Y ahora…, ¿quién podrá ayudarme????

Y ahora…, ¿quién podrá ayudarme????

Escribe Susana Merlo

Buenos Aires, 1 de diciembre (PR/22) .- Recreando la frase del famoso Roberto Gomez Bolaño, “Chespirito”, en uno de sus sketches más conocidos, que antecedía a la irrupción del Chapulín Colorado, “Y ahora… ¿quién podrá ayudarme??”, hoy tal vez el campo necesitaría del famoso personaje ante la situación ya desesperante que se vive en cantidad de regiones, a causa de la prolongada sequía.

Fondo de reserva permanente de los distintos gobiernos que habitualmente apelaron a la producción agropecuaria para fondear los variados desfases económicos y financieros del país, tanto internos como internacionales, fueron muy pocas las veces que la cadena de la agroindustria, y más especialmente el primer escalón, los productores, recibieron ayudas efectivas oficiales en momentos de crisis.
En realidad, tampoco lo pidieron y, más vale, el reclamo histórico pasó mayoritariamente por reglas de juego clara, igualdad de trato con los restantes sectores, estabilidad, seguridad jurídica, respeto por la propiedad privada, etc. Es decir, nada del otro mundo, o que no sea la base mínima, corriente, para cualquier rubro productivo, e inversores, en los países “normales”, desde los emblemáticos “desarrollados”, hasta los más modestos, como buena parte de los vecinos del Mercosur que gracias a ese tipo de políticas, se fueron desarrollando y creciendo en las últimas décadas, despegándose cada vez más de la Argentina, y su estancamiento.
Sin embargo, mientras en los momentos críticos del país, siempre “el campo” pareció ser el que estaba más a mano, y al cual indefectiblemente se apelaba, en la situación inversa las ayudas en general se caracterizaron por lo magras, y por la demora en llegar, cosa que más de una vez ni siquiera se efectivizó.
Temas tan variados como la defensa (constitucional) de la propiedad privada, que recrudeció exponencialmente con los casos del sur del país y en los que muchos productores quedaron librados prácticamente a su suerte; o los feroces incendios del año pasado que desnudaron, una vez más, la falta de previsión, y preparación, del Gobierno nacional para afrontar estas situaciones y, mucho menos, para aplicar una ayuda efectiva tras los siniestros, son apenas dos de los casos recientes más fuertes, aunque hay muchos otros de inseguridad, de ataques a la propiedad privada, de postergación de obras y servicios públicos para poner a la población rural en un pie de igualdad con las zonas urbanas, y muchos ejemplos más.
El caso ahora es que tras 3 años de sequía, de una “Niña” que parece no querer irse, la situación general del campo hoy es desesperante, no solo en la agricultura y con el fuerte recorte que sufrirá la cosecha anual; sino también en la fruticultura, la ganadería, y el tambo que desploman sus producciones día a día, mientras que los costos de mantenimiento, en el caso de la hacienda, trepan a cifras extraordinarias con el agravante de la falta de algunos insumos por la restricción a las importaciones, y el aumento de otros esenciales, como los combustibles, directamente excluyentes si se quiere evitar, no ya la caída de la producción, sino directamente la mortandad de los animales, algo que comenzó a producirse.
Por supuesto que suponer que ahora se van a derivar partidas, para dirigirlas a una ayuda estratégica para el sector cuando, justamente, se está tratando de recaudar el máximo posible de lo que queda del último ciclo, es más parecido a un acto de voluntarismo, que a una posibilidad real.
Pero si no llueve, además, algo que los pronosticadores prevén ahora recién sobre el arranque del año próximo, encima de los daños extra que se acumulan con cada día de seca, está la posibilidad, para nada remota, de que se vuelvan a extender los incendios, igual que ocurrió el año pasado, aunque ahora ya no está la coartada de que “no se sabía”….
Por eso, sería interesante saber cual es el esquema oficial de previsiones, que pueda permitir que la producción continúe, aún después de semejantes pérdidas, las que van a repercutir tanto el año que está punto de comenzar, como en el 2024 cuando tendrá que hacerse cargo, el nuevo gobierno (sea del signo que fuere). 

