Eliminaron retenciones a exportaciones de productos industriales de la vitivinicultura.
El beneficio estimado es de $400 millones anuales, según la Corporación Vitivinícola.
Tras una serie de pedidos realizados desde la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) y la Cámara Argentina de Vinos a Granel ante las Secretarías de Agricultura y Comercio de la Nación, se publicó el decreto poniendo fin a las retenciones a la exportación de ácido tartárico, ácido metatartárico y cremor tártaro.
Pagaban alícuotas del 4,5% y el beneficio estimado es de $400 millones por año.
El decreto 305/25 lleva la firma del presidente Javier Milei eliminando los últimos derechos de exportaciones que quedaban vigentes para productos de base industrial exportables de la vitivinicultura argentina.
El decreto que pone fin a la imposición de Derechos de Exportación para tres productos exportables:
Estos productos son elaborados por empresas que luego exportan y hasta ahora tenían que pagar Derechos de Exportación del 4,5% sobre el precio final de venta.
Desde el decreto 305/25 pasan a tener retenciones 0%.
Según datos del INDEC, en los últimos cinco años se exportaron en estas posiciones arancelarias 8,1 millones de dólares en promedio por año por lo que la quita de derechos de exportación implica un alivio fiscal para el sector cercano a los 360.00 dólares anuales (más de 400 millones de pesos por año).
“La presente medida busca dotar de una mayor competitividad a la actividad manufacturera a través de la reducción de los derechos de exportación a la mayoría de los productos industriales con valor agregado, alineando las políticas con los principios de la libertad y una mayor apertura del comercio”, destaca el decreto nacional.
Buenos Aires, 10 de mayo (PR/25) .- El color del queso es uno de los principales atributos que los consumidores notan e influye significativamente en sus decisiones de compra
También sirve como un indicador de calidad, a menudo correlacionándose con factores como el sabor, la higiene y la madurez. La mayoría de los quesos tienen un color amarillo mantecoso natural, derivado del b-caroteno presente en la leche de vaca.
Este betacaroteno, absorbido por las reservas de grasa del animal, se almacena dentro de los glóbulos de grasa de la leche. Debido a las proteínas y las membranas de los glóbulos de grasa, el pigmento amarillo se enmascara, lo que hace que la leche parezca blanca.
Sin embargo, durante la elaboración del queso, las proteínas se descomponen y las membranas se disuelven debido a la acidificación y el cuajo. Esto hace visible el tono amarillo del betacaroteno. En consecuencia, los quesos con mayor contenido de grasa tienden a tener un color amarillo más intenso.
Por el contrario, los quesos elaborados con leche de cabra y oveja son blancos porque estos animales convierten el betacaroteno de su dieta en vitamina A (retinol), que es incolora. Por lo tanto, la leche de cabra y oveja contiene retinol y xantofilas en su lugar. Los cambios estacionales también afectan al color del queso.
Durante varios años, casos de defectos de color en superficies de queso han sido documentados en la literatura. Las inconsistencias esporádicas en la apariencia del queso pueden resultar en una degradación, llevando a pérdidas económicas para los productores.
Las superficies de los quesos son particularmente susceptibles a la contaminación por microorganismos debido a su alta actividad de agua y condiciones favorables de acidez. Una de las estrategias más efectivas para prolongar la vida útil del queso y mejorar su calidad es el empaque adecuado. Muchos estudios publicados recientemente se han centrado en la seguridad del queso y la extensión de su vida útil.
Defectos microbianos del color en el queso
En el contexto del queso, el color puede verse influenciado por varios factores, como la composición de la leche, el proceso de fabricación, la presencia de microorganismos y la etapa de maduración. Estos factores afectan la percepción de la calidad del producto, lo que hace que el color sea uno de los atributos más influyentes para el consumidor. Los defectos en el queso pueden resultar en costos de retiro de productos, detener procesos de producción completos. En consecuencia, puede tener un impacto económico significativo en la industria del queso.
