El kirchnerismo redobla la presión sobre Alberto Fernández y el Frente de Todos avanza camino a la disolución

El kirchnerismo redobla la presión sobre Alberto Fernández y el Frente de Todos avanza camino a la disolución

Por Emiliano Rodríguez* .
Buenos Aires, 3° abril (Especial de NA) — Envalentonado quizás por ese suspiro de atención que finalmente logró que le prestara Joe Biden en la Casa Blanca, el presidente Alberto Fernández terminó mordiendo la banquina en su primera declaración pública al regresar al país procedente de Washington, tras haber posado para las cámaras en el Salón Oval junto a uno de los máximos referentes políticos de Occidente.
Fernández se alzó con la fotografía que tanto pretendía, al lado de su par estadounidense y en el marco de una reunión bilateral que, por distintos motivos, se había hecho esperar.
Quedó tildado entonces ese casillero en su lista de imágenes para el recuerdo atesoradas durante su paso por la Jefatura de Estado argentina: un epígrafe menos para completar y probablemente el último de renombre internacional.
Líderes europeos, incluyendo al tristemente célebre ruso Vladimir Putin, al igual que el chino Xi Jinping e incluso el papa Francisco figuran en esa lista, a la que acaba de sumarse Biden y en la que también se asoma Luiz Inácio «Lula» da Silva tras su retorno al poder en Brasil, entre otros. Misión cumplida para el Gobierno y para la Cancillería nacional, que hasta el miércoles pasado mantenía en la columna del «debe» la concreción de un encuentro privado entre el Presidente y su colega norteamericano.
No obstante, al dar vuelta la página para enfocarse nuevamente en las vicisitudes domésticas, el jefe de Estado derrapó apenas puso un pie de regreso en el país con un comentario desafortunado sobre el economista libertario y diputado nacional de La Libertad Avanza, Javier Milei, a quien comparó nada más ni nada menos que con el líder nazi Adolf Hitler. Sí, el mismo Fernández que le ofreció a Putin la Argentina como «puerta de ingreso de Rusia en América Latina» días antes de que el mandamás del Kremlin decidiera invadir Ucrania -con el desastre que han producido desde entonces las tropas rusas en esa nación- se permitió semejante declaración en una entrevista periodística.
El mandatario también calificó a Milei como una «amenaza para la democracia» y como reprimenda recibió una durísima respuesta de parte del precandidato presidencial, que lo tildó de «ignorante» y enfatizó: «El problema que tienen es que se están empezando a dar cuenta de que en la Argentina del futuro no hay lugar para los parásitos que viven del esfuerzo ajeno como ustedes». Sectores de la comunidad judía también rechazaron las palabras de Fernández.
Era de esperar que los comentarios del jefe de Estado levantaran polvareda, pero más allá de su afiebrado razonamiento, el ataque descomedido hacia Milei deja entrever, en términos políticos, la preocupación que existe en filas del oficialismo por el vigor que ha tomado recientemente la figura del líder de La Libertad Avanza en encuestas sobre intención de voto con miras a las próximas elecciones generales en el país.
Parece claro, en este contexto, que el llamado «fenómeno Milei» enciende hoy luces de alerta en ambos márgenes de la grieta, dado que Juntos por el Cambio (JxC) negocia por estas horas la incorporación del economista liberal José Luis Espert, otro «outsider» de la política, aunque algo más moderado, para que eventualmente compita en una PASO presidencial «por adentro» en esa coalición opositora con la premisa de restarle apoyo en las urnas a su colega diputado de la Nación.
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El viraje hacia la derecha del «voto bronca»
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En el kirchnerismo, en tanto, observan a Milei como un ejemplo doméstico de un suceso que se viene desarrollando a nivel global, con personajes que saltan el cerco e incursionan en la vida pública estimulados por el descontento -e incluso hartazgo- de una porción de la sociedad hacia la política tradicional. En esa coyuntura, su principal capital es el llamado «voto bronca», que en la Argentina viró de izquierda a derecha en los últimos 20 años, desde la crisis de 2001 hasta la actualidad.
Es decir, no se trata claramente de un «voto ideológico», ni riguroso ni sostenido, como el que convive y nutre por estos días a los núcleos duros del Frente de Todos (FdT) y de JxC, sino que ha ido mutando sobre todo en función de las desventuras sociales y económicas de aquellos que esperan respuestas que la clase dirigente demora -demasiado- en ofrecer, si es que llegado el caso lo hace. En ese terreno fértil surgen los Milei, como en algún otro momento florecieron también los Mauricio Macri, catapultándose -el actual líder del PRO- desde la presidencia de Boca.
Hoy el mayor caudal de respaldo el economista libertario lo obtiene de parte de la generación que se crio durante el ocaso del segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, la fallida administración de Macri al frente de la Casa Rosada y la decepcionante gestión de Fernández desde 2019 a la fecha, y no tanto, lógicamente, de aquellos que reclamaban «que se vayan todos» a comienzos de los años 2000. De ese tiempo se recuerda justamente cómo era vitoreado en las calles el líder de izquierda Luis Zamora, en medio de un descontento popular generalizado.
Asimismo, dos décadas después, los próximos comicios presidenciales en la Argentina podrían ofrecer características similares a los de 2003, con el FdT, JxC y Milei disputándose cada uno un tercio del volumen global de votos debido al escenario de atomización en el que podrían desarrollarse las elecciones: «Va a estar para cualquiera», anticipan de un lado y del otro de la grieta por estos días, según consultas efectuadas por NA.