Primicias Rurales

Fuente: Campo 2.0

El campo argentino, atrapado en “La doble Nelson”

El campo argentino, atrapado en “La doble Nelson”

Por Agustín Sánchez Sorondo, director de operaciones de Agrology.

Buenos Aires, 28 noviembre (PR/22) — El sector agropecuario está definido por dos tiempos que actúan en simultáneo: los biológicos, que a su vez están inmersos en variables económicas y política. Esto convierte al campo en un negocio muy interesante, amado, complejo y demandante, en el que existen muchos factores que escapan del control del productor y que terminan incidiendo en el famoso margen bruto por hectárea.

En esa línea, las condiciones de la campaña 2022-2023 se parecen mucho a una técnica usada en la lucha libre y conocida popularmente como “La Doble Nelson”, una posición en la cual el ejecutor inmoviliza al rival para causarle dolor e inducirlo a la rendición, trabándole el cuello, la muñeca y un brazo. Así se siente hoy el productor agropecuario argentino, acorralado por variables macroeconómicas, políticas y climáticas que no puede manejar y que ponen a su rentabilidad en una situación asfixiante.

Las dos campañas previas al 2022-2023 habían sido de buenos rindes y costos directos competitivos, lo cual generó precios de alquileres en alza. Los productores siguieron apostando al contexto internacional favorable y los buenos precios de los commodities, entendiendo que estos dos factores ayudarían a solventar los costos sin mayores problemas.

Pero en el horizonte se asomó la tormenta perfecta. Así como el mundo nos ofrece precios de commodities en alza post pandemia, otras variables como la guerra de Ucrania, los problemas logísticos internacionales y el disparo del precio de fertilizantes (insumo clave en el agro argentino), entre otras circunstancias, comenzaron a comprimir cada vez más el Margen Bruto por hectárea.

Como si fuera poco, el clima no ayudóLas lluvias acumuladas a noviembre de 2022 llegan a tan solo un 45% del promedio histórico para la zona productora del país. Los cultivos de fina (Trigo y Cebada) en casi toda la zona productiva están comprometidos. La campaña pasada, la bolsa de Cereales de Rosario pronosticó en esta fecha 23 millones de toneladas, y este año llevamos tan solo 11.8 millones de toneladas, es decir, la mitad.

Cuando nos preguntamos cuánto afecta la lluvia en esta época, podemos tomar la siguiente regla lógica. En los lugares donde llovió 30 mm, se puede asumir que ese cultivo podrá mejorar 500 kg/ha. A precios de hoy, equivale a una sobre facturación entre 150 a 180 usd/ha (aproximadamente 5 usd el mm de agua). Es evidente que las lluvias juegan un papel decisivo sobre los márgenes.

Analizando los datos de Agrology, la comunidad que aglomera a más de 5 millones de hectáreas agrícolas en Argentina, el productor promedio invirtió en esta campaña 600 usd/ha para el trigo y cebada en insumos y labores, siendo el fertilizante el insumo más importante, llegando a los 350 usd/ha. Si a esa inversión le agregamos un alquiler promedio de 300 usd/ha, más un costo de cosecha de USD 60/ha llegamos a unos costos directos de 960 usd/ha. Tomando el precio de Trigo a 300 usd/tn, el productor debe tener un rendimiento de 3.200 kilos/ha para cubrir sus gastos directos (lo llamamos rinde de indiferencia).

Los primeros datos de rendimiento promedio en Agrology están rondando los 2000 kilos/ha, y más de 50.000 hectáreas que están siendo pastoreadas o quemadas porque directamente no pueden cosecharse. Sale más caro cosechar que el rendimiento que se puede obtener.

En el siguiente gráfico puede observarse la evolución de la relación Insumo – Producto entre el precio de la urea y el precio del trigo, fuente de la comunidad Agrology de los 3 últimos años, y claramente notamos que este año llegamos a la siembra con la peor relación de la historia (con picos de 4,5), y aunque ahora notemos ciertas mejoras, la falta de precipitaciones termina acentuando esta problemática. Tomamos al fertilizante por su alto peso especifico en los costos directos.

