El mercado internacional de granos atraviesa semanas de fuerte volatilidad. El conflicto en Medio Oriente alteró la dinámica habitual de precios y desplazó temporalmente a los fundamentos tradicionales de oferta y demanda, generando movimientos bruscos en los valores de la soja, el maíz y el trigo.
Buenos Aires, martes 17 de marzo (PR/26) .- El último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) mostró pocos cambios en las hojas de balance globales, pero el contexto geopolítico y los movimientos de los fondos de inversión amplifican las oscilaciones del mercado.
En soja, el foco sigue puesto en la relación comercial entre Estados Unidos y China, justo cuando el gigante asiático ingresa en su período de mayor demanda de importaciones. Sin embargo, la cosecha récord de Brasil presiona los precios y amplía la diferencia frente a la soja estadounidense.
En el caso del maíz, las exportaciones de Estados Unidos continúan firmes y sostienen el mercado, aunque la producción sudamericana y el desarrollo del maíz safrinha brasileño serán claves para definir el rumbo de los precios en los próximos meses.
El trigo, por su parte, enfrenta un escenario de oferta global abundante tras una campaña con buenos rendimientos en los principales países productores. No obstante, los analistas advierten que cualquier problema climático en el hemisferio norte podría generar un cambio en la tendencia.
En Argentina, el impacto de la volatilidad internacional se refleja en un ritmo de comercialización lento. En soja apenas se vendió cerca del 13% de la producción estimada, mientras que en maíz y trigo también queda un volumen importante sin precio fijado. La cautela de los productores responde a la incertidumbre sobre los precios, el tipo de cambio y la posibilidad de cambios en las retenciones.
Un mercado dominado por la incertidumbre
Con los fundamentos relativamente estables pero un contexto geopolítico tenso, el mercado de granos se mueve hoy más por expectativas que por datos concretos. En este escenario, los analistas recomiendan seguir de cerca tres variables clave: la evolución del conflicto internacional, el avance de las cosechas en Sudamérica y las decisiones de siembra en Estados Unidos para la próxima campaña.
Hasta que esos factores se definan, la volatilidad seguirá siendo la protagonista y el mercado continuará ofreciendo oportunidades, pero también riesgos, para productores y operadores.
Fuente: Kimei – Ciencias Agrarias UNLZ – Sandra Capocchi
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