Se tensa por enésima vez la relación entre el campo y el Gobierno: ¿Habrá negociación?

Se tensa por enésima vez la relación entre el campo y el Gobierno: ¿Habrá negociación?

Por José Calero.
Buenos Aires, 18 mayo (NA) — Tras la decisión del Gobierno de limitar los embarques de carne al exterior por 30 días, las entidades del agro salieron hoy a rechazar de plano la medida y anunciaron un «cese de comercialización» desde el jueves que, en principio, será por nueve días, hasta fines de mayo.
Los dirigentes de la Mesa de Enlace advirtieron, además, que el paro puede ser el inicio de «medidas más fuertes», si no hay respuestas al reclamo en contra del freno a las exportaciones.
Si bien el presidente Alberto Fernández ratificó el cierre temporal de las ventas de carne al exterior para intentar frenar el alza de precios, aún no había resolución en el Boletín Oficial: sólo un comunicado del Ministerio de Desarrollo Productivo indicando la medida en el marco de distintas iniciativas para tratar de frenar los precios.
Consultados en Desarrollo Productivo, insistieron en que las decisiones adoptadas forman parte de una instrumentación de «medidas de emergencia tendientes a ordenar el funcionamiento del sector, restringir prácticas especulativas, mejorar la trazabilidad de las exportaciones y evitar la evasión fiscal en el comercio exterior».
Mientras se terminan de implementar tales medidas, las exportaciones de carne vacuna estarán limitadas durante un período de 30 días, dijeron.
El presidente Fernández se las comunicó en persona a representantes del sector exportador de carnes enrolados en el consorcio ABC.
En ese encuentro en la Rosada estuvieron el lunes por la noche el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; la secretaria de Comercio Interior, Paula Español; y los representantes del sector exportador de carnes Mario Ravettino, Carlos Alberto Rusech, Gustavo Kahal y Martín Costantini. El único ausente fue el ministro de Agricultura, Luis Basterra.
Durante la reunión, según supo la agencia NA, también se evaluaron diferentes acciones a implementar con el objeto de restringir prácticas especulativas, mejorar la trazabilidad en el comercio exterior y combatir prácticas de evasión fiscal.
Fuentes oficiales indicaron que algunas de esas medidas ya han sido adoptadas y otras serán implementadas en los próximos días.
El Presidente prometió a los representantes del consorcio ABC que ese período podrá verse reducido en el caso de que la implementación de las medidas genere «resultados positivos», al tiempo que se habilitarán mecanismos de «excepción» para operaciones en curso.
Esto dio pie a insistentes versiones en el mercado cárnico de que se podría abrir un espacio de negociación para terminar evitando un cierre que podría hacerle perder espacios en mercados claves a la Argentina, frente a las competencias de frigoríficos de Brasil y Uruguay.
Para la Mesa de Enlace del agro, la ausencia del ministro de Agricultura en esa reunión se debe a que existe una «interna» en el Gobierno entre Basterra, quien no estaría de acuerdo con el cierre de exportaciones de carne, y Kulfas, quien intenta mantener a raya los precios.
La medida, que mereció también el rechazo de toda la cadena cárnica y generó preocupación entre los frigoríficos por la imposibilidad de cumplir contratos comerciales, fue defendida por el Presidente en persona durante la mañana en una salida radial.
«No podemos seguir viendo cómo la carne aumenta sin ningún justificativo, esto se desmadró», alertó el jefe de Estado.
También se quejó de que hay empresarios del sector alimenticio que «se hacen los distraídos» y les reprochó que lo único que hacen es siempre reclamar rebajas impositivas.
«La mejor solución que me ofrecen para que no sigan subiendo los precios es que bajemos los impuestos», reprochó.
Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural, manifestó el rechazo del sector: «Estamos muy disgustados. Se pierden miles de puestos de trabajo, se pierde riqueza», alertó.
La Mesa de Enlace, que engloba -además de a la Rural-, a CRA, Federación Agraria y Coninagro, acusó al Gobierno de estar tomando medidas «similares» a la 125.
Aludió así a la resolución de 2008 por retenciones móviles a la soja que disparó en cuatro meses de enfrentamientos de alto calibre con cortes de ruta incluidos, entre la entonces presidenta Cristina Kirchner y el sector.
«Creo que las medidas que están tomando son muy similares a la 125, muy similares. No queremos llegar a mayores», advirtió Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).
Y disparó, casi enigmático: «Si termina o no en una 125, no lo sabremos».
El dirigente de la entidad más combativa del campo pegó donde más le duele al oficialismo: el intento de aplicar retenciones móviles terminó hace 13 años con un duro revés del gobierno kirchnerista.
En aquella época el jefe de Gabinete era justamente quien hoy es presidente de los argentinos.

