La ola de inversiones sigue firme en la industria de la maquinaria, con incorporación de nueva tecnología y ampliación de las plantas industriales

La ola de inversiones sigue firme en la industria de la maquinaria, con incorporación de nueva tecnología y ampliación de las plantas industriales

Buenos Aires, 31 mayo (PR/22) — La ampliación de plantas industriales y la incorporación de tecnología se mantiene en las empresas de maquinaria agrícola.

Las buenas ventas en el mercado de la maquinaria tienen su correlato en las inversiones que llevan adelante las empresas del sector.Desde las compañías más encumbradas, hasta los emprendimientos más modestos, florecen en la industria los proyectos para sumar nuevas tecnologías y ampliar la capacidad de producción.

El proceso arrancó a mediados de 2020 y se consolidó en 2021, con más de 60 proyectos de inversión publicados en Maquinac durante el último año.

La tendencia se mantiene en el arranque de 2022.

En este Informe Especial repasamos del archivo online de Maquinac ® las novedades en materia de inversiones en la industria de la maquinaria en lo que va del año.

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Fuente: © Maquinac.
Cannabis medicinal en Argentina: hay 29 proyectos de investigación y nueva ley que potencia la industria

Cannabis medicinal en Argentina: hay 29 proyectos de investigación y nueva ley que potencia la industria

Por Celina Abud, de la Red Argentina de Periodismo Científico, para Télam

Buenos Aires, 28 mayo (PR/22) –La Ley que regula la industrialización del cannabis, promulgada por el Poder Ejecutivo esta semana, dará un nuevo impulso a las investigaciones, tanto en curso como nuevas, las cuales se sumarán a los 29 estudios sobre las propiedades de la planta y sus derivados que ya fueron aprobados por el Estado en el marco de una norma anterior, que data de 2017.

«La reciente Ley N° 27.669 (denominada Marco Regulatorio para el Desarrollo de la Industria del Cannabis Medicinal y el Cáñamo Industrial) no reemplaza a la anterior (N° 27.350), sino que la complementa», explicó a Télam la bióloga Carla Arizio, coordinadora del Área de Recursos Fitogenéticos del Instituto de Recursos Biológicos del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria).

«De hecho -continuó- en la nueva ley dice expresamente que quedan excluidos del presente marco regulatorio los cultivos y proyectos previstos y autorizados en el marco de la Ley N° 27.350. Esto quiere decir que los proyectos que ya fueron autorizados se van a regir por la normativa por la cual fueron aprobados«.

Dicho de otro modo, mientras que la Ley Nº 27.350 focaliza en la investigación de la planta y sus productos derivados, la norma Nº 27.669 -promulgada esta semana- busca fortalecer y regular la industria que será generada a partir del uso medicinal.

Pero la nueva ley no llega a un terreno desierto: existen al menos 29 proyectos de investigación formalizados en el Ministerio de Salud que focalizan principalmente en estudios sobre la planta, 14 de los cuales se llevan a cabo en convenio con el INTA, el único organismo que estaba autorizado en la Ley N° 27.350.

«Además de los que trabajamos desde el INTA hay otros proyectos conducidos por universidades, provincias, municipios y empresas privadas que pudieron incluirse a partir del Decreto reglamentario Nº 883, de 2020, que habilitaba a otros actores para investigar en cannabis medicinal», indicó a Télam.

Aricio, quien es licenciada en Ciencias Biológicas y doctora por la UBA, recordó que ese Decreto establece que «aquellos proyectos de investigación que no involucren la producción de fitopreparados o análisis de ensayos clínicos pueden llevarse a cabo en organismos de ciencia y técnica, siguiendo reglamentaciones internas».

Además, mencionó que el INTA tiene convenios para realizar proyectos diversos con municipios como Bariloche; provincias como Jujuy; organizaciones como Cannabis Medicial Origen San Juan (Canme), en San Juan; así como convenios con ONGs como Cannabis Medicinal Argentina (Cameda).

