La buena del «mal tiempo»: el sentimiento que le marca el rumbo a la soja y al maíz

La buena del «mal tiempo»: el sentimiento que le marca el rumbo a la soja y al maíz

La buena del "mal tiempo": el sentimiento que le marca el rumbo a la soja y al maíz

Y realmente la segunda quincena hizo un corte (aunque sea momentáneo) del «soplete» que sufrimos durante la primera. 

El mismo 15 de enero empezamos a escuchar que en algunas zonas cayeron algunas lluvias, muy desparejas entre zonas. A pocos kilómetros de distancia, grandes diferencias.  Ya el domingo se sumaron algunas más, y lo mejor es que además bajaron las temperaturas.

En muchos casos este cambio de clima llegó tarde, y eso queda plasmado en las últimas estimaciones. Por ejemplo la de la Bolsa de Comercio de Rosario, que redujo desde su estimación anterior (diciembre), 8 mill tn de maíz dejándolo por el momento en 48 mill tn, y a la soja con una expectativa de 40 mill tn, cuando en su momento se llegó a estimar que con buen clima se podría acercar a 48 mill, luego a 45 y en vistas de ese soplete tan terrible las expectativas bajaron abruptamente.

De todas maneras, en muchos otros casos las lluvias y bajas temperaturas son más que bienvenidas.

Considerando los datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires al 13 de enero, los más castigados han sido los cultivos mas tempranos, ya que el maíz temprano a esa fecha estaba 50% en polinización y las sojas de primera un 13% en definición de vainas. Por lo tanto de continuar estas lluvias podemos pensar en que se podría detener la pérdida productiva.

El mercado ha venido siguiendo de cerca lo que ocurría tanto en Brasil como en Argentina, Paraguay, Bolivia y hasta Uruguay, mas allá que “el volumen” clave lo aporta Brasil. Con semejante sequía cada pérdida de tonelaje cuenta.

Ya tenemos claro que los mercados van y vienen en base a expectativas, y que se cumplan después o no impacta sobre el precio. Y así pasamos de estimaciones que ponían la producción de soja de Sudamérica superando en las 200 mill tn, a empezar a ver que no será posible.

En medio de las caídas de producción de Brasil (pasaron de estimaciones mas optimistas de 145 a inclusive algunas consultoras hablando ahora de 132,3 mill tn de Safras & Mercados por ejemplo), y de Argentina, el mercado en Chicago desde mediados de diciembre subió 11%, mientras que el local 9% en la disponible PERO 13% en la mayo22.

Al mismo tiempo que caían las estimaciones de soja, caían las de maíz. Pero en este caso Chicago no tuvo la misma reacción que con la soja, en mismo período recuperó sólo 2%. El que sí ganó fue el mercado local (con suba de 7% en disponible y 10% en abril 22).

Pero yendo de nuevo a las expectativas vs los datos, una vez que el mercado asimiló los nuevos valores de producción y miró pronósticos de lluvias… los precios se desinflaron (muy poco, pero perdieron parte de las subas, sólo 3%).

Entonces, si estás recibiendo lluvias, sos de los que siguen en carrera, y además el mercado te da la posibilidad de poner pisos sin ni siquiera vender/comprometer mercadería, aprovechá. Por que los mercados así como dan oportunidades las sacan de un momento al otro.

Primicias Rurales

Fuente: Agrofy News

Arrancó el año con nuevas medidas, desafíos y la necesidad de atender los reclamos del sector

Arrancó el año con nuevas medidas, desafíos y la necesidad de atender los reclamos del sector

Por Daniel Urcía, Presidente de Fifra

Córdoba, 17 enero PR/22) — Desde Fifra consideramos que el consumo de carne de cerdos debe ser incluido en la medición de la inflación ya que representa el 20% del total. También se solicitan cambios en el listado de cortes cuya exportación está limitada. Finalmente se reclama el compromiso de las provincias para poner en marcha el troceo en todas al mismo tiempo y evitar así el trato desigual.

Iniciamos el año con una triste noticia. En este espacio queremos recordar a nuestro amigo y colega el médico veterinario Jorge Torelli, nos dejó físicamente pero tendremos presente permanentemente su recuerdo de buena persona y sus comentarios e ideas para mejorar el ambiente de negocios de la cadena de ganados y carnes.

Jorge se desempeñó profesionalmente en las últimas décadas en la empresa Mattievich y en su representación como dirigente tuvo una gran trayectoria ocupando la presidencia de CAFRISA y de FIFRA, también fue presidente de UNICA y vicepresidente por el sector frigorífico en IPCVA, recientemente cumplía funciones como Secretario de Alimentos en el Ministerio de Producción de Santa Fe.

Yendo a las cuestiones que tienen que ver con el funcionamiento del sector, con los datos de faena de bovinos de diciembre que ascendió a 1.133.884, se cerró un muy buen año con un total de 12.966.551, casi 13 millones de animales.

