Ago 14, 2019 | Cambio Climático
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) advirtió en un informe que, entre otras cosas, se debe encarar un cambio en la dieta para reducir el calentamiento global.
Por el contrario, el Grupo de Productores del Sur plantea que las mediciones de este organismo internacional podrían no ser las correctas si se tiene en cuenta al sistema completo.
Ver también: El cambio climático,“al tope de la agenda mundial”
INFORME DEL IPCC
El IPCC apunta a los beneficios en la lucha contra el cambio climático de las «dietas equilibradas»basadas en alimentos de origen vegetal, como cereales secundarios, legumbres, frutas y verduras.
Además, recomienda el consumo de aliemntos de origen animal, pero producidos de «manera sostenible con bajas emisiones».

Por otro lado, el informe resalta que solo el desperdicio de alimentos es responsable de entre el 8% y el 10% de todas las emisiones de efecto invernadero que genera el ser humano. Entre el 25% y el 30% del total de alimentos producidos en el mundo se pierde o se desperdicia, resaltan los expertos de la ONU.
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“Las rápidas acciones de adaptación y mitigación climáticas, alineadas con la gestión sostenible de la tierra y el desarrollo sostenible (…), podrían reducir el riesgo para millones de personas expuestas a fenómenos extremos del clima, desertificación, degradación de la tierra e inseguridad alimentaria”, tradujo el portal El País.
El informe establece que un 23% de todos los gases de efecto invernadero que expulsa el hombre vienen de la agricultura, la silvicultura y el uso de la tierra. Pero si se añaden las emisiones asociadas a la producción mundial de alimentos, esa cuota puede llegar hasta el 37%.
“Se prevé que las emisiones de la producción agrícola aumenten impulsadas por el crecimiento de la población y la renta y los cambios en los patrones de consumo”, advierte el informe.
QUÉ CULPA TIENEN LAS VACAS
Las mediciones del IPCC que apuntan a la ganadería «tienen una gran trampa», advierte Florencia Ricard, Ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente, quién además es Doctora en Ciencias Agrarias y Master en Manejo y Conservación de Recursos Naturales para la Agricultura.
La trampa, según Ricard, es «la métrica y la forma en la que se utiliza la medición para decir cuanto se está emitiendo» desde la ganadería. «Nos está tirando resultados que nos hacen demoinizarla más de lo que en realidad es», adviertió en el marco de una presentación que se realizó en La Rural.
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La especialista apunta a que no se tienen en cuenta las tierras de pastoreo, en Mercosur sobre todo, que «tienen debajo de la superficie una gran capacidad de secuestrar carbono». En este sentido, destaca que la gran «fortaleza regional es el secuestro de carbono en las tierras de pastoreo».
«Nuestros sistemas pastoriles emiten carbono, pero sus pasturas secuestran carbono en el suelo«, destaca Ricard.

Porcentaje de ocupación territorial de los biomas con mayor capacidad de secuestro de carbono en la Región Mercosur.
«En los inventarios nacionales no está siendo contabilizada porque se basa en la metodología europea del IPCC, que considera una capacidad de absorción nula en el pastizal».
Lo que plantean desde el Grupo Productores del Sur es que cuando introducimos esa capacidad de tomar carbono queda un crédito a favor que no se tiene en cuenta al medir la emisión del sector.
En el caso de la Argentina, incluso, «nos permitiría neutralizar todas las emisiones de los sistemas no rurales».
A continuación se puede ver el detalle del balance de carbono en el sector rural de Argentina en 1970, 1990, 2010 y 2016 según el método de cálculo que contempla secuestro de carbono en bosques y en tierras de pastoreo:

Emisiones de C (datos de WRI, 2019); secuestro de C (datos de Viglizzo et al., 2019).
Ricard agrega que «cuando estamos exportando carne, exportamos mucho más que carne«. «Los países de destino nos transmiten un montón de intangibles que están implicitos. Las toneladas de carne que exportamos nos devuelven las emisiones de carbono, que se consumen en otro país pero quedan acá».
