Buenos Aires,16 enero (PR/23) — El año pasado, el 28 de julio fue el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra, que es el momento en el que la humanidad consume todos los recursos que el planeta puede generar en un año. Y sucedió un día antes que en 2021, cuando ese deshonroso día tuvo lugar el 29 de julio.
De acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza, “en 200 días agotamos el capital natural disponible para los 365 días del año, excediendo en un 74 % la capacidad de los ecosistemas para regenerar los recursos naturales”.
Al ritmo actual, la humanidad necesitaría los recursos de 1.7 planetas como la Tierra para sobrevivir. Aunque eso varía en cada país. En Argentina, por ejemplo, el día de la sobrecapacidad llegó antes: el 24 de junio.
El modelo de producción y consumo actual genera una explotación indiscriminada de recursos, lo que ha influido directamente en el calentamiento global. Según la CEPAL, “es la variación global del clima de la Tierra debido a causas naturales, pero principalmente a la acción humana”, entre las que se incluyen el detrimento de la biodiversidad y quema de combustibles fósiles, por la contención del calor solar en la atmósfera.
Las consecuencias son visibles: aumento continuo del nivel del mar, el cual se aceleró a partir de 2013 y alcanzó un máximo en 2021, así como su acidificación y calentamiento, de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial.
“Hoy sabemos del agotamiento de los recursos naturales, que no se reproducen. No es que no debamos utilizarlos, sino saber gestionarlos”, dice el ex presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, en entrevista para “Trailblazer Latinoamericanos” de Salesforce.
El ex Jefe de Estado brasileño tiene clara la importancia de equilibrar el uso de los recursos naturales, preservar los ecosistemas y pensar en un modelo sostenible.
Primero, dice, es necesario despertar la conciencia en la gente, “la preparación para que las personas se abran, para que capten lo que hay de nuevo en el mundo y cooperar con esa novedad”. Y la educación es la vía para lograr una mayor empatía con el planeta y con la naturaleza.
Liderazgo en un tema urgente: cambio climático
Si bien el tema del cambio climático ha sido una preocupación constante que escala a nivel global, paradójicamente, cada año el planeta Tierra sigue experimentando un aumento en su temperatura.
¿Qué está faltando? Una dupla entre la educación y el liderazgo colaborativo en temas de cambio climático. Que lleve a pensar en un nuevo modelo de producción y consumo basado en factores como la economía circular y que priorice el cuidado del medioambiente.
“No podemos echar toda la culpa a los políticos de lo que nos pasa. Muchas veces nos miramos demasiado a nosotros mismos, y para crear un liderazgo colaborativo que nos permita salir adelante en temas como el ambiental, es necesario que gobierno, empresas, sociedad civil, academia, sindicatos y todos los stakeholders trabajen de la mano”, opinó Alejandro Anderlic, Director de Asuntos de Gobierno para Latinoamérica y Políticas Públicas de Salesforce.
El especialista sabe que la tecnología juega un papel clave en esta transición. Hoy en día, por ejemplo, las empresas con operaciones de fabricación pueden acceder al uso de IoT e Inteligencia Artificial para crear nuevos modelos de producción que se basen en un uso más eficiente de los recursos.
Ignorar el cambio climático podría tener un impacto de dimensiones desconocidas para la humanidad. Tan sólo en materia económica, la previsión es que al mundo le cueste 1.7 billones de dólares, cada año, hacia la década de 2050, aumentando a 30 billones de dólares al año, para 2075, según estimaciones del Foro Económico Mundial.
En Argentina, según el Banco Mundial, el impacto es claro: por inundaciones hay pérdidas anuales promedio de activos de entre 500 millones y 1,400 millones de dólares, “y esas pérdidas podrían aumentar el 125% debido al cambio climático”.
La idea del expresidente brasileño Cardoso se fundamenta en una consigna clara: “que hay límites en la naturaleza, ya que ésta puede agotarse. Entonces hay que saber manejarla”. Por el bien de la humanidad, que así sea.
