Dic 18, 2017 | Clima
Buenos Aires, 16 diciembre (PR/17) — Desde el inicio de la presente campaña agrícola, comenzó a notarse un lento progresivo enfriamiento del Océano Pacífico Ecuatorial que podría causar el inicio de un episodio de "La Niña".
"Es poco probable que la campaña agrícola 2017-2018, actualmente en curso, sea significativamente afectada por este proceso", que trae sequía, indicó el Informe Estacional de la Bolsa de Cereales porteña.
El autor del reporte, el especialista Eduardo Sierra, señaló que aunque se nota una gradual disminución de las precipitaciones, que es acompañada por la ocurrencia de tormentas severas, irrupciones tardías de aire polar y otras anomalías, todavía no se ha llegado a un estado de "La Niña" y se cuenta con abundantes reservas de humedad, dejadas por la fase positiva precedente.
"No obstante, de continuar el proceso, La Niña podría imponer su presencia a partir del inicio de la campaña 2018/2019, afectando severamente sus resultados productivos", manifestó.
El escenario hídrico presenta notables contrastes: Por un lado, subsiste una gran extensión de campos bajos, ubicados en las cuencas de los ríos Quinto y Salado, la cuenca de la Laguna la Picasa, así como otras zonas con mal drenaje, que aún se encuentran anegados.
Inicialmente, estos campos serán beneficiados por la reducción de los anegamientos que será provocada por la gradual disminución de las precipitaciones que se prevé para los próximos meses.
No obstante, en caso de que el desarrollo de un episodio de "La Niña", durante la campaña 2018-2019, prolongue la reducción de las precipitaciones durante un lapso considerable, estos campos bajos también sufrirían los efectos de la sequía concomitante.
Por otro lado, una considerable extensión de campos altos, incluyendo algunas porciones de la zona núcleo, comienzan a dar muestras de escasez de humedad en la capa superficial de sus suelos, dificultando la siembra y el arranque de los cultivos estivales.
Primicias Rurales
NA
Dic 15, 2017 | Clima
Buenos Aires, 15 diciembre (PR/17) –La perspectiva agroclimática
de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires prevé al 20 de diciembre
ola de calor y precipitaciones sobre el centro y norte del área
agrícola y valores escasos sobre el sur para terminar con un
descenso térmico tardío.
El ciclo se iniciará con vientos del norte, que producirán una
intensa ola de calor sobre la mayor parte del área agrícola,
mientras que sólo las zonas cordilleranas y el litoral atlántico
observarán registros menores, afirmó el autor del informe, el
especialista Eduardo Sierra.
Paralelamente, se producirá el paso de un frente de tormenta,
con actividad muy despareja, que provocará "precipitaciones
abundantes, con numerosos focos de tormentas severas sobre el
noroeste y todo el centro del área agrícola".
Mientras que el nordeste y la mayor parte del sur
experimentarán valores moderados a escasos y junto con el frente,
tendrá lugar una vigorosa irrupción tardía de vientos del
sudoeste.
"Los vientos del sur causarán un marcado descenso tardío de la
temperatura en el sur del área agrícola, mientras que su porción
norte seguirá bajo el dominio de los vientos del trópico", indicó
el analista.
PRIMICIAS RURALES
NA
Dic 13, 2017 | Clima
Buenos Aires, 13 diciembre (PR/17) — La Niña está en pleno desarrollo en el Pacífico Ecuatorial. El episodio
frío aumentó su área de enfriamiento anómalo. La situación está complicada, dice el Dr. Aiello, explicando la aceleración del enfriamiento que ha sufrido el Pacífico Central. Aiello alerta que la campaña de soja y maíz 2017/2018 no contará con las lluvias normales, y que los rindes no estarán en sus niveles más altos, cómo
estuvieron en estos últimos tres ciclos.
El leve enfriamiento del Pacífico Ecuatorial se intensificó a tal punto
que en un reciente informe de noviembre la NOAA (Administración
Nacional Oceánica y Atmosférica) salió anunciando "la vuelta de La
Niña". Esto ya está actuando, explica Aiello. “El impacto es directo: son
menos efectivos los mecanismos de humedad atmosférica. Los
sistemas meteorológicos pasan sobre nuestra región, pero los montos
de oferta de agua son bajos”. Esto va a continuar durante todo el
periodo de la campaña gruesa, advierte.