Defecto de color azul
La piocianina es un compuesto de fenazina azul con funciones clave en el metabolismo del hierro, junto con notables propiedades antibacterianas y antifúngicas. Actúa como una molécula de señalización de detección de quórum. Se ha sugerido que la piocianina es la causa del defecto azul en ciertos quesos, donde se aislaron cepas de Pseudomonas fluorescens biovar IV. Se descubrió que estas cepas producen tanto pioverdina, responsable de la fluorescencia, como piocianina, que imparte la decoloración azul observada en los quesos defectuosos.
Defecto de color rosa
El defecto rosado es un problema global que impacta la industria del queso y se ha observado en varias variedades de queso, incluyendo los tipos suizo, cheddar, grana e italiano, así como en quesos madurados coloreados con achiote. Este defecto puede presentarse como una banda debajo de la superficie del queso o puede estar distribuido esporádicamente en todo el queso. Se han sugerido numerosos factores, incluyendo influencias físicas, bioquímicas y microbianas, como contribuyentes a este defecto. En algunos casos documentados, el defecto del queso no fue causado directamente por la producción de pigmento microbiano, sino más bien por reacciones químicas que ocurrieron en sustratos previamente generados a través de la actividad microbiana.
Defecto de color marrón
La aparición de diversas manchas de color en la corteza del queso durante el proceso de maduración y durante todo el período de comercialización ha sido un problema importante para los productores. Este problema justifica una mayor atención para desarrollar medidas estratégicas destinadas a combatir y mitigar su impacto. Estos problemas han provocado una disminución de las ventas y pérdidas económicas. El defecto de color marrón o amarronado es el problema más frecuente en las cortezas de los quesos.
Estrategias para mitigar los defectos de color en el queso
El color del queso tiene una importancia significativa para los consumidores, ya que asocian características específicas como la calidad, el sabor y la madurez con los colores. Numerosas industrias de colorantes alimentarios producen una amplia gama de preparaciones de colorantes naturales para su uso en los sectores alimentario, farmacéutico y cosmético. Los principales colorantes naturales que se utilizan habitualmente en la industria láctea difieren según el lugar de producción. Algunos de los colorantes mas utilizados son :
Achiote: derivado de las semillas de la planta Bixa orellana L., se utiliza ampliamente como colorante alimentario y en la producción de queso. Los extractos comerciales de achiote están disponibles en formas estabilizadas y vienen en una gama de colores, desde rojo hasta naranja y amarillo. Es responsable del color característico de los quesos anaranjados, como el Cheddar rojo, el Gouda, el Prato y el Mimolette.
Pimentón: típicamente un polvo rojo oscuro con un sabor fuerte, se elabora moliendo vainas secas de pimiento dulce. Contiene principalmente dos carotenoides, capsantina y capsorrubina, que proporcionan el color amarillo a naranja característico del pimentón. Se ha aplicado a la superficie de quesos de cabra como Ibores y Majorero. En la elaboración tradicional de quesos portugueses, especialmente para quesos hechos con leche cruda de cabra y oveja, el pimentón se utiliza para colorear la corteza del queso y corregir defectos de color secundarios.
Betacaroteno:se encuentra de forma natural en la leche de vacas lactantes alimentadas con pasto . Es un colorante eficaz para el queso porque está presente de forma natural en la leche, proporciona un color atractivo para los consumidores y no provoca sabores desagradables.
Luteína: es un pigmento liposoluble natural de color amarillo-rojo con propiedades antioxidantes, que se encuentra en vegetales de hojas verdes y zanahorias amarillas. Se ha utilizado eficazmente como colorante alimentario en una amplia variedad de productos, incluidas cortezas de queso y queso procesado, productos lácteos saborizados, cortezas de queso comestibles y helados.
