Comprar nuevas maquinarias o directamente reubicar las estaciones forman parte de las propuestas que diseñan las empresas tras una temporada en la que el clima no acompañó.
Buenos Aires, domingo 31 agosto (PR/25) — Nick Cherney, un gestor de activos de 43 años del estado de Colorado, se encuentra ante una pista vacía en Las Leñas, una estación de esquí de Mendoza. “Normalmente, eso ayudaría a esquiar muy bien, pero ahora sólo es roca. Si te desvías, estás muerto”, dijo.
Entonces empieza a arrastrar los pies para ir más arriba en la montaña, donde las pendientes son más blancas. Este año, en pleno invierno, en la estación de esquí más famosa de América del Sur, la única forma de conseguir espacio para algunos giros decentes es subiendo a pie.
Por la falta de nieve, centros de esquí de Mendoza y Chile buscan alternativas para no perder visitantes. (Foto: Turismo Nación)
Cherney viajó a la Argentina con sus hijos, todos ellos esquiadores competitivos de “freeride” (una variante que implica terrenos escarpados y acrobacias llamativas). Forman parte de un pequeño pero creciente grupo de serios esquiadores estadounidenses y europeos que cruzan el Ecuador para seguir esquiando durante el verano del hemisferio norte. Esta es la sexta visita de la familia; Cherney nunca ha visto una nieve tan escasa.
El cambio climático está impactando con fuerza en los centros de esquí de la cordillera de Los Andes. (Foto: Gentileza Ronda).
El esquí comercial en América del Sur se remonta a décadas atrás. La primera estación que abrió fue Portillo, en Chile, en 1949, y la industria experimentó un auge hasta la década de 1970. Pero desde entonces la inversión ha decaído. Las Leñas, inaugurada en 1983, es una de las estaciones más modernas, pero sus remontes son pequeños y pesados, con capacidad para dos personas únicamente.
Sin embargo, en la última década, el interés ha vuelto a subir una pendiente. El año pasado, Las Leñas acogió una prueba clasificatoria para el Freeride World Tour, la competición de más alto nivel para esquiadores de freeride: una señal de que sus pistas empinadas se consideran de categoría mundial.
Desde 2019, Valle Nevado, una estación más grande de Chile, está incluida en el pase Ikon, un abono de temporada estadounidense que les da acceso a los esquiadores a docenas de estaciones (el crecimiento de estos pases internacionales “todo lo que puedas esquiar” también ha hecho que los estadounidenses acudan en masa a estaciones de Europa y Japón).
Pero el cambio climático está impactando a esta industria regional a un ritmo que supera su capacidad de crecimiento. El aumento de las temperaturas es un problema para los aficionados al esquí de todo el mundo, pero en la cordillera de Los Andes se han visto más afectados que la mayoría.
Un estudio publicado el año pasado sugería que, de 2001 a 2022, la capa promedio de nieve en la región disminuyó un 19 por ciento cada década. Como ocurre a menudo con el cambio climático, la temperatura no es lo único que varía. Los vientos del oeste que traen aire frío a las montañas han empezado a desplazarse hacia el sur, agravando los efectos de la temperatura sobre el manto de nieve. Y no solo nieva menos, sino que las nevadas varían más de una estación a otra.
En las Las Leñas, el invierno no fue como lo esperado. Nevadas de fines de agosto extendieron la temporada, pero los dueños del complejo buscan reubicarse. (Foto: Télam)
Por tanto, las estaciones y el conjunto de empresas auxiliares del sector también experimentarán variaciones. Lucas Malaret, instructor de esquí chileno que trabaja para Glove Travel, un operador que organiza viajes para clientes europeos y estadounidenses, se fija en las reservas tanto como en los termómetros. El año pasado la nieve fue relativamente abundante, lo que provocó un aumento de las reservas anticipadas.
Las pistas desnudas de este año invertirán esa tendencia. El afán por mantener el negocio estable puede tener efectos decepcionantes para los esquiadores: Malaret observa con desaprobación que algunas empresas que llevan a los esquiadores a las alturas en helicóptero han estado promocionando esta temporada con fotografías del año pasado.
¿Hay alguna solución? En julio, la empresa malaya propietaria de Las Leñas dijo que se instalaría en un valle vecino más nevado. Al igual que en Europa y Estados Unidos, más estaciones sudamericanas están invirtiendo en equipos de innovación y similares. Pero vencer un clima cambiante es, al igual que el de Cherney, un camino cuesta arriba.
Buenos Aires, 30 de agosto (PR/25) .- Ayer viernes 29 de agosto, a las 10 de la mañana, en la @reservaeldestino , situada en el Partido de Magdalena, provincia de Buenos Aires se realizó la inauguración del Sendero “El Coronillo”, una propuesta destinada a fortalecer el vínculo de la comunidad con la naturaleza y la educación ambiental.
