Feb 24, 2021 | Orgánicos
Durante 2019-2020 se sembradas 150 hectáreas de cebada agroecológica y, para 2023, Quilmes proyecta alcanzar las 1.500 ha
Buenos Aires, 24 de febrero (PR/21) .– Productores de Tres Arroyos –Buenos Aires–, que cuentan con el asesoramiento de la Chacra Experimental Integrada Barrow, abastecen del cereal a Cervecería y Maltería Quilmes. A su vez, especialistas del organismo aportan los principios de la agroecología para rediseñar el campo experimental de cebada de la empresa. Una articulación que promueve la sustentabilidad en el país.

La Chacra Experimental Integrada Barrow (Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires) lleva adelante estudios vinculados a la producción agroecológica en sistemas de gran escala desde hace nueve años. Esos sistemas se caracterizan por la baja a nula aplicación de insumos químicos, el aumento de la biodiversidad y el fortalecimiento de los ciclos biológicos, entre otros.
En este sentido, la empresa Cervecería y Maltería Quilmes que tiene a la sustentabilidad como parte fundamental del negocio y busca generar un triple impacto positivo en la sociedad: económico, social y ambiental, se acercó al INTA, un organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, en busca de conocimiento y experiencia.
Así, por un lado, se busca rediseñar el Campo Experimental que tiene la compañía en Tres Arroyos –Buenos Aires– y, por el otro, impulsar la agricultura regenerativa a partir de la adquisición de cebada agroecológica producida por nueve productores de Cambio Rural.
“A partir de las primeras reuniones que tuvimos con Cervecería y Maltería Quilmes nos planteamos comenzar a trabajar colaborativamente para impulsar la agricultura regenerativa, acompañarlos en el proceso de adaptación del Campo Experimental de Cebada de la compañía y brindarles asistencia técnica y profesional para adaptar las variedades existentes de cebada a los sistemas productivos agroecológicos”, explicó Martín Zamora –coordinador nacional de Agroecología del INTA–.
El INTA y Cervecería y Maltería Quilmes firmaron un primer convenio para realizar una serie de experiencias, con el acompañamiento técnico y profesional del INTA, para producir cebadas agroecológicas que no dependan de insumos externos y que se encuentren en sistemas productivos que busquen la regeneración de los recursos naturales: una agricultura agroecológica regenerativa. “Los primeros cultivos se comenzaron el año pasado y recién este año comenzaron las primeras pruebas con cebada”, indicó Zamora.
Por su parte, el gerente de Investigación y Desarrollo de Cervecería y Maltería Quilmes, Antonio Aguinaga, expresó que decidieron trabajar con el INTA “por su amplia experiencia en esta línea de trabajo” y no dudó en asegurar que “en Barrow hay profesionales excelentes y estamos muy contentos con lo que se hace diariamente”.
En ese marco, se propuso la realización de corredores biológicos: sembrar algunas especies que produzcan flores y puedan atraer a polinizadores y controladores biológicos. A su vez, se pensó en la realización de visitas periódicas para el seguimiento, análisis y recomendaciones de manejo para el sector agroecológico del campo experimental.
“La cerveza nace en el campo. Somos una agroindustria donde la cebada es fundamental para nuestro negocio. Por esto, el compromiso con la agricultura sustentable es central en nuestra plataforma de Sustentabilidad. Para alcanzarlo, implementamos el mejoramiento genético de la cebada para la adaptación al cambio climático y acompañamos a los productores agropecuarios en la transición regenerativa para impulsar buenas prácticas agroecológicas”, señaló Aguinaga.
El objetivo propuesto por el INTA es el de “realizar el acompañamiento de los productores en transición agroecológica que formen parte del programa de agricultura regenerativa de la Cervecería y Maltería Quilmes y evaluar la evolución de los sistemas productivos en base a diferentes indicadores, que puede ser el balance de nutrientes, el análisis de la calidad del suelo, el aumento de la biodiversidad vegetal, entre otros”, explicó Zamora.
“Avanzar hacia sistemas que busquen la regeneración de los recursos naturales y permitan lograr producciones de calidad es fundamental”, indicó el especialista del INTA y agregó: “Cervecería y Maltería Quilmes expresó su interés en lograr la eliminación del uso de insumos químicos y desde el INTA aportaremos en esa línea”.

Es fundamental avanzar hacia sistemas que busquen la regeneración de los recursos naturales y permitan lograr producciones de calidad.
Cebada regenerativa: el futuro de las producciones de cerveza
A la par de la articulación con la empresa, el INTA avanzó en otro convenio para la producción de cebada agroecológica regenerativa en campos de 9 productores pertenecientes a dos grupos de Cambio Rural. “Durante la primera etapa (2019-2020) fueron sembradas 150 hectáreas de cebada y Cervecería y Maltería Quilmes proyecta alcanzar las 1.500 hectáreas para 2023”, señaló Zamora, que también coordina el Área de Investigación del INTA Barrow.