Azafrán: esta especia se utiliza a veces como colorante natural en el queso. Conocido por su distintivo sabor amargo, debido al compuesto picrocrocina, y su aroma principalmente proveniente del azafranal, el azafrán es valorado por su color vivo. Un queso muy conocido que contiene azafrán es Piacentinu Enesse, un queso duro elaborado con leche de oveja, donde el azafrán realza tanto el color como el sabor.
¿Cómo prevenir defectos de color en el queso?
Para evitar defectos microbiológicos, es fundamental seguir buenas prácticas de fabricación y mantener los estándares de higiene desde el ordeño hasta el envío, en particular en el caso de los quesos elaborados con leche cruda. Este ámbito también presenta oportunidades prometedoras para el desarrollo de envases activos que puedan controlar los microorganismos durante toda la vida útil del queso.
Una fuente importante de pérdidas en la comercialización del queso se produce durante el almacenamiento, donde es frecuente la contaminación por bacterias, mohos y levaduras. Esta contaminación puede provocar irregularidades en el color y sabores desagradables, lo que reduce la calidad del queso, especialmente cuando se almacena sin envasar.
Además, ciertos tipos de queso se enfrentan a problemas de pérdida excesiva de humedad, que puede aumentar la dureza y dar lugar a cualidades sensoriales indeseables.
Para combatir estos problemas, se han desarrollado diversas soluciones de envasado, incluido el envasado al vacío y el envasado en atmósfera modificada, ambos aplicados a diferentes variedades de queso. Los materiales comunes utilizados en estos sistemas de envasado incluyen polietileno, poliamida y polipropileno.
Más recientemente, han surgido soluciones de envasado activas e inteligentes, así como tecnologías no térmicas, para reducir el deterioro de los alimentos perecederos. En respuesta a estos desafíos, existe un creciente interés en los envases fabricados con biopolímeros comestibles, incluidas proteínas, polisacáridos y lípidos provenientes de materiales renovables o subproductos industriales.
Estos materiales basados en biopolímeros son totalmente biodegradables y ecológicos, y ofrecen una alternativa sostenible a los envases derivados del petróleo que se utilizan ampliamente en el sector alimentario.
La industria alimentaria tiene la responsabilidad crucial de proporcionar a los consumidores productos frescos, atractivos y de alta calidad que contribuyan positivamente a la salud.
En los últimos días importantes novedades han aparecido sobre las regulaciones vinculadas al Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) de la provincia del Chaco. Por un lado, la Autoridad Nacional de Aplicación de la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, bajo la órbita de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, emitió una disposición que acredita parcialmente la actualización del último OTBN provincial.
Buenos Aires, 9 de mayo (PR/25) .- Por otro lado, la Legislatura chaqueña sancionó una ley que modifica el régimen de sanciones y, en consecuencia, los incentivos para comercializar la madera producto de la deforestación ilegal. Ambas regulaciones son de suma relevancia para el futuro de los bosques nativos en el país.
Frente a esto, la Fundación Vida Silvestre Argentina, Aves Argentinas y FARN, resaltan la importancia de cumplir con lo establecido por la Ley 26.331 en relación con la obligatoriedad de actualizar los OTBN provinciales, considerando no solo las categorías de conservación sino también el carácter participativo que debe regir dicho proceso, así como su posterior acreditación por parte de la autoridad nacional.
En este sentido, se refuerza la necesidad de respetar los principios que rigen la normativa, con especial atención al principio de progresividad (es decir, la obligatoriedad de que los esfuerzos por conservar y proteger los bosques deben aumentar con el tiempo, en lugar de disminuir o mantenerse estancados). La reciente acreditación parcial del OTBN del Chaco -mediante la Disposición 734/2025 de la Autoridad Nacional de Aplicación- debe enmarcar la totalidad de la superficie boscosa en dicho principio, a efectos de no perder una evaluación integral de la política forestal en la provincia. En este contexto, resulta urgente avanzar en la adecuada zonificación de aquellas áreas que no quedaron contempladas dentro de la acreditación, algo que ya ha sido solicitado en diferentes oportunidades tanto a la autoridad nacional como a la provincial.