La jornada, organizada desde la Municipalidad de Magdalena junto a la Reserva, contó con la participación de instituciones académicas y organismos ambientales como la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Buenos Aires (UBA), la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales (FCAF) de La Plata, Laboratorio de Investigación de Sistemas Ecológicos y Ambientales (LISEA), Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) y el Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires.
Actividades:
Recorrido guiado por el sendero
Charlas con profesionales
Descubrimiento de cartelería interpretativa
Plantación de especies nativas Amba (Phitolaca Dioica)Ceibo, Coronillo
Actividad sorpresa junto a la Escuela Rural N°27
Abrazo simbólico al coronillo
Organizan: Reserva Natural El Destino y Municipalidad de Magdalena
Participan: UNLP, UBA, Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, LISEA, CEAMSE y Ambiente PBA.
¡Los esperamos para ser parte de esta experiencia de encuentro con nuestro patrimonio natural!
España, sábado 30 agosto (PR/25) — Cuando empezamos a organizar uno de nuestros viajes a Egipto, realizar el vuelo en globo sobre Luxor parecía una de esas experiencias que vivir sí o sí. “Es un imprescindible”, “ver el amanecer sobre el Valle de los Reyes es mágico”, “un recuerdo inolvidable”…
Lo habíamos leído tantas veces que, aunque a mí (Lety) me da un poquito de vértigo, dijimos: ¡venga, palante! Si hay un lugar en el mundo para volar en globo, tiene que ser éste.
Y sí, lo hicimos. Subimos. Flotamos. Sobrevivimos. ¿Quieres saber qué te espera? Aquí te contamos nuestra experiencia volando en globo sobre los templos de Luxor, con la emoción, las vistas y también el cague, porque no todo fue relax y musiquita zen. Te damos toda la información útil para saber cómo reservar la experiencia y consejos para que vayas preparándote mentalmente.
Paseo en globo por Luxor: todo lo que tienes que saber
Empezamos por el principio. Nos recogieron «a lo egipcio», es decir: de madrugada. Como a las 4:00 am ya estábamos en marcha, aunque obviamente depende de la temporada del año y del horario del amanecer. Porque la idea es ver la salida del sol desde las alturas.
Pues eso, la furgonetilla hace la ruta de recogida por los hoteles de los clientes, y cuanto estamos todos dentro (algunos con más cara de sobao que otros), te llevan al embarcadero. ¿Cómooooo? Pero no vamos a tomar un barco, ¡vamos a volar en globo! La primera sorpresa es que, efectivamente, para volar primero hay que navegar. Pero nada, son apenas unos minutitos para cruzar el Nilo (ya esto de por sí es guay).
Al rato llegamos al punto de despegue, ubicado en la orilla oeste de Luxor, donde ya están inflando los globos. El nuestro parecía una medusa gigante que cobraba vida poco a poco. Hay decenas de globos a la vez, unos más gordos, otros más flacos, y eso le da al momento un punto muy épico. Entre las llamas de los quemadores y el cielo que empieza a teñirse de rosa, ya te va entrando la emoción, aunque aún estés con las legañas bien pegadas a los ojos.
La subida… y el primer susto
La espera se hace eterna. Vas viendo como los demás globos se terminan de hinchar y sus pasajeros se suben y se despegan del suelo… Y el nuestro todavía está fofo como (ejem, mejor no hacemos comparaciones). 20 minutos, media hora… la luz del sol empieza a asomar en el horizonte y nosotros todavía con los pies en la tierra! ¿Será una señal? No, lo que pasa que tenían mucha pachorra… En fin, que por fin llegó el momento de subir.
Rober, como siempre, tan tranquilo. Se apoyó en el borde de la gigantesca cesta, cámara lista, cero miedo y saltó para adentro. Y yo preguntándome por qué me tengo que aventurar en estas cosas si no me gustan las alturas. Por fuera: sonrisa nerviosa, manos aferradas al borde y mirada fija en el horizonte.
Cuando todos estábamos listos en los correspondientes compartimentos (unas 20 personas), y tras las pertinentes indicaciones de seguridad, ¡nos separamos del suelo! La subida es muy suave, casi ni te das cuenta de que estás volando… hasta que miras abajo. Entonces, si tienes vértigo (aunque sea solo un poco como yo), el cuerpo te dice «eh, colega, estamos flotando sobre tumbas faraónicas», ¿tú estás bien? Mmm, más o menos.
El miedo inicial se mezcla con el espectáculo visual que tienes delante: un mar de globos, el sol saliendo entre las montañas del desierto, el Nilo brillando a lo lejos, y los monumentales templos despertando bajo tus pies, como pequeñas piezas de lego. Y ahí ya… se te empieza a olvidar el vértigo. Un poco.
