Abr 9, 2019 | Columnas
Por Matilde Fierro.
Buenos Aires, 7 abril (Especial de NA) — El Estado en sus distintos niveles, gobiernos nacional, provinciales y municipios, se lleva más del 60 por ciento de la renta agrícola que es el valor de la producción menos costos.
Según el Indice FADA de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, la medición trimestral de marzo de 2019 marca una participación de los impuestos sobre la renta agrícola del 60,6% para el promedio ponderado de los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol.
Es decir, que de cada $100 de renta que genera una hectárea agrícola, $60,60 se lo llevan los distintos niveles de Gobierno.
En diálogo con NA, el economista en jefe de FADA, David Miazzo confirmó que resulta «llamativo» la «estabilidad del indicador» ya que en diciembre la participación del Estado fue de 60,5.
Lo atribuye a que impidieron subir el Indice «la mejora esperada en los rindes agrícolas de la campaña 2018-2019 tomando las estimaciones más conservadoras que son las de Agroindustria».
«El otro favor que influyó en la estabilidad del Indice «es el movimiento reciente del tipo de cambio con el alza del dólar» destacó a Noticias Argentinas.
En principio «iba a haber un aumento por los costos en pesos de labores y fletes que subieron del 36 al 40 por ciento, además de que incide «la actualización de los impuestos del inmobiliario rural y las tasas viales que son los únicos tributos que se actualizan una vez al año».
También se cuenta para subir el Indice la caída en los precios de los commodities que se observó en el primer trimestre.
En términos concretos se está esperando que la cosecha 2018- 2019 sea récord en toneladas, con incrementos esperados para maíz y soja cercanos al 40% con respecto a la campaña 2017-2018 marcada por la sequía.
Este elemento genera un incremento del valor de producción, de la renta y hace caer la participación relativa del Estado en ésta.
Además en las últimas semanas el tipo de cambio comenzó a subir, este movimiento colabora a que los incrementos de fletes y labores en pesos no impacten de lleno sobre la rentabilidad de los cultivos.
«Si esto no hubiera sido así, se habría producido un aumento de cierta significación en el indicador», aclaró Miazzo.
Mientras que el promedio ponderado de cultivos a nivel nacional es de 60,5%, la participación del Estado en soja es del 65,8%, maíz 52,3%, trigo 53,5% y girasol 67,8%.
Con respecto a la medición anterior, correspondiente a diciembre de 2018, cuando el índice marcó una participación del Estado en la renta agrícola del 60,5%, la actual muestra finalmente sólo un aumento de 0,1 puntos porcentuales.
Así no quedó más remedio que resultara llamativa la estabilidad del indicador, ya que algunas variables estaban impulsando el indicador hacia arriba.
La caída de los precios de soja y maíz, con respecto a diciembre reduce la rentabilidad y ante una «torta» más chica, la participación del Estado crece en términos relativos.
Luego de una importante devaluación como la vivida en 2018, se suceden incrementos de precios y costos, con efectos directos sobre la inflación.
En el caso de la agricultura, eran esperadas alzas en los costos de fletes y labores que en diciembre aún no se habían registrado.
La actualización de las tasas viales municipales y los inmobiliarios rurales provinciales generaron un efecto de incremento del indicador en marzo que durante 2018 se había licuado producto de la devaluación.
Estos tres elementos eran los que venían marcando un aumento de la participación del Estado en la renta agrícola, sin embargo, dos variables jugaron a favor de la baja del indicador: la cosecha récord y el movimiento del tipo de cambio.
Con respecto a diciembre de 2018, se observan caídas en los precios disponibles en dólares de soja y maíz. La soja cayó un 5% y el maíz un 6%. El trigo tuvo un incremento de 3% y el girasol de 1%.
Si la comparación se hace contra marzo de 2018, se observa un movimiento negativo de 22% para soja, 22% para maíz y del 26% para girasol y una suba del 4% en el trigo; en esta caída está implícito el nuevo esquema de derechos de exportación.
En el caso de los fletes, hubo un incremento de precios en el último trimestre de un 41% en promedio.
Mientras el índice FADA nacional es de 60,6%, Córdoba registra un 59,3%, Buenos Aires 63,2%, Santa Fe 60,4%, La Pampa 62,2% y San Luis 58,1%.