La Ley N 27350 focaliza en la investigacin de la planta y sus productos derivados y la norma N 27669 busca fortalecer y regular la industria generada a partir del uso medicinal Foto Maxi Jonas

La Ley Nº 27.350 focaliza en la investigación de la planta y sus productos derivados, y la norma Nº 27.669 busca fortalecer y regular la industria generada a partir del uso medicinal / Foto: Maxi Jonas.

En este contexto, distintos proyectos conducidos por universidades llevan una fuerte impronta local, tanto a nivel país como regional.

Es el caso del proyecto del Instituto de Bioprospección y Fisiología Vegetal (Inbiofiv), dependiente del Conicet NOA y de la Universidad Nacional de Tucumán, llamado «Estudio químico, fisiológico y biológico de cannabis sativa (variedad sativa y variedad índica) cultivada en Tucumán, para la obtención de productos de uso medicinal».

El estudio, liderado por la directora del Instituto, María Inés Isla, busca trabajar en exclusiva con plantas que crezcan en la provincia.

Foto Leo Vaca

Foto: Leo Vaca.

Otro de ellos, también avalado por la cartera sanitaria, es el que se desarrollará -financiación mediante- en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (Unpsjb), bajo el nombre de «Promoción del Cultivo y Producción de Cannabis y sus derivados con fines científicos, industriales, medicinales y/o terapéuticos», para el cual colaboran el Instituto de Biotecnología Esquel (Inbies) y el Centro Nacional Patagónico CCC CENPAT, dependiente del Conicet.

«Se busca determinar las cepas de cannabis con fines medicinales e industriales (cáñamo) que mejor adaptación experimenten en el predio del Inbies – Unpsjb definido para desarrollar las actividades de cultivo y producción», indicó a Tèlam el doctor Oscar Troncoso, director del Inbies y miembro de la Secretaría de Ciencia y Técnica de esa universidad patagónica.

«Esto permitirá diseñar una plataforma segura y estandarizada para el cultivo del cannabis y la posterior industrialización, para ser aplicados a la investigación y en tratamientos de diferentes dolencias. También permitirá el desarrollo de insumos industriales ya sea para fibras textiles, aceites industriales o consumo animal, y servicios ecosistémicos como fitorremediación de suelos contaminados o como sumideros de CO2», siguió Troncoso para luego aclarar que ya poseen habilitación por parte del Instituto Nacional de Semillas (Inase) como «vivero productor bajo condiciones controladas».

El doctor Gregorio Bigatti investigador principal del Conicet y coordinador del programa de Cannabis Medicinal del CCT CENPAT Foto Maxi Jonas

El doctor Gregorio Bigatti, investigador principal del Conicet y coordinador del programa de Cannabis Medicinal del CCT CENPAT / Foto: Maxi Jonas.

Desde Puertos Madryn, el CCT CENPAT también trabaja en otras líneas, que van desde la investigación científica a la producción de aceites.

Así lo indicó el doctor Gregorio Bigatti, investigador principal del Conicet y coordinador del programa de Cannabis Medicinal del CCT CENPAT.

«Hacemos cultivo indoor (en interiores, con lámparas), outdoor viveros. Con las flores realizamos los aceites con los que se trabajará en ensayos clínicos cuando tengamos autorización de los ministerios de Salud de Nación y de Chubut. Buscamos proveerlos para que los médicos trabajen en tres ejes: insomnio, ansiedad y dolor crónico», detalló.

Y aclaró que ya tienen concentrados para estudiar a 250 pacientes durante tres meses.

Foto Leo Vaca

Foto: Leo Vaca.

También desarrollan cultivares, que son las variedades de distintas genéticas del cannabis, con más THC (más aptos para el manejo del dolor), más CBD (orientado a afecciones neurológicas) o mezcla, de los que ya tienen seis que están registrando en Conicet.

Por otra parte, podrían avanzar hasta obtener «una suerte de scanner de semillas, al analizar su morfometría geométrica, porque notamos al ver su forma que podemos darnos cuenta de qué tipo de cannabinoides tendrá después la planta madre, si tendrá más THC o más CBD».

