Hoy se celebra la Dedicación de la Basílica de Letrán. Del Evangelio: “No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”

Hoy se celebra la Dedicación de la Basílica de Letrán. Del Evangelio: “No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”

Evangelio de hoy y lecturas

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 47,1-2.8-9.12:

 

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo.

Del zaguán del templo manaba agua hacia levante –el templo miraba a levante–. El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar.

Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho.

Me dijo:
«Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.

A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.»

 

Salmo

Salmo 45 R/. El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada

 

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R/.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R/.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:
pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe. R/.

 

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3,9-11.16-17

 

Hermanos:

Sois edificio de Dios. Conforme al don que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, coloqué el cimiento, otro levanta el edificio. Mire cada uno cómo construye.

Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo.

¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?

Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 2,13-22

 

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.

Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»

Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»

Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
«¿Qué signos nos muestras para obrar así?»

Jesús contestó:
«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»

Los judíos replicaron:
«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Dedicación de la Basílica de Letrán 

La Dedicación de la Basílica de Letrán significa celebrar el aniversario de la consagración de esta basílica en el año 324, que se convirtió en la catedral del Papa y símbolo de la libertad del cristianismo tras la persecución. En un sentido espiritual, la celebración recuerda que todos los cristianos son «templos del Espíritu Santo», al igual que la basílica es un templo físico. La fiesta también busca reforzar los lazos de unidad con la Iglesia Católica universal y la Santa Sede. 
Significado histórico y eclesial
  • Consagración inicial: La fiesta conmemora la dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán en el año 324 d.C., cuando el Papa Silvestre estableció en este lugar la sede de su pontificado y la catedral de Roma.
  • Símbolo de libertad: La construcción de esta basílica fue un hito para los cristianos, quienes pudieron practicar su fe abiertamente en un espacio propio, liberados del temor a la persecución.
  • Madre de todas las iglesias: Al ser la catedral de Roma, se la considera la «madre de todas las iglesias de la ciudad y del mundo», un símbolo de la unidad de la Iglesia católica universal. 
Significado espiritual
  • Somos templos de Dios: Un mensaje central de la celebración es que, así como la basílica es un lugar sagrado, cada creyente es un «templo del Espíritu Santo» porque Dios habita en él.
  • Unidad y comunión: La fiesta es un recordatorio de la comunión que existe entre todos los católicos, unidos bajo el mismo pastor y con la misma fe.
  • Unidad con la Sede de Pedro: Sirve para reafirmar la conexión con el sucesor de Pedro, el Papa, como garante de la unidad en la Iglesia. 
Un llamado a la acción
  • Vivir la fe: La celebración anima a los fieles a vivir de manera consecuente con su fe, demostrando el respeto y el amor que Dios merece en cada aspecto de sus vidas.
  • Respeto a los lugares sagrados: También se destaca la importancia de respetar los templos materiales como lugares sagrados, dedicados al culto de Dios. 

 

Fuente: Dominicos/IA

“Ningún siervo puede servir a dos señores”

“Ningún siervo puede servir a dos señores”

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 16,3-9.16.22-27

 

Hermanos:

Saludad a Prisca y Áquila, mis colaboradores en la obra de Cristo Jesús, que expusieron sus cabezas por salvar mi vida; no soy yo solo quien les está agradecido, también todas las iglesias de los gentiles.

Saludad asimismo a la Iglesia que se reúne en su casa.

Saludad a mi querido Epéneto, primicias de Asia para Cristo.

Saludad a María, que con tanto afán ha trabajado en vuestro favor.

Saludad a Andrónico y a Junia, mis parientes y compañeros de prisión, que son ilustres entre los apóstoles y además llegaron a Cristo antes que yo.

Saludad a Ampliato, a quien quiero en el Señor.

Saludad a Urbano, colaborador nuestro en la obra de Cristo, y a mi querido Estaquio.

Saludaos unos a otros con el beso santo.

Os saludan todas las Iglesias de Cristo.