«A pesar de las críticas imperfectamente probadas o infundadas, los entornos rurales en la región del Mercosur presentan más fortalezas que debilidades ambientales«, destaca Ricard.
«Países como los del Mercosur tienen atributos que no están suficientemente valorados y difundidos para proporcionar, al mismo tiempo, seguridad alimentaria y ambiental a los países que carecen de ella», concluye.

VOLVER A LA PASTURA
El Ing. Agr. Alejandro Deregibus plantea que pese a que los ambientes pastoriles ocupan dos tercios de la Argentina, no se han desarrollado prácticas de manejo aplicables a todos ellos, ni las instituciones académicas ofrecen una curricula de granos sobre ingenieria pastoril.
Frente a esto, Deregibus decidió elaborar un libro que se presentó en el encuentro del Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos (CADIA): «Representa un hito en la temática del uso del territorio ocupado por lo que en el Río de la Plata denominamos campos naturales y que destinamos casi exclusivamente a la ganadería».
Entre otras cosas, Deregibus realizó trabajos de Pastoreo Racional Voisin bajo la dirección del Ing. Agr. Luiz Carlos Pinhero Machado y es profesor titular de Forrajicultura en la FAUBA.
Ver también: El sistema que puso a un joven ganadero de Corrientes entre los empresarios del año
El Ing Agr. plantea la importancia de volver al sistema pastoril para «enterrar carbono en el suelo», dinamizando así la producción vegetal. «Este libro enseña cómo la producción pastoril contribuirá a mitigar el daño hecho al ambiente».
Además, el libro destaca «la posibilidad de producir alimentos de alto valor biológico, que pueden contribuir a la salud de los consumidores, mediante la modalidad pastoril» y alienta a que en la Argentina «se desarrollen tecnologías que permitan utilizar correctamente más de 200 millones de hectáreas con vocación ganadera, contribuyendo a mitigar la contaminación atmosférica y mejorar el ambiente global».
Primicias Rurales
Fuente: Agrofy News
Ago 5, 2019 | Cambio Climático
Por Amélie BOTTOLLIER-DEPOIS.
PARÍS, 5 agosto (PR/19) — Con récord de temperatura en Europa y el Polo Norte, el año 2019 se encamina a ser uno de los más calurosos de la historia moderna, señal del calentamiento climático provocado por las actividades humanas.
Julio de este año fue el mes más caluroso en el mundo desde que se miden las temperaturas, justo por encima del registrado en el mismo mes en 2016, según datos del servicio europeo Copernicus sobre el cambio climático.
Según Copernicus, julio de 2019 fue un 0,04 ºC más caluroso que julio de 2016, año del récord precedente, marcado por la influencia del fenómeno climático de El Niño.
«Julio es generalmente el mes más caliente del año en el mundo, pero según nuestros datos [el de este año] fue el más caluroso desde que se hacen las mediciones», declaró en un comunicado el jefe del servicio, Jean-Noël Thépaut. 
«Con la continuación de las emisiones de gas de efecto invernadero y el impacto en el aumento mundial de las temperaturas, se seguirá batiendo récords», dijo Thépaut.
La temperatura registrada en julio representa casi un 1,2 °C por encima del nivel preindustrial, base de referencia de los expertos de la ONU sobre el clima.
La diferencia entre julio de 2019 y julio de 2016 es tan leve que otros organismos que colectan y analizan los datos de forma diferente podrían llegar a otra conclusión, advirtió sin embargo el organismo europeo.
El servicio meteorológico (NOAA) de Estados Unidos todavía no publicó sus conclusiones sobre julio de este año.
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– Récords en serie en Europa -.
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Europa sufrió dos olas de calor en menos de un mes, una primera excepcionalmente precoz a fines de junio y una segunda muy intensa en julio, donde varios países como Alemania, Bélgica, Holanda y Francia batieron récords.
Francia pulverizó el 28 de junio su récord de temperatura, con 46 ºC registrados en Verargues, en el sur. El anterior era de 44,1 °C en 2003.