Por último, enfatizó en que buscan «usar la planta completa más que los purificados, tener un modelo nacional y no copiar a otros países».

CANNABIS EN PACIENTES CON EPILEPSIA REFRACTARIA

Más allá de las 29 investigaciones aprobadas por el Ministerio nacional de Salud, focalizados en las propiedades del cultivo y sus derivados, en Argentina se llevan adelante estudios para evaluar la efectividad, seguridad y tolerabilidad del cannabis en pacientes con epilepsia refractaria en el Hospital Garrahan y en El Cruce de Florencio Varela.

ESTUDIO EN «EL CRUCE»
Silvia Kotchen, coordinadora de la Red de Cannabis Medicinal (Racme) y quien dirige la investigación que se está realizando en El Cruce, explicó a Télam que el estudio que llevan adelante es de tipo «observacional» y que esperan los primeros resultados en los próximos meses.

«Los estudios que se realizan hoy, tanto a nivel mundial como local, no son doble ciego y no buscan el registro del producto tal cual lo pide ANMAT como con las drogas tradicionales», señaló Kotchen, quien es además directora de la Unidad Ejecutora de Estudios en Neurociencias y Sistemas Complejos (ENyS).

En este contexto, la Resolución 781/2022, del 7 de abril pasado, que habilitó la creación de la nueva categoría de productos vegetales a base de cannabis y sus derivados destinados al uso en medicina humana, «abre posibilidades para que se comiencen a hacer diferentes ensayos clínicos que garanticen la calidad de los productos, pero fundamentalmente su eficacia en distintas patologías», afirmó la especialista.

La coordinadora de la Racme especificó que «sólo hay un estudio doble ciego en todo el mundo aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, según su sigla en inglés) y por ello hay dos productos en Argentina registrados que son genéricos de la droga aprobada».

HOSPITAL GARRAHAN
El otro estudio que se realiza en el país sobre efectividad en pacientes se lleva adelante en el Hospital Garrahan.

En septiembre de 2021 el centro de salud informó que el uso de cannabis medicinal «tuvo un alto impacto» y que los estudios «confirmaron al CBD como una herramienta terapéutica sumamente valiosa como adyuvante al tratamiento en niños y niñas con encefalopatías epilépticas refractarias».

Los resultados indicaron que su uso «contribuyó también a mejorar aspectos cognitivos, conductuales y motores, repercutiendo en una mejora en la calidad de vida, tanto de las y los pacientes como de sus familias», destacó el centro de salud

Los expertos coinciden en que Argentina está «bien posicionada» en materia de investigación sobre cannabis medicinal y que hay una suerte de «explosión» de proyectos, que se potenciarán a partir de la promulgación de la nueva Ley N° 27.669.

Algunos buscan avanzar en financiamiento para trabajar con más celeridad. Pero el abanico se abre, el recurso humano está y el empeño por avanzar y ganar en autonomía, también.

 

 

 

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Fuente: Telam

Plásticos: por qué no todos son reciclables y cuál es el daño irreversible que generan

Plásticos: por qué no todos son reciclables y cuál es el daño irreversible que generan

Buenos Aires, 17 mayo (PR/22) — Portador de una gran nocividad para suelos, mares y fauna -como consecuencia de su tardío proceso de degradación, que algunos casos insume miles de años-, suele pensarse en el plástico como uno de los residuos más reutilizables. Sin embargo, no todos los plásticos pueden volver a formar parte del proceso de economía circular para volver a ser consumidos.

En diálogo con Télam, el Coordinador de la Campaña de Residuos de Greenpeace, Leonel Mingo, explicó que en realidad “los plásticos no son los materiales más reciclables, de hecho la menor parte de ellos es la que se puede reciclar”.

A nivel global, en los últimos 50 años la producción de plásticos se disparó de forma preocupantemente exponencial y en especial en la última década: se produjo más plástico que en toda la historia de la humanidad. Se estima que cada año las industrias producen más de 500 mil millones de botellas plásticas, productos que son considerados de «un solo uso».