En estos resultados, se conjugan los rindes, los impuestos provinciales y locales y los fletes, que generan efectos distintos sobre cada uno de los cultivos.
Primicias Rurales
Abr 1, 2019 | Columnas
Por Matilde Fierro .
Buenos Aires, 31 marzo (Especial de NA) — El Censo Nacional Agropecuario 2018 finalizó con un barrido de 195 millones de hectáreas, de las cuales 161,7 millones son destinadas al uso agropecuario y forestal mientras que los restantes 33,2 millones corresponden a otras utilizaciones.
Como resultado de ese barrido fueron encuestadas 236.601 explotaciones agropecuarias (EAP) en todo el país de un total de 389.353 registros censales.
A esto deben sumarse 48.904 registros pendientes de incorporación (correspondientes a explotaciones agropecuarias ubicadas fuera del segmento censal que fueron derivados a otros censistas, productores ausentes, etc.) y 103.848 terrenos no agropecuarios.
Hay un proceso de «concentración», dijo el presidente de Federación Agraria Argentina (FAA), Carlos Achetoni, en una reunión sobre agricultores familiares en Bilbao, España.
Acotó que en 30 años bajó un 30 por ciento el número de explotaciones agropecuarias.
Sin embargo otra es la mirada del director Nacional de Estadísticas del Sector Primario y coordinador del Censo Nacional Agropecuario 2018, Roberto Bisang, quien en diálogo con NA consideró que el actual censo «es un operativo a escala nacional y para el INDEC significó un cambio sustancial de metodología».
El último censo fue en 2002, hecho en papel, en cambio este último utilizó tecnología y «apunta a capturar todos los cambios que ha habido en el campo que son sustantivos a la fecha».
Los análisis preliminares, según Bisang muestran «los cambios que estamos observando, por ejemplo que hay una tendencia muy fuerte a la agricultura bajo contrato, del acceso a la tierra a través de alquileres, por caso».
También una fuerte expansión de la agricultura pampeana (maíz, soja, girasol, trigo) a otras provincias como «Salta, Santiago del Estero, Chaco, Córdoba, San Luis» que incursionan en estos cultivos.
Lo otro que dejan entrever los datos recabados es que se afianzan las economías regionales, «como el arándano en Concordia (Entre Ríos), la fruta fina en Los Antiguos (Santa Cruz), maní en Córdoba y los limones en Tucumán que se ha convertido en un polo mundial» del cítrico dijo Bisang a Noticias Argentinas.
También detectaron que en determinadas explotaciones hay industralización: «muelen su propio grano, lo convierten en alimentos balanceados, integrados en los mismos campos que luego se derivan a la ganadería porcina, vacuna».
Otra cosa que detectaron es que se «empiezan a ver emprendimientos turísticos, como las estancias bonaerenses, la ruta del vino en San Juan y Mendoza» así como «la producción de biocombustibles, derivados del maíz y soja para corte o producción propia».
El Censo Nacional Agropecuario 2018 para su director permite detectar «una producción muy dinámica y el barrido de datos consolida como importante que el mundo del campo va más allá de la soja, maíz y la ganadería convencional. Es un agro bastante más diversificado y con cierta industrialización dentro de los propios campos».
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El censo
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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) anunció este jueves que concluyó el operativo de campo del CNA 2018, cuyas tareas se iniciaron el 15 de septiembre de 2018.
La estructura censal nacional fue integrada por aproximadamente 3.500 técnicos; incluyó coordinadores, jefes de zona, auxiliares, supervisores y censistas que fueron capacitados para las distintas funciones específicas.
En tanto, el INDEC y las Direcciones Provinciales de Estadística completaron la etapa censal de este ambicioso proyecto, que se destacó por el desafío de utilizar por primera vez nuevas herramientas informáticas para relevar, almacenar, supervisar y procesar datos.
El CNA 2018 tuvo como objetivo relevar los datos estructurales de las explotaciones agropecuarias de la Argentina y el operativo se basó en el reemplazo de los cuestionarios, mapas y planillas de seguimiento en papel por medios electrónicos: tableta, aplicación móvil, sistema de gestión informático.
