Dic 2, 2020 | Columnas
Por José María Segura*.
Buenos Aires, 2 diciembre (Especial para NA) — Tras las medidas adoptadas por el BCRA a mediados de septiembre, las perspectivas sobre el futuro de la economía local se deterioraron aún más, desaprovechando la oportunidad de revertir expectativas a partir de la renegociación de la deuda del sector público con acreedores privados.
Hace un mes, desde PwC Argentina decíamos que «el endurecimiento del cepo, cuyo fin es contener la demanda de dólares, parece ignorar el problema de fondo que es el exceso de oferta de pesos».
A partir del primero de octubre, y frente a la consecuencias -evidentes en el mercado- de las medidas inicialmente aplicadas por el BCRA, se intentó modificar la estrategia, de manera gradual.
A un muy modesto plan de tratar de generar incentivos para que los exportadores liquiden stocks, y aumentar así la oferta de dólares en el mercado oficial.
Y medidas tendientes a revertir las restricciones que habían sido impuestas sobre los mercados no oficiales de divisas, buscando favorecer la liquidez de los mismos en un virtual desdoblamiento cambiario.
A esto, le siguieron medidas para impulsar la demanda de pesos mediante la colocación de deuda atada a la cotización del valor de dólar oficial, ofreciendo así un instrumento en pesos que tiene implícito un retorno real positivo en moneda dura.
Adicionalmente, el BCRA incrementó las tasas para sus operaciones de pases pasivos e intervino en el mercado de futuros.
Así, a pesar de un fuerte aumento inicial de la brecha cambiaria que parecía desbordarse, el Gobierno logró captar en la colocación de la última semana de octubre un monto en exceso de las necesidades financieras, permitiéndole devolver anticipadamente al BCRA adelantos transitorios por $100.000 millones.
La medida, que va en el sentido correcto al absorber excedente de pesos, permitió descomprimir la tensión sobre los mercados no oficiales de la divisa en los últimos días del mes.
La pregunta es si ello es suficiente para revertir las expectativas de devaluación. Y la respuesta es ciertamente no, ya que nada se ha hecho sobre la fuente del problema: la necesidad de financiar el déficit fiscal.
Consciente de ello, el ministro Martín Guzmán se pronunció por un plan fiscal que incluye desde el período actual hasta el fin del mandato.
Si ese plan fuera consistente y trajera algo de certidumbre sobre la estrategia fiscal de mediano y largo plazo, aunado a una política monetaria alineada que permita ir retirando pesos para menguar la demanda de dólares en los mercados alternativos, podría actuar sobre las expectativas de corto plazo, contribuyendo a cerrar la brecha e iniciar un círculo virtuoso que resulte en un costo de endeudamiento menor para el estado.
Siendo la tasa de los bonos dólar linked del 0,10%, si la devaluación fuese menor a la inflación, daría un costo de financiación del sector público por debajo del endeudamiento que se obtiene en pesos.
Esta estrategia, que de por sí presenta riesgos internos relacionados con la consistencia y el sostenimiento en el tiempo de las medidas y los efectos que sobre las expectativas puedan tener los ruidos de la política – sobre todo en un año electoral, como el próximo -, también se enfrenta a un contexto externo difícil, dado por el incipiente recrudecimiento de la pandemia en Europa y el resultado electoral en los Estados Unidos.
Esa sería la visión de quienes, apostando a que la brecha no se cerrará por una baja en el techo sino por una suba del piso, tomaron el riesgo de prestarle al Estado bajo estas condiciones.
Como en cualquier transacción, allí donde los intereses contrapuestos confluyen en un punto común, la misma se hace posible. Y eso hace que, a pesar de las dificultades enumeradas para la estrategia de política económica elegida, la moneda continúe en el aire.
(*) Economista jefe de PwC Argentina.
Primicias Rurales
Fuente: NA
Dic 2, 2020 | Columnas
Por Manuel Solanet*.
Buenos Aires, 2 diciembre (Especial de NA) — La Argentina quedó mal calificada en el índice de Respeto a la Propiedad elaborado por la Property Rights Alliance.
En un ranking que abarca a 131 países, se encuentra en el lugar 79.
Sobre un valor máximo de 10, el índice que corresponde a la Argentina es 5,11.
Se encuentra en el cuarto quintil en la calificación junto con los países que respetan pobremente los derechos de propiedad.
El concepto de respeto abarca tanto a los ciudadanos como a las empresas.
