Taller Sectorial Nacional sobre Adaptación al Cambio Climático
Avances en la construcción de un Plan de Acción nacional.
Autoridades de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria con la de Ambiente y Desarrollo Sustentable desarrollaron el Taller Sectorial Nacional sobre Adaptación al Cambio Climático a fin de compartir los avances del documento provisorio del Plan de Acción de Cambio Climático de Agroindustria, recoger comentarios y consolidar los vínculos con las provincias.
Del evento participaron representantes de 19 provincias y la apertura estuvo cargo de los directores nacionales de Producciones Sostenibles de la Secretaria de Gobierno de Agroindustria, Nicolás Lucas, y de Cambio Climático de la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Soledad Aguilar.
«La estrategia general que asumimos desde Agroindustria tiene que ver con priorizar la adaptación por sobre la reducción de emisiones de CO2, potenciar nuestro lugar como fuente de soluciones para abordar el cambio climático e incentivar el desarrollo de tecnologías de procesos y productos», expresó Lucas.
Argentina representa actualmente el 0,8% de las emisiones mundiales de CO2. En este contexto, «pensamos que el objetivo de limitar el calentamiento global tiene que proyectarse como política interinstitucional, trabajando sobre los receptores y emisores de daños», destacó Aguilar.
Durante la jornada, se planteó un abordaje de adaptación a la problemática en el sector por parte de los representantes provinciales, donde disertaron el coordinador técnico de la Entidad de Programación del Desarrollo Agropecuario (EPDA) del Ministerio de Economía, Infraestructura y Energía de Mendoza, Eduardo Ramet, y el director de Economía Agraria del Ministerio de Producción de Corrientes, Luis Ramón Almirón.
Por otra parte, Agroindustria destacó el seguimiento de procesos o ámbitos internacionales de debate sobre la problemática, como Global Research Alliance, el Acuerdo de París, el G20, la OCDE, la Unión europea, entre otros, en donde nuestro país tiene una activa participación.
En este sentido, Argentina va a presentar la primera versión de su Plan de Acción en respuesta al Cambio Climático, en la Conferencia de las Naciones Unidas por el Cambio Climático (COP25) se realizará del 2 al 13 de diciembre en Chile. De ahí la importancia de federalizar la temática, con la voz de las diferentes provincias sobre la realidades regionales y atender a aquellas iniciativas que ya se encuentren implementándose «Este es un desafío que comprende a todo el país», sostuvieron los integrantes del taller.
Las preguntas que guiaron el debate apuntaron a determinar los principales impactos que afectan la actividad agropecuaria por región, las limitantes para el desarrollo o implementación de acciones frente al cambio climático, los abordajes o iniciativas comunes a nivel interregional, entre otros.
Estuvieron presentes junto a los funcionarios y técnicos de las carteras nacionales, representantes de Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, La Pampa, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, Santa Cruz, Santiago del Estero, Tierra del Fuego, Santa Fe y Tucumán.
Medidas de Adaptación desde Agroindustria
En la jornada se repasaron diferentes medidas e instrumentos incluidos en el borrador del Plan que está redactando Agroindustria sobre la base de cuatro ejes: prevención y reducción del riesgo, transferencia del riesgo y atención de emergencias, generación y transferencia del conocimiento
Por ejemplo, para el desarrollo de infraestructura existen instrumentos como el Plan Nacional de Riego, el Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP), el Programa para el Desarrollo Rural incluyente (PRODERI), el Proyecto de Inserción Económica de los Productores Familiares del Norte (PROCANOR), etcétera. Frente al objetivo de limitar el calentamiento global, el Plan Nacional de Manejo de Bosques con Ganadería Integrada para la sostenibilidad de agroecosistemas; ante la necesidad de recuperar sistemas degradados, el Plan Nacional de Manejo de Suelos, entre otros.
Es importante señalar, que todos los instrumentos que han sido identificados requieren de ajustes para poder ser considerados como instrumentos de adaptación al Cambio Climático.
