El maíz dio que hablar

El maíz dio que hablar

Por Matilde Fierro.
Buenos Aires, 2 junio (Especial de NA) — El maíz que tendrá una cosecha récord en la última campaña 2018-2019, estimada en 48 millones de toneladas, todavía tiene cuentas pendientes como la restitución de nutrientes ya que sólo vuelve al suelo el 40% de lo que se extrae con el cultivo.
Estos y muchos otros temas más se desarrollaron en el intenso Congreso 2019 de Maizar, la asociación que agrupa a la cadena de valor del maíz y el sorgo argentinos.
Los Mercados a término de Buenos Aires y Rosario MATba ROFEX aprovecharon el encuentro para anunciar otro récord de maíz.
Andrés Ponte, futuro presidente del Mercado a término unificado anunció que «se ha alcanzado una posición abierta de 1.5 millones de toneladas de maíz, volumen que prácticamente duplica el récord anterior».
Durante 2018 ya se había registrado una marca histórica que superó las 8 millones de toneladas negociadas, aunque se destaca el gran potencial que tiene a partir de la notable posición abierta alcanzada, ya que el interés abierto es un indicador fundamental que revela la confianza de la plaza en el Mercado y en el producto.
Por otro lado, en lo que va de 2019 se negociaron más de 4.5 millones de toneladas de maíz, 16%, por encima del ciclo anterior.
En mayo se superaron las 1.3 millones de toneladas negociadas, lo que duplicó la operatoria de futuros, multiplicando por cinco la de opciones y arrojó así un crecimiento del 160 % respecto del mismo período de 2018.
Por su parte, Marcos Hermansson, nuevo vicepresidente de la entidad, agregó que se está trabajando en seis ejes distintos para impulsar el crecimiento del volumen de los commodities agrícolas, en especial del maíz.
Con la presencia de panelistas nacionales e internacionales y un público nutrido de empresarios, productores, funcionarios, referentes y periodistas del sector se realizó el Congreso Maizar 2019, bajo el lema «El despegue internacional», en el complejo Goldencenter, en la Ciudad de Buenos Aires.
«El lema surgió como propuesta de futuro de una cadena que sigue creciendo en volumen y en agregado de valor, pero cuya competitividad siempre dependerá de su capacidad de insertarse exitosamente en el mercado internacional», indicó Gustavo Idígoras, presidente del Congreso.
Por su parte, Alberto Morelli, presidente de Maizar, coincidió sobre la dinámica positiva que genera el impulso exportador en el valor agregado de la cadena y en este sentido, resaltó el trabajo que el Gobierno desarrolla en materia de apertura de mercados, tanto para el maíz como para sus productos derivados.
Sin embargo, también señaló que hace falta mejorar otros factores que afectan la previsibilidad y la competitividad de la cadena, como los cambios en el marco regulatorio del bioetanol, la falta de una regulación nacional sobre productos fitosanitarios la demora en la concreción de una ley de semillas adecuada a los tiempos que corren y de una legislación que incentive el uso de fertilizantes.
La nueva frontera del maíz argentino también ocupó la atención al describirse las investigaciones que se llevan a cabo para expandir el cultivo en el NEA y la Patagonia.
En un momento de gran incertidumbre a nivel global, el Congreso Maizar 2019 se enfocó en algunas cuestiones que afectan la inserción internacional de la cadena del maíz.
Luis Vasconcellos e Souza, de la CEPM-Maíz Europa, indicó que es «un mundo con una incertidumbre enorme, la actividad agrícola es más peligrosa, porque se encuentra más dependiente de fuerzas externas: hay una globalización del riesgo», señaló.
Dijo que los consumidores europeos no quieren pensar en organismos genéticamente modificados (OGM) quizá porque la comida es barata. Y si los ciudadanos no quieren hablar de ello, sus representantes tampoco.
Vasconcellos tampoco fue muy optimista en relación con la política agrícola común europea (PAC), que requiere del 35 al 40% del presupuesto de la UE.
«Si Europa abre las puertas a los productos agropecuarios del Mercosur, es una contrariedad para la PAC. Es verdad que el maíz en la Argentina y Brasil es más barato», añadió.
También se abordó la situación con Colombia, mercado del maíz del que la Argentina fue desplazada por Estados Unidos, cuando le exportaba mercadería al país tropical por 2.500 millones de dólares y cayó a vender 300 millones.
En este sentido se aguarda, con esperanza de reactivación, la venida del presidente colombiano Iván Duque el próximo 10 de junio.
Leonardo Sarquís, ministro de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires; Alicia Ciciliani, su par de la Producción de Santa Fe y Sergio Busso, de Agricultura y Ganadería de Córdoba coincidieron en un panel porque los tres formaron la «Liga de provincias bioenergéticas».
Uno de los temas en que avanzarán junto con Maizar es en impulsar el mayor corte de las naftas con bioetanol, que incluso podría llegar hasta un 27,5%, como en Brasil.
Busso señaló que «en Córdoba vamos a orillar este año una producción de 20 millones de toneladas de maíz, pero sólo una tonelada va a ir a bioenergía».
«Esto es lo que tenemos que revisar, con la mirada del interior», afirmó el funcionario cordobés.