Yo, Tercio, que escribo la carta, os saludo en el Señor.

Os saluda Gayo, que me hospeda a mí y a toda esta Iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y Cuarto, el hermano.

Al que puede consolidaros según mi Evangelio y el mensaje de Jesucristo que proclamo, conforme a la revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora mediante las Escrituras proféticas, dado a conocer según disposición del Dios eterno para que todas las gentes llegaran a la obediencia de la fe; a Dios, único Sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salmo de hoy

Salmo 144 R/. Bendeciré tu nombre, Señor, por siempre.

 

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 16,9-15

En aquel tiempo, aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.

El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto.

Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?

Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».

Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él.

Y les dijo:

«Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios».

 

Evangelio de hoy en audio

Reflexión del Evangelio de hoy

«Saludos a los colaboradores míos en las obras de Cristo Jesús»

La despedida de Pablo en la carta a los Romanos nos hace caer en la cuenta de los inicios de la Iglesia, “saludad a la iglesia que se reúne en su casa”; así de sencillo, así de real fueron los comienzos de nuestra fe, en las casas, donde iglesia significaba, no el edificio, sino las personas congregadas en una casa para celebrar y compartir la fe. Todos ellos expusieron su cabeza -dice Pablo-, por salvar la vida de los apóstoles y esa es la fe que nos han transmitido. Un claro y actual mensaje para nosotros, los miembros de la Iglesia del siglo XXI, que parece que estamos algo adormecidos y olvidamos de dónde venimos.

Esa lista de nombres que aparece: Prisca, Aquila, Epéneto, María, Andrónico, Junia, Ampliato, Urbano, Estaquis, Tercio, Gayo, Cuarto; todos ellos miembros de las distintas comunidades, intercambiándose el saludo con el beso de la paz; todos ellos colaboradores de Pablo, viviendo en estrecha comunión con todas las Iglesias y miembros activos en la misión de la propagación del Evangelio, nos enseñan “la obediencia de la fe”, a la que todos los hombres son invitados y la misión que cada uno de nosotros tiene, vivir el celo por la salvación de las almas.

Nuestra fe es personal pero no la podemos ni la debemos vivir de una manera individualista. Todos estamos llamados a la evangelización, estemos donde estemos y con la vocación que hayamos recibido, anunciando la Buena Noticia del Evangelio con el testimonio de nuestra palabra y nuestra vida. Todos somos colaboradores desde nuestras capacidades y posibilidades: con la oración, con nuestras aportaciones económicas, con nuestra acogida y hospitalidad, con la atención a los pobres y enfermos, con la catequesis, con el cuidado y la limpieza de los templos… y tantas, tantas cosas como podemos hacer por el bien común, es decir, por el bien de la Iglesia.

«Ningún siervo puede servir a dos amos»

“Escuchaban esto los fariseos, que eran amigos del dinero, y se burlaban de él”. Es la actitud farisaica del que no quiere aceptar la Palabra de Dios: como no estoy dispuesto a dejarme convertir, lo mejor es denigrar esta palabra burlándome de ella.

La burla, el desprecio, es la forma que hoy tiene el mundo de desprestigiar la Palabra de Dios y a los que queremos vivirla con autenticidad. Jesús nos advierte contra todo esto en el evangelio de hoy, con esa frase contundente “No podéis servir a Dios y al dinero”, es imposible. Nuestro corazón sólo puede tener un señor, y, por tanto, aquí no podemos aplicar ese refrán tan castellano “nadar y tender la ropa”, son cosas incompatibles.

Él es el único Dios, y el evangelio de hoy nos pone en la tesitura de ¿a quién queremos servir? ¿Al dinero?… ¿A la arrogancia?… ¿A la vanagloria?… ¿Al YO? ¿O al único Dios? No podemos servir a dos amos porque o bien aborreceremos a uno y amaremos al otro, o bien nos dedicaremos al primero y no haremos caso del segundo. A muchos nos pasa que queremos servirlos a todos aparentando, como los fariseos, ser fieles al único Dios. Pero, no nos engañemos, Dios nos conoce por dentro. Si no somos fieles en lo poco, en lo nuestro, en lo que puede ser injusto, ¿cómo se nos va a confiar lo que vale de veras? Eso que vale de veras, es la fe, hermanos, el bien más preciado que podemos buscar y desear en esta vida y que no admite otros dioses, otros ídolos.

