Optimismo en la industria forestal por el RIGI y estabilidad macro

Optimismo en la industria forestal por el RIGI y estabilidad macro

Buenos Aires, martes 25 febrero (PR/25) — Empresarios de la industria forestal aseguran que, a partir del  Régimen de Incentivo a la Inversión y Generación de Exportaciones (RIGI) y de la estabilidad macroeconómica, el sector está en condiciones de salir de una añosa situación de estancamiento que la relegó mucho con respecto a otros países de la región.

En la Argentina esta actividad se compone básicamente de tres sectores: la plantación de árboles y extracción de madera, la elaboración de productos de madera y la industria papelera y del cartón.

La mayor parte de las plantaciones se encuentra en la Mesopotamia, que por su clima permite una alta velocidad de crecimiento de los cultivos, según indicó un comunicado del sector.

Según la directora ejecutiva de la Asociación Forestal Argentina (AFOA) Claudia Peirano, la Argentina quedó muy atrasada con respecto a los países vecinos, sobre todo en los últimos 20 años.

En ese tiempo Brasil pasó de ser un actor marginal en el mercado de pasta celulósica a fabricar el 40% de ese producto a nivel mundial. Uruguay no tenía actividad forestal hasta que en la década del ’90 comenzó a instalar plantas de celulosa: hoy tiene tres y exporta por unos US$4.000 millones anuales.

Incluso una empresa japonesa compró 40.000 hectáreas para montar la cuarta.

Hasta Chile y Paraguay tienen inversiones importantes en este sector, añadieron los empresarios en tono de queja y detallaron que «en la Argentina la última planta que se montó fue hace más de 40 años (Alto Paraná, una empresa controlada desde los ´90 por la chilena Arauco y que cuenta con plantas en la provincia de Misiones).

La industria forestal y el «discurso muy positivo» del Gobierno Peirano aseguró a la Agencia Noticias Argentinas que Argentina tiene condiciones muy favorables para el desarrollo de esta industria, sobre todo para la explotación de pino y eucaliptus.

Sin embargo, aclaró: «Que existan esas condiciones no implica que lleguen las inversiones, que son a muy largo plazo, involucran desembolsos de alrededor de US$3.000 millones y requieren de seguridad jurídica para poder planificar».

«Entonces, sucede que el país tiene una historia macroeconómica muy complicada que no resulta amigable para este tipo de actividad. A eso hay que agregar que el conflicto de hace 20 años con la finlandesa Botnia, que se instaló en Fray Bentos (Uruguay) y también una animadversión a este tipo de negocio, ahuyentó las inversiones», enfatizó la directiva.

A eso se suma que la Argentina tiene una balanza comercial negativa con la actividad forestal, único caso en la región: aquí se importa papel por unos US$1.000 millones anuales.
Ahora, con la inclusión del sector forestal en el RIGI «y el discurso muy positivo del Gobierno nacional hacia este sector, estamos en condiciones de permitir que la situación actual de estancamiento comience a revertirse. Estamos en un momento bisagra» destacó Peirano.

Y explicó que las únicas inversiones que se han visto en estos últimos años son de unos $100 millones, por ejemplo en aserraderos, muchos de los cuales se han asentado en torno a la ruta nacional 14, en la provincia de Corrientes.

Un reciente informe sobre los desafíos del sector forestal del Mercosur en el mercado global, en el contexto del reglamento de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación (EUDR), destacó el gran potencial de la región para posicionarse como un actor clave de este negocio a nivel mundial.

Ese documento, difundido por Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR) resaltó que esa actividad puede atraer inversiones por más de US$6.000 millones, generando miles de empleos.
También estimó que Argentina puede sumarse al «club global» de productores de celulosa a partir de la inclusión del sector en la promoción del RIGI y «el camino hacia la estabilidad macroeconómica».

La entidad resaltó, asimismo, que el país tiene ventajas comparativas para el crecimiento forestal y que los países vecinos han demostrado la posibilidad de crecimiento foresto-industrial con alrededor de US$30.000 millones de inversión en los últimos 20 años.

A la vez, explicó que el reglamento EUDR representa nuevas oportunidades para los países del Mercosur, ya que a partir de este año los productos forestales que ingresen a la Unión Europea deben estar libres de deforestación.

Esto implica que las empresas deberán adaptarse a nuevas exigencias, como sistemas de trazabilidad robustos, certificaciones de sostenibilidad y auditorías independientes.

CONFIAR representa al sector foresto industrial que, en conjunto, involucra 1,3 millón de hectáreas de plantaciones forestales; 53 millones de hectáreas de bosques nativos; exportaciones por US$550 millones; 100.000 mil empleos directos (de los cuales un 7% se encuentran en Santa Fe) y 6.000 pymes de la cadena madera-muebles.

Primicias Rurales

Fuente: NA

El impacto del acuerdo Mercosur-Unión Europea en el campo argentino

El impacto del acuerdo Mercosur-Unión Europea en el campo argentino

Por Guido D’Angelo – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario

Nuevos negocios y más acceso a mercados para el agro de la provincia invencible y de todo el país. Además del formidable complejo soja, el acuerdo potencia la exportación argentina de carnes, lácteos, girasol y legumbres, entre otros productos.

Rosario, lunes 24 febrero (PR/25) — En 2024 la Unión Europea fue el segundo destino más importante de las exportaciones argentinas. Uno de cada diez dólares de exportaciones del año pasado provino de embarques hacia el bloque europeo. 

Más allá de esta importancia, es cierto que se observa un relativo estancamiento de las exportaciones hacia este bloque en los últimos años. Sin embargo, el nuevo cierre de negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea en diciembre del año pasado espera traer un nuevo impulso al comercio bilateral de aprobarse el acuerdo negociado.

En este marco, Santa Fe es un pilar esencial para el complejo soja argentino y para la relación con la Unión Europea. La provincia invencible de Santa Fe asienta en su territorio cerca del 80% de la capacidad de crush de oleaginosas del país, con epicentro del Up River. Esto tiene especial relevancia, en tanto la UE es el primer comprador de la harina de soja argentina, el producto que más exporta el país. 

De esta manera, el 30% de las exportaciones argentinas que van a la Unión Europea se originan en Santa Fe, siendo la principal provincia exportadora al bloque, si tomamos el promedio de los años 2018-2023. No conforme con ello, el 20% de las exportaciones de la provincia tienen al bloque europeo como destino, siendo el principal socio comercial de la provincia. 

Cerca del 80% de las exportaciones de Santa Fe a la Unión Europea consisten en productos del complejo soja, donde también se destaca el biodiesel, biocombustible clave para el comercio con la UE. El análisis del impacto del acuerdo Mercosur-UE para el complejo soja fue extensamente comentado en otro artículo de este Informativo Semanal.

