Con la reciente ratificación en tiempo récord del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) por parte de Argentina, Uruguay y ahora Brasil, el sector frigorífico y ganadero sudamericano se encuentra ante una nueva etapa de oportunidades y desafíos.

Buenos Aires, viernes 6 de marzo (PR/26) .– Tras más de dos décadas de negociaciones, el gigantesco acuerdo —que involucra una zona comercial de más de 700 millones de consumidores y un flujo anual de bienes que superó los €110.000 millones en 2024— está listo para comenzar su aplicación provisional en las próximas semanas mientras sigue en revisión legal en Europa.

Qué cambia para la carne

Uno de los aspectos más comentados del acuerdo es el acceso preferencial de la carne vacuna del Mercosur al mercado europeo. El acuerdo establece una cuota de 99.000 toneladas equivalente carcasa, con un arancel preferencial de 7,5%, que se irá liberando gradualmente (alrededor de 19.800 t el primer año).

Además, productos como la conocida cuota Hilton verán la eliminación del arancel del 20% que hasta ahora aplicaba la UE, lo que puede aumentar fuertemente la competitividad de los cortes premium argentinos, uruguayos y paraguayos.

Este nuevo contingent también contempla que 55% del volumen sea carne enfriada (considerada de mayor valor) y 45% congelada, un punto clave para estrategias de comercialización.

Mercados globales en juego

Mientras Europa se habilita como un mercado preferencial por aranceles más bajos, los exportadores regionales también tienen otras plazas en vista:

  • Estados Unidos se mantiene con una demanda sólida y firme para cortes sudamericanos, aunque con cierta presión de oferta regional creciente. Se observan operaciones con precios competitivos desde Argentina y Uruguay, aunque con señales de mayor presión vendedora por la mayor disponibilidad de oferta.

  • En Asia, la ratificación del acuerdo con países como Singapur también abre rutas adicionales de exportación para productos agroalimentarios regionales, aunque este tipo de acuerdos son aún complementarios al gran volumen esperado hacia Europa.

Sin embargo, no todos los mercados son igual de atractivos. Algunos analistas observan que iniciativas proteccionistas —como medidas arancelarias en China hacia la carne en exceso de ciertos cupos— también están reconfigurando estrategias de exportación de los países sudamericanos.

La disputa por la distribución de la cuota

Una cuestión sin definirse aún es cómo se repartirá el volumen de 99.000 toneladas entre los países del Mercosur.
En círculos empresariales y gremiales se discute si la asignación debe ser igual para todos los socios o si —como propone Argentina— debería basarse en el historial de exportaciones históricas hacia Europa, lo que privilegiaría a los países con mayor participación comercial hasta ahora.

La resolución de este punto será clave para definir quiénes se quedan con las partes más valiosas de la cuota, sobre todo en carnes enfriadas de alta gama.

Resistencias y contracaras en Europa

En el Viejo Continente, el acuerdo no ha estado exento de polémica. La apertura de cuotas y la reducción de aranceles generó preocupaciones entre agricultores y ganaderos europeos, especialmente en países como Francia e Irlanda, que ven en estas importaciones un desafío para sus producciones internas.

Como respuesta, la UE ha aprobado mecanismos de salvaguarda que permitirán reaccionar de forma rápida si la importación masiva de algún producto causa daño serio al sector local.

¿Se demorarán los embarques tradicionales?

Un componente estratégico que hoy discute la industria argentina es si conviene demorar los embarques de la cuota Hilton para esperar el beneficio de la eliminación arancelaria y así percibir hasta un 25% superior por dólar exportado, o seguir vendiendo al ritmo habitual aprovechando los altos precios actuales.

Este dilema es puro cálculo de mercado: por un lado, esperar puede significar mayores ingresos unitarios; por otro, mantener el ritmo comercial evita el riesgo de congestión logística y de precios internacionales volátiles.

Conclusión: ni un boom ni un fiasco — pero sí una oportunidad estratégica

El acuerdo Mercosur–UE no promete una “lluvia de carne” hacia Europa, pero sí un acceso preferencial y estructurado que puede consolidar mercados tradicionales y abrir posibilidades para cortes de mayor valor. La fractura de posiciones entre países exportadores, la pugna interna por la distribución de cuotas y las tensiones con sectores europeos reflejan la complejidad de un pacto que lleva décadas gestándose.

En definitiva, más que un cambio de paradigma radical, el acuerdo representa una herramienta estratégica: dependerá de cómo lo utilicen los exportadores del Mercosur —en términos de planificación de embarques, segmentación de mercados y negociaciones comerciales— que sus beneficios se traduzcan en mayores ingresos y mayor diversificación de destinos.

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Fuentes: Varias