Es este contexto el que precisamente alborota al kirchnerismo, que insiste en empujar a Fernández fuera de la estrategia electoral del FdT -es decir, que desista de sus aspiraciones de renovación renovación de mandato-, mientras baraja alternativas para afrontar la votación que se avecina con una fórmula lo más competitiva posible, sabiendo de antemano que las condiciones económicas no le serán favorables al oficialismo.
Más que los comentarios desacertados del primer mandatario, son los próximos meses de la gestión de Fernández los que preocupan en filas del núcleo duro K, dado que temen que la tendencia en declive que viene mostrando su Gobierno se transforme en un «efecto dominó» que derrumbe finalmente -también- las pretensiones del cristinismo de retener este año al menos el poder en la provincia de Buenos Aires.
En ese distrito, distintas encuestas vienen mostrando la fuga de votos desde el peronismo hacia la oferta electoral que propone Milei. Incluso a esos sectores, el kirchnerismo no puede ofrecer más que la promesa de que así como «todo tiempo pasado fue mejor», también lo será el futuro si «vuelve Cristina», como si la actual vicepresidenta de la Nación no formara parte de la administración nacional que conduce Fernández.
Esta extraña interpretación de la realidad es la que impulsa, además, a la militancia kirchnerista a espolear el «operativo clamor» para que la «Jefa» sea candidata en 2023. En este sentido, el PJ Bonaerense, liderado por Máximo Kirchner, acordó en una reunión celebrada este viernes en La Plata la organización de una marcha en apoyo a la ex mandataria para el próximo 13 de abril con destino a los Tribunales de la calle Talcahuano, en la ciudad de Buenos Aires.
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«Quiero que la gente vuelva a ser feliz»
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El día escogido obedece a que ese jueves se cumplirán siete años de la masiva manifestación de respaldo a la ex presidenta en Comodoro Py. ¿Y qué decía Cristina aquel lluvioso 13 de abril de 2016 en el barrio porteño de Retiro? «Quiero que la gente vuelva a ser feliz en la Argentina»… Cualquier similitud con la actualidad es pura coincidencia.
Así las cosas, la provincia de Buenos Aires se perfila para convertirse nuevamente en el escenario de la «madre de todas las batallas» en los próximos comicios. Aún está por verse qué decisión tomará el kirchnerismo, si habilita a Axel Kicillof a ir en busca de un segundo mandato o bien lo fuerza a competir por la Presidencia de la Nación y postula a Martín Insaurralde -u otro dirigente- a la Gobernación.
Sea cual fuera el desenlace de la «rosca» interna en filas del cristinismo en la provincia de Buenos Aires -y en la Nación también-, da la sensación de que el Frente de Todos avanza hacia su propia extinción y ni siquiera una victoria en octubre próximo quizá logre salvarlo, es decir, evitar la disolución de esa alianza política que llegó al poder en 2019. Los tiempos incluso podrían acelerarse si el camporismo consigue apartarlo a Fernández de la contienda electoral.
Hoy el kirchnerismo luce más preocupado por la supervivencia de ese espacio inspirado en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, tras 20 años de vigencia en el país, que por la continuidad del peronismo unido. O sea, el FdT permanecerá como tal si y solo si el «albertismo» se mantiene adentro y es más que evidente que el núcleo duro K lo quiere afuera.
¿Y Juntos por el Cambio? En el ámbito político doméstico, además, se comenta por estos días, viendo en especial el crecimiento de Milei en las encuestas, que la coalición opositora también podría fracturarse en el caso de tropezar en las urnas en los próximos comicios, cuando apenas meses atrás sus principales dirigentes se relamían pensando en un triunfo que parecían tener «servido en bandeja». Sobre todo después del éxito en las elecciones de medio término de 2021.
Por su parte, Milei, que sigue sorteando mensualmente su dieta como diputado nacional -aunque sin tanta pompa como al principio- y además planea convertirse al judaísmo, por lo que lee la Torá en su tiempo libre, presentará listas con precandidatos a diputados en todas las provincias en las Primeras Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de agosto próximo, al igual que postulantes al Senado en los ocho distritos en donde se elegirán este año integrantes para la Cámara alta: Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz. Y en su caso, como aspirante a la Presidencia de la Nación, se entusiasma con la posibilidad de llegar a un «balotaje», según pudo averiguar esta agencia.
En esa instancia, ahora que se bajó Macri de la contienda electoral de 2023, al economista libertario le gustaría enfrentar a otro referente de los «halcones» del PRO, a Patricia Bullrich, o bien «a un candidato kirchnerista» en un mano a mano por la Jefatura de Estado. Días atrás, lanzó una convocatoria para reclutar fiscales de mesa en todo el país, con el objetivo de reunir como mínimo a 80.000 -con 100.000 como cantidad ideal-, mientras juega al misterio sobre quién será su precandidato/a a gobernador/a bonaerense en las PASO.
¿Puede ser Carolina Píparo una alternativa, tras haber roto relaciones con Espert recientemente? En filas de La Libertad Avanza señalan que la actual diputada nacional tiene como objetivo competir por la Intendencia de La Plata este año. Por último, en la Ciudad de Buenos Aires, todo hace suponer que el legislador porteño Ramiro Marra será el postulante de Milei para la Jefatura de Gobierno en las próximas elecciones.
(*) – Director periodístico de la agencia Noticias Argentinas (NA); erdriguez@noticiasargentinas.com.ar; TW: @efrodriguez012.