Con un promedio de exportaciones anuales superiores a los US$ 2.600 millones, los embarques de Santa Fe a la UE son 5 veces mayores que las que realiza Paraguay y casi 4 veces superiores a las de todo Uruguay. Aún en un año de histórica sequía como el 2023, Santa Fe mostró exportaciones de casi el triple del valor de Paraguay y un 60% superiores a las de Uruguay.

Además del espectro de oportunidades para el complejo soja, el acuerdo Mercosur-UE trae novedades para el campo argentino en general y para la provincia de Santa Fe en particular. Tanto en bajas de aranceles como en mejoras de cuotas de importación a la UE, el acuerdo permite profundizar la inserción comercial del campo argentino en el exigente mercado común europeo.

En lo que hace a carnes, la Unión Europea ampliará cada vez los contingentes arancelarios con menos aranceles o sin aranceles. Las nuevas cuotas de exportación a la UE para las carnes bovina, porcina y aviar se abrirán progresivamente y en cantidades iguales a lo largo de cinco años.

De esta manera, la carne vacuna tendrá un nuevo contingente de 99.000 toneladas para ingresar a la UE con un arancel del 7,5%. Este cupo distribuye su peso en un 55% para carne enfriada y un 45% para carne congelada, con Argentina destacándose fuertemente en la importación de la primera carne. Quedará en Mercosur distribuir esta cuota entre los socios.

Por su parte, la cuota Hilton, de 29.500 toneladas para la Argentina, que hoy tiene un 20% de arancel, quedará con arancel cero. En 2024 la Argentina exportó más de 48.000 toneladas de carne enfriada y 6.000 toneladas de carne congelada a la UE, por un monto superior a los US$ 550 millones.

Asimismo, se abrirá un nuevo cupo de 180.000 toneladas de carne aviar con arancel cero para que el Mercosur exporte a la UE. Esta cuota se distribuye en mitades entre carne aviar con y sin hueso. Si bien hoy la UE no se encuentra entre los principales compradores de la carne aviar argentina, sino que es el Brasil el gran proveedor de esta carne al mercado europeo, este acuerdo representa una nueva oportunidad e incentivo para la exportación nacional del sector avícola.

Lo mismo sucede con la carne porcina, de la cual Argentina suele ser importadora neta. La cuota que abre la UE para el Mercosur totaliza 25 mil toneladas, que pagarán un arancel de €83 por tonelada. Los actuales aranceles para exportar carne porcina a la UE pueden llegar a duplicar los valores de la cuota establecida.

De entrar en vigor el acuerdo, pasará a cero el arancel del aceite de girasol más exportado a la UE (en bruto para usos industriales), actualmente con un arancel del 3,2%. Los otros aceites de girasol entrarán en un cronograma de desgravación y llegarán a arancel cero en entre 5 y 8 años, desde alícuotas actuales que oscilan entre el 5,1% y el 6,4%.

No conforme con ello, el acuerdo también abre oportunidades para la cadena láctea argentina. De entrar en vigor el tratado Mercosur – UE, se abre una cuota de leche en polvo que comienza en 1.000 toneladas y termina en 10.000 toneladas en un plazo de 10 años, que a medida que abre cantidades va mejorando las preferencias arancelarias de los lácteos que ingresen al mercado común europeo. De igual manera, se abre un cupo de quesos que comienza en 3.000 tn y cerrará en una década en 30.000 tn. Finalmente, se abre una cuota de fórmulas infantiles que cerrará en 5.000 tn en 10 años. La Unión Europea tendrá las mismas cuotas para ingresar con sus productos lácteos al Mercosur.

Además, se incorpora una cuota libre de aranceles para el maíz y el sorgo desde el Mercosur, que comenzará en 166.667 tn al iniciarse el acuerdo y llegará al millón de toneladas en 5 años. Actualmente el arancel efectivo del maíz para ingresar a la UE puede superar el 13% y las exportaciones argentinas de maíz a la UE apenas promedian las 125.000 tn en los últimos cinco años.

El acuerdo incorpora además cuotas libres de aranceles de apertura progresiva para arroz (60.000 tn en 5 años), huevos (3.000 tn en 5 años), albúminas de huevo (3.000 tn en 5 años), miel (45.000 tn en 5 años), ajo (15.000 tn en 7 años), entre otros productos agro. Además de las cuotas, de entrar en vigor el acuerdo comenzará una progresiva desgravación de aranceles a legumbres, hortalizas, limones, naranjas, frutillas, vino, maní, entre otros productos agro, en plazos de 4 a 10 años.

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal

La industria Pyme creció 12,2% anual en enero

La industria Pyme creció 12,2% anual en enero

Buenos Aires, lunes 24 febrero (PR/25) — La producción manufacturera de las pymes registró un ascenso del 12,2% interanual en enero.

No obstante, a pesar de esta mejora las industrias aún no lograron recuperar los niveles previos a la profunda caída del mismo mes de 2024, cuando la producción marcó un mínimo histórico del -30%.

A su vez, en enero la comparación mensual desestacionalizada también mostró un avance del 4,8%, reflejando el repunte de la actividad industrial.

Todos los sectores analizados registraron crecimiento en la comparación interanual, así como en la medición mensual desestacionalizada. A pesar de la mejora, la industria pyme operó al 59% de su capacidad instalada, evidenciando que aún persisten desafíos en la recuperación del sector.

 

Los resultados surgen del Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) que elabora CAME, a partir de un relevamiento a 389 industrias pymes a nivel federal.

Análisis sectorial

En el desglose por sectores, Madera y muebles lideró el crecimiento interanual con un 25,9%, seguido por Metal, maquinaria y equipo, y material de transporte que avanzó 16,9%. En la comparación mensual desestacionalizada, el sector de Papel e Impresiones tuvo el mayor crecimiento, con un 6,9% respecto a diciembre 2024, mientras que Madera y muebles se ubicó en segundo lugar con un 6,3%.

En cuanto a la utilización de la capacidad instalada, la industria maderera registró el mayor nivel de actividad, operando al 64,5%, seguida por Papel e impresiones, con un 63,6%.

 

  1. Alimentos y bebidas

 

El sector registró en enero un alza de 4,2% interanual –a precios constantes–, al igual que en la comparación mensual, que mostró una recuperación del 3,3%.

Este valor interanual se mide frente a un enero de 2024 que tuvo una de las mayores caídas de la serie analizada, alcanzando un mínimo del -22% y cerrando el año pasado con una retracción acumulada del -12,3%.

Las industrias del sector operaron al 59,4% de su capacidad, 2,7 puntos porcentuales menos que en diciembre de 2024 y 16,5 menos que en enero de 2024.

Las empresas consultadas mostraron comportamientos dispares durante el mes de enero. Algunos empresarios destacaron un aumento en la demanda impulsado por la temporada y por las promociones comerciales, mientras que otros reportaron caídas en el consumo debido a la menor circulación por las vacaciones. La estabilidad de la inflación fue uno de los factores señalados por los empresarios, aunque también destacaron la suba de los costos fijos y la fuerte presión impositiva.