 
 

Para resumir, el productor argentino no controla precio de venta, no controla precio de compra, solo puede ser eficiente en la producción. Pero el año que no llueve y sin amortiguadores de parte del Estado, el negocio queda muy comprometido, no todos lo resisten y los más chicos son los más perjudicados. Es por eso que este año el campo argentino fue víctima de La Doble Nelson, en un contexto donde encima la siembra gruesa viene muy retrasada en avance y las perspectivas de lluvias para las próximas semanas tampoco son muy alentadoras.

Primicias Rurales

El 2022 está dejando en evidencia todo lo bueno, lo malo y lo feo de la economía argentina

El 2022 está dejando en evidencia todo lo bueno, lo malo y lo feo de la economía argentina

Jorge Vasconcelos jvasconcelos@ieral.org

Buenos Aires, 8 noviembre (PR/22) — La Argentina necesitó once años para superar el récord de exportaciones de 2011, y lo está logrando en 2022, con un estimado de ventas al exterior de 89,0 mil millones de dólares, pero lo está haciendo no por volumen sino por extraordinarios precios internacionales y, pese a esto, el Banco Central está terminando el año sin haber podido recuperar reservas externas, con un valor neto que a diciembre podría estar en 3,0 mil millones de dólares, equivalente a medio mes de importaciones.

Hace años se había descubierto el potencial de Vaca Muerta, y esto queda en evidencia ahora que retornan las inversiones a Neuquén, por lo que el incremento de la producción de gas y petróleo del país habrá de superar el 10 % interanual este año, pero la falta de reglas de juego apropiadas ha demorado todo el proceso, por lo que en 2022, por la suba de precios internacionales, estaremos batiendo el récord de importaciones energéticas, con una cifra del orden de los 12,0 mil millones de dólares.

En cada pliegue de la economía del país es posible encontrar valiosos ejemplos de todo lo que se podría hacer para progresar y prosperar y, al mismo tiempo, de todo lo que impide que se aprovechen las oportunidades.

De un modo u otro, la economía argentina está atrapada en un statu quo por el que aparece condenada al estancamiento, con exportaciones que no despegan, salvo cuando hay buenos precios internacionales y con un mercado interno que sólo puede crecer de modo vegetativo, al ritmo de la variación de la población.

En la década de estanflación iniciada a fin de 2011, se intentó utilizar el gasto público de las tres jurisdicciones (nación, provincias y municipios) como instrumento de crecimiento, pero el fracaso de este enfoque se percibe en los dos extremos, con una tasa de pobreza que estará terminando el año en torno al 38%, e indigencia en el 10 % y, por el otro lado, con el grueso de las actividades productivas agobiadas por los impuestos y las regulaciones.

Al haberse superado los límites del gasto público financiable en forma genuina, se ha cristalizado una macroeconomía sumamente inestable, ya que el déficit fiscal ha llevado a endeudamiento, pérdida del crédito externo y emisión monetaria. El estado pasó a buscar atajos para financiarse y aparecieron los cepos al cambio y al comercio exterior, que permiten a los gobiernos “cazar en el zoológico” los pesos atrapados e intentar “durar” con trabas a exportaciones e importaciones que intentan disimular la pérdida de competitividad del país.

 

Primicias Rurales

Fuente: IERAL Fundación Mediterránea

 

 

Y ahora…, ¿quién podrá ayudarme????

¿Ajuste por precio, o por cantidad?

Escribe Susana Merlo

Buenos Aires, 1 de noviembre (PR/22) .- ¿Ajuste por precio, o por cantidad? Es la pregunta del millón para la próxima cosecha. Es que al margen de lo que ocurra en la Argentina con los cultivos, y los negativos efectos de la sequía, ahora es el mundo en general, y nuestros compradores en particular, los que también están sufriendo los efectos de una recesión cuyos alcances aún son indefinidos.

Es cierto que aunque menores a los máximos de hace algo más de un año, los valores que aún se pagan por los granos están todavía por sobre la media, pero también vale reconocer que los costos de producción crecieron casi en forma proporcional.