Desde Vida Silvestre, Aves Argentinas y FARN advierten un potencial riesgo en las acreditaciones parciales, dado que se requiere una mirada integral sobre la totalidad del territorio, por lo cual solicitan con carácter de urgencia y en forma inmediata, que se avance en completar la zonificación de las áreas no contempladas en la acreditación, y se reitera la necesidad de garantizar el cumplimiento efectivo de la Ley 26.331, especialmente en el contexto de pérdida y degradación de bosques en la región.
En relación con la reciente Ley N°4157-R, aprobada por la Legislatura del Chaco, y tramitada mediante el proyecto de ley N°1861/2024, las organizaciones ambientales manifiestan una profunda preocupación ante las modificaciones introducidas al régimen sancionatorio de la actividad forestal de la provincia. En particular, observan la incorporación del artículo 45bis, que fue modificado respecto de su redacción original. El texto aprobado habilita, por un lado, el acceso a descuentos de multas y, por el otro, permite el aprovechamiento de la madera proveniente de deforestación ilegal, siempre que se presente un “contrato de restauración de daño”. Esta figura no se encuentra definida en la norma, por lo que no es comprensible que implicará, ni entre quienes se firmaría el contrato. Cabe además mencionar que la normativa vigente ya contempla la obligación de restaurar los bosques desmontados de manera ilegal.
Otro de los puntos problemáticos tiene que ver con la incautación de la madera por parte del Estado a los fines de garantizar el aprovechamiento para ser destinado a políticas públicas. La incautación sin decomiso podría implicar que la madera vuelva a ser comercializada, al tiempo que existe una contradicción entre la habilitación para aprovechar la madera mediante un contrato y la incautación por parte del Estado. Por ende, este artículo, al otorgar descuentos a las multas y habilitar el uso posterior de la madera, fomenta un incentivo perverso para continuar desmontando, haciendo usufructo de la madera obtenida; en otras palabras, es un riesgo enorme, dado que presenta herramientas para blanquear la comercialización de madera obtenida mediante deforestaciones ilegales.
Según las organizaciones, este artículo contradice lo estipulado por la Ley 26.331 que, al ser una ley de presupuestos mínimos, impide a las provincias establecer requisitos y criterios inferiores en materia de protección ambiental. Por ello, consideran que debería ser vetado por el Gobernador de la provincia del Chaco. En todo caso, debe cumplirse con las obligaciones de restauración ya previstas por la legislación nacional, mantenerse multas acordes a la gravedad de la infracción cometida producto de la deforestación ilegal (y no reducir los montos de las multas), realizarse un decomiso completo de la madera ilegal, y establecerse los mecanismos para implementar las infracciones debidamente alcanzando a todos los implicados, garantizando el acceso a la información sobre infractores y sanciones.
Las organizaciones firmantes demandan la implementación efectiva y urgente, en todas las provincias, de una ley que lleva casi 18 años de vigencia. Asimismo, reafirman la necesidad de contar con un régimen sancionatorio robusto, que desincentive de manera efectiva el desmonte ilegal y garantice la aplicación concreta de las sanciones estipuladas. A la vez, advierten como una de las deudas pendientes del sistema legal argentino es el tratamiento de la deforestación ilegal como un delito penal, lo que permitiría establecer consecuencias más severas que las meramente administrativas.
En el marco del Año Internacional de los Camélidos, familias productoras de llamas, alpacas, vicuñas y guanacos de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú comparten el aporte ancestral, cultural y medio ambiental, proyectando un futuro arraigado en la resiliencia y la tradición.
