Agricultura lanza el «Programa de Formación Profesional para pymes de alimentos»

Agricultura lanza el «Programa de Formación Profesional para pymes de alimentos»

Buenos Aires, 18 septiembre (PR/20) — Con el objetivo de mejorar las capacidades de negocios en pequeñas y medianas empresas agroalimentarias, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación creó el Programa Federal de Formación Profesional para pymes de alimentos.

La iniciativa se articula desde la Secretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional y las distintas contrapartes provinciales y organismos e instituciones, para el dictado de los ciclos de conferencias y charlas, de manera virtual, y presencial, en los casos en los que sea posible de acuerdo con el contexto de pandemia por el COVID-19.

«Este es un programa pensado para fortalecer el sentido federal. Estamos alineados con las estrategias provinciales que impulsan el crecimiento de nuestras pymes agroalimentarias para acompañarlas y que puedan aprovechar estas herramientas que hoy ponemos a disposición de modo federal», destacó el ministro Basterra.

La primera de las actividades de formación será desarrollada a partir del 23 de septiembre, a través de un ciclo de conferencias de formación empresaria.

El objetivo es brindar a los participantes herramientas que permitan optimizar la gestión comercial, contribuyendo a mejorar su competitividad y perdurabilidad en el tiempo de los emprendimientos.

La propuesta es gratuita y con cupos limitados y comprende la realización de 12 videoconferencias que se realizarán a través de la plataforma Zoom, durante los meses de septiembre, octubre y noviembre. Cada encuentro, que durará aproximadamente 1 hora, contará con la presencia de disertantes de reconocida experiencia en el sector pyme.

Acerca de la producción de alimentos en Argentina

En nuestro país, la producción de alimentos comprende un universo de 15.000 empresas, de las cuales el 98% son Pymes y representan el 41% de las exportaciones totales de Argentina a más de 180 destinos. Esos establecimientos proveen cerca de 400 mil puestos de trabajo formal que generan un firme arraigo federal y requieren un acompañamiento desde lo productivo, pero también en la formación de capacidades en el territorio, que no es otra cosa que la adaptación de las estructuras a los nuevos cambios tecnológicos, en los hábitos y patrones de consumo y requerimientos de los consumidores, y las exigencias propias de los marcos regulatorios.

En ese contexto, el programa federal de capacitación, referido a la temática de alimentos, involucra el desarrollo de competencias profesionales y gerenciales para atender las exigencias de los mercados, y se complementa con un programa vinculado a la implementación de normas de calidad -cuyo lanzamiento está previsto para los primeros días de octubre- dirigido a 200 empresas pymes del sector.

Información sobre el Programa de Formación Profesional para pymes de alimentos:

Para cada una de las conferencias virtuales, las y los interesados deberán inscribirse en la sección de eventos del sitio web Alimentos Argentinos, donde se encuentran las fechas, los temas de cada actividad y sus periodos de inscripción:

www.alimentosargentinos.gob.ar/HomeAlimentos/Capacitacion/eventos

El lanzamiento del Programa se realizará el 23 de septiembre. Además, se llevarán a cabo las dos primeras actividades:

– 16 hs. ¡Pensá HOY en el MAÑANA de tu negocio! ¿Cómo cambiarán las necesidades y las expectativas de tus clientes luego del COVID-19? A cargo de Manuel Sbdar.
Inscripción: del 11 al 22 de septiembre a las 14 hs.
– 17 hs. ¡Cambiaron las reglas del juego, cambiá tu forma de negociar! ¿Qué nuevas herramientas y rutinas de negociación necesitás poner en práctica, al interior de tu empresa o entre empresas relacionadas, para llevar adelante la incertidumbre y la complejidad? A cargo de Natalia Bernardoni.
Inscripción: del 11 al 22 de septiembre a las 14 hs.

Más información:
E-mail: capacitaciondna@magyp.gob.ar
Tel: 4349-2026/2090

Primicias Rurales

Fuente: Minagri

Resguardo de la salud de los consumidores de frutas y hortalizas en La Pampa

Resguardo de la salud de los consumidores de frutas y hortalizas en La Pampa

Santa Rosa, La Pampa, 15 septiembre (PR/20) – En su objetivo de resguardar la salud de los consumidores, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) verificó la inocuidad de frutas y hortalizas en tres depósitos mayoristas habilitados para tal fin, ubicados en la localidad de General Pico, provincia de La Pampa.

La coordinadora de Inocuidad del Centro Regional La Pampa–San Luis del Senasa Romina Jáuregui, encabezó las tareas de su equipo de trabajo, en el marco del Sistema de Control de Frutas y Hortalizas (Sicofhor) del Senasa.