Para tener una idea de la importancia de esta calificación, la publicación muestra una correlación entre el índice -el grado de respeto a los derechos de propiedad- y el nivel de desarrollo de las naciones ubicadas en cada quintil.
Los países del cuarto quintil, donde está la Argentina, promedian un ingreso por habitante u$s 6.254, mientras que los del primer quintil llegan a u$s 58.900.
Los del segundo a u$s 30.027; y los del tercero u$s 12.306, lo cual indica que hay una relación muy estrecha entre el respeto a la propiedad y el desarrollo de los países.
La apertura del índice muestra más debilidades que fortalezas de la Argentina.
Hay tres rubros relevantes: .
– el primero es el contexto legal y político; .
– el segundo se refiere a derechos de propiedad física y .
– el tercero al de propiedad intelectual.
En estos tres rubros la Argentina se encuentra en general, mal calificada.
En el primero, referido al contexto legal y político, alcanza solo 4,45 sobre 10.
En cambio, en derechos de propiedad física, el índice es de 5,45, y en el de intelectual 5,40.
La apertura de estos tres índices muestra claramente dónde está nuestra debilidad.
En referencia al contexto legal y político, la peor calificación corresponde al índice de independencia judicial, en donde alcanza apenas 3 puntos.
Este índice sería aún más bajo si se incluyeran las noticias más cercanas en el tiempo, ya que el deterioro de la independencia judicial se ha agravado durante la gestión el actual gobierno.
Otros factores, como el respeto del Rule of Law (Estado de Derecho) y la estabilidad política, muestran calificaciones relativamente pobres, aunque no tanto como la independencia judicial.
Respecto de la propiedad física, por ejemplo la inmobiliaria, la calificación de Argentina es buena en cuanto al registro, 8,4 puntos, pero pobre en cuanto a la protección de esos derechos, por ejemplo al hacer notar las intrusiones.
El problema de la Argentina no es que no están registradas a nombre de sus auténticos dueños sino que un tercero puede violentar esa pertenencia y ocupar ilegalmente una propiedad, sin que la justicia logre resolver ese tema rápidamente.
En cuanto a la propiedad intelectual, también la Argentina tiene una buena calificación en la parte formal, o sea en el registro y en la protección de patentes.
Pero está mal calificada en el respeto de esos registros. Hay un subíndice referido a ese respeto en el que la Argentina tiene solo 3,4 puntos.
Esto, junto con la falta de protección a la propiedad física y a lo registrado, da una idea de que en la Argentina existe la ley pero falla su cumplimiento.
El respeto al derecho de propiedad es condición sine qua non para la inversión y el desarrollo.
Cuando se observa la ubicación del país en el contexto regional se percibe claramente cuál es la debilidad.
Tanto Chile, como Uruguay y Brasil, están mejor calificados.
En tanto, Paraguay, Bolivia y Perú se encuentran por debajo de los índices de Argentina.
Esto es lo que intuitivamente se percibe conociendo el desempeño de estos países, particularmente el de Chile, que es el más alto de la región con 6,9 puntos, seguido por Uruguay con 6,19.
Son países donde la propiedad tiene una protección más eficientemente lograda.
No se observan variaciones sustanciales entre 2020 y 2019.
Esto significa que la Argentina no está logrando mejorar, y tal vez en algunos aspectos, como el de la ocupación ilegal de propiedades, haya un claro deterioro.
No hacen falta mediciones de esta profundidad y carácter para intuir que la propiedad y su respeto tienen una relación fundamental con la capacidad del país para atraer inversiones, crear empleo y crecer.
Pero es bueno tener en cuenta las mediciones que esta publicación expone, porque convalida con datos fidedignos y encuestas seriamente realizadas lo que la intuición nos pone claramente por delante.
La Fundación Libertad y Progreso, que tienen entre sus fines la promoción de las ideas de la libertad, pero particularmente el respeto al derecho de propiedad y al Estado de Derecho, hace de esta publicación un elemento de análisis, y la necesidad de exponerla al público, porque solo a través de la comparación de lo que sucede con otros países y con el mundo, es posible ubicarnos y no desencontrarnos con la realidad.
Es una realidad que debemos modificar insistentemente, ya que de no mejorar el respeto a la propiedad, difícilmente podamos plantear reformas estructurales exitosas.
(*) Director de Políticas Públicas de la Fundación Libertad y Progreso.
