Más y mejor trabajo independiente para el futuro

Más y mejor trabajo independiente para el futuro

Buenos Aires, 8 noviembre (Especial para NA) –Nos toca vivir en la era del cambio y la incertidumbre. El Covid-19 no será una rareza. La dinámica del mundo supone Cisnes Negros.

Disponemos de datos, tecnologías y conocimientos para anticiparnos. Y lo hacemos en muchos casos. Pero nunca seremos infalibles frente a todo lo difícilmente predecible.Construir sistemas antifrágiles, es decir capaces de no romperse y adaptarse a las circunstancias, es una de las capacidades a desarrollar.

El trabajo humano está en plena transformación. Muchas preguntas abiertas hacia adelante. Se impone la necesidad de construir un sistema innovador de trabajo independiente, sin dependencia en organizaciones públicas o privadas. Negarlo es necedad o voluntarismo.
La evidencia muestra que el trabajo independiente crece a tasas mayores que el dependiente. Pero hay mucho por diseñar, reparar y organizar para convertirlo en una fuente de oportunidades masiva y de calidad.

Lo primero es comprender que las fuerzas que lo impulsan son mucho mas que episodios temporales. La constante incorporación de tecnologías en procesos productivos conlleva inexorablemente automatización de tareas.
Se requieren menos horas humanas para producir todo lo que consumimos, pero se generan nuevas tareas cada vez más vinculadas a servicios.

Lo que «hay que hacer» en un trabajo cambia de naturaleza, adopta formas de valor agregado intangible y requiere más carga de habilidades cognitivas y sociales no rutinarias.
Esta lógica «as a service» reduce los incentivos hacia las estructuras de personal bajo nómina y favorece la prestación en formas independientes y flexibles.

Pero hay mucho más: la economía digital amplifica las posibilidades de emprendimientos de pequeña escala; las sociedades son cada vez más complejas y diversas, albergando infinitos segmentos de necesidades a cubrir; las disciplinas y campos de desempeño se recrean y multiplican todo el tiempo (bienestar, educación, prevención, esparcimiento, etc).
La economía de bajo contacto a raíz de la Pandemia dispara el trabajo remoto y por cuenta propia en comunidades más pequeñas y se registra un creciente aspiracional a trabajar con mayor libertad y flexibilidad, especialmente en las nuevas generaciones.

Todo ello converge en mayores incentivos hacia el trabajo en modalidades independientes.
El desafío para la construcción de futuro es llevar todo esto a un sistema de trabajo independiente sensato, progresista y masivo.

El cuentapropismo precario y la llamada gig economy (changas) no tienen por qué ser el principal resultado de semejante movimiento.
Son múltiples las formas de trabajo independiente que podemos regular y promover de forma inteligente: oficios, envíos y encargos, pequeñas tareas, prestaciones basadas en habilidades, profesionales, especialistas en proyectos, emprendedores de negocios, vendedores vía e-commerce y catálogos, etc.

Y debemos hacerlo antes de que los efectos asimétricos de las transformaciones en marcha sigan amplificando la desigualdad social.
Para lograrlo es vital construir acuerdos y estrategias que respondan con éxito a los siguientes desafíos:

– Evangelización: la expansión del trabajo independiente significa un cambio cultural, no puede ser decretado. Promover sus virtudes y posibilidades, asumir sus riesgos y divulgar sus características y opciones es una tarea de amplio y sostenido alcance. Mientras los discursos públicos sigan anclados en la recreación del trabajo industrial tradicional (que no llegará), la tarea será lenta y sinuosa.
– Educación: no hay futuro del trabajo sin expansión y recreación de la educación. Más aún, para capitalizar las tendencias hacia el trabajo independiente. Es determinante acertar en la formación de habilidades técnicas, cognitivas, digitales y emocionales en todos los niveles educativos para empoderar a las personas hacia las oportunidades de desempeño flexible.

– Regulación: independencia laboral no es igual a desamparo. Necesitamos pensar fuera de la caja, superar prejuicios y construir sistemas de organización y protección del trabajo independiente. Nada impide imaginar nuevos mecanismos de seguros médicos, vacaciones y aportes jubilatorios para trabajadores flexibles.
– Organización y sistemas de apoyo: vivir sin sueldos no es cuestión sencilla. Pero hay un mundo de posibilidades para descubrir. Cooperativas, plataformas tecnológicas, nuevas modalidades de empresas, políticas públicas, etc. pueden agregar mucho valor al florecimiento del trabajo independiente de calidad.