Primicias Rurales

NA

Los problemas en la operación de los Ferrocarriles de Carga en Argentina producto de la Pandemia

Los problemas en la operación de los Ferrocarriles de Carga en Argentina producto de la Pandemia

Por Alfredo Sesé – Julio Calzada – Pablo Ybañez

Buenos Aires, 14 de Mayo de (PR/21). –El cumplimiento de las normas sanitarias condujo a mermas en los recursos humanos disponibles y aumentos en el costo operativo. Además, cayó el transporte no granario y los conflictos gremiales en terminales del Gran Rosario condicionaron la actividad.

En un artículo publicado en nuestro informativo semanal el día 19 de marzo de 2021 titulado: “En 2020 la carga por ferrocarril fue de 20 millones de toneladas. Crecen los ferrocarriles operados por el Estado Nacional” informábamos que se había dado una disminución en el volumen total de cargas transportadas por las empresas concesionadas en el año 2020 respecto del 2019. Como casi siempre sucede con las estadísticas tomadas en forma literal y de manera fría, las cifras -por lo general- no revelan los verdaderos factores y causas que provocan las caídas o subas en un determinado proceso o hecho económico. En este caso nos referimos a los volúmenes de mercaderías y bienes transportados por ferrocarril a lo largo del todo el territorio nacional. La clave para entender lo sucedido es la siguiente: la particularidad de un año como el 2020 donde la economía argentina y mundial sufrieron el letal golpe causado por la pandemia del Covid 19 que afectó y sufrió la humanidad en su totalidad, generando impactos económicos negativos y enormes dificultades a nivel productivo y concretamente en el transporte de cargas.

Relevamientos que hemos efectuado de cómo estos problemas incidieron en la operatoria del transporte de cargas ferroviarias de nuestro país en el año 2020, nos muestran las importantes dificultades que tuvieron las empresas producto de un año terriblemente difícil y complejo. De manera breve y sintética, mencionaremos algunos de ellos seguidamente:

a) Mermas en la dotación de recursos humanos disponibles por la pandemia.
En efecto, las empresas sufrieron importantes reducciones en sus planteles de personal debido a las restricciones impuestas por la emergencia sanitaria. Se trata de una actividad donde uno de los factores determinantes para la oferta ferroviaria es la disponibilidad de maquinistas. Las firmas disponían a inicios de 2020, de una dotación activa y suficiente de conductores de las formaciones ferroviarias como para atender una demanda superior a la registrada en el 2019. Pero las bajas registradas por el aislamiento preventivo antes mencionado llegaron a alcanzar -en alguna de las firmas- hasta el 20% de la dotación, principalmente para resguardar y cuidar la salud del personal por razones de edad y por enfermedades prexistentes de alto riesgo ante el escenario COVID.

Especialistas en el tema ferroviario siempre advierten que la incorporación de personal de conducción no es algo que pueda resolverse rápidamente dado que implica un plan de capacitación de largo plazo (mínimo 3 años), no existiendo mecanismos de formación y entrenamiento alternativos, fuera del propio sistema. Es un tema ciertamente delicado y complejo.

Consultada una de las firmas, nos indicaron que en condiciones normales, con una indisponibilidad de maquinistas como la registrada en el año 2020, el volumen transportado debería haber retrocedido aproximadamente en un 20%. Sin embargo, la caída efectivamente registrada en el volumen transportado –evidenciada por las estadísticas oficiales- fue de tan sólo el 6% en dicha empresa. Esto significa que se hicieron fuertes esfuerzos en materia logística y de administración interna para superar el problema citado, a tal punto que si se analiza la carga transportada en relación a los recursos humanos disponibles en el 2020 se podría estar observando un crecimiento del 14% respecto del año anterior (nos referimos al indicador carga transportada por dotación total de maquinistas disponibles).

b) Importantes aumentos en los costos producto de la pandemia para cumplir las normas sanitarias.
Otro tema relacionado al anterior que ha sido fuente de preocupación de las firmas en general, y de los concesionarios del transporte de cargas en particular, fueron los importantes extra costos que implicó la necesidad de adecuar la operatoria a todas las restricciones y al cumplimiento de las nuevas normas sanitarias implementadas en el marco de la pandemia. Las empresas asumieron fuertes desembolsos para no generar una reducción drástica en la oferta de transporte. Por otra parte se mantuvieron los programas de mantenimiento e inversión previstos sobre los bienes concesionados, con el fin de sostener la plena operatividad del sistema.

