buenos Aires, martes 16 septiembre (PR/25) — A menos de tres horas de Bucaramanga, en el corazón de la provincia de Soto Norte, Colombia, se encuentra Vetas, un municipio que se destaca como una joya poco explorada en el panorama turístico de Santander.
Este destino, enclavado en la montaña y rodeado por el imponente Páramo de Santurbán, atrae a quienes buscan experiencias auténticas en la naturaleza, paisajes de alta montaña y una profunda tradición minera que ha marcado su identidad.
Vetas ostenta el título de municipio más alto de Colombia, con 3.350 metros sobre el nivel del mar.
Su ubicación privilegiada le otorga un ecosistema húmedo, con nacimientos de agua y lagunas cristalinas, que lo convierten en un refugio para la biodiversidad y un escenario ideal para el turismo de naturaleza.
El páramo que lo rodea, considerado uno de los ecosistemas más valiosos del país, ofrece un entorno propicio para el ecoturismo y el turismo de aventura, donde la tranquilidad de la montaña se une a la riqueza ambiental.
La oferta de actividades para los visitantes es amplia. Los senderos ecológicos permiten recorrer el páramo y descubrir la flora y fauna típica de la alta montaña, mientras que la observación de aves revela especies únicas de la región.
La oferta de actividades para los visitantes es amplia. Los senderos ecológicos permiten recorrer el páramo y descubrir la flora y fauna típica de la alta montaña – crédito @joyasdesantander / IG
Las noches despejadas, favorecidas por la altitud, invitan a contemplar un cielo estrellado en un ambiente de paz y aire puro, características que distinguen a este enclave santandereano.
El legado minero de Vetas se manifiesta en sus antiguas minas de oro, donde aún se conservan técnicas artesanales de extracción transmitidas de generación en generación. Esta tradición, que ha sido pilar de la economía local, ofrece a los viajeros la oportunidad de adentrarse en la historia viva del municipio y comprender la importancia de la minería en su desarrollo.
La historia de Vetas se remonta a 1551, cuando el alemán Ambrosio Alfinger lo descubrió, según registros históricos. Mucho antes de la llegada de los europeos, el territorio ya era habitado por los indígenas Suras, emparentados con los Guanes y Chitareros. Esta herencia ancestral añade una dimensión cultural y patrimonial que enriquece la experiencia de quienes exploran la zona.
Hoy, la riqueza minera de Vetas continúa atrayendo a quienes desean conocer de cerca el legado colonial y económico que ha definido a la región, consolidando al municipio como un destino donde la naturaleza, la historia y la tradición se entrelazan en cada rincón.
La historia de Vetas se remonta a 1551, cuando el alemán Ambrosio Alfinger lo descubrió, según registros históricos – crédito @joyasdesantander / IG
Turismo internacional en Santander creció más de 13% en lo corrido de 2025
El turismo en Santander atraviesa un periodo de consolidación y crecimiento. De acuerdo con datos de Migración Colombia, analizados por la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato) y difundidos por La República, entre enero y mayo de 2025 llegaron al departamento 15.026 visitantes internacionales, lo que representa un incremento de 13,4% frente al mismo lapso de 2024.
El informe indica que la mayor proporción de viajeros provino de Estados Unidos, con una participación del 27,7%. A este mercado le siguieron México (6,5%), Ecuador y Panamá (5% cada uno), España (4%), y en menor medida Países Bajos, Canadá y Perú (3% cada uno), así como Chile (2%).
La Cámara de Comercio de Bucaramanga explicó que la vocación turística del departamento está fuertemente vinculada a sus escenarios naturales, que lo han posicionado como un destino atractivo para el turismo de aventura y naturaleza. Sin embargo, el potencial de Santander va más allá de lo paisajístico, pues cuenta con tres municipios incluidos en la Red de Pueblos Patrimonio de Colombia: Barichara, Socorro y Girón. Estos, junto con su oferta cultural e histórica, han ampliado las alternativas para los viajeros nacionales y extranjeros.
El informe indica que la mayor proporción de viajeros provino de Estados Unidos, con una participación del 27,7% – crédito @paisajesencuriti / IG
El sector turístico en la región se ha convertido en un generador clave de empleo y dinamizador empresarial. Actualmente, de acuerdo con cifras reportadas, hay 13.446 empleos vinculados de manera directa con 10.409 empresas relacionadas con esta actividad. Solo en lo corrido del año se han registrado más de 950 nuevas compañías que trabajan en el sector.
