La generosidad que desafía la lógica: cuando el amor de Dios supera cualquier mérito humano

La generosidad que desafía la lógica: cuando el amor de Dios supera cualquier mérito humano

Las lecturas y la parábola de los jornaleros invitan a repensar la justicia divina, donde la gracia y la necesidad pesan más que los cálculos humanos.

 

 

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías

Isaίas 55, 6-9

Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar,
invóquenlo mientras está cerca;
que el malvado abandone su camino,
y el criminal sus planes;
que regrese al Señor, y él tendrá piedad;
a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes,
sus caminos no son mis caminos, dice el Señor.
Porque así como aventajan los cielos a la tierra,
así aventajan mis caminos a los de ustedes
y mis pensamientos a sus pensamientos».

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses

Filipenses 1, 20-24. 27

Hermanos: Ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte, Cristo será glorificado en mí. Porque para mí, la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el continuar viviendo en este mundo me permite trabajar todavía con fruto, no sabría yo qué elegir.

Me hacen fuerza ambas cosas: por una parte, el deseo de morir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; y por la otra, el de permanecer en vida, porque esto es necesario para el bien de ustedes. Por lo que a ustedes toca, lleven una vida digna del Evangelio de Cristo.

Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo’. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.

Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: ‘¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?’ Ellos le respondieron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.

Al atardecer, el dueño de la viña dijo a su administrador: ‘Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros’. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.

Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: ‘Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.

Pero él respondió a uno de ellos: ‘Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?’

De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos».

 

 

Las palabras de los Papas

Los jornaleros que se habían quedado en la plaza del mercado probablemente habían perdido toda esperanza. Ese día había sido en vano. Pero alguien siguió creyendo en ellos.

¿Qué sentido tiene contratar trabajadores solo para la última hora de la jornada laboral? ¿Qué sentido tiene ir a trabajar solo por una hora? Sin embargo, incluso cuando nos parece que podemos hacer poco en la vida, siempre vale la pena.

Siempre existe la posibilidad de encontrar un sentido, porque Dios ama nuestra vida.  Y aquí es donde se ve la originalidad de este amo, al final del día, a la hora de pagar. (…) Para el dueño de la viña, es decir, para Dios, es justo que cada uno tenga lo necesario para vivir.

Él ha llamado personalmente a los trabajadores, conoce su dignidad y, en función de ella, quiere pagarles. Y da a todos un denario. El relato dice que los trabajadores de la primera hora se sienten decepcionados: no logran ver la belleza del gesto del amo, que no ha sido injusto, sino simplemente generoso; que no ha mirado solo el mérito, sino también la necesidad.

Dios quiere dar a todos su Reino, es decir, la vida plena, eterna y feliz. Y así hace Jesús con nosotros: no establece un ranking, sino se dona enteramente a quien le abre su corazón.

(León XIV – Audiencia general, 4 de junio de 2025)

 

Primicias Rurales
Fuente: Vatican News
“Los caminos de la Vida”

“Los caminos de la Vida”

Una profunda reflexión sobre la liturgia de hoy, que entrelaza la metáfora de la siembra en el Evangelio de san Lucas con la promesa de la resurrección y la transformación espiritual que nos trae san Pablo.

 

 

 

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 35-37. 42-49

 

Hermanos:
Alguno preguntará: « ¿Y cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?» Insensato, lo que tú siembras no recibe vida si (antes) no muere. Y al sembrar, no siembras el cuerpo que llegará a ser, sino un simple grano, de trigo, por ejemplo, o de cualquier otra planta.
Lo mismo es la resurrección de los muertos: se siembra un cuerpo corruptible, resucita incorruptible; se siembra un cuerpo sin gloria, resucita glorioso; se siembra un cuerpo débil, resucita lleno de fortaleza; se siembra un cuerpo animal, resucita espiritual. Si hay un cuerpo animal, lo hay también espiritual.
Efectivamente, así está escrito: el primer hombre, Adán, se convirtió en viviente. El último Adán, un espíritu vivificante. Pero no fue primero lo espiritual, sino primero lo material. y después lo espiritual. El primer hombre, que proviene de la tierra, es terrenal; el segundo hombre es del cielo. Como el hombre terrenal, así son los de la tierra; como el celestial, así son los del cielo. Y lo mismo que hemos llevado la imagen del hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestial.

