“Dios camina a nuestro lado y se deja tocar”

“Dios camina a nuestro lado y se deja tocar”

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 8, 1-7. 9-13

 

En aquellos días, congregó Salomón a los ancianos de Israel en Jerusalén —todos los jefes de las tribus y los cabezas de familia de los hijos de Israel ante el rey—, para hacer subir el Arca de la Alianza del Señor desde la ciudad de David, Sion. En torno al rey Salomón se congregaron todos los varones de Israel. En el mes de Etanín, el mes séptimo, por la fiesta, vinieron todos los ancianos de Israel y los sacerdotes condujeron el Arca e hicieron subir el Arca del Señor y la Tienda del Encuentro, con todos los objetos sagrados que había en ella.

El rey Salomón y todo Israel, la comunidad de Israel reunida en torno a él ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes en número no calculable ni contable.

Los sacerdotes acarrearon el Arca de la Alianza del Señor al santuario del templo, el Santo de los Santos, a su lugar propio bajo las alas de los querubines. Estos extendían sus alas sobre el lugar del Asca, cubriendo el Asca y sus varales.

No había en el Asca más que las dos tablas de piedra que Moisés depositó allí en el Horeb: las tablas de la alianza que estableció el Señor con los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto.

Cuando salieron los sacerdotes del santuario —pues ya la nube había llenado el templo del Señor—, no pudieron permanecer ante la nube para completar el servicio, ya que la gloria del Señor llenaba el templo del Señor.

Dijo entonces Salomón:
«El Señor puso el sol en los cielos,
mas ha decidido habitar en densa nube.
He querido erigirte una casa para morada tuya,
un lugar donde habites para siempre».

 

Salmo de hoy

Salmo 131 R/. ¡Levántate, Señor, ven a tu mansión!

 

Oímos que estaba en Efratá,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies. R/.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de justicia,
que tus fieles vitoreen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 53-56

 

En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron.

Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.

 

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

Dios inmenso y Dios cercano

La auténtica experiencia religiosa del ser humano consiste en situarse ante un Dios que es inmenso, inabarcable, misterioso y eterno (si no, no sería Dios) y que, a la vez, es cercano, asequible, garantía del sentido de su vida, luz para su camino vital, meta absolutamente deseable, porque es capaz de dar la felicidad completa y sin fin, (de lo contrario no sería MI Dios).

Unir esa transcendencia y esa cercanía del Ser “más superior de todo lo que puedo concebir como mi superior, y simultáneamente, Aquel que es lo más íntimo de mi propia intimidad”, como explicaba san Agustín, es entrar en el misterio de lo fascinante y tremendo en que consiste la vivencia clave del ser creyente.

En la lectura de hoy, en la que se recuerda la consagración del Templo de Salomón en Jerusalén, se exponen bien esos dos aspectos: la nube que lo llena es símbolo de que Dios es Dios y la concreción del Arca dentro del Templo, señal de su cercanía misericordiosa. Y también se indican tanto el protagonismo de Dios, “El Señor ha decidido habitar en la nube oscura”, como el necesario protagonismo del pueblo, representado por Salomón: “Sí, yo te he construido la casa de tu Señorío, un lugar donde habitarás siempre”. La finalidad buscada por estos dos protagonistas, el divino y el humano, es la alianza, la cercanía, el amor fiel: «Un lugar donde habitarás para siempre».

Para nosotros no es fácil vivir en esa tensión entre transcendencia e inmanencia, entre Dios y nuestro mundo. Tendemos a separarlos. O una imagen de Dios que es simple proyección de nuestros sueños de omnipotencia, un Dios mágico e infantilizador, o, en el otro extremo, un hombre autosuficiente, cerrado en sí mismo, narcisista, que termina devorado por los límites que tiene (dolor, angustia, muerte, fracasos) y que hace tener a los demás (injusticia, guerras, violencia, desamor).

