El Gobierno avanza en el posicionamiento de la carne de guanaco como un producto distintivo de la Patagonia, respaldado por investigaciones científicas y estrategias para su inserción en el mercado.
Río Gallegos, sábado 21 marzo (PR/26) — La ingeniera agrónoma Carla Cepeda, de la Estación Experimental del INTA Santa Cruz, explicó a la Opinión Austral que se viene desarrollando un trabajo conjunto con el frigorífico Montecarlo para estudiar el perfil nutricional de esta carne. El objetivo es incorporar una etiqueta que acompañe los cortes y brinde información clave al consumidor.
En ese marco, se realizará el próximo 10 de abril en Río Gallegos una jornada titulada “Carne de Guanaco: nueva identidad gastronómica de la Patagonia”. El evento tendrá lugar en el Galpón de la Rural de Río Gallegos y contará con la participación de un chef que cocinará en vivo, buscando acercar el producto al público.

Cepeda destacó que actualmente existen seis cortes disponibles y que, a partir de 2026, se comercializarán con una etiqueta frontal que detallará parámetros como proteínas, grasas totales, colesterol, hierro y ceniza. Además, señaló que los estudios incluyen análisis más amplios sobre minerales y perfil de ácidos grasos.
Uno de los principales desafíos es la aceptación cultural.
Según indicó, en Argentina no existe una tradición fuerte de consumo de carne silvestre, lo que genera cierta desconfianza inicial. Por eso, remarcó la importancia de acompañar la introducción del producto con información y estrategias que permitan competir con carnes tradicionales.

En cuanto a la calidad, aclaró que los animales utilizados en los estudios no provienen de la caza, sino que fueron procesados bajo normas sanitarias en frigoríficos habilitados, garantizando estándares adecuados.
Los resultados nutricionales posicionan a la carne de guanaco como una alternativa destacada: contiene alrededor de 24 gramos de proteína cada 100 gramos, superando a la carne vacuna y porcina. Además, presenta un muy bajo contenido graso, con menos de 1 gramo cada 100 gramos, muy por debajo de otras carnes de consumo habitual.

Con estas características, el producto comienza a ganar interés no sólo en el ámbito gastronómico, sino también en el nutricional, abriendo la puerta a su consolidación como una opción saludable y con identidad regional en la Patagonia.
Los ensayos incluyeron comparaciones entre animales juveniles y adultos, así como distintos cortes —como el músculo longissimus dorsi y el cuadril—, con resultados homogéneos en todos los casos.
En ese contexto, desde el INTA consideran que el desarrollo de esta cadena productiva puede aportar no solo a la diversificación gastronómica, sino también a la generación de valor en origen y al aprovechamiento sostenible de los recursos patagónicos.
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Fuentes: La Opinión Austral/Otras
