 

Salmo de hoy

Salmo 55, 10. 11-12. 13-14 R/. Caminaré en presencia de Dios a la luz de la vida

 

Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco,
y así sabré que eres mi Dios. R/.

En Dios, cuya promesa alabo,
en el Señor, cuya promesa alabo,
en Dios confío y no temo;
¿qué podrá hacerme un hombre? R/.

Te debo, Dios mío, los votos que hice,
los cumpliré con acción de gracias;
porque libraste mi alma de la muerte, mis pies de la caída;
para que camine en presencia de Dios a la luz de la vida. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 4-15

 

En aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo Jesús en parábola:
«Salió el sembrador a sembrar su semilla.
Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del cielo se lo comieron.
Otra parte cayó en terreno pedregoso, y, después de brotar, se secó por falta de humedad.
Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron.
Y otra parte cayó en tierra buena, y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno».
Dicho esto, exclamó:
«El que tenga oídos para oír, que oiga».
Entonces le preguntaron los discípulos qué significaba esa parábola.
Él dijo:
«A vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, en parábolas, “para que viendo no vean y oyendo no entiendan”.
El sentido de la parábola es este: la semilla es la palabra de Dios.
Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.
Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, pero, dejándose llevar por los afanes, riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro.
Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia».

 

 

Reflexión del Evangelio de hoy

Los caminos de la siembra: los caminos de la VIDA

La siembra es tiempo de esfuerzo pero sobre todo es un acto de confianza en el futuro. Sembramos porque esperamos que la semilla dé fruto.

Algo de la semilla no llega a dar fruto  por “agentes externos” a la misma: los pájaros que la comen, otro poco porque las piedras que la entorpecen, otro poco porque las zarzas le roban la sazón.

A pesar de este algo y estos pocos, la parábola nos revela un verdadero mensaje de esperanza ya que la semilla dará abundante cosecha porque la semilla – la palabra va a ser acogida con fe y alegría entre los “pobres”, los “pequeños”, los “pecadores.

¿Cómo acogemos la Palabra, qué clase de tierra somos, cómo la tratamos, cómo la cuidamos, cómo la defendemos?

Se siembra un cuerpo corruptible, resucita incorruptible

La semilla, como la palabra de Dios tiene gran fuerza en sí misma, sembramos un cuerpo humano, un cuerpo terreno, hecho de la tierra; y la fuerza del Espíritu hará  fructificar un cuerpo espiritual, pasando de ser imagen del hombre terreno, (el primer Adán) a ser imagen del hombre celestial, imagen de Cristo.

Así por la fuerza del Espíritu adquiriremos un cuerpo resucitado.

Así viviremos la gran novedad de Cristo que no consiste en tener la vida, sino en darnos la vida nueva a todos.

 

Escucha, Señor, a tu pueblo y aumenta en nosotros el deseo sincero de acoger la semilla de tu palabra; haz que esta simiente sea también sembrada en los surcos de toda la humanidad y fructifique en obras de justicia y paz, para que se manifieste a la humanidad la bendita esperanza de tu Reino. Que mi vida Señor proclame con fidelidad la palabra divina, y que todos los cristianos desde nuestra pertenencia a la Iglesia tengamos un corazón abierto a la palabra de vida y salvación. Amén

 

 Centro de Predicación Bíblico Pastoral

Centro de Predicación Bíblico Pastoral
Convento de San Valentín de Berrio Ochoa (Villava)
Centro de Predicación Bíblico Pastoral de los Dominicos de Villava en Navarra, España
“Acompañado por los Doce y por algunas mujeres”

“Acompañado por los Doce y por algunas mujeres”