Las vistas desde el globo
Lo más espectacular es el momento en que el sol asoma por el horizonte. Esa luz dorada que lo tiñe todo, el silencio del aire (porque sí, es sorprendentemente silencioso), y esa sensación de estar suspendido sobre siglos y siglos de historia… lo hacen muy especial.
Desde el globo se ven majestuoso el Templo de Hatshepsut, las montañas arañadas del Valle de los Reyes, se rozan las cabezas de los Colosos de Memnón, y se sobrevuelan campos de cultivo junto al desierto y el río Nilo serpenteando junto a nosotros. Ver cómo la vida despierta abajo mientras tú estás ahí arriba es, literalmente, una perspectiva única.
Aterrizaje «forzoso» y regreso a la realidad terrenal
En total, el vuelo dura entre 45 minutos y 1 hora, en los que estarás flotando a merced de los suaves vientos africanos. A merced, pero controlado. Cuando la gigantesca bola que surca los cielos se va aproximando al lugar previsto de aterrizaje, empieza a descender, hasta que finalmente toca tierra, probablemente en algún campo de cultivo. En nuestro caso, estuvimos a punto de volcar por un error de cálculo de los que estaban abajo esperando, pero por suerte fue solo un susto.
¿Y luego? Pues te dan un certificado de vuelo, que probablemente puedas adjuntar como algo valioso en tu curriculum (especialmente útil si aplicas a algún trabajo de la NASA), te subes de nuevo en la furgoneta y, ahora sí, con toda la luz del día, regresas al hotel habiendo vivido una experiencia realmente inolvidable.
¿Es seguro volar en globo en Luxor? ¿Marea?
Esta era una de las preguntas que más nos hacíamos. Y sí, es seguro (a ver, sigue siendo una actividad con cierto riesgo, eso es así, pero nuestra sensación fue buena). Hay empresas con muchos años de experiencia, pilotos certificados, revisiones diarias… y sinceramente, la organización nos pareció bastante buena. Nuestra experiencia fue positiva y todo se desarrolló sin grandes contratiempos, salvo ese aterrizaje brusco.
Peeeeero, esto no deja de ser Egipto, no esperes los estándares europeos. El caos y el descontrol siempre rondan por ahí. Así que la puntualidad es opcional, las instrucciones de seguridad parecen más un mero trámite y cosas así. Pero una vez en el globo, no nos sentimos inseguros en ningún momento (repetimos, excepto al aterrizar). Ni siquiera yo, con mi vértigo, tuve sensación de “me caigo”.
Por último, la gente propensa a los mareos puede estar tranquila. El globo es muy estable y no hay movimientos bruscos, por lo que no es normal marearse.
¿Repetiríamos el paseo en globo por Luxor?
Rober lo tiene claro: sí. Lo disfrutó, se lo pasó genial haciendo fotos, y hasta se planteó repetir al día siguiente. Yo… tengo mis dudas. Me gustó, sí. Lo viví intensamente, también. Pero no puedo negar que estuve en modo alerta gran parte del vuelo. Y aunque al final lo disfruté, no sé si me animaría a repetir.
Pero tenemos clara una cosa: es de esas experiencias que hay que hacer al menos una vez en la vida. Y si no tienes vértigo o te encantan las alturas, probablemente repitas. Pero para mí fue como una mezcla de adrenalina, belleza extrema y tensión interior. Algo así como cuando te tiras por una tirolina gigante: lo haces, lo recuerdas toda la vida… y luego piensas: vale, ya está, no hace falta otra vez (siempre valiente, ella XD).
¿Cuánto cuesta volar en globo en Luxor?
Traemos buenas noticias: Luxor es de los mejores sitios del mundo para disfrutar de un paseo en globo, ya no solo por los paisajes y los lugares excepcionales que se observan, sino porque además es baratísimo. Puedes esperar y contratarlo en agencias locales de Luxor, de hecho, si estás haciendo un crucero por el Nilo, es posible que te lo ofrezcan, aunque no se puede negociar demasiado. Nosotros recomendamos asegurarte plaza reservando el vuelo en globo online. Normalmente incluyen:
Traslado ida y vuelta al hotel
Cruce en barca por el Nilo
Vuelo al amanecer
Certificado de “viajero aéreo” (sí, te dan uno en plan diploma, jaja)
Café, té o agua antes del despegue
Recuerda sacar la tarjeta Revolut (con 10€ de promo), la mejor opción para evitar las comisiones al pagar y sacar dinero en el extranjero
Consejos si vas a volar en globo en Luxor
Aquí unas pequeñas recomendaciones que te vendrán bien saber antes de poner la cabeza entre las nubes:
Abrígate bien: a esas horas hace fresco, y aunque arriba no hace mucho viento, se agradece llevar una chaqueta ligera.