Los contenidos de la Aplicación Móvil (APP CNA 2018) se estructuraron en tres módulos: «Cuestionario» (captura de datos); «Geográfico» (material cartográfico de referencia) y «Registro de Novedades» (control del proceso operativo).
El aprovechamiento de las tecnologías de información, control y transmisión de datos permitió obtener ventajas metodológicas y operativas.
En tanto en el «Módulo Cuestionario» se identificó el productor y determinó la explotación agropecuaria. Se relevaron el uso del suelo; prácticas culturales; producción animal; infraestructura y maquinaria y residentes y trabajadores.
Los entrevistados, en interacción con el censista, ubicaron su explotación agropecuaria en la cartografía digital. De esta manera, la información obtenida quedó geo-referenciada desde su captura.
La unidad estadística del CNA 2018 es la explotación agropecuaria, que es el tópico de organización de la producción, con una base territorial, una superficie no menor a 500 m2 dentro de los límites de una misma provincia y con un responsable que ejerce la dirección de la explotación asumiendo los riesgos productivos y económicos de la actividad.
Primicias Rurales
Mar 26, 2019 | Columnas
Por Matilde Fierro.
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Buenos Aires, 25 marzo (Especial de NA) — La Argentina hizo su presentación formal de la carne argentina en Estados Unidos para celebrar la reapertura de ese mercado vedado para el país durante 17 años.
Fue de la mano del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) en Washington, en una delegación encabezada por su presidente, Ulises Forte y el vicepresidente, Mario Ravettino con la presencia del secretario Guillermo Bernaudo (Agroindustria).
La presentación tuvo su epicentro en una cena en la Embajada argentina en la capital norteamericana.
En diálogo con NA, Forte consideró que «más allá de lo que significa la reapertura de Estados Unidos, se le abre al país una puerta al mundo».
Estar posicionados en Estados Unidos no implica «solamente las 20 mil toneladas de carne premium para molienda que compran los norteamericanos, además del nicho de cortes de alto valor que está importando Estados Unidos», sino que es una vidriera que remite a otros mercados como Japón, México, Corea y países del Caribe por nombrar algunos que se pueden sentir potenciados a comprar a la Argentina.
«Nos sentimos muy entusiasmados», consignó Ulises Forte a Noticias Argentinas recién regresado de Washington, donde la carne argentina brilló con el mérito propio de los cortes certificados de Angus que se eligieron para la demostración de las virtudes del producto argentino.
De este modo, con una cena para importadores norteamericanos y autoridades políticas de Estados Unidos, la carne argentina estuvo literalmente en la boca de los comensales.
«Fue un encuentro muy importante, con más de cien invitados, en donde no solamente degustamos lomo argentino de altísima calidad, sino que le pudimos explicar a importadores, funcionarios y gente muy influyente del mundo comercial y político de Estados Unidos las ventajas de nuestro producto más emblemático», aseguró Forte.
Durante el encuentro se enfatizó en la genética y el sistema de producción argentino, libre de hormonas y promotores de crecimiento, el gran trabajo de la industria frigorífica y, en definitiva, la terneza, jugosidad y gran sabor de nuestra carne.
De la reunión también participaron el embajador argentino en Estados Unidos, Fernando Oris de Roa, y el agregado agrícola, José Molina, además de representantes de la industria frigorífica nacional.
«También notamos un alto interés por parte de los dueños de cadenas de hoteles y restaurantes de lujo», agregó el presidente del IPCVA quien destacó que la reapertura del mercado norteamericano fue un logro en conjunto por parte de privados y el Estado.
Además señaló que existe coincidencia de que en «un par de años Estados Unidos va a ser un mercado importantísimo para la carne argentina».
La visita a Estados Unidos concluyó con dos importantes encuentros con autoridades del «Instituto de carnes de Norteamérica» y referentes del «Consejo de Importadores de Carnes de América».
En tanto, la delegación nacional recorrió el supermercado «Whole Foods Market/Amazon», interesado en importar carne de alta calidad argentina.
La cadena de supermercados «Whole Foods Market» fue adquirida por el gigante Amazon en 2017 y se caracteriza por la venta de productos naturales con clientes de elevado poder adquisitivo.