También puede mencionarse entre otras medidas, la mejora en el sistema de emergencias agropecuarias, a partir de las acciones de la Comisión Nacional de Emergencia y /o Desastres Agropecuarios (CNEDyDA).
«Si logramos articular todo el conocimiento y experiencias pueden ser capitalizables para lograr una mejor adaptación frente al cambio climático, reducir la vulnerabilidad y entender los peligros», señaló el funcionario de Agroindustria.
Primicias Rurales
Fuente. Agroindustria
Entender el clima futuro a partir de las interacciones entre árboles y hongos
Por ser el suelo uno de los ecosistemas menos conocidos, un nuevo estudio mundial aporta datos clave para entender las simbiosis arbóreas e incorporarlos a los estudios sobre cambio climático. Al reflejar las relaciones simbióticas entre los hongos y bacterias del suelo y los árboles en todos los continentes, este trabajo publicado recientemente en la revista Nature con la participación de más de 200 investigadores y liderado por la Universidad de Stanford -Estados Unidos-, también ayudará a predecir un posible aumento de las emisiones de carbono.
“Este estudio internacional permite generar predicciones sobre el posible aumento de las emisiones de carbono y, centralmente, traduce en el mapa global creado un completo análisis de las simbiosis de los árboles con hongos y bacterias para generar nuevos aportes sobre el complejo sistema de interacciones que se producen en el suelo”, indicó Pablo Peri, investigador de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA en Santa Cruz y de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) – CONICET quien participó de la investigación.
Desde la experimental agropecuaria se aportaron datos de las parcelas permanentes de los bosques nativos de lenga (Nothofagus pumilio) y ñiré (Nothofagus antarctica) provenientes de la red de Parcelas de Ecología y Biodiversidad de Ambientes Naturales en Patagonia Austral (PEBANPA), en un estudio que reunió información de 200 laboratorios de las instituciones de todo el mundo sobre 1.100.000 parcelas forestales distribuidas en el planeta con más de 28.000 especies diferentes de árboles.
Según Peri, presentar un mapa global del estado simbiótico de los bosques, entre otros aportes, brinda las herramientas para poder predecir que “si las emisiones de carbono permanecen inalteradas para los próximos 50 años, se reducirá la biomasa de los árboles con las simbiosis más beneficiosas en un diez por ciento en las zonas templadas”.
Indicó que “esto llevaría, tal cual las conclusiones expresadas en el artículo, a un aumento de las emisiones de carbono al disminuir su almacenamiento en el suelo de estas regiones”.
En palabras de los expertos, las simbiosis ayudan a los árboles a acceder a diferentes nutrientes e influyen en la capacidad del suelo y del sistema suelo – árbol para retener carbono.
Este conocimiento recabado sobres las interacciones biológicas a distintos niveles entre organismos permite establecer la Regla de Read, específica de las simbiosis microbianas y que recibe nombre del experto David Read. Un principio biológico que determina la influencia de variables como la temperatura, la humedad, la química del suelo, el tipo de vegetación o la topografía en el tipo de simbiosis que predomina en cada ecosistema.
Conocer la interacción o la relación cercana y persistente entre dos organismos de distintas especies biológicas, su funcionamiento y distribución en el planeta, resulta vital para la ciencia para responder: cómo esos cambios afectarán al ciclo del carbono y el clima del futuro.
Centrado en tres tipos de simbiosis que engloban a hongos y bacterias que se asocian con diferentes especies de árboles, como son los hongos micorrízicos arbusculares, los ectomicorrízicos y las bacterias fijadoras de nitrógeno, en el trabajo se subraya que los cambios en el aumento de las temperaturas llevarían a los hongos, que interactúan en simbiosis ectomicorrízicas, a reducir las interacciones con los árboles con el consecuente aumento de las emisiones de carbono.
