La misma cuenta con 160 hectáreas de ambientes palustres y comunidades vegetales acuáticas, la reserva alberga una notable diversidad de flora y fauna nativa.
Buenos Aires, 4 de septiembre (PR/25) .- Un nuevo acuerdo busca fortalecer la protección de los ecosistemas del Delta del Paraná mediante la elaboración de un plan de manejo y una línea de base de biodiversidad. El trabajo estará a cargo de especialistas ambientales en articulación con distintas instituciones comprometidas con la conservación de la zona.
La iniciativa surge de un convenio entre Aves Argentinas y la Reserva Natural Privada Achalay, ubicada en la primera sección de islas del Bajo Delta, la cual cuenta con 160 hectáreas de ambientes palustres y comunidades vegetales acuáticas, la reserva alberga una notable diversidad de flora y fauna nativa, y desde 2017 integra la Red Argentina de Reservas Naturales Privadas.
“El Delta del Paraná es uno de los humedales más importantes del país y su conservación requiere del compromiso articulado entre el sector público, las organizaciones y la sociedad civil”, afirmó Hernán Casañas, director ejecutivo de Aves Argentinas.
El convenio se suma a los esfuerzos por complementar el sistema de áreas protegidas públicas con reservas privadas, impulsando el ecoturismo, la educación ambiental y el desarrollo sustentable en uno de los territorios más valiosos y amenazados de la Argentina.
Buenos Aires, martes 2 septiembre (PR/25) — La Sociedad Rural de Formosa obtuvo a finales de agosto el sello de la Certificación de Prácticas Laborales Sostenibles del RENATRE por cumplir con la normativa laboral nacional y adoptar una gestión responsable en el sector rural argentino.
La Certificación PLS tiene como objetivo fomentar el respeto a los derechos humanos y fundamentales del trabajo, a través de la implementación de procesos de debida diligencia empresarial alineados con los principales estándares nacionales e internacionales.
De este modo, el Registro reconoce y acompaña a las organizaciones que impulsan operaciones productivas y comerciales sostenibles, contribuyendo a la generación de trabajo decente y al fortalecimiento de la actividad rural.
El presidente del RENATRE, José Voytenco , afirmó: «Esta certificación es un avance histórico, ahora los trabajadores rurales podrán identificar fácilmente a las empresas que cumplen con todos sus derechos. No es solo un papel, es una garantía y un incentivo para que más empleadores se sumen al cambio que el campo necesita».
Por su parte, el director del organismo, Abel Guerrieri , indicó: “Este es el inicio para que las empresas agropecuarias que certifican sus prácticas laborales no solo cumplan con los estándares internacionales, sino que también acceden a mercados globales cada vez más exigentes”.
El proceso de certificación es simple y transparente, de validez anual. Se inicia con una solicitud en línea (Portal RENATRE), sigue con la presentación de documentación sobre las relaciones laborales, y continúa con la visita de los establecimientos. Los empleadores registrados en el organismo acceden en forma gratuita, y eventualmente se podrá solicitar el reintegro de viáticos teniendo en cuenta las ubicaciones de los establecimientos a certificar ya que el sello alcanza al empleador y sus establecimientos. En el mes de agosto 20 empresas se encuentran transitando el proceso de certificación.
Para finalizar, el director del Registro, Adrián Luna Vázquez , agregó: “Esta certificación es una herramienta clave para competir con transparencia y responsabilidad en la economía global, garantiza sostenibilidad laboral y posiciona al sector rural argentino como líder en producción responsable”.
Con esta primera certificación, el RENATRE sienta un precedente para que otras instituciones y empresas se sumen a esta iniciativa que destaca la contribución positiva del sector empleador en la sostenibilidad de las relaciones laborales y los entornos rurales de todo el país.
El Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE) tiene carácter de ente autárquico de derecho público no estatal.
Omar Kassab lidera una producción que no solo produce yerba mate de exportación, sino que también cuenta una historia de migración, identidad y pasión por una bebida que une culturas.
Buenos Aires, 1 de septiembre (PR/25) .- Omar Kassab nació en Siria, en una familia marcada por la diáspora. Su tío fue uno de los tantos inmigrantes que, en la década del 50, llegaron a Argentina en busca de oportunidades. Lo que encontró fue más que trabajo: halló un país que lo recibió con los brazos abiertos y una costumbre que lo conquistó para siempre EL MATE.
La historia familiar dio un giro inesperado cuando, 40 años después, aquel tío volvió a Siria con un mate bajo el brazo. Lo compartió con sus seres queridos, y lo que comenzó como una curiosidad se transformó en un ritual diario. El mate se instaló en la cultura siria, adaptándose a sus costumbres: se toma en vasos de vidrio, sin termo, con la pava calentándose constantemente. Hoy, Siria es el principal destino de la yerba mate argentina, con un consumo anual de 45.000 toneladas.
