En el Día Internacional de los Bosques, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, se destaca la importancia de estos ecosistemas para la vida, la economía y el equilibrio ambiental, así como la urgencia de su conservación.
La Rioja, sábado 21 marzo (PR/26) — Cada 21 de marzo se conmemora el Día Internacional de los Bosques, una fecha proclamada en 2012 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) con el objetivo de concientizar sobre la importancia de su cuidado, restauración y conservación. Este año el lema es «Bosques y Economía».
Esta efeméride invita no sólo a reflexionar sobre el valor de los ecosistemas forestales, sino también a visibilizar las graves consecuencias de su pérdida.
En este marco, por ejemplo, el Instituto de Ambiente de Montaña y Regiones Áridas (IAMRA)promueve esta jornada como una instancia clave para la educación ambiental, la sensibilización y la puesta en valor de los bosques, en especial los bosques nativos. Entre ellos, los algarrobales ocupan un lugar fundamental como patrimonio natural y cultural de muchas regiones áridas de Argentina.
Bosques y economía: mucho más que recursos
El lema de este año, “Bosques y economías”, destaca el rol esencial que cumplen los bosques en la prosperidad económica a nivel local, nacional e internacional. Sin embargo, su valor trasciende ampliamente la producción de bienes como miel, frutos o madera.
Los bosques sostienen la agricultura familiar, mejoran la productividad de los suelos y garantizan el equilibrio de los ecosistemas. Además, brindan servicios ecosistémicos indispensables: protegen el suelo de la erosión, regulan el ciclo del agua, capturan carbono —contribuyendo a mitigar el cambio climático— y albergan una enorme biodiversidad de especies vegetales, animales y microorganismos.
A nivel global, se estima que los bosques cubren aproximadamente el 31% de la superficie terrestre y albergan más del 80% de la biodiversidad terrestre del planeta. También son fuente de sustento directo para más de 1.600 millones de personas, especialmente en comunidades rurales.
La amenaza de la deforestación

A pesar de su importancia, los bosques están desapareciendo a un ritmo alarmante. La expansión de la frontera agropecuaria, el crecimiento urbano y el desarrollo de infraestructura son algunas de las principales causas de la deforestación.
Sus consecuencias son profundas: pérdida de biodiversidad, degradación del suelo, alteraciones en los ciclos hídricos y una mayor intensificación del cambio climático. Además, los bosques degradados son más vulnerables a incendios, lo que agrava aún más estos procesos.
La forestación
La conservación de los bosques no solo implica proteger los remanentes existentes, sino también promover activamente la forestación y reforestación con especies nativas, una estrategia clave para recuperar ecosistemas degradados y fortalecer la resiliencia ambiental.
En Argentina, distintas iniciativas han demostrado que la restauración forestal puede mejorar la calidad del suelo, favorecer la biodiversidad y generar oportunidades económicas sostenibles para las comunidades locales.

Por ejemplo, en la provincia de Misiones se desarrollan programas de reforestación con especies nativas como el lapacho y el guatambú, orientados a recuperar la selva paranaense y reducir la fragmentación del hábitat.
En regiones áridas, como La Rioja y San Juan, la forestación con algarrobos (Neltuma spp.) cumple un rol fundamental en la lucha contra la desertificación. Estas especies, adaptadas a condiciones extremas, ayudan a fijar el suelo, mejorar la infiltración del agua y proporcionar sombra, alimento y recursos a las comunidades rurales.
Asimismo, en la Patagonia, provincias como Chubut impulsan proyectos de restauración de bosques andino-patagónicos afectados por incendios, reintroduciendo especies como la lenga y el ñire.
Estas acciones evidencian que la forestación, cuando se planifica con criterios ecológicos y participación local, no sólo contribuye a mitigar el cambio climático mediante la captura de carbono, sino que también fortalece los vínculos entre sociedad y naturaleza, garantizando la sostenibilidad de los territorios a largo plazo.
Bosques invisibles: el caso de las regiones áridas
En los ecosistemas áridos, esta problemática suele pasar desapercibida. Muchas veces, estos bosques son subestimados debido a que sus recursos no generan las mismas rentabilidades económicas que otros sistemas forestales más densos.
Un ejemplo claro es el valle Antinaco–Los Colorados, en la provincia de La Rioja. Hacia mediados del siglo XIX, esta región albergaba una de las mayores masas de algarrobales de la ecorregión del Monte, con unas 309.000 hectáreas. Sin embargo, actividades como la minería, la expansión del ferrocarril y la explotación forestal redujeron estos bosques a fragmentos aislados.
Hoy, estos ecosistemas relictos —dominados por especies como Neltuma flexuosa (algarrobo negro) y Neltuma chilensis— siguen siendo fundamentales para las comunidades locales, ya que proveen alimentos, forraje, madera y energía.
Una mirada desde la investigación

La licenciada Sofía Valentina Lizárraga, docente investigadora del IAMRA – UNdeC, (Instituto de Ambiente de Montaña y Regiones Áridas de la Universidad Nacional de Chilecito, La Rioja) destaca que:
“Reconocer el valor ecológico, social y económico de estos bosques —especialmente en regiones áridas— es un paso fundamental para promover su conservación. Es urgente avanzar hacia un ordenamiento forestal que combine conservación, restauración y uso sustentable, garantizando que estos ecosistemas continúen brindando sus beneficios a las generaciones presentes y futuras.”
Un compromiso con el futuro

Bosque nativo
La conservación de los bosques no es sólo una cuestión ambiental, sino también social y económica. Avanzar hacia modelos de desarrollo que integren la protección de estos ecosistemas es clave para enfrentar los desafíos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
En este Día Internacional de los Bosques, el mensaje es claro: cuidar los bosques es cuidar la vida. Porque allí donde crece un bosque, también florece la esperanza.
Primicias Rurales
Fuentes: Varias

