Límites que, si los vive en Dios y según Dios, se superan con la dinámica del Reino de Jesús: Dios como Padre, nosotros como hijos y hermanos, con el Espíritu que nos hace comunidad que busca y obra la justica y la paz y así, con Cristo, vence a la muerte.

En el año 587 antes de Cristo, el templo de Salomón, fue destruido y se perdió el Arca de la Alianza, los dos símbolos de la presencia generosa de Dios con su pueblo. ¿Se rompió esa unión de Yahveh con la humanidad? El pueblo había sido infiel, pero Dios mismo se va con ellos al destierro, compartiendo su suerte, sus dolores, sus crisis de fe, sus esperanzas (Ez 11, 22-24) y, con ellos, retornará a Jerusalén (Ez 43, 1-12).

Jesús: Dios con nosotros

Jesús nos muestra en el evangelio de hoy, que es uno de los sumarios-resúmenes de su actividad, cómo camina para encontrarse con las personas, para curarlas, para hacerse tocar y, a través de ese toque que une la concreción del cuerpo con la fe, se produzca la relación íntima que sana y da futuro.

Es curioso que este texto en el que Jesús y su acción es tan concreta y corporal, venga detrás del texto en que se habla de Jesús caminando sobre las aguas en medio de la tormenta del lago que amenaza a los discípulos.

En ese momento, dice el evangelio: “ellos, viéndole caminar sobre las aguas creyeron que era un fantasma y comenzaron a gritar” (Mc 6, 49).

Creyeron que era un fantasma, algo no real, fruto de la imaginación y del miedo. Esta es una tentación que nos amenaza a todos los creyentes. En medio de las dificultades, pensar que la fe, el Reino, Dios mismo, son unos fantasmas inútiles construidos por nuestros terrores y sueños.

La respuesta de Jesús es reveladora: “Animo, yo soy, no temáis” (Mc 6, 50). La causa para que venzan el miedo es el ánimo que les transmite. Y la fuente de ese ánimo es que él es el “Yo soy”, el misterioso nombre de Yahveh revelado a Moisés.

Dios con nosotros, Dios hecho carne, palpable, en una corporalidad que se continúa en los sacramentos. Dios hacia nosotros, a mi encuentro. Nunca Dios contra mí, contra nosotros, ni siquiera indiferente a mí, a nosotros.

Su cercanía y seguimiento no son, pues, fantasías, Son, de hecho, un realismo animoso y curativo.

En mi experiencia de Dios ¿uno la vivencia de su trascendencia: adoración alabanza, acción de gracias, conocimiento de él por la Escritura… con la inmanencia: Dios en mi corazón, en el hermano, en la sociedad, la Iglesia, la historia con sus gozos y esperanzas?

¿Me dejo tocar sanadoramente por Cristo (ahora resucitado) a través de los sacramentos y de la carne doliente de mi prójimo?

¿Soy, a imagen de Cristo y en su seguimiento, alguien que se acerca y cuida? ¿O voy por la vida “de fantasma?

 

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P. Convento de Santo Domingo Ra’ykuéra (Asunción, Paraguay)

Soy dominico y sacerdote, nacido en Granada en 1951. Ingresé en la Orden de Predicadores en 1968 y fui ordenado sacerdote en 1975. He cursado estudios de Filosofía y Teología en España, Roma y Múnich, y me he dedicado durante décadas a la formación y docencia en diversos ámbitos.

Evangelio de hoy en audio

Fuente: Dominicos.Org
“Sois sal y luz para el mundo”

“Sois sal y luz para el mundo”

Evangelio de hoy y lecturas

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 58, 7-10

 

Esto dice el Señor:

«Parte tu pan con el hambriento,
hospeda a los pobres sin techo,
cubre a quien ves desnudo
y no te desentiendas de los tuyos.

Entonces surgirá tu luz como la aurora,
enseguida se curarán tus heridas,
ante ti marchará la justicia,
detrás de ti la gloria del Señor.

Entonces clamarás al Señor y te responderá;
pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.

Cuando alejes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia,
cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad como el mediodía».