No vayas en ayunas: pero tampoco con el desayuno a reventar. Una galleta o plátano antes de salir y listo.
Lleva móvil o cámara con batería: vas a querer hacer fotos y vídeos todo el rato.
Si tienes vértigo como yo… no mires mucho hacia abajo al principio. Mira al horizonte, respira, suelta el borde y, poco a poco, te relajarás. O algo así.
¿Merece la pena volar en globo en Luxor?
Sí, sí y sí. Es una experiencia mágica, intensa y totalmente diferente a cualquier otra. Es cierto que si tienes vértigo te va a costar un poco más disfrutarla al 100%, pero si yo pude, tú también puedes (siento ser tan pesada con eso, pero yo siempre había leído que no da NADA de vértigo y oye… algo sí que da).
Las vistas son espectaculares, el amanecer es de otro planeta y la sensación de flotar sobre la historia de Egipto es… simplemente única.
Ahora bien, ¿es para repetir? Si eres como Rober, seguramente sí (de hecho, él ya había hecho el paseo en globo por la Capadocia). Si eres como yo… una vez puede ser suficiente. Eso sí: si estás en Luxor, y puedes sacar un ratito de una mañana hazlo. No te lo pienses demasiado. Luego ya decidirás si repetirlo en Capadocia, en Bagan, en Tanzania, en otro lugar del mundo o en tus recuerdos
¿Y tú? ¿Has volado en globo alguna vez? ¿Qué te pareció la aventurilla? Esperamos que nuestra experiencia sobrevolando Luxor al amanecer en globo te haya inspirado y que te animes a vivirla en tu propia piel.
Encerrado entre cerros y atravesado por tradiciones ancestrales, Caspalá es un pequeño pueblo de la Quebrada de Humahuaca que fue reconocido por la ONU como uno de los mejores destinos turísticos del planeta.
Este pueblo tiene una tradición ancestral agrícola por la fertilidad de sus tierras (Foto: gentileza Argentina Gobierno)
Jujuy, sábado 30 agosto (PR/25) — Hasta el año 2008, llegar a Caspalá era toda una aventura. Solo se podía acceder a pie, guiado por un lugareño, o bien a lomo de caballos y mulas, atravesando senderos inhóspitos. Recién con la apertura de la Ruta Provincial 73, el pueblo dejó de estar completamente incomunicado.
Hoy, con apenas 300 habitantes y un estilo de vida rural y comunitario, Caspalá sigue conservando su esencia. Desde San Salvador de Jujuy, el viaje en auto dura unas tres horas: se toma la Ruta Nacional 9 hasta Humahuaca, y desde allí la serpenteante Ruta Provincial 73, que bordea precipicios y atraviesa paisajes de altura únicos.
La artesanía de sus ponchos refleja la riqueza cultural y la herencia ancestral del norte argentino (Foto: gentileza Argentina Gobierno)
Tras recorrer más de 100 kilómetros de curvas desde Humahuaca, aparecen las callecitas empedradas, los techos de paja, los ponchos coloridos y los rebozos bordados que visten a sus habitantes. Caspalá es un pueblo pequeño en tamaño, pero enorme en diversidad cultural.
En 2021, la Organización Mundial del Turismo (OMT) lo distinguió como uno de los “mejores destinos turísticos del mundo”, reconocimiento que valoró su patrimonio cultural y la preservación de sus tradiciones.
Atravesado por el río Caspalá y rodeado de cerros fértiles a pesar del clima árido, la localidad transmite la sensación de estar abrazada por montañas. Sus paisajes y su ritmo cotidiano invitan a detenerse y vivir la experiencia con calma.
Caspalá se ubica en del departamento de Valle Grande, entre cerros de más de 3000 msnm (Foto: gentileza Turismo Gobierno de Jujuy)
Qué hacer en Caspalá
Recorrer sus calles y sitios arqueológicos: el Antiguito y Pueblo Viejo son dos imperdibles: construcciones de barro y piedra que parecen congeladas en el tiempo. También destaca la Iglesia Santa Rosa de Lima, levantada con materiales locales y que refleja la fe y la identidad del pueblo.
Senderismo y naturaleza: el entorno ofrece circuitos de trekking con vistas panorámicas únicas. Desde Caspalá se puede acceder a tramos del Camino del Inca y a la impactante Serranía del Hornocal.
Artesanía y gastronomía: los talleres textiles permiten ver de cerca el trabajo artesanal de sus habitantes, herencia de generaciones. Los pequeños hospedajes familiares ofrecen platos típicos de la puna, y las festividades locales invitan a compartir de manera auténtica las costumbres andinas.