Desde Anato se reconoció que Santander ha venido fortaleciéndose en este campo, aunque todavía enfrenta desafíos en materia de promoción y diversificación de la oferta. Para atender estas necesidades, la agremiación ha impulsado el programa “Impulsando Regiones”, que busca acercar a los operadores turísticos con las agencias de viajes mediante procesos de capacitación. De esos encuentros surgieron nuevos productos diseñados para potenciar la identidad regional, entre los que se cuentan la Ruta del patrimonio, libertad y naturaleza; Tradiciones y tesoros ocultos entre montañas; Caminos ancestrales del Gran Santander; y Alma Barichara, entre otros.
La Cámara de Comercio de Bucaramanga también ha identificado varios retos, entre ellos la dispersión del tejido empresarial, la presencia de informalidad, la baja apropiación digital y brechas en capacidades comerciales relacionadas con diferenciación y acceso a financiación.
Madrid, lunes 15 septiembre (PR/25) — Las playas de Costa Rica son un paraíso natural que cautiva a quienes buscan aguas cálidas y una biodiversidad única en el mundo.
Con más de 1.200 kilómetros de costa entre el océano Pacífico y el mar Caribe, el país ofrece opciones para todo tipo de viajeros, desde quienes desean practicar surf y deportes acuáticos, hasta los que prefieren descansar en un entorno tranquilo rodeado de selva tropical.
En este artículo te mostraremos las mejores playas de Costa Rica, explicando qué hace especial a cada una, qué actividades puedes realizar y cuáles son los atractivos que no puedes perderte.
Cuando se habla de las playas de Costa Rica, la primera que suele mencionarse es Playa Manuel Antonio, ubicada dentro del famosoParque Nacional Manuel Antonio, en Puntarenas.
Su arena blanca y fina, combinada con aguas tranquilas de color turquesa, convierten a este lugar en uno de los escenarios más hermosos del país.
Lo que diferencia a ManuelAntonio de otras playas es su entorno natural. Al visitar esta zona no solo disfrutarás del mar, sino que también podrás recorrer senderos rodeados de selva donde habitan monos capuchinos, iguanas, perezosos y aves tropicales. Es un destino ideal para quienes desean combinar relajación con exploración.
Además, la playa es perfecta para practicar snorkel, ya que cuenta con arrecifes cercanos donde se pueden observar peces de colores y corales.
En definitiva, Manuel Antonio representa la unión entre belleza escénica y biodiversidad y además es uno de los destinos turísticos que si dispones de días, tienes que hacer sí o sí.
Playa Tamarindo
En el norte del Pacíficocostarricense se encuentra Playa Tamarindo, uno de los destinos más famosos a nivel internacional.
Reconocida como la meca del surf, sus olas son perfectas tanto para principiantes como para surfistas profesionales.
Pero Tamarindo no es solo surf. Este destino ofrece una vibrante vida nocturna con bares, restaurantes frente al mar y música en vivo.
Durante el día, puedes alquilar una bicicleta, recorrer el pueblo o unirte a un tour en barco para observar delfines y, en temporada, ballenas jorobadas.
Otro de sus grandes atractivos es la posibilidad de presenciar la anidación de tortugas marinas en playas cercanas, un espectáculo único de la naturaleza.
Todo esto convierte a Tamarindo en una de las playas de Costa Rica más completas y versátiles.
Playa Conchal
Muy cerca de Tamarindo se encuentra una de las playas más singulares del país, Playa Conchal. Su nombre proviene de su arena, compuesta por millones de diminutas conchas trituradas que brillan al sol y ofrecen una textura única al caminar.
Las aguas de Conchal son de un color turquesa intenso y sumamente claras, lo que la convierte en un lugar perfecto para practicar snorkel y observar la vida marina. Aquí también puedes disfrutar de actividades como el kayak, el paddleboard o un relajante baño en el mar.
En la zona encontrarás resorts de lujo y alojamientos de alto nivel, lo que hace de Playa Conchal un destino ideal para parejas en luna de miel o viajeros que desean comodidad y exclusividad.
Playa Flamingo
Si buscas una experiencia más sofisticada, Playa Flamingo es una de las opciones más recomendadas. Su arena blanca y fina contrasta con las aguas tranquilas del Pacífico, creando un paisaje idílico.
Este destino es famoso por su ambiente exclusivo, con hoteles de categoría, restaurantes gourmet y una marina donde se organizan excursiones de pesca deportiva, buceo y paseos en yate. Es un lugar perfecto para quienes desean combinar tranquilidad y lujo en un solo viaje.
Además, la cercanía de arrecifes hace que Playa Flamingo sea un excelente punto para practicar buceo y snorkel, observando peces tropicales, rayas y otras especies marinas.
Playa Santa Teresa
En la península de Nicoya encontramos Playa Santa Teresa, un lugar que ha ganado fama mundial por su ambiente bohemio y relajado. Esta playa es especialmente popular entre surfistas, yoguis y viajeros que buscan desconexión en un entorno natural.