Buenos Aires, 3 de enero (PR/23).- Con la misión de contribuir al desarrollo y fortalecimiento de las capacidades de líderes y responsables de cambios sociales, para mejorar su proceso de toma de decisiones, CIFAL Argentina, anunció el nombramiento del Dr. H.C. Rodolfo Tarraubella como nuevo Presidente de esta entidad del sistema de Naciones Unidas.
El ejecutivo acompaña a la organización desde su desembarco en el país, en 2016, y ya se desempeñaba como Director Ejecutivo y Coordinador de la Secretaria de Finanzas Climáticas y Sustentabilidad de la agencia dependiente de UNITAR.
Tarraubella es Licenciado en Finanzas egresado de la UADE y cuenta con un Diplomado con honores en Cambio Climático y Protocolo de Kyoto de la Univ. Nacional del Centro del Perú, becado por la OEA y financiado por el Fondo Verde. Involucrado desde el comienzo de su carrera profesional con la preservación del medio ambiente y la biodiversidad, el ejecutivo se desempeñó en diferentes posiciones dentro de organizaciones públicas y privadas relacionadas con la temática. En 1996 constituyó la Fund. EcoConciencia, ONG comprometida con la construcción de paz, la ecología integral, la preservación de la vida, el respeto a la biodiversidad y al medio ambiente dentro del ámbito de la sociedad y la cultura.
Entre los aspectos fundamentales de su labor se encuentran: la capacitación y certificación para la integración de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) de Naciones Unidas a la estrategia corporativa, el tratamiento de conflictos socio ambientales (creadores del sistema de transparencia comunitaria como herramienta para la construcción de paz), las finanzas climáticas (bonos de carbono, bonos verdes, huella de carbono, huella hídrica) las energías renovables, la remediación de pasivos ambientales, así como acciones para evitar la deforestación.
“Me honra tomar el desafío que implica llevar adelante esta tarea tan importante para generar conciencia en el sector público y privado, respecto de la importancia de llevar adelante políticas activas para el cambio climático. Me comprometo a seguir el lineamiento con el cual el presidente saliente fundó las bases de CIFAL Argentina, siempre con el valor de le ética como estandarte”, afirmó Tarraubella.
Este nuevo rol que Tarraubella asume con orgullo fue asignado de forma consensuada y aplaudida por todo el equipo que conforma CIFAL Argentina. Asimismo, el Dr. Walter José Kirby quedará con el cargo de Presidente Honorifico y seguirá siendo parte fundamental como miembro consultivo de la institución.
POR GABRIELA ENSINCK – RED ARGENTINA DE PERIODISMO CIENTÍFICO
Foto: Maxi Jonas.
Buenos Aires, 5 diciembre (PR/22) — Las ballenas fueron foco de atención mediática a comienzos de octubre, cuando se hallaron más de 30 ejemplares muertos en las costas de la Península Valdés. El episodio, provocado por una floración algal venenosa -conocida como “marea roja”- inusualmente intensa, invita a la reflexión: ¿Por qué son tan vulnerables e importantes estos gigantes oceánicos?
“Las ballenas son guardianas de los océanos y de la vida misma”, afirma Roxana Schteinbarg, co-fundadora y coordinadora de Programas de Comunicación del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB).
Y continúa: «Con sus enormes cuerpos, tienen la capacidad de capturar CO2 (dióxido de carbono) de origen antropogénico, mucho más que un árbol: 33 toneladas a lo largo de su vida, que puede superar los 100 años. Cuando mueren y sus cuerpos llegan al fondo del mar, este gas queda retenido en el lecho oceánico, reduciendo el stock de CO2 en la atmósfera, y contribuyendo como si fueran bosques, a la mitigación del cambio climático”.
Foto: Gentileza Instituto de Conservación de Ballenas (ICB).
Pero no es ésta su única función ecosistémica. Las ballenas son también grandes fertilizadoras de los océanos: al alimentarse de krill y defecar, van reponiendo nutrientes que permiten el crecimiento de algas y otros microorganismos que son a su vez alimento del krill, en un ciclo perfecto de economía circular.