Sistemas empáticos y modernos pueden acompañar a las personas hacia ese mundo de mayores riesgos y recompensas.
– Tecnología: como en todos los campos de futuro, no podemos pensarlos sin un inteligente uso de ella. Aplicaciones, dispositivos y conectividad ubicua ayudarán a generar condiciones propicias para el trabajo independiente, en materia de fluidez de prestaciones, arbitrajes entre oferentes y demandantes, medios de transacciones y pagos, reputaciones y desarrollo de clientes, etc.

En Estados Unidos solo el 8.4% del empleo está en el sector industrial y más del 35% de la fuerza laboral ya trabaja en forma independiente. En China, el Marketplace Taobao.com ha potenciado a los comerciantes que producen bienes, productos agrícolas y artesanías, generando más de 1,3 millones de empleos en comunidades rurales.
Mientras que en Argentina, sólo el 23% de trabajadores son no asalariados, y más de la mitad del 77% restante que trabaja en relación de dependencia lo hace en el sector público.

La población económicamente activa es sólo del 38%, lo que significa que casi 18 millones de personas son inactivos (no tienen trabajo ni lo buscan).
Así, la expansión del trabajo independiente será inevitable en Argentina durante los próximos años.

El progreso tecnológico y la innovación económica y social pueden llegar a toda la sociedad y no sólo a minorías mejor equipadas, pero requiere acuerdos y nuevos modelos para el Siglo 21.
El trabajo independiente será parte central de nuestras vidas, pero su calidad e impacto futuro requiere coraje y decisión hoy.

(*) Director del Observatorio del Futuro de la Universidad Siglo 21.

Primicias Rurales
Fuente: NA

Entre la China y la Niña…

Entre la China y la Niña…

Escribe Susana Merlo

Buenos Aires, 5 noviembre (PR/20) — Lejos de una alusión a sendas féminas; o a alguna opción tal vez un tanto folclórica de vaya a saber qué, el planteo se refiere a las dos fuerzas más poderosas que hoy están rigiendo la suerte y el futuro de la agroindustria local.

Igual de fuertes, y también de peligrosas.

De hecho, la irrupción volcánica del gigante asiático en el mercado mundial, que hasta ahora no parece tener techo, conmovió los cimientos mismos del comercio, y con la fuerza de sus más de 1.500 millones de habitantes, de su crecimiento ininterrumpido, y de su apertura económica, fue cambiando hábitos y estilos, imponiendo simultáneamente sus gustos y condiciones.
Argentina, aunque había comenzado a prepararse ya en los ´90, no podía estar lista para semejante coloso, y lo sufrió el año pasado cuando sobre los últimos meses repentinamente los chinos se retiraron del mercado de carne vacuna, en el que venían arrasando con todo lo que se le ponía delante; le suspendieron las prefinanciaciones a sus propios importadores, y hasta se dieron el lujo de dejar varios buques cargados flotando a la deriva en algunos de los mares, sin destino definido.

También hubo un baño de realismo cuando ante la aparición de un brote de Peste Porcina, liquidaron un tercio de su piara (más de 200 millones de cabezas), para terminar con la enfermedad y volver a comenzar la producción de su principal proteína de consumo.

Se volvió a tomar conciencia de esa potencia asiática en los primeros meses de este año cuando la enfermedad originada justamente en una de sus provincias por el Corona Virus, al margen de generar la primera pandemia del siglo XXI, “paró” el comercio internacional y lo dejó unas semanas stand by hasta que paulatinamente fue recomenzando la actividad, adaptando las condiciones a la nueva realidad.

El hecho es que en materia agroindustrial, el crecimiento económico chino que ya lleva varias décadas, implica el ingreso a la clase media de cientos de millones de personas por año, que lo primero que hacen es comenzar a comer más y mejor….

La demanda de alimentos tensó la cuerda internacional y todo comenzó a moverse al ritmo que ellos marcan, con su poder de compra (en general alto), y con la fuerza imparable de volúmenes que hasta parecen ilimitados. La única restricción es la que ellos mismos imponen, por ejemplo en precios, pero para que no les desborde la inflación, no porque no puedan pagar más. Los ejemplos abundan, como el de la carne de vaca que prefieren a la de novillo, pero que casi la pagan al mismo nivel; o los U$S 120 más por tonelada que le pueden aplicar al maíz comprado afuera, respecto al que tienen en la plaza local, y así sucesivamente.