Por otra parte, fue la singular caída de lo stocks lo que le dio sostén a aquellos precios, y se sabía que cuando comenzaran a entrar mejores cosechas, tales valores se iban a ir normalizando.

Por supuesto que en medio apareció la pandemia, que en su primer año demolió la demanda, y cuando esto comenzaba a normalizarse irrumpió una inexplicable guerra entre Rusia y Ucrania que alteró el estratégico comercio en el Mar Negro, además del hecho para nada menor de que el conflicto es entre dos de los principales productores de trigo y girasol.

Así las cosas, la economía mundial comenzó a acusar recibo de los terribles costos que implicó el Covid para todo el mundo, y la emisión forzosa que conllevó la enfermedad, que derivó en un fuerte salto inflacionario mundial que aún no se sabe ni cuando, ni como terminará.

¿Por qué está breve y simplificada síntesis?, porque hay que tener absolutamente claro que hay menos plata en el mundo (en realidad, hay más plata, pero con menor valor) y que, por lo tanto, si no se produce otro hecho inesperado, es probable que las cotizaciones de los productos vayan bajando paulatinamente, siempre con cierto sostén, porque aún falta para la recomposición de los stocks mundiales.

Ahora bien, no es fácil tratar de definir un panorama hoy en plena cosecha estadounidense, una de las más importantes del mundo, y que también sufrió algunos daños por el clima. Sin embargo, pareciera que esos fueron algo menores a los previstos hace 2-3 meses atrás, lo que constituye un factor bajista.

Sin embargo, los problemas de clima en Sudamérica, y más aún, el reciente empeoramiento de la situación en el Mar Negro, son alcistas, lo que seguramente se irá comprobando en los próximos días.

Es que ante el refortalecimiento de la posición ucraniana, y el retroceso de las fuerzas soviéticas, el presidente ruso Vladimir Putin acaba de denunciar el acuerdo que permitía la circulación alimentaria, especialmente de granos y sus derivados por el Mar Negro, lo que seguramente volverá a tensar la situación de los mercados, a pesar del debilitamiento relativo que está registrando la demanda internacional.

Para completar el complejo panorama, habrá que ver cuál es el accionar de Brasil, el principal socio del Mercosur y comprador de Argentina, a partir del nuevo periodo Presidencial de Lula Da Silva.

De hecho, ya se sabe que en esta campaña el país vecino comprará trigo de Estados Unidos, probablemente de Canadá, y también de Rusia, lo que deja expuesto el fracaso de la cosecha argentina de trigo, y el deterioro irreversible que le provocó la sequía de este año.

Ahora bien, aunque es cierto que en esta campaña 22/23 la cosecha local va a fracasar limitando sensiblemente el tonelaje de exportación, que pasará en los próximos ciclos?, Brasil volverá a la Argentina, o aprovechará para mantener la diversificación de su oferta dejando de lado las preferencias Mercosur???.

Para los productores argentinos, en plena campaña y momento de decisiones, las perspectivas de corto y mediano plazo son cada vez más dudosas. Para colmo, la cosecha de la gruesa ya se va a hacer en tiempo de descuento de las PASO ( si se hacen), y a muy pocos meses de las presidenciales, cuando habitualmente el “ populismo” está en todo su apogeo….

En estas condiciones, hay algún otro sector que se anime a enterrar dólares por seis meses o un año???

 

 

Primicias Rurales

Fuente: Campo2.0

El campo no va a aceptar ningún impuesto más

El campo no va a aceptar ningún impuesto más

Por Alfredo De Angeli

El campo sigue siendo un núcleo de extracción y no hay de parte del Gobierno una disminución de los impuestos sino un aumento del excesivo gasto público.El campo sigue siendo un núcleo de extracción y no hay de parte del Gobierno una disminución de los impuestos sino un aumento del excesivo gasto público.NA

Buenos Aires, 31 octubre (PR/22)Siempre estaremos en contra de las mal llamadas «retenciones», que son derechos a las exportaciones. Si comparamos con países limítrofes, ninguno los cobra. Esta medida es injusta pues no se trata de un impuesto sino de una confiscación ya que, aún habiendo cosechas escasas, el gobierno retiene una parte importante y muchas veces no se terminan cubriendo ni siquiera los gastos.