 

Salmo

Salmo 111 1, 4-5. 6-7. 8a, y 9 R/. El justo brilla en las tinieblas como una luz

 

En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R/.

Porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor. R/.

Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R/.

 

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2, 1-5

 

Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.

También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 13-16

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

“Venid a un lugar desierto a descansar un poco”

“Venid a un lugar desierto a descansar un poco”

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 3, 4-13

 

En aquellos días, el rey Salomón acudió a Gabaón a ofrecer mil holocaustos sobre aquel altar, pues era aún el santuario principal.

Aquella noche el Señor se apareció allí en sueños a Salomón y le dijo:
«Pídeme lo que deseas que te dé».

Salomón respondió:
«Has actuado con gran benevolencia hacia tu siervo David, mi padre, porque caminaba en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón. Has tenido para con él una gran benevolencia, concediéndole un hijo que había de sentarse en su trono, como sucede en este día.

Pues bien, Señor mi Dios: Tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero yo soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar o terminar. Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú te elegiste, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal. Pues, cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan inmenso?».

Agradó al Señor esta súplica de Salomón.

Entonces le dijo Dios:
«Por haberme pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti, por no haberme pedido la vida de tus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia, yo obraré según tu palabra: te concedo, pues, un corazón sabio e inteligente, como no ha habido antes de ti ni surgirá otro igual después de ti.
Te concedo también aquello que no has pedido, riquezas y gloria mayores que las de ningún otro rey mientras vivas».

 

Salmo de hoy

Salmo 118, 9. 10. 11. 12. 13. 14 R/. Enséñame, Señor, tus decretos

 

¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
Cumpliendo tus palabras. R/.

Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R/.

En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti. R/.

Bendito eres, Señor,
enséñame tus decretos. R/.

Mis labios van enumerando
todos los mandamientos de tu boca. R/.

Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 30-34

 

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».

Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.

Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.

Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

 

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Reflexión del Evangelio de hoy

Todos necesitamos sabiduría

De los que están al frente de la comunidad siempre se espera capacidad y sabiduría para saber discernir en la vida y gobernar bien. Entonces, como en la actualidad, no era fácil gobernar por las divisiones sociales y políticas, y los criterios por los que se rigen los políticos.

Todos necesitamos sabiduría porque a veces nos resulta difícil discernir. Necesitamos tener juicio y mucho sentido común, saber decir bien. Y a nosotros, como cristianos, nos iría mucho mejor ir adquiriendo la sabiduría de Dios, o sea, la visión de las cosas, acontecimientos  y de las personas con la mirada de Dios.

Digamos con el Salmo: “Enséñame tus leyes… no consientas que me desvíe de tus mandamientos… mi alegría es el camino de tus preceptos, más que todas las riquezas”.

El apostolado tiene una dimensión contemplativa

En nuestro trabajo diario cosechamos algunos éxitos y también algunos fracasos. Vemos que esto mismo les pasaba a Jesús y sus discípulos. De ahí que Jesús invitara a los suyos a retirarse en búsqueda de un poco de paz. Momentos de paz y momentos para el silencio y la oración.

El activismo nos agota y empobrece. Los apóstoles se encontraban llenos de “todo lo que habían hecho y enseñado”. También nosotros necesitamos paz y serenidad. Y es lógico observar que, cuando no hay paz interior, todo son nervios y el resultado de nuestra misión disminuye la eficacia evangelizadora.

Tener tiempo para los demás a pesar de nuestro cansancio es una finura espiritual que Jesús nos ha enseñado.

 

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.

por Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)

Evangelio de hoy en audio

“Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos”

“Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos”

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 2, 1-4. 10-12

 

Se acercaban los días de la muerte de David y este aconsejó a su hijo Salomón:

«Yo emprendo el camino de todos. Ten valor y sé hombre. Guarda lo que el Señor tu Dios manda guardar siguiendo sus caminos, observando sus preceptos, órdenes, instrucciones y sentencias, como está escrito en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todo lo que hagas y adondequiera que vayas. El Señor cumplirá así la promesa que hizo diciendo:

“Si tus hijos vigilan sus pasos, caminando fielmente ante mí, con todo su corazón y toda su alma, no te faltará uno de los tuyos sobre el trono de Israel”».