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El maíz dio que hablar

Menos operaciones por compra- venta de campos en un año

Por Matilde Fierro .
Buenos Aires, 19 mayo (Especial de NA) — La actividad del mercado inmobiliario rural descendió un 21 por ciento en un año y se refleja en menos operaciones por compras y ventas de campos en el país.
En diálogo con NA, Javier Christensen, presidente de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), analizó el comportamiento del sector en relación con el índice de la entidad, el InCAIR que marcó en abril 36,44 puntos de actividad.
«El último índice que tenemos es de abril que en forma comparativa fue un 21 por ciento menor contra el mismo mes del año pasado. La incertidumbre económica y política nos afecta enormemente», dijo.
También señaló que «el mercado está tranquilo, selectivo en las operaciones y las que se van cerrado son con una fuerte contra oferta que hace bajar el precio y en algunos casos con financiamiento del vendedor».
Para Christensen la última devaluación «afectó» al sector, «bajaron los valores, se retrajo la demanda», pero son «optimistas de una recuperación en cuanto desaparezca la incertidumbre política y que no se vuelva al pasado, esperamos no ir para atrás».
En cuanto a los valores de los campos expresó que bajaron un 30% frente a un máximo histórico: «estamos en un nivel de precios que creemos que sea un piso, no pensamos que siga bajando a menos que haya un descalabro total».
Así el directivo estimó el valor de la hectárea en la región núcleo entre 12 y 15 mil dólares.
«El país es tan grande con diversidad de cultivos que se pudo constatar una baja; en campos de cría la marca va de 2000 a 3500 dólares la hectárea, según el tipo del establecimiento», añadió a Noticias Argentinas.
Explicó que las ventas se producen en campos agrícolas de buena calidad, en buena zona y en un mercado reducido, los compradores son gente del sector; las operaciones son chicas a medianas, no hay grandes».
«Casi no hay inversores fuera del sector agropecuario. El riesgo país es tan alto que hay temores, así como los bonos argentinos fueron castigados en forma desproporcionada, también los campos son afectados por la misma situación», señaló el presidente de la Cámara.
Opinó además que «la tierra es un resguardo de valor y durante los últimos 40 años el revalúo de la tierra fue promedio de un 5 por ciento anual, en los últimos 25 años es del 8 por ciento; así antes una hectárea valía 1000 dólares y ahora vale 12 mil».
Con cinco años y medio de vigencia, éste es el índice número 66 de la historia de CAIR y corresponde al mes de abril del año 2019, con una variación intermensual que refleja una ligera suba del 6.5 por ciento.
«La nueva medición significó una leve mejoría con respecto al mes pasado y marca una tendencia alcista que se repite desde enero de este año», sostuvo el informe del InCAIR.
Además destacó que «a pesar de esto, sigue siendo muy bajo el índice general de la actividad que si lo comparamos con abril del año pasado es un 21% menor».
«La pérdida de confianza en el futuro de la economía, medida en riesgo país y la caída del valor de los títulos soberanos son factores que continúan afectando a nuestra actividad», manifestaron los autores del reporte.
Agregaron que «finalmente y efectuada una encuesta entre todos los socios de la Cámara respecto a cómo vislumbran la actividad del mercado inmobiliario rural durante abril y en comparación con marzo, el 25 por ciento sostiene que peor, en contra del 65 por ciento que cree que está igual y de sólo el 10% que aseguró que estuvo mejor».
El InCAIR se conforma, principalmente, por resultados de la encuesta mensual de actividad efectuada entre socios de todo el país; cantidad de avisos publicitarios de campos en venta o alquiler en los principales medios gráficos de tirada nacional y número de anunciantes en la web de CAIR.
También toma en cuenta operaciones rurales realizadas en el período analizado; búsquedas y consultas efectuadas por inversores en la web de CAIR y cantidad de avisos comerciales en las principales plazas del interior del país.
La tendencia alcista responde a la coyuntura económica ya que la tierra se pone a la venta por falta de renta en general para el propietario.