c) Caídas en el transporte de cargas no granarias en algunos concesionarios producto de la pandemia que se vieron reflejadas en las estadísticas oficiales.
Es importante consignar que respecto de la baja en el tonelaje registrado durante el año 2020 en todo el sistema, los concesionarios que no solo transportan granos y que tienen una mayor diversificación en los productos trasladados se vieron perjudicados por la caída en la demanda de transporte de muchos de estos bienes. Nos referimos a productos tales como materiales para la construcción, insumos para distintas para industrias, bobinas de acero, etc. Estos bienes se vieron seriamente afectados durante el año 2020, dado que se trata de insumos para actividades que inicialmente no habían sido declaradas como esenciales y, por tanto, llegaron a no tener actividad alguna durante varios meses de la pandemia.

d) Conflictos gremiales en las terminales portuarias y fábricas del Gran Rosario en los meses de noviembre y diciembre de 2020 y otros factores.
A los factores anteriores, se sumaron los problemas que se suscitaron en la comercialización de granos durante el año 2020, que afectaron la producción industrial de harinas, disminuyendo el tonelaje industrial transportado de dichos productos.

Pero lo más relevante fueron los conflictos laborales suscitados en los meses de noviembre y –principalmente- diciembre del 2020 en las terminales portuarias y fábricas aceiteras del Gran Rosario que generaron una paralización de actividades y la reducción del transporte ferroviario de granos y subproductos a dicho nodo portuario. Este fenómeno quedó fuertemente reflejado en las estadísticas oficiales de cargas ferroviarias. Para tener una idea y magnitud del problema, informes de nuestra Dirección evidenciaban la mercadería que faltaba despachar en Buques desde el Gran Rosario al 31.12 2020 producto del conflicto. Textualmente nuestro informe indicaba en aquel entonces:

• Cebada: Al 31 de diciembre, restan embarcar 117.000 toneladas que estaban programadas para diciembre. Se despacharon 32.000.
• Maíz: Al 31 de diciembre, restan embarcar 815.000 toneladas que estaban programadas para diciembre. Se despacharon 870.000 tn.
• Trigo: se embarcó menos de la mitad de lo que hay programado (561.000 vs 1,17 Mt)
• Harina/pellets de soja: se han embarcado solo 587 mil tn y quedan pendientes 1,8 Mt.
• Aceite de soja: se embarcó 70.000 toneladas. Falta embarcar: 508.000 tn.

TOTAL: 4,4 Mt entre maíz, trigo y cebada en grano más productos del complejo soja programados para embarcar en diciembre permanecen pendientes al 31/12. (Valor: US$ 1.720 millones)

• Según información de la agencia marítima NABSA al 31/12/2020 había un total de 162 buques en espera para acceder al tramo que va desde recalada hasta los amarres en terminales portuarias del up-river. De ellos, 17 estaban ya amarrados en puerto, 38 en ruta a las terminales portuarias y 107 en recalada. Se estima, según programaciones de carga, que estos navíos deben cargar 3,4 millones de toneladas de diferentes productos agroindustriales.

Aspectos positivos alcanzados pese a la pandemia
Conforme relevamientos realizados surgen aspectos importantes que se lograron en el sistema pese a los problemas presentados por la pandemia. Ellos fueron:

a) Preocupación por mejorar la eficiencia: una de las empresas reporta la implementación de mejoras de eficiencia y productividad en distintas etapas del proceso, a través de la aplicación de programas de mejora continua para no afectar la calidad y frecuencia de los servicios.
b) Mejoro la complementación público- privada mediante la firma de distintos acuerdos operativos estratégicos con las empresas estatales SOF S.E. -a quien se le contrató personal de conducción- y con Trenes Argentinos Cargas (BCYL) -con quien se suscribieron acuerdos comerciales para la realización de tráficos compartidos entre ambas compañías. Se avanzó en programas de trabajo conjunto entre privados y el Estado Nacional.
c) Se atendieron a los clientes, sin reclamos por demandas insatisfechas o incumplimientos graves, a pesar de la complejidad del problema sanitario.

Primicias Rurales

Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

El esfuerzo de creer

El esfuerzo de creer

Por: Dr Daniel Urcía, presidente de Fifra

La economía está en una situación crítica desde hace décadas y en ese marco el sector productivo se desenvuelve, por eso se requieren señales claras y que fomente el crecimiento del sector y del país

Hemos iniciado abril y lejos de despejar dudas con señales claras, que impulsen las decisiones de inversión en la actividad pecuaria, comercial e industrial, continúan las dudas sobre posibles intervenciones o regulaciones al comercio.

El anuncio del Presidente del inicio de negociaciones con Méjico para que la carne argentina pueda volver a ingresar en ese Mercado y la presentación de la Agenda de Trabajo de Cancillería esta semana, fueron claras señales de una decisión de Gobierno de fortalecer la actividad productiva y exportadora de carnes, pero, luego aparecieron expresiones de otros funcionarios que ponen en duda que realmente ése sea el verdadero espíritu de la gestión de Gobierno.