En la segunda ola de calor, a fines de julio, fue París la que batió su récord histórico, con una temperatura de 42,6 °C, contra 40,4 °C en 1947.
En el peor momento de esta canícula, el 25 de julio, varios países europeos registraron récords de calor: Alemania (42,6 °C), Bélgica (41,8 °C), Luxemburgo (40,8 °C), Holanda (40,7 °C) y Reino Unido (38,7 °C).
Las olas de calor a repetición son un síntoma sin equívoco del calentamiento del planeta, incluso si los científicos son reticentes a atribuir al cambio climático cualquier acontecimiento meteorológico extremo específico.
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– Polo Norte -.
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Según Copernicus, las temperaturas estuvieron por encima de las normales en Alaska, Groenlandia y partes de Siberia, así como en Asia central y en algunas regiones de la Antártida.
A mediados de julia, el termómetro alcanzó 21 °C en Alert, el lugar habitado más septentrional del mundo, a menos de 900 km del Polo Norte, estableciendo un «récord absoluto» de calor para esta base militar canadiense.
Los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia moderna en el mundo, según la ONU.
Con +1,2 °C, el año 2016, marcado por El Niño ocupa por el momento el primer lugar, delante de 2015 y 2017.
Y 2019 va camino a sumarse al selecto grupo de los cinco años más calurosos, según la organización meteorológica mundial.
Primicias Rurales
AFP-NA
Ago 5, 2019 | Cambio Climático
Por Marlowe HOOD.
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PARÍS, 5 agosto (AFP-NA) — ¿Habrá que elegir un día entre los bosques, las tierras agrícolas y el cultivo para producir biocombustibles? La lucha contra el calentamiento global podría provocar un cambio radical en el uso de la tierra, con el riesgo de una mayor competencia por su utilización.
Expertos que hablaban no hace mucho de posibles escenarios que benefician todos los usos, prefieren hoy referirse a «compromisos» que tomar en el contexto del cambio climático.
El asunto del uso de las tierras está en el centro del encuentro del Grupo Intergubernamental de expertos de la ONU sobre el Cambio Climático (IPCC) que se realiza hasta el martes en Ginebra.
Ellos deben concluir un nuevo informe temático, que será aprobado por los Estados miembro del IPCC.
En su reporte de octubre de 2018, el IPCC propuso varios escenarios para estabilizar el calentamiento en 1,5°C, la mayoría de los cuales incluían procedimientos de absorción del CO2, en particular en suelos y bosques. Es probable que la simple reducción de la emisión de gases de efecto invernadero no sea suficiente.
Una hipótesis sería dedicar grandes superficies de tierras cultivables al despliegue de bioenergías con captura y almacenamiento de carbono. Esta técnica consiste en cultivar plantas para biocombustibles. Cuando crecen, absorben CO2, que luego es capturado cuando el biocombustible se transforma en energía.
Otra proyecto, propuesto por los investigadores, consistiría en plantar miles de millones de árboles para almacenar el CO2.
«Actualmente la restauración de los bosques es la mejor solución para el cambio climático», destaca Tom Crowther, profesor de la Universidad ETH de Zúrich.
«Si actuamos hoy, eso podría reducir el dióxido de carbono en la atmósfera hasta un 25%, a los niveles de hace casi un siglo», agrega.
Etiopía, por ejemplo, pretende plantar 4.000 millones de árboles antes de octubre para promover la reforestación, con el objetivo de luchar contra el calentamiento global y proteger los recursos naturales.
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– Preservar las tierras cultivables -.
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La hipótesis de una reforestación masiva suscita críticas. Los árboles pueden necesitar décadas para alcanzar su capacidad máxima de absorción de CO2.
Otras voces se oponen a la promoción de una solución en principio bastante simple, que podría socavar los esfuerzos por reducir la dependencia de la economía mundial de los combustibles fósiles.
«Una reforestación heroica puede ayudar, pero es hora de dejar de sugerir que existe una solución basada en la naturaleza para el uso actual de combustibles fósiles. No hay», advierte Myles Allen, profesor de la Universidad de Oxford.