Primicias Rurales

Fuente: Noticias Argentinas

Cuando se agotan las fuentes de financiamiento

Cuando se agotan las fuentes de financiamiento

Por Jorge Vasconcelos

Buenos Aires, 24 marzo (PR/23) —  El gobierno dispuso, en un DNU que todavía no ha completado los pasos legales para ser convalidado, utilizar ahorros en títulos públicos en dólares de las reparticiones públicas (incluida la ANSES) para: a) conseguir pesos que ayuden a refinanciar los vencimientos de deuda pública; b) satisfacer parcialmente la demanda de dólares (con un sustituto no demasiado perfecto); c) relajar restricciones presupuestarias, ya que el 30 % de lo colectado por las ventas de esos bonos podrá utilizarse para compensar la merma de ingresos genuinos

Más allá de lo oneroso que resulta desprenderse de títulos que rinden 45 % anual en dólares y de los
interrogantes legales de la medida, hay que subrayar la escasa potencia del instrumento. Si se lograra reunir poco más de 1,0 millón de millones de pesos por la venta de estos títulos, esa cifra compara con vencimientos de títulos en manos del sector privado estimados en 6,2 millón de millones de pesos para abril-setiembre.

Es cierto que habrá demanda “institucional” (bancos, compañías de seguros) para asegurar parte del rollover, pero todo indica que seguirá siendo necesaria la participación del Banco Central en el mercado secundario de títulos en pesos, por lo cual las presiones inflacionarias y la brecha cambiaria seguirán a la orden del día.

Simultáneamente, el primer trimestre de 2023 está confirmando el deterioro del sector externo y las dificultades del Banco Central para retener reservas, lo cual afecta en forma convergente las expectativas. En lo que va del año, el BCRA acumula un saldo negativo de casi 2,0 mil millones de dólares en sus operaciones de compra-venta de divisas con el sector privado, guarismo que compara con balances positivos de 2,0 mil millones en igual período de 2021 y de 200 millones en 2022.

En febrero se completaron tres meses consecutivos con importaciones oscilando en el andarivel de los 5,0 mil millones de dólares, un 24 % por debajo del promedio de 2022. A las dificultades para producir por la falta de insumos, se agrega ahora un fuerte desaliento a la inversión.

La combinación de restricciones a importar y una brecha cambiaria que coquetea con el 100% tiene consecuencias: los precios mayoristas de productos importados registraron en febrero una variación de 9,2 % mensual y el anualizado del trimestre móvil alcanzó el 172,2 %, que compara con el 101,4 % del IPC.

Entre los anuncios de esta semana figura también la decisión de remover regulaciones que actualmente impiden a las empresas acceder al tipo de cambio oficial para pagar importaciones si, en paralelo, han recurrido al CCL o al MEP.

Por este camino, podría llegarse a una instancia en la que se habilite a las empresas a usar esos
mercados para acceder a dólares libres y pagar importaciones para las que no estén disponibles divisas a valor oficial.

Es decir, sólo como conjetura, el gobierno podría estar sembrando semillas para un eventual
desdoblamiento cambiario, dentro del paquete de medidas que acaban de conocerse.

Primicias Rurales

Fuente: IERAL- Fundación Mediterránea. Informe de Coyuntura

Agónica crónica de una tambera federada… O una historia de supervivencia en un país de locos

Agónica crónica de una tambera federada… O una historia de supervivencia en un país de locos

Por Marisa Boschetti (*)

Buenos Aires, 6 de marzo (PR/23).- Septiembre 2022. El gobierno instauró el “dólar soja 1”. Desde las entidades les advertimos a los funcionarios que era un error. Efectivamente, desestabilizó a la producción tambera. Días después, el gobierno dijo que “no había previsto el desequilibrio que iba a ocasionar en nuestra actividad”. Nosotros seguimos peleándola en el tambo para salir adelante.

Noviembre de 2022. Anuncian una nueva edición del dólar soja. Nuevamente reclamamos al gobierno (tanto al ministerio de Economía como a la Secretaría de Agricultura y Ganadería). Finalmente, el 25 de noviembre informaron que iban a implementar una ayuda para aminorar el impacto en el sector y dar una ayuda al productor de hasta 5.000 litros diarios. Así comenzó la dulce espera… y como siempre decimos, el tambo hay que hacerlo igual.

Diciembre de 2022. Se ven claros los efectos nocivos que trajo para los productores reales la implementación del dólar soja 2: subieron los precios de los alimentos y los arrendamientos, mientras seguimos padeciendo los efectos de una sequía que nos consume y sigue sin darnos tregua.

Enero de 2023. Los funcionarios anuncian con bombos y platillos en Villa María el tan popular Programa Impulso Tambero. Por supuesto, había que inscribirse, ¡¡¡como si no supieran cuantos y quienes somos!!! Nos preguntamos, ¿no pensaron en sacar los datos de la liquidación única? Por supuesto que no. Pero después sí se acordaron que existía ¡¡¡y lo usaron para cruzar los datos de los inscriptos!!!

Más tarde se abrió la inscripción… ¡Llegó el día! ¿Qué pasó? La página no funcionaba. O, mejor dicho… funcionaba selectivamente, porque no nos permitía anotarnos en el Programa; pero sí para obligarnos a inscribirnos en el Ruca para poder comprar alimento para nuestros rodeos.

Y llegamos a ¡¡¡marzo!!! Los tamberos seguimos esperando que se realicen los depósitos. Por supuesto, y desgraciadamente, la inflación ya nos achicó en un 20% el aporte, lo que significa poder comprar mucho menos alimento, menos insumos, menos medicamentos, menos…. menos… menos….

Tanto tiempo para generar el pago para los productores es inentendible. Como tambera cordobesa, me pregunto si también tendrán estas demoras en cobrar los sueldos de los funcionarios ¿O a ellos les llegará el dinero en tiempo y forma? Seguramente sí, porque ellos están en el sistema de cobros, mientras que los productores estamos en el sistema de “siempre ponen”, somos los eternos aportantes. Ahí sí figuramos, para que nos envíen demandas, nos intimen, nos inicien juicio o nos embarguen las cuentas.

Y me sigo preguntando, ¿quién es el responsable de ejecutar este Programa? Tenemos que contar con nombres y apellidos para saber a quién tenemos que reclamar. Porque si no, pasa lo que sucede ahora. Se tiran la pelota de uno a otro y en el medio queriendo atajar alguna estamos los tamberos desesperados, sin ninguna contención y mucho menos acompañamiento…. en la misma soledad que produjimos en los últimos años, vamos desapareciendo lenta y silenciosamente. Por desgracia, nuestra voz no es escuchada ni nuestra producción valorada. Si no, no estaríamos atravesando esta situación; seríamos un sector con herramientas para hacerle frente a la crisis que se está viviendo.

¡¡¡Llegó marzo con intervención del gobierno en el precio al productor y con rumores de un posible dólar soja 3!!! Pero este mes también tiene al día 13, fecha que puso nuestra querida Federación Agraria Argentina como fecha límite para que los anuncios y las promesas se efectivicen, o se avanzará en alguna protesta. Y en ese caso, todos los productores nos tenemos que manifestar. Hay que participar y expresarle a toda la sociedad lo que nos pasa, porque de nada sirve quedarnos en la queja, tranqueras adentro, echando culpas a los demás y dejando solos a los únicos que hoy le ponen el hombro a nuestro reclamo, que son las entidades del campo. Ojalá esta vez sea distinto y realmente cumplan. Si no, tendremos que hacernos oír.