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El maíz dio que hablar

Hablan de malas y buenas noticias desde China

Por Matilde Fierro.
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Buenos Aires, 12 mayo (Especial de NA) — Buenas y malas noticias llegan desde China ya que la peste porcina africana afectó al país por lo que importará más carne de cerdo de la Argentina, mientras que reducirá la compra de poroto de soja porque hay menos animales para alimentar.
Así lo destacó un análisis de Juan Manuel Garzón, del instituto Ieral de la Fundación Mediterránea.
En diálogo con NA, el economista destacó que «las malas noticias es que están cayendo las importaciones de poroto de soja desde China con impacto mundial porque es el primer importador del producto».
«La principal hipótesis atribuye la merma a una epidemia aparentemente muy fuerte que es la fiebre porcina africana enfermedad, letal con los cerdos, pero que no afecta a las personas», dijo.
China utiliza el poroto de soja para hacer harina que se usa en raciones para alimentar distintos tipos de animales mientras que «una de las dos carnes más consumidas en ese país es el cerdo, por eso tiene influencia en su mercado interno».
«La buena noticia es que van necesitar importar carne de cerdo y Argentina ya tiene habilitada tres plantas porcinas, aunque China deba comprar otro tipo de carne», sostuvo Garzón a Noticias Argentinas.
También destacó que Argentina no produce tanta carne de cerdo, gran parte demandada en el consumo interno, pero en definitiva » le enviaríamos menos soja, pero le venderíamos más carne».
«El balance final es que lo que está pasando en China -siempre en los titulares- no es positivo para el futuro si su economía se va a enfriar, no le hace bien al precio de los commodities, además está la guerra económica con Estados Unidos aún no definida. Lo mejor que podría pasar es que China siga creciendo», advirtió.
También señaló que el presidente norteamericano «Donald Trump sigue profundizando el conflicto al anunciar por twitter que va a seguir subiendo los aranceles a los productos chinos».
La importación de poroto de soja por parte de China en el presente ciclo 2018-2019 sería de 84 millones de toneladas, una cifra 10 millones menor a la registrada en 2017-2018 debido al desastre productivo generado en la nación asiática por la fiebre porcina africana.
Así lo especificó un informe elaborado por Abigail Nguema, agregada agrícola del Departamento Agrícola de EE.UU. (USDA) en China, el cual se oficializó el miércoles 8 de mayo.
La proyección preliminar de importación de soja por parte de China en el período 2019-2020 tampoco es alentadora: apenas 83 millones de toneladas.
«La significativa caída de la demanda importadora proyectada para ambos períodos es el resultado de la fiebre porcina africana, enfermedad que comenzó a propagarse por China desde agosto de 2018», precisó el informe.
Agregó que «la enfermedad produjo una enorme disminución de las existencias de porcinos, lo que generó una reducción de la demanda interna de harina de soja destinada a alimentar cerdos», añadió.
La pérdida sería parcialmente compensada por una mayor producción local de carne aviar, vacuna y acuícola, aunque eso no logrará cubrir completamente el déficit de proteínas animales generado por el desastre porcino.
Por eso Garzón en su análisis consignó que «China deberá acelerar la tasa de expansión de sus importaciones de proteínas animales este año».
«Luego de las últimas y exitosas negociaciones, Argentina ha logrado vía libre para comercializar sus tres carnes líderes en el gigante asiático (bovina, porcina y aviar), lo que representa una enorme oportunidad por el tamaño del cliente (el más grande del mundo) y también por la situación coyuntural que éste atraviesa (con demanda insatisfecha y precios internos en alza)», consignó.
China posee el mercado de carnes más grande del mundo, combina una gran población de 1.400 millones de habitantes con un importante nivel de consumo promedio por persona (95 kilos al año).
Se consumen todas las carnes, aunque prevalecen la de cerdo, el 40%, 38 kilos anual y el pescado, 46%, 43 kilos al año%.
Las dos proteínas animales restantes, la carne de pollo y la de vaca, ponderan hoy relativamente poco.
Garzón insistió con que «la mala noticia es que, a consecuencia de esta epidemia y de otros factores (caso de la guerra comercial con USA), la demanda china de soja se ha desacelerado en forma notable, presionando los precios internacionales claramente a la baja».
«En estos meses donde Argentina está cosechando la soja del ciclo 2018-2019, claves en materia de exportación y comercialización por parte de los productores, la oleaginosa cotiza en los mercados globales casi un 20% por debajo de lo que se pagara por ella, en promedio, durante los últimos 3 años», añadió.
Hace pocos días el gobierno argentino anunció la apertura del mercado chino para la carne de cerdo, junto con la habilitación de unos 25 nuevos frigoríficos exportadores de las tres carnes líderes que produce el país, bovina, aviar y porcina.
De esta forma Argentina nivela bastante su posibilidad de acceso al mercado chino con la de otros países exportadores y competidores fuertes, como son Australia, Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea.