Estas actividades forman parte de los planes de monitoreo que realiza el organismo anualmente para verificar que los productos vegetales que se comercializan no excedan los límites máximos de residuos de fitosanitarios, ni microbiológicos, asegurando de esta manera la inocuidad de estos alimentos, es decir, que no representan un riesgo para la salud de quien los consuma.

Para ser habilitados, este tipo de depósitos deben inscribirse en los registros nacionales del Senasa y renovar dicha inscripción antes del 31 de julio de cada año, según lo normado por la Resolución 637/2011.

Las inscripciones e inspecciones del Sicofhor también alcanzan a los centros de re expedición, establecimientos de lavado y desinfección de envases plásticos reutilizables destinados al embalaje de frutas y hortalizas frescas, empresas industrializadoras y /o elaboradoras de frutas frescas y secaderos.

A través del Decreto 815/1999, el Senasa también es responsable de la fiscalización de los productos de origen vegetal en la etapa de producción y acopio, teniendo además competencia sobre el tráfico federal (distribución y comercialización en todo el país), importación y exportación de productos, subproductos y derivados de origen vegetal.

Con este tipo de acciones, el organismo estatal nacional verifica la inocuidad de los alimentos para asegurar en la mesa de los consumidores alimentos que no representen riesgos para la salud.

Primicias Rurales

Fuente: Senasa

Capacidad de secuestro de carbono de los suelos pampeanos

Capacidad de secuestro de carbono de los suelos pampeanos

Autor/es: Roberto Alvarez y Gonzalo Berhongaray

Introducción

La Pampa, 15 de setiembre (PR/20).- Los suelos pueden usarse como sumideros de carbono atmosférico mitigando el calentamiento global (Minasny et al., 2017). Esto ha determi- nado que se realicen numerosos estudios para establecer cómo la actividad antrópica puede compensar las pérdidas de carbono debidas al uso del suelo (Sanderman et al., 2017). Común- mente se ha estimado cuánto carbono pueden secuestrar los suelos asumiendo que los sistemas naturales, como pastizales o bosques, represen- tan el máximo nivel de carbono que un suelo puede almacenar (Sperow, 2016). La diferencia entre el carbono en suelos cultivados y naturales representaría el potencial secuestro de carbono que se podría lograr (Don et al., 2011).

A medida que aumenta el contenido de la fracción fina del suelo (arcilla + limo < 20 ?), aumenta la cantidad de carbono orgánico protegido de la mineralización (Six et al., 2002). Los efectos del uso y del manejo del suelo son menores sobre esta fracción estabilizada que sobre el carbono de las fracciones lábiles (Chung et al., 2008). Se han generado modelos capaces de estimar la capacidad de secuestrar carbono estable del suelo en función de su textura (Six et al., 2002). Muchos sistemas naturales tienen nive- les de carbono menores a la capacidad de car- bono estimada de esta manera (Wiesmier, 2014; Cheng et al., 2018). Los modelos de estimación de la capacidad de carbono se han perfec- cionado recientemente y permiten establecer cuánto carbono puede secuestrar un suelo en la fracción estabilizada (Feng et al., 2013). La dife- rencia entre la capacidad de carbono y el nivel de carbono que el suelo efectivamente contiene se ha denominado el déficit de carbono. Un uso eficiente de recursos con el fin de secuestrar carbono lleva a la necesidad de determinar qué

suelos son lo que tienen mayor déficit de carbo- no. En ellos deberían concentrarse los esfuerzos de manejo orientados a incrementar el nivel de carbono orgánico. Nuestro objetivo fue estimar el déficit de saturación de carbono de los suelos pampeanos, qué factores lo regulan y generar un mapa del déficit a nivel de la Región Pampeana.

Materiales y Métodos

Se utilizaron datos de un estudio regional en el cuál fueron muestreados 82 establecimientos distribuidos en la Región Pampeana. En cada establecimiento se seleccionaron sitos bajo diferentes usos del suelo: arboledas, controles nunca cultivados, pasturas implantadas, lotes bajo cultivos de granos y bajos hidromórficos pas- toreados. La ubicación de los establecimientos, la estrategia del muestreo y los métodos analíticos usados pueden encontrarse en Berhongaray et al. (2013). En este trabajo no se utilizaron datos de las arboledas (ver abajo) por lo que 296 sitios fueron incluidos en el análisis totalizando 1045 muestras de suelo. La temperatura y precipitación media anual de los sitos se estimó por interpo- lación kriging usando datos de 50 observatorios meteorológicos (Alvarez et al., 2018). La capaci- dad de carbono de los suelos se estimó con el modelo de Feng et al. (2013) ajustado a suelos con predominancia de minerales 2:1:

Capacidad de carbono (mg g-1 suelo) = 0.84 x (arcilla + limo < 20 ?m) (g 100 g-1 suelo)

Debido a que en las muestras se midió limo to- tal (2-50 ?m) y no limo fino (2-20 ?m) está fracción se estimó. Para ello se correlacionó el contenido de ambas fracciones en 780 horizontes de suelos pampeanos con datos tomados de GeoINTA (2018). El modelo de regresión ajustado (y = 0.676*x1.01) permitía una muy buena estimación de la fracción < 20 ?m usando como predictor la fracción < 50 ? (R2= 0.92).

El contenido de carbono estabilizado en la fracción fina de la capa superficial del suelo se estimó promediando los resultados del me- ta-análisis de Gregorich et al. (2006) y el muestreo regional de Wiesmeier et al. (2014). Estos prome- dios fueron 79% para suelos cultivados y 69% para pastizales. Para bosques, no se calculó un coeficiente promedio debido a la gran dispar- idad entre ambos estudios y ese uso del suelo se excluyó del presente trabajo. Para estimar la variación en profundidad de esa fracción estabili- zada se usaron datos de 14 suelos locales (Ojeda et al., 2018). Los perfiles de la relación (carbono orgánico particulado/carbono orgánico total) x 100 variaron entre 18% y 24% sin una clara ten- dencia en profundidad por lo que se aplicó el valor medio del coeficiente de estabilización en superficie a todas las capas de suelo. El déficit de saturación se calculó como la diferencia entre la capacidad de carbono y el carbono estabi- lizado en la fracción fina del suelo. La relación de saturación se calculó como (carbono en la fracción fina/capacidad de carbono) x 100. Los resultados se expresaron como stocks de carbo- no afectando la concentración de carbono por la densidad aparente de cada estrato de suelo. El mapa de saturación de carbono de la Región Pampeana se elaboró usando una librería de datos de textura, contenido de carbono orgánico y usos del suelo a nivel de partido previamente elaborada (Berhongaray et al., 2013) usando métodos similares a los aplicados a nivel de sitio.

Métodos de regresión simple y múltiple se usaron para relacionar variables. La variable dependiente fue el déficit de saturación y los predictores fueron el contenido de partículas finas del suelo, la profundidad, el pH, la conductividad eléctrica, la temperatura y la precipitación del sitio y el uso del suelo como variable categórica. El carbono orgánico total no fue testeado como predictor debido a su fuerte correlación con las otras variables (Berhongaray et al., 2013). Se testearon términos lineales, cuadráticos e inter- acciones (Colwell, 1994) que se incluyeron en los modelos solo si eran significativos (P< 0.05) o incrementaban el R2 en 1% o más. La selección de predictores se hizo por forward stepwise y se chequeó la autocolinealidad de los predictores por el VIF (Neter et al., 1990). La performance de los modelos se analizó usando IRENE (Fila et al.,

2003). Modelos mixtos se emplearon para testear diferencias en el déficit de saturación entre usos del suelo (Littell et al., 1998). El establecimiento se tomó como efecto aleatorio y el uso como efecto fijo (P< 0.05), anidando la profundidad dentro del tratamiento debido a la no indepen- dencia de datos tomados de un mismo perfil. Variables de clima y suelo se testearon como covariables. Los promedios se separaron por contraste lineales.

Resultados y Discusión

La variabilidad de las condiciones de clima y suelo fue enorme entre los sitos de muestreo y ha sido descripta anteriormente (Alvarez et al., 2018; Berhongaray et al., 2013). El déficit de saturación aumentó en sitios de alta temperatura (R2 = 0.30) y decreció con la precipitación (R2 = 0.18), pero la variable determinante fue la textura. A medi- da que aumentaba el contenido de partículas finas del suelo aumentaba el déficit (R2 = 0.70). Otras variables tuvieron escaso o nulo impacto sobre el mismo. La profundidad también tuvo un alto impacto (Figura 1). Mientras que la textura media y la capacidad de carbono no mostraron una clara tendencia en profundidad, el déficit de saturación estaba muy estratificado como contraparte de la estratificación del contenido de carbono orgánico de las muestras. A mayor profundidad, mayor déficit de saturación. Hubo diferencias significativas (P< 0.05)  en el déficit de saturación entre usos del suelo en el orden bajos hidromórficos > suelos cultivados > pasti- zales. Integrando el estrato 0-1 m, la relación de saturación promedio fue del 23%.

