Oct 1, 2020 | Columnas
Por Susana Merlo
Buenos Aires, 1 octubre (PR/20) — El famoso “cisne negro”, con el que se amenazó durante décadas, apareció finalmente a fines del año pasado, pero en una forma inesperada: como “pandemia”, una enfermedad que con la globalización se volvió mundial en pocas semanas.
Y la conmoción, justificada o no, exagerada o no sacudió a todos los países, jaqueó las economías, y cambió los hábitos sociales de las poblaciones. Pero, si bien el agente es el mismo -el ahora famoso Virus Corona-, y las formas en que ataca al ser humano también lo son; las reacciones no fueron las mismas en los distintos estados y, por ende, tampoco lo fueron los resultados.
Argentina, no sólo tuvo – y tiene- una de las cuarentenas más largas (hubo países que ni siquiera la instauraron, como Japón); sino que también ya se ubica entre los países con más proporción de muertes, y con mayor caída de la economía. De hecho, China que es donde comenzó la enfermedad, ya presentará crecimiento económico positivo en este último trimestre del año y Europa revirtió la tendencia declinante, mientras que en el plano local ni siquiera se sabe si ya se tocaron los puntos extremos (de crecimiento de la enfermedad, y de caída económica).
Seguramente estos datos ya pueden indicar algo a la mayoría…
Pero también, tras el shock inicial de la logística, por el lógico temor al contagio y hasta poner en marcha los nuevos protocolos, el mundo recomenzó la marcha y lo primero que obviamente reaccionó fue la demanda de comida.
Es cierto que todavía los restaurantes, hoteles, y los catering (de vuelos, por ejemplo), no se recomponen pero, en compensación, creció en forma descomunal la demanda de materias primas para cocinar en los hogares, y los pedidos de delivery. Con más, o con menos, ocurrió lo mismo en todos lados.
Esto determinó también que en todos los casos los productores, comercializadores, industrializadores, y los transportistas de alimentos fueran considerados como “esenciales”, lo que realmente son.
En muchos lugares no fue necesario siquiera plantearlo, pero en Argentina, a pesar de su naturaleza fuertemente agroindustrial, no estaba tan claro hasta que irrumpió el Codiv. Y a partir de ahí, especialmente funcionarios y legisladores parecieron “descubrir” la existencia de un sector que es la columna vertebral indiscutida del país; el encargado de justificar el grueso de los ingresos de divisas, y el más distribuido a lo largo de la geografía local, entre otras varias cosas.
También, al volverse mediático el tema, y sin que nadie se tome el trabajo de explicar un poco lo que significa un agro pujante cuando casi lo único que se mueve en el mundo es la comida, el campo y sus industrias también se volvieron más vulnerables. Está más expuesto.
Es lógico que si el país necesita recursos (más allá de dirimir de quién es la culpa de que falten), y prácticamente un único sector los tiene, buena parte de la población pretenda que se coparticipen de alguna manera…
¿O acaso no fue el eje del argumento para que la Nación le manotee parte de los fondos a la “opulenta” ciudad de Buenos Aires, la de los jardines colgantes?.
Si es justo, o no lo es, no forma parte de una discusión donde la urgencia marca los ritmos y las tendencias. Lo que no es “inmediato” se discutirá luego…
Pero hoy el país parece no tener siquiera U$S 2.000 millones de reservas, aunque habría unos U$S 11.000 millones de exportaciones agrícolas sin liquidar. ¿Qué podría pasar entonces…?
Repito: el asunto no es que tan justo, o no, sería recurrir a estos fondos sino, más vale, que hizo hasta ahora el sector para evitar que esto suceda o, al menos, para canalizar la situación de la mejor forma posible, o si se intentó algo para evitar o atenuar, los daños más graves.
En realidad no parece haberse hecho demasiado. El campo siguió trabajando “tranqueras adentro”, que en general lo hace muy bien, aunque después se queje de que el resto del país no lo “entiende” (conoce)…
Es más, hasta se da el lujo de presentarse dividido en muchas de las principales cuestiones, o intentos de negociación, con actitudes más cercanas al partidismo político, que a la defensa de los intereses gremiales, y con una postura en lo mediático que en varias organizaciones se reduce a ventilar sus propias internas, más que a los problemas generales.