Cuándo viajar a Caspalá
La mejor época para visitar es entre abril y diciembre, ya que en los meses de verano (enero a marzo) las lluvias frecuentes pueden dificultar o incluso impedir el acceso al pueblo.
Es un destino serrano ubicado a 743 kilómetros del Obelisco que, enamora con paisajes celestiales y diversas propuestas para vivir experiencias memorables.
«En Merlo hasta los días nublados tienen su magia, sino, mirá lo que es este paisaje», dice el influencer turístico, Pablo Zielke. Foto: Agencia Noticias Argentinas – Redes.
Buenos Aires, sábado 30 agosto (PR/25) — Si en Argentina hay algo imposible es aburrirse. Los paisajes y lugares son tan diversos como sus culturas. En cada rincón del país, las provincias tienen encantos propios que generan y diversifican las experiencias de los turistas que viajan cada día los miles de kilómetros de rutas que unen Ushuaia con La Quiaca y el mar con la Cordillera.
El Congreso de la Nación es el kilómetro 0 de las rutas nacionales, pero, una vez que los usuarios empiezan a alejarse de la General Paz, la naturaleza comienza a dejarse ver y, el rodantero a disfrutarla. Pero, para llegar a conocer vivir cada rincón, muchas veces hay que desviarse por caminos alternativos de tierra, ripio y algunas rutas de asfalto provinciales para descubrirlos.
En tal sentido, Pablo Zielke, usuario de Instagram que se dedica a explorar paisajes y mostrarlos en su cuenta, San Luis tu lugar, anuncia que «esto no te lo olvidas jamás», para completar luego con más detalles, sobre uno de los destinos más emblemáticos de la provincia puntana, recomendándolo para visitarlo.
El Mirador de los Cóndores es un lugar maravilloso de Merlo, San Luis donde se pueden hacer actividades de aventuras en las alturas, apreciar el paisaje. Sin dudas, enamora. Foto: Agencia Noticias Argentinas – Redes.
Zielke tiene más de 190 publicaciones en su red social y, puntualmente en una de ellas habla de Merlo, en la provincia de San Luis donde «el mar de nubes es un fenómeno increíble» para ser experimentado por los amantes de la naturaleza. «¿Te gustaría tocar las nubes, manejar sobre ellas o lo mejor, caminar literalmente sobre las nubes?», pregunta y responde: «Entonces no te podes perder este lugar», sobre esta región pintoresca de Argentina.
En su recomendación marca que, «en Merlo hasta los días nublados tienen su magia, sino, mirá lo que es este paisaje» reafirma para describir la inmensidad y belleza del majestuoso horizonte. «Subir al filo de las Sierras y ver el atardecer es algo de lo que no te vas a olvidar jamás».
Y cierra narrando sus vivencias diciendo que: «Si estás acá -en relación a Merlo-, te gusta la adrenalina y querés vivir una experiencia diferente tenés que hacer el circuito aventura del mirador de los Cóndores».
¿Dónde está el Mirador de los Cóndores?
Son 217 kilómetros desde la Ciudad de San Luis, hasta el Mirador de los Cóndores. El mismo está dentro de los límites de Villa de Merlo. Es uno de los complejos turísticos más grande como entretenido de la región para realizar actividades de aventura.
La experiencia combina emoción y paisajes únicos con:
Caminatas por los miradores más bellos de la sierra.
Ascensos por vías de escalada seguras y desafiantes.
Diseñado para toda la familia, este circuito ofrece una aventura inolvidable de diversión y adrenalina, a más de 2.100 metros sobre el nivel del mar, a 743 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires.
Buenos Aires, viernes 29 agosto (PR/25) — En América Latina y el Caribe, volar no es un lujo. Con más de 670 millones de habitantes repartidos en 33 países, la aviación se ha convertido en un engranaje esencial para la integración regional.
Sin embargo, a pesar de transportar a casi 400 millones de pasajeros al año y de sostener más de 8,3 millones de empleos directos e indirectos, la industria aérea enfrenta una paradoja: cuanto más crece, más vulnerable se vuelve frente a impuestos, regulaciones y falta de infraestructura.
Un motor económico subestimado
Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la aviación aporta alrededor de USD 240.000 millones al PIB regional. El turismo, íntimamente ligado al transporte aéreo, contribuyó en 2024 con USD 714.000 millones y 28 millones de empleos, de acuerdo con el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC).
“La aviación es una necesidad vital para esta región. Sin ella, no hay integración, no hay comercio ni turismo sostenible”, resumió Peter Cerdá, vicepresidente de IATA para las Américas y CEO de la Asociación de Líneas Aéreas de Latinoamérica y el Caribe (ALTA).