Lo calificamos de muy bueno porque repasando las estadísticas desde 1990 hasta 2021 inclusive, solo en 13 oportunidades se superó ese nivel de faena, pero, en este caso, con la particularidad de haber sostenido el nivel de exportaciones cerca de las 800 mil toneladas res con hueso y el mercado interno suficientemente abastecido.

En lo que respecta a la faena porcina, la tendencia de crecimiento se convalido con una faena total de 7.469.765, superando así en casi un 7% la faena de 2020 que fue de 7.005.109 y superando en casi 11% a la faena del 2019 de 6.739.311, todo según datos de la Dirección de Control Comercial Agropecuario.

El aumento de la faena de la especie porcina tiene su correlato en la aceptación e inclusión en la preferencia de consumo doméstico, por eso insistimos que con una participación de la carne porcina de casi el 20% sobre el consumo total de carnes debe ser incluido por el INDEC este dato para el relevamiento de precios que conforman el Índice de Precios al Consumidor.

También queremos resaltar que el primer día hábil del año se conocieron las nuevas resoluciones que regirán la actividad exportadora. Como lo había anticipado el Ministro de Agricultura Julián Domìnguez se mantuvo la restricción para siete cortes y se sustituye la cuadrada por nalga, lo que incrementa la restricción por la mayor participación de este corte sobre el anterior en torno a los 3 kilos por unidad y por su impacto en determinados mercados como Chile, EEUU y Europa, por lo cual se ha solicitado arbitrar algunas excepciones. Como lo hemos manifestado significa un paso adelante en pos de ir a un comercio libre sin intervención alguna.

Por otro lado también se avanzó en la reglamentación de troceo estableciendo plazos diferentes para los establecimientos con habilitación de SENASA y los de habilitación provincial. Como siempre lo dijimos, se debe hacer de manera uniforme en todo el país porque no hay argumentos para hacerlo de manera diferente. Si lo que se intenta proteger es la salud del trabajador no hay diferencias entre unos y otros.

Por otro lado, para poder poner en funcionamiento el troceo es imperioso el compromiso de las autoridades locales. Para citar algunos ejemplos, durante el año 2021 en la provincia del Chaco 45 mataderos faenaron al menos un animal lo que representó el 1,5% de la faena total del país. En tanto, en la provincia de Buenos Aires operaron 98 establecimientos que representaron el 50,9% de la faena total y más de la mitad dependen de la auditoría provincial. En conclusión se debe hacer obligatorio a nivel país o en su defecto implementar los medios mecánicos necesarios que aseguren la salud de los trabajadores.

Por último, y ante la designación del Ing. Agr. Matías Lestani como Secretario de Agricultura y Ganadería, le auguramos éxitos en su labor y tenemos la certeza que se podrá avanzar en los temas de agenda pendientes los cuales le son conocidos por su participación como técnico en la Mesa de las Carnes.

Primicias Rurales

Fuente:

Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA)
“El robo del siglo”: lo que el Estado se queda de la renta del campo

“El robo del siglo”: lo que el Estado se queda de la renta del campo

Los productos de la molinería están protegidosShutterstock
Buenos Aires, 15 de enero (PR/21).– En estos días se cumple un nuevo aniversario de aquel 13 de enero de 2006, en el que ocurrió el robo de una sucursal bancaria y que, por el monto robado (19 millones de dólares) se denominó “El robo del siglo”.

Usando ese monto en aquel evento, no podemos catalogar ni adjetivar de mejor manera lo que viene ocurriendo durante estos años con los dineros que se le vienen quitando al productor agropecuario en materia impositiva. Y naturalmente hay que poner a las (mal llamadas) retenciones en primer lugar. Una verdadera aberración que toda la política y la sociedad en general toma por algo natural, claro, porque le sacan al otro.

Pero pocos han reparado en un daño colateral que producen las retenciones a la exportación ya que las mismas, como su nombre lo indica, deberían afectar a las toneladas de producto que se exporta. Pero, sorpresa: no es así. También se descuentan del precio de las toneladas que no se exportan y que se consumen en el país. De todos los productos del agro. Por tomar ejemplos, trigo y maíz.

Es decir, el precio se forma sobre la base del cálculo de la exportación, del cual se deducen las retenciones y ese mismo precio es el que rige para el mercado interno, con lo que los productores transfieren parte de su ingreso a las industrias que los transforman localmente.

Muchos centenares de millones de dólares que son genuinamente del productor agropecuario y que podrían ser reinvertidos en el sector se “cuelan” por este concepto y van a parar a las respectivas industrias. Para decirlo clarito: el campo subsidia en montos nada despreciables a las industrias avícola, del cerdo y molinera de trigo. Además, este subsidio ya funciona como un “desacople” del mercado internacional de nada menos que el 12% del precio. ¿Qué más desacople quieren?