En la región central del país, el cambio del comportamiento de las
lluvias desde octubre, se ha ido agudizando en estas últimas
semanas. Conversamos con el Dr. en Ciencias Atmosféricas José Luis
Aiello, en un momento fundamental, acercándole las dudas que hoy se
plantean en el sector agrícola.
—José Luis, ¿por qué los frentes de tormentas que nos llegan no
dejan agua?
—El principal forzante de las lluvias de verano de gran escala es el
Pacifico Ecuatorial Central. Ya había comenzado con un enfriamiento
leve y el mismo se intensificó a tal punto que en un reciente informe de
noviembre la NOAA anuncia "la vuelta de La Niña". Hoy estamos con
un índice del Pacífico que se corresponde con una Niña. El impacto es
directo: son menos efectivos los mecanismos de humedad atmosférica
en el semestre cálido. Esto ya está actuando. Por lo tanto, aun
pasando sistemas meteorológicos sobre nuestra región, los montos de
oferta de agua bajan. Esto va a continuar durante todo el periodo de la
campaña gruesa. La única alternativa que tenemos para recibir lluvias
moderadas o fuertes la darán las inestabilidades, que van ser más
frecuentes por el efecto del cambio climático, y los mecanismos
regionales.
—Pero, ¿el cambio climático puede también hacer más intensos los
pulsos de calor?
—Sí, el cambio climático también producirá mayores pulsos de calor.
—¿Qué es lo último que se sabe de la situación del Pacífico? ¿los
índices ya están mostrando una Niña?
—Es muy buena y muy técnica la pregunta, voy a tratar de contestarte:
La Niña queda definida cuando un índice que se denomina ONI tiene
valores por debajo de -05 durante tres trimestres imbricados seguidos.
Los últimos dos fueron -0,4 y -0,7 y este último disparó el anuncio de la
NOAA de la “aparición de La Niña". No voy a entrar en
consideraciones más finas que son muy técnicas, pero ese índice
considera, no solo el enfriamiento, sino también la intensidad de los
vientos sobre el Pacífico Central, la radiación de onda larga, y otras
variables físicas.
—Volviendo a la franja central del país, ¿Qué va a pasar con las lluvias
en los próximos quince días?
—Van haber lluvias, pero estarán por debajo de lo normal. Se darán
lluvias, pero las de mayores intensidades se producirán en el norte del
país. Hay que tener en cuenta además la componente de radiación
solar y los vientos de superficie. Estos incrementan la
evapotranspiración. Lamentablemente, van a seguir presentes.
—¿El restablecimiento de la circulación del noreste ayudaría a
disponer de lluvias más importantes?
—Sí, es correcto. Dichas circulaciones dependen de la posición del
anticiclón del Atlántico. También hay otros mecanismos que correrían
a favor de las lluvias pero otros las amortiguarían. O sea, "de fondo"
manda “La Niña”, pero los efectos regionales pueden amortiguar o
fortalecer su efecto.
—José Luis, todo el sector productivo está ansioso y la gran pregunta
es si estas condiciones climáticas van a seguir. ¿Qué puede suceder
en enero y febrero del 2018?
—La ansiedad no es el mejor elemento, porque se busca las
respuestas que no pueden darse. Entonces lo que funciona es la
magia y no la ciencia, y se deja de lado el criterio científico. Por eso
quiero ser muy claro. Lo que está sucediendo es totalmente coherente
con lo que está pasando en el Pacífico. Esta aceleración del
enfriamiento empeora las cosas. Hay que realizar las mejores prácticas
para que los cultivos puedan usar de la manera más efectiva las
reservas de humedad que hay en la profundidad de los suelos. A partir
de enero y más durante febrero, las lluvias van a escasear. Es muy
difícil que las lluvias se acerquen a los valores estadísticos. Se van a
producir algunas lluvias pero van a ser convectivas, serán zonales. Los
pulsos de calor van a ser la moneda corriente de este período. Dijimos
que el enfriamiento del Pacífico Ecuatorial tendría efectos en los
meses claves del verano, aunque no se preveía una aceleración del
enfriamiento.
—En el Atlántico, ¿se mantiene el calentamiento que podría generar
eventos regionales y lluvias en la parte oriental del país?