El asunto está también en saber qué tierras utilizar. «Eso puede parecer una buena idea, pero plantar árboles en la sabana o en las praderas sería perjudicial», especialmente para las especies que viven en ella, según Kate Parr y Caroline Lehmann, de las universidades de Liverpool y Edimburgo.
Un tema crucial es evidentemente conservar suficientes tierras cultivables para alimentar a una población mundial cada vez mayor.
Alimentar 9.800 millones de personas en 2050 requerirá, en un escenario basado en nuestros actuales hábitos alimentarios, «56% de comida más en comparación con 2010», estimó Fred Stolle, coautor de un informe sobre el asunto.
«Para ello se necesitaría una superficie de casi seis millones de km2 que se talarían para dedicarlos a la agricultura», las dos terceras partes a la ganadería y una tercera parte a los cultivos, dijo a la AFP.
Pero el sistema alimentario actual, que ha ayudado a reducir el hambre en el mundo, ya no es sostenible, advierte Fred Stolle, que trabaja para la ONG World Resources Institute. La agricultura representa entre el 25% y el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero.
«Debemos adoptar un régimen sano, basado en las plantas, reducir el desperdicio alimentario», agrega Johan Rockstrom, ex director del Instituto de Investigación Climática de Potsman (Alemania).
Primicias Rurales
AFP-NA
Jul 29, 2019 | Cambio Climático
OSLO, 29 julio (PR/19) — Unos 200 renos murieron de hambre en el archipiélago noruego de Svalbard, en el Ártico, una cifra inusualmente alta que se explica por los cambios climáticos en la región, indicó el lunes el Instituto Polar Noruego.
Durante la cartografía anual de la población de renos salvajes en este grupo de islas, situadas a unos 1.200 kilómetros del polo Norte, tres investigadores del Instituto Polar registraron este verano unos 200 cadáveres de cérvidos, que murieron de hambre el invierno pasado.
Ashild Onvik Pedersen, jefa del proyecto de censo, ve en esta «elevada tasa de mortalidad» una consecuencia del cambio climático, dos veces más rápido en el Ártico que en el resto del mundo según los climatólogos.
«El cambio climático hace que llueva mucho más. La lluvia cae en la nieve y forma una capa de hielo en la tundra, lo que hace que las condiciones de pasto para los animales sean muy malas», explicó a la AFP.
Los renos se alimentan por lo general de liquen que extraen el invierno a través de la nieve gracias a sus pezuñas. La alternancia de helada y deshielo pueden en cambio formar una o varias capas de hielo impenetrable que los dejan sin alimento.
Según Onvik Pedersen, solo se registró una tasa comparable de mortalidad, al término del invierno 2007-2008, desde que la población de renos de Svalbard comenzó censarse hace 40 años.
Esta elevada mortalidad se debe también a un claro aumento en el archipiélago noruego del número de renos, que se disputan las mismas zonas de pasto, precisó la investigadora.
Según el Instituto Polar Noruego, el número de renos en Svalbard, un territorio dos veces más grande que Bélgica, se duplicó desde los años 1980 hasta alcanzar actualmente los 22.000 ejemplares.
Primicias Rurales
AFP-NA
Jul 5, 2019 | Cambio Climático
Consenso en la región para incorporar los sistemas de producción de América del Sur en los índices de medición de cambio climático
En el día de hoy se llevó a cabo el Seminario Internacional de Cambio Climático y Seguridad Alimentaria Global, con el objetivo de analizar el aporte de la agricultura a la mitigación del cambio climático y la contribución de los países del Cono Sur de América en la mejora del balance neto de carbono de los suelos.
La Secretaría de Gobierno de Agroindustria, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Grupo de Países Productores del Sur (GPS), organizaron el Seminario internacional sobre Cambio Climático y Seguridad Alimentaria en la ciudad de Buenos Aires. Allí se abordaron los temas de mayor preocupación global, y uno de ellos es el impacto de la agricultura en la emisión de los Gases de Efecto Invernadero (GEI). En este aspecto, se destacó el desafío que tiene la región de producir cada vez más alimentos haciendo frente a la mayor dificultad que impone un clima cambiante y también, hacia la mirada mundial que pone el foco en cuestiones como la ganadería o la deforestación en estas zonas.