(*) Productora tambera de Alicia, provincia de Córdoba. Secretaria de Finanzas de FAA y referente de lechería de la entidad.

Contacto: Marisa Boschetti (15) 3533 45-9349

Primicias Rurales

Fuente: Federación Agraria Argentina

 

Artana: “En Argentina, el tipo que quiere vender al exterior gana mucha plata si contrabandea”

Artana: “En Argentina, el tipo que quiere vender al exterior gana mucha plata si contrabandea”

El economista Daniel Artana, partidario de políticas de shock.

El economista Daniel Artana, partidario de políticas de shock.Foto: NA/Juan Vargas.

Buenos Aires, 27 febrero (PR/23) — El economista jefe de la fundación FIEL Daniel Artana está convencido de que la Argentina podría “tener un período de alto crecimiento por varios años”, aunque como punto de partida de ese proceso es indispensable que se lleven adelante “reformas estructurales” que permitan apuntalar una expansión de la actividad económica, la productividad y la generación de empleo formal formal. En este sentido, recomienda lisa y llanamente políticas de shock.

En esos términos se expresó durante una entrevista concedida a NA en su oficina del sexto piso de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) en la avenida Córdoba al 600, en la ciudad de Buenos Aires. Allí, Artana remarcó que la actual situación es “insostenible” y agregó: “Hoy tenemos una economía de bajo crecimiento y alta inflación y esa es una economía horrible, con niveles de informalidad y pobreza que son altísimos”.

También sostuvo que para maniatar el persistente aumento del costo de vida que soporta el país se requiere una “política monetaria dura” y si bien valoró la gestión del ministro Sergio Massa al frente al Palacio de Hacienda, consideró que “no tiene hoy un plan o un programa económico con suficiente apoyo político de la coalición de Gobierno como para lograr una meta tan ambiciosa como la que él dijo en material de inflación”.

Durante su charla con Noticias Argentinas, Artana pronosticó que “no va a ser un año fácil” 2023, lamentó la “adicción al populismo” que, según su opinión, suele demostrar “una parte importante de nuestra dirigencia política”, lo que redunda en un “déficit fiscal crónico”, e insistió especialmente en la necesidad de implementar grandes reformas y desarmar el cepo cambiario: “Vos no podés tener un país en donde el tipo que quiere vender al exterior gane mucha plata si contrabandea. Hay algo que está mal”. Además, estimó que es poco probable que la Argentina pueda cumplir con la meta referida a las reservas del Banco Central prevista para este año en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

A continuación, un resumen de la entrevista:

NA – ¿Cómo evaluaría la situación económica actual y con qué perspectivas el país afronta este año electoral 2023?
DA – Hoy tenemos una economía que recuperó todo lo que había perdido en la pandemia, pero que desde mediados del año pasado empieza a mostrar una leve caída en la actividad económica, más marcada en construcción y más suave en industria y en el PBI general. En un contexto en donde el año pasado la inflación se aceleró y alcanzó el 95%. Hoy eso está todavía más complicado porque el Gobierno tiene una posición de reservas en el Banco Central muy frágil.
Tenemos una coyuntura complicada y además tenemos la transición electoral. La impresión que tenemos nosotros es que el cóctel de bajas reservas, sequía y transición electoral hacen que la economía este año seguramente tenga una recesión moderada –nosotros proyectamos un 1% de caída– y que la inflación se mantenga en niveles tan altos como los del año pasado o que incluso puedan subir un poco.
Lo que ocurre es que existen distintos desafíos, el Gobierno si bien ha mejorado un poco los números fiscales el año pasado, enero le volvió a dar mal, eso genera alguna presión sobre la renovación de la deuda. Ahí el Gobierno tiene problemas para renovar, monetiza y esa monetización genera problemas en la brecha, en la tasa de inflación. Así que no va a ser un año fácil este año.

NA – ¿Es posible vislumbrar una luz al final del túnel en este contexto?
DA – Argentina tiene hoy una oportunidad única, lo que pasa es que en parte la hemos malgastado. Cuando uno mira la relación entre precios de exportación y precios de importación, Argentina ha tenido el año pasado el mejor año de las últimas cuatro décadas en términos de intercambio. Y eso a pesar del shock energético. Entonces, si no fuera por las trabas autoinfligidas del control de cambios y otras decisiones de política económica que desalientan la inversión privada, Argentina tiene hoy ventajas comparativas en la producción de cosas que el mundo está demandando con desesperación: tiene un potencial en energía fenomenal, un potencial en el litio fenomenal, el potencial que históricamente ha tenido el campo en un mundo que demanda alimentos y después tiene un potencial que lo ha venido desarrollando en los últimos 10, 15 años que es la economía del conocimiento, que es otro sector con un crecimiento fenomenal del empleo, y otra cosa que viene creciendo muy por arriba del promedio mundial es la actividad del turismo, con la excepción de la pandemia.
Entonces teniendo tantas oportunidades, se necesita mucha mala praxis para que a la economía no le vaya bien. Ahora eso estaba disponible en otros momentos de la historia argentina y lo hemos desperdiciado, ya sea por populismo o por poner el foco en el cortísimo plazo. No le hemos podido dar a la inversión señales de respecto a las reglas de juego básicas.

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NA – ¿Qué se necesita para que el país pueda aprovechar ahora estas oportunidades que se le presentan? Básicamente, para que la economía empiece a crecer de manera sostenida.
DA – Si la Argentina hace las reformas estructurales, la economía puede crecer. Más cuando ahora tenés estas oportunidades que te da el mundo. Con reformas estructurales, Argentina tiene la posibilidad de tener un período de alto crecimiento por varios años. Ahora, ¿cuál es el gran problema de la Argentina? ¿Por qué no consolida sus procesos de crecimiento? Por la gran volatilidad macroeconómica. Porque tenemos una fragilidad que nos lleva cada tanto a grandes devaluaciones, a grandes defaults de deuda y eso está asociado a un Estado que ha sido crónicamente insolvente, desde hace muchos años.