En relación al trabajo realizado, Zamora señaló que “en algunos lotes, se hicieron distintos ensayos de densidad de siembra, inoculantes, cura semillas biológicos y, a su vez, cada lote proviene de diferentes historias de antecesores y manejo”. Y agregó: “Luego, tendremos que evaluar la campaña, los rendimientos obtenidos y la calidad y resultados de los ensayos, y planificar la próxima campaña”.
En esa línea, explicó que también lo ven con los casos de cultivares de cualquier especie que tienen un alto potencial de rendimiento, pero son muy susceptibles a enfermedades y hay que hacer al menos dos aplicaciones de fungicidas.
Desde la empresa creían que eso no era lógico y el año pasado comenzaron las primeras consultas con el INTA. “Con estos proyectos, hablamos de recuperar las condiciones agroecológicas de los sistemas agrícolas para esperar una producción de cebada por muchísimos años más”, explicó Aguinaga. Y agregó: “Es un objetivo genuino porque la articulación entre empresas y el INTA es beneficiosa para el país. Restaurar los ecosistemas es pensar a futuro”.
.Trabajar la agroecología: un compromiso de largo plazo
Cervecería y Maltería Quilmes es una compañía con 130 años de historia en Argentina y está comprometida con la preservación del medio ambiente y la prosperidad de sus comunidades para continuar elaborando bebidas durante los próximos 100 años.
En esta línea, Vanesa Vázquez, gerenta de sustentabilidad de Cervecería y Maltería Quilmes, destacó: “La sustentabilidad es el negocio y es la que nos permite seguir creciendo. Esto significa que para Cervecería y Maltería Quilmes la sustentabilidad forma parte de la toma de decisiones de la compañía”. A su vez, indicó que hace 130 años están “comprometidos con el desarrollo sustentable para crear valor económico, cuidando y regenerando el ambiente e impulsado el desarrollo de la comunidad”.
Además, explicó que “dentro de nuestra plataforma 100+ Sustentabilidad trabajamos bajo cinco compromisos a 2025, y uno de ellos es Agricultura Sustentable, donde buscamos que los mil productores agropecuarios que cultivan cebada, lúpulo y maíz para hacer nuestras cervezas estén conectados, capacitados y fortalecidos”, y agregó: “Acompañamos a los productores agropecuarios en la transición regenerativa e impulsamos las buenas prácticas agroecologicas que permitan restaurar los suelos, reducir el consumo de agua y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)”.
Aguinaga, además, consideró que “es necesario transformar la manera en la que actualmente se produce para actuar por la sustentabilidad de los suelos y detener el cambio climático”, y aseguró que “esforzarnos para recuperar la biodiversidad no sólo impactará positivamente en el ecosistema agrícola y el planeta, sino también mejorará la productividad de los suelos con una mirada a largo plazo”.
A su vez, puntualizó: “La compañía está absolutamente comprometida en liderar este cambio como también lo hizo al convertirse en la primera compañía de consumo masivo en la Argentina en utilizar 100 % energía eléctrica renovable”.
Asimismo, explicó que “la Argentina está muy avanzada en muchas de las cosas que se hacen: en todo lo inherente a tecnologías en el campo somos pioneros a nivel mundial y la agricultura regenerativa no es la excepción”.
Por último, Aguinaga ponderó el dato de que 1 de cada 4 cervezas que la compañía produce en el mundo están elaboradas con cebada de la provincia de Buenos Aires. “Por eso, este proyecto es tan importante y generará un impacto muy positivo”, señaló.
Primicias Rurales
Fuente: INTA informa
Feb 12, 2021 | Orgánicos
Buenos Aires, 12 de febrero (PR/21) .– El mercado global demanda alimentos que promuevan una agricultura y su agroindustria sostenible. Hacia finales de 2020 se registró un incremento del 14% en ventas y volúmenes de productos orgánicos respecto al año anterior
El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación instituyó, a través de la Resolución Nº 17/2021 publicada hoy en el Boletín Oficial, el «Plan Estratégico del sector de la Producción Orgánica Argentina 2030», diseñado de manera participativa y consensuada entre el sector público y privado, con el objetivo de lograr mayor producción, con más cantidad de productores y generación de más puestos de trabajo con arraigo territorial.
«Buscamos posicionar a la Producción Orgánica como un modelo productivo diferenciado para las producciones, tanto primarias como industriales, basado en la preservación ambiental, sostenibilidad y el desarrollo sustentable», destacó el Ministro Basterra.
El Plan funcionará bajo la órbita de la Dirección de Agregado de Valor y Gestión de Calidad de la Secretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional. «Con la institucionalización del Plan estamos fortaleciendo a la producción orgánica argentina, y marcando un rumbo para este sistema productivo diferenciado. El principal objetivo del Plan es alcanzar mayores niveles productivos, con mayor cantidad de productores y generación de puestos de trabajo con arraigo territorial», agregó el Secretario Marcelo Alós.