Hemos sostenido insistentemente desde este espacio que la mejor forma de ayudar al país y a nuestros conciudadanos es aumentando la producción y para eso se necesita generar el ambiente de inversión que permitirá luego generar empleo. Para construir ese ambiente de inversión se necesita dar señales claras e inequívocas, desde el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) se viene trabajando desde hace casi un año, sin mayores avances en lograrlo. Si las señales claras no aparecen entraremos en un letargo que no ayudará a la recuperación del país, cada uno buscará salvarse individualmente, sin darnos cuenta que el final es el empobrecimiento de todos.

La economía está en una situación crítica desde hace décadas y en ese marco el sector productivo se desenvuelve, la pandemia mundial no hizo otra cosa que agregar otro factor de presión, agregó costos a los ya numerosos factores que se deben hacer cargo. Indudablemente la única forma de recuperar el gasto es a través de los precios de venta.

Aun cuando decimos que producir en Argentina es caro, por la presión fiscal y la escasa competitividad, debemos decir también, que las carnes en Argentina son las más económicas de la región y eso permite que los argentinos ostentemos el mérito de ser los mayores carnívoros del planeta.

En este contexto de precariedad institucional, económica y social, flaco favor le hacen al país cuando algunos analistas sensacionalistas salen a decir que tenemos “el menor consumo de carnes del siglo”. Esos títulos, está claro, preocupan a intereses políticos y generan sobreactuación. El argentino promedio en 2020 aumentó el consumo de carnes, hay que comprender que el argentino del siglo XXI prefiere una dieta diversificada de carnes, el consumo de carne avícola y de carne porcina está instalado no solamente por precios, también lo es por preferencia de los consumidores y por ende, aunque nos pese, el único consumo que va a disminuir es el consumo de carne vacuna. Ahora, ¿los mecanismos de medición de precios, están diseñados para acompañar y reflejar los cambios de hábitos de la sociedad?

El mercado doméstico está muy bien abastecido de todas las carnes y los precios son el reflejo de oferta y demanda en su expresión más trasparente de competitividad. Las regulaciones con objetivo de pretender intervenir en su composición lamentablemente solo conseguirán generar distorsiones, fomentar marginalidad y disminuir la producción.

En esta semana y pese al clima de incertidumbre, el sector arribo a un acuerdo con la Federación de la Carne acordando la actualización paritaria hasta el mes de Diciembre con un importante aumento del 15% entre Abril y Mayo. Demostramos así nuestro compromiso para asegurar el trabajo y el normal abastecimiento al mercado. 

Primicias Rurales

Fuente: Fifra

¡Con un tenedor, y llueve sopa…!!!

¡Con un tenedor, y llueve sopa…!!!