Un modelo de regresión múltiple permitió expli- car la mayor parte de la variabilidad del déficit de saturación:

Def. sat. (t ha-1) = -135 + 2.3 (arcilla+limo < 20 ?)   + 0.45 prof. (cm) + 8.2 temp. (ºC)         – 0.029 Lluvia (mm) + 5.8 Bajos – 4.2 Pastizales                          (ec. 1)

El modelo tuvo muy buena performance con ordenada no diferente de 0 y pendiente no di- ferente de 1 (Figura 2).

El déficit de saturación de los suelos pampea- nos copió el gradiente textural de la región (Figura 3).  El déficit se incrementó del sudoeste al nores- te. En la Región Semiárida, el déficit era bajo y en

la porción más húmeda y con suelos más finos se incrementó. Comparando partidos con ubicaciones extremas el déficit de sa- turación llegó a incrementarse en un orden de magnitud. En promedio para toda la región el estrato 0-25 cm puede secuestrar un 20% de la capacidad total de secuestro de carbono en el primer metro del perfil. Esta capacidad es muy grande llegando a cientos de toneladas de carbono por hectárea en la Pampa Ondulada y áreas circundantes.

Figura 1. Box plot de textura, carbono orgánico, carbono estabilizado en la fracción fina y déficit de saturación de los suelos muestreados (n = 296) en relación a la profundidad de la capa de suelo. Se grafican los percentiles 5, 25, 50, 75 y 95.

Figura 2. Relación entre el déficit de saturación observado en suelos pampeanos y el estimado por el modelo de regresión de la ec. 1.

El gradiente textural fue el principal controlador del déficit de saturación en la Región Pampeana. Los suelos más are- nosos estaban cerca de la saturación de carbono mientras que suelos de textura fina tienen una alta capacidad de secuestro de carbono. Resultados similares han sido reportados en otras áreas (Wiesmier et al., 2014; Di et al., 2017). En el caso de suelos de textura franco arcillo limosa del noreste de la región, el secuestro potencial de carbono equivale a 2-3 veces el nivel actual de carbono. Los estratos profundos del suelo son los que poseen mayor capa- cidad de secuestro de carbono debido a su bajo nivel de materia orgánica. Por de- bajo de 25 cm de profundidad se puede secuestrar un 80% del potencial total de secuestro de los suelos. Efectos climáticos como los detectados en la Pampa han sido reportados en estudios regionales en Alemania (Wiesmier et al. 2014) y se deben a los efectos conocidos del clima sobre el balance de carbono del suelo. A mayores precipitaciones aumenta el input de car- bono en restos vegetales y a mayor tem- peratura se acelera la mineralización de la materia orgánica, impactando ambos procesos el nivel de carbono secuestrado en el suelo y en contraparte, sobre el déficit de saturación. Posiblemente en los bajos el déficit de saturación es mayor a otros usos del suelo debido a la baja productividad primaria neta de estos sitios (Paruelo et al., 2010), mientras que en suelos agrícolas las pérdidas de carbono debidas al uso agrícola pueden justificar su mayor déficit respecto de pastizales (Berhongaray et al., 2013). Sin embargo, éstos últimos tampoco estaban saturados de carbono en la fracción estable y en el caso de sitios con texturas finas aún los pastizales pampeanos tienen alta capacidad de secuestrar carbono.

Se estimó que la capacidad potencial de secuestrar carbono de la Región Pampeana es equivalente al C-CO2 que produce Argentina en 330 años por quema de combustibles fósiles (World Bank, 2018). No sería esperable que mu- chos suelos puedan alcanzar su capacidad de carbono, pero si se aplican prácticas de manejo tendientes a secuestrar carbono, la región es un sumidero de carbono muy importante. La Pampa Ondulada y las áreas circundantes son las que tienen mayor potencial de secuestro debido a su clima húmedo y textura fina y es en esta subregión donde los esfuerzos para aumentar el carbono del suelo pueden generar mayores resultados. Se trata de un área de alto potencial de rendimiento (De Paepe et al., 2013) donde las mejoras tecnológicas que impacten la produc- tividad de los suelos pueden llevar al secuestro de carbono.

Figura 3. Mapa del déficit de saturación de los suelos pampeanos.