Los especialistas que se dieron cita en dicho seminario remarcaron las oportunidades que tiene la región Cono Sur en mitigar los efectos de los gases en la atmósfera. Para explicar por dónde se puede mitigar tal efecto, se basaron en un trabajo de Ernesto Viglizzo, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y del GPS, que pone el foco en las pasturas y su funcionalidad como sumidero de carbono, algo que abunda en estas tierras. Lo que ocurre es que el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, por sus siglas en inglés), no toma en cuenta este aspecto para medir el impacto climático de cada país.
Para el Secretario de Gobierno de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, el dinamismo en las cuestiones de cambio climático son moneda corriente. “El cambio climático pone en riesgo la actividad agropecuaria. Por eso estamos frente al desafío de producir cada vez más alimentos, y de mitigar el cambio climático a la vez, para que no afecte a dicha producción”, explicó. “Para esto tenemos que priorizar y difundir al mundo las bondades de nuestro sistema productivo”, dijo, al tiempo que manifestó su deseo de poder organizar un seminario similar en Europa.
Para el Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, el cambio climático “está al tope de la agenda mundial”. En cuanto a la comunidad agropecuaria, el funcionario señaló que “han intentado muchas veces poner a la ganadería en el banquillo de los acusados, y cierto daño hicieron con eso, pero resulta inadmisible que se culpe al agro de todos los males. A su vez, en el agro, tenemos que dejar de defendernos para pasar a atacar y tomar posesión en todos los sistemas que representamos. En tal sentido, el IICA ayudará a todos los actores para llevar estos planteos con calma y objetividad. En un mundo tan globalizado no tiene sentido escondernos, y el acuerdo Mercosur- Unión Europea (UE) nos hace revalidar el compromiso”, expresó.
A su turno, Martín Piñeiro, miembro de la red Grupo de Países Productores del Sur (GPS), destacó que la totalidad de los países deben asumir la responsabilidad del cambio climático. “Los gobiernos y buena parte del sector privado hemos asumido el compromiso de que nuestro accionar debe estar atento a toda la comunidad internacional de forma equitativa y justa. Como país, debemos dar al mundo la información científica necesaria y prepararnos para la difícil tarea que tenemos por delante”, dijo en referencia al abastecimiento de cada vez más alimentos de Argentina al mundo en el futuro.
El Secretario de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman, informó que “el cambio climático no es el problema sino el síntoma”. En sintonía con Lino Barañao, Secretario de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, priorizó la ciencia y la técnica para poder paliar los impactos de la humanidad en el planeta tierra. Y destacó el compromiso del actual Gobierno con el medio ambiente. “Mauricio (Macri) suscribió al Acuerdo de París ni bien asumió, y ese fue el rumbo a seguir para todas nuestras políticas a futuro”, expresó Bergman. Pero advirtió que hay que actuar con cuidado. “Tampoco podemos permitir que los que tienen poco se queden sin nada. Hay que medir y repartir con justicia; no pueden pagar lo mismo los países que hace años causan impacto en el ambiente”, afirmó.
Barañao remarcó la importancia de “aportar datos científicos para luego poder empezar a reducir el impacto ambiental, y también poder defender la técnica de nuestros métodos. En este contexto vemos más las oportunidades que las amenazas”, expresó.
Luis Urriza, Subsecretario de Agricultura de la Nación, destacó la oportunidad y el desafío que tiene la Argentina de producir más con una mayor mitigación del cambio climático. “Estamos todos en el mismo barco, desde el más productivo al más ecologista. Pero podemos producir más carne con las mismas cabezas de ganado”, ejemplificó.