El fervor también estuvo presente en la Asociación Argentina de Angus, que representa al ganado vacuno más consumido en la Argentina y cuya carne dio el gusto a los paladares exigentes de Estados Unidos.
Recientemente, unos 100 kilos de carne Angus certificada llegaron al puerto norteamericano de Philadelphia, lo que concretó de esa forma el retorno de este producto a Estados Unidos.
«Sin dudas es un hecho trascendente ya que Angus es la marca más reconocida por su calidad en el mercado norteamericano.
Acompañar este emblema con el prestigio de la Argentina como productor de carnes naturales es una combinación virtuosa», indicó el presidente de la Asociación, Alfredo Gusmán.
Actualmente hay 16 frigoríficos aprobados para producir cortes Angus Certificados, de los cuales 10 están habilitados para exportar a Estados Unidos.
Primicias Rurales
Mar 9, 2019 | Columnas
Buenos Aires, 9 marzo (PR/19 Especial por Matilde Fierro) — La liquidación de vientres que lleva a la reducción del stock ganadero vacuno es una realidad, en la actualidad, con una faena de hembras del 48 % en febrero, luego de cinco meses de realizarlas por encima del 45%.
Así lo consignó la Cámara de Industria y Comercio de Carnes, Ciccra, que dirige Miguel Schiariti en su último informe económico
del sector del mes de febrero.
«En este contexto y sin consulta con todos los actores de la cadena parece temerario y hasta irresponsable que la Secretaría de
Agroindustria resuelva bajar el peso de faena de hembras para que algunos, muy pocos, hagan un negocio financiero con la vaquillona cada vez más liviana a expensas del resto de la cadena», indicó el reporte.
Añadió que «según una encuesta de la cámara de engordadores a corral el 75% de los empresarios se opone a liberar o bajar el
peso de faena de las hembras».
Según sus cálculos el faltante será de «cerca de 500 mil terneros el año 2020, cuando se verán los efectos de la política
ganadera aplicada ahora por Agroindustria, traducidas en freno de la producción y las exportaciones y aumento de precio para los
consumidores locales».
De acuerdo con las estimaciones de Ciccra, en febrero de 2019 se faenaron 970 mil cabezas de ganado vacuno; el nivel de
actividad resultó inferior tanto en comparación con enero de 2019 como con febrero de 2018.
En tanto, la participación de las hembras en la faena total volvió a subir, «llegando a 48,3% del total, algo que no se
observaba desde marzo de 2010 o noviembre de 2009».
«La creciente demanda china, así como la persistencia de un elevado costo del dinero, son factores que explican por qué los
productores ganaderos deciden vender cantidades crecientes de vacas», precisaron.
Por su parte, la participación de las hembras en el arranque de 2019 llegó a 48,0% del total, «sólo comparable con los registrados
en los primeros bimestres de 2008 y de 2009, cuando el sector transitaba la peor fase de liquidación de hembras de las últimas
décadas».
El nuevo peso mínimo de faena para hembras vacunas se redujo a 140 kilogramos res con hueso y en machos sigue en 165 kilos.
Las autoridades de la Secretaría de Agroindustria dispusieron reducir el peso mínimo de faena para hembras para que encuentren
«oportunidades de abastecimiento de los mercados en condiciones económicas razonables que no afecten el libre juego de los
mismos».
La resolución 74/19 –publicada en el Boletín Oficial– produjo reacciones adversas y a favor.
Para la Sociedad Rural Argentina la nueva medida va en «el sentido correcto» y la SRA destacó además en un comunicado que
están «convencidos de que la ganadería argentina puede generar más producción que garantice mayor oferta de carne tanto para el
mercado interno como la exportación, y que esto debe lograrse a través de incentivos».
«Abastecer los mercados internacionales que demandan la producción de novillos pesados» necesita que «el mayor peso de
faena deba procurarse a través de incentivos de mercado y no de penalidades, por lo que abogamos por la ausencia total de
restricciones o intervenciones por parte del Estado en esta cuestión».
En este sentido, «la disminución del peso mínimo de faena para las terneras publicado en el Boletín Oficial se encuentra en
el camino correcto en tanto le permite al criador percibir un mejor precio para sus terneras», sostuvo la SRA.