«En Argentina hay muy pocos rellenos sanitatrios, son plantas donde los residuos se gestionan en parte, por otro lado, en las plantas a cielo abierto todo lo que se tira ahí no tiene ningún tipo de tratamiento»

Para reconocerlo y clasificarlo, en 1988 la Sociedad de Industrias de Plástico catalogó este material en 7 categorías diferentes: en la primera está el polietileno -PET- que incluye, por ejemplo, a las botellas de agua o gaseosa –de gran consumo a nivel mundial- y es el que más se recicla en Argentina y en todo el mundo.

En segundo lugar están los polietilenos de alta densidad –no reciclable- y dentro de esa categoría se encuentran, por ejemplo, las botellas de lavandina. El plástico PVC –no reciclable- es el que continúa en la lista y lo sucede el polietileno de baja densidad –no reciclable-, un elemento de uso más cotidiano como, por ejemplo, las bolsas de supermercado.

El polipropileno –tapitas de botellas- es el quinto elemento en esta lista y pertenece a los que pueden ser reciclados, mientras que el sexto, el poliestileno –suele utilizarse como aislante- no lo es.

La última categoría está reservada para “otros plásticos” y ahí “la lista se va al infinito”, aseguró Mingo.

Las industrias producen ms de 500 mil millones de botellas plsticas

Las industrias producen más de 500 mil millones de botellas plásticas.

Hay dos razones por las que el polietileno de alta densidad, el plástico PVC, el polietileno de baja densidad y el polipropileno no pueden ser reciclados. La primera remite estrictamente al punto de vista químico: la composición de una botella de agua no es la misma que la de una manguera o la de un teléfono; aunque los tres tengan plástico, el proceso de reciclaje podría dañar las máquinas -según su pureza- y resulta, además, aun más contaminante.

El segundo motivo por el cual esos plásticos no son pasibles de reciclaje es porque resulta más costoso su reincerción que la producción de uno nuevo -por eso es fundamental la aprobación de la ley de envases, que regula el excedente que generan las industrias-, como pasa, por ejemplo, con los potes de los quesos untables.

«Hay estudios que indican que el 80% de nuestro cuerpo tiene microplásticos en el cuerpo, el equivalente a consumir una tarjeta de crédito por semana»

El plástico que no se recicla o no recibe el tratamiento adecuado tiene dos destinos posibles: cuando el usuario los desecha en las calles, a través de los desagues fluviales suelen terminar en arroyos, ríos, cuencas o mares y océanos, o en rellenos sanitarios  o plantas de basura a cielo abierto.

El gran porcentaje que finaliza en los océanos daña irreversiblemente al hábitat. Por caso, 100 mil mamíferos marinos mueren cada año por esta contaminación. Además, se transforma en partículas contaminantes y viaja por el aire, ya que muchos plásticos que no pueden reciclarse son incinerados, lo que produce un altísimo riesgo para las personas que respiran ese compuesto.

Consultado sobre cómo afecta directamente el excesivo derroche de plástico que se vuelca en tierras y mares, Mingo aseguró que el propio proceso de degradación del material «genera microplásticos», partículas menores a 5 mm que «ya se encontraron en el organismo de diferentes pacientes».

«Hay estudios que indican que el 80% de nuestro cuerpo tiene microplásticos, el equivalente a consumir una tarjeta de crédito por semana», lamentó.

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Los animales son víctimas pasivas del consumo humano del plástico.

«En Argentina hay muy pocos rellenos sanitatrios, que son plantas donde los residuos se gestionan en parte. Por otro lado, en las plantas a cielo abierto todo lo que se tira ahí no tiene ningún tipo de tratamiento», lamentó Mingo, y denunció: «Los plásticos reciclados no tienen ningún impacto en el medioambiente».