Referencias bibliográficas

Primicias Rurales

Fuente: Engormix

El 1 de octubre vence el plazo para reacreditarse en programas de sanidad animal

El 1 de octubre vence el plazo para reacreditarse en programas de sanidad animal

La reacreditación es destinada para veterinarios/as y técnicos/as de todo el país cuya acreditación se haya realizado antes del 1 de octubre de 2016.

Buenos Aires, 9 septiembre (PR/20) — El 1 de octubre de 2020 vence el plazo para que técnicos/as y veterinarios/as en los programas de Sanidad Animal realicen la reacreditación, según la prórroga establecida en la Resolución 474/2020 del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Deben realizar la reacreditación veterinarios/as privados/as, técnicos/as, inspectores/as sanitarios/as, vacunadores/as u otros/as operadores/as privados/as que desempeñan tareas vinculadas con el bienestar animal y los diferentes programas sanitarios de la Dirección Nacional de Sanidad Animal DNSA) del Senasa que realizaron su acreditación con anterioridad al 1 de octubre de 2016.

La vigencia de las acreditaciones es de tres años y se otorga un año de gracia para que se realice dicha gestión; cumplido ese lapso, el sistema la dará de baja.

“Los profesionales acreditados constituyen una parte fundamental de la DNSA, porque realizan tareas a campo de sus distintos programas sanitarios. Contamos con un nuevo sistema de reacreditación, que se puede realizar desde la casa o lugar de trabajo del profesional”, afirmó Fiorella Arienti, referente de capacitación de la DNSA del Senasa.

El nuevo sistema de reacreditación es gratuito (no tiene costo para el o la profesional y/o técnico/a) y por internet, dado que se realiza enteramente a distancia. Desde el 26 de mayo hasta el día de la fecha, se registran más de 9500 reacreditaciones.

Para su implementación, se incorporó una evaluación con la modalidad de encuesta o “check list” que, una vez completada, se validará automáticamente y actualizará los datos previamente registrados en el sistema.

Para inscribirse se debe ingresar a través de la página web de la AFIP, con clave fiscal y seguir estos pasos:
• Ingresar a «SAC», el Sistema de Administrador de Cursos (aplicaciones en azul)
• Completar los datos personales y profesionales (técnico/a o veterinario/a)
• Ir a Cursos – Inscripción a cursos DNSA – Consultar.
• Inscribirse (lupa) al curso de reacreditación que se desee
• Cursos – Consulta de inscripciones realizadas – Examen (checklist)
Se debe tener en cuenta que si se es vacunador/a, ISA o Técnico/a Acreditado/a en garrapatas, al completar los datos profesionales se debe indicar en Actividad que se es técnico/a.

Asimismo se encuentra disponible en la página web del Senasa la Biblioteca para el acreditado en Sanidad Animal, donde hay información, normativa y material complementario necesarios para el examen. Se trata de un espacio de consulta permanente para todos los acreditados.

Esta modalidad seguirá disponible para los/as profesionales que deban reacreditarse en el momento que tengan vencida su acreditación.

Para obtener más información, los/as interesados/as pueden consultar la página web del Senasa o escribir un correo electrónico a: acreditados.dnsa@senasa.gob.ar

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Fuente: SENASA

Sustentables, robotizadas y eficientes: el futuro de la maquinaria agrícola

Sustentables, robotizadas y eficientes: el futuro de la maquinaria agrícola

Buenos Aires, 8 septiembre (PR/20) — Enfocadas en una mayor eficiencia y sustentabilidad, la mecanización agrícola profundizará su alianza con la inteligencia artificial para obtener alimentos de calidad en línea con el cuidado del ambiente.

Desafíos y oportunidades para un sector en clara expansión y adaptación. Un adelanto de lo que compartirá el INTA en el Centro de Expertos de Expoagro Digital, el próximo 9 y 10 de septiembre.

“Todos los desarrollos novedosos para el sector metalmecánico apuntan a las buenas prácticas agrícolas y a una mayor sustentabilidad”. Así lo aseguró el coordinador del Grupo Mecanización Agrícola del INTA Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Hernán Ferrari, para quien la inteligencia artificial juega un rol clave y está presente en cada uno de los pasos productivos en las nuevas tecnologías.

De acuerdo con el especialista, “todas las innovaciones apuntan a mejorar la sustentabilidad y lograr que el sistema se mantenga estable”. En este sentido, reconoció que los desarrollos se enfocan en reducir el uso de fitosanitarios y eficientizar la reposición de los nutrientes del suelo. Además, buscan reemplazar los combustibles fósiles por biometano o de origen sintético libres de contaminantes y minimizar la compactación de los suelos, entre otros objetivos amigables con el ambiente.