NA – ¿En qué deberían consistir esas grandes reformas?
DA – Yo creo que existen dos tipos de reformas estructurales, las que son necesarias para lograr que el fisco sea solvente, y ahí tenés reforma del Estado, reforma previsional, reforma tributaria -porque yo creo que el sistema tributario que tiene Argentina es muy nocivo-, reforma de las empresas públicas, reforma de la relación Nación-provincias. Es decir, tenés una cantidad de cuestiones que son necesarias para que el Estado nacional sea solvente. Porque hoy tenés a las provincias relativamente bien fiscalmente, los municipios casi por definición también y al Estado nacional, con agujero importante. Y después reformas estructurales en todo lo que tiene que ver con la asistencia social, que se maneja con criterio político y no profesional.
Y después tenés reformas estructurales que hacen al crecimiento de largo plazo y al crecimiento del empleo de largo plazo. Y ahí que aggiornar la cuestión laboral. Todas las dimensiones en las que uno mida las regulaciones laborales están mal en Argentina. Acá donde mirás hay problemas. Cuando vos comparás a la Argentina con otros países en índices de competitividad, Argentina está muy mal.

NA – ¿Por qué esas reformas no se han realizado hasta el momento en la Argentina? ¿Quizá porque la política teme pagar un alto costo si avanza con ese tipo de medidas?
DA – ¿Por qué no se hacen estas reformas estructurales? Porque en general detrás de cada una de estas ineficiencias, hay algunos que ganan, a expensas del conjunto. Entonces no es fácil avanzar en estas reformas estructurales, ni acá ni en otros países. Pero, el problema es que cuando vos tenés una decadencia económica de siete u ocho décadas, es bastante claro que así como vamos, la cosa no va. Además, sumarle eso la natural tendencia de buena parte de nuestra dirigencia política a hacer populismo. Entonces se pone toda la energía mirando nada más lo que va a pasar en el corto plazo, exagerando la semana que viene o las elecciones que vienen, y sacrificando el largo plazo. Esa adicción al populismo, que se termina traduciendo en un déficit fiscal crónico, es la que te genera esa volatilidad y ese costo en términos de crecer. Hemos tenido una capacidad de destruir en lugar de generar valor.
Hay una parte importante de nuestra dirigencia política que tiene esa tendencia, ese sesgo al cortoplacismo exagerado. Es una responsabilidad bastante global de la dirigencia política, pero el kirchnerismo se ha destacado por… A veces se enojan conmigo, pero yo digo que para el kirchnerismo dos más dos es cualquier cosa menos cuatro. Si vos negás cosas obvias, ahí es mucho más difícil.

NA – ¿Cómo evalúa la gestión de Massa como ministro de Economía? ¿Es posible alcanzar la meta inflacionaria que se propuso, llegar a abril con un 3 adelante en la variación mensual?
DA – Primero hay que darle el mérito a él y a su equipo económico por haber logrado reducir el gran ruido que se había generado con el recambio del año pasado, cuando tuvimos tres ministros de Economía en un mes. Ahí empezó a tratar de encauzar el programa con el Fondo, que iba a un incumplimiento importante. Hay que darle el mérito ahí, más allá de que hay mucho de instrumento transitorio, pero logró bajar la presión y mejorar bastante la tendencia fiscal. Nosotros veníamos sufriendo las consecuencias del «Plan Platita». Él tuvo el mérito de empezar a ordenar eso y ha tratado de encauzar la relación con el Fondo Monetario para tratar de sacar un ruido de la economía.
Ahora, no tiene hoy un plan o un programa económico con suficiente apoyo político de la coalición de Gobierno como para lograr una meta tan ambiciosa como la que él dijo en material de inflación. La economía argentina tiene mucha inercia inflacionaria y para romper eso necesitás un programa económico más contundente del que hoy la política permite en la Argentina.
La inflación es un fenómeno monetario cambiario al final del todo, más allá de que pueda tener otros motivos puntuales. Para bajar la inflación se necesita una política monetaria dura. Y en la Argentina a veces se cuelgan de cualquier cosa para justificar el déficit financiado con emisión, yo digo, bueno, queremos desafiar la ley de gravedad… así nos va.

NA – ¿Qué ganó la Argentina con su último acuerdo con el FMI? En medio de un contexto de sequía y guerra en Ucrania, ¿podrá el país cumplir con las metas previstas para este año?
DA – No acordar con el Fondo significaba ir a un default con el Fondo, lo que hubiera agravado la corrida de los activos en pesos y te hubiera generado una brecha cambiaria enorme. Ya cuando se coqueteó con eso en algún momento, yo creo que el ala dura del kirchnerismo terminó entendiendo que si no arreglaban con el Fondo el default iba a ser costoso, o sea no es gratis. Entonces se logró un acuerdo bastante light, en el cual te prestan para pagarles lo que les debes y te dejaban 4.000 millones de dólares adicionales. Este Gobierno se endeudó con el Fondo en 4.000 millones de dólares adicionales. Ese dinero se cobró al principio y ya se lo gastaron.
Esas metas que son relativamente laxas, fiscales, de reservas y de financiamiento monetario del déficit se cumplieron el año pasado, pero este año luce difícil. Sobre todo la meta de reservas, porque vos tenés que acumular reservas por alrededor de 5.000 millones de dólares, en lo que va del año se han perdido creo que 2.000 millones y no tenés muchos más conejos de la galera para ir sacando. Ahora el zapato aprieta por todos lados. Yo creo que no van a cumplir la meta de reservas. El argumento del Gobierno va a ser, «Tengo la sequía, tengo la guerra en Ucrania, mirá lo que me pasó». Por ese lado puede tener una explicación sobre por qué no va a llegar a cumplir esa meta.