El campo sigue siendo un núcleo de extracción y no hay de parte del Gobierno una disminución de los impuestos sino un aumento del excesivo gasto público. El campo no va a aceptar ningún impuesto más y Juntos por el cambio, tampoco.

En la Cámara de Diputados logramos impedir la votación del artículo que se delegaban facultades al gobierno para tomar medidas con respecto a los derechos de exportación. En tanto, el Gobierno está imposibilitado de seguir aumentando impuestos y aplicando retenciones al sector agropecuario.

Escrito por Alfredo De Angeli para Noticias Argentinas

Primicias Rurales

Brasil: mientras elige entre dos modelos, el mercado de tractores crecerá casi un 20%

Brasil: mientras elige entre dos modelos, el mercado de tractores crecerá casi un 20%

Por Alejandro Rollán

Córdoba, 21 octubre (PR/22) –En el vecino país votarán el 30 de octubre entre Lula y Bolsonaro. A pesar de ser una puja de fuerzas antagónicas, la inversión parece no estar en riesgo.

 

Brasil recogerá este año una cosecha agrícola de 261,9 millones de toneladas de granos, una cifra récord y que supera con un escaso 0,1 % la previsión que se tenía el mes pasado, según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

La estimación aumenta un 3,4 % la cosecha de 253,2 millones de toneladas recogida en 2021.

El récord de producción de cereales, leguminosas y oleaginosas del país se alcanzó en 2020, con una cosecha de 255,4 millones de toneladas.

Con la nueva proyección, la soja, el maíz y el arroz representan el 91,5 % de la producción de Brasil y el 87,1 % del área de los plantíos de la presente temporada, prácticamente las mismas cifras calculadas en agosto.

Se prevé que la producción de soja llegue a 119,5 millones de toneladas, con una reducción del 11,4 % en comparación con el año anterior, debido al impacto de la sequía prolongada en las regiones del centro y sur de Brasil.

En tanto, se recogerán 109,9 toneladas de maíz, con un aumento significativo del 24,8% (21,8 millones de toneladas) frente a 2021, según cifras del IBGE.

En este escenario, 148 millones de brasileños elegirán el domingo 30 de octubre un nuevo gobierno. La votación se circunscribe entre el actual mandatario Jair Bolsonaro y el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Favorecidos por la agroidustria

Favorecido por el precio y la demanda de los granos, Brasil vivió uno de sus periodos más prósperos durante el gobierno de Lula entre 2003 y 2010.

De volver a ser elegido presidente (es favorito en las encuestas) asegura que llevará a cabo la estatización completa de algunas empresas, como por ejemplo Eletrobras, pero se comprometió a mantener a la agroindustria competitiva.

Mientras tanto, Bolsonaro es el que mejor sintonía provoca entre los productores agropecuarios y en la influyente banca legislativa que tiene el sector en el parlamento brasileño.

De continuar en el poder seguirá con la privatización de empresas, tales como terminar el proceso en Eletrobras y el servicio postal Correios.

Los modelos políticos antagónicos en pugna no parecen, al menos por el momento, entorpecer el rumbo de las inversiones en el sector agroalimentario.

A tal punto que el mercado de tractores y de cosechadoras aspira a cerrar el año con un crecimiento del 18%.

Hasta agosto, los productores brasileños habían demandado 23,5% más de tractores y de cosechadoras que en igual mes del año anterior.

Según la Federación Nacional de Distribuidores de Vehículos Automotores (FENABRAVE), la demanda de tractores alcanzará a 61.000 unidades, 19% más que los 51.256 registrados el año pasado.

En cuanto a las cosechadoras, su mercado cerrará el año en 7.800 unidades, 8,7% más que las 7.177 del 2021.

Brasil tiene uno de los mercados internos de maquinaria agrícola más grandes del mundo.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: Maquinac