Durante la Conferencia Regional LARC39, los países de la región definieron prioridades orientadas a erradicar el hambre, fortalecer la resiliencia climática y movilizar inversiones para transformar los sistemas agroalimentarios.

Buenos Aires,  9 de marzo (PR/26) .-  Brasilia, Brasil– La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) concluyó el 39.º período de sesiones de la Conferencia Regional para América Latina y el Caribe (LARC39), que reunió en Brasilia a representantes de los países de la región para definir prioridades y orientaciones estratégicas que guiarán el trabajo de la Organización durante el bienio 2026–2027.

Durante cinco días de deliberaciones, los Estados Miembros examinaron los principales desafíos que enfrentan los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe, incluyendo la persistencia del hambre y la malnutrición en todas sus formas, la creciente vulnerabilidad frente al cambio climático, la presión sobre los recursos naturales como el agua, los suelos y los bosques, y la necesidad de ampliar la inversión pública y privada en el sector.

“Permítanme reiterar el compromiso de la FAO. Continuaremos trabajando con los Estados Miembros en la implementación de las prioridades aquí definidas: fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional; promover políticas basadas en evidencia; movilizar inversiones; impulsar la innovación tecnológica y digital; reforzar la resiliencia frente a crisis; y apoyar la construcción de sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles”, aseguró el Subdirector General y Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Rene Orellana Halkyer.

Como resultado de la Conferencia, los países adoptaron por consenso un informe final que establece una hoja de ruta regional para avanzar hacia sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles.

Entre los mensajes centrales surgidos de la LARC39 se destacó la necesidad de redoblar los esfuerzos para erradicar el hambre en la región, aprovechando su amplio potencial productivo y su papel estratégico en la seguridad alimentaria global. Los debates también subrayaron la importancia de fortalecer las políticas públicas basadas en evidencia científica, promover la innovación tecnológica y digital, y acelerar la adopción de prácticas sostenibles que permitan enfrentar los impactos del cambio climático.

Asimismo, la Conferencia resaltó el papel fundamental de la acción climática, la gestión sostenible de los recursos naturales y el enfoque de Una Sola Salud para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional de las poblaciones.

Los países coincidieron en que la movilización de inversiones será clave para avanzar en esta agenda, lo que requerirá fortalecer alianzas estratégicas y cerrar las brechas de financiamiento que limitan la transformación de los sistemas agroalimentarios.

En un contexto global marcado por múltiples crisis, los Estados Miembros reafirmaron además la importancia de la cooperación regional, la cooperación Sur–Sur y el multilateralismo como herramientas esenciales para enfrentar desafíos compartidos y acelerar el desarrollo sostenible.

La Conferencia contó con una amplia participación regional e internacional. En total asistieron 512 participantes de 32 Estados Miembros, incluyendo un Jefe de Estado, 42 ministros, viceministros y secretarios permanentes, 22 embajadores, así como representantes de organismos internacionales, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas, frentes parlamentarios contra el hambre y el sector privado.

Además, más de 7 000 personas siguieron las sesiones a través de las plataformas digitales y redes sociales de la FAO, lo que refleja el creciente interés regional por el futuro de los sistemas agroalimentarios.

Con la adopción del informe final, la FAO y los países de América Latina y el Caribe avanzan ahora hacia la implementación de las prioridades acordadas, orientadas a fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional, promover la innovación, impulsar la inversión y reforzar la resiliencia de los sistemas agroalimentarios de la región.

Crédito: ©FAO / Edgar Marra

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