Dic 2, 2020 | Columnas
Escribe Susana Merlo
Desde hace un par de décadas, la estructura de los sucesivos gabinetes que tuvieron los gobiernos de “distinto signo político” que se fueron alternando se caracterizaron por un factor común: la mediocridad. Salvo honrosas excepciones, la mayoría de los funcionarios fueron inexpertos y/o irresponsables, y/o indiferentes, y/o ignorantes de los temas sobre los que debían administrar, y/o corruptos, y varios y/o más.
Sin temor a equivocarse, la calificación es más que aplicable a todos los niveles: nacional, provincial y municipal.
Y, si esto ocurre en el Poder Ejecutivo, que es el que “ejecuta”, que decir del Legislativo???
De no ser así sería casi imposible justificar la abulia en definir, diseñar, y poner en marcha políticas de Estado en que se fue sumergiendo el país, casi desde que comenzó el nuevo siglo.
También sería muy difícil de entender la falta de creatividad que reina, y que justifica gran parte de lo que pasa. De hecho, hasta hubo equipos (o agrupaciones de gente, en realidad) que asumieron -y se fueron- sin haber mostrado siquiera un plan económico, algo que hace algunas décadas atrás (y tampoco tantas), era imposible siquiera de pensar.
Solo teniendo MALOS funcionarios se puede entender que el único instrumento al que son capaces de apelar, tanto entre los que “ejecutan”, como entre los que “legislan”, sean nuevos impuestos, gravámenes, y cargas, al punto de haber convertido a la Argentina en uno de los países con mayor presión tributaria en el mundo.
Tanto es así, que hasta la incapacidad que tuvieron para controlar y evitar las irregularidades fiscales, es una de las razones que impulsó a la adopción de más impuestos que, dada su magnitud, cada vez se hace más complicado afrontar, o atractivo evadir. O sea, en lugar de controlar la evasión, se le aumentan las alícuotas a los que cumplen con sus obligaciones y están dentro del sistema…
Tal es el nivel de irregularidad que en algún caso, hasta las propias autoridades hacen la “vista gorda”, ya que de cobrar lo que corresponde muchos negocios y empresas directamente quebrarían, y eso constituye un gran problema en las provincias (que no pueden emitir como la Nación).
Además del problema por la mano de obra desocupada, ¿Quién les va a pagar si cierran, y con que van a sostener sus inmensas e injustificadas administraciones, ineficientes en la mayoría de los casos?.
Tan perverso es el sistema impuesto por una casta política que no genera nada, y ni es capaz de administrar correctamente, que se favoreció el desmesurado crecimiento de una competencia desleal en la que el que evade es el único capaz de sobrevivir (y hasta crecer), frente a los contribuyentes regulares que cada vez deben soportar mayores cargas, hasta terminar achicándose y quebrando, frente a la indiferencia de funcionarios y legisladores que rápidamente solo buscan con que sustituir los ingresos del caído, sin cambiar en un ápice la situación.
El caso del campo, y sus industrias derivadas es emblemático ya que se trata del sector más competitivo que tiene el país, y el que justifica el grueso de las divisas por exportación que tiene la Argentina (alrededor del 80% en los últimos años).
Aún así, la producción global está estancada hace más de una década y media, solo atenuada por los continuos avances tecnológicos que permiten superar los rindes y restricciones de producción en forma continua, mientras todos los países vecinos, que atravesaron por las mismas circunstancias internacionales, y hasta climáticas, crecieron duplicando, y hasta triplicando, sus volúmenes en el mismo lapso.
Más aún, varios rubros no lograron afrontar tantas cargas y desaparecieron, o van camino a hacerlo, tal como ocurre con la fruticultura, los ovinos, y hasta la lechería, entre otros.
Cada vez más lejos del “supermercado del mundo” que se planteó en los ´90.
No hace falta ser demasiado inteligente o sagaz para percatarse que un sistema con estas características se agota en si mismo, lo que ocurre exactamente en el momento en que los que pagan por trabajar y producir, pasan a ser menos que los que cobran y no trabajan, y que los que evaden.
Y viendo la catarata de gravámenes y propuestas de cargas que se conocieron solo en las últimas semanas (desde el alfajor Jorgito, hasta el Impuesto a la Riqueza; desde el Impuesto al Viento, hasta las retenciones (impuestos a la exportación), o desde la tasa adicional a los créditos en tarjetas en la Ciudad de Buenos Aires, hasta las subas en los inmobiliarios rurales, Sellos, o Ingresos Brutos, etc., etc., etc.), por mencionar solo algunos, se intuye que tal tendencia no puede aguantar muchísimo más.