Y como la naturaleza no espera, y los tiempos de la política poco o nada tienen que ver con los de la producción, en medio de todo esto el tiempo pasa y el sector agroindustrial argentino, la gran promesa del siglo XIX y buena parte del XX sigue siendo eso: una gran promesa y, más vale, continúa achicándose.
Después de casi una década, aún no se recupera la totalidad de los 12 millones de cabezas vacunas que se perdieron entre el´10 y el ´12; la lechería sigue estancada después de una década y media; la soja está casi 20% por debajo de su récord, y alrededor de 60% menos de lo que se esperaba para este momento.
La campaña agrícola vuelve a caer este año, con la única excepción de la cebada y el sorgo, mientras que los fruticultores del Valle ya constituyen una especie en extinción.
A este paso, ¿alguien está pensando, realmente, qué es lo que se va a poder exportar si alguien se decide, finalmente, que la estrategia país pasa por hacer más fuerte a su agroindustria, y no todo lo contrario?.
Cuando el tren estaba en la estación, no se lo abordó. Ahora arranca y si se pierde más tiempo, ya no se lo va a poder alcanzar…
Primicias Rurales
Fuente: Campo.02
Sep 27, 2020 | Columnas
Por Hernán Ghiglione (*)
Buenos Aires, 27 septiembre (PR/20) — La actividad agropecuaria y las formas de producción evolucionaron a lo largo de los años, aunque su objetivo de producir alimentos sigue intacto.
Hoy en día, aumenta la necesidad de encontrar nuevas y mejores formas de producir, para alimentar a la población mundial que se encuentra en constante crecimiento.
Se estima que para el 2050 haya alrededor de 10.000 millones de bocas para alimentar. En los últimos años, fueron surgiendo una gran variedad de prácticas innovadoras que revolucionaron la agricultura, en cuanto a la producción y a la forma de consumir lo producido.
Por eso, hoy podemos destacar cuatro tendencias en donde el agro se vuelve el proveedor principal.
– La utilización de nuevas herramientas genéticas y soluciones químicas para potenciar y proteger el rendimiento es una práctica que, si bien no es nueva, es muy necesaria para afrontar los desafíos en el campo. En los últimos años, se fue perfeccionando para lograr resultados cada vez más eficientes, sustentables y amigables con el medio ambiente, promoviendo una alimentación saludable y accesible. Cada vez más, se cuestiona de dónde viene lo que consumimos, quién lo produce y qué impacto tuvo.
– El FoodTech llegó para revolucionar la alimentación. Hoy en día se pueden lograr una gran variedad de comidas a partir de ingredientes vegetales, células animales o con la ayuda de la impresión 3D, con el fin de replicar alimentos de forma sustentable.
– El uso de tecnologías y herramientas que ayudan a la producción hogareña dejó de ser una práctica común sólo en las zonas rurales. Ahora, vemos personas en las ciudades que buscan consumir alimentos más frescos, por lo que finalmente producen ellos mismos lo que consumen. El cultivo en hidroponía es un claro ejemplo de la posibilidad de cultivar hortalizas, frutas y plantas aromáticas en espacios chicos gracias a la utilización de soluciones líquidas enriquecidas con nutrientes.
– Asimismo, la utilización de ingredientes funcionales, como por ejemplo Omega 3, vitaminas A, B12, C y D, como complemento de la alimentación es otra tendencia que vemos que está tomando fuerza. El uso de suplementos es nuestro aliados y nos ayudan a mantener una nutrición adecuada para garantizar un óptimo funcionamiento del organismo y fortalecerlo contra posibles enfermedades.
Por otro lado, crece la necesidad de acercar las zonas productivas a las grandes ciudades. El desarrollo de espacios de producción de alta tecnología cerca de grandes urbes ayuda a reducir los costos de logística y las pérdidas que se generan a lo largo de la cadena. Hoy en día somos más conscientes de lo que consumimos y cómo afecta eso a nuestro organismo y al medio ambiente.