Dios no está en contra del dinero si éste no ocupa el centro en nuestra vida. Es más, nos anima a ganarnos “las moradas eternas” con el dinero injusto si éste nos sirve para hacer el bien a los demás.

Ante estas palabras que Jesús nos dice hoy tendríamos que preguntarnos si el Señor es nuestro único Dios. Si no es así, ¿quiénes son nuestros dioses?

Oración

Señor, cuántas veces he experimentado que no hay otro dios fuera de TI y que los dioses y señores de la tierra no me satisfacen, sin embargo mi debilidad hace que me desvíe de tu camino y rompa tu Alianza. Atráeme hacia ti. No te canses de buscarme y mostrarme el camino de vuelta. Dame un corazón indiviso que te ame y te sirva por encima de todo y de todos y que sea capaz de amar y darme, con lo que tengo y lo que soy, a todos mis hermanos. AMÉN.

Sor Inmaculada López Miró, OP

Sor Inmaculada López Miró, OP
Monasterio Santa Ana, Murcia

Soy dominica contemplativa del monasterio de Santa Ana de Murcia. A los 17 años, mientras vivía mi fe en las comunidades neocatecumenales, peregriné a Santiago de Compostela para la JMJ de 1989 y allí el Señor me mostró la vocación contemplativa. Conocí primero la vida de las monjas trapenses, pero poco después me cautivó la alegría y la riqueza en la liturgia de mi comunidad Dominicana, donde entré con 18 años abandonando los estudios de veterinaria. Me encanta la música, el cine, y la naturaleza. En mi vida de fe, profundizar en la Palabra de Dios por medio de la lectio divina y la liturgia, constituye mi alimento y mi alegría. Hacer de mi vida una predicación viva construyendo comunidad, es la mejor manera de actualizar el carisma de Domingo de Guzmán.

Fuente: Dominicos.org

“Los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz”

“Los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz”

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 15,14-21

 

Respecto a vosotros, hermanos, yo personalmente estoy convencido de que rebosáis buena voluntad y de que tenéis suficiente saber para aconsejaros unos a otros.

Pese a todo, os he escrito, propasándome a veces un poco, para reavivar vuestros recuerdos. Lo he hecho en virtud de la gracia que Dios me ha otorgado: ser ministro de Cristo Jesús para con los gentiles, ejerciendo el oficio sagrado del Evangelio de Dios, para que la ofrenda de los gentiles, consagrada por el Espíritu Santo, sea agradable.

Así pues, tengo de qué gloriarme en Cristo y en relación con las cosas que tocan a Dios. En efecto, no me atreveré a hablar de otra cosa que no sea lo que Cristo hace a través de mí en orden a la obediencia de los gentiles, con mis palabras y acciones, con la fuerza de signos y prodigios, con la fuerza del Espíritu de Dios.

Tanto que, en todas direcciones, partiendo de Jerusalén y llegando hasta la Iliria, he completado el anuncio del Evangelio de Cristo.

Pero considerando una cuestión de honor no anunciar el Evangelio más que allí donde no se haya pronunciado aún el nombre de Cristo, para no construir sobre cimiento ajeno; sino como está escrito:
«Los que no tenían noticia lo verán,
los que no habían oído comprenderán».

 

Salmo de hoy

Salmo 97 R/. El Señor revela a las naciones su salvación.

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su salvación.
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 16,1-8

 

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes.

Entonces lo llamó y le dijo:
“¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.

El administrador se puso a decir para sí:
“¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.

Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:
“¿Cuánto debes a mi amo?”.