Todo esto con el aval del Estado, que publica diariamente los precios de referencia para cada producto (denominado “FAS teórico”) sobre la base de un mercado de exportación, cuando en verdad debería publicar un precio para exportar y otro para el mercado interno.

En rigor de verdad, no haría falta que el Estado publique nada si no fuera por el festival de tipos de cambio (según la época que tomemos) que habilitan las maniobras de sobre/subfacturación de los exportadores/importadores. De todas formas, esos precios que se publican tampoco se cumplen necesariamente ya que es habitual que se pague algo menos a los productores según el capricho de los exportadores o industriales. A esto se agrega el desfase que produce la brecha cambiaria que hace que nuestros productores reciban bastante menos de la mitad de los dólares (verdaderos) que reciben nuestros competidores.

Entonces tenemos: la brecha cambiaria, más las retenciones -inconstitucionales- más el resto de los impuestos que, en el caso de la agricultura, un reciente estudio de la Fundación FADA estima que el Estado se queda con el 63% de la renta del campo, a lo que se debería agregar el subsidio encubierto a las industrias arriba mencionado.

Estamos hablando de más del 70%. Algo a todas luces inequitativo. Ahora bien, no contentos con esto, desde el Poder Ejecutivo impulsan un fideicomiso para ayudar a las industrias supuestamente a vender más barato a la “mesa de los argentinos” ¡Otra vez sopa: todavía menos ingreso para el productor!

¿Quién dice que si las industrias se unieran al campo defendiendo sus reclamos y exigiendo políticas de Estado a favor de la producción y la inversión, en lugar de aceptar fórmulas fracasadas del Gobierno, el precio final de los productos no sería menor que el actual?

Por otra parte, hay que tener claro que el campo no es el responsable de la caída vertical del poder adquisitivo del salario en nuestro país. No hay ya más nada que decir. Esto es absolutamente confiscatorio y, por lo tanto, inconstitucional. Hay un solo camino por delante y es recurrir a la Justicia. Aquí y ahora. El derecho nos asiste.

El autor es productor agropecuario -Arturo Vierheller (H) -La Nación

Primicias Rurales

 

 

 

El girasol es un cultivo con más de 90 años de presencia en la Argentina, con un paquete tecnológico de primer nivel

El girasol es un cultivo con más de 90 años de presencia en la Argentina, con un paquete tecnológico de primer nivel

Por Lic. Jorge Ingaramo*

Rosario, 14 enero (PR/22) — El análisis FODA permite evaluar la situación presente y el potencial futuro de empresas, actividades o sectores.

Se analizan las Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas que enfrenta una actividad; en este caso la cadena de valor del girasol en la Argentina, con vistas a elaborar estrategias y/o proponer alternativas para potenciar las fortalezas, aprovechar oportunidades, así como para esquivar o atenuar las debilidades o amenazas que enfrenta el sector bajo estudio.

Normalmente, se procuran presentaciones generales que no necesariamente abarcan la totalidad de los casos particulares bajo estudio y, menos aún, en actividades con situaciones regionales diferenciadas, como es el caso del cultivo de girasol.

Fortalezas

•    El girasol es un cultivo con más de 90 años de presencia en la Argentina, con un paquete tecnológico de primer nivel, comparado con el aplicado en los países competidores. Existe una “cultura del productor girasolero” que facilita el mantenimiento del cultivo en los planes de siembra, aún en los años con expectativas de baja o menor rentabilidad.

•    Argentina llegó a ser el primer exportador mundial de aceite crudo de girasol. En la actualidad, es un proveedor marginal en este mercado, por lo cual tiene (aumentando los rindes por hectárea y el área de cultivo) la posibilidad de recuperar posiciones perdidas sin afectar demasiado la estrategia competitiva de los grandes jugadores como Ucrania o la Federación Rusa.

•    El mercado interno está suficientemente abastecido. Los argentinos consumen entre 11 y 12 litros por año de aceite refinado per cápita, para lo cual una siembra de 540.000 hectáreas (un tercio de la actual) es más que suficiente para dichas necesidades. La fortaleza de la actividad consiste en que todo el crecimiento futuro se traducirá en mayores exportaciones, con valor agregado.

•    Existe la posibilidad de participar en cuatro mercados perfectamente diferenciados:
a.    El citado de aceite de girasol crudo (graneles o envases de gran tamaño);
b.    El mercado local y los mercados regionales (con preferencia arancelaria) de aceite de girasol refinado envasado;
c.    Aceite de girasol o grano de girasol alto oleico (usado para cocciones prolongadas a altísima temperatura y fuertemente demandado por hoteles, gastronomía, cattering y turismo, tanto localmente como en el mundo); y
d.    Girasol confitero, empleado para consumo en distintas presentaciones que van desde la semilla hasta las pipas.