NA – Este es un año electoral y en la Argentina podría producirse un cambio de Gobierno en diciembre próximo. Ya en la campaña se habla sobre cómo torcer el rumbo de la economía y sobre todo de la inflación, qué es más conveniente, el shock o el gradualismo. ¿Usted de qué lado se ubica de ese debate?
DA – Yo prefiero el plan más contundente, prefiero el shock, porque si no este país no tiene el futuro que podría tener, o sea vas a depender siempre de la suerte y a seguir subestimando tu potencial en todas las áreas de las que hablamos antes. Hoy tenemos una economía de bajo crecimiento y alta inflación y esa es una economía horrible, con niveles de informalidad y pobreza que son altísimos. No creo que eso sea sostenible. Lo que te dicen, «¿Cómo armás la sostenibilidad política de un programa de shock?» también me tienen que explicar cómo armamos la sostenibilidad política de largo plazo si no hacemos nada. Argentina ha tenido un crecimiento de la pobreza fenomenal, no se resuelve el problema de fondo y te dicen que quieren generar empleo formal cuando todo lo que hacen desde la política pública es castigar la creación del empleo formal. Entonces, ¿es sostenible socialmente la inacción de reformas? Yo creo que no. Esto no es más viable. Del arte de la política dependerá cómo se arma un programa que tenga un consenso como para avanzar sabiendo que esto no es un camino de rosas, en el medio vas a tener algunas piedras.

NA – Y para concluir, hablando justamente de piedras, ¿qué debería hacer el próximo Gobierno, ya sea peronista o de otro signo político, para que la Argentina no tropiece dos veces con la misma piedra? ¿En dónde debería enfocar sus energías en lo inmediato?
DA – Bueno, es un poco lo que veníamos hablando, la continuidad de lo actual no es sostenible. Lo que tiene que resolver la política es cómo sacamos de la discusión electoral la solvencia fiscal, que no puede estar expuesta a los vaivenes electorales. En la Argentina se tiene que resolver el tema fiscal, eso requiere una solución técnica y política, y lo que no se puede es patear el problema, porque a la larga siempre vuelve.
La presión tributaria argentina sobre el sector formal de la economía es altísima y no hay mucho margen para ir por ahí. Tenés que tener una agenda de productividad y una estrategia para desarmar el cepo. Vos con este cepo cambiario es muy difícil tener inversiones. Te genera una cantidad de distorsiones. Vos no podés tener un país en donde el tipo que quiere vender al exterior gane mucha plata si contrabandea. Hay algo que está mal, las señales tienen que ser para las actividades lícitas, que ganes plata haciendo las cosas dentro de la ley. Hoy dentro de la ley tenés un tipo de cambio artificial oficial y después te cobran retenciones, entonces les das un incentivo fenomenal para que los tipos salten el cerco. Un país con una brecha cambiaria como esta es difícil que funcione bien. Te da una ventaja, sí, tenés todos los pesos atrapados en un gran corralón, pero no se puede vivir en la anormalidad. Esto no se puede sostener durante muchos años.

Primicias Rurales

Fuente: Noticias Argentinas

 

Triste, solitaria y ¿final?

Triste, solitaria y ¿final?

Por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 878)

“Toda dictadura, sea de un hombre o de un partido, desemboca en las dos formas predilectas de la esquizofrenia: el monólogo y el mausoleo” Octavio Paz

Buenos Aires, 26 de febrero (PR/23) .- Cristina Elisabet Fernández debe estar rumiando sus penas allá en su sureño lugar en el mundo mientras huele las calas recién plantadas en su jardín. Y no es para menos, ya que la semana no pudo traer peores noticias para sus aspiraciones políticas y, en el fondo, sumamente personales. Para una persona ya anciana, que carece por completo de amigos y que sabe cuánto la odian inclusive aquéllos que de ella dependen por el destrato permanente al que han sido sometidos desde siempre, que no tiene siquiera la posibilidad de tomar un avión comercial, ir al cine o comer en un restaurant, debe ser una experiencia casi letal.

Estela de Carlotto, Presidente de Abuelas de Plaza de Mayo, que tantos favores y miles de millones de pesos debe al kirchnerismo, se opuso a que la sesgada recordación del golpe de Estado de 1976 fuera usada por La Cámpora para reclamar contra una inexistente proscripción y, a la vez, aprovechar la masiva concurrencia de la izquierda para ocultar su nulo poder de convocatoria; nadie la acompañó cuando fue condenada por ladrona y, pese a contar con todo el aparato y el dinero del Gobierno para movilizar a la tropa, no hubo acto alguno para protestar contra esa falsedad. Claramente, el kirchnerismo necesita el nombre de Cristina Fernández en las boletas electorales, aún cuando sea solamente como candidata a Senadora, para traccionar votos. Creo que así será, aunque se vea obligada a retractarse del histérico renunciamiento que formuló al dictarse la sentencia penal en su contra; si no lo hiciera, quedaría a tiro de los Tribunales, a los que ataca sin tasa ni pausa con movimientos tan inmundos como el simulacro de juicio político a los miembros de la Corte.

La otra noticia, aún más grave para su imagen al interior del Frente de Todos (FdT), fue el rompimiento de su antes pétreo bloque en el Senado, que se sumó a la actitud de los dieciséis gobernadores que adelantaron las elecciones provinciales en sus feudos para evitar que una previsible catástrofe en las generales nacionales. En este tema caben todas las especulaciones porque la liberación de cuatro de sus esclavos permitiría a éstos aumentar sensiblemente el monto de sus “honorarios” cuando sus votos resulten esenciales para las necesidades del oficialismo; sin embargo, me tranquiliza en ese sentido la presencia en el nuevo bloque de la Senadora Alejandra Vigo, mujer de Juan Schiaretti, Gobernador de la indómita Córdoba. Lo notable fue que, con el Senador Guillermo Snopek (Jujuy) a la cabeza, los ¿independizados? atribuyeron a Alberto Fernández la culpa por su actitud, acusándolo de falta de federalismo, y no a la arquitecta egipcia, que siempre fue una déspota centralista y unitaria.

El Caracol, que sigue negándose a bajar su precandidatura para conservar algo de nafta en el tanque, ha decidido realizar giras proselitistas por el interior del país y, esta misma semana, las extendió a la Antártida, tal vez para buscar el voto de pingüinos más australes. Esa resistencia de parte de alguien que sabe imposible lograr la reelección en estas condiciones de inflación, narcotráfico e inseguridad, y el fracaso de todas las tentativas que realiza el Instituto Patria para doblegarlo y permitirse unificar la candidatura presidencial, me lleva a preguntarme si ambos, ella y él, tendrán disponibles recíprocos “carpetazos”, capaces de neutralizar al contendiente.