Este respondió:
“Cien barriles de aceite».

Él le dijo:
«Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”.

Luego dijo a otro:
“Y tú, ¿cuánto debes?”.

Él dijo:
“Cien fanegas de trigo”.

Le dice:
“Toma tu recibo y escribe ochenta”.

Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz».

 

Evangelio de hoy en audio

Reflexión del Evangelio de hoy

Aunque la Orden de Predicadores celebra hoy a Todos los Santos de la Orden, centramos la atención en los textos de la Palabra de Dios que se proclaman para la universalidad de los fieles.

«Estoy convencido de que rebosáis de buena voluntad»

Es natural que Pablo, que él mismo se denomina «apóstol de los gentiles», pusiera especial atención a las noticias que le llegaban de los cristianos de Roma, donde no había estado nunca cuando escribe la carta que nos ocupa, seguramente dirigida desde Corinto de Grecia, entre el fin del año 54 o comienzos del 55, o bien, al fin del 57 e inicios del 58. Se cree que la comunidad estaba compuesta por judeo- cristianos y étnicos cristianos.

Al llegar al final de su escrito confesaba que le quedaban muchas cosas por escribir, aunque sí había expuesto lo fundamental. Lo resumía con estas palabras: —«No me atreveré a hablar de otra cosa que no sea lo que Cristo hace a través de mí en orden a la obediencia de los gentiles, con mis palabras y acciones, con la fuerza de signos y prodigios, con la fuerza del Espíritu de Dios». Pretendía avivar los recuerdos de quienes consideraba dotados de buena voluntad y capacitados para aconsejarse mutuamente.

Justificaba su atrevimiento en el ministerio recibido, a saber: «Ser ministro de Jesús para con los gentiles, ejerciendo el oficio sagrado del Evangelio de Dios». Destacaba, sin embargo, una característica de su apostolado: la de anunciar el Evangelio donde aun no había llegado el conocimiento de Cristo. Echaba así los cimientos de las diferentes comunidades cristianas.

Cuando, hasta nuestro tiempo, han transcurrido más de 1960 años hemos de reconocer que queda aún un campo inmenso para excavar nuevos fundamentos que apoyen nuevas comunidades cristianas. El concilio Vaticano II expresaba el modo de construir en semejantes ambientes: «El que anuncia el Evangelio entre los gentiles dé a conocer con confianza el misterio de Cristo, cuyo legado es, de suerte que se atreva a hablar de Él como conviene, no avergonzándose del escándalo de la cruz. Siguiendo las huellas de su Maestro, manso y humilde de corazón, manifieste que su yugo es suave y su carga ligera. Dé testimonio de su Señor con su vida enteramente evangélica, con mucha paciencia, con longanimidad, con suavidad, con caridad sincera, y si es necesario, hasta con la propia sangre». (Decreto Ad Gentes, n. 24).

«El administrador injusto actuó con astucia»

Jesús recurre a la parábola del administrador que fue descubierto por su amo como infiel y por tanto, obligado a dejar el cargo, no para que sirviera de modelo de corrupción llevada a los grados más altos, sino para destacar la habilidad con que obró para el mal.

Naturalmente, el ingenio, la destreza, la imaginación hay que ponerla al servicio del bien obrar. De ello tenemos por modelo al Señor y a infinidad de santos y santas, canonizados o no. El uso de las parábolas fue un recurso que utilizó frecuentemente el Maestro. Lo mismo el modo de reaccionar frente a las argucias de los fariseos que querían cazarlo con sus planteamientos i observación de su actuar, como cuando le muestran una moneda con la efigie del emperador y le preguntan si era lícito pagar tribulo al Cesar, o no (Mc 12, 14), o cuando le espiaban para comprobar si curaba en sábado. En una ocasión les preguntó: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla?» (Lc 6, 9).