El Secretario de Cambio Climático y Desarrollo Sustentable, Carlos Gentile, destacó que el agro es el más afectado por el cambio climático, porque sufre sus consecuencias, aunque al mismo tiempo es responsable, tanto de mitigar como de adaptarse a los cambios para seguir produciendo. “Para lograr hambre cero, es fundamental la seguridad alimentaria, la cual se ve afectada por el cambio climático. El año pasado se perdieron 6 millones de dólares por la sequía sufrida en Argentina; así que hay que trabajar, y una vía es funcionar como reservorio de carbono dentro de nuestros pastizales”, explicó.
Kelly Witcowski, del Programa Agricultura y Cambio Climático del IICA, recordó que para el 2050 habrá 10 mil millones de personas en el mundo, y que se necesitará un 70 % más de alimentos, un desafío que se vuelve muy complejo en situaciones de cambio climático. Remarcó un potencial y una debilidad en el agro, y dijo que, “por un lado las emisiones agropecuarias se duplicaron en los últimos 50 años, y se prevé un aumento del 30% más para 2050 si no buscamos una solución efectiva y conjunta al problema. Pero, por otro lado, el agro funciona como sumidero de carbono, y esto es un aspecto positivo para disminuir los GEI”.
Primicias Rurales
Fuente: Puken
Jul 2, 2019 | Cambio Climático
Seminario internacional: Cambio Climático y Seguridad Alimentaria
La Secretaría de Agroindustria de la Nación y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) invitan al Seminario internacional sobre Cambio Climático y Seguridad Alimentaria a realizarse en la ciudad de Buenos Aires, dirigido a profesionales, investigadores, funcionarios, empresarios y productores del sector público y privado.
El objetivo del encuentro es analizar el aporte de la agricultura a la mitigación del cambio climático y la contribución de los países del Cono Sur de América en la mejora del balance neto de carbono en los suelos.
Las exposiciones enfocadas en el rol de la agricultura y el cambio climático en la región Sur, serán brindadas por renombrados profesionales del ámbito nacional e internacional, como Kelly Witkowski- Programa Agricultura y Cambio Climático, del IICA; Hayden Montgomery, de Global Research Alliance, Carlos B. Gentile, Secretario de Cambio Climático y Desarrollo Sustentable; Ernesto Viglizzo, del CONICET/Grupo Productores del Sur-GPS; Walter Oyhantcabal, del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Uruguay; Fabiana Villa Alves de la Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária-EMBRAPA; David Lacroze de la Mesa de ganados y carnes; Paloma Melgarejo, Iniciativa internacional « 4 por 1000» (por videoconferencia); Ronald Vargas, de la Alianza Mundial de Suelos. FAO; Luis Urriza de la Subsecretaría de Agricultura. Secretaría de Agroindustria; Federico Olmedo, del EEA Mendoza. INTA, Marcos Angelini del Instituto de Suelos. INTA; Guillermo Valles Galmés, del Grupo Productores del Sur- GPS; Nelson Illescas, del Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales. INAI; Adriana Campos Azofeifa, del Programa de Comercio Internacional e Integración Regional (IICA) y Nicolás Lucas, de la Dirección de Producciones Sostenibles de la Secretaría de Agroindustria.
Se desarrollarán temas como:
· El aporte de la actividad agropecuaria al secuestro de carbono,
· Las metodologías y trabajos que están desarrollando las instituciones globales y de la Argentina para monitorear la dinámica del carbono en el suelo,
· y la vinculación de la agenda de cambio climático y el comercio agroalimentario global.
Durante el evento está prevista la participación de Lino Barañao, Secretario de Ciencia y Tecnología de la Nación Argentina; Luis Etchevehere, Secretario de Gobierno de Agroindustria; Sergio Bergman, Secretario de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable; Manuel Otero, Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y Martín Piñeiro, Director Grupo Productores del Sur (GPS).
El seminario, organizado en forma conjunta por la Secretaría de Agroindustria de la Nación, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, el Ministerio de Producción y Trabajo; el Grupo de Países Productores del Sur (GPS) y el IICA se desarrollará el día 4 de julio en el horario de 8: 30 a 15 en el C3 Centro Cultural de la Ciencia, Godoy Cruz 2270 – CABA.
Primicias Rurales
Fuente: PUKEN