Por otro lado, estas enormes y carismáticas criaturas del mar también contribuyen, a partir de actividades de avistaje, al desarrollo del turismo en muchas regiones del mundo, como la península de Valdés en la Patagonia argentina.
Guardianas en peligro
Paradójicamente, y pese a sus enormes contribuciones al ecosistema, las ballenas son una de las especies más amenazadas por los desequilibrios ambientales generados o agravados por la actividad humana: el cambio climático, la basura plástica y la contaminación de los océanos y mares.
Foto: Gentileza Instituto de Conservación de Ballenas (ICB).
Un estudio de investigadores del ICB y de Ocean Alliance mostró los efectos del cambio climático sobre la supervivencia de las hembras de ballena franca austral. De acuerdo a este trabajo, que fue publicado en la revista científica Science Advances, la mortalidad de las hembras aumenta luego de eventos de El Niño, y esto puede retrasar o incluso impedir el nacimiento de nuevos ejemplares.
El Niño, -un fenómeno caracterizado por la fluctuación de las temperaturas del océano- provoca un calentamiento de la superficie del mar, reduciendo la abundancia del krill. Esto disminuye las posibilidades de alimentación y afecta especialmente a las hembras en etapa reproductiva. Las ballenas tienen un año de gestación seguido por otro año de lactancia, lo cual implica un sobre-esfuerzo para su organismo que las hace perder masa corporal, según mostró el estudio a partir de foto-identificación y comparación de imágenes de las ballenas a lo largo de los años.
El cambio climático también genera una mayor frecuencia e intensidad de fenómenos como la marea roja que ocurrió en la zona de Península Valdés entre fines de septiembre y principios de octubre y provocó la muerte de al menos 30 ballenas.
Foto: Gentileza Instituto de Conservación de Ballenas (ICB).
“Hay evidencias que muestran que los cambios en las corrientes marinas y en la intensidad de los vientos, el aumento de la temperatura del mar y de la cantidad de materia orgánica en el agua, favorecen las floraciones algales que provocan la marea roja”, explica el biólogo Mariano Sironi, co-fundador y director de investigaciones del ICB.
“Lo que sucedió es que este año las floraciones algales tuvieron niveles récord de toxinas. Y si bien las ballenas no se alimentan de algas sino de zooplancton y krill; filtran el agua con algas y al filatrarla, ingirieron las toxinas letales”, explica Sironi.
Los nuevos enemigos
Aunque la caza comercial ya no es un peligro para las ballenas, debido a las altas regulaciones para la actividad, “hoy siguen en riesgo por otros factores: el mencionado cambio climático, la basura plástica, las colisiones con embarcaciones, la prospección sísmica offshore y el enmallamiento cuando quedan atrapadas en redes de pesca”, enumera Schteinbarg, quien es ingeniera agrónoma y se dedicó varios años a la consultoría en ese campo, hasta que las ballenas llegaron a su vida, a partir de un voluntariado que realizó para una organización conservacionista.
Foto: Gentileza Instituto de Conservación de Ballenas (ICB).
Dispuesta a estudiar y proteger a estos fascinantes seres marinos, Schteinbarg fundó el ICB junto a los biólogos Mariano Sironi y Diego Taboada en 1996. Desde 2014, la entidad lleva adelante el proyecto “siguiendo ballenas” junto al Conicet, la Universidad Nacional de Comahue y un grupo de entidades científicas y de conservación locales e internacionales.
Este programa permitó el seguimiento satelital de 65 ejemplares de Ballena Franca Austral, “mediante el uso de sensores colocados en su cuerpo que permiten registrar sus movimientos y traslados sin alterar su comportamiento ni bienestar”, explican los especialistas del ICB.
La información generada permite conocer más acerca de las ballenas y pone de relieve la importancia de contar con Áreas Marinas Protegidas para su conservación. Además, resulta un insumo valioso para recomendar regulaciones de actividades (pesqueras, petroleras y de transporte naviero) con potencial impacto sobre esta y otras especies marinas.