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Se diluyó el temor al alza de retenciones para el agro

Por Matilde Fierro.
Buenos Aires, 5 mayo (Especial de NA) — El temor de una suba de retenciones volvió a agitar el ambiente agropecuario durante unos días hasta que en privado el presidente Mauricio Macri le dijo a los referentes del campo que no se estudiaba esa medida.
La desmentida que trajo tranquilidad a los mercados del agro fue cuando Macri el 29 de abril anunció que por primera vez en la historia, la Argentina comenzará a exportar carne de cerdo a China, el principal consumidor de ese producto en el mundo.
El mandatario formuló el anuncio grabado en un acto en el frigorífico La Pompeya del distrito bonaerense de Marcos Paz.
En diálogo con NA, Horacio Salaverri, tesorero de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) consignó que en esa oportunidad el mandatario indicó a los presentes que no se estudiaba un alza de los derechos de exportación para el sector.
«En septiembre del año pasado aceptamos la vuelta a las retenciones por la situación crítica del país y ahora por una cuestión de que hay un principio de credibilidad, debería mantenerlas en los valores en que están para ser creíble el Gobierno», sostuvo el dirigente.
Salaverri explicó que la razón de por que no deben incrementarse las retenciones es que siempre son «distorsivas de los valores y que quitan incentivo a la inversión».
«Además de que quita rentabilidad, por otro lado genera una distorsión de valores cada vez que se aplica porque en realidad los valores de referencia del sector son los que tienen los commodities, cuando se alteran esos valores a través de las retenciones genera una distorsión del precio respecto de los costos que en la gran mayoría están dolarizados», señaló.
«Si yo coloco retenciones y más en forma porcentual bajo el valor del dólar en la mercadería que se vende, pero no se produce esto en los costos que siguen la cotización normal», aclaró a Noticias Argentinas.
En septiembre de 2018, el Gobierno aplicó un nuevo esquema de retenciones de 4 y 3 pesos por dólar exportado para todos los productos, no sólo del campo.
De acuerdo con la cotización del dólar, el peso de ese tributo es mayor o menor para los productores.
Además de cuatro pesos por dólar, la soja tiene un derecho de exportación fijo del 18 por ciento.
Un informe efectuado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) afirmó que el agro aportará en este 2019 la cifra de 142 mil millones de pesos más en retenciones que en 2018.
Con lo cual alcanzará un total de 230 mil millones de pesos, monto servirá para bajar en más de un 60% el déficit fiscal previsto inicialmente, de acuerdo al análisis de la BCR.
En 2018, el campo contribuyó con retenciones por $88.113 millones.
Los economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario enumeran siempre las razones por las cuales no les convienen las retenciones al agro.
Entre esos motivos se encuentran que «los derechos de exportación generan menor área sembrada, menor producción y una menor actividad económica nacional, especialmente en el interior».
Además «los menores volúmenes producidos generan una menor actividad en el flete camionero y caída en el consumo de gas oil y en los ingresos de los transportistas», precisaron.
En tanto, aquí se destacó que el sector agropecuario argentino consume anualmente 3.800 millones de litros de gasoil, lo que genera un gasto de 4.300 millones de dólares que se reingresan a la economía para su circulación.
Según estimaciones propias de la BCR, exclusivamente la producción de granos y su transporte son responsables del 12% del consumo de gasoil en nuestro país, unos 2.000 millones de litros que implican un gasto de 2.300 millones de dólares.
Por otra parte «una menor producción de soja por una eventual alza de las retenciones provocará una menor actividad en el complejo industrial oleaginoso».
Los especialistas de la BCR indicaron que este año el sector acercará al fisco 230.062 millones de pesos, un 161% más que en 2018 o una mejora de casi 142.000 millones de pesos extra.
La Bolsa rosarina hizo los cálculos con un tipo de cambio promedio de $43,60 por dólar: «Estos 142.000 millones de pesos representan el 0,8 % del PBI proyectado para el año 2019», sostuvieron los autores del informe.
El estudio señaló que si el tipo de cambio promedio en 2019 superara los $43,60 «la recaudación de derechos de exportación y aporte del campo y la agroindustria serían superiores».