La Resolución dispone que la Dirección de Agregado de Valor y Gestión de Calidad, en conjunto con la Comisión Asesora para la Producción Orgánica, creada por Ley N° 25.127 y que validó el Plan, son los responsables del seguimiento, evaluación e implementación de la iniciativa. Vale destacar que la Comisión está integrada por representantes técnicos de áreas relevantes del Ministerio y de las jurisdicciones provinciales, universidades, organismos e instituciones relacionadas y cámaras sectoriales.
A nivel global, los mercados están demandando alimentos que promuevan una agricultura y su agroindustria cada vez más sostenible, siendo la producción orgánica una de las respuestas a las crecientes demandas. Hacia finales de 2020 se registró un incremento del 14% en ventas y volúmenes de productos orgánicos respecto al año anterior, siendo su principal motivo el cambio en los hábitos de consumo como resultado de la pandemia mundial COVID-19.
Argentina posee ventajas competitivas y comparativas, en todas sus regiones, favorables para la adopción de este sistema productivo, lo cual ha permitido que actualmente existan más de 3.700.000 hectáreas certificadas.
Objetivos del Plan
Estimular la investigación, desarrollo, difusión, transferencia y adopción de innovaciones tecnológicas orientadas a la Producción Orgánica.
Promover instrumentos fiscales, comerciales, financieros y de competencia para la Producción Orgánica,
Promover formas organizativas (primarias e industriales), como redes productivas por cadenas de valor, clúster, consorcios, cooperativas, fundaciones, entre otras, que permitan el desarrollo del sector orgánico en la región.
Incrementar la cantidad de productores y elaboradores/procesadores de productos orgánicos. Más producción con más productores.
Aumentar el volumen, destinos y participación de productos orgánicos exportados, en especial aquellos con mayor valor agregado.
Fomentar el desarrollo y disponibilidad de insumos necesarios para la Producción Orgánica.
La medida se complementa con otros instrumentos diseñados por la Secretario de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional para el sector, entre los que se pueden señalar: el 0.5 % de reintegro adicional para la exportación de alimentos orgánicos http://www.alimentosargentinos.gob.ar/HomeAlimentos/reintegro-exportacion/ y el catálogo web de alimentos orgánicos en nuestro país https://organicoargentina.magyp.gob.ar/catalogo/index.php
Para mayor información:
Dirección de Agregado de Valor y Gestión de Calidad
Secretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional
Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación
E-mail: organicos@magyp.gob.ar
www.alimentosargentinos.gob.ar
http://organicoargentina.magyp.gob.ar/
Primicias Rurales
Fuente: Magyp
Ene 27, 2021 | Orgánicos
Buenos Aires, 27 de enero (PR/21) .– El mercado global demanda alimentos que promuevan una agricultura y su agroindustria sostenible. Hacia finales de 2020 se registró un incremento del 14% en ventas y volúmenes de productos orgánicos respecto al año anterior
El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación instituyó, a través de la Resolución Nº 17/2021 publicada hoy en el Boletín Oficial, el «Plan Estratégico del sector de la Producción Orgánica Argentina 2030», diseñado de manera participativa y consensuada entre el sector público y privado, con el objetivo de lograr mayor producción, con más cantidad de productores y generación de más puestos de trabajo con arraigo territorial.
«Buscamos posicionar a la Producción Orgánica como un modelo productivo diferenciado para las producciones, tanto primarias como industriales, basado en la preservación ambiental, sostenibilidad y el desarrollo sustentable», destacó el Ministro Basterra.
El Plan funcionará bajo la órbita de la Dirección de Agregado de Valor y Gestión de Calidad de la Secretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional. «Con la institucionalización del Plan estamos fortaleciendo a la producción orgánica argentina, y marcando un rumbo para este sistema productivo diferenciado. El principal objetivo del Plan es alcanzar mayores niveles productivos, con mayor cantidad de productores y generación de puestos de trabajo con arraigo territorial», agregó el Secretario Marcelo Alós.
La Resolución dispone que la Dirección de Agregado de Valor y Gestión de Calidad, en conjunto con la Comisión Asesora para la Producción Orgánica, creada por Ley N° 25.127 y que validó el Plan, son los responsables del seguimiento, evaluación e implementación de la iniciativa. Vale destacar que la Comisión está integrada por representantes técnicos de áreas relevantes del Ministerio y de las jurisdicciones provinciales, universidades, organismos e instituciones relacionadas y cámaras sectoriales.
A nivel global, los mercados están demandando alimentos que promuevan una agricultura y su agroindustria cada vez más sostenible, siendo la producción orgánica una de las respuestas a las crecientes demandas. Hacia finales de 2020 se registró un incremento del 14% en ventas y volúmenes de productos orgánicos respecto al año anterior, siendo su principal motivo el cambio en los hábitos de consumo como resultado de la pandemia mundial COVID-19.
Argentina posee ventajas competitivas y comparativas, en todas sus regiones, favorables para la adopción de este sistema productivo, lo cual ha permitido que actualmente existan más de 3.700.000 hectáreas certificadas.
