Buenos Aires, 24 enero (PR/22) — Los neumáticos en el mundo se están agrandando para acompañar las configuraciones que presentan los tractores.
En esa tendencia, las dimensiones de los neumáticos para tractores van aumentando, al mismo tiempo que mantienen un recorrido similar.
Además, el área a consolidar entre las ruedas del tractor disminuye y ya es usual que la trocha caiga por debajo del nivel de 1,40 metro.
Los fabricantes responden a esta situación con neumáticos aptos para trabajar con anchos menores.
Ajustes
La distancia entre el pivote de dirección y el eje horizontal de las ruedas se adapta a fin de garantizar un funcionamiento correcto con tractores equipados con dirección automática.
También se incorporan brazos de articulación que permiten la instalación de una masa de una sola pieza.
Pero, además, surge el desafío de adaptar los neumáticos delanteros para que el tractor trabaje con una sembradora que opera con tolva frontal (ubicada delante del tractor).
En este aspecto también están trabajando las fábricas internacionales de neumáticos.
Buenos Aires, 22 enero (PR/22) — El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recuerda a los mercados concentradores de frutas y hortalizas cumplir con los requisitos en la recepción de uva para consumo en fresco destinada a su comercialización, provenientes de las provincias de Mendoza y San Juan.
En ese sentido, la mercadería en cuestión debe llegar transportada con suDocumento de Tránsito Vegetal electrónico (DTV-e); envases con rótulo identificatorio y con las medidas fitosanitarias aplicadas (sistema de medidas integradas o tratamiento cuarentenario de fumigación con bromuro de metilo, según la provincia donde se ubique el mercado concentrador)
Estos requisitos buscan proteger las áreas libres de la plaga Lobesia botrana, comúnmente llamada polilla de la vid, debido a que la uva en fresco puede vehiculizar estados inmaduros de la misma.
En ese sentido, la fruta producida en Mendoza y San Juan que tenga como destino las regiones de Patagonia Norte (Río Negro y Neuquén) y Sur (Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego), Cuyo (Mendoza, San Juan y La Rioja) y Noroeste (Catamarca, Salta, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero), debe arribar a los mercados concentradores con el tratamiento cuarentenario de fumigación con bromuro de metilo, de acuerdo a lo establecido en la normativa vigente.
En el resto de las provincias (Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Misiones, San Luis y Santa Fe), los mercados concentradores de frutas deben verificar que provengan de establecimientos productivos inscriptos y vigentes en el Sistema de Medidas Integradas (SMI).
En el caso que el establecimiento no se encuentre registrado y habilitado en el SMI, la uva en fresco debe cumplir entonces con el tratamiento cuarentenario de fumigación con bromuro de metilo. Asimismo, todos los envases deben estar perfectamente identificados mediante rótulo y el envío debe estar amparado por su respectivo DTV-e.
En caso que el Senasa detecte fruta no debidamente identificada y/o algún incumplimiento a la normativa vigente, intervendrá la mercadería.
Para mayor información se puede ingresar a la página de internet del Senasa, www.senasa.gob.ar, llamar a la línea telefónica gratuita 0800 999 2386, o enviar un correo electrónico a: lobesia@senasa.gob.ar
Buenos Aires, 22 enero (PR/22) – Durante los meses de septiembre y octubre de 2021, y luego de la suspensión de la actividad en el 2020 debido a la situación sanitaria por la pandemia, tuvo lugar la quinta edición del Censo Provincial de Basura Costera Marina, organizado por diferentes ONGs de las principales ciudades costeras de la Provincia de Buenos Aires, y coordinado entre 438 voluntarios, respetandolos protocolos correspondientes.
De esta manera pudo analizarse, con los mismos mecanismos de análisis que las versiones anteriores, la cantidad y el tipo de basura que existe en la costa bonaerense. El censo cubrió un área total de 422.501 m2 y contó con la colaboración de más de 20 organizaciones del tercer sector y la sociedad civil. Los resultados recopilados registraron un total de 40.331 residuos censados, de los cuales el 84,5% estuvo constituido por plásticos, lo que indica una vez más una tendencia en relación a los censos anteriores. Un dato que además cobra importante relevancia frente a un contexto en el que, según el último informe de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la contaminación por plástico en los ecosistemas marinos se podría duplicar al 2030, si las condiciones continúan siendo las mismas.