•    El productor local puede ir adecuando su plan de siembra según la perspectiva de los diversos mercados, favorecido por el ingreso al hemisferio norte en contra estación, lo cual provee una ventaja de información en base a los resultados previamente obtenidos en materia productiva por los países competidores.

•    Adaptación del cultivo a zonas consideradas marginales o, al menos, distintas de las normalmente vinculadas a la Región Núcleo. Buen potencial de rindes en suelos con menor aptitud para cultivos competitivos como el maíz y la soja.

•    Capacidad del cultivo para soportar prolongadas sequías en superficie, si es que se ha sembrado con adecuada humedad y se logró el primer desarrollo evolutivo de la planta. Las raíces del girasol son profundas y tienen capacidad de obtener humedad del suelo, si es que el desarrollo de la planta le ha permitido llegar a esa instancia, en momentos en que otros cultivos no toleran la escasez de humedad superficial. Es probable que esta fortaleza se amplíe en favor del girasol, a medida que se pongan en evidencia en el futuro las consecuencias del calentamiento global y, en general, los efectos negativos del cambio climático.

•    Prolongada y exitosa trayectoria por más de veinte años, de la primera Asociación de cadenas de valor; es decir, la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR).

Oportunidades

•    El mercado mundial del aceite de girasol crudo es uno de los más dinámicos entre los de commodities alimentarias. El consumo creció en los últimos diez años aproximadamente un 4,5% anual acumulativo, mientras que las exportaciones lo hicieron al 9%. Hay muy pocos oferentes siendo nuestro país prácticamente el único exportador que ingresa a contra estación a los principales mercados de demanda. A medida que crecen y se expanden las clases medias mundiales en los países en desarrollo, aumentan las preferencias por aceites de calidad como el nuestro, que compite en ese rango solamente con el aceite de canola. El mercado de nuestro aceite crudo no es un mercado “nicho”. Por el contrario, debe ser considerado como una commodity de alta calidad y de consumo masivo.

•    El gran proveedor mundial de aceite crudo de girasol es Ucrania (50% de las exportaciones), que produce para exportar. El segundo proveedor es Rusia (25 a 28%), que tiene un elevado consumo interno. La Argentina (5 a 7%) puede abastecer en los próximos diez años el incremental de demanda que no pueda ser atendido por Ucrania, que ha llegado a niveles máximos de área y rendimientos por hectárea, ambos compatibles con los incentivos económicos que reciben los productores. De mantenerse la tendencia en la demanda mundial y en caso de no aparecer nuevos grandes proveedores (poco previsible) se requerirá por campaña un millón de hectáreas de girasol adicionales en el mundo. Esto genera un espacio de oportunidad bien claro para la Argentina. Nuestro país debería volver, al menos, a 2,5 millones de hectáreas, como en la campaña 2006/2007, y algo más de 5 millones de toneladas de materia prima. Con ello cubriría en parte la demanda mundial adicional. Nuestra capacidad industrial de molienda admite, sin mayores inversiones, ese aumento en la producción (de 3,5 Mt a 5 Mt por año).

Debilidades

•    La Argentina no accede al precio pleno del Mercado CIF de Rotterdam, el de mayor poder adquisitivo. La causa radica en las bajísimas tolerancias a residuos de insecticidas de parte de la Unión Europea (una virtual medida para arancelaria). Nuestra industria exportadora compite, costo y flete, con los precios FOB del Mar Negro, determinados por el principal proveedor mundial (Ucrania). Adicionalmente, nuestro país tiene mayor distancia (fletes más caros) a los mercados de destino de las exportaciones, con respecto a los países competidores.

•    Limitación temporal de la ventana óptima de siembra para cada región girasolera. Se sabe que, en Chaco y Santa Fe, la carencia de humedad superficial en los 40/60 días de ventana de siembra produce la rápida sustitución del cultivo por otras alternativas. Lo propio ocurre en otras regiones girasoleras, como Córdoba, Buenos Aires o La Pampa, que tienen la alternativa del maíz tardío o la soja de segunda. Se está desarrollando una incipiente siembra de girasol de segunda, cuyos resultados empezarán a apreciarse en los próximos años. Ello ampliaría la ventana de siembra en ciertas regiones.

•    Afectación del cultivo por aves (principalmente la paloma). En determinadas subregiones prácticamente se abandonó la siembra de girasol por esta razón. Determinadas prácticas de cosecha lograron atenuar el riesgo de pérdidas, por lo cual en la actualidad el problema tiene menor entidad con respecto a 5/10 años atrás.

•    Existencia de una brecha de rendimientos entre los obtenidos por los productores de punta y la media nacional (de aproximadamente 21 qq/ha). Se están efectuando estudios para establecer las causas de dichas brechas (distintas para las diversas regiones) a fin de proponer adecuaciones en el paquete tecnológico, entre ellas prácticas agronómicas que mejoren eficientemente la respuesta de rendimiento a la fertilización del cultivo.