Objetivos del Plan
1. Estimular la investigación, desarrollo, difusión, transferencia y adopción de innovaciones tecnológicas orientadas a la Producción Orgánica.
2. Promover instrumentos fiscales, comerciales, financieros y de competencia para la Producción Orgánica,
3. Promover formas organizativas (primarias e industriales), como redes productivas por cadenas de valor, clúster, consorcios, cooperativas, fundaciones, entre otras, que permitan el desarrollo del sector orgánico en la región.
4. Incrementar la cantidad de productores y elaboradores/procesadores de productos orgánicos. Más producción con más productores.
5. Aumentar el volumen, destinos y participación de productos orgánicos exportados, en especial aquellos con mayor valor agregado.
6. Fomentar el desarrollo y disponibilidad de insumos necesarios para la Producción Orgánica.
La medida se complementa con otros instrumentos diseñados por la Secretario de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional para el sector, entre los que se pueden señalar: el 0.5 % de reintegro adicional para la exportación de alimentos orgánicos http://www.alimentosargentinos.gob.ar/HomeAlimentos/reintegro-exportacion/ y el catálogo web de alimentos orgánicos en nuestro país https://organicoargentina.magyp.gob.ar/catalogo/index.php
Para mayor información:
Dirección de Agregado de Valor y Gestión de Calidad
Secretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional
Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación
E-mail: organicos@magyp.gob.ar
www.alimentosargentinos.gob.ar
http://organicoargentina.magyp.gob.ar/
Primicias Rurales
Dic 16, 2020 | Orgánicos
La producción orgánica está definida por la ley 25.127/99 como: “se entiende por
ecológico, biológico u orgánico a todo sistema de producción agropecuario, su
correspondiente agroindustria, como así también a los sistemas de recolección,
captura y caza, sustentables en el tiempo y que mediante el manejo racional de
los recursos naturales y evitando el uso de los productos de
síntesis química y otros de efecto tóxico real o potencial
para la salud humana, brinde productos sanos,
mantenga o incremente la fertilidad de los suelos y la diversidad biológica, conserve los recursos
hídricos y presente o intensifique los ciclosLa producción orgánica está definida por la ley 25.127/99 como: “se entiende por
ecológico, biológico u orgánico a todo sistema de producción agropecuario, su
correspondiente agroindustria, como así también a los sistemas de recolección,
captura y caza, sustentables en el tiempo y que mediante el manejo racional de
los recursos naturales y evitando el uso de los productos de síntesis química y otros de efecto tóxico real o potencial para la salud humana, brinde productos sanos, mantenga o incremente la fertilidad de los suelos y la diversidad biológica, conserve los recursos hídricos y presente o intensifique los ciclos biológicos del suelo para suministrar los nutrientes destinados a la vida vegetal y animal, proporcionando a los sistemas naturales, cultivos vegetales y al ganado
condiciones tales que les permitan expresar las características básicas de su comportamiento
innato, cubriendo las necesidades fisiológicas y ecológicas”.
Esta definición biológicos del suelo para suministrar los
nutrientes destinados a la vida vegetal y animal, proporcionando a los sistemas naturales, cultivos vegetales y al ganado condiciones tales que les permitan expresar las
características básicas de su comportamiento innato, cubriendo las necesidades fisiológicas y
ecológicas”.
Esta definición nos revela las dimensiones más evidentes
de lo que se conoce como “producción orgánica”. Entre
ellas, el cuidado de la salud del productor, sus colaboradores y del consumidor; el cuidado del medioambiente a través de fomentar la biodiversidad; y el cuidado y mejora
del suelo.
Pero esta definición no saca a la luz las importantes
dimensiones que la convierten en un modelo de desarrollo
alternativo al actual. Dichas dimensiones están
relacionadas con el cuidado del territorio a través del
mantenimiento de las poblaciones rurales; la generación
de redes de pequeños productores, sólo viables gracias al
asociativismo; el fomento del consumo local; el cuidado
del entramado social y la revitalización de las comunidades
rurales. Hay otras dimensiones sobre las que actualmente
se está explorando su impacto, de las cuales
destacaremos dos. En primer lugar, quizás la más
relevante, la Agricultura Regenerativa, uno de los
umbrales más elevados de la Producción Orgánica que
está impactando en todos los sistemas productivos. Y, en
segundo término, la indagación de tecnologías amigables
con el medio ambiente, hoy también en uso en la
agricultura convencional.
La producción orgánica es un sistema o modelo productivo
con características específicas, que bien puede analizarse
como otras cadenas agroalimentarias, similar en sus
componentes, pero de eslabones más cortos. Así es que
la cadena está integrada por productores primarios
transformadores, distribuidores, comercializadores,
exportadores, supermercados, tiendas especializadas,
transportistas y, a diferencia de otras cadenas, también
posee sistemas de distribución domiciliaria, ferias y
diversos puntos de venta. La diferencia fundamental de la
cadena orgánica con otras cadenas tradicionales es que
los alimentos se gestionan considerando los impactos de
cada uno de sus eslabones, y eso es lo que premia un
consumidor orgánico.