Nadie se puede negar a tanto.

Sin embargo, el riesgo no es menor. Por caso, hoy China representa más del 70% de las exportaciones totales de carne vacuna local y, por ende, su poder comercial es enorme, y directamente proporcional a la dependencia que le genera a la Argentina en ese mercado.

Cuando entra China en un mercado, aún en Estados Unidos, conmociona las bases mismas de esa plaza como ocurrió recientemente cuando en unas pocas horas compró cerca de un millón de toneladas…¡de sorgo!, convirtiendo a este grano en la estrella de la temporada, algo impensado a principios de año.

Aprender a negociar con semejante gigante no será tarea fácil, y encontrar los mecanismos de cobertura para semejantes volúmenes menos….
La otra gran fuerza que desvela a los productores locales en esta temporada es mucho más cercana, más conocida, y definitivamente ingobernable: el clima.

Después de un otoño-invierno seco, que ya definió un recorte de al menos 4 millones de toneladas de trigo, por debajo de lo que se esperaba al comenzar la campaña 20/21, ahora las perspectivas más generalizadas hablan de una Niña (como se conoce al proceso que genera seca en esta parte de Sudamérica) que, aunque tal vez suave, se puede prolongar hasta el próximo otoño, lo que seguiría afectando la evolución de los cultivos de verano como el girasol, el maíz, o la soja, siempre más rústica y con mayores márgenes.
Por supuesto que los precios internacionales fortalecidos, van a compensar buena parte de las pérdidas (para el país, y para los productores que logren cosechar algo), y siempre y cuando la situación climática no se agrave demasiado, pero los volúmenes totales de las exportaciones van a registrar un fuerte retroceso, partiendo de una cosecha que se podría ubicar en no más de 120-122 millones de toneladas.

Si a este escenario se le agregan entonces los condimentos locales, como la inestabilidad, la inseguridad jurídica, las marchas y contramarchas oficiales, la irrupción de nuevas medidas (muchas veces descolgadas del resto), etc., entonces se podrá concluir que la producción agropecuaria ya pasó a reportar en el grupo de las actividades insalubres, y de altísimo riesgo…

Primicias Rurales

Fuente: Campo.2.0

La irrupción tecnológica en los sistemas alimentarios post pandemia

La irrupción tecnológica en los sistemas alimentarios post pandemia

Por Paola Campbell*.
Buenos Aires, 4 noviembre (Especial para NA) — Si bien el compromiso asumido por la reducción del hambre, la mal nutrición, la huella del CO2 y la asimetría tecnológica son explícitos en los documentos y disertaciones ante organismos globales, año tras año las desalentadoras cifras vienen dando prueba de lo complejo y de las grandes dificultades encontradas a la hora de dar cumplimiento a esos objetivos.
Desde conflictos, fenómenos meteorológicos extremos (incendios), cambio climático y otras problemáticas difícilmente predecibles como la pandemia desatada por el COVID-19, no solo echan por tierra todo intento en la lucha por mejorar la calidad alimentaria de las personas, sino más bien todo lo contrario.
Vienen a empeorar toda perspectiva económica llevando a que un número cada vez mayor de personas se vean obligadas a reducir la cantidad y la calidad de los alimentos que consumen.
De hecho, tal como se menciona en el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) titulado «El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo», una de las principales razones por las que existen millones de personas padecen hambre, inseguridad alimentaria y malnutrición es porque no se pueden permitir afrontar el costo de consumir alimentos saludables.
Las interrupciones del consumo de alimentos y la falta de ingresos derivado de la pérdida de las fuentes de trabajo, más ahora por el Covid-19, hacen que hogares de todo el mundo se enfrenten a mayores dificultades para acceder a alimentos saludables, restringiéndose aun más el acceso de la población más pobre y vulnerable a una alimentación de calidad nutricional.
El agravamiento del cuadro socio-económico derivado del aislamiento preventivo y obligatorio por el contexto pandémico, hizo aún más evidente la necesidad de adoptar medidas transformadoras de los actuales sistemas alimentarios, tal como es el caso del lanzamiento de la plataforma E-LEVENC que propone ser la primera vidriera virtual agroalimentaria.
Apoyar a los pequeños y medianos productores de alimentos, las agriculturas familiares y comunidades de pueblos originarios para que los alimentos nutritivos lleguen a los mercados a precios mas bajos; garantizar que las personas tengan acceso a estos mercados de alimentos y hacer que las cadenas de suministro de alimentos funcionen en favor de las personas mas vulnerables, podrían ser algunas de las medidas a implementar para contrarrestar los efectos de la pandemia.
Reducir el costo de los alimentos nutritivos, promoviendo el consumo por cercanía, conlleva no solo a que las ingestas saludables sean accesibles a todas las personas sino también representan una fuente de trabajo digno pago que mejora y asegura a su vez su propia seguridad alimentaria.
Pero, ¿cómo hacer que los productos de miles de pequeños y medianos productores tengan visibilidad desde el origen y lleguen efectivamente a insertarse en los mercados a precios asequibles?.
En este sentido, la importancia del acceso a Internet como requisito para promover el desarrollo de este sector agroalimentario y su inserción real en la cadena productiva, es indiscutible.
Operando de forma inconexa, o nodos aislados por más tecnificados que ellos se encuentren, las personas, empresas y organizaciones deberán enfrentar grandes barreras y afrontar muchas ineficiencias del sistema para participar en las redes económicas y sociales que caracterizan las sociedades modernas.
Si bien es cierto que hoy en día, los servicios de acceso a Internet pasaron a ser considerados esenciales para el bienestar de los ciudadanos, la inclusión digital para promover la igualdad de oportunidades en el libre juego de mercado y desarrollo socioeconómico de las comunidades, en nuestro país es bajo en los sectores más vulnerables.
En un mundo post pandemia, es importante trabajar para lograr un mercado con igualdad oportunidades entre todos los trabajadores.
(*) Socia fundadora de E-LEVENC.