Se conoce como basura marina a cualquier material persistente de fabricación humana y sólido, que es descargado o abandonado en el medio marino y costero. Esta problemática se acentúa porque diariamente toneladas de basura llegan los mares a través de los sistemas de drenaje urbanos (como bocas de tormenta y pluviales), la desembocadura de los ríos y por la acción del viento que los traslada, sumado a lo que directamente arrojan las personas en los ambientes costeros. A su vez, el mar recoge los residuos durante la marea alta y los transporta hacia otros sitios, que pueden no ser el origen de estos residuos.
Estas características permiten comprender una cifra que lamentablemente se repite: el 80% de la basura marina proviene del continente debido a la mala disposición y un manejo inadecuado de los residuos urbanos o de las aguas pluviales no tratadas; el restante, de los barcos comerciales y pesqueros.
Como adicional, el problema de los microplásticos persiste. El origen de estos fragmentos plásticos provenientes de otros residuos, como bolsas, sorbetes o botellas, se debe a la acción del sol, el viento y el mar que los desintegran hasta convertirlos en porciones más pequeñas. Una vez que estos elementos llegan al mar es muy difícil retirarlos (por eso la prevención es fundamental) y al ingresar a la red alimentaria del ecosistema sus efectos alcanzan mucho más que a la salud de la fauna marina. De acuerdo al estudio “Ningún plástico en la naturaleza: evaluación de la ingestión de plástico de la naturaleza a las personas” – elaborado por Dalberg -, basado en un estudio solicitado por la Organización Mundial de Conservación (WWF por sus siglas en inglés) y realizado por la Universidad de Newcastle sobre el consumo de microplásticos en seres humanos, se concluyó que una persona, en promedio, podría estar consumiendo aproximadamente cinco gramos de plástico por semana, es decir, el equivalente al peso de una tarjeta de crédito.
En este sentido Verónica García, especialista Ecosistemas Marinos y Pesca Sustentable de Fundación Vida Silvestre Argentina, enfatizó que “Los residuos plásticos, sean macro o microplásticos, ya forman parte de todos los ambientes naturales y del alimento de muchas especies, incluidos los seres humanos. La disminución de la producción de embalajes y plásticos de un solo uso, la compra consciente, la disposición correcta de los residuos, y un sistema eficaz de disposición final y recuperación todavía están pendientes”.
En este contexto los Censos de Basura Costera Marina registran la situación en las playas bonaerenses, mediante la identificación del tipo y cantidad de residuos que afectan las costas, para buscar soluciones colectivas de alcance local y nacional. Conocer cuál es la composición de la basura marina nos permite identificar cómo podemos mejorar nuestros hábitos de consumo, evaluar las realidades particulares y establecer qué tipo de regulaciones son necesarias, con la finalidad de frenar y revertir la contaminación por plástico.
Cifras relevantes de la edición 2021
Los tipos de contaminantes plásticos que más se encontraron fueron: colillas de cigarrillo (19,6%), fragmentos plásticos (18,7%), envoltorios plásticos (13,2%), bolsas plásticas (10%) y restos de nylon (8,1%).
El 19,6% de los residuos plásticos identificados y colectados estuvo conformado por colillas de cigarrillos, un ítem que se repite todos los años entre los más abundantes. Diversos estudios indican que cada colilla puede contaminar entre 8 y 10 litros de agua del mar y hasta 50 litros si se trata de agua dulce. Este residuo está compuesto principalmente por acetato de celulosa, un material no biodegradable encargado de absorber las sustancias tóxicas del humo de tabaco, y que puede tardar hasta 10 años en descomponerse.
De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) la producción de plástico creció exponencialmente desde 1950 llegando a los 322 millones de toneladas de plástico en 2015. Según proyecciones de esa entidad, esa producción llegará a los 600 millones de toneladas y superará las 1000 en 2050.
En Argentina, el 97% de las tortugas marinas atendidas en la Fundación Mundo Marino tiene plástico en su estómago o intestino. La acción de censar los tipos de residuos que se encuentran en nuestras costas surge a partir de la creciente preocupación por la fauna marina que se encuentra cada vez más amenazada por la basura que generamos.
Buenos Aires, 13 enero (PR/22) – – En el marco de su campaña «No comprometas tu salud», el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recordó que resulta fundamental tener en cuenta los hábitos de higiene al manipular y consumir alimentos para evitar que afecten la salud de las personas consumidoras.