Foto: Gentileza Instituto de Conservación de Ballenas (ICB).
Para llevar adelante las tareas de conservación e investigación, el ICB lanzó su campaña “Adoptá una ballena”, que a cambio de una contribución económica partiendo de los $ 700 mensuales, permite acceder a información biográfica del ejemplar elegido y materiales didácticos y educativos.
El clima en todo el continente se ha vuelto más seco, particularmente en el sur, lo que provocó más olas de calor y mayores riesgos de incendios. Los detalles del estudio de la Universidad de Estocolmo
Buenos Aires, 3 de diciembre (PR/22) .- Un mayor impacto humano en el efecto invernadero conducirá a que las áreas secas de la Tierra se vuelvan aún más secas, advirtió el estudio (Foto: Pxhere)
El calentamiento global es principalmente un problema de exceso de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, que actúa como una manta, atrapando el calor y calentando así el planeta. Sin embargo, las emisiones antropogénicas de partículas de aerosol también afectan el balance de radiación y el clima de la Tierra.
En este sentido, los científicos alertaron que el calentamiento durante los meses del último verano en Europa ha sido mucho más rápido que el promedio mundial, según indicó un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Estocolmo publicado en el Journal of Geophysical Research Atmospheres.
Como consecuencia de las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, el clima en todo el continente también se ha vuelto más seco, particularmente en el sur de Europa, lo que ha provocado peores olas de calor y un mayor riesgo de incendios.
El rápido calentamiento en, por ejemplo, Europa Central y del Este, es ante todo una consecuencia de las emisiones humanas de gases de efecto invernadero de larga duración (Getty)
Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas, elcalentamiento en las áreas terrestres ocurre significativamente más rápido que en los océanos, con 1,6 grados y 0,9 grados en promedio, respectivamente. Significa que el presupuesto global de emisiones de gases de efecto invernadero para mantenerse por debajo de un calentamiento de 1,5 grados en la tierra ya se ha agotado.
Ahora, el nuevo estudio mostró que el presupuesto de emisiones para evitar un calentamiento de 2 grados en gran parte de Europa durante el semestre de verano (abril-septiembre) también se ha agotado. De hecho, las mediciones revelaron que el calentamiento durante los meses de verano en gran parte de Europa durante las últimas cuatro décadas ya ha superado los 2 grados.
”El cambio climático es grave ya que aumenta el riesgo de incendios, como los que ocurrieron en el sur de Europa en el verano de este año”, explicó Paul Glantz, profesor asociado del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Estocolmo y autor principal del estudio.
Sequía y sol
Una vista aérea muestra un brazo del río Loira durante la sequía histórica que golpeó a Francia en agosto de 2022 ( REUTERS/Stephane Mahe)
En el sur de Europa, es evidente una clara retroalimentación positiva provocada por el calentamiento global. El calentamiento se amplifica debido al suelo más seco y la disminución de la evaporación. Además, ha habido menos cobertura de nubes en gran parte de Europa, probablemente como resultado de la menor cantidad de vapor de agua en el aire.
“Lo que vemos en el sur de Europa está en línea con lo que ha predicho el IPCC, que es que un mayor impacto humano en el efecto invernadero conduciría a que las áreas secas de la Tierra se vuelvan aún más secas”, continúo Glantz.
“Las partículas de aerosol en el aire, antes de que comenzaran a disminuir a principios de la década de 1980 en Europa, han enmascarado el calentamiento causado por los gases de efecto invernadero humanos en poco más de 1 grado en promedio durante el semestre de verano. A medida que disminuían los aerosoles en la atmósfera, la temperatura aumentaba rápidamente. Las emisiones humanas de dióxido de carbono siguen siendo la mayor amenaza, ya que afectan al clima durante cientos o miles de años”, dijo Paul Glantz.
Según indican los investigadores, este efecto proporciona un presagio del calentamiento futuro en áreas donde las emisiones de aerosoles son altas, como India y China.