Santiago, Chile, jueves 8 mayo (PR/25) — En el altiplano de los Andes, donde sus habitantes se enfrentan a la falta de infraestructura y de conectividad, a la escasez de agua y a factores ambientales como la altitud, la crianza de camélidos -una alternativa para el sustento de las comunidades- ha sido durante siglos.
Un ejemplo de ello es Diego Fabián, que trabaja con llamas y vicuñas en Argentina y quien se siente profundamente conectado con esta herencia cultural. «Mi padre y mi abuelo me enseñaron a respetar la naturaleza y a cuidar de los animales como parte de nuestra cultura». En su familia, la ganadería camélida es un legado que ha pasado de generación en generación.
Además de su valor económico, estos animales representan un vínculo ancestral entre los pueblos y su tierra. Son el reflejo de un modo de vida que ha perdurado durante siglos, adaptándose a los desafíos del cambio climático mediante técnicas tradicionales de manejo y producción.
Desde las zonas australes de Chile y Argentina, hasta las grandes mesetas andinas que abarcan además a Bolivia, Ecuador y Perú, la crianza y cuidado de llamas, alpacas, guanacos y vicuñas sigue siendo un pilar fundamental de la vida rural.
Sin duda, su aporte como medios de vida y subsistencia son claves para las comunidades altoandinas.
Pero el sector camélido tiene ingredientes adicionales, algo que hace único su cuidado y preservación. Así lo resalta Conrado Blanco Mamani, criador chileno, quien ve a estos animales como una forma de preservar el patrimonio de su cultura y su pueblo. A sus 65 años, ha dedicado su vida completa al cuidado de llamas y alpacas.
«La ganadería camélida no solo nos alimenta, sino que también es esencial para proteger el medio ambiente». Sus palabras van más allá de un simple enfoque productivo, si no que integra la protección de los ecosistemas vitales para los camélidos.
Desafíos del cambio climático y la resiliencia
En Perú, Inés Flores, una de los más de 92 mil alpaqueros de su país, ve cómo el clima extremo está afectando la crianza. Ella es testigo directo de estos cambios, como las sequías y heladas, que han reducido su capacidad de producción. «A veces, sentimos que no podemos seguir, pero es nuestra forma de vida» explica Inés, quien lidera el pastoreo familiar junto a sus hermanos y su esposo.
Los bofedales son ecosistemas clave para la sobrevivencia de los camélidos, ya que les proporcionan agua, pasto y una alimentación rica en nutrientes. Sin embargo, debido al cambio climático y métodos no sostenibles de manejo del territorio, se han visto degradados, lo que limita los servicios ecosistémicos que éstos ofrecen para la cría, reproducción y sobrevivencia saludable de camélidos. Lo anterior, no solo pone en peligro a los animales, sino también a las comunidades que dependen de ellos.
Roberta Rivera, criadora boliviana, también se ha visto afectada por las fluctuaciones climáticas, que dificultan la crianza de llamas; pero ella sigue adelante. «Tenemos que ser resilientes, aprender nuevas tecnologías, pero nunca perder nuestras raíces».
Por su parte, Diego de Argentina también ha debido adoptar medidas para hacerle frente, utilizando prácticas agrícolas sostenibles en su finca, como la siembra de quinua y papas, que ayudan a diversificar la producción y a tener que reducir la dependencia de los camélidos.
Mujeres alpaqueras y el empoderamiento
Uno de los aspectos más destacados que ha dejado el “Año Internacional de los Camélidos” es el papel fundamental de las mujeres en la crianza.
Roberta también resguarda esa tradición y resalta el rol que las mujeres han adquirido en su cuidado. Aunque su comunidad ha pasado por transformaciones, para ella la crianza de estos animales es un modo de vida que las conecta fuertemente con el pasado.
«Antes, los hombres eran quienes trabajaban con las llamas, pero ahora las mujeres también somos parte fundamental de este proceso». Roberta ha aprendido a producir charque y otros productos derivados de la llama con nuevas tecnologías, pero sin perder una mirada tradicional.