Desde Comandante Andresito, Omar Kassab dirige Yerbatera Hoja Verde, una empresa que combina el respeto por los tiempos de la naturaleza con tecnología de punta. Las marcas Don Omar, Secadero y Salam son el resultado de un proceso cuidado, donde cada hoja se estaciona durante 24 meses a una temperatura constante de 30°C, lo que permite obtener una yerba suave, sin acidez, con un sabor ahumado que remite a lo artesanal.
“Cada eslabón de la cadena productiva es como un integrante de una familia. Si uno está mal, se resiente todo el sistema”, explica Kassab. Bajo esa filosofía, la empresa trabaja para garantizar el bienestar de cada sector, desde el cultivo hasta el envasado, con el objetivo de lograr un producto de excelencia que represente a Argentina en el mundo.
La expansión de la yerba mate no se dio por estrategias de mercado, sino por el boca a boca, por el contagio del hábito. En Siria, el mate se convirtió en un símbolo de encuentro, de pausa, de conexión. Y en muchos países, la asociación con figuras como Messi o Maradona ayuda a vincular la bebida con la identidad argentina.
“En algunos lugares, no saben dónde queda Argentina, pero si nombrás a Messi, enseguida lo ubican. Es como un embajador mundial”, reflexiona Kassab.
La yerba mate, entonces, no solo viaja en contenedores marítimos, sino también en la memoria afectiva de quienes la comparten.
Legado que trasciende fronteras
Para Omar Kassab, la yerba mate es más que un producto: es una historia que se sigue escribiendo. Desde los primeros envíos en cajas de madera hasta los actuales contenedores de 50 kilos, el camino recorrido habla de esfuerzo, visión y amor por una tradición que se volvió universal.
“Es un orgullo haber desarrollado un producto que nos represente en el mundo. La yerba mate es una gran familia, y nosotros trabajamos cada día para que esa familia esté bien”, concluye.
En tiempos donde las fronteras parecen difusas y las culturas se entrelazan, el mate sigue siendo ese hilo invisible que une a quienes lo toman, sin importar dónde estén. Y en esa trama, Omar Kassab y Yerbatera Hoja Verde ocupan un lugar central.Por Marizú Olivera Orquera
En el Día Nacional del Árbol, Senasa destaca el rol de su Programa de Sanidad de Material de Propagación, Micropropagación y/o Multiplicación Vegetal.
Buenos Aires, lunes 1 septiembre (PR/25) — En el Día Nacional del Árbol, que en Argentina se celebra cada 29 de agosto, el Senasa invitó a reflexionar sobre la importancia de la forestación, y la protección de las especies arbóreas que forman parte de nuestra identidad y patrimonio natural.
A nivel internacional, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) impulsa la concientización mundial sobre la importancia de proteger las plantas para combatir el hambre, reducir la pobreza y fomentar el desarrollo económico. Enfatiza además que las plantas son esenciales para la vida debido a que generan el oxígeno que respiramos.
En esa línea, el Senasa pondera los beneficios que brindan los árboles: absorben el CO?, lo que contribuye significativamente a reducir la concentración de gases; regulan la temperatura en áreas urbanas. Pueden disminuir la temperatura del aire entre 2 y 8 °C, ayudando a combatir el efecto de calor urbano generado por el concreto; y mejoran la calidad del aire. Filtran contaminantes como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, ozono y óxidos de azufre, además de partículas finas como polvo o humo.
También generan hábitats y alimentos para otras plantas y animales; Proporcionan alimentos, madera, energía esenciales para poblaciones rurales y urbanas; ayudan a reducir inundaciones y la erosión del suelo; y regulan el ciclo del agua y protegen los recursos hídricos evitando la desertificación y degradación del suelo.
La Argentina cuenta con una amplia diversidad de árboles nativos que enriquecen su geografía. En el norte, se destacan especies como los lapachos, de flores rosadas o amarillas, que embellecen las ciudades y forman parte de bosques subtropicales junto a quebrachos y algarrobos, fundamentales para las comunidades rurales y para el equilibrio de los ecosistemas chaqueños y áridos.
En la región pampeana y central, los espinillos representan una especie resistente, asociada tanto a usos ornamentales como a la restauración de ambientes degradados. Hacia la cordillera patagónica, especies como las lengas y otros Nothofagus constituyen la base de los bosques templados australes, mientras que el pehuén o araucaria araucana, emblema de la Patagonia andina, posee además un valor cultural, alimenticio y ancestral para los pueblos originarios.