Es que el drenaje de capital productivo es tal que la disyuntiva entre pagar impuestos o producir, se está convirtiendo en una realidad cotidiana y, en ese caso, la profundización en el achicamiento de la producción es inevitable. Justamente lo contrario de lo que el país necesita.
¿Es tan difícil de entender, o es que, en realidad, sí hay un plan pero no se lo declara?
Pretender que se está luchando contra la pobreza achicando la producción, o sea, la riqueza de un país, es absurdo. Casi tanto como plantear que para que haya “igualdad”, hay que bajar a los que están más arriba, en lugar de permitir que suban los que están más abajo.
Y, a diferencia de lo que creen los que siempre vivieron de la política sin generar prácticamente nada y sin arriesgar tampoco nada, esta vez el barril está tocando fondo aceleradamente…
Ya casi no queda de donde rascar excepto, claro está, que por primera vez se comiencen a cortar los gastos y a buscar la eficiencia en la aplicación de las partidas.
Lindo desafío para funcionarios inexpertos, o para equipos que no son tales…
Fuente: Campo2.0
Primicias Rurales
Nov 25, 2020 | Columnas
Por Celina Mesquida – RJO’Brien | Directora de Agroeducación
Buenos Aires, 25 de noviembre (PR/20) .- Mentemos sesiones muy interesantes en el mercado, el rumor de cancelaciones de soja de USA por parte de China y también de aceite de palma se infundo. Los mercados alcistas siempre dan oportunidades de entrada y básicamente se trata de encontrar la manera de buscar un ángulo bajista para incorporarse en parte de la vigente tendencia.
Las fuertes bajas sobre la noche, solo encuentran rebotes sobre la sesión de día, los soportes claves de la graficas aún están a varios centavos de lejanía como para sentir que este mercado se está consolidando, y de momento el fondo no tiene justificaciones válidas y potentes para abandonar el lado comprado de la curva.
El mercado gravita en lo disponible, nunca vivimos más el hoy que durante este año. La producción de Sudamérica no desaparecerá, pero tampoco se multiplica en la evolución. En USA el Farmer necesita una pared de precio para que le arranquen la mercadería restante y la demanda aún no se cansa de consumir en estos niveles. ¿Será que la administración de precios se magnificó y las empresas pudieron capturar los márgenes propuestos y los reemplazos se pudieron gestionar mejor? ¿O será que no hay producto más caro que el no tenerlo y la fiesta debe continuar independientemente de ello?
Por su parte, el trigo nos tomó por sorpresa, las calificaciones de trigo de invierno en USA son las peores desde el 2012, el mercado esperaba que las condiciones de bueno y excelente aumenten o se mantengan, pero bajaron 3% y esto le dio revancha al trigo que estaba falto de protagonismo. De todos modos, bien sabemos que lo importante es cómo evolucionan las condiciones durante la primavera. Además, Ucrania está culminando la siembra de trigo de invierno, con 1,8 millones de acres menos que el año pasado debido a la presente sequía que atraviesa el Mar Negro. Ucrania exportó 11,63 mill de t de trigo en el período julio-noviembre, un 67% del saldo de exportación de 17,5 mill de t de este año, dejando 5,9 para pasar el invierno.
Semana corta en los mercados de USA debido al feriado de Acción de Gracias, primer día de notificación de los contratos de diciembre, y a solo un mes de terminar el año. Aún pueden suceder muchas cosas. El Dow Jones rompió la barrera de los 30 mil puntos, los inversores quieren más. Tal vez no se llega en una sola inercia, pero se llega, nunca es tarde para acompañar los siguientes 10 mil, o porque no, los próximos 20 mil puntos. Bitcoin, imparable, se pueden agregar largos tratados al respecto, pero eso será para una nueva ocasión. En los mercados se dice que la tendencia es tu amiga, sin embargo, para que no se haga enemiga, lo importante es definir la estrategia y las herramientas adecuadas, ¿estás en buenas manos?
Primicias Rurales
Fuente: agroeducación
Nov 23, 2020 | Columnas
Por Marcos López Arriazu
Buenos Aires, 23 noviembre (PR/20) — El raid alcista del precio de la soja de los últimos 60 días podría convertirse en la mejor noticia para un gobierno que necesita empoderarse en el manejo de la economía después de un año abocado a la gestión de la pandemia.
La suba de las cotizaciones de la oleaginosa significaría por lo menos unos USD 4.000 millones extra en relación a lo proyectado a fines de septiembre. A esto habrá que sumar lo que adicionen el maíz y el trigo, este último clave en los primeros meses de 2021.