Buenos Aires, 19 de Noviembre (PR/22).- El vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea, Frans Timmermans, habla durante una entrevista con Reuters en la cumbre del clima COP27 en el centro turístico del Mar Rojo en Sharm el-Sheikh, Egipto, el 17 de noviembre de 2022. REUTERS/Emilie Madi
La Unión Europea (UE) amenazó este sábado con romper con la cumbre del clima de Naciones Unidas (COP27) y abandonar la reunión si no se mantienen en el documento final los compromisos para no superar el límite de 1,5 Cº de calentamiento global, algo que “parece que se está alejando”.
Así lo indicó el vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea (CE), Frans Timmermans, en un improvisado encuentro con los medios al que compareció acompañado de varios ministros y altos funcionarios europeos, entre ellos la vicepresidenta tercera del gobierno español, Teresa Ribera, que dieron respaldo al anuncio.
“Seremos claros. Los socios de la UE están aquí para traer un buen resultado. Preferimos no tener una decisión a tener una mala decisión”, dijo Timmermans visiblemente molesto.
En un claro mensaje de presión, el también responsable comunitario del Pacto Verde añadió: “La UE quiere un resultado positivo, pero no queremos un resultado a cualquier precio. No aceptaremos resultados que nos lleven atrás, necesitamos avanzar y no retroceder. Y todos los ministros y yo mismo estamos preparados para irnos”.
El cartel de la COP27 se ve en la Zona Verde en la cumbre del clima de la ONU en el centro turístico del Mar Rojo de Sharm el-Sheikh, Egipto, el 17 de noviembre de 2022. REUTERS/Emilie Madi/Archivo
Timmermans razonó que todavía cree que obtener un resultado positivo hoy “aún está dentro de nuestro alcance”, pero que la UE “está preocupada” después de que en las “últimas doce horas de negociación” ha habido indicaciones de que se está yendo para atrás “en las ambiciones” para el aspecto determinante de la mitigación y la reducción en las emisiones de gases contaminantes.
“Sin eso no seremos capaces de centrarnos en el fondo para los más necesitados (pérdidas y daños) y en que el dinero para esto venga de una amplia base de donantes. La UE está ahí para ayudar a obtener muy buenos resultados, pero somos también muy claros, preferimos tener una buena decisión que una mala decisión”, insistió.
Timmermans se refirió así al tema central de estas negociaciones, las exigencias de los países en desarrollo de que en esta COP27 se establezca un compromiso para crear un fondo independiente para financiar las compensaciones que se les deben por los daños que sufren a causa del cambio climático, que ellos apenas contribuyeron a causar.
Hielo en el mar de Ross. La Antártida está en peligro, y con ella toda la Tierra, porque los hábitats del planeta están interconectados. Foto: John B. Weller/dpa/Archivo
Ayer, viernes, la UE anunció que aceptaría la creación de un fondo, algo a lo que era reacio anteriormente, pero condicionó su apoyo a esto a que fuera dirigido a los países “más vulnerables” y que la financiación del mismo recayera “en una amplia base” de donantes.
Esa referencia apuntaría, aunque Timmermans no mencionó a ningún país, a que países como China, Arabia Saudita o Qatar, de gran desarrollo humano y económico, y cuyas emisiones contaminantes son ya entre las más altas del mundo pero que no son donantes en los fondos climáticos de Naciones Unidas, tendrían que comprometerse a contribuir.
“La oferta era muy clara. Dijimos que podríamos aceptar el fondo de pérdidas y daños, que deberá estar dirigido a los países más vulnerables. Queremos ayudar a las personas que más lo necesiten, y rápido. Y el fondo debería basarse en un análisis del mundo de hoy”, dijo.
Banderas de la Unión Europea frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas, Bélgica, el 28 de septiembre de 2022. REUTERS/Yves Herman/Archivo
Timmermans defendió la posición europea como una opción para “tender puentes” entre las diferentes posiciones, pero lamentó que esas apertura no hayan conducido a “negociaciones”.