Las principales figuras de Juntos por el Cambio (JxC), continúan absortas en la contemplación de sus respectivos ombligos, sin percibir que la situación no permite esperar hasta las PASO de agosto para terminar con la destructiva competencia y tener un liderazgo unificado. A este ritmo, perderá la crucial Provincia de Buenos Aires, amén de otras jurisdicciones en las que ya aparece dividida y los feudales oficialismos conservan sus repugnantes mañas populistas, y comprometerá su fortaleza en el Congreso, indispensable para enfrentar la salvaje resistencia del peronismo cuando no gobierna y el violento accionar de la izquierda trotskista en la calle.

Que a los dos tanques más importantes de JxC –Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta- se hayan sumado inexplicables postulantes a la Presidencia, como María Eugenia Vidal, por ejemplo, resulta descorazonador. Ésta podría representar a la coalición en la Provincia de Buenos Aires, por sus buenos antecedentes como Gobernadora, y tendría muchísimas más chances de triunfar sobre Axel Kicillof que Cristian Ritondo, Facundo Manes o Diego Santilli; es más, si no se le hubiera impedido, en 2019, separar su elección local de la candidatura nacional de Mauricio Macri, es altamente probable que otra hubiera sido nuestra historia.

Porque, a esta altura de los acontecimientos y con Sergio Aceitoso Massa fuera de carrera por su fracaso económico, me parece razonable que nos planteemos las distintas alternativas que nos presentarán las elecciones generales en el ballotage, aún cuando algunas aparezcan hoy como más probables que otras: 1) Bullrich vs FdT (¿Daniel Scioli?); 2) Rodríguez Larreta vs FdT; 3) Bullrich vs Milei; 4) Rodríguez Larreta vs Milei; 5) FdT vs Milei. Así como no tengo dudas acerca de qué elegirán los votantes de JxC en la quinta opción, me pregunto: ¿qué harán los votantes de Milei, muchos de los cuales provendrán del Conurbano empobrecido, ante las opciones 1 o 2? y también, ¿y los fieles al FdT en los casos 3 o 4? En la respuesta que, al final, reciba cada uno de esos interrogantes estará signado el destino de la Argentina.

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Operativo clamor en marcha: el kirchnerismo despliega los peones esperando que mueva la reina

Operativo clamor en marcha: el kirchnerismo despliega los peones esperando que mueva la reina

Máximo Kirchner y "Wado" de Pedro llegan a la reunión del PJ en la calle Matheu el jueves pasado.Máximo Kirchner y «Wado» de Pedro llegan a la reunión del PJ en la calle Matheu el jueves pasado.Foto: NA/Daniel Vides.

Buenos Aires, 19 febrero (PR/23) — El operativo clamor se puso definitivamente en marcha: montado en el relato de la «proscripción» y en el compromiso histórico del PJ de enfrentar y luchar contra ese tipo de injusticias, el peronismo decidió ir a buscar a Cristina Fernández de Kirchner para que participe de manera activa en la próxima campaña proselitista.

Es decir, involucrándose. En la cumbre del Frente de Todos del jueves pasado, los peones del kirchnerismo cumplieron con su trabajo y ahora esperan que mueva la reina, después de que el presidente Alberto Fernández diera el primer paso en el complejo tablero de ajedrez electoral con el que deberá lidiar el oficialismo en 2023, al convocar a la reunión en la sede del Partido Justicialista (PJ).

Un amplio sector del peronismo quiere que Cristina compita en los próximos comicios y en pos de ese objetivo se resolvió en el cónclave celebrado en Matheu 130 en la ciudad de Buenos Aires conformar una «comisión» que, supuestamente, le ofrezca a la ex mandataria ser candidata a presidenta. Mientras tanto, el núcleo duro K pretende que Fernández desista por completo de sus aspiraciones de reelección.

En este contexto, fuentes del albertismo dijeron a NA que aún no está claro si ese grupo de dirigentes, esa llamada «comisión», irá a pedirle a la vicepresidenta que revea su postura, su repentina decisión de bajarse de la contienda electoral de este año, y que finalmente se postule, o bien lo que se busca es «configurar un respaldo sin fisuras de todo el peronismo» hacia su figura, tras el fallo judicial en la causa Obra Pública.

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Está claro que históricamente la proscripción se ha constituido en un factor de lucha para el justicialismo. Pero en este caso, la ex jefa de Estado no se encuentra vetada para participar en las próximas elecciones. Sí pesa en su contra una sentencia de primera instancia que incluye una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, además de seis años de prisión, al haber sido declarada culpable de actos de corrupción. Sin embargo, la condena no está firme y sus abogados defensores aún tienen por delante no una, sino dos instancias de apelación ante la Justicia.

Apenas se conoció el veredicto, la propia Cristina anunció que desistía de competir en los próximos comicios: una decisión quizás apresurada, tomada con las pulsaciones elevadas, que ahora el kirchnerismo pretende maquillar con el relato de la «proscripción», un estado de censura que no coincide con la situación de la ex mandataria, pero que sin dudas ofrece, por su carga simbólica, un poderoso estimulante para que el PJ impulse el operativo clamor que acaba de echar a rodar.

Claro que como primera misión el propio peronismo deberá desacreditar una frase que algunos atribuyen nada más ni nada menos que al ex presidente Juan Domingo Perón -otros aseguran que lo solía decir el emperador francés Napoleón Bonaparte- y que sostiene que «para que algo no funcione, nada mejor que formar una comisión», palabras más, palabras menos. En definitiva, está por verse qué resolverá Cristina en cuanto al rol que desempeñará en los comicios generales que se avecinan.

Unidad del espacio y PASO, la síntesis

Sí parece haberse consensuado en la primera y amplia Mesa Política del Frente de Todos (FdT) del jueves pasado, incluso con la inesperada participación del líder camporista Máximo Kirchner y de su pirotécnico lugarteniente Andrés «Cuervo» Larroque, que los candidatos del oficialismo deben surgir de una PASO, en lugar de ser designados a dedo -por Cristina, obviamente-. Los presentes en la sede peronista de Matheu también coincidieron en que la unidad del espacio es clave para afrontar la convocatoria a las urnas.