Además, aunque la presión impositiva sigue por las nubes, los números de los productores mejoran por la nueva realidad del mercado, lo que podría quitar un poco de presión a las negociaciones que los funcionarios mantienen con el Consejo Agroindustrial.
Sin embargo, la principal amenaza es el clima. Con pronósticos de un verano seco por efecto del fenómeno Niña, la cosecha podría verse afectada, provocando que la suba de precios solo alcance para compensar la caída de la productividad.
El precio de la soja
Este martes, la soja volvió a subir en el mercado de Chicago y quedó a solo tres dólares del mayor valor registrado en seis años: los USD 433 del 6 de junio de 2016. Para encontrar una cotización superior habría que ir hasta agosto de 2014, cuando cerraba en USD 450 (eran los últimos meses de la época de oro de los commodities agrícolas).
Tan repentina fue la actual mejora, que hoy el precio de la oleaginosa es USD 65 mayor que el promedio de septiembre.
Medido en valores FOB (lo que en realidad captura la exportación argentina) entre agosto y noviembre, el aceite de soja subió 19%; el poroto, 23%; y la harina, 36%. En el caso de los cereales, el maíz subió 27% y el trigo 9%.
¿Cuál será el impacto sobre el ingreso de dólares del año próximo? En septiembre, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyectó que la campaña agrícola 2020/21 para los principales cultivos alcanzaría las 120,8 millones de toneladas. Teniendo en cuenta el precio promedio FOB de julio a septiembre, significaba un ingreso de divisas de USD 25 mil millones y la recaudación fiscal de USD 12 mil millones.
Ahora, considerando la participación de cada uno de los cultivos y los diferentes productos exportables, el impacto de la suba de los precios FOB podría significar entre USD 4.000 y 5.000 millones adicionales en ingresos por exportaciones.
Los productores
Las mejores cotizaciones internacionales tienen impacto en los precios locales, por ende, en los números de los productores.
De acuerdo con los datos de la plataforma AgBI, la renta esperada para una producción de soja de zona núcleo pasó del 18% en agosto al 31% en noviembre. Se trata de la mejor región productiva para el cultivo, pero también hay mejoras considerables en el resto de las zonas. Por ejemplo, en el centro de Santa Fe, la renta esperada pasó del 8 al 21%; en el sur de Córdoba, del 5 al 23%; e incluso en el NOA, varió de una rentabilidad negativa del 10% a una ganancia del 12%.
¿Esta situación puede relajar los reclamos de los productores en relación a los derechos de exportación? Para Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), el nuevo precio de la soja “cambia el tono de la negociación, pero para nada significa dejar de lado el reclamo”.
Los productores, van más allá de los derechos de exportación y ven la presión impositiva como un conjunto. “Hace 20 años, de 100 pesos que facturabas 30 era impuestos; hoy son 70 u 80”, explicó el dirigente en diálogo con A24.com Agro. Y agregó que “un mayor precio de pizarra no significa mayor rentabilidad porque gran parte de eso se los llevan los costos de producción, incluidos los impuestos”.
Además, hay temor por los aumentos que el Gobierno pueda autorizar sobre los combustibles y el movimiento del tipo de cambio.
Subas generalizadas de los granos en el mercado de Chicago; la soja imparable
“Cualquier movimiento de precios nos va impactar fuertemente. No solo en las labores de siembra y cosecha, sino en el flete y en el secado”, precisó.
Por eso, resaltó que cuando se toma todo el paquete impositivo “sigue siendo pesadísimo” y consideró que “si la carga impositiva supera los 50, el negocio se complica y entra en una zona de riesgo”.
La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA) elabora un índice a partir de la medición de la presión impositiva sobre los principales cultivos agrícolas. La última medición, en septiembre, arrojó que la misma era del 62% teniendo en cuenta los cuatro principales cultivos: soja, maíz, trigo y girasol. En otras palabras, de cada 100 pesos de renta, solo 38 quedan para el productor.
En ese cálculo, el precio del commodity tiene gran influencia. Si bien el próximo índice recién se conocerá a mediados de diciembre, David Miazzo, economista en jefe de FADA, prevé una reducción de la presión impositiva. “Como consideramos la participación del Estado sobre la renta, al aumentar el precio de venta, este número baja”, explicó. De esta forma, “de mantenerse la tendencia de precios actuales, el índice podría perforar la barrera del 60%”.