Entre las principales innovaciones, Ferrari ponderó el rol de los sensores, los datos, el software y la robótica, así como los materiales inteligentes, la conectividad y comunicación entre las maquinarias, los sistemas alternativos de conducción, las cámaras ópticas de detección de malezas y la inteligencia artificial.

Para el investigador, uno de los aspectos más destacados es todo lo referido al análisis de suelos. “Sistemas de relevamiento de datos mediante ondas electromagnéticas, sensores ópticos y frecuencia eléctrica estarán próximamente disponibles en nuestro país y permitirán relevar el estado físico de nuestros suelos”, indicó.

“Conocer con exactitud aspectos tales como salinidad, compactación, humedad y la materia orgánica que tiene el suelo resulta clave en un país productor de alimentos como el nuestro”, señaló Ferrari. Además, explicó que al estar georreferenciados se puede generar un mapa por cada una de esas características y, en consecuencia, accionar en las necesidades de corrección.

En esta línea, detalló que, “en la Argentina hay tres equipos disponibles para medir las propiedades químicas del suelo que, mediante la detección de la radiación gama que naturalmente emite el suelo, se pude determinar con gran exactitud el contenido de macro y micro nutrientes que tiene el suelo: nitrógeno, fosforo y potasio, así como también magnesio, cobalto y zinc, entre otros”.

Como si fuera poco, esta información se mapea y queda disponible para que la fertilizadora genere una dosificación variable por cada uno de los nutrientes que requiera. Este equipo permite tomar 800 muestras por hectárea con un 86 % de eficiencia, mientras que el modo tradicional alcanza sólo el 15 %. “Una vez que estén calibrados, tendrán una rápida expansión en nuestro país dada su utilidad y simpleza”, adelantó el técnico del INTA.

Con respecto a la robótica, Ferrari no dudó en decir que “la Argentina está al nivel de las innovaciones que muestran Alemania o Estados Unidos”. Y, en esta línea, puntualizó que en nuestro país hay muchos prototipos, de los cuales uno está a punto de salir al mercado. Autónomo, eléctrico y capaz de realizar aplicaciones de fitosanitarios ultra selectivas con un ahorro de entre el 60 y 80 % de principio activo.

En cuanto a los desarrollos tecnológicos en materia de pulverizaciones, para Ferrari, la Argentina está mucho más adelantada que Europa con aplicaciones hiperselectivas y prototipos en desarrollo capaces de resolver la exo y endo deriva, principales problemáticas en la materia.

Otro punto destacado para Ferrari en materia de innovaciones es la energía. “Dentro de 25 años no se utilizarán más combustibles fósiles y las nuevas maquinarias emplearán bioenergías como el biometano o combustibles sintéticos para su funcionamiento que se complementarán con transmisiones infinitamente variables, basadas en motores eléctricos integrales”, adelantó.

En esta línea, confirmó que en la Argentina hay prototipos que utilizan purines de producciones porcinas y de tambos como fuentes de energía.

Entre los puntos a mejorar en el sector nacional, Ferrari señaló la necesidad de avanzar, tal como lo acaba de lograr Europa mediante la firma de un convenio, en la interconexión entre las maquinarias, más allá de la marca que tenga el tractor, la cosechadora, la sembradora o la pulverizadora.

A su vez, señaló la necesidad de incrementar el patentamiento de los desarrollos nacionales que hoy se ubica sólo en el 17 % de las innovaciones.

En el mundo hay desarrollos de ruedas neumáticas o de flejes deformables que se comportan como orugas y son significativamente más accesibles, que surgen como una verdadera alternativa a la compactación de los suelos.

Otro punto destacado que plantea un desafío para nuestro país es la compactación de los suelos. De acuerdo con Ferrari, en la Argentina el 65 % de la superficie productiva está pisoteada por el tránsito de la maquinaria agrícola. “Esto genera que, en esa huella, haya una reducción de entre el 28 y el 32 % de rendimiento del cultivo posterior”, indicó.

“Si bien Europa tiene un 15 % de huellas mediante el tránsito controlado, en la Argentina, debido al sistema productivo donde intervienen máquinas de diferentes anchos de labor, el tránsito controlado resulta una operación de difícil adopción y la incorporación de orugas, para mitigar la compactación, se vuelve un equipamiento de alto costo”, reconoció Ferrari.

De todos modos, se mostró optimista al indicar que en el mundo hay desarrollos de ruedas neumáticas o de flejes deformables que se comportan como orugas y son significativamente más accesibles, que surgen como una verdadera alternativa para esta problemática. “Una vez que se adopte en nuestro país habrá un cambio radical”, concluyó.