Hoy, y a lo largo de los siglos, no podemos olvidar dentro del camino del seguimiento de Jesús, el papel que las mujeres han desempeñado, sirviendo al Señor, a los hermanos, anunciando su Palabra, desde la sencillez, la ternura, la valentía, la proximidad.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 1-3

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 12-20

 

Hermanos:
Si se anuncia que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

Pues bien: si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo ha resucitado. Pero si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana también vuestra fe; más todavía: resultamos unos falsos testigos de Dios, porque hemos dado testimonio contra él, diciendo que ha resucitado a Cristo, a quien no ha resucitado… si es que que los muertos no resucitan.

Pues si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado; y, si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís estando en vuestros pecados; de modo que incluso los que murieron en Cristo han perecido.

Si hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solo en esta vida, somos los más desgraciados de toda la humanidad.Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto.

 

Salmo de hoy

Salmo 16, 1. 6-7. 8 y 15 R/. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor

 

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

 

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 1-3

 

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades:

María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

Palabra del Señor

 

 

 

Reflexión del Evangelio de hoy

«Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor»

El texto de hoy se enmarca en la situación que vive la comunidad de Corintio en torno a la resurrección de Cristo, entre otras cuestiones.

La comunidad, a la cual se dirige Pablo, estaba formada por cristianos de origen griego y de origen judío.

Corintio, ciudad griega era una ciudad culta e importante económicamente. La corriente filosófica comúnmente aceptada era el dualismo de Platón. El cuerpo es malo en oposición al alma inmortal que es la que resucita.

A esta comunidad de origen griego les resultaba muy difícil creer en la resurrección del cuerpo.

Por otra parte, en esta comunidad también hay judíos, si bien el judaísmo se encontró dividido en cuanto a la resurrección, ya en tiempo de Pablo aceptaban mayoritariamente la resurrección total de la persona, cuerpo y alma.

Pablo quiere comunicarles a los cristianos corintios que creer en la resurrección – la de Cristo y la de creyentes – es parte fundamental de la fe cristiana, ya que a sus oídos llegaron las discusiones entre la comunidad por esta cuestión vital, núcleo de la fe cristiana.

Releyendo de nuevo el texto se entiende todo el esfuerzo de Pablo en su argumentación para que, los más reticentes, “entiendan” bien el significado y las consecuencias de la resurrección de Cristo. “Si Cristo no hubiera resucitado vana sería nuestra fe”

Hay un cuerpo de doctrina a creer, es lo que con tanta argumentación explica Pablo. Pero la fe hay que pasarla por el corazón.” Porque confiamos en Ti, Señor”

La fe, que es confianza amorosa en Su Palabra, la fe que cambia nuestra vida es adhesión personal a Jesús, a su Palabra, a su Vida.  Por eso la fe es un don, don que da sentido a toda nuestra vida. Don que afecta a la inteligencia, al corazón, a las actitudes y vida de cada cristiano.  Don que hay que cuidar con mimo. “Guarda mi fe del enemigo…” dice un himno de la Liturgia de las Horas.

Pues amigos, sigamos agradeciendo y cuidando nuestra fe para que sea una fe viva, alimentada por la formación, el encuentro con Jesús y su Palabra, capaz de transformar nuestra vida y de interpelar a las personas de nuestro entorno.

Y como San Pablo, unas veces será nuestras palabras, otras nuestra vida, las que vaya sosteniendo a los seguidores de Jesús, a nosotros mismos. “Envíame, Señor, tu luz y tu verdad”.

Quisiera terminar con la aclamación del salmo responsorial que expresa fe y confianza en las palabras de Jesús. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor

Le acompañaron los doce y algunas mujeres

Todos nosotros que escuchamos, profundizamos e intentamos vivir la Palabra, no nos sorprenderá ver, una vez más, cómo el evangelista Lucas destaca en su evangelio la presencia de algunas mujeres que siguen a Jesús, anotando las distintas tareas que ellas realizaban dentro de la comunidad.