Los números avalan su afirmación: en 2024, el tráfico aéreo regional creció 7,8% frente a 2023, y en algunos países el salto fue aún más notable. Colombia registró un aumento del 38,8% en vuelos domésticos en la última década, mientras que Brasil proyecta un crecimiento del 17,7% en vuelos internacionales en 2025.
Ganancias mínimas: el café más caro
A nivel global, la aviación proyecta para 2025 ganancias netas por USD 36.000 millones. Traducido: USD 7,2 por pasajero transportado. En América Latina, la rentabilidad es todavía más ajustada: USD 3,4 por pasajero.
“Ese monto equivale al costo de un café en Juan Valdez dentro de un aeropuerto colombiano”, ironizó Cerdá en su momento. La metáfora refleja la fragilidad estructural: con márgenes tan bajos, cualquier impuesto adicional o variación en el precio del combustible puede empujar a varias aerolíneas al borde de la quiebra.
No es una exageración. En Brasil, dos de las principales compañías, Gol y Azul, se encuentran en procesos de reorganización financiera.
“Es necesario que los gobiernos ayuden a acelerar las industrias y empaticen con la situación de las líneas aéreas”, dijo al respecto Roberto Alvo, CEO de Latam Airlines.
El peso de los impuestos
El mayor desafío inmediato que enfrenta la aviación comercial en América Latina y el Caribe no proviene de la competencia ni de la infraestructura, sino de los impuestos y cargos que gravan los boletos aéreos. En algunos mercados del Caribe, las cargas tributarias representan hasta el 40% del precio final del ticket, encareciendo los viajes a niveles que resultan prohibitivos para buena parte de la población y debilitando la conectividad de países altamente dependientes del turismo.
El caso de Brasil ilustra con claridad la encrucijada. La reforma tributaria actualmente en debate contempla la aplicación de un IVA del 26,5% sobre los boletos aéreos, un nivel considerado extremo para estándares internacionales. Las primeras estimaciones son alarmantes: la medida podría reducir en hasta 30% la demanda de pasajeros, con efectos en cascada sobre la economía nacional, el turismo y la generación de empleo.
El impacto para el consumidor sería inmediato. Hoy, el costo promedio de un pasaje doméstico en Brasil ronda los USD 130, mientras que con el nuevo gravamen saltaría a USD 160. En el caso de vuelos internacionales, el alza sería aún más dramática: de USD 740 a USD 935 por boleto. Una suba de esta magnitud, advierten especialistas, colocaría a Brasil entre los países más caros del mundo para volar.
Un contraste con la tendencia tarifaria
Paradójicamente, las aerolíneas han venido demostrando en los últimos años que la aviación no es un lujo reservado a las élites. Desde 2015, los precios de los boletos en Brasil muestran una caída acumulada del 15,3% en vuelos internacionales y del 14,9% en los domésticos. Estos descensos fueron posibles gracias a una mayor eficiencia operativa, la entrada de nuevos jugadores al mercado y la expansión de modelos de bajo costo.
El discurso político de que “volar sigue siendo para los ricos” se contrapone así a los datos reales. Mientras tanto, los niveles de litigiosidad más altos del mundo y un esquema tributario que asfixia al sector complican la sostenibilidad de la industria en la región.
Competitividad y políticas públicas
En un continente de enormes distancias y con infraestructura terrestre insuficiente, el transporte aéreo no es un lujo: es un servicio esencial para la integración regional. La advertencia de las aerolíneas es clara: el sector ha hecho su parte, invirtiendo en flota más eficiente y ajustando tarifas para ganar accesibilidad. Ahora, el desafío recae en los gobiernos, que deben repensar la carga fiscal para no estrangular la competitividad de la aviación y, con ella, de las economías locales.
El desenlace de la discusión en Brasil será una prueba de fuego. Si el país aplica uno de los esquemas tributarios más gravosos del mundo sobre su industria aérea, el riesgo es que el modelo se replique en otras naciones de la región, comprometiendo el futuro de un sector que es clave para el desarrollo económico, la movilidad social y la inserción internacional de América Latina.
Regulaciones fragmentadas: populismo en el aire
El otro frente es normativo. Cada uno de los 33 países impone reglas propias, muchas veces inspiradas en modelos europeos sin adaptarlos a la realidad local.
Ejemplos abundan: en Perú se prohibió cobrar por equipaje de mano o selección de asiento; en Colombia, el Congreso analiza más de diez proyectos que incluyen topes tarifarios y prohibiciones a la sobreventa; en México y Chile hay propuestas similares.
Para ALTA, se trata de regulaciones “populistas” que buscan proteger al consumidor pero terminan reduciendo la conectividad y encareciendo la operación.