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Fuente: INTA Informa

Frenar la deforestación y producir más, una misión posible

Frenar la deforestación y producir más, una misión posible

Buenos Aires, 7 septiembre (PR/20) — En las últimas décadas, el Gran Chaco Americano, ecorregión forestal de diversidad ambiental y social excepcional –segunda en superficie en Sudamérica, después del Amazonas– se convirtió en una de las tres áreas con mayores tasas de deforestación a escala mundial.

Un estudio de la Fundación Vida Silvestre y el INTA, evaluó que aún en los escenarios de restricción ambiental más exigentes, que minimizan los impactos negativos sobre la salud de los ecosistemas, es posible satisfacer la expectativa de crecimiento de la producción agropecuaria al 2028.

En la región del Gran Chaco –que abarca territorios en Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil– el avance de la frontera agropecuaria es el cambio de uso del suelo dominante. En el período 2010 – 2014 se perdieron 1,95 millones de hectáreas de bosques, a una tasa anual de desmonte de 0,94 %, comparable con los focos de deforestación más altos del mundo.

Conforme al diagnóstico, esas áreas se dedican a la ganadería y a los cultivos anuales (en particular, soja), con consecuencias no deseadas que incluyen impactos en el grado de fragmentación del paisaje, pérdida de hábitat y especies, cambios en el balance del agua y del carbono e incrementos en la salinidad del suelo, entre otros procesos.

A raíz de esta dinámica, se enfrentan dos sectores de la sociedad: el productivo, que alienta la incorporación de nuevas tierras y la comunidad científica, los sectores sociales organizados y las ONG, que alertan sobre los riesgos en la falta de sustentabilidad de los ecosistemas naturales y agropecuarios y las asimetrías sociales.

En 2015, la Fundación Gordon and Betty Moore lanzó la Iniciativa de Mercados para los Bosques y la Agricultura, que promueve mercados sustentables y libres de deforestación para la soja y la carne provenientes del Gran Chaco argentino y paraguayo. La Fundación Vida Silvestre, socio local del proyecto, celebró un acuerdo de asistencia técnica con el INTA, con el objetivo de modelizar escenarios futuros en esa región del país bajo distintas alternativas de expansión agropecuaria.

A partir de este trabajo, se proyectó que de seguir avanzando la deforestación a las tasas registradas entre el 2007 y el 2014 –escenario tendencial– hasta el 2028 se perderían otros cuatro millones de hectáreas de ecosistemas naturales, de las cuales 2 millones –en su mayoría bosques– tienen alto valor de conservación.

Se observa, además, que si se cumpliera estrictamente el ordenamiento territorial de los bosques nativos –escenario de aplicación legal–, se evitaría perder dos millones de hectáreas de áreas naturales y, al mismo tiempo, se podría expandir la agricultura en una extensión de 2,3 millones, en zonas permitidas por la Ley de Bosques –verdes– y otras antes dedicadas a la ganadería. También la producción bovina incrementaría su superficie, en gran parte, mediante el Manejo del Bosque con Ganadería Integrada (MBGI) en zonas amarillas.

Las alternativas analizadas demostraron que la pérdida de ecosistemas naturales es significativamente menor en los escenarios más conservacionistas –de no deforestación o no deforestación y no conversión–: hasta 10 veces inferior que en el tendencial y hasta cinco veces menos que en el de aplicación legal. En cuanto a la ganadería, cuanto más restrictivo, mayor es el crecimiento del MBGI, con la retracción de la producción bovina tradicional, desplazada por las nuevas áreas agrícolas.

En conclusión, existen posibilidades de satisfacer las expectativas de crecimiento de producción agropecuaria, aún en los escenarios de restricción ambiental más exigentes. Hay cinco millones de hectáreas de tierras ganaderas en suelos con potencial para la agricultura, por lo que, considerando que la previsión de expansión de esta al 2028 es de 2,3 millones de hectáreas, es posible reconvertirlas a producción agrícola y desplazar la cría bovina a otras zonas con modalidades compatibles con el bosque.

Impactos sobre la salud de los ecosistemas

Para José Volante, coordinador del Programa Nacional de Recursos Naturales y Gestión Ambiental del INTA, “este tipo de análisis prospectivo sobre la dinámica de los cambios en el uso de las tierras a futuro y su impacto sobre la salud de los ecosistemas es sumamente importante para la planificación estratégica y el ordenamiento ambiental del territorio, de cara a evitar o minimizar consecuencias negativas o indeseables inducidas por los cambios en el uso de las tierras”.