Al considerar cómo la producción orgánica se ve impactada
actualmente por el COVID-19 nos encontramos con
situaciones similares a las del sector convencional,
definiendo a éste como el que utiliza productos de síntesis
química en la gestión productiva y también permite los
organismos genéticamente modificados. Los problemas
en común que los afectan son muy diversos: falta de
cosecheros, ruptura de la cadena de pagos y falta de
acceso a insumos, entre otros.
Ante la situación particular de la pandemia es posible
diferenciar reacciones distintas en el ámbito urbano y el
rural: el campo con un desempeño casi normal y
trabajando al ritmo habitual y la ciudad con un gran riesgo
de contagio, actuando de manera temerosa y, por
momentos, con conductas irracionales, que algunos
califican como propias de una psicosis colectiva.
Pero si consideramos este término con especialistas
podemos entender que éste tiene muchas más
implicancias, por lo que sólo entenderemos esas
conductas irracionales como consecuencia de una grave
distorsión de las percepciones. Esto puede atribuirse en
gran parte a los miedos alimentados por las redes sociales
y los medios de comunicación.
Esta situación determina conductas claramente diferenciadas: en el campo la naturaleza sigue su ritmo normal, nada ha cambiado demasiado, todos los sistemas actúan
casi sin enterarse que existe una pandemia.
En consecuencia, los productores siguen trabajando de
manera normal, con excepción de algunas modificaciones
debidas a factores externos a los sistemas biológicos
productivos, como ser el transporte, la mano de obra, el
acceso a circuitos financieros o la alteración de la cadena
de pago, entre otras.
Por el contrario, en la ciudad, la conducta de todos ha sido
notablemente modificada y regida, ciertamente, por los
diferentes niveles de miedo que afectan a la población,
reaccionando ésta de manera anormal frente a lo
desconocido.
A pesar de estas distorsiones que pudieran presentarse,
los alimentos orgánicos siguen llegando al consumidor, la
cadena funciona prácticamente con normalidad, abasteciendo a quienes esperan cada día un alimento diferente
para su dieta. En la exportación todo funciona casi
normalmente, el flujo de productos orgánicos es el
habitual, sólo alterado por los factores externos que
afectan el flujo del comercio a nivel global.
Los mercados, a su vez, siguen en un nivel de abastecimiento
y consumo normales. Como sucedió con todos los
productos alimenticios al principio de la pandemia, los
consumidores de alimentos orgánicos acumularon
productos, especialmente los no perecederos, previendo
potenciales problemas de abastecimiento.
Era de esperar y resultó ser la situación de diversos
productos, incluidos los alimentos que, debido a esa
acumulación inicial, el consumo bajara hasta reducir los
stocks generados por las compras realizadas al inicio de la
pandemia. Pero para sorpresa de muchos procesadores y
comercializadores orgánicos esta situación no sucedió con
los productos orgánicos. Por el contrario, el consumo se
mantuvo en niveles normales pre-pandemia o en algunos
casos superiores. Esto se atribuye a una reacción positiva
del consumidor que, frente a una situación de incertidumbre
general, se volcó en mayor medida a la compra de
productos orgánicos, como una opción más saludable,
cubriendo de esta manera sus inquietudes acerca del
origen de los alimentos, su gestión ligada a los procesos
naturales y la transparencia de esta cadena que le permite
monitorear fácilmente al origen productivo de las materias
primas.
Ahora bien, cuando se trata de imaginar cómo estaremos
dentro de un año respecto a la producción orgánica, se
hace muy difícil poder predecirlo. Lo que sabemos con
certeza es que la producción orgánica no depende de una
publicidad masiva para convencer a los consumidores
sobre sus virtudes, ya que es el propio consumidor quien
lidera el aumento de su consumo, debido a que él mismo,
en su imaginario, tiene claro que la Producción Orgánica
significa: cuidado medioambiental, cuidado del entramado
social y equidad. Y, sobre todo, representa un alimento
seguro y de calidad, dos atributos que aseguran todos los
integrantes de la cadena, desde la producción hasta la
llegada para el consumo.
El consumidor actual está experimentando un cambio de
percepciones y prioridades, inclinándose por un alimento
seguro que responda a sus expectativas. Estas
expectativas no están sólo relacionadas con la seguridad
intrínseca del alimento, sino también con los impactos y el
grado de seguridad generado por la gestión de los
alimentos, desde la producción de sus materias primas
hasta que éstos llega a su mesa.
Un consumidor, que, con más tiempo para pensar, busca
acercarse cada vez más a la naturaleza. En el reordenamiento
de sus prioridades decide a qué redestina sus
recursos, dónde considera positivo depositar su energía
económica, votando con su billetera y favoreciendo así a
modelos sustentables por sobre otros. Asume de esta
manera un papel de corresponsable de las consecuencias
directas e indirectas de los modelos de gestión que
beneficia con sus elecciones.