A su vez, más aumenta el deseo de alcanzar estándares saludables de alimentación. En esto el agro tiene un rol fundamental, por lo que continúa evolucionando a fin de adaptarse a las necesidades mundiales y, así, contribuir con la alimentación del futuro.
(*) Doctor en Ciencias Agropecuarias (UBA) y gerente de Investigación y Desarrollo en BASF.
Primicias Rurales
Fuente: NA
Sep 27, 2020 | Columnas
Por Luis Piccolo (*)
Buenos Aires, 27 septiembre (PR/20) — Los patrones de tráfico en las redes de comunicaciones mostraron variaciones notables durante la pandemia.
La concentración de actividad en las casas matrices de las empresas y entre éstas y las principales sucursales o las instalaciones físicas distribuidas, se diluyó por completo.
Hoy la red corporativa involucra también los hogares de los empleados -o cualquier otro sitio que elijan para trabajar- y, de manera creciente, el enorme cúmulo de dispositivos móviles y de sensores de internet de las cosas.
Pero eso no es todo. En este esquema de teletrabajo, que se aceleró por el Covid-19 pero podría consolidarse en América Latina, en cada casa se produce una competencia por el ancho de banda entre las aplicaciones de negocios, las plataformas educativas, la videoconferencia, las compras electrónicas, el streaming y los videojuegos.
El desafío de las redes del futuro, un futuro que prácticamente se está manifestando en el presente, consiste en alcanzar la mejor experiencia posible para el cliente, independientemente del uso que le esté dando o de la ubicación en que se encuentre.
Las redes adaptativas como el modelo SD-WAN (software defined wide area network) aportan análisis e inteligencia para administrar de manera predictiva y adaptarse a las necesidades de cada usuario en tiempo real, efectuando los ajustes que la situación exija. Todo esto se realiza de manera autónoma.
La vieja estructura de conexiones dedicadas, que resultaban insuficientes ni bien crecía el negocio o totalmente subutilizadas cuando bajaba la actividad, parece a punto de quedar obsoleta.
Las redes adaptativas proveen la mejor conectividad posible, por lo que, desde el punto de vista de la experiencia del cliente, se traduce en mayores niveles de compromiso.
Por su parte, las estructuras de nubes híbridas combinadas con esquemas de TI ágiles se posicionan como la alternativa ideal para dar un acceso sencillo a las aplicaciones y una respuesta de negocios más rápida.
Para que nubes independientes estructuren un esquema híbrido deben poder conectarse de manera transparente para el usuario final que, de nuevo, es el principal ganador: tiene lo que necesita, cuando lo necesita, en el momento exacto en que lo solicita.
El tercer gran punto en el que deben enfocarse las redes del futuro es el de la seguridad conectada: deben incorporar inteligencia para detener las amenazas globales y proteger los datos y los negocios de manera proactiva. Se trata de un problema creciente que encontró en la redistribución provocada por la pandemia, en la que el acceso al software corporativo se hace desde prácticamente cualquier lugar, un excelente caldo de cultivo.
A modo de ejemplo: el centro de monitoreo de Lumen Threats Research Labs analiza al día 1.300 millones de eventos de seguridad. En ese futuro que se adelantó y que se solapa con el presente, que una persona trabaje desde el hogar, desde una oficina o desde una silla ubicada en una plaza es un mero detalle. Las nuevas infraestructuras de red, adaptativas, inteligentes, híbridas y seguras le ofrecerán la mejor experiencia.
El nuevo escenario se construye en base a dos conceptos: flexibilidad y agilidad. Y las comunicaciones no quedan afuera de esta lógica.
(*) Vicepresidente de Ventas, Clúster Sur Lumen, América Latina.
Primicias Rurales
Fuente: NA
Sep 23, 2020 | Columnas
Por Pablo Adreani*.
Buenos Aires, 23 septiembre (Especial para NA) — Mientras la Argentina se debate en mayores controles al cepo cambiario, y continúan la caída de reservas y la falta de un plan que pueda poner al país de pie y poder salir de esta crisis, la peor en su historia, el mundo sigue su camino con mejores expectativas para todos los actores económicos.