San Pablo, tal como él mismo asegura, utilizó la astucia para gastarse y desgastarse en bien de los corintios, en nada les fue gravoso, «pero en mi astucia os capturé» (II Cor 12, 16). De Santo Domingo escribían que, tentado por el diablo para quebrantara el silencio, le sorprendió el santo con su astucia: «Le respondió con audacia: “No te alegres, miserable, de esto, porque no te aprovechará. Estoy sobre el silencio y puedo, cuando me pareciere oportuno, hacer uso de la palabra”. Ante lo cual, se marchó confundido».

Destreza y fervor en la predicación reconocían entre los primeros frailes de la Orden. El siervo de Dios fr. Luis de Granada se admiraba «de la destreza con que este valeroso capitán, Domingo, no menos peleaba con la mano siniestra que con la diestra, pues tan continuo era el socorro de los prójimos y tan continuo en el trato con Dios, sin impedirse el un ejercicio al otro». De san Pedro Mártir de Verona alababan su agudo y sutilísimo ingenio para sus tareas evangelizadoras.

Fray Vito T. Gómez García O.P.

Fray Vito T. Gómez García O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrent, España)

Soy fraile dominico y me he especializado en teología e historia de la Iglesia. He sido docente en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y he impartido cursillos, ejercicios espirituales y conferencias en diferentes países de Latinoamérica, Filipinas e Italia. Durante doce años fui postulador de las causas de canonización de la Orden de Predicadores. Aunque estoy destinado en el convento de Santo Tomás, Sevilla, actualmente presto servicio en el convento de Santo Domingo, Torrente – Valencia. He nacido en las inmediaciones de los Picos de Europa (León), y siempre me ha gustado subir montañas, especialmente en León y Cataluña.

Fuente: Dominicos

“Somos del Señor”

“Somos del Señor”

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 14, 7- 12

 

Hermanos:

Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que, ya vivamos ya muramos, somos del Señor.

Pues para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos.

Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? Y tú, ¿por qué desprecias a tu hermano?

De hecho, todos compareceremos ante el tribunal de Dios, pues está escrito:
«¡Por mi vida!, dice el Señor,
ante mí se doblará toda rodilla,
y toda lengua alabará a Dios».

Así pues, cada uno de nosotros dará cuenta de sí mismo a Dios.

 

Salmo de hoy

Salmo 26 R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.

 

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 15, 1-10

 

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».

Jesús les dijo esta parábola:
«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice:
“¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.

Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice:
“¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”.

Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».

 

Evangelio de hoy en audio

Reflexión del Evangelio de hoy

Centrarse en Dios

Los últimos capítulos de la carta de Pablo a los Romanos recogen diversas exhortaciones. El texto de la liturgia de hoy nos centra en algo fundamental como creyentes: nuestra fe y nuestra vida son don de Dios. No es cuestión de acumular méritos ni de competir unos con otros a ver quién tiene más fe, cumple mejor o se entrega más. “Ya vivamos ya muramos, somos del Señor”, nos dice san Pablo.

La cuestión que plantea san Pablo es de qué forma me relaciono con Dios y con los hermanos. La gratuidad con la que el Señor nos ama reta nuestra fe, porque escapa a cualquier tipo de control o previsión por nuestra parte. Y también afecta a la forma en que valoramos al otro. “¿Por qué juzgas a tu hermano…, por qué desprecias a tu hermano?”.

Buscamos continuamente garantías y seguridades, porque eso nos da un sentimiento de confianza. E incluso con lo más espiritual obramos de la misma forma, y distinguimos entre quienes tienen más fe o menos. Pablo habla de fuertes y débiles en la fe, y cómo en las primeras comunidades se caía fácilmente en despreciar a quien se consideraba más débil. Si somos sinceros con nosotros mismos nos damos cuenta de que caer en esta dinámica competitiva y tan poco fraterna no es nada extraño. Nos consideramos mejores, más fieles, y rechazamos o menospreciamos al otro. Podemos llegar incluso a esperar, o exigir, ciertas preferencias o reconocimiento.