Por su parte, también se destaca que las relaciones simbióticas entre microorganismos del suelo y los árboles van más allá del ciclo de carbono, dado que están directamente relacionadas con aspectos tan importantes como la fertilidad de los suelos, su hidrología y la producción futura de biomasa.
De acuerdo con los datos recabados, se estima que los árboles ectomicorrícicos, que representan solo el 2 % de todas las especies de plantas, constituyen aproximadamente el 60 % de árboles en el planeta. La simbiosis ectomicorrízicas dominan en los bosques de climas estacionales fríos y secos. En tanto, los árboles micorrízicos arbusculares dominan en los bosques tropicales cálidos.
Estas simbiosis microbianas asociados a la raíz determinan la capacidad de los árboles para acceder a los nutrientes del suelo, secuestrar carbono y resistir los efectos del cambio climático.
Resulta importante contar con la caracterización de la distribución global de estas simbiosis, así como la identificación de los factores que controlan esta distribución, en tanto necesarios para comprender el funcionamiento presente y futuro de los ecosistemas forestales
El océano, un pulmón para el planeta clave en la crisis climática
París, 7 junio (PR/19) — El océano es una de las primeras víctimas del calentamiento y a la vez nos protege del CO2 absorbiéndolo, un papel vital que los expertos esperan que se empiece a tener en cuenta en las políticas climáticas.
«Tenemos una gran oportunidad en los próximos 18 meses de hacer algo por los océanos», estima Dan Laffoley, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Y no solo contra la contaminación de plásticos y la sobrepesca, protagonistas recurrentes de las campañas de protección de los mares.
2019 estará marcado por la publicación en septiembre de un informe especial del Panel Intergubernamental de la ONU sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) consagrado a los océanos.
Un informe seguramente «sombrío», prevé Lisa Speer, de la ONG estadounidense Natural Resources Defense Council, en vísperas de la Jornada Mundial del Océano, el 8 de junio.
El informe del IPCC de 2014 establecía una subida de como mucho un metro a fines de siglo respecto a 1986-2005. Pero un reciente estudio científico previó un aumento superior, incluso si la humanidad logra limitar el calentamiento a + 2º C, objetivo mínimo del Acuerdo de París.
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– «Caballeros del Apocalipsis» -.
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A este desafío mayor se suma lo que Dan Laffoley describe como los «cuatro jinetes del Apocalipsis»: el calentamiento de la superficie, el del océano en su conjunto, la aceleración de la acidificación y las «zonas muertas», donde el nivel insuficiente de oxígeno impide la vida marina.
«Los científicos estamos estupefactos ante la envergadura, la intensidad y la rapidez del cambio», según Laffoley.
Los océanos absorben alrededor de 30% de las emisiones de CO2 generadas por la actividad humana y más del 90% del calor adicional creado por estas emisiones, lo que limita las consecuencias para el hombre.
Pero al hacerlo, su superficie se calienta y se vuelve más ácida, un fenómeno con consecuencias nefastas para los corales.
«Hay un límite» a esta capacidad de absorción compartida con los bosques, advirtió recientemente Peter Thomson, enviado especial para el clima del secretario general de la ONU.
«Una de cada dos de nuestras respiraciones procede del oxígeno producido por el océano. Es hora de hacer cambios radicales», dijo.
Los defensores de los océanos esperan que la alerta que probablemente lanzará el IPCC en septiembre permita tomar conciencia de la relación inextricable entre el océano y el clima.
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– Una «COP azul» en Chile -.
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En la misma línea, el presidente chileno Sebastián Piñera quiere que la 25º Conferencia de la ONU sobre el Clima (COP25) que su país presidirá en diciembre en Santiago pase a la historia como la «COP azul».
Pero ¿cómo traducir esta voluntad política en actos?.
Los países deben incluir «medidas relativas al océano en sus compromisos nacionales», afirma Raphaël Cuvelier, de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco.