«Es necesario estar atentos para evitar descuidos. Muchas veces contamos con la información, pero a la hora de cocinar, nos olvidamos de aplicarlos», afirmó Andrea Calzetta Resio, técnica del área de Inocuidad del Senasa.
Una de ellas es el botulismo, que es causado por una neurotoxina producida por el bacilo Clostridium botulinum, una bacteria que se encuentra presente en el suelo y en el agua, resiste las altas temperaturas y se desarrolla en ausencia de oxígeno, como ocurre principalmente en conservas.
El botulismo es una ETA que se clasifica como intoxicación, ya que la toxina botulínica es la que causa la enfermedad cuando una persona ingiere alimentos contaminados con la misma.
En general, los alimentos implicados en brotes de la enfermedad tienen nutrientes suficientes para permitir el desarrollo del Clostridium botulinum; como esta bacteria es un habitante normal de la tierra, está diseminada ampliamente en la naturaleza y cuenta con factores de resistencia que hacen que el microorganismo sea muy resistente a las altas temperaturas, la baja humedad, al secado incluso y a varios tratamientos de conservación que otras bacterias no resistirían.
Por eso,** los alimentos que enferman son aquellos donde ocurrió el desarrollo de la bacteria por falta de higiene, manejo inadecuado de la temperatura de elaboración y conservación o uso inadecuado de otros factores** –como la acidificación, entre otros–.
El caso más emblemático de alimentos implicados en la intoxicación corresponde a aquellos envasados y esterilizados por técnicas deficientes, principalmente de origen vegetal –como espárragos, palmitos, aceites saborizados– y también productos de origen animal –como los embutidos secos–.
Por eso, al momento del consumo de conservas y chacinados, las personas deben optar por un producto elaborado comercialmente, que cuente con todas las aprobaciones de las autoridades sanitarias correspondientes. Adoptar estos cuidados resulta clave para consumir alimentos inocuos que atraviesan los procesos de fiscalización relacionados con su elaboración mediante las buenas prácticas de manufactura.
¿Cuáles son las formas de prevención?
No consumir conservas de origen no conocido o sin etiquetas. Siempre deben visualizar el número de habilitación del producto y del establecimiento elaborador, la dirección del elaborador, la denominación de venta del producto de la mercadería, la fecha de producción y vencimiento y lote, clase de producto y peso, como sucede con los productos registrados de establecimientos habilitados por el Senasa.
Evitar el consumo de conservas caseras, ya sea de vegetales, carnes, pescados y/ o mariscos de procedencia desconocida, de elaboración artesanal y que no cuenten con los números de registro de producto, sea del Senasa o de la autoridad jurisdiccional –como el número de Establecimiento Elaborador (RNE) y Registro de producto alimenticio (RNPA)–.
Tener presente que los microorganismos se vehiculizan con tierra o polvo. Lavar con agua potable las frutas y los vegetales a consumir, en especial aquellos que por sus irregularidades sean más difíciles de higienizar.
Adicionalmente, tener en cuenta que, como el botulismo puede transmitirse por el consumo del propio Clostridium en niños lactantes y es tan grave como la intoxicación, es clave evitar dar miel a los niños menores de un año.
Otros aspectos para considerar al realizar las compras es evitar aquellas latas que presenten:
Abombamientos o tapas hinchadas.
Expulsión de gas al abrir los recipientes.
Turbiedad no habitual del líquido.
Latas abolladas o que su contenido se vea atípico en consistencia o con burbujas o espuma.
En esta temporada, es importante contar con información para reforzar los cuidados y no comprometer la salud.
Buenos Aires, 13 enero (PR/22) – – El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recuerda a todos los actores de la cadena vitivinícola los requisitos necesarios para el movimiento de uva desde las provincias de Mendoza y San Juan, cuyo destino final sea el consumo en fresco.
El objetivo de estos requisitos es proteger las áreas libres de la plaga Lobesia botrana, comúnmente llamada polilla de la vid, debido a que la uva en fresco puede vehiculizar estados inmaduros de dicha plaga.
En ese sentido, la fruta producida en Mendoza y San Juan que tenga como destino las regiones de Patagonia Norte (Río Negro y Neuquén) y Sur (Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego), Cuyo (Mendoza, San Juan y La Rioja) y Noroeste (Catamarca, Salta, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero), debe cumplir con el tratamiento cuarentenario de fumigación con bromuro de metilo, de acuerdo a lo establecido en la normativa vigente.