Entremos al mundo real, por unos instantes. Hay olor a sangre en el Pit de Chicago, y los primeros en aparecer son los lobos de Wall Street, los principales fondos de inversión en bonos y otros mecanismos financieros, que ante un escenario de baja tasa de interés y la mayor liquidez mundial, apuntaron su mira en los commodities agrícolas.
Los astros comienzan a alinearse para que el 2021 sea el año de las materias primas agrícolas.
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Crecimiento Económico Mundial y por Regiones
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Las previsiones del crecimiento económico de las principales potencias mundiales, de economía avanzada, como Estados Unidos, Zona Euro y el resto, Japón, Reino Unido y Canadá, podrían llegar al 4,5% de promedio anual de crecimiento para el 2021, de acuerdo a las previsiones del Fondo Monetario Internacional.
Pero no es éste el lugar del mundo donde se proyecta una explosión en el crecimiento de la demanda, principalmente en el rubro alimentos.
Me estoy refiriendo al crecimiento económico de aquellos países que van a generar una demanda cada vez mayor de bienes y servicios, pero de los alimentos en primer lugar, conocido como la economía de los mercados emergentes o en desarrollo.
Comencemos con China (1.440 millones de población), India (1.380 millones), Indonesia (273), Pakistán (220), Bangladesh (165), Filipinas (109), Vietnam (96) y Malasia (32 millones).
En total concentran una población de 3.716 millones de personas, equivalente al 48% de la población mundial, de 7.794 millones de personas.
De acuerdo con el FMI, las tasas de crecimiento económico allí podrían casi duplicar a la tasa de los países desarrollados.
Para el 2021, China tiene proyecciones de crecimiento del 9,2%, la India del 7,4% y Asia Pacífico del 7,8%.
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Aspectos financieros y económicos.
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El mundo se enfrenta a una serie de factores, que en su conjunto juegan a favor de la recuperación global de todos los indicadores.
La baja de tasas en EEUU y el anuncio de la Reserva Federal de que las tasas seguirán bajas en el 2021, junto con un nivel de inflación muy bajo a nivel global, ayudan a generar un extraordinario volumen de liquidez en el mundo.
Se agrega, como factor determinante en el comercio agrícola mundial, la debilidad del dólar, que provoca un mayor poder de compra en yuanes, rublos y otras monedas de países importadores de alimentos.
De ahí el regreso de los «lobos» a los Pits electrónicos del mercado de Chicago.
La consecuencia de la gran inyección de flujos financieros y de capitales, por parte de las grandes potencias, es que apuntan a consolidar la recuperación del consumo.
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El regreso de los consumidores.
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En poco tiempo vuelven al mercado consumidor de alimentos, a través de su apertura, más de 4 millones de restaurantes, 20 millones de bares y pubs, 100.000 hoteles.
En todo el mundo abrirán sus puertas a consumidores ávidos por compartir una mesa con amigos y familiares.
Y lo más importante, regresa el consumo de alimentos fuera del hogar, traccionado por el turismo local e internacional en cada una de las grandes ciudades y centros turísticos a lo largo y ancho de nuestra comunidad mundial.
Este puede ser uno de los motivos, junto con el mayor crecimiento económico global, por el cual el USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos), está proyectando aumento de la demanda de todos los commodities agrícolas, llegando en todos los casos a un nivel de consumo récord mundial.
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El regreso de China.
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En las últimas semanas China ha ingresado al mercado de soja americano, comprando en cantidades que ya estaban contempladas en las planillas de Excel de los analistas.
Pero lo que no estaba contemplado era la frecuencia y el ritmo de las compras, y la consecuente presión de compra semanal permanente en el cierre de los contratos.
Sucede que China ya había vaciado los inventarios de soja de Brasil y, habiendo terminado de barrer sus stocks, dio vuelta su mirada hacia el único país donde está por ingresar la cosecha de soja al mercado mundial, nos referimos a la cosecha de soja en EEUU.