David se durmió con sus padres y lo sepultaron en la Ciudad de David.

Cuarenta años reinó David sobre Israel; siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén.

Salomón se sentó en el trono de David su padre y el reino quedó establecido sólidamente en su mano.

 

Salmo de hoy

1 Crón 29, 10-12 R/. Tú eres Señor del universo

 

Bendito eres, Señor,
Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos. R/.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. R/.

Tú eres rey y soberano de todo.
De ti viene la riqueza y la gloria. R/.

Tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 7-13

 

En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos.

Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. y decía:

«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos».

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

 

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“Guarda lo que Yahvé tu Dios manda guardar”

Podemos considerar que en esta primera lectura del Libro de los Reyes hay pocas palabras, o sea, es una lectura corta, pero contundente y que puede servirnos de aliento y descanso en nuestro camino de peregrino.

Nos presenta al rey David en sus últimos momentos de vida. Estando cerca de morir da a su hijo unos consejos. Podría haberle enfatizado la importancia de los bienes materiales y haberlos dejado, pero no. Él pone en relieve la importancia de la ley, deja a su hijo el don de la fe, es ahí donde está la vida.  Expresa un tono imperativo en sus palabras: “Ten, sé, guarda, sigue, observa, y a medida que cumplas tendrás éxito” y aún más: la consecuencia es ver cumplida la fidelidad del Señor.

Por ello, es importante resaltar: si en nuestra vida ponemos nuestro corazón en las cosas del Señor, todo lo demás sabemos que nos viene por añadidura (Mt 6,33). Jesucristo vino y nos dejó como testamento la gracia, el amor y la fe como camino que nos puede conducir a Dios nuestro Padre. Que hoy sea este el deseo de nuestro corazón: amar a Dios sobre todas las cosas.

“Llamó a los Doce”

El evangelista san Marcos nos relata la misión de los Doce. Jesús les envía, les ordena para que vayan con el Espíritu Santo confiando en la providencia divina. Han sido llamados y enviados a continuar la actividad profética del gran Maestro, Jesucristo, teniendo como signo la pobreza. Fueron llamados a abandonarse a la fe, a predicar la buena noticia con autoridad bajo el modelo de la pobreza evangélica vivido por Jesús y también a poner sus vidas en la fuerza de Dios trasmitida por él.

Hoy nosotros, los cristianos, también hemos sido llamados, y por el bautismo fuimos enviados a proclamar la buena noticia: el evangelio, que es Jesucristo.  Con el mismo Espírito Santo el Señor nos invita a confiar en su providencia, a poner nuestras vidas en sus manos y a vivir la experiencia de la misión desde él, pues sabemos que somos frágiles, miedosos, cobardes y que sin él no podemos hacer absolutamente nada (Jn 15, 5).

Es él quién nos llama, nos envía, y frente a todas las adversidades que conlleva la misión nos infunde el Espíritu Santo y nos hace rebosar de alegría y de vida por haberle anunciado. La verdad es que hemos sido llamados a vivir como Cristo ha vivido, y él ha experimentado el dolor, el rechazo, las persecuciones por anunciar el reino de Dios, nuestro Padre.

Que las palabras de Jesús y su fuerza nos hagan salir al camino sin miedo y dispuestos a cumplir su voluntad. Pidamos al Señor el Espíritu Santo para que nos mantengamos firmes y fieles en la misión que él nos ha confiado.

 Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas

Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad – MM. Dominicas
(Palencia, España)

Somos monjas dominicas. Nuestra comunidad está formada por 15 hermanas de tres países diferentes: España, Brasil y Paraguay. Con edades comprendidas entre los 30 y 100 años. Nuestro monasterio, fundado hace 500 años, se ubica frente a la plaza donde se encontraba la casa en la que vivió Santo Domingo de Guzmán en Palencia y frente al Convento de frailes dominicos que fundó él mismo, en su último viaje a España.