Los países signatarios del Acuerdo de París deben preparar para 2020 una revisión de sus compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en el que podrían incluir dichas medidas, según Cuvelier.
«Trabajar por la preservación y la valorización de los ecosistemas marinos es trabajar por el clima», sostiene.
– Invertir la tendencia -.
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Concretamente, científicos y ONG reclaman que se extienda rápidamente la red mundial de áreas marinas protegidas.
Estas «pueden albergar de nuevo la vida en algunas zonas dentro de unas décadas (…) e invertir la tendencia. Podemos hacer frente a los cambios provocados por el cambio climático», asegura Callum Roberts, oceanógrafo de la Universidad de York.
Otros expertos subrayan la importancia del llamado «carbono azul», que designa la capacidad de absorber CO2 de algunos ecosistemas costeros, como los manglares.
Un diplomático participante en las conversaciones climáticas expresó que preservar estas áreas ricas en «carbono azul» era tan beneficioso para el clima como para la humanidad.
«Los manglares pueden proteger las costas de las tormentas y la subida del nivel del mar y a la vez, preservar la biodiversidad».
«Es un potencial ganador-ganador-ganador», dijo.
Primicias Rurales
AFP-NA
Para combatir el cambio climático, comience desde cero (con suciedad)
Por Wendy MacNaughton


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Se presentaron los resultados de un proyecto de adaptación al cambio climático con fondos de Naciones Unidas
Los fondos fueron ejecutados a través de la Dirección General de Programas y Proyectos Sectoriales y Especiales (DIPROSE), donde tuvo lugar la presentación en beneficio de más de 3.500 familias rurales. Participaron representantes de Cancillería y la cartera nacional de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
La apertura del evento estuvo a cargo del subsecretario de Coordinación Administrativa de Agroindustria, Juan Miguens, y el director General de Programas y Proyectos Sectoriales y Especiales (DIPROSE), Eduardo Jacobs, junto a la responsable del proyecto, Milagros Castro Ríos.
En este marco, Miguens destacó que este primer proyecto «sienta un importante precedente para la incorporación de la problemática del cambio climático de modo transversal en otros programas y proyectos a nivel nacional, en los que ya se está trabajando».
Por su parte, Jacobs remarcó que «el Fondo de Adaptación al Cambio Climático es el primer programa enfocado en mejorar la capacidad de respuesta frente a eventos climáticos de pequeños productores familiares del NEA». También que «a partir de ahora, el programa vuelca su experiencia y sus equipos de trabajo en el desarrollo del GIRSAR», en referencia al Proyecto de Gestión Integral de los Riesgos en el Sistema Agroindustrial Rural.
El primer proyecto del Fondo de Adaptación contó con un financiamiento de 5,64 millones de dólares, ejecutados en cuatro años a través de la DIPROSE de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria, en las cuatro provincias con mayor vulnerabilidad a eventos climáticos: Chaco, Corrientes, Santa Fe y Santiago del Estero.
El mismo permitió brindar atención a los productores de la región frente a la variabilidad climática, en especial a las dificultades derivadas del aumento de eventos hidrometeorológicos, como inundaciones y sequías.
Durante el encuentro, se realizaron exposiciones a cargo de Marcia Levaggi, de la Dirección General de Asuntos Ambientales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto; Lucas Di Pietro, de la Dirección Nacional de Cambio Climático de la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable, y Nicolás Lucas, de la Dirección de Producciones Sostenibles de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria.
Asimismo, los referentes de las entidades ejecutoras del proyecto mostraron los resultados de cada temática a su cargo. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) presentó los resultados de la instalación de 25 nuevas estaciones meteorológicas y la homologación ante el Servicio Meteorológico Nacional de 70 estaciones más, además de experiencias de acceso al agua y optimización agrícola.
Por su parte, la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA) de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria presentó la experiencia piloto de seguro hortícola que en dos campañas benefició a más de 1200 productores.


















