El Índice FADA de marzo revela que el Estado absorbe $62,5 de cada $100 generados por la hectárea agrícola, en un contexto de costos al alza por el conflicto en Medio Oriente.

Buenos Aires, sábado 4 abril (PR/26) — El panorama para el sector agropecuario argentino se ha vuelto más complejo en el primer trimestre de 2026. Según el último Índice FADA, la participación del Estado en la renta agrícola ascendió al 62,5%, lo que representa un salto de más de 6 puntos respecto al cierre del año pasado.

Este incremento no se debe a cambios en las alícuotas, sino a una «tormenta perfecta» entre la caída de la rentabilidad y el aumento de los costos operativos.

El factor internacional: Ormuz y los insumos

El conflicto bélico en Medio Oriente ha desestabilizado mercados clave. El bloqueo en el Estrecho de Ormuz, un paso vital por donde circula la mitad de la urea mundial, disparó el precio de este fertilizante un 43% en apenas tres meses.

Esta situación golpea directamente al corazón productivo, encareciendo el combustible y los fletes, mientras los precios internacionales no compensan la suba de los gastos.

Impuestos que pesan más

Desde FADA explican que, al reducirse el margen de ganancia del productor por el alza de costos, los impuestos existentes terminan devorando una porción más grande de la torta.

Un ejemplo claro de este fenómeno se ve en la estructura de costos: mientras el valor del trigo se ve presionado por el mercado internacional, insumos vitales como la urea han subido un 39% interanual.

Al reducirse el margen entre lo que cuesta producir y lo que se cobra por la cosecha, los impuestos fijos y las retenciones pasan a representar una porción mayor del ingreso, dejando al productor en una situación de vulnerabilidad financiera extrema

A esto se suma la actualización de tasas municipales e impuestos inmobiliarios provinciales, que en distritos como Buenos Aires han mostrado incrementos significativos.

El informe destaca que, al comenzar el año, las actualizaciones de tributos provinciales y municipales elevan su peso relativo sobre el total de la carga impositiva. A finales de 2025, estos explicaban el 6,4% del total de impuestos que pagaba un productor; hoy, ese número saltó a casi el 10% (9,7%).

¿De cuánto son los aumentos específicamente?

  • Impuesto Inmobiliario Rural: A nivel nacional, el incremento promedio registrado es del 79%. Sin embargo, la provincia de Buenos Aires es el principal motor de esta suba, donde las actualizaciones han impactado con mayor fuerza en las boletas de este año.

  • Tasas Municipales: Los municipios también han ajustado sus presupuestos. En promedio, las tasas de red vial y servicios rurales muestran incrementos del 32% respecto al cierre del año pasado.

¿Por qué esto es un problema para el productor?

La clave está en que estos impuestos son «ciegos» a la rentabilidad. Un productor de trigo, por ejemplo, enfrenta hoy costos de fertilizantes (urea) un 43% más altos debido al conflicto en Medio Oriente.

Aunque su ganancia se reduzca a cero —o incluso trabaje a pérdida, como ocurre en el caso del trigo con un índice del 104,4%—, el Impuesto Inmobiliario Rural y las tasas municipales se mantienen firmes o aumentan, devorando una porción de la torta que el productor ya no tiene.

Dato Clave: Mientras la inflación estimada para el trimestre fue del 8,6%, los costos de labores y salarios agrícolas subieron un 33% y el inmobiliario rural un 79%. Este desfasaje explica por qué la participación del Estado en la renta subió 6 puntos en solo tres meses.

Radiografía por cultivos

La situación del trigo es la más alarmante: el índice alcanza el 104,4%, lo que significa que la carga tributaria supera a la renta generada, dejando al cultivo en terreno negativo. Por su parte, el girasol enfrenta una participación estatal del 80,3%, mientras que la soja y el maíz se ubican en el 61,6% y 56,8% respectivamente.

Primicias Rurales

Fuente: FADA / Otros