Cada una de estas especies refleja la riqueza biológica de nuestro territorio y la necesidad de protegerlas frente a amenazas fitosanitarias que pueden comprometer su regeneración y permanencia. En este sentido, el Senasa, a través de su accionar en viveros y en el control de movimientos de plantas mediante el Documento de Tránsito Vegetal electrónico (DTV-e), cumple una función estratégica en la prevención de plagas y en la promoción de un desarrollo sustentable del sector viverista y forestal.
El Programa Nacional de Sanidad de Material de Propagación, Micropropagación y/o Multiplicación Vegetal del organismo nacional es una herramienta clave para cuidar la producción, trazabilidad y sanidad de los viveros que abastecen al sector forestal y ornamental en todo el país.
“Cumple un rol central en la prevención y control de plagas que pueden afectar la producción y el ambiente, asegurando que los viveros trabajen bajo condiciones fitosanitarias adecuadas. Esto adquiere especial relevancia cuando se trata de especies autóctonas, cuya conservación y propagación resultan esenciales para la protección de los ecosistemas y el fortalecimiento de corredores biológicos que sostienen la biodiversidad”, afirma Hernán von Baczko, coordinador del Programa.
Entre las especies nativas de gran valor cultural, social y ecológico, se encuentra el ceibo, árbol de flores rojas intensas que fue elegido como flor nacional argentina. Originario de la región del Litoral, representa un símbolo de identidad que también ofrece sombra, refugio para aves y protección de las riberas.
“Su propagación en viveros bajo estándares fitosanitarios contribuye no solo a su conservación, sino también a garantizar ejemplares sanos que puedan ser utilizados en forestación urbana, restauración de ambientes naturales y espacios comunitarios”, explica Julián Jezierski, referente de Vigilancia Fitosanitaria del Senasa y especialista en ornamentales.
La producción de árboles nativos sanos no solo fortalece la conservación de la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas, sino que también genera beneficios sociales ya que fomenta el arbolado urbano, mejora la calidad de vida de la población, contribuye a la mitigación climática y favorece el arraigo cultural en cada región.
El Senasa reafirmó su compromiso con la protección vegetal y con el trabajo junto a viveristas, instituciones y comunidades para contribuir a que las generaciones futuras continúen disfrutando de la belleza, los servicios ambientales y el valor cultural de nuestros árboles autóctonos.
Un nuevo estudio demuestra cómo las proteínas pudieron formarse antes de que existieran las células, resolviendo un enigma científico de décadas
Las moléculas presentes en aguas termales como la Gran Fuente Prismática de Yellowstone podrían haber sido fuente de vida primitiva. (REUTERS/Nuri Vallbona)
Buenos Aires, lunes 1 septiembre (PR/25) — Científicos británicos aseguran haber resuelto uno de los misterios más antiguos de la biología: cómo se formaron las primeras proteínas en la Tierra primitiva, un descubrimiento que podría explicar el origen mismo de la vida.
En un estudio publicado el pasado miércoles en la revista Nature, investigadores de University College London demostraron cómo las moléculas de ARN (ácido ribonucleico) y los aminoácidos pudieron combinarse mediante interacciones puramente aleatorias para formar proteínas, las moléculas esenciales que ejecutan prácticamente todas las funciones celulares.
“Hemos logrado la primera parte de ese proceso complejo, utilizando química muy simple en agua a pH neutro para unir aminoácidos al ARN”, declaró en un comunicado Matthew Powner, químico de University College London y coautor del estudio. “La química es espontánea, selectiva y podría haber ocurrido en la Tierra primitiva”.
El dilema del huevo y la gallina
Las proteínas son creadas dentro de una compleja máquina molecular celular llamada ribosoma, basándose en instrucciones transportadas por el ARN. (Imagen Ilustrativa Infobae)
El hallazgo aborda un problema fundamental que ha desconcertado a los científicos durante más de cinco décadas: las células no podrían existir sin proteínas, pero las proteínas se crean dentro de las células. Es un dilema clásico del huevo y la gallina que ha dificultado la comprensión de cómo surgió la vida.
Las proteínas son moléculas complejas responsables del crecimiento y supervivencia de los organismos, desde la formación de huesos hasta el soporte inmunológico. Sin embargo, estas moléculas no se replican por sí mismas, sino que son creadas dentro de una compleja máquina molecular celular llamada ribosoma, basándose en instrucciones transportadas por el ARN.
“Las proteínas no pueden replicarse a sí mismas y se construyen a partir de planos proporcionados por ácidos nucleicos como el ADN y el ARN, que instruyen a los aminoácidos para que se ensamblen”, explica el estudio.
Una reacción química espontánea
Los investigadores centraron su atención en una molécula reactiva llamada pantetina, que ya es conocida por su papel crucial en el metabolismo. En un estudio previo, el equipo había descubierto que estos compuestos probablemente abundaban en los lagos de la Tierra primitiva.