«Se asumió el compromiso de terminar con las hostilidades internas y de preservar el frente (el FdT) para poder relanzarlo como herramienta electoral», dijeron a esta agencia fuentes del albertismo. Se trató de una reunión «muy reservada», de unas cinco horas de duración, con una treintena de asistentes y Fernández sentado junto al ministro de Economía, Sergio Massa, y al titular de la cartera de Interior, Eduardo «Wado» de Pedro: ¿en representación del camporismo?

En este sentido, el núcleo duro K -dentro del cual sobresale De Pedro incluso como posible contendiente a la Presidencia de la Nación en las próximas elecciones- plantea que sería «antinatural» que Fernández fuese candidato y busque una renovación de mandato compitiendo en una PASO. Es decir, rivalizando con dirigentes del propio oficialismo en esa primera instancia.

Es más, dirigentes del massismo sostienen una postura similar y por ese motivo el propio titular del Palacio de Hacienda sorprendió días atrás al jefe de Estado al pedirle que defina «pronto» si competirá en los comicios de este año. Ocurre que la participación de Fernández en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) ubicaría a los demás dirigentes del FdT, a los que vayan a enfrentarlo, en la encrucijada de desplegar una campaña crítica del propio Gobierno que integran, buscando erosionar el apoyo electoral del mismísimo jefe de Estado.

Un escenario semejante -e insólito por cierto- podría ser largamente capitalizado por la oposición, esgrimieron algunos de los presentes en la cumbre del PJ. Fernández, mientras tanto, aún deshoja la margarita y coquetea con la posibilidad de lanzarse a una reelección, aunque tal vez a modo de mecanismo de autopreservación, de supervivencia política, da la sensación. Está claro que los números en las encuestas no lo acompañan.

Según pudo averiguar NA consultando fuentes del Gobierno, lo que Fernández plantea es que quiere que gane el FdT, «no Alberto», e incluso comenta entre sus allegados: «Si otro compañero está mejor, yo me bajo». De todos modos, después de todo el ruido interno que acompañó a su gestión a lo largo de más de tres años, el jefe de Estado considera que «el mejor sistema» para dirimir candidaturas es la PASO. No solamente porque fortalece la democracia puertas adentro en el oficialismo, sino porque de esa instancia surge «un ganador» para enfrentar a la oposición en los comicios generales.

La oposición, relegada de la agenda

Asimismo, el propio Fernández le dijo a «Wado» de Pedro que no tenía inconveniente alguno en que «se presenten todos los que quieran» a las elecciones primarias, cuando se reunió para limar asperezas con el ministro del Interior en la Quinta Presidencial de Olivos días antes de la cumbre del PJ del jueves pasado. En ese encuentro, el camporista consideró que no era «natural» que lo enfrente en una PASO como funcionario del mismo Gobierno.

De cualquier modo, es de esperar que si Cristina finalmente decide competir y postularse para la Presidencia de la Nación, el kirchnerismo pretenda que los demás contendientes del FdT desistan de la contienda y sea ella la única candidata. Es más, después de todo lo sucedido hasta el momento, de las constantes turbulencias palaciegas, los reproches en público, las cartas, el fuego amigo y demás, sería propio de una comedia de enredos que la «jefa» del oficialismo vaya a enfrentar a Fernández, a su «Prometeo electoral» de 2019, en comicios internos.

Justamente por eso la militancia K la reclama y le pide que «vuelva»: para solucionar el problema que… la propia ex mandataria creó. ¿O no sería ese el motivo? «Cristina se equivocó con Alberto. Eligió a una persona a la que le quedó grande el cargo», sostuvo esta semana Carmela Moreau, hermana de la presidenta de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau, y que acaba de renunciar a su cargo de asesora en la Jefatura de Gabinete tras la llegada de su ex pareja Agustín Rossi a esa dependencia estatal, en reemplazo de Juan Manzur.

Carmela Moreau se marchó del Gobierno con fuertes críticas hacia la gestión de Fernández, en simultáneo con el desembarco de Rossi en la primera línea de defensa albertista en el Gabinete nacional. El «Chivo» acompañó al mandatario a la reunión del PJ en Matheu y se sumó de inmediato al relato oficialista sobre la presunta «proscripción» a Cristina, en sintonía con otros funcionarios cercanos al Presidente, como su portavoz Gabriela Cerruti. Así, desde el entorno del jefe de Estado buscan tender puentes con el kirchnerismo.

Por su parte, Manzur regresó a Tucumán, donde reasumió como gobernador, y una vez que el peronismo gane los comicios provinciales el 14 de mayo próximo -como todo hace suponer que ocurrirá- está previsto que se zambulla de lleno en la campaña proselitista nacional, ya sin ser parte de la administración Fernández obviamente: según pudo averiguar esta agenciapretende competir por la Presidencia de la Nación este año.

En los últimos días, la agenda del oficialismo y su «rosca» electoral interna acapararon la atención pública y mediática en general, relegando a un papel de reparto a la oposición en la escena política doméstica. Al mismo tiempo, el FdT logró enredar a Juntos por el Cambio en la discusión legislativa sobre la Corte Suprema de Justicia y el juicio político que impulsa el Gobierno: un debate que el kirchnerismo pretende prolongar en el tiempo, probablemente a modo de «cortina de humo».

Y a propósito de la actividad parlamentaria, ¿logrará sesionar el Congreso al menos en una oportunidad antes de que Fernández inaugure formalmente el 1° de marzo el período legislativo 2023? En el FdT aseguran que sí: se espera que ocurra el martes 28 de febrero, casi con el pretexto de justificar la convocatoria a extraordinarias -y si los números para el quorum cierran-. En pleno año electoral, en el oficialismo ya admiten que el Congreso producirá más ruido que nueces en los próximos meses, con motivo de las fricciones con la oposición.

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Fuente: Noticias Argentinas