Fuente: Dominicos Org

“¿No es éste el carpintero?”

“¿No es éste el carpintero?”

Primera lectura

Lectura del segundo libro de Samuel 24, 2. 9-17

 

En aquellos días, el rey David mandó a Joab, jefe del ejército, que estaba a su lado:
«Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan a Berseba, y haz el censo del pueblo, para que sepa su número».

Joab entregó al rey el número del censo del pueblo: Israel contaba con ochocientos mil guerreros, que podían empuñar la espada y Judá con quinientos mil hombres.

Pero después, David sintió remordimiento por haber hecho el censo del pueblo. Y dijo al Señor:
«He pecado gravemente por lo que he hecho. Ahora, Señor, perdona la falta de tu siervo, que ha obrado tan neciamente».

Al levantarse David por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió esta palabra del Señor:
«Ve y di a David: así dice el Señor. “Tres cosas te propongo. Elige una de ellas y la realizare ».

Gad fue a ver a David y le notificó:
«¿Prefieres que vengan siete años de hambre en tu país, o que tengas que huir durante tres meses ante tus enemigos, los cuales te perseguirán, o que haya tres días de peste en tu país? Ahora, reflexiona y decide qué he de responder al que me ha enviado».

David respondió a Gad:
«¡Estoy en un gran apuro! Pero pongámonos en manos del Señor, cuya misericordia es enorme, y no en manos de los hombres».

Y David escogió la peste. Eran los días de la recolección del trigo. El Señor mandó la peste a Israel desde la mañana hasta el plazo fijado.

Murieron setenta Y siete mil hombres del pueblo desde Dan hasta Berseba.

El ángel del Señor extendió su mano contra Jerusalén para asolarla. Pero el Señor se arrepintió del castigo y ordenó al ángel que asolaba al pueblo:
«¡Basta! Retira ya tu mano».

El ángel del Señor se encontraba junto a la era de Arauná, el jebuseo. Al ver al ángel golpeando al pueblo, David suplicó al Señor:
«Soy yo el que ha pecado y el que ha obrado mal. Pero ellos, las ovejas, ¿qué han hecho? Por favor, carga tu mano contra mí y contra la casa de mi padre».

 

Salmo de hoy

Salmo 31, 1b-2. 5. 6. 7 R/. Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado

 

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.
y en cuyo espíritu no hay engaño. R/.

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará. R/.

Tú eres mi refugio,
me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 1-6

 

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.

Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».

Y se escandalizaban a cuenta de él.

Les decía:
«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».

No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.

Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

Reflexión del Evangelio de hoy

«David sintió remordimiento»

David es un hombre que ha subido a los lugares más altos de comunión con el Señor y al servicio a él. Lo que estamos considerando ahora es uno de los momentos más bajos de su vida.

David pecó al hacer el censo porque demuestra una falta de confianza en la promesa que Dios hiciera a Abraham y también el orgullo que tenía como rey, que lo llevó a demostrar su poderío militar.

Aunque las razones del enojo del Señor suponemos que son el descontento del pueblo contra la autoridad que Dios había colocado en la persona del rey. Parece que hay en todo el país un deterioro espiritual muy grande.

Pese a toda esta situación que se nos antoja complicada y difícil de entender desde nuestra perspectiva de nuevo testamento, David confía en la misericordia de Dios.

Se responsabiliza por lo que ha ocurrido, no se justifica. El toma toda la culpa.

Por esta razón le es perdonado su pecado, porque su arrepentimiento llega a cautivar el corazón misericordioso de Dios.

«No desprecian a un profeta más que en su tierra»

Las palabras de Jesús se han convertido hasta en un refrán que tal vez por haberlo oído muchas veces no calibramos el tremendo significado que tiene esta frase.