•    Baja escala de siembra que limita la inversión en desarrollos tecnológicos. Los programas de investigación y desarrollo de las empresas han sufrido limitaciones presupuestarias desde 2007, las cuales aún no han podido revertirse ya que, luego de la reducción de Derechos de Exportación en 2015, tuvieron lugar distintas políticas públicas que no siempre alentaron al cultivo (ausencia de reglas de juego claras y permanentes).

•    La edad promedio de las plantas de molienda industrial es mayor a la de cultivos alternativos como la soja. El girasol tuvo un gran desarrollo industrial en las décadas del 80 y del 90, lo cual propició inversiones hasta alcanzar una capacidad de molienda superior a las 5 Mt anuales. Desde 2007 a la fecha, prácticamente no hay inversiones nuevas excepto aquellas que propician el switch de molienda con otra semilla. Vale decir que los costos de mantenimiento y reparaciones de planta son más elevados que, por ejemplo, en el caso de la soja.

•    El tamaño de las plantas de molienda no supera el 20% del de una planta de soja de última generación. Puede afirmarse que el promedio de crushing diario, por planta, no supera las 1.800 toneladas, mientras que hay más de 5 plantas de soja que superan las 10.000 toneladas. Esto repercute en los costos medios salariales, de energía y otros vinculados a la escala de planta.

•    Retiro de la actividad de jugadores importantes, al reducirse el tamaño del negocio girasol, por la aplicación durante prácticamente ocho años de Derechos de Exportación completamente discriminatorios (32%). Consecuentemente se redujo el número de compradores de materia prima.

•    Puede hablarse en La Argentina del girasol del Norte, que entra a las plantas de molienda a fines de diciembre, y del girasol del Sur, que ingresa en marzo. Es decir, a la reducción en el número de compradores se agrega la división de la demanda en dos submercados con diferentes fechas de ingreso de la cosecha.

•    Como consecuencia de lo anterior, la falta de volumen impide la existencia de un Mercado a Término que permita asegurar el riesgo precio, con opciones de ingreso y salida, tanto para la oferta como para la demanda.

•    Del mismo modo, a raíz de la reducción del número de compradores y de la consideración de los diversos “tiempos del mercado” (Norte y Sur), se ha afianzado entre muchos productores girasoleros la percepción de falta de transparencia en la formación de precios. Ya se sabe que no existe para nuestro cultivo un Chicago como lo hay para trigo, maíz o soja. No obstante, las aceiteras ofrecen valores forward para asegurarse el producto y las cámaras arbitrales presentan valores que ayudan a transparentar las cotizaciones de mercado. La industria suele trabajar con elevada capacidad ociosa; por consiguiente, debe competir para procurarse la materia prima, lo cual desarticula el argumento de la concentración o de la escasa transparencia.

•    Elevados costos de flete para el traslado de la materia prima cuando por razones climáticas escasea el grano en las zonas de localización de las diversas plantas de molienda. Este sobrecosto de flete genera problemas de competitividad sectorial.

Amenazas

•    Discriminación por las políticas públicas contra el sector, por la vía de elevadísimos Derechos de Exportación, como los que padeció la actividad (32%) entre diciembre de 2007 y diciembre de 2015.

•    Alta frecuencia de participación del aceite de girasol refinado envasado en las políticas de controles de precios, tan habituales en la economía argentina.

 

*Los análisis FODA tienen cierta subjetividad. En este caso, la opinión del autor no compromete a la Asociación Argentina de Girasol, de la cual es Asesor Económico

Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario
Los saldos técnicos de IVA: la doble Nelson de AFIP que asfixia a los productores

Los saldos técnicos de IVA: la doble Nelson de AFIP que asfixia a los productores

Por Mariano Echegaray Ferrer | Director tributario de AgroEducación

Buenos Aires, 27 diciembre (PR/21) — En el deporte de la lucha, hay un movimiento que es el más conocido: la “Doble Nelson”. Se trata de la famosa llave en la que un luchador toma al otro de ambos brazos desde atrás y lo paraliza totalmente.

Para las empresas agropecuarias, ese luchador es la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) que les aprieta el brazo financiero por un lado, y el económico por el otro. Y las inmoviliza de tal manera que se sienten asfixiadas.

No hace falta recordar cómo ha quedado en evidencia que el Estado, a través de su participación en los impuestos, es un socio permanente en las empresas agropecuarias. Pero a esto último hay que sumar que, en muchos casos, también es el principal deudor de los productores, debido a la situación que se presenta respecto de los saldos técnicos del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Son supuestos créditos a favor de las sociedades que, en realidad, se convierten en costos financieros y también económicos puesto que terminan siendo un crédito incobrable.

Los productores quedan noqueados, al final, por un impuesto que al final no solo incide en el consumo, sino también en la producción.

Definiciones

Como primera medida, vale recordar cómo surgen estos saldos técnicos: es la diferencia entre el IVA que se paga por la compra de insumos, servicios o inversiones necesarias para la producción, y el que se cobra a la hora de la venta.