Además, la estacionalidad tuvo un impacto significativo, con empresas que vieron reducidas sus ventas tras el pico de diciembre. La incertidumbre en los precios internacionales de insumos clave para las industrias también influyeron en la rentabilidad, mientras que la falta de acceso al crédito y los costos logísticos elevados fueron mencionados como obstáculos para la producción y el crecimiento del sector.

 

  1. Textiles e indumentaria

La producción de las industrias del sector subió un 9% interanual –a precios constantes– y un 4% respecto a diciembre de 2024. Esta suba muestra un rubro que continúa recuperándose de la fuerte caída que tuvo en enero de 2024, cuando alcanzó el mínimo de -18,2%, cerrando el año con una contracción del -4,1%.

Las industrias del sector operaron al 56,7% de su capacidad, 2,9 puntos menos que en diciembre de 2024 y 11,5 menos que en enero de 2024. Esto denota que, pese a la recuperación, aún falta retomar capacidad de producción.

El sector atravesó un período de contrastes, donde la estacionalidad, las condiciones económicas y el comportamiento del consumidor jugaron un papel determinante en las ventas. Mientras que algunas empresas lograron capitalizar la temporada alta con liquidaciones, promociones y estrategias de venta online, otras tuvieron que enfrentar un mercado más retraído, con clientes menos dispuestos a gastar y una menor disponibilidad de financiamiento en cuotas.

Por otra parte, la innovación en textiles y la renovación de colecciones fueron factores clave en la atracción de consumidores, especialmente en segmentos vinculados a la indumentaria estacional y uniformes escolares.

 

  1. Maderas y muebles

En enero, el sector creció un 25,9% anual –a precios constantes– y un 6,3% en la comparación interanual desestacionalizada. Esta fuerte recuperación resulta de la comparación contra enero de 2024, cuando las empresas pymes del sector habían caído un -30,6%, y cerraron el año con una caída acumulada del -5,5%.

Durante el mes, las empresas trabajaron al 64,5% de su capacidad, 2,1 puntos menos que en diciembre de 2024 y 5,9 que en enero de 2024. Las pymes de este sector mostraron un desempeño heterogéneo durante el mes de enero, con empresas que lograron sostener e incluso mejorar las ventas, mientras que otras aún enfrentan los desafíos de la estacionalidad y el consumo moderado. Varios industriales destacaron que, pese a que enero es un mes flojo por los parates en la construcción, resultó mejor de lo esperado gracias a refacciones y obras que continuaron en marcha.

La estabilidad de precios y la disponibilidad de stock permitieron captar nuevos clientes y consolidar estrategias comerciales basadas en promociones y facilidades de pago.

Con la expectativa de que la demanda se reactive gradualmente con la normalización de la actividad constructiva y el consumo, el sector enfrenta el desafío de sostener su recuperación sin trasladar de manera abrupta los incrementos de costos al precio final.

 

  1. Metal, maquinaria y equipo, y material de transporte

El sector tuvo una recuperación interanual que llegó al 16,9% –a precios constantes– y en la comparación mensual desestacionalizada también mostró una variación positiva del 4,9%. En términos interanuales, la comparación se realiza contra enero de 2024, cuando el sector cayó -34,8%, y cerró un año con un valor acumulado del -9,4%.

Las industrias del sector trabajaron al 55,9% de su capacidad, 4,9 puntos menos que en diciembre de 2024 y 11,1 menos que en enero de 2024.

Durante el mes de enero, mientras que algunas empresas reportaron un repunte de la demanda impulsado por la concreción de proyectos pendientes y un mayor requerimiento de insumos industriales, otras continuaron afectadas por la baja actividad en sectores clave como la construcción y la producción manufacturera.

Por otra parte, la presión impositiva y el aumento de costos operativos también impactaron en la rentabilidad, especialmente en un contexto donde la demanda interna no termina de recuperarse. Paralelamente, algunos empresarios destacaron la importancia de estrategias comerciales basadas en nuevas líneas de producción y en la expansión hacia mercados externos, principalmente Brasil.

 

  1. Químicos y plásticos

En diciembre, el sector tuvo un aumento del 15% interanual –a precios constantes– y mensualmente también creció el 5,8%. Este repunte refleja una recuperación tras el derrumbe de enero de 2024, cuando la actividad cayó un -35,6%, cerrando el año con una retracción acumulada del -12,2%.

Las industrias del sector trabajaron al 61,6% de su capacidad instalada, 1,3 puntos menos que en diciembre de 2024 y 9,4 menos que en enero de 2024.

Si bien persisten los efectos de la estacionalidad y la moderación del consumo, algunas empresas lograron sostener sus ventas gracias a la estabilidad de precios en materias primas y la apertura de nuevos mercados. Particularmente, sectores como la industria petrolera mostraron fuertes signos de mayor demanda, generando oportunidades para las pymes proveedoras de insumos.

Otro de los aspectos destacados por los empresarios fue la evolución de la estructura de costos, que, gracias a un mejor abastecimiento de insumos, permitió mejorar los márgenes de rentabilidad y brindar mayor previsibilidad a la producción.

 

  1. Papel e impresiones

La actividad mostró una suba del 2,6% interanual –a precios constantes– y del 6,9% en la comparación mensual. Este aumento se compara contra un enero de 2024 que tuvo un descenso del -41,7% y cerró un año con un acumulado del -11,1%.

En cuanto a la capacidad instalada, el sector trabajó al 63,6%, 0,6 puntos menos que en diciembre de 2024 y 10,9 menos que en enero de 2024.

Este sector atravesó el mes de enero con un panorama complejo, reflejado en la mayor caída de la producción en los sectores medidos. La estacionalidad impactó fuertemente en la actividad, con muchas empresas afectadas por la baja demanda y el cierre temporal de clientes por vacaciones.

De cara a los próximos meses, la vuelta a las clases y la normalización de la actividad empresarial podrían mejorar la dinámica del sector, que apuesta a la recuperación gradual del consumo y a la consolidación de estrategias comerciales más innovadoras.

Desafíos y oportunidades para el sector

El panorama de la industria pyme sigue con un escenario complejo, marcado por dificultades estructurales que impactan en la producción y en la estabilidad financiera de las empresas. Uno de los principales desafíos que enfrentan es el cumplimiento de obligaciones laborales, especialmente el pago de salarios.

Según los datos relevados, el 29,3% de las firmas del sector Metal, maquinaria y equipo, y material de transporte ha reportado dificultades para afrontar este compromiso, una situación que refleja la presión que ejerce el encarecimiento de insumos importados y la competencia con productos del exterior.

La falta de ventas aparece como la mayor preocupación para el 39,9% de los empresarios, un factor que explica que muchos sectores aún no hayan podido terminar de despegar de las caídas de 2024, muchas empresas reportaron que, incluso con las ganancias de diciembre, no lograron cubrir los costos del mes siguiente.