Primicias Rurales

Fuente: NA

No es solamente China, es el resto del mundo

No es solamente China, es el resto del mundo

Por Pablo Adreani*.
Buenos Aires, 1° noviembre (Especial para NA) — En estos momentos China puede considerarse la punta del iceberg de la demanda mundial de commodities agrícolas en general y de alimentos en particular.
Mucho se ha dicho y escrito sobre que China está barriendo con todo a su alrededor y en la práctica vemos que no es del todo así.
Por ejemplo, en el rubro commodities agrícolas -los principales como trigo, soja y maíz-, China es factor de mercado únicamente en el caso del comercio mundial de poroto de soja. No es relevante en el comercio global de trigo y de maíz.
Esto no quiere decir que no tenga un impacto inicial alcista sobre los precios en Chicago, al aumentar las compras de maíz, soja y trigo de procedencia de Estados Unidos, como ha sucedido en estas últimas semanas.
Veamos algunos números que reflejan nuestro análisis. En estos momentos se proyecta que China importe un volumen total de poroto de soja récord de 100 millones de toneladas, sobre un comercio mundial total de 167,88 millones de toneladas, las compras del gigante chino representan el 60% de ese comercio.
En las exportaciones de soja por país de destino de nuestro país, China es nuestro principal comprador con un volumen de embarques en este año comercial, período Enero-Agosto, de 5,2 millones de toneladas de un total exportado de 6,4 millones, es decir el 81 % de nuestras exportaciones totales.
En el caso del maíz, en el análisis global, las compras proyectadas por los chinos se estiman en un total de 7 millones de toneladas, hay quienes consideran que pueden ser 8 o 9 millones, pero en ambas situaciones no representan más del 5% del comercio mundial de maíz.
Mientras que en lo que hace al trigo, sucede lo mismo, China importará un total de 7,5 millones de toneladas durante el ciclo 2020-2021, el 4% del comercio total mundial estimado en 189,92 millones de toneladas.
Conclusión: China es llamador del mercado pero no es factor de peso en la demanda de trigo y maíz en el comercio mundial.
Nuevamente el COVID-19 irrumpe en el mercado. La segunda ola de contagios por el coronavirus en los principales países de Europa y en Estados Unidos, que llegó a sus máximos niveles en esta última semana, fue el primer disparador de alarma entre los operadores mundiales.
Todas las bolsas se desplomaron, cayeron los precios del petróleo, el oro y terminaron por arrastrar a los commodities agrícolas.
La soja perdió en Chicago 12 u$s la tonelada desde comienzos de semana hasta la jornada del jueves pasado, el maíz perdía casi 8 u$s/ton y el trigo giraba también en baja perdiendo 13 u$s/ton.
La onza troy de oro tampoco se salvó de la baja, ante el rumor de que los bancos centrales iban a salir a vender parte de sus reservas en oro para hacer frente al nuevo pico de crisis que enfrenta la economía global.
Desde el 6 de agosto, cuando la onza troy de oro cotizaba a 2080 u$s, en la jornada de este jueves pasado lo hacía a 1870 u$s, una baja del 10,5% en poco menos de 3 meses, un descenso que anualizado supera el 40%.
Pareciera que en el breve lapso de una semana todos los indicadores de fortaleza de la demanda de bienes, servicios, commodities y alimentos en general se hubieran esfumado.
Mi visión de analista me dice que es lo mismo que sucedió cuando se conocieron los efectos del COVID 19 al comienzo de la pandemia, cuando nadie sabía cómo iba a evolucionar y expandir la misma, y se retrajo la demanda mundial de bienes, servicios , petróleo, alcanzando a los commodities agrícolas. Bueno, está sucediendo ahora.
(*) Consultor de Pablo Adreani & Asociados.

