Un informe de la Fundación Libertad y Progreso destacó que el país pasó de un fuerte déficit energético a un superávit impulsado por la mayor producción y exportación de hidrocarburos.
Buenos Aires, jueves 12 marzo (PR/26) — Un estudio de la Fundación Libertad y Progreso señala que el actual contexto internacional, marcado por tensiones en Medio Oriente y la suba del precio del petróleo, podría reforzar el superávit de la balanza energética argentina y generar un mayor ingreso de divisas para la economía.
El informe, elaborado a partir de datos del comercio exterior del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), indica que en los últimos años el país experimentó un cambio significativo en su balanza energética. Hace más de una década, Argentina registraba un fuerte déficit, que llegó a superar los 7.000 millones de dólares en 2013, situación que el estudio atribuye a la política energética aplicada durante los gobiernos kirchneristas.
Según el documento, el desequilibrio volvió a agravarse durante la gestión de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.
Actualmente, sin embargo, el país presenta un superávit energético, impulsado por el aumento de la producción y de las exportaciones de hidrocarburos. En ese marco, la escalada del conflicto en Medio Oriente y el incremento del precio internacional del petróleo podrían tener un efecto favorable inesperado para la economía local.
“Cuando el precio del petróleo sube por tensiones geopolíticas, los países exportadores de energía tienden a beneficiarse por mayores ingresos de divisas. Argentina, que durante muchos años fue importador neto, hoy comienza a posicionarse nuevamente como exportador energético”, explicó Iván Cachanosky, economista jefe de la fundación.
El especialista agregó que, de haber continuado como importador neto, el impacto de un aumento del precio del petróleo habría sido negativo para el país. “Los argentinos lo hubieran pagado con una fuerte pérdida de bienestar económico, por la necesidad de destinar más divisas para aprovisionarse de energía”, sostuvo.
Según el análisis, el encarecimiento del crudo derivado de las tensiones geopolíticas podría mejorar el saldo comercial energético argentino y contribuir a un mayor ingreso de dólares a través de las exportaciones de petróleo y derivados.
Los datos muestran con claridad el cambio de tendencia. Durante la década pasada el país debió importar grandes volúmenes de energía, lo que generó un déficit significativo en la balanza energética. En los últimos años, en cambio, el crecimiento de la producción permitió revertir esa dinámica y generar nuevamente superávit.
El informe señala además que existen estimaciones según las cuales el sector energético podría aportar hasta 10.000 millones de dólares anuales, impulsado por el aumento de las exportaciones de petróleo y gas.
Sin embargo, el impacto final dependerá de la duración del conflicto internacional. Si se toma como referencia un precio base previo al episodio de 66 dólares por barril, cada dólar adicional implicaría aproximadamente 300.000 dólares diarios extra en exportaciones de petróleo.
En el pico de 119 dólares por barril, el ingreso adicional rondaría 16 millones de dólares diarios, mientras que con un precio cercano a 90 dólares, el aumento se ubicaría en torno a 7 millones de dólares por día. El estudio advierte que no debe proyectarse esa ganancia como si el conflicto se extendiera durante todo el año, ya que podría resolverse en pocas semanas.
“El desarrollo del sector energético no solo mejora la balanza comercial, sino que también puede convertirse en un motor clave para el crecimiento y la estabilidad macroeconómica”, agregó Cachanosky.
El potencial del nuevo escenario energético no se limita únicamente a la exportación de hidrocarburos. También podría generar oportunidades de inversión en sectores intensivos en consumo de energía, como los centros de datos y otras industrias tecnológicas.
“La abundancia de energía a costos competitivos puede transformar a la Argentina en un destino atractivo para inversiones tecnológicas globales, como data centers o proyectos vinculados a inteligencia artificial, que requieren grandes volúmenes de electricidad”, afirmó Agustín Etchebarne, director general de la Fundación Libertad y Progreso.
En este contexto, el informe concluye que la evolución del mercado energético global y la continuidad de las inversiones en el sector serán factores determinantes para consolidar al complejo energético como una fuente sostenida de generación de divisas para la economía argentina.
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Fuente: Fundación Libertad y Progreso


