Lo que sucede en el agro es que mientras los productores deben abonar un IVA del 21% para sus gastos y compras de insumos, venden su mercadería con una imposición del 10,5%.

De movida, esto afecta el denominado principio de “neutralidad” que debe regir en todo impuesto y se genera una acumulación de créditos fiscales que se mantienen en el tiempo y, como se mencionó, se convierten en incobrables. Y decantan en costos asociados que muchas veces no se reconocen en los cálculos de márgenes del negocio.

De allí la “Doble Nelson”: el “brazo” financiero que sufre es el vinculado a esta diferencia entre el IVA pagado por lo comprado en relación al tributado por lo vendido, mientras que el “brazo” económico es la generación de este crédito permanente que el productor tiene con el Estado y que no logra cobrarlo a corto ni mediano plazo.

El resultado, como es usual, es que en esta lucha siempre el ganador es la Afip. Si a lo mencionado se le suma lo que se apropia por medio de las retenciones, que generan menores ingresos por las ventas de la producción lo que a su vez potencia la inmovilización de los créditos fiscales, el Estado no solo gana con la apropiación del margen del negocio, sino que también se financia con los créditos inmovilizados de los productores a tasa cero.

Como si no faltaran problemas, no se puede soslayar el escenario inflacionario que vive la Argentina y que deteriora aún más el impacto que generan estos saldos de IVA en los márgenes del negocio agropecuario.

Alternativas

Pero lo peor que pueden hacer los productores es golpear tres veces el piso y rendirse: existen maneras de zafar o al menos amortiguar el “dolor” de esta “Doble Nelson” fiscal.

A tal fin, hay que analizar paliativos y pensar nuevas formas de hacer negocios para amortiguar, evitar y recuperar parte del capital que se encuentra inmovilizado.

El punto de partida es que las ventas de la producción primaria se encuentran a una alícuota reducida, entonces hay que diagramar negocios que permitan integrar hacia delante, de manera de cambiar la alícuota de nuestras ventas, o hacia atrás para evitar gastos o reducir alícuota en las compras.

En concreto:

Trabajar con contratos asociativos. El objetivo es disminuir los costos y estos contratos tienen por objeto la distribución de los resultados de la producción agrícola. El objetivo es que cada sujeto que integre el contrato aporte algunos de los elementos necesarios para el desarrollo de la actividad, como tierra, insumos, servicios o know how. Una vez obtenida la producción, se reparte el resultado en la proporción del aporte de cada integrante. Con esto se logra que se pueda tener producción y, por ende, ventas sin grandes costos asociados, lo que lleva a una disminución del saldo de IVA técnico.

Fletes en la liquidación primaria. Sirven para bajar el IVA en el gasto. El servicio de flete tiene una alícuota del 21%, pero si es liquidado en forma conjunta con la comercialización de granos, pasa a ser un accesorio de la operación principal y se encuentra alcanzado a la tasa reducida del 10,5%. De esta manera se disminuye el monto de un gasto relevante al momento de vender los granos. Del mismo modo, las comisiones y gastos incluidos en liquidación primaria resultan alcanzados a la tasa reducida.

Compra de insumos en canje. En este caso el beneficio no es la reducción del IVA, pero sí el diferimiento del efecto financiero. Son transacciones de intercambio en especies para adquirir bienes o servicios, a través de las que el vendedor de insumos/servicios entrega o presta el servicio y los factura sin el IVA respectivo, quedando el impuesto pendiente al momento en que se perfecciona la entrega de los granos para el pago. En el momento del pago se emite el IVA por la compra y se cancela el total de la operación con la venta. Con esto se beneficia tanto el vendedor de insumos como el productor: el primero no genera un impuesto anticipado, sino que lo difiere al momento de su cobro, y el segundo realiza la venta sin que se apliquen las retenciones de una venta habitual y en el mismo periodo se refleja tanto el IVA por la compra como por la venta.

También se puede aumentar el crédito fiscal vinculado con las ventas:

Contrato de pastaje. Es una herramienta para aquellos que tengan un sistema mixto de producción y con ello potenciar el recupero del crédito a través de prestar servicios. En este contrato, una parte se compromete, sin conceder el uso y goce de un predio rural, a recibir animales de un tercero para que se alimenten de sus pasturas, asumiendo la responsabilidad del cuidado sanitario de los animales. Este contrato no es por un predio sino por un servicio lo que trae asociado un IVA a la alícuota general del 21%. Vale aclarar que si bien tiene un nombre similar, no es lo mismo que el contrato de pastoreo, porque en este último el objetivo es ceder el uso y goce, y con ello se encuadra dentro de los tipos establecidos por la Ley de Arrendamientos Rurales, una operatoria con IVA exento.