Mujer alpaquera
En Perú, Inés también lidera el cambio en su familia y comunidad. A pesar de las dificultades, ha logrado posicionarse como una referente entre las mujeres alpaqueras. «Nuestro trabajo con las alpacas no solo es para subsistir, es una forma de mantener vivas nuestras tradiciones y dignificar a nuestras comunidades», expresó. Inés incluso pudo llevar sus creaciones a Europa este año invitada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el marco de la conmemoración del Año Internacional de los Camélidos, mostrando el valor cultural y económico de su trabajo.
Una marca ecuatoriana con raíces en los Andes
Los camélidos también están en la alta costura. Paqocha es una marca ecuatoriana que nació con la misión de rescatar y promover el legado de las comunidades alpaqueras del país. Se dedica a la producción y comercialización de prendas de vestir elaboradas con fibra de alpaca de alta calidad. «Desde el año 2006 trabajo en camélidos andinos (alpacas y vicuñas) con comunidades de Ecuador y Perú. El Año Internacional de los Camélidos nos recordó la importancia de esta cadena de valor para el desarrollo sostenible y la economía local», comentó Felipe Segovia, co creador de Paqocha en Pichincha, Ecuador.
El 2024 fue declarado por la FAO como el Año Internacional de los Camélidos, con el fin de promover el reconocimiento global sobre la importancia de estas especies para la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y el patrimonio cultural de las comunidades altoandinas y para América Latina. Dado el éxito de esta celebración, las actividades conmemorativas se extendieron durante el primer semestre de 2025.
El próximo 7, 8 y 9 de mayo, en la ciudad de Antofagasta, en el norte de Chile, se llevará a cabo el 2º Encuentro Regional de Camélidos sudamericanos, organizado por cinco países de la región (Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú) y la FAO. Serán parte de esta discusión autoridades de gobierno, representantes de la academia, productores, manejadores y artesanos, sector privado y fondos de cooperación para seguir avanzando en el fortalecimiento de la protección y promoción del sector
Las historias de Diego, Roberta, Conrado, Inés y Felipe, son ejemplos de cómo la crianza de camélidos sigue siendo un pilar fundamental de los medios de vida en los Andes, conectando una tradición milenaria para la economía de sus comunidades, y para la preservación de su cultura y del medio ambiente, mientras se construye el futuro para las nuevas generaciones.
La salinización de los suelos, vinculada al ascenso freático y las características geológicas de la región, afecta la productividad agrícola en el noreste de La Pampa. Por ello, un equipo de investigación del INTA Anguil trabaja en la identificación de las causas y en estrategias para mitigar este fenómeno y preservar los sistemas productivos.
Buenos Aires, 08 de mayo (PR/25) .- La cuenca noreste de La Pampa, una región sin drenaje superficial y con un relieve extremadamente llano, enfrenta un problema creciente de salinización de suelos. Durante los últimos 15 años, esta área comenzó a deterioraste como consecuencia del ascenso freático. Estudios realizados por el INTA Anguil demostraron que más de 105.000 hectáreas ya se encuentran afectadas, y un aumento del nivel freático podría sumar 200.000 hectáreas adicionales.
De acuerdo con Pablo Vázquez —investigador del INTA Anguil— estos suelos, esenciales para la actividad agropecuaria, se ven amenazados no solo por factores geológicos, sino también por cambios en el uso del suelo. “En las últimas cuatro décadas, la reducción de cultivos de invierno y pasturas, junto con el aumento de áreas sin cobertura vegetal, incrementó la recarga hídrica y favoreció el proceso de salinización”, indicó.
Además, explicó que la base del acuífero activo en esta región —conocida como formación Cerro Azul— está formada por sedimentos arcillosos muy impermeables de origen marino sobre los cuales se apoya el acuífero local. Sobre estas formaciones se depositaron limos arenosos conocidos como sedimentos pampeanos.