 

Primicias Rurales

NA

Falta liderazgo para conducir la salida de una crisis muy compleja

Falta liderazgo para conducir la salida de una crisis muy compleja

Por Eduardo Fracchia*.
Buenos Aires, 1 noviembre (Especial para NA) — La demanda de mayor liderazgo político al presidente es clara.
Pocos gobiernos comenzaron mal pero pudieron encontrar el rumbo.
Por ejemplo, en el caso de Carlos Menem, influyó por su mala imagen en la primera hiper y fue responsable por una gestión deficiente de la segunda.
Finalmente pudo encontrar un sendero de bienestar con claroscuros, pero pareciera que Alberto Fernández está falto de ideas de futuro, de equipo y de vocación de conducción.
La pandemia es un factor que condiciona totalmente la política porque influye de lleno en la actividad económica.
Un pacto entre los dos espacios políticos para atacar la pandemia en la que venimos perdiendo por goleada, tal como plantea el ex ministro de Salud Adolfo Rubinstein, sería relevante.
El gabinete se observa muy desgastado. Si bien Martín Guzmán representa una figura empoderada, hay mucha expectativa para ver cómo lidera, él no tiene experiencia en gestión de crisis.
Asimismo, y de acuerdo al contexto, sería buena una renovación del equipo.
En el plano político, esta crisis puede desgastar la marca indestructible del peronismo, como le ocurrió a la UCR con el fracaso económico de Alfonsín y De la Rúa.
En efecto, con la devaluación se puede perder gobernabilidad, el gran tema de estas semanas.
El presidente continúa con su estilo ambiguo, de doble discurso, lo cual es un punto importante a tener en cuenta y considerar para los tres años que quedan de gestión, que parecen una enormidad. No existe el albertismo. Fernández, a diferencia de Néstor Kirchner, no quiere construir poder.
Los dirigentes políticos en general, presentan actualmente una imagen bastante negativa, a excepción de Rodríguez Larreta y Vidal, entre otros, que aún miden bien.
A su vez, también está en el escenario político CFK con intervenciones selectivas en la economía y un poder indiscutido por los votos del tercer cordón del conurbano.
La Cámpora, que surgió por la crisis de la 125, está funcionando muy bien, conoce el Estado y ocupa puestos claves.
Es ideológica y atrasa con su reivindicación de lo peor de los ´70.
Quiere llegar al poder en las elecciones de 2023, quizás con su líder apoyado por su madre.
El reciente 17 de octubre fue un acto desaprovechado para renovar la política. Cristina no acudió, no sigue a Perón. Para ella el día clave es el de la muerte de Néstor. El peronismo se estructuró en base al movimiento obrero organizado y ahora los obreros fueron sustituidos en parte por los receptores de planes sociales.
La elección de medio término del año próximo será tensa entre una oposición orgánica, polarizada en parte, con poco para discutir de economía por su mala gestión y un oficialismo debilitado.
Hasta ahora no se produjo un estallido social pero el tema es sensible y ayuda mucho que el peronismo esté en el poder. No hemos tenido los saqueos de 1989 y del 2001. El peronismo es garantía de paz social, aunque se encienden alarmas por la inseguridad y la toma de tierras.
La coalición opositora posee internas, pero básicamente está unida. Es clave para moderar las tendencias autoritarias y bolivarianas de parte del oficialismo. Es importante que la oposición se corra al centro y sea dialoguista.
Ese es el estilo de Larreta que puede ser presidente si fracasa Fernández. Macri volvió a la escena de la opinión pública, admitió errores (más bien poco) y parece que quisiera estar activo en el sistema político.
Los banderazos sin dueño ilusionan a Juntos por el cambio, fue una suerte de rechazo a la 125 en modo urbano.
En definitiva, estamos atravesando un momento muy delicado donde una vez más la política domina por sobre la economía.
Es clave seguir en la línea que señaló en su carta el lunes la vicepresidenta, encontrar líneas de consenso y acuerdo para facilitar la transición de esta crisis sin precedentes.
(*) Director del Área de Economía del IAE Business School, Universidad Austral.