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El maíz dio que hablar

Mujer Rural, se escuchan nuevas voces

Por Matilde Fierro* .
Buenos Aires, 28 abril (Especial de NA) — El primer libro que rescata la visibilidad y la potencia que tiene la mujer rural como productora, profesional, agente de cambio y como partícipe del sistema productivo argentino acaba de ver la luz en la Feria del Libro.
Se trata del texto «Mujer Rural. Nuevas voces», cuya autora principal es Adela Nores, directora de la Sociedad Rural Argentina y representante argentina ante la OMA, Organización Mundial de Agricultores, también se desempeña como productora agropecuaria en el partido de Puán en la provincia de Buenos Aires.
El libro instala una nueva mirada ante una realidad antes ignorada o tapada por el estereotipo de que la mujer rural es la que proviene de la agricultura familiar o de los pueblos originarios.
En este abordaje surgen con fuerza productoras mujeres que han debido hacerse cargo de los campos, cumplen tareas antes reservadas a los hombres, son gremialistas agropecuarias, organizadoras de Pymes, profesionales de carreras agroindustriales que día a día recorren grandes extensiones del agro argentino en cumplimiento de su tarea y muchas más relacionadas al sector.
«Quise presentar una imagen mucho más cercana de la mujer rural argentina que no solamente cumple un papel fundamental en el hogar de campo, sino que también tiene un alto peso en las tareas productivas y de administración», dice Adela en la introducción.
El trabajo fue realizado en base a unas 40 entrevistas a mujeres rurales de todo el país con mayor o menor perfil, pero todas contestaron sobre temas que hacen al desarrollo de un mejor nivel de vida.
Por eso los capítulos se dividieron en «La nueva Mujer Rural», «La tierra», «El agua», «La energía», «La conectividad», «Educación y capacitación», «Asociaciones. Cooperativismo», «Pymes» y «Políticas públicas».
Las mujeres rurales son un tercio de la población mundial y responsables del 50% de la producción de alimentos del mundo.
Tienen un lugar reconocido en la sustentabilidad de la tierra, las empresas familiares y en la protección del tejido social, advierte el primer capítulo.
El 27% de las mujeres rurales que trabajan lo hacen en la producción mundial de alimentos, pero la mayoría no recibe pago por su trabajo. Sólo el 4% percibe una entrada propia.
Adriana Pepa, una de las entrevistadas, de Fray Luis Beltrán, Maipú, Mendoza, quien es contadora, productora y cooperativista, se define como una mujer rural, porque cree «que el ruralismo es bueno. A pesar de lo difícil que han sido siempre las condiciones en el campo, más difíciles que otras, considero que es muy beneficioso vivir en el campo porque esa vida te hace tener otra mirada».