—Si, en el Atlántico un calentamiento produce ciclogenesis y la
ubicación del anticiclón favorece los flujos de humedad desde el
noreste como me preguntabas antes. Como veras, todas estas
cuestiones son muy físicas, y es necesario conocer la fenomenología
para, en el momento que actúe, y esperemos que así sea, explicar su
efecto en los mecanismos de lluvias. Esto es complicado, pero es muy
importante, más cuando hay situaciones difíciles, como las que
podemos estar atravesando en los próximos meses. Por eso es
importante contar con información que detalle las fuentes y los autores.
Lamentablemente, la mayor parte de los informes que se difunde no lo
hacen. Los modelos tienen limitaciones severas y el skill (rendimiento)
en general es bajo. Por esos es muy importante el análisis que hacen
los buenos profesionales.
—Sé que seguís muy de cerca la situación del noroeste Argentino
(NOA). Allí, tendrían que haber empezado las lluvias del verano. Sin
embargo, no han aparecido como debían. ¿Va a llover para sembrar a
tiempo, antes de fin de año?
—Recientemente, hubo un efecto interesante que en caso de persistir
mejoraría la situación. Pero este año la aparición de lluvias del NOA
viene atrasada.
—¿Cómo ves la situación de soja y maíz a nivel nacional? ¿Qué le
aconsejas hoy al productor?
—Te repito lo mismo que te expresé hace casi tres meses en nuestra
página de GEA. No se alcanzarán los "rendimientos de tendencia". La
situación de enero y febrero del 2018 va a ser muy diferente a la que
tuvimos en el 2017. La producción de los cultivos va a ser satisfactoria
en escalas chicas. Dependiendo en cada lugar de como están
evaluando hoy la humedad edáfica y en función de las zonas que
privilegien algunos mecanismos de lluvias. Sugerimos tomar los
patrones de años con lluvias menores a las normales y hacer una
planificación teniendo en cuenta los efectos regionales.
Guía Estratégica para el Agro (GEA)
Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
PRIMICIAS RURALES
Dic 12, 2017 | Clima
Buenos Aires, 12 diciembre (PR/17) — Un nuevo pulso seco se
cernió sobre la Región Núcleo productiva y se esperan menores
lluvias para los próximos 15 días lo cual afecta los cuadros con
la siembra de granos gruesos, soja y maíz en especial, ya
implantados.
"En vez de las lluvias generalizadas que se esperaban el viernes
8 y sábado 9 de diciembre, se registró un pulso de calor que
superó los 35°C. En los próximos quince días las precipitaciones
estarán por debajo de lo normal en la franja central", sostuvo la
Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de
Rosario (BCR).
Los técnicos explicaron que "las tormentas volvieron a pasar de
largo por el corazón productivo de Argentina. El pulso seco se
endureció en la región central con temperaturas máximas que
superaron los 35°C hasta alcanzar los 36,5 °C. Los vientos
avivaron la intensa desecación de los suelos con ráfagas muy
importantes que dominaron durante todo el fin de semana".
"Han sido sorprendentes los escasísimos montos de agua que se
registraron en la zona núcleo. Los nubarrones cubrieron el
horizonte con amenazas inminentes de agua, sin embargo, el frente
se trasladó sin dejar más que un puñado de milímetros. Si bien se
esperaba que el frente frío llegara debilitado a la región
central, las lluvias fueron notablemente inferiores a lo que se
esperaba", indicaron.
Hernando fue la más privilegiada por las lluvias en el este
Cordobés, recibió 24 mm y en sus alrededores, Guatimozín,
Idiazabal y Bengolea rondaron los 17 mm.
En el noroeste de Buenos Aires, General Villegas contó con 6 mm
y en la franja este del sur santafesino, los milímetros fueron
inferiores a los 5 mm.
"Demasiado poco para condiciones de tanta desecación. Estas
lluvias estuvieron muy lejos de destrabar las siembras y ofrecer
alguna mejora importante a los cuadros implantados", precisaron.
Además señalaron que "en la región núcleo restan aún por
hacerse el 50% de los maíces tardíos, el 40% de las siembras de
soja segunda, y casi el 2% de las siembras de soja de
primera. En total son casi 700 mil hectáreas".
"De todas formas la mayor preocupación está puesta en los
maíces tempranos. Están a escasos días de comenzar su etapa más
sensible a la falta de agua, que es la floración. La última
evaluación hecha el jueves 7 de diciembre revelaba más de 100 mil
hectáreas en condiciones regulares a malas", indicaron los
especialistas.
PRIMICIAS RURALES
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