Por su parte, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) recibió con beneplácito la
resolución que diferencia el peso mínimo de faena entre machos y hembras.
«Entendemos desde CARBAP, que se trata de una medida que va en el sentido correcto, hacia la eliminación total del peso mínimo de faena, sin afectar la producción global de carnes», expresó la entidad que agrupa a 114 asociaciones rurales de dos provincias.
También afirmaron que «concluye una situación que generaba negocios para pocos en detrimento de muchos. Y es por ese motivo
que seguramente se oirán muchas voces críticas al respecto».
«Esta decisión, para nada atenta contra la producción de carnes en la Argentina, y menos aún ocasiona una menor producción de
carne como algunos intentan hacer creer; por el contrario, permite que muchos teneros vayan a la producción de novillos porque el
consumo estará suficientemente abastecido», precisó Carbap.
En tanto, la medida fue durante muchos años solicitada por Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas
(Fifra) «por considerar que existen sobradas razones técnicas de índoles biológicas, regiones productivas, razas de hacienda,
disponibilidad de alimentos, económicas y financieras, que determinan que el peso mínimo de faena debe ser diferente para
machos y hembras».
También manifestaron que «la composición de las categorías de faena de los últimos cinco años está compuesta por un 60% de
categorías livianas (teneros, novillitos y vaquillonas) y dentro de éstas el 15% está representado por terneras».
«Esto significa que el sector productor tiene que vender con destino a faena aproximadamente 2 millones de terneras por año. Es
una clara medida de ayuda al criador y productor ganadero».
Por otra parte, precisaron que «en virtud de la caída en la cantidad de animales encerrados en corrales hacia finales de 2018 y comienzo de 2019, consideramos que esta medida ayudará para que haya en lo inmediato un mayor encierre y consiguientemente una reactivación de ese sector».
«Esta decisión no ocasiona una menor producción de carne como algunos intentan hacer creer; por el contrario, permite que muchos teneros vayan a la producción de novillos porque el consumo estará
suficientemente abastecido», dijeron.
No es el caso del Consorcio de Exportadores de Carnes de Argentina (ABC), entidad que representa a los exportadores de productos cárnicos bovinos del país que lamentó la medida adoptada mediante resolución Nº 74/2019 de la Secretaría de Agroindustria y consideró que se «ha retrocedido de manera categórica en la recuperación de la producción de carnes».
«Indudablemente con la resolución adoptada se producirá menos volumen de carnes, a contramano total de las políticas de los
países competidores, que incentivan permanentemente la faena de animales pesados y la recuperación en kilogramos del stock
ganadero», añadieron.
Advirtieron que Argentina volverá a tener medias reses de 70 kg en su comercialización de carnes, «favoreciendo a determinados intereses particulares y castigando al bien general de todos los operadores de la cadena de ganados y carnes».
«El tema fundamental para recuperar el sector es indudablemente la transparencia y el control de la evasión, que hoy alcanza niveles alarmantes. En tal sentido, la resolución adoptada incentiva la operación de los sectores informales que son los interesados en contar con hacienda liviana», sostuvo ABC.
Matilde Fierro para Primicias Rurales
Mar 4, 2019 | Columnas
Por Matilde Fierro.
Buenos Aires, 3 marzo (Especial de NA) — La luz de alarma en el sector que produce peras y manzanas en el Alto
Valle de Río Negro se encendió en los últimos días ya que el Gobierno brasileño decidió suspender por tiempo
indeterminado las puertas a esas frutas, debido a que está presente la plaga Carpocapsa.
Las autoridades del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y de la Secretaría de
Agroindustria de la Nación –junto con los gobiernos provinciales de Neuquén, Río Negro y Mendoza, y el sector
privado– se encuentran realizando intensas gestiones para revertir la suspensión.
Brasil aduce que detectaron larvas de Carpocapsa (Cydia pomonella) en cargamentos inspeccionados en la frontera
entre ambos países.
El presidente del Senasa, Ricardo Negri, tuvo el pasado jueves una conversación con su par de Brasil, de la
Secretaría de Defensa Agropecuaria (SDA/MAPA), José Guilherme Tollstadius Leal, en la que hablaron de temas
técnicos relacionados con la suspensión de exportaciones de peras y manzanas argentinas.