 

Le siguen los costos elevados de producción, que afectan al 37,3% de las industrias y que han sido mencionados especialmente en Madera y muebles, en Metal, maquinaria y equipo, y material de transporte, y en Textil e indumentaria, donde el aumento de insumos y la carga impositiva restringieron la competitividad.

Frente a este contexto, muchas empresas han optado por medidas internas para amortiguar el impacto de la coyuntura. La estrategia más utilizada ha sido la diversificación de productos, aplicada por el 30,8% de las pymes, lo que permitió a las firmas explorar nuevos mercados y compensar la baja demanda en segmentos tradicionales. La reducción de gastos operativos también ha sido clave para el 22% de las industrias, con ajustes en costos logísticos y mejoras en eficiencia interna. Sin embargo, en ciertos casos, la única alternativa ha sido aumentar gastos operativos o extender las horas laborales para mantener la producción activa, lo que expone la tensión que viven muchas empresas para no perder mercado.

Pese a la situación desafiante, los empresarios aún ven margen para la recuperación si se implementan políticas adecuadas. Al ser consultados sobre qué medidas serían más efectivas en el corto plazo, el 67% señaló que la reducción de impuestos sería clave para aliviar la presión sobre la rentabilidad y mejorar la competitividad.

 

El estímulo a la demanda interna, elegido por el 10,4% de los empresarios, también aparece como una prioridad, especialmente en sectores donde el consumo final es un motor clave de la actividad, como Alimentos y bebidas y Textil e indumentaria.

Percepción de la situación actual y futura

Las pequeñas y medianas empresas atraviesan un período de incertidumbre, con percepciones dispares sobre su evolución económica reciente y las expectativas para el año. Consultados sobre la situación económica actual, el 32% de los empresarios indica que su situación mejoró en comparación con un año atrás, el 45% señala que se mantuvo sin cambios, y el 23% reporta un deterioro.

Industrias de los sectores de alimentos y maderero han mostrado signos de recuperación, con un porcentaje considerable de empresas que perciben mejoras en sus niveles de actividad. En contraste, rubros como Papel e impresiones Textil e indumentaria enfrentaron mayores dificultades y una caída en la demanda, lo que ha impactado en su estabilidad financiera.

Por otra parte, las expectativas para el futuro son significativamente más optimistas. Un 58% de los empresarios espera que su empresa mejore en el año, mientras que un 36% cree que se mantendrá igual y sólo un 6% anticipa un empeoramiento.

En cuanto a la economía nacional, un 53% de los empresarios cree que el país mejorará, mientras que un 38% opina que se mantendrá estable y un 9% anticipa un deterioro. Este panorama mixto se traduce en una postura prudente frente a la inversión, ya que el 24% de los empresarios considera que es un buen momento para expandir su empresa.

A pesar de las dificultades, el sector pyme mantiene una visión estratégica y busca adaptarse a un contexto desafiante. Factores como la estabilidad de costos, la reactivación del consumo y el acceso al crédito serán determinantes para que este optimismo se materialice en crecimiento real. La capacidad de adaptación sigue siendo clave, y el empresariado pyme se mantiene alerta para aprovechar oportunidades en un entorno económico en transformación.

Primicias Rurales

Fuente: CAME

El biodiesel decrece en la economía argentina

El biodiesel decrece en la economía argentina

Por Guido D’Angelo – Julio Calzada – Gabriel Sinópoli de la Bolsa de Comercio de Rosario

Argentina pasó de ser pionera en biodiésel a ser un país que no crece. Un producto que supo exportar más que todo el complejo pesquero, lácteo o siderúrgico. El biodiesel, una herramienta para generar más valor, exportaciones y empleo, contaminando menos.

Los autores agradecen los aportes y comentarios de Claudio Molina. Cualquier error, omisión y/o posición del presente artículo es responsabilidad de sus autores.

Rosario, domingo 23 febrero (PR/25) — La producción argentina de biodiesel creció un 40% en 2024 respecto al 2023. Sin embargo, desde su máximo alcanzado en 2017, la producción argentina de biodiesel cayó al 2024 un 60% en volumen. A contramano de la tendencia argentina, la producción mundial creció un 75% en el mismo período.

Entre los principales productores globales, el mercado del biodiesel de todos los países registró crecimiento a tasas que varían entre los dos y tres dígitos. Así, Indonesia cuadruplicó su producción en los últimos siete años, mientras que Brasil la duplicó con creces. Si sumamos al HVO, Estados Unidos creció un 160% en su abastecimiento de biocombustibles derivados de aceites vegetales en este mismo período. Asimismo, China marcó un crecimiento del 150% en su producción de biodiesel, mientras que la UE, el principal productor mundial de este biocombustible, apuntaló un 10% su producción en los últimos siete años, de acuerdo con Oil World.

Más aún, si excluimos la pandemia y comparamos los promedios de producción 2022-2024 con la dinámica productiva 2017-2019, nos encontraremos con el mismo panorama: los principales fabricantes de biodiesel marcaron crecimientos de producción, mientras la Argentina cayó en un 48%. En este marco, el retroceso argentino en el mercado mundial de biodiesel ha sido muy pronunciado. La participación argentina en la producción mundial de biodiesel pasó del 7,8% en 2017 a convertirse apenas el 1,8% en 2024. 

Varios factores explican estos resultados en los últimos años. Luego de ser punta de lanza en el desarrollo de biocombustibles desde el 2006, la Argentina sancionó en 2021 su nuevo Marco Regulatorio de Biocombustibles, que representó un marcado retroceso para el biodiesel en el país. Entre otros cambios, esta ley implicó la baja de la tasa de corte con biodiesel del 10% al 5%.

A los pocos meses, y frente a una marcada crisis por desabastecimiento de gasoil, el corte se incrementó al 7,5% a través de la Resolución 438/2022 y en gran parte del segundo semestre de 2022 se estableció un corte transitorio adicional del 5%, dejando el corte nominal en 12,5%. Con el fin del corte transitorio (COTAB), desde octubre del 2022 el corte nominal quedó en 7,5%, pero nada impide a la autoridad de aplicación bajarlo hasta el 3%. Otro de los inconvenientes en los últimos años, hasta el 2023, ha sido una falta de cumplimiento del corte obligatorio por variados motivos, de acuerdo con fuentes del sector.

Además de la relevancia del mercado interno, el biodiesel argentino tiene una orientación fundamentalmente exportadora. Entendido como un solo sector, en 2022 el biodiesel fue el 9no complejo exportador argentino. En dicho año el biodiesel argentino generó más dólares que el complejo cebada, el pesquero, el lácteo o el siderúrgico. Asimismo, es el segundo producto más exportado por Argentina a la Unión Europea, detrás de la harina de soja. En 2022 el biodiesel generó el 2% de las exportaciones argentinas y el 7,4% de las exportaciones del complejo soja, principal generador de divisas del país.