Cuando mezclaron pantetina y aminoácidos en una solución acuosa, el equipo descubrió que los aminoácidos reaccionaron con el compuesto para crear otra sustancia química llamada aminoacil-tiol. Este tiol, demostraron posteriormente, se combinó con ARN flotante libre en agua a pH neutro para iniciar una reacción que transfirió los aminoácidos al ARN, uniéndolos.
“En un escenario donde tienes aminoácidos, donde tienes moléculas de ARN, si tienes tioles —moléculas de azufre— esto es, creo, casi inevitable que este tipo de proceso pueda ocurrir”, declaró Powner al Washington Post.
Condiciones de la Tierra primitiva
Los ingredientes básicos y las condiciones necesarias para este proceso —en agua— se cree que estuvieron presentes en la Tierra hace aproximadamente 4 mil millones de años, proporcionando pistas sobre cómo pudo haberse iniciado la vida temprana o cómo podría surgir en otros planetas.
“Parece bastante probable”que esta reacción habría estado ocurriendo en la Tierra primitiva, según Powner, cuyo laboratorio investiga los procesos químicos que conducen a la vida, explorando mecanismos clave observados en todos los organismos vivos.
El proceso podría haber tenido lugar en pozas o lagos en la Tierra primitiva, ya que las concentraciones de los químicos probablemente habrían sido demasiado diluidas en los océanos para permitir estas reacciones.
Investigadores han vinculado químicamente los aminoácidos de la vida al ARN en condiciones que podrían haber ocurrido en la Tierra primitiva (Europa Press)
Implicaciones y limitaciones
Aaron Goldman, biólogo del Oberlin College que no participó en el estudio, destacó la importancia del descubrimiento. “Esto identifica una química nueva e intrigante que arroja luz sobre un posible precursor” del proceso de síntesis de proteínas, señaló al Post.
La evidencia evolutiva indica que este proceso de síntesis de proteínas “es la característica más antigua de la biología molecular que aún se encuentra en nuestras células hoy”, agregó Goldman.
Sin embargo, el estudio también presenta limitaciones. La pantetina crucial para hacer que todo esto funcione no se habría encontrado en concentraciones suficientemente altas en los océanos primordiales de la Tierra, donde muchos científicos creen que pudo haberse originado la vida, sino solo en cuerpos de agua dulce más pequeños, donde estaría menos diluida.
Además, Nick Lane, químico especialista en el origen de la vida en UCL que no participó en el estudio, advirtió que las cadenas de aminoácidos que se están produciendo son aleatorias y caóticas, a diferencia de los arreglos ordenados producidos por los ribosomas.
“Todavía no han resuelto ese problema”, señaló Lane a la revista Science.
A pesar de estas limitaciones, el descubrimiento representa un avance significativo en la comprensión de cómo pudo haber surgido la vida. Los investigadores creen que con miles de millones de años para que estos químicos interactúen, los procesos aleatorios eventualmente podrían haber dado lugar a formas de vida más organizadas.
El estudio también tiene implicaciones para la búsqueda de vida en otros planetas, ya que las condiciones y ingredientes básicos identificados podrían existir en mundos similares a la Tierra primitiva.
El Senasa organizó el Taller Regional de protección fitosanitaria que fortaleció el vínculo de los países del continente en torno a esta importante temática.
Buenos Aires, sábado 30 agosto (PR/25) — Entre el 26 y el 29 de agosto, la Argentina fue sede del Taller Regional de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) 2025 para América Latina que, organizado por el Senasa y con el apoyo del Comité de Sanidad Vegetal del Cono Sur (Cosave), se realizó en el Auditorio Manuel Belgrano de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Durante el encuentro, que se lleva a cabo cada año en un país de la región, se abordaron temas estratégicos vinculados a la gobernanza de la CIPF, la actualización de los comités técnicos y el análisis de los proyectos de normas internacionales para medidas fitosanitarias (NIMF) que actualmente se encuentran en consulta pública.
Entre los temas más relevantes abordados, se destacaron:
• La regulación de plagas para el comercio internacional de fruta fresca de banano.
• La revisión de la NIMF 26 sobre áreas libres de moscas de los frutos, de especial importancia para la Argentina.
• La discusión de proyectos de normas sobre inspección de campo, certificados fitosanitarios y auditorías remotas.
Asimismo, se debatieron aspectos relacionados con el uso de la certificación fitosanitaria electrónica (ePhyto, por sus siglas en inglés) en la región, como así también del comercio electrónico
El taller constituyó un espacio clave para continuar fortaleciendo la posición de América Latina, lo que conlleva a tener una sólida voz regional en los foros internacionales, como la Comisión de Medidas Fitosanitarias de la CIPF que se reúne anualmente en Roma, Italia, con la participación de sus 185 países miembros.