La creciente conflictividad entre transportistas de granos y exportadores de la industria aceitera pone en riesgo la logística en plena cosecha, con bloqueos en rutas y puertos que podrían afectar los contratos internacionales y el ingreso de divisas al país. El conflicto refleja tensiones estructurales en la economía y la fragilidad de la cadena agroexportadora.
Buenos Aires, 10 de abril (PR/26) .- La Cámara de Puertos Privados Comerciales, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) expresaron su profunda preocupación por los bloqueos y retenes que los transportistas de granos están realizando en las principales rutas de acceso a los puertos. La medida busca una recomposición tarifaria debido al incremento de los costos operativos, principalmente por el combustible.
Según las entidades, aunque comprenden el reclamo, la falta de acuerdo y el rechazo de la propuesta ofrecida está afectando la logística en plena cosecha, generando retrasos en embarques, incumplimientos de contratos y riesgos sobre el ingreso de divisas al país.
El trasfondo económico
El conflicto refleja un problema estructural: la dependencia casi total del transporte terrestre para mover granos. Con la inflación y el aumento de costos, los transportistas ven reducidos sus márgenes y presionan con bloqueos para obtener tarifas más ajustadas a la realidad del mercado.
La estacionalidad de la cosecha hace que cualquier interrupción tenga un impacto inmediato en la economía, ya que el agro es la principal fuente de divisas y abastecimiento internacional de Argentina. Además, la fragmentación del sector transporte dificulta acuerdos rápidos y sostenibles.
Poder en la negociación
El poder en este conflicto está equilibrado entre los actores:
- Transportistas: tienen poder táctico inmediato gracias a los bloqueos y la visibilidad mediática, pero dependen de la continuidad de la actividad para no perder dinero.
- Exportadores y aceiteras: poseen poder estructural, controlan los contratos internacionales y el ingreso de divisas, pero son vulnerables mientras dure la paralización de rutas.
- Estado: puede mediar y garantizar seguridad y cumplimiento de contratos, pero enfrenta limitaciones políticas y presupuestarias para subsidiar aumentos.
En síntesis, los transportistas “detienen la rueda”, pero los exportadores y el Gobierno controlan el motor económico completo. La resolución del conflicto dependerá de un equilibrio entre presión inmediata y estabilidad estructural.
Un llamado al diálogo
Las cámaras industriales y portuarias instan a agotar instancias de diálogo de manera urgente, garantizando la continuidad de las operaciones, la seguridad en las rutas y evitando mayores conflictos al comercio exterior argentino. La tensión actual no solo afecta la logística, sino también la confianza internacional en el país como proveedor confiable de granos y subproductos.
Primicias Rurales
Fuente: Aldo Massó


