Convenios de multiplicación de semillas. Permiten captar la alícuota general en la venta del producto. En este caso, son acuerdos entre productores y un semillero, en los que el productor compra la semilla “original” y la produce en su propio campo, la acondiciona o no, según lo acordado por contrato, y entrega al semillero el producido. Como no es una operación de comercialización de granos, estas ventas se encuentran alcanzadas por la alícuota del 21%, lo que implica un recupero mayor.

Maquinaria propia. Contar con equipos de trabajo propio contribuye a no tener tantos gastos asociados en la producción y por ende menor IVA por compra.  Se puede complementar con la prestación de servicios, lo que permite aumentar ventas y cambiar de alícuota para el caso de los productores tradicionales.  De esta manera, el productor que cuenta con maquinaria puede realizar parte de sus labores de producción y puede recuperar saldos inmovilizados en el IVA, por medio de la venta de servicios a terceros.

Servicios y semillas. En tanto, si la prestación de servicios se complementa con servicios vinculados a la producción de semillas, permite captar la alícuota general. La regla general es que la prestación de servicios vinculada a la producción se encuentra alcanzada a una tasa reducida, pero estos servicios solo gozaran del tratamiento de la alícuota reducida en la medida que se encuentren vinculadas a la obtención de bienes que gocen de la reducción de alícuota. En consecuencia, en el caso de servicios vinculados a producción de semilla, se aplica la alícuota general, lo que genera un recupero al por mayor del saldo.

Conclusión: una mirada integral

En definitiva, recuperar el capital de trabajo inmovilizado dentro de la declaración jurada de IVA es un trabajo adicional en el que hay que analizar cada alternativa, porque podemos encontrarnos con aspectos a favor y en contra en cada una de ellas.

A favor encontramos la utilización de créditos, nuevas tasas o inclusive nuevas formas de llevar adelante los negocios; en contra, podemos tener nuevos impuestos asociados, como puede ser el caso de Ingresos Brutos o perder algún beneficio por la actividad que se desarrolla.

De todos modos, más allá de lo que pueda hacer cada productor para recuperar los saldos inmovilizados, no debería ser su responsabilidad buscar diferentes recovecos para poder salir del laberinto que le presenta constantemente la Afip.

Es momento de que se comience a discutir esta situación como el grave problema que representa para las empresas que generan empleo y desarrollo, y que el Estado busque soluciones que impriman una dinámica adicional a un negocio que es el principal motor productivo del país, pero que, insólitamente, no puede trabajar de manera libre porque le aplican una “Doble Nelson”.

Primicias Rurales

Fuente: AgroEducación

Ver para reconocer a las mujeres agricultoras familiares es clave para avanzar hacia un futuro de igualdad y desarrollo (*)

Ver para reconocer a las mujeres agricultoras familiares es clave para avanzar hacia un futuro de igualdad y desarrollo (*)

Buenos Aires, 22 de diciembre (PR/21).-  “Un mundo en el que prosperen sistemas alimentarios y agrícolas diversos, saludables y sostenibles, en el que comunidades rurales y urbanas resilientes disfruten de una alta calidad de vida con dignidad y equidad y sin hambre ni pobreza. La agricultura familiar es esencial para hacer realidad esta visión” (Declaración de visión del Decenio para la Agricultura Familiar. FAO)

Un día como hoy, el 20 de diciembre de 2017, la Asamblea General de la ONU a través de la resolución 72/239 declaró 2019-2028 como el Decenio de la Agricultura familiar, que se lanzó en agosto de 2019. Entre los objetivos de esta iniciativa se buscaba dar mayor visibilidad a un sector muy relevante, ya que representa a alrededor del 90% de las explotaciones de todo el mundo y produce el 80% de los alimentos del planeta, según datos de la ONU. Para lograrlo, se elaboró un Plan de acción que señala algunas iniciativas colectivas que pueden implementarse en esos años, para fortalecer a este colectivo, considerando su heterogeneidad y complejidad. De acuerdo a la FAO, la década “busca crear un entorno propicio que fortalezca la posición del rubro y maximice sus contribuciones a la alimentación y la nutrición a nivel global, así como a un futuro saludable, resiliente y sostenible”.

Este plan establece siete pilares de trabajo (entre los cuales el 3° es “promover la equidad de género en la agricultura familiar y el papel de liderazgo de las mujeres rurales”) para alcanzar estos objetivos que pretenden fomentar el desarrollo de la agricultura familiar (AF), en la que trabajan más de 60 millones de hombres y mujeres de la región, pese a que esté en sus manos sólo el 23% de las tierras agrícolas.

Introducir este artículo con estas cifras no es casual. Se trata de datos que no son muy conocidos (o re-conocidos), aún en los ámbitos especializados vinculados al sector agropecuario. Muchas veces se piensa en la agricultura familiar únicamente como un sector de subsistencia, desde una perspectiva asistencialista.  Probablemente esto sea así como consecuencia del enfoque con el que el Estado ha abordado a estos productores. Sin embargo, el Decenio nos invita a revisar esos prejuicios y a visualizar y distinguir el amplio abanico de productores y productoras que engloba esta categoría.