Escribe Susana Merlo

Es lo que se dice, en idioma de la calle, para referirse a la mala suerte: “llueve sopa, y yo con un tenedor en la mano!!!”….
Pues este sería el caso hoy de la Argentina: Con precios internacionales para sus principales productos de exportación considerados extraordinarios (por lo altos), pero con relativamente poco para vender (por la seca y porque no crece), y con una proyección de área de siembra similar para el año que viene excepto, tal vez, en el trigo.
El país está prácticamente estancado en su producción global desde hace más de 10 años, y poco importaron las condiciones climáticas, o los precios internacionales, ni siquiera la fuerte corriente de demanda de alimentos que comenzó hace alrededor de un lustro, con el último despegue económico de China que termino arrastrando a todos los mercados.
Entonces, ¿que fue?
Simple y llanamente, la inestabilidad económica, la inseguridad jurídica, la falta de regla de juego claras, o los embates contra la propiedad privada, entre otras cosas.
Por eso, mientras hasta nuestros vecinos, como Uruguay o Paraguay, crecían sostenidamente transformándose, incluso, en exportadores, Argentina seguía perdiendo mercados que sistemáticamente ocupaban los socios del Mercosur. Hasta Brasil, sin dudas un gigante, se transformó en uno de los más importantes exportadores de alimentos, incluyendo la ¡carne vacuna! que logró transformar en muy poco tiempo el cebú magro, en cortes de primera para los principales mercados internacionales, donde antes habían estado los, hasta ese momento, “inigualables novillos de las increíbles pampas argentinas”.
No hace falta hablar de Chile que en algo más de dos décadas a principios de este siglo XXI, ya había logrado insertarse en el mundo como proveedor de vinos, frutas, conservas, o pescados, ya que su geografía de pequeños valles entre la montaña y el mar, le impiden producciones extensivas. Así sustituyeron, con creces, la caída de los ingresos del cobre.
El tren ahora vuelve a pasar.
Con China como locomotora, salvo algún “cisne negro”, desgraciado hecho fortuito, se estima que al menos en los próximos 4-5 años, la demanda de granos y derivados (pellets, harinas, etc.), va a continuar muy firme, pero también la carne, la leche, y hasta las frutas.
Es más, con el paraguas del ambientalismo, y la creciente presión social, también la transformación de los vehículos a híbridos, y luego directamente a eléctricos, está imponiendo una demanda extra de granos, como el maíz y la soja, y también de caña de azúcar, para transformarlos en biocombustibles que, aunque imperfectos, contaminan mucho menos que los combustibles fósiles; y que consolidan más aún la demanda de este rubro.
Pero, ante esta realidad, ¿Qué viene haciendo la Argentina y, por lo que se ve, va a profundizar en el corto y mediano plazo?
Pues exactamente lo opuesto a lo que se necesita para liberar la potencia productiva local. Más vale, la está “amordazando”.
Retenciones (impuestos a la exportación), impuesto a la riqueza; leyes para impedir la adquisición de tierras por parte de extranjeros; subsidios/reintegros para los combustibles fósiles (vs retenciones para el campo); cepos a los mercados de todo (desde el dólar, hasta los precios al consumo, pasando por restricciones a la exportación), etc.
Este combo ya determinó que, a pesar de las cotizaciones, la Argentina hoy tenga un stock ganadero menor al de 1970, o que la cosecha de granos solo ronde los 125- 130 millones de toneladas cuando, tecnología mediante, ya debería haber superado holgadamente las 160 millones de toneladas. Sigue cayendo el volumen de frutas (y más aún, la cantidad de productores), mientras la lechería sigue estancada en alrededor de 11.000 millones de litros como antes del 2.000.
En medio, según el Censo Agropecuario de 2018-19, solo quedan alrededor de 220.000 productores, unos 70.000 menos que el registro anterior.
Para los países que enfrentan problemas agroclimáticos para producir alimentos, un verdadero desperdicio de posibilidades, de conocimiento, y de ¡¡riqueza!!.
De acuerdo a datos del especialista Gustavo López, las cotizaciones actuales de la soja “ganaron” en los últimos 8 meses, U$S 190 por tonelada ( + 58%), pero la cosecha actual será 14-15 millones de toneladas menor a la de hace 6 años atrás (14/15).
En maíz, por su parte, la diferencia de cotización desde agosto pasado a la fecha es de U$S 81 por tonelada (+ 62%), pero la cosecha será casi 10 millones más chica que el año pasado.
También la leche está ahora a U$S 4.000 la tonelada en el mundo, pero el país sigue en sus 11.000 millones de litros de producción.
Aunque lo más grave de todo esto es que, casi con seguridad, el nuevo ciclo agropecuario que está comenzando será muy similar al actual. No va a haber una fuerte reacción productiva que, al menos, lleve a la Argentina a sus máximos históricos y, mucho menos, a su verdadero potencial.
¿Hasta cuando se puede seguir perdiendo???

Fuente: Caqmpo 2.0

Primicias Rurales

Mercosur: Logros, desafíos y reformas necesarias para estar vigente otros 30 años

Mercosur: Logros, desafíos y reformas necesarias para estar vigente otros 30 años