El rol clave del Senasa para la Agricultura Familiar

El rol clave del Senasa para la Agricultura Familiar

Por Mariana Barros*.
Buenos Aires, 28 octubre (Especial para NA) — La Coordinación de Agricultura Familiar del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) se creó en 2014 y desde sus inicios propuso como principal estrategia el trabajo conjunto con las organizaciones que conforman el sector de la Agricultura Familiar Campesino e Indígena (AFCI).
También con las demás instituciones a través de la comisión de trabajo mixta conocida como SENAF (Comisión de Agricultura Familiar del Senasa).
Desde esta mirada entendemos que las problemáticas del sector, con sus múltiples aristas y sus particularidades, deben ser atendidas de manera integral, complementando en territorio las capacidades y competencias de cada una de las instituciones que instrumentan las políticas públicas para la AFCI.
De este modo, no es posible proponer solamente desde Senasa acciones para el tratamiento de los temas sanitarios y de inocuidad sin ver las necesidades reales desde distintas ópticas.
Esta necesaria mirada colectiva conforma proyectos de intervención que responden de mejor manera a la realidad y son una herramienta fundamental para los y las agentes de desarrollo que habitan los territorios y humanizan las políticas públicas.
No es solamente trabajar juntos si no complementarnos, enriquecernos teniendo claro las tensiones que se dan en todo grupo humano en función de los intereses individuales e institucionales que se ponen en juego en la intervención de cada agente.
Así es como surgió «Intervención Sanitaria Oficial en Rodeos Familiares NOA-NEA», una propuesta de capacitación de alcance nacional que apunta a iniciar y fortalecer la implementación y fortalecimiento de equipos de trabajo territoriales en tambos familiares.
En principio, el objetivo general del proyecto es contribuir a mejorar las condiciones de sanidad e inocuidad de la producción lechera de tambos familiares a lo largo de todo el país, asistiendo a los productores para el diagnóstico y eventual eliminación de tuberculosis y brucelosis de sus rodeos productivos.
Mientras que en el caso de los rodeos familiares se presentan distintas dificultades para el cumplimiento de estas iniciativas.
Entre las principales se cuentan el desconocimiento de las condiciones sanitarias de los rodeos, ya que no se realizan de forma organizada ni rutinaria; la dificultad para afrontar el gasto que implica contar con el asesoramiento veterinario; asumir gastos de confección de carpeta sanitaria, envío y procesamiento de las muestras al laboratorio o planificar el saneamiento con el retiro a faena de los animales positivos.
Por otro lado, es fundamental tener en cuenta que ambas enfermedades son zoonóticas y la presencia de éstas afectan al consumidor final de los productos resultantes de estas unidades productivas, pero por sobre todo a la familia productora por la estrecha convivencia con sus rodeos enfermos de cuyos productos (leche fluida, quesos, dulce de leche y ricota, principalmente) también son consumidores.
Con esta primera actividad nos proponemos igualar las condiciones de alcance de los técnicos en territorio de las diferentes instituciones para el trabajo de saneamiento de rodeos familiares, brindando herramientas para la implementación de estrategias en los establecimientos en pos de producciones y productos inocuos, mejorando así las condiciones de comercialización del sector.
En este sentido, hoy, Senasa aporta una plataforma de trabajo online para conformar y fortalecer los grupos operativos, compartir experiencias e ir pensando las acciones.
Así también, se han previsto los insumos necesarios para los muestreos y tuberculización, como la participación de los agentes Senasa locales en los diferentes equipos.
Por otro lado, al tratarse de una propuesta interinstitucional las otras instituciones locales o nacionales con asiento local, aportan sus recursos desde las competencias que cada una tiene en estas unidades productivas.
(*) Coordinadora de Agricultura Familiar del Senasa.

Primicias Rurales

Fuente: NA