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) sostiene que si la mujer tuviera el mismo acceso que los hombres a los medios de producción, la rentabilidad de sus cosechas y granjas hasta aumentaría hasta un 30% y se reduciría el hambre entre un 12 y 17%.
Las leyes y prácticas discriminatorias hacia la mujer, especialmente aquéllas que limitan o impiden que posean o hereden tierras, son un obstáculo fundamental para su desarrollo económico en el mundo.
Raquel Medicina de Campetelli desarrolló con su familia el emprendimiento orgánico Finca del Paraná en la zona de Fighiera, en Santa Fe y concibe la propiedad de la tierra como un ámbito familiar.
«Soy docente jubilada, tengo 62 años. Para nosotros el campo es un cable a tierra que nos conecta con la naturaleza y el medio ambiente… Nuestra finca está ubicada en las barrancas del Río Paraná», asegura.
Fabiana Menna, una italiana, coordinadora de las actividades de la Fundación Gran Chaco, vive en Formosa Capital y viaja cada dos semanas a las localidades del interior de Salta, Formosa y Chaco.
En cuanto a los pueblos originarios afirma: «La tierra es de las comunidades indígenas».
Lo habitual en el campo es que la mujer colabore con el marido, quien maneja el emprendimiento. Margarita Melo de Vaquer es responsable del área forestal de un grupo empresario, pero indica: «Tengo tierra compartida, es de mi marido y mía».
Para Marta Aicardi, la dirigente de mujeres de Federación Agraria (FAA) de Argentina no fue fácil en su momento dejar el campo para radicarse en Justiniano Posse, Córdoba.
«La verdad es que es un orgullo saber que somos productores de alimentos para todo el mundo y que eso constituye la base de la economía de nuestro país», acota.
No obstante, el acceso al agua potable es un problema muy serio en las zonas rurales de nuestro país y en muchos casos se tiene que llevar en bidones a los campos, esto implica tiempo y esfuerzo extra que deben soportar las mujeres.
«El agua es un grave problema en nuestra provincia, el agua es escasa, donde no falta, tiene un alto porcentaje de arsénico, el PH alcanza 8 punto y no es bueno para el consumo humano», describe Norma Gutiérrez de Eduardo Castex, La Pampa.
Además el acceso a las fuentes de energía eléctrica, alternativas y gas es uno de los problemas que afronta la mujer rural.
Patricia Anne Mac Lean, quien es ganadera en la Patagonia, aportó: «Tenemos energía, en primer lugar con motor de luz gasolero y naftero, ambos muy caros de mantener».
Para Liliana Cagnoli, quien desarrolla proyectos de Responsabilidad Social con impacto local en Tandil (Buenos Aires), «el ámbito rural, al igual que otros sectores de la sociedad necesitan herramientas que los incentive y permitan ser cada vez más responsables en su accionar».
La falta de llegada a Internet y los deplorables caminos rurales exigen políticas públicas para mejorar la calidad de vida de la mujer en la ruralidad queda claro en el libro.