Cuánto durará este fenómeno de cambio y qué intensidad
tendrá nadie lo sabe con certeza. Sí es posible afirmar que
cuanto más intensa y prolongada sea la situación actual,
más profundos y duraderos serán los cambios en el
consumidor. Queda a la vista una vez más, que está en las
manos de los consumidores de las ciudades la fuerza que
dará forma a la nueva realidad, no sólo porque ellos
representan un altísimo porcentaje de la población, sino
porque son los que están sufriendo con más intensidad la
pandemia y quienes más buscan seguridad en lo que
consumen frente a esta situación.
La pandemia ha acelerado la toma de conciencia en el
proceso de elección, factor que siempre estuvo presente.
El consumidor elige sus alimentos cada vez más
considerando dónde se produjeron, cómo se produjeron,
qué se utilizó en su gestión, quiénes se benefician con su
elección, esto conlleva una trazabilidad que le permita
rastrearlos y una certificación que sustente toda apelación
de calidad esgrimida para inclinar su decisión favorable. De
esa manera, pretende lograr transparencia y garantías de
seguridad e inocuidad alimentaria, sumándole impacto
social y medioambiental.
Qué necesita hoy el productor orgánico para evolucionar
en el contexto actual¬: simplemente que lo dejen trabajar
en armonía con la naturaleza, resolviéndole problemas
externos a su gestión productiva. Mitigándole, en lo
posible, todas las distorsiones relacionadas con
transporte, mano de obra y, sobre todo, la incertidumbre
que genera la falta de políticas claras y estables.
A largo plazo, el crecimiento de los mercados estará
relacionado con el privilegio de los factores hasta aquí
descriptos, ya que el hombre está actuando liderado
alternativamente por su comportamiento animal y su
conducta de ser racional. Su comportamiento básico,
regido en gran parte por sus miedos relacionados con la
inocuidad de los alimentos, está resuelto con los
productos orgánicos, por las garantías y confianza que
éstos le generan.
Superados sus miedos, su comportamiento racional lo
lleva a favorecer aspectos sociales y medioambientales,
ya que percibe que el cambio climático seguirá
evolucionando de manera negativa y que las inequidades
son cada vez mayores. Es consciente de la evolución de las
tecnologías sostenibles y su incorporación a los sistemas
de gestión, tanto al orgánico como al de productos
convencionales.
Se vislumbran, en consecuencia, escenarios futuros que
impactarán positivamente el consumo local. Hoy el
consumo de cercanía se está fortaleciendo y el consumidor
tenderá a favorecerlo aún más, ya que esta modalidad da
respuesta a sus necesidades y seguirá haciéndolo, además
de satisfacer la necesidad de respuesta a las inquietudes
de demanda social y medioambiental.
Todo lo expuesto determinará, sin duda, un cambio
profundo en el modelo de desarrollo, ya que está claro que
el modelo actual nos llevó donde estamos, que no es
donde queremos estar.
Primicias Rurales
Fuente: CPIA – Agropost
Dic 11, 2020 | Orgánicos
Estiércol y efluentes (purines)
Buenos Aires, 11 de diciembre (PR/20) .- Si nos detenemos a calcular la cantidad de estiércol que se obtiene a lo largo de un año en un establecimiento lechero, veremos que, de acuerdo con el tipo de sistema productivo analizado, esta variará bastante, ya que si solo consideramos una sala de ordeñe que reúne a las vacas para hacer un par de ordeños diarios, del total de estiércol excretado por esos animales, alrededor de un 8 al 12% queda depositado en los pisos de las instalaciones de ordeño.
Estas cantidades deben ser removidas en las actividades de limpieza, ya sea con decantadores, separadores de sólidos livianos (tamices, tambores o tornillos), canales, piletas, etc. Estas remociones de material tendrán elevados niveles de materia orgánica (entre 20-50%) y alrededor de dos por ciento será nitrógeno y el uno por ciento fósforo, además de una cantidad significativa de otros macro y micronutrientes. Esto puede constatarse a través de un simple análisis de laboratorio, que mínimamente deberá incluir valores de humedad, pH, conductividad eléctrica, materia orgánica, nitrógeno y fósforo. También será de mucho interés conocer la dotación de calcio, magnesio, potasio, sodio y otros nutrientes. Imaginemos el desafío al que nos enfrentamos, por un lado, no hay discusión de las propiedades mejoradoras de suelo de las enmiendas orgánicas desde la antigüedad, pero por otro, la magnitud de material a manejar en explotaciones modernas es tan elevada que se requiere una capacidad logística no menor. Una vaca produce a lo largo del año unas dieciséis toneladas de estiércol fresco, lo que en volumen es alrededor de veinte metros cúbicos.
En el caso de tener cien vacas el volumen total de deyecciones ascenderá a dos mil metros cúbicos, lo que puede verse en la siguiente figura, comparado a la vaca y un camión cisterna de leche.