Para comercializar su producción en el resto de las provincias (Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Misiones, San Luis y Santa Fe), los establecimientos productivos deben estar inscriptos y vigentes en el Sistema de Medidas Integradas (SMI). En el caso de que un establecimiento no se encuentre inscripto y habilitado en el SMI, la uva en fresco deberá cumplir entonces con el tratamiento cuarentenario de fumigación con bromuro de metilo.
Asimismo, todos los envases deben estar perfectamente identificados mediante rótulo y el envío debe estar amparado por su respectivo Documento de Tránsito Vegetal (DTV-e).
Cabe mencionar que, en caso que se detecte fruta no debidamente identificada y/o algún incumplimiento a la normativa vigente, se intervendrá la mercadería.
Para mayor información se puede ingresar a la página de internet del Senasa, www.senasa.gob.ar, llamar a la línea telefónica gratuita 0800 999 2386, a los teléfonos 264 4231341 (San Juan) ó 0261 4984131 (Mendoza) o bien enviar un correo electrónico a: lobesiamendoza@senasa.gob.ar o lobesiasj@senasa.gob.ar
Buenos Aires, 18 diciembre (PR/21) – – En el marco de sus acciones en el cuidado de la salud animal y del ambiente, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Alimentaria (Senasa) participó de una disertación virtual sobre el uso de cebos tóxicos y sus efectos en la conservación de esta especie protegida dictada por el Programa de Conservación del Cóndor Andino de la Fundación Bioandina.
Al encuentro asistieron agentes del Programa de Fauna Silvestre del Senasa y durante su transcurso disertaron Rayen Estrada Pacheco y Luis Jácome, miembros de la Fundación Bioandina.
El Programa de Conservación Cóndor Andino, viene trabajando los últimos 30 años en la preservación de esta especie catalogada como amenazada y que se encuentra distribuida en 14 provincias de la Argentina.
Debido al uso ilegal de cebos tóxicos para el control de depredadores como el puma y el zorro se han producido más de 100 muertes de estas aves.
La disertación tuvo como objetivo mostrar esta temática al personal de campo del Senasa para que sepan transmitir a los productores la importancia de evitar el uso de productos tóxicos para el control de especies silvestres y los riesgos asociados a estas prácticas.
Es importante aclarar que sólo pueden utilizarse aquellos productos debidamente registrados, para los usos aprobados, y bajo las condiciones de buenas prácticas. El uso de sustancias prohibidas y el desvío de uso de las sustancias permitidas constituyen violaciones a la normativa vigente.
La Resolución Senasa Nº 263/2018, rectificada por su Resolución Nº 670/2018, prohíbe la elaboración, importación y fraccionamiento de la sustancia activa carbofurán, entre otras, y sus productos formulados. Se encuentran exceptuadas de esta prohibición las formulaciones en gránulos de carbofurán al diez por ciento (10%), atento que es la única alternativa de aptitud insecticida y nematicida en los cultivos de papa y ajo.
Con el fin de asegurar el cuidado de la salud humana, animal y del ambiente, todos los productos de uso agrícola deben ser aplicados con el asesoramiento de un ingeniero agrónomo, únicamente en los cultivos para los que se encuentran autorizados, respetando las indicaciones de su etiqueta: dosis, momento de aplicación y medidas precautorias, y cumpliendo las normas provinciales o municipales que en cada caso se apliquen.
Las provincias conservan las facultades constitucionales que les son propias, para la recomendación y el establecimiento de condiciones de aplicación o las prohibiciones que consideren necesarias. Para ello los organismos provinciales y municipales cuentan con equipos de profesionales que están en condiciones de evaluar el establecimiento de las normativas que en cada caso se requiera, indicando las condiciones de aplicación, teniendo en cuenta no solamente la clase toxicológica de los productos a aplicar, sino también la distancia a poblados, áreas de escuela, las condiciones climáticas o cualquier otra característica particular del lugar.
Además del marco normativo relacionado con los productos fitosanitarios, el Senasa entiende la importancia de desalentar su uso para el control de depredadores. Por ese motivo, en la página web se ha incorporado un apartado donde se describe este problema y se compila toda la información disponible al respecto elaborada por el Instituto MNacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Centro de Ecología Aplicada del Neuquén y Wildlife Conservation Society para aquellos profesionales, técnicos y productores que busquen alternativas de manejo de esta problemática.