“Francamente, hemos hecho más movimientos que la otra parte de la discusión, si das un paso adelante, deberías esperar que tus socios y la otra parte empiecen a dar pasos adelante y no hemos visto mucho hasta ahora. Espero que eso cambie hoy y si eso cambia hoy, aún seguirá al alcance una buena conclusión”, aseveró.
Timmermans apuntó a la presidencia de la COP27, en manos de Egipto, para que asuma esta situación y que trabaje “para que se haga justicia” en las negociaciones.
Buenos Aires, 10 noviembre (PR/22) — El “Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático” elaborado por el gobierno argentino, presidido por Alberto Fernández y gestionado en los hechos por el ministro de Economía Sergio Massa, representa una guía de acciones por implementar hasta 2030 para poder cumplir con los compromisos asumidos ante Naciones Unidas en la materia.
Uno de los puntos del documento de 419 páginas afirma que “se ampliarán los sistemas de áreas protegidas” y que “a partir del informe de consultoría ‘Identificación de Vacíos Ecorregionales’ (Solís Neffa, et al. 2021) se han identificado áreas prioritarias para la conservación de la biodiversidad y vacíos de conservación de las ecorregiones Altos Andes, Puna, Monte de Sierras y Bolsones, Espinal, Pampa, Delta e Islas del Paraná, Campos y Malezales, Esteros del Iberá, Selva Paranaense y Costero-Marina que orientarán la creación de nuevas áreas protegidas”.
Así que en Bichos de Campo consultamos el estudio en cuestión, el cual fue elaborado por científicos argentinos con recursos de una donación del Fondo Mundial del Medio Ambiente (GEF), organismo con sede central en Washington, EE.UU.
El trabajo identifica como áreas para transformar en zonas de conservación, es decir, regiones en las cuales habría que retirar toda actividad productiva, a buena parte del noreste de Corrientes, que comprende, casualmente o no, prácticamente las mismas áreas que se pretendían restringir con el fallido proyecto de “ley de humedales”.
Las áreas propuestas para poner en conservación son la Alta Cuenca del río Aguapey, Campos de Candelaria, Cuenca del río Aguapey, Palmeral de Bonpland, Tres Cerros, Colonia Carlos Pellegrini, Selvas del río Uruguay y Arroyo del Medio.
También se pretende restringir la actividad productiva en el sector noroeste de Corrientes, específicamente en el norte de los Esteros del Iberá, Lomada Caa Catí a Mburucuyá, Corredor Iberá-Mburucuyá, Puerto Valle-Galarza, El Libertador y Corredor Mburucuyá-San Roque.
En la región pampeana la zona que lleva las de perder es el sudeste de Entre Ríos, dado que el estudio –que, recordemos, forma parte del compromiso asumido por la Argentina– propone restringir la actividad productiva en buena parte de ese territorio.
Las restricciones propuestas también abarcan a Sierra de la Ventana, San Clemente del Tuyú, Bahía de Samborombón y oeste y norte de Mar del Plata.
El capítulo dedicado a las zonas identificadas como “espinales” propone crear áreas de conservación en las regiones pampeanas de Parque Luro y Victorica; no casualmente los límites de este último son similares a los propuestos por la iniciativa que pretendió este año implementar –vía expropiación– el parque nacional “El Caldenal”, emprendimiento que fue desactivado luego de una movilización popular realizada para impedir la maniobra. También se pretende crear áreas de conservación en “espinales” identificados en Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe.
En tanto, en la ecorregión del Delta e Islas del Paraná el objetivo es crear zonas de conservación en Islas del Ibicuy, Jaaukaningás y Apipé.
Vale insistir que el “Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático” no es un texto tentativo, sino, como el mismo señala, un “documento clave mediante el cual el país detalla los medios y acciones a llevar a cabo para alcanzar las metas de adaptación y mitigación detalladas en la Segunda Contribución Nacional Determinada (NDC, por sus siglas en inglés) y su actualización, presentadas por la República Argentina ante la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) en 2020 y 2021 respectivamente”.