Un informe del CEPP y el CIL advierte sobre el peso de los impuestos en el precio final y propone reinstaurar reintegros a la exportación para recuperar competitividad.

Buenos Aires, 3 de abril (PR/26) La presión fiscal sobre la cadena láctea argentina continúa siendo uno de los principales factores que condicionan su competitividad, tanto en el mercado interno como en el externo. Según un informe elaborado por el Centro de Estudios para el Progreso (CEPP) a pedido del Centro de la Industria Lechera (CIL), la carga tributaria alcanza en promedio el 38% del precio final de los productos.

El estudio se enmarca en un contexto de elevada presión impositiva en Argentina, que pasó del 21% del PBI en la década de 1990 a niveles cercanos al 30% en los últimos años. A pesar de algunas reducciones puntuales, los especialistas advierten que persisten impuestos considerados distorsivos, como Ingresos Brutos y el Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios, que impactan directamente sobre los costos de producción.

Además, el informe señala que la baja eficiencia en la recaudación de tributos como el IVA y Ganancias, junto con altos niveles de evasión, termina generando una carga desproporcionada sobre el sector formal, entre ellos la industria láctea.

Fuerte peso impositivo en el mercado interno
En el mercado doméstico, los productos lácteos presentan una carga tributaria cercana al 38% del precio final, con diferencias menores entre categorías.

Tabla 1 – Incidencia Tributaria sobre precio de Venta

Fuente: Centro de Estudios para el Progreso – CEPP – Centro de la Industria Lechera – CIL

Dentro de esa estructura, el IVA explica aproximadamente el 45% del total de impuestos, mientras que los tributos más distorsivos —como Ingresos Brutos, el impuesto al cheque y tasas municipales— representan cerca del 25%.

El informe también advierte que, en escenarios donde predominan grandes empresas con alícuotas más elevadas, la carga podría escalar hasta el 42% en algunos productos.

En cuanto a la distribución de la recaudación, los impuestos nacionales concentran cerca del 79% del total, seguidos por los provinciales.

Figura 1 – Carga Fiscal por fuente de recaudación

Fuente: Centro de Estudios para el Progreso – CEPP – Centro de la Industria Lechera – CIL  

Sin embargo, al considerar el efecto de la coparticipación, el peso real de las provincias y municipios aumenta significativamente, alcanzando el 55% de los tributos efectivamente asignados.

Figura 2 – Carga Fiscal por fuente de asignación

Fuente: Centro de Estudios para el Progreso – CEPP – Centro de la Industria Lechera – CIL 

Exportaciones sin reintegros: pérdida de competitividad
Uno de los puntos más críticos señalados por el informe es la eliminación de los reintegros a la exportación para productos lácteos, actualmente fijados en 0%.

El régimen de reintegros, previsto en el Código Aduanero, tiene como objetivo devolver los impuestos internos pagados durante el proceso productivo, evitando así distorsiones en los precios internacionales. Sin embargo, desde 2024 el sector quedó excluido de este beneficio tras una serie de decretos que primero suspendieron y luego eliminaron definitivamente estos reintegros.

A partir del análisis de la carga tributaria sobre productos exportables, el estudio estima que el reintegro teórico debería ubicarse entre el 5,5% y el 7%.

Tabla 2 – Reintegros estimados

Fuente: Centro de Estudios para el Progreso – CEPP – Centro de la Industria Lechera – CIL 

Ingresos Brutos aparece como el tributo de mayor incidencia dentro de ese cálculo, seguido por el Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios. Si se incorporan las contribuciones patronales, la carga total sobre exportaciones podría trepar hasta un rango de entre 9,8% y 12,1%.

Asimismo, el informe destaca que alrededor del 60% de la carga impositiva considerada para estos reintegros corresponde a tributos subnacionales.

Figura 3 – Carga Fiscal para cálculo de reintegros

 Fuente: Centro de Estudios para el Progreso – CEPP – Centro de la Industria Lechera – CIL 

Reformas necesarias
Frente a este escenario, el trabajo propone una serie de medidas para mejorar la competitividad del sector.

En materia de exportaciones, plantea restablecer un esquema de reintegros basado en la carga tributaria efectiva, con el objetivo de evitar desventajas frente a competidores internacionales.

Para el mercado interno, recomienda reducir o eliminar impuestos distorsivos que encarecen el precio final, especialmente Ingresos Brutos, tasas municipales y el impuesto al cheque, cuyo impacto se vuelve más visible a la salida de fábrica.

A nivel transversal, el informe sugiere avanzar en la reducción de costos de importación de insumos, revisar el esquema de contribuciones patronales para fomentar el empleo, e implementar incentivos a la inversión mediante amortización acelerada.

También se destaca la necesidad de fortalecer la trazabilidad y combatir la informalidad, así como simplificar el sistema tributario, en particular para pequeños y medianos productores que enfrentan mayores dificultades administrativas.

Fuente: OCLA -Todo Lactea

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