En este día, además, como miembro de la Red de Mujeres Rurales, considero fundamental que pensemos en el rol que las mujeres cumplen en estas explotaciones. Como ha sucedido siempre, nuestro colectivo ha sido invisibilizado a lo largo de los años. Sus tareas generalmente no han sido reconocidas fuera de sus ámbitos (porque las familias saben perfectamente qué rol cumplen las mujeres en cada uno de los campos, al desarrollar las actividades), y es tiempo de revisar esa situación.

En este sentido, cabe pensar: si la agricultura familiar debe trabajar para hacerse notar en este decenio… ¿qué debería hacerse desde el lugar de las mujeres de la AF, que son invisibilizadas en ese entorno? Si bien se trata de alrededor de la mitad de la mano de obra agrícola, aún hay un largo camino por recorrer para lograr la igualdad de género, en todos los ámbitos y más todavía dentro del sector agropecuario, en la agricultura familiar.

Sin dudas, AF tiene un enorme potencial para colaborar con el cumplimiento de la Agenda 2030, planteada en ODS como pueden ser en la erradicación del hambre y de la pobreza, la reducción de desigualdades, el acceso al agua limpia, el cuidado del ambiente a través del uso de energía no contaminante y de la salud y bienestar, así como también con el logro de la igualdad de género. Los y las productoras familiares trabajan generalmente en los mismos campos en los que viven. Llevan adelante su producción de manera sostenible, respetando el medio ambiente, llevando adelante prácticas milenarias muchas veces, y hasta en algunos casos podemos ver que producen con métodos y sistemas que en otros entornos cayeron en desuso. Y esto lo hacen porque la producción no para ellos y ellas solo un problema económico, sino que se trata de su modo de vida, de su tradición, de su cultura… en síntesis, de lo que son como personas.

Desde esa perspectiva, las personas y las organizaciones nacionales e internacionales que debemos profundizar las estrategias para que toda la sociedad pueda ver y reconocer la labor de los y las agricultores familiares. Desde Federación Agraria Argentina hemos realizado la campaña #SomosAgricultoresFamiliares federados, con una serie de videos en los que, a través de la palabra y las imágenes tomadas por ellos mismos, damos a conocer esa tarea. Y junto a COPROFAM trabajamos incansablemente en la búsqueda de experiencias exitosas que nos permitan contar cómo estos productores pueden desarrollarse con el apoyo de políticas adecuadas. Porque estamos convencidos de que mostrar lo que hacen, cómo lo hacen, en qué entorno y entre quiénes, nos permitirá destruir los mitos y prejuicios, desarmar las imágenes que hay hasta el momento y empezar a valorar el enorme rol que están llamados y llamadas a cumplir. En especial, las mujeres, que hasta ahora han sido piezas claves y silenciosas, aportando al desarrollo de sus emprendimientos, de sus familias y sus comunidades, sosteniendo prácticas ancestrales, resguardando la soberanía alimentaria y la biodiversidad. Y estas actividades con las que generan ingresos, las realizan sosteniendo las tareas de cuidado y responsabilidades de sus hogares, no remuneradas.

Esta multiplicidad de labores se vio profundizada por la incidencia del Covid-19, que impactó de lleno en todos los hogares y en especial el de las productoras, que han tenido que continuar con sus tareas productivas, sosteniendo a sus hijas e hijos y llevando adelante las labores domésticas, sufriendo además los embates económicos que produjo la pandemia en nuestro país. La brecha de género se ha profundizado en todos los sectores y debemos luchar para ir cerrándola.

En este sentido, abrir las tranqueras y dar a conocer el modo en el que las agricultoras familiares producen los alimentos que llegan a cada mesa, cuidando el suelo y el ambiente, amando la tierra, es el gran paso que estamos empezando a dar. Amparadas por la propuesta del Decenio, hay que trabajar para seguir ganando derechos, consolidando lo que ya se tiene para avanzar hacia un futuro de más y mejor igualdad, con oportunidades de desarrollo e integración real, que permita que mujeres y jóvenes puedan alcanzar sus objetivos, viviendo y produciendo en sus lugares de origen, haciendo lo que aman, con posibilidades plenas, por el bien de toda la Argentina.

Estamos transitando un camino que no tiene vuelta atrás, en el que estar juntas, conectadas en red, informadas, mostrando la heterogeneidad de lo que hacemos para que el mundo lo conozca, son claves para seguir avanzando hacia el futuro con el que todas soñamos, donde ya no se tenga que hablar de igualdad, porque esa igualdad ya sea una realidad.

(*) Por Vanina Fujiwara, consultora de Comunicación de Federación Agraria Argentina, corresponsal de COPROFAM en el país y periodista agropecuaria.

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