“El proceso de salinización se observa principalmente en zonas donde el sedimento acuífero disminuye significativamente su profundidad, de 150 a 25-40 metros, lo que dificulta el escurrimiento de agua subterránea y facilita en estas áreas un ascenso freático”, indicó, y agregó: “Estos acuíferos suelen tener altos niveles de salinidad, salvo en zonas de recarga, como aluviones o áreas medanosas, donde los niveles de salinidad son significativamente menores”.
Con el objetivo de mitigar esta problemática, desde el INTA recomiendan acciones concretas como la reimplantación de 60.000 hectáreas de pasturas perennes y 35.000 hectáreas de cortinas forestales en zonas estratégicas. “Esto permitiría regular el ascenso del nivel freático y estabilizar su comportamiento. Además, la inclusión de cultivos de cobertura ayudaría a limitar la recarga hídrica según las necesidades de cada subcuenca”, explicó Vázquez.
En adición, el investigador indicó que la implantación de cultivos de cobertura que limiten la recarga hídrica según las necesidades de cada subcuenca “podría ayudar a mantener un balance hídrico adecuado y a prevenir futuros procesos de degradación del suelo”.
“Es clave implementar estrategias de manejo sostenible para poder recuperar, al menos, el 50 % de la capacidad evapotranspirativa presente durante el período 1980-1990 de manera permanente”, puntualizó el investigador, y agregó: “Estas estrategias no solo buscan mitigar los efectos actuales de la salinización, sino también garantizar la productividad a largo plazo en una región clave para el agro argentino”.
El dispositivo integra una nueva piedra abrasiva giratoria, topes regulables y un innovador sistema de separación de cáscara realizado con impresión 3D que se adapta al procesamiento de distintos tipos de granos.
Mar del Plata, miércoles 7 mayo (PR/ 25) — El INTI desarrolló un novedoso equipo que optimiza el pulido y pelado de cereales orgánicos de la empresa Calma Tierra, dedicada a la industrialización y comercialización de mijo, cebada, lino y sarraceno.
El sistema, diseñado íntegramente en la sede de Mar del Plata del instituto, logró duplicar la capacidad productiva de la firma de la ciudad de Tandil, pasando de 200 a 400 kg/h.
El dispositivo incluye una piedra abrasiva cónica giratoria, topes regulables y un motor con variador de velocidad que permite ajustar el proceso para cada tipo de cereal y mejora la eficiencia del pulido y pelado. El equipo también cuenta con un extractor de aire con regulación de succión y un separador ciclónico impreso en 3D en los laboratorios del INTI.
El ingeniero Eduardo Fiadino, director del proyecto en el INTI, destacó que el mayor desafío fue diseñar y fabricar el equipo de manera que sus repuestos pudieran conseguirse o producirse a un costo accesible en el mercado local.
La transferencia tecnológica a la empresa contempló todos los aspectos para la puesta en marcha y mantenimiento del nuevo equipo, desde la capacitación al personal para su operación, hasta la entrega de planos y contactos de proveedores de piezas consumibles, lo que permitirá optimizar su funcionamiento y vida útil.
Juan Pablo López, propietario de la firma, destacó que se trata de un importante avance en la innovación tecnológica aplicada a la industrialización de alimentos orgánicos.
El empresario expresó que la capacidad productiva del equipo con el que contaban anteriormente era limitada y tenían dificultades para adquirir repuestos. “El aporte tecnológico del INTI nos permitió aumentar significativamente la producción, lograr un producto mejor terminado y llegar a nuevos mercados con alimentos orgánicos, de alto valor nutricional y a un precio mucho más competitivo.»
“El proyecto fue financiado por el Fondo de Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires (FITBA), con el apoyo del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia.
La empresa Calma Tierra está dedicada a la industrialización y comercialización de mijo, cebada, lino y sarraceno.