Aeropuertos en crisis
La infraestructura tampoco acompaña. Terminales claves como Bogotá, Lima, Ciudad de México, Buenos Aires o São Paulo muestran síntomas de saturación crónica.
En México, el aeropuerto de la Ciudad de México requiere modernización urgente, mientras que el de Santa Lucía permanece subutilizado. En Colombia, los estudios para ampliar Eldorado siguen a medio camino.
“No basta con inaugurar aeropuertos nuevos. Necesitamos planificación a largo plazo y visión estratégica para hubs y aeropuertos secundarios”, reclamó Cerdá.
Argentina como excepción
En contraste, Argentina aparece como un caso testigo. El gobierno de Javier Milei impulsó la liberalización del mercado aéreo y abrió los cielos a la competencia internacional. El resultado: en marzo de 2025, el país registró un 26% de crecimiento en pasajeros internacionales frente al año anterior.
Además, superó exitosamente las auditorías de seguridad y aviación civil, lo que refuerza su imagen de destino confiable para nuevas inversiones.
La promesa de eliminar monopolios, fomentar la transparencia y abrir el mercado a la competencia contrasta con el modelo de control estatal y restricciones que caracterizó a administraciones anteriores.
El desafío de la implementación
Uno de los puntos críticos es la asistencia en tierra, un segmento clave de la operación aérea que en Argentina funcionó bajo un esquema monopólico durante décadas. La liberalización de este servicio se considera un paso fundamental para garantizar igualdad de condiciones entre las aerolíneas y mejorar la competitividad del mercado.
La incógnita es si las reformas anunciadas lograrán sostenerse en el tiempo. “Necesitamos asegurarnos de que la acción sea continua y que las medidas se ejecuten de forma real, no solo en declaraciones”, remarcaron en el sector.
Fortalezas recientes
Pese a la incertidumbre, hay logros concretos que se interpretan como señales de cambio positivo. Argentina mantuvo la Categoría 1 de la FAA, lo que garantiza que sus aerolíneas puedan operar vuelos directos a Estados Unidos sin restricciones. Además, superó con éxito una exigente inspección de la OACI, en condiciones consideradas adversas.
Estos hitos, celebrados por las aerolíneas y organismos internacionales, consolidan la percepción de que el país empieza a recuperar terreno en términos de seguridad operacional y credibilidad regulatoria.
Próximos pasos: la conectividad federal
El otro gran reto es ampliar la conectividad interna y descentralizar el sistema aéreo, históricamente concentrado en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y en el Aeroparque Metropolitano.
La estrategia oficial busca que más compañías internacionales vuelen directamente a destinos como Córdoba, Mendoza, Rosario, Bariloche y Salta, evitando la obligatoriedad de pasar por Buenos Aires. Copa Airlines y Latam ya avanzaron en esa dirección, pero se espera que otras aerolíneas globales se sumen a esta tendencia.
¿Un cambio estructural o coyuntural?
La apertura del mercado aéreo argentino genera entusiasmo, pero también interrogantes. La experiencia de otros países de la región demuestra que los procesos de desregulación requieren consistencia política, inversión en infraestructura y marcos regulatorios claros para consolidarse.
Si Argentina logra sostener esta agenda, la política de Cielos Abiertos podría convertirse en un verdadero motor de crecimiento para el turismo, la inversión extranjera y la movilidad doméstica. Si no, podría quedar como una oportunidad perdida en un sector que lleva décadas reclamando transformaciones de fondo.
El desafío verde: SAF en pañales
A la fragilidad económica y regulatoria se suma la presión medioambiental. La aviación mundial se comprometió a alcanzar cero emisiones netas en 2050, pero la producción de combustibles sostenibles de aviación (SAF) apenas cubrirá el 0,7% de las necesidades en 2025.
En América Latina, solo Brasil, Argentina, Colombia y México han avanzado en marcos regulatorios para impulsar el SAF. En el resto, la transición energética es más discurso que realidad.
“La industria se ha comprometido a eliminar sus emisiones de carbono a 2050 y hoy en día no están claras cuáles van a ser las herramientas para hacerlo. La región tiene la capacidad de producir combustible sostenible para la aviación y de que sea usado internamente, pero hoy los costos son muy elevados, y ni la industria ni los pasajeros pueden asumir esa transición”, aseveró Alvo sobre el tema.
Chile, en ese marco, asomó con una a propuesta totalmente diferente e innovadora.
En un laboratorio de la Universidad de Concepción (UdeC), investigadores lograron un avance inédito: producir por primera vez combustible de aviación a partir de residuos plásticos. Detrás de lo que parece un simple experimento químico se esconde un proyecto con potencial de cambiar la ecuación de la descarbonización aérea y de abrir un nuevo frente en la gestión de residuos urbanos.
