En los márgenes del comercio global, donde la tecnología suele llegar tarde y las oportunidades se reparten con desigualdad, las pymes siguen siendo el músculo silencioso de las economías emergentes.
Buenos Aires, jueves 8 de enero (PR/26) .- En Argentina, el comercio de bienes de consumo masivo —alimentos, bebidas, limpieza y cuidado personal— se sostiene en una enorme red de pequeños comercios: kioscos, despensas y autoservicios de barrio.
Aunque concentran gran parte de la venta, la mayoría todavía opera con procesos manuales, baja digitalización y escasa visibilidad en la cadena de suministro.
Al mismo tiempo, el comercio electrónico vive un crecimiento récord. En 2024, más de medio millón de personas comenzaron a comprar online y seis de cada diez consumidores ya lo hacen al menos una vez por mes. Las categorías que más crecen son, justamente, las que venden estos comercios: alimentos, bebidas y artículos de limpieza. Sin embargo, la conexión entre el canal digital y el comercio de cercanía sigue siendo débil.

El problema no es la demanda, sino el modelo. El e-commerce tradicional suele ser centralizado y costoso, pensado para grandes jugadores y poco accesible para los pequeños. Frente a este escenario, surge el open commerce, una filosofía que propone digitalizar las cadenas existentes sin reemplazarlas, descentralizar el poder y poner herramientas tecnológicas al alcance de todos.
“El open commerce busca que los pequeños comercios ganen escala, eficiencia y poder de negociación”, explica Martín Pilossof, cofundador de Prometheo.
Su plataforma utiliza inteligencia artificial para automatizar la atención y las ventas a través de canales como WhatsApp, Instagram y tiendas online, sin necesidad de sumar personal ni conocimientos técnicos.
“No se trata de reemplazar personas, sino de potenciar equipos y evitar que se pierdan ventas por falta de respuesta”, agrega Juan Stein, también cofundador. En pocos minutos, cualquier comercio puede tener un agente de ventas activo, disponible 24/7.
En este contexto, la inteligencia artificial deja de ser un lujo y se convierte en una herramienta clave para la supervivencia y el crecimiento. Permite mejorar la atención, ordenar la operación y competir en un mercado cada vez más exigente.
Cuando la tecnología se democratiza, el comercio no solo se vuelve más eficiente, sino también más justo. El futuro del retail se juega ahí: en abrir el acceso, no en concentrarlo.
Primicias Rurales
Fuente: Prometheo

