Jesús estableció un orden nuevo rompiendo la visión del mundo cerrada y legalista. Su mirada y sus acciones a favor de los pobres, débiles, discriminados de la sociedad, las mujeres, escandalizan a sus contemporáneos.

Frente a una sociedad que marginaba a la mujer, Él les otorgó dignidad y las reconoció como iguales, incluyéndolas como discípulas itinerantes, encomendándoles diferentes tareas en la misión. Esta actitud de Jesús hacia las mujeres le enfrentaba con las costumbres de su tiempo.

Recojo unas palabras del Papa Francisco pronunciadas en una audiencia en abril de 2015. “Es indudable que debemos hacer mucho más a favor de la mujer, si queremos dar más fuerza a la reciprocidad entre hombres y mujeres. Es necesario de hecho, que la mujer no solamente sea más escuchada, sino que su voz tenga un peso real, un prestigio reconocido en la sociedad y en la iglesia. Jesús la considera de una manera que da una luz potente que ilumina un camino que lleva lejos, del cual hemos recorrido solamente un tramo. Aún no hemos entendido en profundidad cuales son las cosas que nos puede dar el genio femenino de la mujer en la sociedad. Es un camino que es necesario recorrer con más creatividad y más audacia«. (Audiencia de S.S. Francisco, 15 de abril de 2015).

Sin duda ninguna somos conscientes del camino que se va recorriendo en la Iglesia, continuado, con nuevo impulso, por León XIV, incorporar la visión y el modo de hacer, en el seno de estructuras de gobierno y reflexión dentro de la Iglesia.

Hoy, y a lo largo de los siglos, no podemos olvidar dentro del camino del seguimiento de Jesús, el papel que las mujeres han desempeñado, sirviendo al Señor, a los hermanos, anunciando su Palabra, desde la sencillez, la ternura, la valentía, la proximidad.

Testimonio de entrega, de servicio, de luz y testimonio, sin importar demasiado el reconocimiento, pero si con un grado grande de generosidad y humildad, acompañando a Jesús en los pobres, a veces en contextos difíciles.  ¡Gracias!

 

En este camino recorrido la Iglesia, cómo me siento: ¿agradecido, receloso?

Señor ayúdame a descubrir tu verdad, guía mis pasos, purifica mi mirada para avanzar en la misión evangelizadora a la cual nos llamas.

 

 

Hna. Mariví Sánchez Urrutia

Hna. Mariví Sánchez Urrutia
Dominica de la Anunciata
Soy una religiosa Dominica de la Anunciata nacida en Bilbao hace bastantes años y fui alumna de las Dominicas y catequista en mi parroquia. Ingresé en la congregación siendo bastante joven. Como Licenciada en Ciencias Químicas me he dedicado a la educación con vocación y pasión. He desarrollado tareas directivas tanto en los centros de enseñanza como dentro de la Vida Religiosa. He disfrutado de la vida a través de la misión que he desempeñado y los medios que Dios puso en mis manos y también me gusta disfrutar de la música y el deporte.
“¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?”

“¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?”

A Jesús le importa la persona, Él no tiene en cuenta nuestros pecados, ve el fondo del corazón y cuando percibe un corazón humillado y arrepentido, como lo vio en esta mujer, se deja tocar, besar los pies con nuestras miserias, para darle la paz, el amor y el perdón que buscaba. La mujer sabía muy bien que la misericordia de Jesús es más grande que todos sus pecados y que en Él encontraría su paz y descanso y su única esperanza.

 

 

 

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 7, 36-50

 

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo:
«Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues es una pecadora».

Jesús respondió y le dijo:
«Simón, tengo algo que decirte».

Él contestó:
«Dímelo, Maestro».

Jesús le dijo:
«Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos le mostrará más amor?».

Respondió Simón y dijo:
«Supongo que aquel a quien le perdonó más».

Le dijo Jesús:
«Has juzgado rectamente».

Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón:
«¿Ves a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco».

Y a ella le dijo:
«Han quedado perdonados tus pecados».