En galpones con grandes cantidades de animales el desafío es aún mayor. La buena noticia es que esos enormes volúmenes de estiércol, cuando pierden humedad y son debidamente estabilizados se reducen significativamente y transforman en una fuente de materia orgánica única. Normalmente un 40% del volumen inicial es el que quedará transformado en enmienda orgánica.
Uso seguro propuesto del estiércol y purines a través de un Plan
Un uso seguro del estiércol y los efluentes (purines), sustentable desde el punto de vista productivo y ambiental se concreta a través de un Plan de uso agronómico adecuado para cada establecimiento y debe contemplar la entrada y salida de nutrientes del sistema dual residuos/agricultura de acuerdo con la rotación de cultivos, el clima, los suelos, cantidad de animales, tipo de explotación, etc. Dicho plan incluye al menos seis puntos que no deberíamos pasar por alto:
– Análisis del estiércol o efluente a aplicar.
– Análisis de suelos de los lotes que van a ser tratados, es decir conocer la dotación de nutrientes al momento de aplicación y su historial previo.
– Identificación de lugares donde es riesgosa la aplicación (excesiva permeabilidad, napas cercanas a la superficie, riesgo de salinidad, etc.).
– Rendimiento objetivo (no siempre se pretende tener una respuesta en el rendimiento de un cultivo en particular, se puede apuntar a una rotación o simplemente a la mejora de los niveles de un parámetro en particular en el suelo)
– Cantidad de fertilizante inorgánico que complementa la aplicación, manteniendo o disminuyendo los niveles de aplicación de fertilizantes de acuerdo con el plan y al balance de nutrientes exportados.
– Seguimiento y evolución de los parámetros edáficos y productivos.
Valorización del estiércol
A continuación, podemos visualizar una valorización del estiércol recolectado anualmente en una sala con 200 vacas en ordeñe:

La valorización realizada anteriormente cobra importancia cuando ponemos foco en la verdadera potencia que tiene este tipo de enmienda, que es la materia orgánica. Si bien estas 200 vacas ordeñadas tienen la capacidad de producir unas 190 toneladas de estiércol (si solo pensamos en lo que queda en la sala de ordeñe), nos alcanzará para enmendar, y no digo fertilizar, unas diez hectáreas anuales, satisfaciendo no solo necesidades químicas sino también físicas y de salud del suelo.
La materia orgánica
Si hay algo que es difícil de valorizar, es justamente la materia orgánica contenida en las enmiendas orgánicas. ¿Cómo es posible tratar de darle valor a algo que me devuelve salud al suelo o me permite acumular agua en el perfil? Acostumbro a decir que la materia orgánica es como el slogan de una conocida tarjeta de crédito, ya que “no tiene precio”. Aquellas cosas que no tienen un mercado no pueden formar un precio. Es más fácil pensar en darle valor al nitrógeno o al fósforo, incluso a otros nutrientes, porque podemos transformarlos en unidades de fertilizante y buscar la correspondencia con el precio de la urea o el fosfato di amónico (DAP) en el mercado, pero nos encontramos aquí con una de las primeras trampas que debemos evitar y es la de caer en la comparación directa de un fertilizante con una enmienda.
Un fertilizante posee en general grandes cantidades de macro nutrientes, en cambio la enmienda no, los valores son menores, pero por otro lado posee mucha materia orgánica, que el primero no, entonces ¿Cómo comparo algo que es incomparable? La respuesta es obvia: es imposible. Entonces lo que podemos hacer es ver que atributos posee la enmienda orgánica y tratar de darle valor.
En este sentido, una de las primeras cosas que se destacan es que los suelos que reciben aplicaciones de enmiendas mejoran significativamente en términos productivos a diferencia de los suelos sin aplicaciones. En la siguiente figura se muestra las diferencias en acumulación de agua de un suelo que recibió aplicaciones de treinta toneladas de enmienda orgánica, comparándolo con otros que recibieron quince toneladas y sin aplicaciones.

Si observamos la cantidad de agua acumulada en un tiempo determinado, por ejemplo 80 minutos, el agua acumulada en milímetros se duplicó en comparación con aplicaciones de 30 toneladas de enmienda por hectárea y la situación donde no se usó enmienda orgánica. Es decir, lo primero que sucede es que el suelo gana una determinada capacidad de acumulación de lámina/agua con la aplicación de residuos orgánicos. En situaciones de campo, aplicaciones seriadas de 30 toneladas por hectárea cada tres años de barridos de corral estabilizados (enmiendas) en un período unos 10 años mostraron una mejora en la capacidad de acumulación de agua medida como la lámina de agua, cercana a los 37 mm/m. En la figura siguiente se muestran estos valores de lámina en milímetro por metro de suelo [mm/m]:

Comparando los dos suelos en producción, esta diferencia de 36.6 mm/m de lámina tal vez permita a un cultivo cualquiera, situado en aquella situación enmendada, superar con éxito la época de máxima demanda de agua, es decir, que podríamos pensar en valorizar la enmienda orgánica en términos de agua potencial acumulada.