Buena expectativa de precios
La actual suba de los valores se basa fundamentalmente en las activas compras de China, a una cosecha de Estados Unidos por debajo de las expectativas y a las dudas sobre el clima en Brasil y la Argentina. Es decir, una fuerte demanda vs una posible menor oferta.
“La perspectiva de los próximos meses es que se va a mantener esta tensión entre oferta y demanda, aunque no podemos predecir hasta dónde pueden llegar los valores”, sostuvo Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC).
De todas formas, advirtió que “el efecto Niña puede recortar las proyecciones de producción de la Argentina, algo que ya se está notando por ejemplo en la producción de trigo”. Por eso, consideró que “es posible que esta suba de precios termine ayudando a no sufrir tanto las consecuencias de una menor producción por la sequía”.
En cuanto a las conversaciones con el Gobierno, resaltó que el Consejo Agroindustrial «sigue trabajando fuerte en el proyecto de ley que prevé beneficios impositivos para inversiones en producción primaria y agroindustria», negociación que intentan «cerrar en noviembre».
En cuanto a las retenciones, «se pidió un programa a la baja para grandes cultivos y la eliminación inmediata a los cultivos regionales», subrayó.
Sobre esto último, en el sector esperan que el Gobierno acceda a avanzar a principio de año. Sin embargo, para la baja correspondiente a grandes cultivos, aún no hay fecha. Aunque algunos optimistas piensan que la Casa Rosada podría tener más receptividad una vez que se cierren las negociaciones con el FMI.
Más allá de los números finales, los buenos precios actuales generan un cambio de expectativas muy favorable para el desarrollo de negocios.
«El mayor impacto de la suba internacional del precio de la soja pasa por las expectativas. Vas a entrar en un año complejo en materia climática, pero con un incentivo que te lleva para adelante”, opinó Sebastián Salvaro, de AZ Group. Según el asesor de empresas, esta coyuntura «va a ayudar a la Argentina en general porque el productor ve un negocio interesante y pone en marcha una dinámica que genera más movimiento de la economía en las zonas rurales. Eso, dejando de lado el resultado final, que vamos a ver recién a fines de mayo».
Ese maldito clima
Para todas estas proyecciones, el mayor temor es el escenario climático. Si bien las lluvias de fines de octubre y las últimas semanas corrigieron el déficit hídrico que se arrastraba desde el otoño, y permitieron avanzar con las siembra a gran velocidad, aún se necesita muchas más agua para que los cultivos de verano puedan evolucionar favorablemente hasta la cosecha.
De acuerdo con un estudio de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FUBA), el fenómeno climático La Niña, que agudiza las condiciones de sequía, presenta un 90% de probabilidades de que vaya a persistir hasta finales de 2020 y un 55% de que lo haga hasta el primer trimestre de 2021″.
Así las cosas, se espera que el episodio de La Niña de este año sea de moderado a intenso.
Dato: la última vez que se registró un episodio intenso fue en 2010/2011, seguido por un episodio moderado en 2011/2012. La sumatoria de esos dos ciclos secos generó una caída de producción de 13,7 millones de toneladas de soja en dos años.
La soja y los ciclos presidenciales
Para cerrar, un dato curioso, tal vez meramente anecdótico.
Durante los ocho años de presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el precio promedio de la soja fue de USD 446 por tonelada.
Durante los cuatro años de Mauricio Macri se registró una brusca caída, con una soja apenas promediando los USD 348.
Alberto Fernández, en sus 11 meses de Gobierno, viene más retrasado aún, con un valor promedio de USD 338. Sin embargo, si se compara con el último año de la gestión de Macri, tuvo una mejora de USD 13.
Por lo pronto, es difícil prever con exactitud qué sucederá en el próximo año. A las cuestiones de oferta y demanda ya analizadas habrá que sumar la hoy incógnita Biden, y cuál será su política sobre energías renovables, gran impulsor del precio de los commodities durante el gobierno de Obama.
Si el nuevo presidente de los Estados Unidos decide apostar a los biocombustibles como parte de la estrategia de mitigación de cambio climático, podría regresar una nueva fase de precios altos. De todos modos, esta visión seguramente pueda chocar con la creciente dicotomía entre cultivos para comer o cultivos para combustibles, que recobra fuerzas en el mundo pandémico actual.
Dudas que se irán despejando con el tiempo. Por ahora, lo concreto es que a la Argentina se le abre una nueva oportunidad de mayor ingreso de dólares. Estaría muy bien aprovecharla.
Primicias Rurales
Fuente: A24 Agro