(*) Coautora del libro «Mujer Rural. Nuevas voces».

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La Campaña Fina 2019-2010 genera expectativas entusiastas

La Campaña Fina 2019-2010 genera expectativas entusiastas

Por Matilde Fierro.
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Buenos Aires, 14 abril (Especial de NA) — El anuncio de que se espera una cosecha récord muy cerca de las 25 millones de toneladas para la Campaña Fina 2019-2020 entre cebada y trigo causó repercusión favorable en distintos ámbitos.
Por una parte, el trigo será por tercera vez consecutiva protagonista de una recolección récord, datos vertidos en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en el lanzamiento de la Fina que tendrá las sembradoras a todo motor en junio para cosecharse a partir de noviembre-diciembre, cuando el año electoral ya esté definido.
El cereal estaba todo sembrado y en septiembre de 2018 el Gobierno sorprendió al fijar retenciones de $4 por dólar exportado para el trigo y otros productos. De no haberse hecho, en lugar de las 6,4 millones de hectáreas esperadas, el área podría haberse estimado en 6,7 millones de hectáreas para esta campaña, sostuvo Agustín Tejeda, economista jefe de la entidad.
Además, se podría haber proyectado un millón de toneladas más de producción y 500 mil toneladas adicionales de exportaciones, según el especialista.
El presidente de la Bolsa de Cereales, Raúl Cavallo, inauguró el lanzamiento de la Campaña Fina 2019-2020 y anticipó que la cadena de trigo aportará 3.500 millones de dólares en valor agregado y 3.200 millones de dólares en exportaciones.
Cavallo reafirmó que la cadena del trigo ha sido la que mayor crecimiento ha mostrado desde la campaña 2015-2016, como respuesta a los nuevos incentivos dados por la eliminación de las trabas a las exportaciones y la reducción en el peso de los derechos de exportación.
En este sentido, destacó que en estas últimas tres campañas «el área creció un 51%, incorporando 2,1 millones de hectáreas y la producción un 64%, alcanzando el récord histórico de 19 millones de toneladas en la campaña pasada 2018-2019».
«Uno de los principales desafíos que trae el aumento de la producción argentina de trigo y cebada es la inserción de ésta en un mercado internacional cada vez más competitivo» expresó, Cavallo.
En relación a esto, manifestó que Argentina necesita de una dinámica agenda de negociaciones internacionales para mejorar el acceso a los principales mercados, así como de mejoras en la logística e infraestructura para bajar los costos de llevar esos productos al mundo.
El trigo argentino tiene de adversarios a competidores exportadores como Rusia y Ucrania, mientras que hay cierta expectativa por el cupo para importar que estableció Brasil de 750 mil toneladas de todo origen que podría o no afectar a la Argentina, según crezcan otros destinos: Argelia e Indonesia.
La Bolsa de Cereales proyectó para la Campaña Fina 2019-2020 un área total de 7,4 millones de hectáreas a implantarse con trigo y cebada, un 2,8 % por encima del ciclo previo.
El área destinada a trigo ascendería a 6,4 millones de hectáreas, la mayor superficie destinada al cultivo en los últimos 18 años.
Si las condiciones climáticas a lo largo de la campaña son favorables, se cosechará un volumen final de 20,6 millones de toneladas de trigo, un 8,4 % por encima del ciclo 2018-2019.
El cultivo de cebada transitaría sin modificación de área sembrada respecto a la campaña previa y se estima un volumen de 4 millones de toneladas.
En conjunto, ambos cereales de invierno aportarían un nuevo récord de producción al alcanzar un volumen total de 24,6 millones de toneladas.
Otra confirmación es que en Argentina durante los últimos años más del 80% de la producción de trigo y cebada se realizó con niveles medios y altos de tecnología.
Para la próxima campaña fina 2019-2020 el volumen de fertilizantes podría crecer entre un 4 y un 7%, dependiendo del contexto climático.
Asimismo, esperan un aumento del 3 a 5 % en el uso de fungicidas y del 3 % en el de semillas, lo cual resalta una buena expectativa para el próximo ciclo de invierno.
El Producto Bruto de trigo y cebada totalizará para la campaña que se inicia un valor de 3.950 millones de dólares, con una disminución del 7% respecto de la campaña anterior por la baja de los precios internacionales registrada.
Sin embargo, al evaluar el Producto Bruto a precios constantes de la campaña 2018-2019, se registraría un incremento de 260 millones de dólares, alcanzando para el 2020 un total de 4.500 millones de dólares.
A su vez, las cadenas vinculadas a los cereales de invierno aportarían durante 2020 unos 3.500 millones de dólares en exportaciones y 1.100 millones en recaudación fiscal, esta explicada esencialmente por el impuesto a las ganancias (38%) y los derechos de exportación (31%).
Esteban Copati, jefe de Estimaciones Agrícolas, destacó una mayor expansión de área en cultivos de fina, donde «la adecuada humedad registrada a pocas semanas de iniciar la siembra, conjuntamente con un escenario climático favorable, permitiría recuperar áreas que no pudieron ser sembradas durante el ciclo previo y elevar la superficie destinada a trigo a 6,4 millones de hectáreas, la mayor superficie de las últimas 18 campañas».
En tanto, Sofía Gayo, analista del Departamento de Investigación y Prospectiva de la Bolsa, precisó que el volumen aplicado de fertilizantes actualmente se ubica un 75 % por encima del valor en 2014-2015, la campaña con menor registro de tecnología de los últimos años.
Tejeda señaló que, pese a la caída en los precios y por consiguiente en los márgenes, el trigo junto a la soja de segunda continúa siendo la opción más redituable para los productores en esta campaña.

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