Sus olas son reconocidas internacionalmente, lo que la convierte en un destino ideal para los amantes del surf.
Pero más allá del deporte, Santa Teresa ofrece retiros de yoga, paseos a caballo por la playa y la posibilidad de disfrutar de atardeceres espectaculares, considerados entre los mejores de Costa Rica.
El ambiente cosmopolita, con cafeterías orgánicas, hostales boutique y una comunidad multicultural, hace que Santa Teresa sea una de las playas de Costa Rica más atractivas para viajeros jóvenes y aventureros.
Si lo que buscas es un destino tranquilo, Playa Hermosa en Guanacaste es una excelente elección. Su nombre lo dice todo, es una playa hermosa con aguas calmadas y un ambiente relajado.
A diferencia de otras playas más concurridas, aquí encontrarás un entorno sereno, perfecto para familias y para quienes desean descansar sin grandes multitudes.
Es ideal para nadar, practicar paddleboard o simplemente disfrutar de una comida frente al mar en uno de sus restaurantes locales.
Gracias a su cercanía con el Aeropuerto Internacional de Liberia, Playa Hermosa es también una de las más accesibles del país.
Puerto Viejo y Playa Cocles
En el lado del Caribe, Puerto Viejo de Talamanca ofrece una experiencia completamente distinta. Su ambiente refleja la influencia de la cultura afrocaribeña, con música reggae, gastronomía con sabor a coco y un estilo de vida relajado.
A pocos minutos se encuentra Playa Cocles, famosa por sus olas ideales para surfear y su ambiente juvenil. La mezcla de selva tropical que llega hasta la arena y el azul intenso del mar crea un paisaje inolvidable.
Puerto Viejo es también la puerta de entrada a maravillas naturales como el Parque Nacional Cahuita y la Reserva de Manzanillo, lo que convierte a esta región en un destino integral para los viajeros que desean conocer el Caribe auténtico.
Playa Nosara
Entre las playas más especiales de Costa Rica destaca Nosara, un lugar que combina surf, naturaleza y bienestar. Este destino se ha convertido en un referente mundial para retiros de yoga y meditación, atrayendo a viajeros de todas partes.
La comunidad de Nosara mantiene un fuerte compromiso con la sostenibilidad y el respeto ambiental, lo que garantiza un turismo responsable.
Aquí podrás surfear en playas vírgenes, recorrer senderos en la selva o disfrutar de sesiones de yoga frente al mar.
Nosara representa la esencia del estilo de vida “pura vida” costarricense.
Playa Samara
Ubicada también en la península de Nicoya, Playa Samara es una de las favoritas de las familias.
Sus aguas poco profundas y calmadas hacen que los niños puedan nadar con seguridad, mientras los adultos disfrutan de un entorno relajado.
El pueblo de Samara conserva un ambiente auténtico y acogedor, con restaurantes locales y actividades para toda la familia.
Además, desde la playa puedes realizar paseos en kayak hasta la Isla Chora, donde practicar snorkel se convierte en una experiencia fascinante.
Playa Uvita
En el Pacífico sur se encuentra Playa Uvita, famosa por su formación natural en forma de cola de ballena, visible durante la marea baja.
Esta singularidad geográfica se ha convertido en un ícono del Parque Nacional Marino Ballena.
Uvita no solo es conocida por su belleza, sino también porque es uno de los mejores lugares para el avistamiento de ballenas jorobadas y delfines, especialmente entre agosto y octubre.
Además, el ambiente del lugar es tranquilo y perfecto para quienes buscan contacto directo con la naturaleza.
Playa Montezuma
Por último, no podemos dejar de mencionar Playa Montezuma, un destino alternativo y artístico en la península de Nicoya. Rodeada de cascadas y selva tropical, esta playa atrae a viajeros que buscan un estilo de vida libre y cercano a la naturaleza.
El pueblo de Montezuma se caracteriza por su ambiente cultural, con ferias, talleres de arte y un estilo bohemio que enamora a quienes lo visitan.
Además, la cercanía de cascadas como las de Montezuma lo convierte en un lugar perfecto para quienes desean aventura y playa en un mismo viaje.
Costa Rica, un país con playas para todos los gustos
Como puedes ver, las playas de Costa Rica ofrecen opciones para todo tipo de viajeros. Desde la exclusividad de Playa Flamingo hasta el ambiente bohemio de Santa Teresa, pasando por el Caribe vibrante de Puerto Viejo y la tranquilidad de Samara, cada playa tiene su propio encanto.
Ya sea que busques surf, relajación, naturaleza, lujo o autenticidad cultural, en Costa Rica encontrarás el destino perfecto. Y lo mejor es que siempre habrá una nueva playa por descubrir, recordándote que este país no solo es un lugar para vacacionar, sino para vivir experiencias inolvidables frente al mar.