Según pudo saber NA de una fuente del Senasa, luego de eso, desde Brasil enviaron las demandas que tienen
para el levantamiento de la suspensión.
El director nacional de Protección Vegetal del Senasa, Diego Quiroga, y su equipo técnico, analizaron esas
peticiones y realizaron el pasado viernes una teleconferencia para avanzar con las respuestas de parte de Argentina.
Las conversaciones, que se iniciaron por medio del secretario de Agroindustria de la Nación, Luis Etchevehere y la
ministra de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento (MAPA) de Brasil, Tereza Cristina, continuarán en Brasil con la
presencia del presidente del Senasa, Ricardo Negri.
Técnicos de la Dirección Nacional de Protección Vegetal del Senasa, a cargo de Quiroga, trabajaron en un plan que
el propio Negri presentará ante las autoridades del MAPA de Brasil.
«Esta suspensión es una luz amarilla que nos pone Brasil.
Estamos trabajando desde cada uno de los sectores involucrados, públicos y privados, para lograr que se levante lo
antes posible», explicó el vicepresidente del Senasa, Guillermo Rossi.
A su vez, se trabajaba con productores y exportadores a cuyos cargamentos enviados con destino al vecino país se
le detectaron larvas vivas de la plaga, con medidas como la suspensión de establecimientos, unidades productivas,
galpones de empaque y exportadores.
Esto además implica una investigación documental y técnica para encontrar las razones de la presencia de la plaga,
según lo acordado en el plan de trabajo entre Brasil y Argentina en 2015.
«Nosotros venimos aplicando todas las medidas contempladas en el plan de trabajo acordado con Brasil en 2015 y
que hasta ahora había dado muy buenos resultados, pero este año se han dado intercepciones. Por ello extremamos
los controles, un trabajo que estamos realizando junto con las provincias y el sector privado, con los que nos reunimos
la semana pasada», explicó Rossi.
Este plan de trabajo implica la ejecución de un Sistema de Mitigación de Riesgo con una serie de medidas técnicas
y sanitarias que tienden a minimizar o reducir el peligro de transmisión de la Carpocapsa, dado que Brasil es libre de
la plaga.
Información del Senasa refrendada por el Indec indica que en 2018 se exportaron a Brasil 126.090 toneladas de las
frutas: 20.496 toneladas de manzanas y 106 mil toneladas de peras.
Representan 108 millones de dólares, 19,4 millones de U$S de manzanas y 89 millones de U$S de peras.
Una de las cosas que remarcó el Senasa es que se trata de «suspensión del mercado» y no «cierre», como en 2015,
cuando hubo 27 intercepciones contra las 9 de ahora (oportunidades en que camiones con peras y manzanas
volvieron entre enero y febrero de la frontera con Brasil).
Por eso es una luz amarilla de alerta: antes de que se produzca el cierre se está en diálogo permanente con el
vecino país para levantar la suspensión.
Se habla de una plaga que se sabe que existe, que no se niega ni desconoce, no es algo nuevo y justamente por
eso se trabaja en un Sistema de Mitigación de Riesgo, los productores tienen la responsabilidad primaria en la
cadena y así le siguen todos los demás.
Las fuentes consultadas por NA opinan que en la suspensión se mezcla la política de protección del mercado
interno que implementó el nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sobre la economía de su país.
«Se suman varios elementos en una misma situación, la Carpocapsa y también la decisión política de Brasil de
proteger a sus propios productores lo que está dentro de cierta lógica», señaló en declaraciones periodísticas
Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de fruta de Río Negro y Neuquén.
? La industria frutícola patagónica atraviesa conflictos económicos que afectan a la producción desde hace tres
lustros y ahora la crisis se profundiza.
Primicias Rurales
Feb 24, 2019 | Columnas
Por Matilde Fierro.
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Buenos Aires, 24 febrero (Especial de NA) — Un índice se suma al trabajo de apuntalar las economías regionales y es el que mide la competitividad, elaborado por la entidad cooperativista Coninagro con la consultora Ecolatina, presentado con muchas expectativas.
Según el nuevo índice la competitividad cayó 1,3 por ciento en 2018 en las economías regionales; la situación económica del país no ayudó.