El biodiesel amplía el acceso argentino al mundo, ya que en las condiciones actuales de mercado la Argentina exporta cantidades muy recortadas de aceite de soja a la UE. En este sentido, la competencia con los aceites de Ucrania, que paga menos fletes y menos aranceles, limita la demanda de aceite argentino en el bloque europeo. En cambio, el biodiesel se sostiene como un producto de mucha mayor competitividad para la inserción argentina en la UE; favorece además la desestacionalización, logrando ventas en momentos del año donde los precios pueden ser más beneficiosos para el país.

Sin embargo, los mercados externos del biodiesel tampoco exhibieron buenas perspectivas entre 2023 y 2024. Al deterioro del mercado interno se le agregó un contexto complejo para las condiciones de exportación, tanto en precios como en demanda. Esto recortó sostenidamente en términos absolutos y relativos la exportación de biodiesel a la Unión Europea. Las condiciones del acuerdo por el cual se realizan dichas exportaciones, en opinión de fuentes del sector, resultaron poco favorecedoras en los últimos tiempos.

En síntesis, la coyuntura reciente del biodiesel ha sido adversa. En primer lugar, los cambios en el marco regulatorio, que implicaron la baja del corte obligatorio, emergen como uno de los sucesos que más explican este panorama bajista. Adicionalmente, las complejidades para ingresar al mercado europeo recortaron la demanda externa y redujeron las exportaciones. Asimismo, la sequía, con su desastre productivo en la campaña 2022/23, marcó otro factor explicativo parcialmente para el recorte de la producción de biodiesel a nivel nacional, al derrumbar la oferta disponible de aceite de soja en el país.

Desde los máximos del año 2017, la comercialización de biodiesel cayó tanto por mermas en su demanda en el mercado interno, así como por las exportaciones. Mientras las exportaciones esperan cerrar el 2024 cayendo un 81% respecto a los máximos de dicho año, la demanda del mercado interno habría cerrado el año pasado un 43% por debajo de los niveles de hace siete años. Un último factor que explica la marcada caída exportadora se encuentra en el cierre del mercado estadounidense al biodiesel argentino a partir de 2018.

Esta caída productiva también implicó una fuerte suba en la capacidad ociosa de la industria de biocombustibles en Argentina. De un 33% de ociosidad en biodiesel en 2017, el 2024 habría cerrado por encima del 70%.

Apuntes para potenciar el desarrollo del biodiesel en Argentina

En el espejo de la merma en Argentina, Brasil y Estados Unidos apuntalan sus industrias de biocombustibles año tras año. Por un lado, los diversos programas federales y estatales de los estados americanos fueron impulsando el consumo de biodiesel en EE. UU. A la espera de los datos definitivos, entre biodiesel y HVO el 2024 espera haber cerrado con récords productivos en biocombustibles a base de aceite de soja en la potencia norteamericana.

Los mandatos de biodiesel en Estados Unidos, si bien se establecen a nivel federal equivalente al 10%, estos pueden llegar hasta el 20%, como en el caso del estado de Minnesota, o al 60% como California, estado que, a través de su programa federal de incentivos a la reducción de emisiones, estimula el consumo de renovables. Más aún, el sistema de emisiones y generación de créditos (RINs) en el marco normativo estadounidense promueve el cumplimiento de los cortes.

Por otro lado, Brasil ha marcado un sendero de subas progresivas en su tasa de corte de gasoil con biodiesel, lo que lo ha llevado a progresivamente acercarse a Argentina hasta alcanzarla y superarla desde 2021. A partir de marzo de este año la tasa de corte espera subir un punto más, para ubicarse en el 15%. De esta manera, duplicará la tasa argentina y con miras de llegar al 20% de corte en 2030, subiendo de a un punto por año. Con ello, Brasil pasará de consumir cerca de 6 millones de toneladas de biodiesel en el 2021 a más de 12 Mt para el 2030. Brasil también dispone del programa RenovaBio, con el cual premia la eficiencia en materia ambiental a los productores de biocombustibles, impulsando la transición energética y las inversiones en renovables.

Estas políticas han llevado a estos países a transformar una mayor proporción de su aceite de soja en biodiesel. Con mayores cortes nominales y una marcada política de promoción, tanto en Estados Unidos como en Brasil la capacidad productiva del biodiesel se aprovecha en una mayor proporción que en Argentina, que tiene hoy un marco normativo de biocombustibles a contramano de las tendencias mundiales, en un esquema que no promueve la competencia, ni mejoras en calidad o inversiones en nuevas tecnologías.

Nace entonces la pregunta sobre cómo volver a dar fuerza a la industria del biodiesel en Argentina. Uno de los grandes impulsos para las ventas al corte del biodiesel puede encontrarse en una suba de la tasa de corte del gasoil. Imaginemos un escenario dónde la demanda de biodiesel pueda crecer un 85% en 2026, comparándola con las estimaciones de producción del 2025.

Para ello, se requeriría una suba del corte interno hacia el 15% desde el primer día del 2026, desde el 7,5% actual. Dicho corte dejaría a la Argentina a la altura del Brasil en lo que hace a tasas nominales de mezcla de gasoil con biodiesel. De esta manera, el uso de la capacidad productiva pasaría del 30% al 50% en sólo un año, reduciendo sustancialmente la ociosidad en la industria.

No conforme con ello, si se elevara el corte hacia el 35% o un B35 en 2031, la Argentina podría operar prácticamente sin capacidad ociosa desde la próxima década. Con ello, el país podría quedar al mismo nivel de corte que actualmente dispone Indonesia, tercer productor mundial de biodiesel.

Con un mejor contexto de inserción exportadora, la Argentina puede recuperar sus niveles de exportación. En este sentido, el cierre del acuerdo Mercosur-UE espera redundar en una progresiva baja de aranceles para el ingreso del biodiesel argentino al mercado europeo. Si bien la baja se prolongará por diez años, la perspectiva de entrada en vigor del acuerdo es otro factor que espera impulsar el comercio internacional de biodiesel. De esta manera, Argentina podría crecer marcadamente en sus exportaciones respecto a los niveles de 2024.

Así, la producción de biodiesel podría más que triplicarse en apenas seis años, llegando al B35 en 2031. En números concretos, esto significa pasar de 750.000 a más de 2,1 millones de toneladas al año entre 2023 y 2030. Más aún, estas estimaciones se realizan dejando sin cambios el pool de gasoil argentino, que creció a una tasa cercana al 1,5% anual en los últimos veinte años.

Este crecimiento productivo se enmarca en el contexto de creciente descarbonización de matrices energéticas a nivel mundial. Así, el uso de biodiesel argentino implica una reducción promedio de emisiones de más del 70% respecto al uso de combustibles fósiles. Más aún, este valor puede resultar en una mayor caída de entre 75% y 81% según el método de estimación de emisiones que se utilice, de acuerdo con el estudio “Indicadores GBEP de sustentabilidad de la bioenergía en Argentina”, elaborado con el apoyo del BID y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina.