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Fuerte señal para ´farmers´ de Soja de EEUU, Brasil y la Argentina.
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La combinación de factores que se detallan en el presente editorial agroeconómico, sumado a la demanda de soja por parte de los chinos y la posibilidad que la producción de soja americana resulte menor a la estimada por el USDA en su informe del pasado 11 de septiembre, agregando los potenciales problemas del clima en Argentina y Brasil que puedan complicar la siembra y evolución de los cultivos de soja, consolida la actual coyuntura y estructura alcista para el mercado, tanto para el corto como para el mediano plazo.
La debilidad del dólar mejora el poder de compra de los principales países importadores, como China, la Unión Europea, India y los países del Sudeste Asiático, hecho que tuvo un efecto alcista en la cotización en dólares de los productos agrícolas que exportan Estados Unidos, Brasil y Argentina.
En momentos que los ´farmers´ americanos deciden la siembra de los cultivos de verano, deben ahora evaluar si les conviene sembrar más soja o más maíz, este último con indicadores de firmeza iguales o tal vez mayores a los indicadores alcistas de la soja.
(*) Titular de Pablo Adreani & Asociados.
Sep 23, 2020 | Columnas
Por Verónica Palmero*.
Buenos Aires, 23 septiembre (Especial para NA) — No cabe duda de que el contexto actual modificó las rutinas desde todos los ámbitos posibles.
De manera precipitada, todas las empresas hemos tenido el desafío de trasladar las tareas de las áreas incluso más impensadas, a los hogares.
Hoy las oficinas se encuentran desocupadas y cada colaborador descubre su espacio laboral en su casa.
Acostumbrados a otro tipo de dinámica en esos espacios, se hace difícil encontrar la concentración y el foco para dedicar el 100% de la atención en el trabajo.
La implementación del teletrabajo nos desafió a todos, ya sea como empresa o como empleado.
Pero desde el primer momento decidimos ir incorporándolo de manera progresiva, de hecho, las semanas anteriores a que se decretara el aislamiento social preventivo y obligatorio, fuimos implementándolo en los gestores que pertenecieran a grupos de riesgo y ampliando la plataforma de forma preventiva en caso de que toda la planta pase a trabajar home office y así fue.
Afortunadamente el rubro de las cobranzas nos permite seguir operando a la distancia, de forma tal que pudimos adaptar la operación rápidamente.
Entendemos la importancia de estar conectados y cerca, por eso el verdadero desafío a distancia radica en este aspecto.
Buscamos generar un espacio de acompañamiento mutuo, y el peso de mantener al equipo motivado hoy recae en las aptitudes de cada supervisor a cargo.
Realizar capacitaciones constantes y trabajar especialmente el coaching de cada uno fue uno de los mayores logros de éxito para cada uno de los miembros de la empresa.
Mes a mes, renovamos las expectativas de cada grupo para superarnos, identificamos al trabajo en equipo como un valor primordial y buscamos que dimensionen su aporte en la estructura y que visualicen que sólo se puede seguir adelante y operando con la labor de todos.
Adicionalmente, coordinamos un ciclo de charlas por videollamada dónde invitamos como disertantes a profesionales para brindar coaching, consejos posturales, físicos y hábitos para aplicar cuando trabajamos en casa y para tener en cuenta a nivel general.
Relacionado con este punto, brindamos clases de entrenamiento, stretching y meditación por videollamada, porque sabemos que es fundamental mantenerse activos en este contexto y más aún compartir actividades con otros.
El liderazgo tal como lo conocíamos antes del coronavirus cambió, hay que buscar ser útiles y generar mejores entornos laborales, por lo que contener emocionalmente a las personas, fortalecer la resiliencia y seguir adelante en esta nueva normalidad se convirtió en nuestro puntapié inicial.
Que cada colaborador se sienta contenido en la estructura de la empresa es nuestro reto diario.
Sabemos muy bien lo importante que resulta sentirse escuchado y acompañado, por eso valoramos las opiniones y las inquietudes a la hora de elevar alguna propuesta que mejore la tarea.