Mientras que en el tercer trimestre del año pasado, el Indice de Competitividad de Coninagro (IC) mostró un retroceso de 3,9% frente al mismo período de 2017.
No obstante, no todas las dimensiones mostraron un desempeño negativo y el sector externo es una de las excepciones; de hecho, este pilar mostró un avance de 7,9%.
Un incremento de esta variable indica que los ingresos por exportaciones permiten adquirir mayor cantidad de bienes y servicios en la economía argentina.
Ocurre que durante el tercer trimestre, la inestabilidad cambiaria fue persistente y los saltos de tipo de cambio fueron más que significativos.
La sequía no ayudó y motivó que los productos primarios y manufacturados agropecuarios y también de las economías regionales cayeran en volumen.
Sin embargo, no todo fueron malas noticias: el aumento del tipo de cambio y las negociaciones con distintos países para abrir mercados facilitaron los envíos de producción argentina al exterior, con exportaciones que crecieron a dos dígitos en el último bimestre del año.
Por otra parte, las economías regionales avanzan en la obtención de sellos de valor agregado, los cuales permiten diferenciar el producto y garantizar un estándar de calidad.
Se entiende por competitividad multidimensional de las economías regionales al conjunto de factores a nivel nacional, provincial y sectorial que determinan su productividad.
A su vez, la productividad de las economías regionales determina el nivel de prosperidad que pueden alcanzar los territorios en los que se desenvuelven.
El lema que utilizó Coninagro para presentar el índice fue «buscar nuevas herramientas para mejorar la competitividad de los productos argentinos», enfocado en analizar la situación de las producciones de nuestro país.
«Trabajamos para que los productores sean más competitivos, trayendo propuestas e instrumentos que beneficien y permita alcanzar dicho objetivo», indicó el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto.
Explicó que recorrieron «todo el país para conocer el perfil de los pequeños y medianos productores, con sus diferentes idiosincrasias hasta encontrar puntos en común que nos permitan analizar la evolución de las actividades que se realizan en las diferentes regiones».
También se enumeraron las tareas de la entidad con la mirada en las producciones regionales: la presentación de una Ley de economías regionales, los aportes presentados para mejorar una ley de seguros y la Ley de semillas, sumado a pedidos reiterados por una baja en los impuestos han sido gestiones y acciones de la entidad para mejorar la competitividad de los productores agroindustriales.
El Índice de Competitividad de Coninagro (IC) se definió técnicamente como una construcción metodológica que permite medir y representar, mediante un único número, la evolución de la competitividad conjunta de las economías regionales argentinas.
Se divide en siete dimensiones que se analizan: los recursos naturales, la infraestructura, población, el entorno macroeconómico e institucional, el desempeño económico, además del sector externo y calidad-diferenciación.
«Este es un trabajo que hicimos en conjunto con Coninagro desde Ecolatina, elaboramos la metodología para medir la competitividad de las economías regionales», reafirmó Mariángel Ghilardi Sierra, coordinadora de Estudios Sectoriales de la consultora, en diálogo con NA.
Expresó que «es un índice que refleja algo multidimensional que no tiene solamente que ver con el dólar y lo que muestra en el último año es un deterioro de la competitividad enmarcado en un contexto macroeconómico que nació por caída del consumo, los precios un poco retrasados y en esa línea es que vemos que la competitividad en los últimos tiempos se deterioró».
«Son 24 indicadores que conforman este índice para todas las economías regionales, algunos actúan en el último tiempo de manera positiva y otros negativa», aclaró a Noticias Argentinas.
La especialista afirmó que «en términos de concepto es muy amplio, tenemos cuestiones de demanda oferta, pero también tenemos el sector externo, la población, tenemos la infraestructura».
Ratificó que «en 2018, la competitividad multidimensional de las economías regionales cayó 1,3 por ciento. Esperamos que este año haya una mejora si el contexto macroeconómico comienza a acompañar el consumo, la demanda externa y empiezan a materializarse todas las exportaciones en las economías regionales».
Las economías regionales que incluye el índice de Coninagro son algodón, arroz, carne bovina, carne avícola, cítricos, granos, hortalizas, leche, maní, manzanas, miel, ovinos, papa, peras, porcinos, vino y mosto y yerba mate.
Primicias Rurales
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