Por Eugenio Marí e Iván Cachanosky*.
Buenos Aires, 26 marzo (PR/21) — El año era 1991.En los mapas de las escuelas, la Unión Soviética era el país más grande del mundo. Alemania Oriental y Alemania Occidental apenas cumplían un año de su reunificación. También cumplía un año la primera sucursal de McDonald´s en China. La Unión Europea no existía, tampoco el NAFTA. Había en vigor apenas 42 acuerdos comerciales en todo el mundo (hoy son más de 340).
El 26 de marzo de ese mismo año se inició lo que es el principal esfuerzo de integración política, económica y social de América del Sur.
Reunidos en la ciudad de Asunción, los presidentes Carlos Menem de Argentina, Fernando Collor de Mello de Brasil, Andrés Rodríguez de Paraguay y Luis Alberto Lacalle de Uruguay (padre del actual presidente Luis Lacalle Pou) firmaron el Tratado para la Constitución de un Mercado Común entre los cuatro países, acta fundacional de lo que hoy es el Mercosur.
Los compromisos que se firmaron, y que siguen vigentes hoy en día, fueron ambiciosos. Incluyeron la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los Estados parte, la implementación de una política comercial externa común, la coordinación de las políticas macroeconómicas y la armonización de las legislaciones nacionales, entre otros.
Sobre esta agenda de intereses estratégicos, en sus primeros años el Mercosur construyó varios logros. Se eliminaron los aranceles para el comercio interno del bloque, se consensuó y estableció un arancel externo común para el intercambio con el resto del mundo, se definieron prioridades para negociar nuevos acuerdos comerciales (entre ellos con la Comunidad Europea) y se impulsaron proyectos conjuntos entre los países.
Además, se desarrolló una estructura institucional que facilitó el diálogo entre los Estados parte en prácticamente todos los temas que hacen al comercio (aranceles, obstáculos técnicos al comercio, sanitarias y fitosanitarias, reglas de origen, política macroeconómica) y también en lo relativo a la integración social y política, como son educación, cultura, salud y derechos humanos.
Tal vez el principal logro del Mercosur fue convertir en realidad una voluntad política de apertura al mundo e integración sudamericana. En este sentido, el bloque fue un paso más en una larga agenda de acercamiento y compatibilización de visiones conjuntas entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Por ejemplo, no hay que olvidar que, para 1991, Argentina ya tenía un acuerdo de libre comercio en vigor con Brasil.
Sin embargo, el ímpetu y la decisión política iniciales, que hicieron que el Mercosur incluso adelantara al NAFTA como proceso de integración, pronto empezaron a flaquear.
En varios casos primaron las asimetrías entre los países y las necesidades nacionales sobre los compromisos que se habían firmado.
Esto previno la implementación plena de una política comercial común.
Cada Estado mantuvo su potestad para establecer excepciones al arancel externo, para mantener requisitos de importación y exportación dispares, las aduanas internas siguieron en pie y los conflictos comerciales fruto de todas estas diferencias siguieron sucediendo. Inclusive hubo sectores que directamente fueron excluidos de los acuerdos, como es el caso del automotor, que siguió regido por tratados bilaterales.
Además, los desvíos respecto al arancel externo común no fueron homogéneos, sino que se permitió una discrecionalidad que hizo que las estructuras de protección arancelaria de cada país sean muy diferentes.
Por ejemplo, el arancel nación más favorecida (NMF) promedio ponderado por comercio aplicado por Argentina en 2018 fue de 13,7%, el de Brasil 10,2%, el de Paraguay 6,8% y el de Uruguay 9,6%, cuando en realidad se supone que hay en vigor un arancel externo común a los cuatro países.
Lo mismo ocurrió con las políticas macroeconómicas y sectoriales, que estuvieron muy lejos de estar coordinadas y en cambio distorsionaron fuertemente el comercio. Algunos ejemplos destacados son la brusca devaluación del real en 1999 y la implementación de las DJAI en Argentina entre 2012 y 2015. Como resultado, las asimetrías se profundizaron. Sectores productivos que en Argentina están protegidos no lo están en los demás socios del Mercosur, y viceversa.
Esto dificulta aún más el consenso para avanzar hacia una política comercial común, en especial cuando se habla de abrir el mercado del bloque al resto del mundo.
Lo que se dio en el plano económico también se reflejó en lo político. Empezaron a aparecer diferentes visiones sobre hacia dónde dirigir el Mercosur.
Durante la primera década de los 2000, Argentina y Brasil impulsaron una profundización del rol social del bloque y, en cambio, se dio menor importancia a la apertura comercial y económica, algo contrario a las aspiraciones de Paraguay y Uruguay.
Durante ese tiempo se firmaron solo algunos pocos acuerdos comerciales, como los de Israel (2007) y Egipto (2010). No obstante, estos no fueron parte de una estrategia de integración al mundo, sino casos aislados que respondieron a dinámicas políticas puntuales. Inclusive luego de firmarse, el acuerdo con Egipto estuvo 7 años sin entrar en vigor por la falta de impulso para su ratificación en Argentina (recién lo hizo en 2017).
Yendo a la historia reciente, entre 2016 y 2019 hubo un nuevo impulso a la agenda económica.
Se relanzaron las negociaciones con la Unión Europea y se abrieron negociaciones para un acuerdo comercial con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), Canadá, Corea del Sur y Singapur.
También se avanzó en la modernización de los compromisos de integración interna del Mercosur: se firmaron nuevos protocolos para abrir los mercados de compras públicas y facilitar las inversiones, y se lanzaron negociaciones para un acuerdo en materia de comercio electrónico.
El 2020 significó un nuevo quiebre. Ante todo, por lo político: las disidencias entre Argentina y Brasil se profundizaron, escalando a cruces diplomáticos que paralizaron la agenda del bloque. La crisis derivada de la pandemia del Covid-19 podría haber sido el puntapié inicial para que el Mercosur enfrentara el desafío de manera conjunta, pero no fue así, sino que los Estados miraron «hacia adentro» y el diálogo se minimizó.
Y llegamos al día de hoy, con un Mercosur cada día más asimétrico, imperfectamente integrado, con pocos acuerdos comerciales y pocos consensos sobre hacia dónde y cómo avanzar.
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La agenda para que el Mercosur siga vigente.
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Treinta años no es poco. El principal éxito del Mercosur es seguir vigente como el principal instrumento de integración de América del Sur. No obstante, esta vigencia está cada vez más en duda.
Para revitalizar al bloque lo más importante es reconstruir el consenso político que llevó a la firma del Tratado de Asunción en primer lugar. La integración económica sudamericana es un poderoso canal para mejorar el bienestar de nuestros pueblos y nuestro posicionamiento frente al resto del mundo. Hay que abandonar el conflicto ideológico vacío y sustituirlo por una agenda que privilegie intereses estratégicos.
Pero además hay que pasar de las palabras a la acción. Ya no alcanza con decir que el Mercosur es importante, sino que hay que mostrar logros concretos y, a través de ellos, validar su vigencia.
Hoy el comercio intrabloque representa menos del 15% del total, cuando por ejemplo en la UE representa más del 60%.
Es necesario eliminar barreras arancelarias y no arancelarias al comercio interno, armonizar las regulaciones e implementar acuerdos que incorporen nuevas disciplinas comerciales: servicios, economía digital, medio ambiente y cuestiones laborales, como ya lo hicieron otros países.
También hay que ampliar la red de acuerdos comerciales. Hoy los exportadores del Mercosur ingresan en condiciones preferenciales a solo 8% del mercado mundial; los chilenos al 88%.
Hay que negociar, aprobar y poner en vigor nuevos acuerdos, que permitan a las empresas y trabajadores aprovechar los beneficios del libre comercio. Cerrar las negociaciones con la UE es fundamental para demostrar que esta agenda es posible.
Más allá de lo estrictamente comercial, hay que comprometer recursos para potenciar la integración física. Los proyectos de infraestructura deben servir para reducir los costos de la integración sudamericana, además de para reducir las asimetrías productivas entre nuestros países.
Desde el punto de vista geopolítico, el Mercosur tiene que liderar la estrategia de integración de América Latina.
El acercamiento y eventual firma de un acuerdo Mercosur-Alianza Pacífico es central para la integración regional y para la proyección hacia Asia-Pacífico, región que es la más dinámica a nivel mundial.
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La modernización del Mercosur y las reformas estructurales deben ir de la mano.