De acuerdo con el último informe de bioenergía de SAGyP, cerca de 1.500 personas fueron empleadas directamente en la actividad de biodiesel. La industria del biodiesel contribuye a la generación de empleos bien remunerados fuera de los grandes centros urbanos, contribuyendo al desarrollo del interior del país. Por cada empleo directo el complejo biodiesel genera otros 2,3 empleos indirectos. No obstante, dicha estimación podría ser cauta en función del impacto real del sector sobre la cadena de la soja.

El déficit cero es una necesidad y el sostenimiento de los superávits gemelos es una prioridad. La agroindustria se sostiene año tras año como la principal fuente de ingresos de divisas para país. En Argentina el 80% de la soja que se produce se exporta, mayoritariamente con transformaciones industriales de la industria aceitera.

El biodiesel emerge como una industria estratégica por las divisas que genera, la creación de empleos locales, la ampliación de la generación de valor de la producción agrícola y el refuerzo para la descarbonización de la matriz energética local y global. 

Cabe destacar que, entre otros multiplicadores no incluidos en este estudio, se encuentra el factor tributario que, si bien no es objeto de este análisis, representa otro indicador de la relevancia de los biocombustibles, y que sería interesante considerar en la formulación e implementación de políticas públicas. El biodiesel colabora en estos objetivos plenamente y puede hacerlo con mucho más ímpetu en la próxima década con los incentivos correctos.

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal

El Sudeste Asiático: el principal socio comercial del agro argentino

El Sudeste Asiático: el principal socio comercial del agro argentino

Por Matías Contardi – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, sábado 22 febrero (PR/25) — Un quinto de todas las exportaciones agroindustriales tiene como destino el Sudeste Asiático. Entre ellos, Vietnam ha sido el principal socio comercial del agro argentino durante el último año. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Qué esperar hacia el futuro?

¿Por qué es importante el mercado internacional para la agroindustria?

Hace más de doscientos años, Adam Smith ya nos adelantaba, de forma muy elocuente y revolucionaria para su época que la extensión del mercado limitaría el grado de especialización y, por lo tanto, condicionaría la productividad y crecimiento de una economía.

En un pasaje del tercer capítulo de su obra magna “Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”, Smith utiliza como ejemplo para reforzar su observación, el hecho de que las naciones más civilizadas en un primer momento solían ser aquellas lindantes al mar Mediterráneo, debido presumiblemente a su posibilidad de desplazamiento sobre aguas tranquilas y previsibles para llegar a naciones más lejanas y expandir el alcance de sus mercados, permitiendo así contar con la escala suficiente para la aparición de la especialización y con ello el aumento de la productividad en sus propias economías.

La observación del escocés sigue más vigente que nunca y la agroindustria argentina es un gran ejemplo que honra la memoria del filósofo.

De los 140 millones de toneladas de cereales y oleaginosas que en promedio se cosechan sobre los campos nacionales, el 75% tiene como destino abastecer mercados internacionales, ya sea tanto en forma de grano o como producto elaborado. Por lo tanto, el perfil de la agroindustria argentina es marcadamente exportador, y la inmensidad del mercado internacional de commodities agro le ha permitido mantener la escala actual de producción, así como la estructura de los canales de comercialización, logísticos y demás servicios alrededor de la producción agropecuaria; que, de no ser por la extensión actual del mercado externo, no tendrían el soporte económico vigente por lo limitado del consumo doméstico argentino.

Son más de 118 naciones distintas hacia las cuáles tienen destino las exportaciones del agro argentino, y el volumen de toneladas que se envían al exterior se han más que duplicado desde la década anterior. Tendencia que no es reciente, sino que data de una trayectoria que lleva ya más de un siglo.

En todo este proceso, un destino en particular ha venido ganando cada vez más relevancia durante los últimos quince años hasta transformarse en el primer mercado comprador del agro argentino: “El sudeste asiático”. 

a)    Conociendo a nuestro principal comprador a nivel regional

Durante los últimos seis años, se exportaron 536 millones de toneladas entre granos y subproductos por un valor FOB total de 189 mil millones de dólares. Si promediamos el ritmo de exportaciones, entre 2019 al 2024 (sacando 2023 de la ecuación debido a la sequía histórica) desde argentina se enviaron en promedio 95,9 millones de toneladas entre granos y subproductos cada año hacia el resto del mundo.

En el transcurso de este período, del total de las exportaciones del sector cerealero y oleaginoso, poco más de la mitad tuvieron como destino el continente asiático y, en particular, casi un cuarto de todas las exportaciones argentinas de granos y derivados han ido a parar a la región del Sudeste Asiático.

El Sudeste Asiático es una de las regiones que más rápido se ha desarrollado en el último decenio, y cuenta con grandes perspectivas de crecimiento de aquí hasta finales de la década.

Según la clasificación del USDA, la región está compuesta por un grupo de once países situados en el extremo oriental del continente, entre el océano Indico y el Pacífico. Limitan al norte con China, al oeste con la India y al sur lo más cercano es Australia. Entre ellos, explican el 9% de la población mundial y cuentan con un diverso entramado de ordenamientos políticos.

Dentro de la región conviven tres repúblicas democráticas, una parlamentaria, dos monarquías constitucionales, dos repúblicas socialistas de partido único, dos monarquías absolutas y una dictadura militar. Además, la diversidad cultural y religiosa es muy amplia, con sociedades budistas como Vietnam, países con predominancia del cristianismo como en Filipinas y una altísima participación musulmana como es el caso de Indonesia, Malasia y Brunei. De hecho, se estima que un cuarto de los 1.600 millones de musulmanes alrededor del mundo se concentra sobre esta región.

Estas diversas configuraciones políticas, religiosas y culturales condicionan los patrones de consumo alimenticio de estas naciones. Por ejemplo, los países con mayoría musulmana existe una menor demanda  de carne de cerdo y derivados (Alimentos Haram) volcando gran parte de la demanda de proteína animal hacia los mercados avícolas o vacunos como es el caso de Indonesia. Caso contrario es el de Vietnam, donde la carne de cerdo forma parte importante de la dieta.

Particularidades que no quitan el hecho de que la región se haya convertido en uno de los mercados más importantes para los productos agropecuarios, tanto con destino forrajero o como para la importación de proteína animal. Es que el Sudeste Asiático representa 10% del consumo de carne de cerdo del mundo y 9% del consumo de carne aviar (sacando a China). Además, la región explica un quinto de las existencias de aves a corral del mundo y absorbe en promedio el 28% del comercio global de harina de soja. 

Dentro de este inmenso mercado, los principales socios comerciales de la agroindustria argentina se concentran entre cuatro países de la región, a saber, Vietnam, Indonesia, Malasia y Filipinas.

Vietnam es el principal importador de maíz y harina de soja argentina, durante el 2024 más de 6 Mt del cereal y 3,4 de harina se embarcaron hacia la nación asiática y explica la mitad de las toneladas exportadas a la región.