La tarea del profeta es muy ingrata. Los auténticos profetas suelen ser mal recibidos. A muchas personas les incomoda escuchar discursos claros, radicales, que apelan a la verdad del ser humano y que piden una respuesta, un cambio de actitud.

A menudo, son los más cercanos al profeta los primeros que lo rechazan o no saben valorar su mensaje. De ahí ese interrogante que quiere quitar méritos y desprestigiar la misión, ¿no es este el carpintero?.

Detrás de esta pregunta se trasluce incluso esa cierta envidia y celotipia que marca hoy en día la vida de quien tiene luz y verdad.

Son los tuyos los primeros en reaccionar y desacreditar el don del próximo. Quizás porque no creen que en una persona conocida y cercana, con sus limitaciones, pueda darse tal fuerza, tal entusiasmo y coherencia con su fe.

Pero el profeta que no se busca así mismo, sino que se convierte en mensajero de Dios, no se abate ante las críticas. Los ataques lo refuerzan y jamás se rinde. El amor que lo llena lo sostiene.

La Iglesia de hoy, siendo humana y cargada de defectos, sigue siendo depositaria de un tesoro inmenso. Necesita profetas que sean su voz y muestren al mundo el rostro de Dios.

A eso estamos llamados los cristianos, para ello no necesitamos mucha elocuencia: nuestras obras y nuestra forma de estar en el mundo hablarán por nosotros.

 

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

Evangelio de hoy en audio

“Contigo hablo, niña, levántate”

“Contigo hablo, niña, levántate”

Primera lectura

Lectura del segundo libro de Samuel 18, 9-10. 14b. 24-25a. 31 – 19, 3

 

En aquellos días, Absalón se encontró frente a los hombres de David.

Montaba un mulo y, al pasar el mulo bajo el ramaje de una gran encina, la cabeza se le enganchó en la encina y quedó colgando entre el cielo y la tierra, mientras el mulo que montaba siguió adelante.

Alguien lo vio y avisó a Joab:
«He visto a Absalón colgado de una encina».

Cogiendo Joab tres venablos en la mano y los clavó en el corazón a Absalón.

David estaba sentado entre las dos puertas.

El vigía subió a la terraza del portón, sobre la muralla. Alzó los ojos y vio que un hombre venía corriendo en solitario.

El vigía gritó para anunciárselo al rey.

El rey dijo:
«Si es uno solo, trae buenas noticias en su boca».

Cuando llegó el cusita, dijo:
«Reciba una buena noticia el rey, mi señor: El Señor te ha hecho justicia hoy, librándote de la mano de todos los que se levantaron contra ti».

El rey preguntó:
«¿Se encuentra bien el muchacho Absalón?».

El cusita respondió:
«Que a los enemigos de mi señor, y a todos los que se han levantado contra ti para hacerte mal les ocurra como al muchacho»

Entonces el rey se estremeció. Subió a la habitación superior del portón y se puso a llorar. Decía al subir:
«¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón! ¡Quién me diera haber muerto en tu lugar !¡Absalón, hijo mío, hijo mío!».

Avisaron a Joab:
«El rey llora y hace duelo por Absalón».

Así, la victoria de aquel día se convirtió en duelo para todo el pueblo, al decir que el rey estaba apenado por su hijo.

 

Salmo de hoy

Salmo 85, 1-2. 3-4. 5-6 R/. Inclina tu oído, Señor, escúchame

 

Inclina tu oído, Señor, escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva, Dios mío, a tu siervo, que confía en ti. R/.

Piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti, Señor. R/.

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 5, 21-43

 

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar.

Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:
«Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».

Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba.

Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando: «Con solo tocarle el manto curaré».

Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente y preguntaba:
«¿Quién me ha tocado el manto?»

Los discípulos le contestaban:
«Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: «¿Quién me ha tocado?»»

Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad.

Él le dice:
«Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad».

Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:
«Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»

Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:
«No temas; basta que tengas fe».

No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentran el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. y después de entrar les dijo:
«¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida».

Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:
«Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).

La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor.

Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

 

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“Entonces el rey se estremeció. Subió a la habitación superior del portón y se puso a llorar”

La primera lectura nos narra la muerte de Absalón, el hijo rebelde del rey David, y como, a pesar de la traición, éste se muestra inconsolable por la pérdida y, con él, todo el pueblo. Absalón ciertamente actuó en contra de su padre, el rey ungido por voluntad de Dios, pero su corazón de padre pudo más que su posición de gobierno.

Nos recuerda de alguna manera este episodio la parábola del Hijo Pródigo donde el padre, a pesar de la actitud y el comportamiento del hijo menor, sufre por él y lo perdona de todo corazón cuando vuelve pobre, triste y fracasado.

Dios nos crea libre, pero nunca deja de querernos, aunque decidamos libremente abandonarle, traicionarle, blasfemar…Somos sus hijos queridos y su corazón se inquieta y se entristece ante el pecado… Espera, confía, perdona y olvida porque, ante todo y, sobre todo, es Padre.

“Con sólo tocarle el manto curaré”

Dos milagros de Jesús se nos narran: hay uno que se presenta como el principal: la resurrección de la hija de Jairo y otro que acontece en el camino: la curación de la mujer con flujos de sangre. Para el Señor no hay milagro grande o pequeño, porque todo en Él es un signo del Amor de Dios hacia los hombres.

Nos conmueve la humildad de esta mujer que se acerca al Señor entre la multitud: no se atreve ni a hablarle, solo le toca levemente…y queda curada de una enfermedad que la atormentaba desde hacía años. Nadie salvo el Señor se dio cuenta de este encuentro, de esta comunión de amor y fe. La hija de Jairo, por otro lado, ya dormía el sueño de la muerte cuando llega Jesús y la resucita. La fe de los padres hace que Jesús obre el milagro imposible y la llame para que se levante.

El milagro, todo milagro es el signo de la presencia salvadora de Dios entre los hombres. Y hay entre nosotros muchos más milagros de los que podemos suponer porque el Señor no deja de mostrar su amor a una humanidad que sufre y a veces se desespera ante el continuo influjo del mal y la oscuridad. Tengamos la fe humilde de la mujer y nos daremos cuenta de que los milagros de amor del Señor siguen dándose.

HOMILÍA DEL PAPA LEÓN XIV DE 25 JUNIO

…Alrededor de Jesús había una muchedumbre, muchas personas lo tocaban, pero a ellos no les pasó nada. En cambio, cuando esta mujer toca a Jesús, se sana. ¿Dónde está la diferencia? Comentando este punto del texto, san Agustín dice —en nombre de Jesús—: «La multitud apretuja, la fe toca» (Sermones 243, 2, 2). Y así: cada vez que realizamos un acto de fe dirigido a Jesús, se establece un contacto con Él e inmediatamente su gracia sale de Él. A veces no nos damos cuenta, pero de una forma secreta y real la gracia nos alcanza y lentamente trasforma la vida desde dentro…

Quizás también hoy tantas personas se acercan a Jesús de manera superficial, sin creer de verdad en su potencia. ¡Caminamos la superficie de nuestra Iglesia, pero quizás el corazón está en otra parte! Esta mujer, silenciosa y anónima, derrota a sus temores, tocando el Corazón de Jesús con sus manos consideradas impuras a causa de la enfermedad. Y he aquí que inmediatamente se siente curada. Jesús le dice: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz»

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos “Amigos de Dios” (Bormujos, Sevilla)

Formo parte del laicado dominicano desde 2006 motivado por el estudio y devoción al Santo Rosario y el ejemplo de dos frailes. Soy doctor en Historia y en Artes y Humanidades (Teología) y tengo estudios teológicos como profesor de Religión que continúo. Mi actividad como predicador se centra en el estudio de la Historia de la Orden, la catequesis parroquial y la dirección de un programa semanal sobre el Evangelio en YouTube.

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