Las acciones que enumeramos antes son algunas de las necesarias para que el Mercosur siga vigente como plataforma de inserción internacional. Pero, ¿existen los consensos internos para impulsarlas? .
En Argentina solemos oír que «el país no está preparado para abrirse al comercio».
Varios sectores productivos tienen un nivel de competitividad muy reducido, que les impide competir con las importaciones y exportar a otros mercados.
También hay un importante déficit en materia de inversiones y creación de empleo. Bajo estas condiciones, es difícil pensar en un consenso interno público-privado que permita avanzar en una modernización ambiciosa del Mercosur.
En otras palabras, si queremos avanzar en la modernización del bloque, también tenemos que impulsar una profunda agenda de reformas internas. ¿En qué consiste la tarea a realizar? En afrontar el gran asunto pendiente de Argentina: hacer las reformas estructurales para que los argentinos puedan aprovechar las oportunidades del comercio.
El Estado debe ser un impulsor de esta agenda y un aliado del sector privado, sentando las bases para que empresas y trabajadores apoyen la modernización del Mercosur.
¿Cuál es la probabilidad de que Argentina apoye un proceso de integración internacional si su mercado laboral se encuentra estancado? Desde el 2011 que el país no crea nuevos puestos de trabajo en el sector privado formal.
Para cambiar esta situación hay que reducir la excesiva presión tributaria y cambiar la legislación para bajar la litigiosidad laboral y dar mayor flexibilidad para que empresas y trabajadores puedan adaptarse ante shocks externos.
Pero para habilitar estas reformas también hay que avanzar sobre la sostenibilidad fiscal.
El gasto público se encuentra en niveles récords, en torno al 40% del PBI (el promedio regional oscila entre el 25 y 30%).
Para financiarlo se ha desarrollado una red de más de 165 impuestos que ahogan al trabajo, la producción y la innovación, elementos clave para competir en el mundo.
Además, hay que avanzar en una profunda reforma del Estado que minimice los costos para desarrollar negocios en el país y establezca un marco de reglas claras y estables. Al observar los datos del índice Haciendo Negocios que publica el Banco Mundial.
Argentina se ubica en el puesto 126 entre 190 países.
A todo lo mencionado anteriormente, habría que sumar también que Argentina no «rankea» bien en el Índice Internacional de Derechos de Propiedad, ubicándose en el puesto 82 de 90 países monitoreados.
En la medida que avancemos en estas cuestiones empezaremos a vencer las resistencias que posicionan al comercio como una amenaza y no como una oportunidad para todos los argentinos.
Como conclusión, los 30 años del Mercosur nos llaman a una profunda reflexión sobre los logros y desafíos que tenemos pendientes, pero también sobre cómo mantener la vigencia de un bloque comercial que se creó bajo un mundo muy diferente al actual.
Hemos presentado dos grandes ejes de acción.
Por un lado, hay que recuperar el espíritu que guió la creación del bloque en 1991 y, para eso, debemos avanzar en una profunda reforma interna que nos permita ver a la integración como oportunidad de desarrollo.
Al mismo tiempo, hay que pasar del diálogo a la acción en el Mercosur, concretando una agenda ambiciosa de integración intrabloque y con el resto del mundo.
Si no avanzamos en estas cuestiones nos arriesgamos a perder al Mercosur como lo conocemos hoy. Pero si lo hacemos veremos importantes beneficios para nuestras economías y sociedades.
(*) – Economistas de la Fundación Libertad y Progreso.