Luego, Indonesia y Malasia son los destinos más importantes del agro argentino en el Sudeste Asiático. En ambos dos, los envíos de harina de soja y maíz son muy significativos, aunque Malasia prácticamente duplique el nivel de importaciones del cereal que Indonesia. Sin embargo, a este último, también llegan varias toneladas de trigo, siendo inclusive el segundo mercado comprador para argentina luego de Brasil.

Finalmente, Filipinas es el último mercado de significancia en el Sudeste Asiático. Aún con menos de un millón de toneladas importadas, se envían periódicamente importantes cantidades de harina de soja, maíz y trigo.

b) ¿Cómo llegó el Sudeste Asiático a ser el principal destino del agro argentino?

La configuración actual de los mercados compradores de la agroindustria argentina es solo una foto de un proceso mucho más complejo y extenso en el tiempo. Antes del inicio de la década del 2010, desde nuestro país se embarcaban menos de 50 Mt al resto del mundo y los principales mercados de destino eran Asia y Europa, siendo que los orientales solo representaban el 38% del mercado comprador, con menos de 20 Mt embarcadas hacia el continente en general. 

En el transcurso de los últimos 14 años, las toneladas embarcadas con destino al continente oriental se multiplicaron en un factor de 2,7 y en particular, las exportaciones hacia el Sudeste Asiático son 4 veces más grandes que en 2009. Inclusive, yendo más allá, las exportaciones totales argentinas pasaron de menos de 50 Mt a estabilizarse en 95 Mt anuales (promedio 2019-2024, sin contar 2023), es decir 43 Mt más de las cuales 15 Mt (el 36%) son explicadas por la dinámica de los embarques hacia el Sudeste Asiático. No conforme con ello, la región fue el mercado comprador que más creció punta a punta en cuanto a volúmenes exportados, ello al tiempo que destinos como el europeo no solo caían en orden de importancia relativa, sino también que hoy importan menos toneladas que durante el 2009.

De manera muy sucinta, podríamos resumir este vertiginoso despegue de las relaciones comerciales con los países del Sudeste Asiático en una combinación virtuosa entre desarrollo económico y grandes conglomerados poblacionales en la región que traccionaron un espectacular crecimiento en la demanda.

Si bien el PIB per cápita es un indicador imperfecto del nivel de “riqueza” o “bienestar” en una economía, puede servir como aproximación para resumir y comparar el poder de compra relativo entre distintas naciones del globo. Para el caso asiático, entre el 2009 y 2023, según los datos del Banco Mundial, el PIB per cápita de Indonesia y Filipinas escaló en más de un 60% al tiempo que en Vietnam llegó a duplicarse. Entre estas tres naciones, se concentra el 70% de la población del Sudeste Asiático, pero esta performance no fue exclusiva de ellos, sino que fue extensiva a todos los países de la región, excepto para Brunei. De hecho, el ritmo promedio de crecimiento anual del ingreso per cápita de la región, fue del 3,2% para el período. En términos comparativos, se estima que el mundo ha crecido a una tasa promedio anual del 2,1%, los países de más altos ingresos a un ritmo del 1,5% y la Argentina al 0,4%.

Inclusive si hacemos extensivo el análisis a más espectros del desarrollo de la vida humana, la performance asiática también ha sido destacable, remarcando que la dinámica del crecimiento económico se ha trasladado presumiblemente en un mayor nivel de bienestar hacia las sociedades del Sudeste Asiático.

Siguiendo el índice de Desarrollo Humano elaborado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que además de contemplar la evolución del PIB per cápita, tiene en cuenta el desarrollo en las dimensiones de salud y educación, y sectoriza en estratos a los países según los siguientes valores en la escala del índice:

•    Desarrollo humano muy alto: IDH de 0,800 o más
•    Desarrollo humano alto: IDH entre 0,700 y 0,799
•    Desarrollo humano medio: IDH entre 0,550 y 0,699
•    Desarrollo humano bajo: IDH inferior a 0,550

Durante el 2010, 7 de las 11 naciones que conforman la región, entraban como máximo en la clasificación de sociedades con “desarrollo humano medio”, mientras dos clasificaban como de bajo desarrollo. Doce años después, ahora son 7 los países que clasifican ya como sociedades con un “alto desarrollo humano” siendo que cuatro de ellas entran en el grupo de países con “muy alto desarrollo humano”. 

En resumidas cuentas, podríamos afirmar que comparativamente hay una gran masa de la población mundial que cuenta con un mejor nivel de vida, se alimenta de productos de mejor calidad y ha incrementado su esperanza de vida con relación a inicios de la década pasada. Ello se traduce en un mercado más extenso, que ahora impulsa una escala mayor para la producción y elaboración de productos agroalimentarios.

Escenario que propició el despegue en las exportaciones argentinas hacia la región. Cumpliendo con la función de expandir el mercado argentino y soportar niveles de producción mucho más altos.

¿Qué podemos esperar de los países del Sudeste Asiático?

Si bien el camino recorrido hasta aquí por las economías asiáticas ha sido muy favorable en términos socioeconómicos, las proyecciones hacia la próxima década no dejan de ser menos sorprendentes.

Según la FAO, aún las economías del Sudeste Asiático cuentan con valores de ingesta promedio de proteínas muy por debajo de la media a nivel mundial y se espera que sigan recortando camino de aquí a diez años a un ritmo de 9 gramos por persona por día, para hacer que este déficit se aproxime a una brecha del 14%. Esto de la mano de una vigorosa década para la actividad económica asiática que seguiría traccionando el consumo interno de proteína animal, proyectando que para el 2033 las regiones de Asia meridional y el Sudeste Asiático que ya representan el 16% del consumo forrajero del mundo, lo incrementen en un 25%.

En esta línea, recientemente el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) hizo el lanzamiento de sus proyecciones para variables claves de aquí hasta el 2034, donde se espera que el ingreso real de la región en su conjunto crezca al 4,4% anual.

Más destacable aún, es que economías que ya han tenido un desempeño extraordinario como Indonesia, Malasia y Filipinas mantendrían o aumentarían el ritmo promedio del crecimiento del PIB real durante la década que va hasta el 2034. Mientras que, Vietnam, que ha crecido a una tasa anual del 6% en los últimos diez años, lo haría inclusive más rápido en la década siguiente, liderando el ranking global de economías con mayores perspectivas de crecimiento.

Acompañando el desarrollo económico en las naciones de la región y el aumento en la ingesta de proteína, las importaciones de insumos claves para la producción de forraje también se vería fuertemente traccionada. Tanto es así, que el sudeste asiático explicaría el 20% del incremento de las importaciones globales de maíz y el 70% de las importaciones totales de harina de soja.