Es en el vínculo con el otro donde se puede trabajar la motivación. Estamos ahí en cada logro conseguido y también cuando las cosas no se dan, revisando los procedimientos junto con ellos.
Fomentamos un espacio rico en estímulos para motorizar los resultados.
El home-office es apenas el principio de las enormes transformaciones organizacionales que estaremos atravesando, por eso buscamos un equilibrio de habilidades y estrategias que ayudan entre la balanza de lo organizacional y emocional.
Aquí es dónde radica el verdadero éxito para obtener resultados productivos a raíz de una relación genuina y empática.
(*) Directora RRHH Estudio Palmero de Belizán & Asociados.
Primicias Rurales
Fuente: NA
Sep 20, 2020 | Columnas
Por Lilly Levi*.
Buenos Aires, 20 septiembre (Especial para NA) — Son tiempos inciertos en los que los responsables de finanzas de las empresas se están convirtiendo en verdaderos malabaristas.
Deben al mismo tiempo bajar los costos, mitigar el impacto de la baja de ingresos, cuidar las fuentes de trabajo, apuntalar las iniciativas de crecimiento de cara a la nueva normalidad, renegociar contratos, ampliar las opciones en la cadena de proveedores para evitar disrupciones relacionadas con las restricciones a la movilidad.
Y todo eso en simultáneo. Ya no se trata de liquidar los gastos, revisar los presupuestos o mantener al día los pagos: el director de Finanzas (CFO) adquirió en estos nuevos tiempos un rol más estratégico y crítico en las empresas.
Aún antes de la pandemia, un estudio de Oxford Economics había advertido sobre la necesidad de que el CFO evolucionara en su cargo en al menos seis aspectos: lograr una fuerte influencia más allá de la función financiera, impulsar iniciativas de crecimiento estratégico, mejorar la eficiencia con automatización, ser altamente efectivos en los procesos financieros centrales, colaborar regularmente con unidades de negocio en toda la empresa y trabajar de manera cercana con todo lo relacionado con cumplimientos regulatorios.
El escenario del coronavirus agrega al menos tres ejes clave en los que el nuevo CFO estratégico debería involucrarse.
El primero, el de asegurar que la compañía tome precauciones para asegurar la salud y el bienestar de cada uno de sus empleados. La emergencia sanitaria no solo aceleró de manera drástica el teletrabajo, sino que además motiva a evaluar cómo será el regreso a las oficinas, si seguirán siendo necesarias todas las instalaciones de trabajo, si habrá que comprar máscaras y otros elementos de protección y, por supuesto, que hace falta para cumplir las medidas impuestas por cada gobierno, que no solo cambian de país en país, sino también de ciudad en ciudad dentro de una misma nación.
El segundo gran desafío es obtener una comprensión profunda y clara en tiempo real de la rentabilidad del negocio y de la posición de caja y el tercero, anticipar y prepararse para la recuperación mientras se adaptan los procesos de negocios y las operaciones para el nuevo contexto.
Entre tanta obligación, los aspectos tácticos del trabajo necesitan estar automatizados.
El citado informe destacaba la importancia de incorporar herramientas de datos en la gestión de gastos: el 82% de las empresas líderes y el 70% de las empresas en general estuvo de acuerdo con esta apreciación.
No es para menos: no tiene sentido dedicar un tiempo titánico a tareas repetitivas y complejas con datos altamente distribuidos -como suele ocurrir con la gestión de gastos, donde cada empleado parece ser una isla que cada final del mes produce nuevos desbordes- cuando se puede obtener una vista única y completa de todos los gastos producidos por todos los colaboradores para alcanzar un manejo óptimo de los presupuestos.
El CFO post-pandemia está al timón de un barco en medio de una tempestad: debe lograr el sutil equilibrio de mantenerse a flote y manejar el cortísimo plazo -el flujo de caja, los impuestos al día, el pago de los sueldos, la cadena de suministros- y de llegar al puerto y preparar la empresa para el futuro.
Y nada de eso se puede lograr cuando uno está hundido bajo una pila de tickets de gastos.
(*) Chief Operation Officer de SAP Concur para América Latina.
Primicias Rurales
Fuente: NA