Primicias Rurales

 

El mercado se necesita revigorizar, lo presente tiene precio. ¿Cuál es el valor real?

El mercado se necesita revigorizar, lo presente tiene precio. ¿Cuál es el valor real?

Por Celina Mesquida I RJO’Brien – Directora de Agroeducación

Buenos Aires, 24 de marzo (PR/21) .– Uno de los momentos más importantes para el mercado en un ciclo tan particular como el presente, es este punto de inflexión que estamos atravesando. La próxima semana el USDA publicará dos informes simultáneos que nos destacan dos velocidades diferentes y dos polos que pueden estar relacionados o no. Uno de existencias trimestrales que es un barómetro de la campaña vieja o en curso y básicamente mide la demanda del segundo trimestre del ciclo comercial americano y, el segundo de intenciones de siembra que es un sondeo exclusivo del nuevo ciclo de cultivos. Estas hectáreas por sembrar no afectan los stocks finales del ciclo en curso ya que este culmina el 1 de septiembre. Por lo tanto, la historia muestra que existen años donde un informe puede ser alcista y el otro bajista todo el mismo día y en el mismo momento.

Para el caso de soja, 7 de los últimos 16 años han evidenciado informes contradictorios entre stocks trimestrales y área y para maíz 10 de los últimos 16 años han sido de ese modo. A pesar de esta contrariedad entre campañas, no existe una estadística que muestre direcciones opuestas entre posición julio/ diciembre maíz y julio/ noviembre soja el día del reporte. Con todo esto es importante destacar que a pesar de una relación soja/maíz a favor de la soja, las apuestas están inclinadas a sembrar mas maíz, los recuentos previos y el avance de siembra muy por encima de los últimos años en el Sur de USA muestran una tendencia sesgada hacia más superficie de maíz.

Por otro lado, el centro del espectáculo continúa siendo el aceite de soja y todos los aceites vegetales. La demanda de aceite de soja para biodiesel sostiene los precios flat en USA ya que los mezcladores temen no tener suficiente cantidad de aceite vegetal para cumplir con las nuevas políticas de “energía verde” propuesta por el presiente Biden. Pero es importante destacar que en la ultima semana el contrato de aceite de soja rompió la correlación con el petróleo. Europa con nuevos anuncios de encierros para evitar contagios masivos de COVID espanta a los especuladores de los mercados accionarios y el petróleo.

La cosecha brasileña de soja casi se ha normalizado con un 60% de avance frente a un 63% en promedio de los últimos años. Mato Grosso con el 92% cosechado. Brasil ya ha embarcado 7,62 mill de t de soja en lo que va de marzo y se espera que carguen otros 6,59 mill de t antes de fin de mes. Algunos analistas indican que las exportaciones de soja de marzo podrían alcanzar los 16,1 mill. de t, récord de los récords en envíos.

El etanol también mantiene su posición a pesar de los mercados energéticos debilitándose. La semana pasada, la producción de etanol fue la más grande en 12 semanas y a solo 6.2% por debajo del año pasado (que aún no estaba impactando el efecto COVID), será interesante observar la producción de las próximas semanas en este sentido.

Nos aproximamos a un mercado vertiginoso que tal vez nos haga sacudir los rangos de las últimas semanas. A prestar mucha atención al movimiento de los spreads entre las posiciones de cosecha nueva y vieja. Se necesitará una menor demanda de China o una mayor producción sudamericana para mantener el balance de soja estable en USA. La demanda está lista para comprar ante un quiebre. ¿Quién estará dispuesto a vender ante un rally?

@celimesquida Celina Mesquida I RJO’Brien – Directora de Agroeducación

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