Los demás convidados empezaron a decir entre ellos:
«¿Quién es este, que hasta perdona pecados?».

Pero él dijo a la mujer:
«Tu fe te ha salvado, vete en paz».

Palabra del Señor

«Los discípulos de la sabiduría le han dado la razón”

«Los discípulos de la sabiduría le han dado la razón”

Juan y Jesús representan dos maneras diferentes, pero no antagónicas, de anunciar la llegada del Reino de Dios. Ambos fraguan su experiencia de Dios en el desierto, es decir fuera de Jerusalén y del Templo. Pero ninguno de ellos tiene que ver con el puritanismo de los fariseos y de Qumram.

 

 

 

 

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 31 – 13,13

 

Hermanos:
Ambicionad los carismas mayores. Y aún os voy a mostrar un camino más excelente.

Si hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo amor, no sería más que un metal que resuena o un címbalo que aturde.

Si tuviera el don de profecía y conociera todos los secretos y todo el saber; si tuviera fe como para mover montañas, pero no tengo amor, no sería nada.

Si repartiera todos mis bienes entre los necesitados; si entregara mi cuerpo a las llamas, pero no tengo amor, de nada me serviría.

El amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.

Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor no pasa nunca.

Las profecías, por el contrario, se acabarán; las lenguas cesarán; el conocimiento se acabará.

Porque conocemos imperfectamente e imperfectamente profetizamos; mas, cuando venga lo perfecto, lo imperfecto se acabará.

Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre, acabé con las cosas de niño.

Ahora vemos como en un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es ahora limitado; entonces conoceré como he sido conocido por Dios.

En una palabra, quedan estas tres: la fe, la esperanza y el amor. La más grande es el amor.

 

Salmo de hoy

Salmo 32, 2-3.4-5. 12 y 22 R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

 

Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones. R/.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 7, 31-35

 

En aquel tiempo, dijo el Señor:
«¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes?

Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de:
“Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado”.

Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís: Tiene un demonio; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.

Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón».

 

Reflexión del Evangelio de hoy

“La más grande es el amor”

 

La primera carta de Pablo a los fieles de Corinto responde a la necesidad de orientar a aquella comunidad de resolver los problemas prácticos que se estaban planteando por el encuentro de una fe cristiana incipiente con la potente cultura griega.

El fragmento que leemos hoy responde a la pregunta de la mayor o menor importancia de los carismas en la construcción de la comunidad. Previamente, después de nombrar los diversos ministerios y carismas presentes en la comunidad cristiana (12,28) Pablo había legitimado el pluralismo de tareas y dones con que ejercerlas, y se había preguntado: “¿Acaso todos son apóstoles? O ¿todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Todos con poder de milagros? ¿Todos con carisma de curaciones? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?” (12, 29-30).

Les pide que aspiren a los carismas más sublimes y les muestra el camino más excelente: el del amor. Con este motivo redacta un himno a la caridad que está entre las páginas más bellas y conmovedoras de la Escritura.

Conviene recordar, con todo, que el amor, o la caridad, ya resonaba entre los cristianos como el principal de los signos del Reino. Jesús lo había descrito como el mayor de los mandamientos, juntamente con el amor a Dios (Mc 12, 28-34). Un amor que se manifiesta no solo en sentimientos y palabras, sino en compromisos concretos. Un amor sin límites, que alcanza incluso al enemigo. Esto está de tal modo presente en la predicación y los signos de Jesús que es el único mandato que deja a los suyos cuando se estaba despidiendo: “que os améis los unos a los otros como yo os he amado” (Jn 13,34).

Pablo presenta a los corintios una “fenomenología” del amor, que no es una declaración de principios cuanto una identificación de realizaciones concretas: el amor es comprensivo, servicial, no envidioso, no presume, no es engreído, no es mal educado, no es egoísta, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, goza con la verdad, disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. Del amor se puede decir que es la única realidad que no pasa nunca.