Del estudio se desprende que el tendencial es el escenario que presenta los mayores impactos negativos del avance de la frontera agropecuaria modelizados para el 2028: el aumento en la erosión hídrica del suelo, las pérdidas en el almacenamiento de carbono orgánico, el incremento en la fragmentación de bosques y los cambios en el rendimiento de soja.

Estas consecuencias potenciales causan otras negativas que ubican a las personas y a la naturaleza en una situación más vulnerable: inundaciones, pérdida de fertilidad de los suelos, aumento de sedimentación de ríos, elevación en la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, disminución de hábitat y variabilidad en la producción de cultivos, particularmente en el contexto de cambio climático.

En este sentido, Fernando Miñarro, director de Conservación de Fundación Vida Silvestre, afirmó: “Las consecuencias de la deforestación tienen un impacto negativo no sólo en lo ambiental, sino también en lo social y económico. La deforestación contribuye al cambio climático –ya que se incrementan las emisiones de dióxido de carbono–, reduce el hábitat para especies animales y vegetales amenazadas de extinción y dificulta la capacidad de los suelos de regular excedentes de agua y, por ende, inundaciones”.

Asimismo, Miñarro agregó: “Pero también atenta gravemente contra el desarrollo sustentable de la sociedad, ya que disminuye la disponibilidad futura de servicios ecosistémicos, entre ellos la regulación del clima, la captación y reserva de agua dulce, y la estabilidad de los suelos para la producción de alimentos”.

De acuerdo con el diagnóstico desarrollado, en comparación con este escenario, el resto –de aplicación legal, no deforestación y no deforestación y no conversión– evita la erosión de suelos entre 4,1 y 5,8 millones de toneladas al año y pérdidas de 2,6 a 3,9 mil tn/año de carbono orgánico y reduce la fragmentación del paisaje entre un 57 % y un 84 %, según el que se considere.

En estos casos, aquellos impactos evitados se traducen también en menores efectos negativos hacia las personas, la naturaleza y el planeta.

Prospectiva de la expansión agropecuaria

A partir del acuerdo de asistencia técnica entre el INTA y la Fundación Vida Silvestre para modelizar distintas alternativas de expansión agropecuaria en el Gran Chaco argentino, se generaron cuatro escenarios futuros:

Escenario tendencial, es la proyección del comportamiento actual hasta el año 2028 (modelo inercial), considerando tasas de deforestación registradas en el período 2007-2014.

Escenario de aplicación legal, es el que implica aplicación plena y estricta de la Ley de Bosques. Construido bajo los supuestos que de que no existe deforestación en las categorías I y II de la Ley de Bosques –zonas rojas y amarillas–; que la deforestación o conversión es exclusivamente sobre la categoría III –zonas verdes– y que sólo bajo modelos de MBGI en las áreas de categoría II hay expansión ganadera.

Escenario de no deforestación, es el que supone la existencia de compromisos corporativos más allá de la Ley, del tipo “mercados libres de deforestación”, a partir de las premisas de que se detiene la deforestación en todos los bosques (incluidos los de categoría III); que puede ocurrir conversión de ambientes naturales distintos al bosque y que hay expansión ganadera en las áreas de categoría II y III, sólo bajo modelos MBGI.

Escenario de no deforestación y no conversión, es el que implica la existencia de compromisos corporativos del tipo “mercados libres de deforestación y conversión”, donde se detiene todo tipo de deforestación y conversión de ambientes naturales, pero con hay expansión ganadera en las áreas de categorías II y III, sólo bajo modelos MBGI.

En cada escenario, el estudio evaluó el impacto sobre el ambiente en tres aspectos: la fragmentación de los bosques, la pérdida de áreas prioritarias para la conservación y la caída de servicios ecosistémicos relacionados con la dinámica de captura de carbono –como almacenamiento de carbono orgánico del suelo y protección contra la erosión hídrica– y los rendimientos futuros de soja.

“Esta información es decisiva para la planificación estratégica y el ordenamiento ambiental del territorio, aunque también es de utilidad para revisar el cumplimiento de las normativas existentes, con el propósito de que sean más eficaces”, expresó Volante. En este sentido, explicó: “Por ejemplo, la aplicación plena de la Ley de Bosques o los compromisos corporativos complementarios al marco legal vigente –como los de cero deforestaciones y cero conversiones– podrían reducir significativamente los impactos ambientales negativos sin limitar la tendencia de crecimiento de la producción en el futuro cercano”.

*Foto Fundación Vida Silvestre

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Fuente: INTA Informa