Nadie es más o menos para Dios, somos sus hijos e hijas. Nadie merece más ni menos, nadie es favorito o vip, no hay creyentes de primera ni de segunda clase. Cada cual es único y eternamente amado para el Señor, y “cada uno dará cuenta de sí mismo”, de cómo ha acogido y respondido a ese amor. Estamos en sus manos, todos, y en esa confianza podemos vivir y amar con libertad y gratuidad.

Alegraos conmigo

En la primera lectura, Pablo nos alertaba del riesgo de despreciar y juzgar al hermano por considerarle débil en la fe, y nos centraba en Dios, en cómo su amor nos hace suyos y desde ahí hemos de vivir y de morir. En este pasaje del evangelio de Lucas, es Jesús quien nos da la clave para entender cómo es Dios. Y lo hace con dos parábolas que tumban radicalmente cualquier pretensión de racionalidad o rigidez.

Estas parábolas no son solamente relatos entrañables del pastor con la oveja al hombro o la señora barriendo bajo la cama. Trastocan nuestros valores y nos enseñan cuál es el verdadero valor de cada uno, la dignidad humana y la condición de única de cada persona. En ambas parábolas se nos repite, como un mantra, “¡Alegraos conmigo, he encontrado la oveja (la moneda) que se me había perdido!”.  Pero ¿tiene sentido tanta alegría por una moneda, o por una oveja díscola, o por un pecador en quien quizás ya nadie espere un cambio o algo bueno?

¿En qué consiste la alegría de Dios? El papa Francisco, en un libro titulado “Te deseo la sonrisa” nos lo expresa con claridad meridiana: “La alegría de Dios consiste en perdonar. ¡Perdonar! Es la alegría de un pastor que encuentra a su oveja; la alegría de la mujer que recupera su moneda; la alegría de un padre que acoge de nuevo en casa a su hijo… ¡Aquí está todo el evangelio! ¡Aquí! ¡Aquí está todo el cristianismo!”… “Sólo el amor llena los vacíos, las vorágines negativas que el mal abre en el corazón y en la historia. Sólo el amor puede hacer eso y ¡esa es la alegría de Dios!”.

Volvemos a la carta de san Pablo a los Romanos: “Somos de Dios”. Y porque somos suyos, como la oveja o la moneda, le importamos y nunca dejará de buscarnos. Porque su alegría está en encontrarnos a cada uno, a cada una.  Cuando esta verdad nos cala el corazón y el alma, nos vamos convirtiendo al Amor de Dios, y desde ahí amamos y podemos dar testimonio de lo vivido.

Hna. Águeda Mariño Rico O.P.

Hna. Águeda Mariño Rico O.P.
Congregación de Santo Domingo

Soy religiosa dominica nacida en Asturias, España, en la cuenca minera, y desde muy pequeña me formé y crecí en la fe desde la espiritualidad dominicana. Entré en la Congregación de Santo Domingo a los 17 años y con 19 años hice mi primera profesión. Profesionalmente soy trabajadora social, licenciada en Sociología y máster en Doctrina Social de la Iglesia.

 

“Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío”

“Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 25-33

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
«Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.

Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?

No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo:
“Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”.

¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?

Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.

Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».

Palabra del Señor

“Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren”

“Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 15-24

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús:
«Bienaventurado el que coma en el reino de Dios!».

Jesús le contestó:
«Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó a su criado a avisar a los convidados:
“Venid, que ya está preparado”.

Pero todos a una empezaron a excusarse.

El primero le dijo:
“He comprado un campo y necesito ir a verlo. Dispénsame, por favor”.

Otro dijo:
“He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor”.

Otro dijo:
“Me acabo de casar y, por ello, no puedo ir”.

El criado volvió a contárselo a su señor. Entonces el dueño de casa, indignado, dijo a su criado:
“Sal aprisa a las plazas y calles de la ciudad y tráete aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos”.

El criado dijo:
“Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio”.

Entonces el señor dijo al criado:
“Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa.

Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete”».

Palabra del Señor