Liderando este proceso, se encontraría Vietnam, principal socio comercial de la agroindustria argentina. Se proyecta que los vietnamitas importen 6 Mt más de maíz y 1,7 Mt más de harina de soja en 2034, para pasar a representar el 7% de las importaciones globales del cereal y el 9% de las importaciones mundiales de harina de soja.

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Fuente: BCR Informativo Semanal

Exportaciones Agroindustriales: ¿Cómo nos va en el mundo con nuestros productos?

Exportaciones Agroindustriales: ¿Cómo nos va en el mundo con nuestros productos?

Crecieron un 25% las exportaciones del agro. 6 de cada 10 dólares en Argentina vienen de la agroindustria. Generaron un superávit de USD 39.000 millones ¿Qué puestos ocupamos como exportadores mundiales? ¿Quiénes nos compran?

Buenos Aires, Se publicó el Monitor de Exportaciones que analiza cómo nos fue en el 2024: “Algunos puntos para destacar de lo que pasó en un año serían: las exportaciones del agro aumentaron un 25%, lo que significa que la agroindustria aportó 6 de cada 10 dólares para el país. Las exportaciones superaron a las importaciones y generaron superávit comercial. Estas exportaciones nos ubican como los primeros en el mundo con el jugo y aceite de limón y el aceite de soja”, resume Nicolle Pisani Claro, Economista Jefe de FADA.

FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) elabora este Monitor semestral que analiza 20 cadenas a la luz de 10 indicadores, un repaso de dónde estamos parados y hacia dónde vamos.

¿Qué pasó en 2024 con las exportaciones agroindustriales?

Para 2024, Argentina exportó un total de USD 79.720 millones. De esa cifra, las cadenas agroindustriales (CAI) aportaron USD 48.370 millones en exportaciones. Comparado con 2023, las exportaciones agroindustriales crecieron un 25%. Son de las que más crecieron mientras que las exportaciones totales que contemplan distintos rubros aumentaron un 19,4%.

Del total de las exportaciones  argentinas, el 61% proviene de las cadenas agroindustriales, lo que equivale a que 6 de cada 10 dólares exportados pertenecen a este sector”, explica Pisani Claro. Al analizar de dónde provienen, el Monitor demuestra que el 69,2% se genera en las cadenas granarias, 14,2% en economías regionales, 8,5% en carnes, 2,6% en lácteos y 5,5% en otros.

Nos parece importante destacar que, de las 20 cadenas analizadas, 14 aumentaron sus exportaciones tanto en dólares como toneladas: trigo, porcino, soja, uva, forestal, peras y manzanas, yerba, maíz, ovino, pesquero, lácteo, té, bovino y girasol. Tres tuvieron incremento en dólares, pero caída en toneladas: limón, maní y arroz. La cebada, vio incrementada su exportación en toneladas no así en dólares. Y sólo dos complejos redujeron sus exportaciones en dólares y toneladas frente a 2023: legumbres y avícola”, analiza Natalia Ariño, Economista de FADA.

Balanza comercial argentina

Para el 2024 Argentina logró un superávit récord de USD 18.898 millones, luego de haber enfrentado un déficit comercial en 2023 por USD 6.926 millones. En otras palabras, se exportó más de lo que se importó. Esto se explica principalmente por la caída de las importaciones (-17%), así como el crecimiento de las exportaciones (19%).

La disminución de las importaciones se dio principalmente durante la primera parte del año tras la caída de la actividad económica y el consumo, mientras que el crecimiento de las exportaciones, se dio por principalmente por el agro y energía. Energía mostró un superávit comercial, luego del déficit de 2023.

Por rubro, las cadenas agroindustriales, energía y el rubro minería, son los únicos con superávit comercial, sin embargo, el de estos dos últimos es inferior: USD 39.000 millones en el caso de las CAI, USD 4.414 millones para energía y USD 2.677 millones en minería.

¿Por qué necesitamos las exportaciones? “Son necesarias por varios motivos: son una fuente de actividad económica y empleo, generan los dólares necesarios para el crecimiento del país, permiten la importación de productos y servicios que consumimos y utilizamos y no los producimos nosotros, también reduce la necesidad de que el país tenga que pedir préstamos y se endeude”, advierte Antonella Semadeni, Economista de FADA.

En cuanto a los Derechos de Exportación, el 91% de lo que recauda el estado a través de ARCA por Derechos de exportación corresponde a las cadenas agroindustriales: USD 5.994 millones en el 2024.

¿Qué puestos ocupamos como exportadores mundiales?

Somos primeros exportadores mundiales de jugo y aceite de limón y de aceite de soja. Estamos segundos con maní, porotos y yerba y terceros con  maíz y harina de soja. Nuestro trigo llega a más de 28 países y en más de 90 disfrutan nuestras uvas y vinos. “Podemos destacar la carne vacuna argentina, que es muy bien recibida en el mundo: estamos en las mesas de más de 54 países. Esta cadena exportó en 2024 un 7% más que en 2023 y representa en 8% del total de las exportaciones agro, es la 3° cadena generadora de dólares y ocupa el 6° puesto a nivel mundial en el comercio de carne”, explica Pisani Claro.

¿Quiénes nos compran?

Exportamos a más de 155 países, es decir que estamos presentes en el 80% del mundo. Nuestros principales compradores son Brasil, Vietnam, China y EE.UU. Brasil compra principalmente leche en polvo, cebada, peras, manzanas y trigo. Vietnam compra nuestro maíz, China nos compra carne de vaca. Por su parte, Estados Unidos principalmente importa té, vinos, limones y madera.

“Quizás resulte menos conocido que Siria es el principal comprador de yerba argentina o que Alemania es el mayor importador de lana argentina. O que Chile es quien más arroz nos compra. Esto es lo interesante de este Monitor, que nos permite hacer un mapa de nuestras producciones alrededor del mundo”, destaca Ariño.

¿Cuáles son las perspectivas 2025?

La evolución de las exportaciones agroindustriales en el mediano plazo depende de variables locales e internacionales, ligadas a aspectos macroeconómicos, sectoriales, climáticos, geopolíticos y de políticas públicas. “Realizamos un ejercicio para delinear cómo sería la evolución de las exportaciones en los próximos meses, para eso analizamos las perspectivas de algunas variables y producciones clave de Argentina y el mundo”, explican las economistas.

Respecto 2024, las perspectivas del 2025 en términos de demanda internacional serían similares dado que no se reflejan cambios significativos en el crecimiento de las principales economías del mundo; en competitividad en relación al tipo de cambo son negativas; en oferta exportable podría haber una mejora en algunos sectores como vitivinícola y lácteos pero no así en granos, condicionada también en precios con perspectivas negativas, lo que condicionaría los resultados de las exportaciones del agro para 2025 que podrían rondar los USD 43.000 a 45.000 millones.

“Es de esperar un superávit comercial también para 2025, algo menor al actual, en tanto se espera que las importaciones crezcan más que las exportaciones”, concluyen desde FADA.

Primicias Rurales

Fuente: FADA