El equipo, liderado por la doctora Cristina Segura Castillo desde la Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT), entregó oficialmente el primer litro de este combustible al subsecretario de Energía, Luis Felipe Ramos, en la sede santiaguina de la UdeC. El acto, más que simbólico, instala a Chile en el mapa latinoamericano de investigación aplicada en combustibles de aviación sostenibles (SAF, por sus siglas en inglés).
El proceso detrás del hito
El método utilizado se basa en la pirólisis, un proceso que degrada residuos plásticos mediante calor en ausencia de oxígeno. De esa transformación se obtienen hidrocarburos sintéticos que luego se integran al circuito de refinación convencional de petróleo. La ventaja técnica, según explica Segura, es que no requiere modificaciones en la infraestructura ni en los motores de los aviones, lo que permite su uso potencial hasta en un 100%.
El material de partida es el mismo que hoy constituye gran parte de la basura urbana: bolsas, envases de yogur, botellas de detergente, tapas plásticas y sacos. Convertir estos desechos en combustible no solo ayudaría a la aviación a reducir su huella de carbono, sino también a enfrentar el persistente problema de la contaminación plástica.
Quiénes están detrás y cómo se financió
El proyecto, bautizado “Combustible de aviación a partir de hidrocarburos sintéticos derivados de plásticos residuales”, contó con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), el apoyo técnico de ENAP y la colaboración de la empresa Nutra Trade. Además, se inscribe dentro del programa gubernamental Vuelo Limpio y de la estrategia nacional para la transición energética.
La Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL) de la UdeC, dirigida por Andrea Catalán, ya lo vincula con la Hoja de Ruta SAF 2050, presentada en 2024, que busca que Chile produzca combustible sostenible a escala industrial en las próximas décadas.
¿Es realmente un SAF?
Aunque este combustible aún no está certificado como SAF bajo las normas internacionales ASTM, los investigadores lo ven como un primer paso decisivo. “Representa un inicio concreto en la senda de la descarbonización del transporte aéreo”, asegura Catalán.
La distinción no es menor: mientras Europa y Estados Unidos han avanzado en proyectos de SAF a partir de biomasa, aceites usados o hidrógeno verde, la apuesta chilena se diferencia por enfocarse en los plásticos residuales, un vector poco explorado pero con alto potencial en países con problemas crónicos de gestión de residuos.
Un paso hacia la planta piloto
El desafío inmediato es escalar la tecnología. De un litro de laboratorio a una planta piloto hay una brecha de financiamiento y voluntad política. “La idea es que este tipo de combustible sea una alternativa real para la aviación, pero dependerá de atraer inversionistas y de generar políticas públicas que le den espacio a estos nuevos combustibles”, señaló Segura.
En paralelo, ya hay conversaciones con ENAP para evaluar la refinación a escala mayor. El gobierno, a través del subsecretario Ramos, remarcó que este logro se alinea con la Mesa SAF público-privada, que integra a más de 40 instituciones y que busca posicionar a Chile como hub regional de combustibles sostenibles.
El contexto global: una carrera contra el tiempo
La aviación representa cerca del 3% de las emisiones globales de CO?, pero es uno de los sectores más difíciles de electrificar. Por eso, organismos como la IATA y la OACI apuestan a que el SAF aporte hasta un 65% de la reducción de emisiones necesaria para alcanzar la neutralidad de carbono en 2050.
En ese escenario, cada innovación cuenta. Países como Finlandia (con Neste) o Estados Unidos (con proyectos de Delta, United y refinerías SAF) ya escalan su producción. Que Chile dé este primer paso con un enfoque propio —el reciclaje químico de plásticos— abre la puerta a un nicho regional.
El próximo vuelo
La entrega simbólica de un litro de combustible marca el inicio de una ruta más larga. Para convertirse en un verdadero combustible sostenible de aviación, será necesario certificarlo, escalar su producción y demostrar su viabilidad económica frente al kerosene fósil.
En un mundo donde la aviación busca soluciones urgentes a su dilema ambiental, el proyecto de la UdeC recuerda que la innovación también puede nacer de lo más cotidiano: las bolsas y botellas que hoy terminan en un vertedero.
Un futuro en disputa
Las proyecciones de IATA respecto al crecimiento de la industria, son optimistas: +5,8% en RPKs en 2025, con un crecimiento sostenido del 3,2% anual hasta 2044. Eso significa 218 millones de pasajeros adicionales en dos décadas.
Pero para que el pronóstico se cumpla, los gobiernos deberán decidir si tratan a la aviación como un motor económico o como una fuente rápida de recaudación.
La conclusión de Cerdá resuena como advertencia y como oportunidad:
“Nuestro objetivo debe ser que todos en la región puedan volar al menos una vez al año. La aviación es una fuerza para el bien. Depende de nosotros no frenarla”