Si a este valor de lámina incrementada lo transformamos en diferencial de rinde mediante la eficiencia de uso del agua de los cultivos, podemos obtener para un cultivo de Maíz unos 19,6 kg de grano más por cada milímetro ganado o en un cultivo de Soja unos 6,4 kg por cada milímetro, consecuencia de ese incremento de lámina, en definitiva, más toneladas de grano por hectárea. Esto último posee un precio de mercado que nos permitirá ponderar esa mejora en lámina.
Otros sistemas de valorización de los residuos pecuarios
Compostaje como proceso
El compost es el producto de un proceso biológico de oxidación, que ocurre naturalmente sobre la materia orgánica y da como resultado un material con aspecto de tierra, sin olor desagradable y libre de bacterias comúnmente patógenas. A esto se suma la capacidad de este proceso de eliminar semillas de malezas, huevos y larvas de parásitos, inactivar varias fitotoxinas y convertir un residuo potencialmente dañino en un material estabilizado, con nutrientes listos para ser utilizados por los vegetales, de composición estandarizable y medible para ser aplicado como enmienda orgánica sobre el suelo.
Playas de compostaje
Luego de barrer corrales, pistas o retirar los sólidos acumulados en canales, fondo de piletas o incluso de la separación de sólidos, ese material se dispone habitualmente en el campo sin ningún otro proceso intermedio. Sabemos ya que estabilizarlo, implicará una serie de beneficios desde el punto de vista sanitario y de calidad e incluso una sustancial reducción de los volúmenes generados y una disminución del esfuerzo logístico en su uso agronómico, es decir, en su disposición en el suelo. Una de las preguntas comunes que inicialmente se nos plantean es si la acumulación del estiércol se debe hacer cerca del origen, por ejemplo, al lado de la sala de ordeñe o del sistema de piletas, o si debemos llevar el material fresco a distintos puntos del establecimiento con el objetivo de tenerlo más cerca a la hora de su aplicación, como por ejemplo acumularlo en distintos esquineros de los lotes del campo. Por supuesto que esto dependerá de la magnitud del establecimiento, pero mover el estiércol fresco, con contenidos de agua que pueden alcanzar el 80 %, hace que, de cada diez traslados de material fresco, ocho de estos sean de agua, encareciendo enormemente la práctica. La respuesta más acertada entonces es dejar estabilizar el estiércol lo más cerca posible de su origen y moverlo cuando haya perdido al menos el 50% del volumen, cosa que ocurre a campo en general en unos tres o cuatro meses.
En segundo lugar y ya definido el “donde acumularlo”, teniendo en cuenta la dirección del viento predominante y que los posibles olores emanados del proceso no vayan hacia salas de ordeñe o viviendas, se presenta la pregunta del “como”, es decir, la forma de las pilas y el sistema específico de compostaje. Aquí la cosa se pone un poco a gusto del productor y si bien para realizar un compostaje ideal se necesitan condiciones de aireación, humedad controlada, y otros factores, se puede ir en ese camino gradualmente tratando de mejorar progresivamente lo hoy se hace a campo: con pilas únicas, pilas largas y angostas, remoción parcial, remoción con volteadoras.
Generación de Biogás en el establecimiento lechero
El biogás es una fuente renovable utilizada para producir electricidad y calor o biometano a través del proceso de digestión anaeróbica de diversos sustratos provenientes de los residuos pecuarios, agrícolas y agroindustriales e implica la utilización de recursos que de otra manera serían considerados residuos.
Esta facilita la producción de una energía flexible y renovable con reducción de los impactos ambientales que se podrían generar por estos residuos liberados al ambiente en forma indiscriminada y la devolución al suelo de una gran cantidad de nutrientes orgánicos e inorgánicos. El potencial de generación de biogás en un establecimiento lechero estará dado principalmente por el estiércol generado y dependerá de su origen, si solo se generará en una sala de ordeñe o tenga asociado algún tipo de vivienda.
Por cada tonelada de estiércol se producen entre 20 y 40 m3 de biogás. Pensando solo en el potencial del estiércol, se necesitan un mínimo de 60.000 toneladas anuales de este para generar unos 450 m3 de biogás por hora, que de acuerdo con la eficiencia de funcionamiento de un motor podrían alcanzar para proporcionar 1 MW de energía. Para mostrarlo en una moneda de cambio habitual y convertible a varias fuentes energéticas, preferimos expresar la producción de gas en Kcal/día.

Los sistemas más difundidos, pero no únicos, se pueden distinguir en establecimientos lecheros por la escala y el clima de la región donde el proyecto se implemente, aunque también tendrán peso cuestiones financieras, de políticas de apoyo a las energías alternativas y otras consideraciones relacionadas con el impacto ambiental ocasionado por las producciones lecheras.
Por el Ing. Agr. Claudio Miguel Kvolek (Agroassay)
Fuente: Fundación Producir Conservando
Primicias Rurales