Se ha indicado que no se habla aquí del amor de amistad, filía, cantado por los griegos y los poetas sino del amor de ágape, la caridad. Esto no es una cuestión de palabras: el cristianismo ha resaltado siempre la caridad como comprensión de un amor que trasciende los amores que vivimos los humanos. Su modelo es el amor de Dios al mundo y su expresión más lograda el amor de Jesús que da la vida por sus amigos. Un amor, el de caridad, que es más grande que la fe y la esperanza.

 

“Vino Juan el Bautista… viene el hijo del hombre”

 

Es conocido de todos el refrán castellano que dice: “nunca llueve a gusto de todos”. Algo así les ocurre a los niños de la comparación de Jesús en este evangelio de Lucas, y así ocurrió en el pueblo de Israel que, salvo el grupo de discípulos, se sintió incómodo con el Bautista y escandalizado del actuar de Jesús.

Juan y Jesús representan dos maneras diferentes, pero no antagónicas, de anunciar la llegada del Reino de Dios. Ambos fraguan su experiencia de Dios en el desierto, es decir fuera de Jerusalén y del Templo. Pero ninguno de ellos tiene que ver con el puritanismo de los fariseos y de Qumram.  Juan acoge a quienes vienen buscando purificación en el Jordán. Jesús va a buscar a las personas allí donde viven, trabajan y esperan.

Juan es un asceta, su modo de vestir y de alimentarse (Mt 3,4) era el de los antiguos profetas. Anuncia el juicio de Dios. Con Jesús irrumpe algo nuevo. Comparte con sus discípulos y los hombres y mujeres que le escuchan la alegría de la llegada del Reino de Dios, anuncia su misericordia. Sus discípulos no ayunan. Más aún, él mismo come y bebe con los pecadores, haciendo de sus comidas una ocasión de revelación, una motivación para la conversión y un signo de salvación para los comensales.

Hoy todavía, en el seno de la espiritualidad cristiana se debaten el celo angustiado por el rigor y la alegría del evangelio. Como escribió el Papa Francisco: “ninguno de nosotros puede poner condiciones a la misericordia; ella será siempre un acto de gratuidad del Padre celeste, un amor incondicionado e inmerecido” (Misericordia et misera, 2).

Jesús invoca al final de este evangelio la Sabiduría de Dios como criterio de verdad frente a quienes se escandalizan de su misericordia. Como seguidores suyos, nos importa ser discípulos de esa Sabiduría que viene de Dios y nos permite discernir sus signos en nuestro tiempo.

¿Cuáles son para ti las principales dificultades para vivir lo que hemos llamado “fenomenología” del amor? ¿Distingues suficientemente el rigorismo moral de la libertad exigente del amor?

 

Fray Fernando Vela López O.P.
Fray Fernando Vela López O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)
Soy sacerdote dominico nacido en Madrid, España. Cuando terminé los estudios de lo que entonces se llamaba Maestro de Enseñanza Primaria ingresé en la Orden, siguiendo en ella la formación filosófica y teológica. Más tarde me licencié en Estudios Eclesíasticos y logré el doctorado en Filosofía, preocupado fundamentalmente por la problemática de la persona en el pensamiento actual. Ordenado sacerdote, he ejercido el ministerio en la educación y en la docencia en las enseñanzas medias y universitarias, en Perú y Cuba, en la formación online en las plataformas digitales de los Dominicos y en diversas publicaciones. He sido formador de los frailes jóvenes. He trabajado en Misioneros Dominicos-Selvas Amazónicas, conociendo sobre el terreno los puestos de misión. En cuanto ha sido posible, he participado también en la predicación homilética y de ejercicios espirituales, retiros y conferencias a jóvenes y mayores, religiosos y laicos.

Fuente: Dominicos.Org

 

“ Junto a la cruz de Jesús ”

“ Junto a la cruz de Jesús ”

Lectura del santo evangelio según san Juan 19, 25-27

 

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena.
Jesús, al ver a su madre, y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:
– «Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Luego dijo al discípulo:
– «Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

 

 

Palabra del Señor