Además, aseguró que no hubo avances considerables sobre esta problemática respecto de políticas estatales y reafirmó que «hay un estancamiento enorme y preocupante». Sin embargo, enalteció el rol de los recuperadores urbanos, que «tienen una concientización y un conocimiento del trabajo a nivel operativo y técnico envidiable en todo le mundo».

«Si es por ellos, estamos en condiciones de llevar adelante una campaña de basura cero en todo el país, aunque es necesario un trabajo mancomunado entre ellos, la ciudadanía y el Estado», cerró.

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Fuente:  POR DIEGO MUDANO – TELAM
Gasoil: cómo hacer rendir al máximo lo que queda del tanque

Gasoil: cómo hacer rendir al máximo lo que queda del tanque

Buenos Aires, 16 mayo (PR/22) — El combustible es el elemento base para toda tarea agrícola mecanizada y representa entre el 18 y el 25% del costo operacional total. Sin gasoil no se puede funcionar. Palabras de Guillermo Marrón, Director del Instituto de Ingeniería Rural del INTA Castelar, quien pasó por el ciclo de entrevistas Agenda Aapresid para compartir tips para optimizar el uso de gasoil en una campaña marcada por faltantes y precios por las nubes.

¡No pare, sigue, sigue!

“En principio, todo lo que sea disminuir las paradas es un beneficio respecto de la optimización del uso del combustible y el costo horario”, puntualizó Marrón. En tareas de pulverización, se puede lograr mayor eficiencia mediante un banderillero satelital, utilizando menor cantidad de agua o haciendo aplicaciones dirigidas, por citar ejemplos. En este caso, “lo más sencillo es ir lo más rápido posible – siempre dentro de los parámetros que aseguren la calidad de la aplicación – aplicando la menor cantidad de producto y agua”, resumió.

En la siembra, ir más rápido también reduce el costo horario. Pero, para eso hay que tener el equipo y el tren de siembra en condiciones, además de mantener la carga constante del cuerpo de siembra, trabajar con dosis variables o con corte por sección. “Hoy en día hay tecnología disponible para lograrlo”, advirtió.

A regular cabezal y cuidar humedad en cosecha

“Todo lo que no es grano adentro de la máquina, es mayor consumo de gasoil en cosecha”, la clave está en una buena regulación del cabezal, señaló. Por otra parte, hay que tener en cuenta el gasto extra asociado a sistemas como flexibles, flotantes o basculantes que se agregan al cabezal para poder captar la mayor cantidad de soja, por ejemplo. Esto se traduce en consumo hidráulico que repercute en más gasto de combustible.

Como consejo práctico, apuntó a mirar la estabilidad de la cosechadora: “si no se mueve el techo, quiere decir que el cabezal va haciendo un buen trabajo”. Por suerte, existen alternativas como el sistema Dual Stream que hace que el cabezal trabaje mejor, aumentando la capacidad de cosecha al mismo tiempo que disminuye el consumo de combustible.

Yendo a la influencia de la humedad específica a la hora de levantar los granos, “cuando más cerca de la humedad de recibo cosechemos, menos se gasta en combustible, porque el rotor no hace tanta fuerza”, explicó. Además, este menor esfuerzo va asociado a una menor rotura de piezas como correas, “que son muy costosas y no se consiguen”. Para tomar dimensión de una correcta regulación del cabezal y humedad en la cosecha, en maíz esto permite ahorrar hasta un 8 o un 10% de consumo horario, arrojó.

Los neumáticos hacen la diferencia

Lo ideal es contar con neumáticos agrícolas radiales que optimizan la eficiencia tractiva para convertir el gasoil en esfuerzo. Si no, es posible hacer ciertas adaptaciones a los neumáticos que tengamos, ajustando la presión a las condiciones del terreno. “Cuando más suelto está el suelo, la presión de inflado tiene que ser menor ya que se optimiza el consumo de combustible”.

En cuanto al peso del tractor, la relación óptima está en alrededor de 50 kg por caballo de fuerza para un suelo normal. Si el suelo es blando, tenemos que ir a más superficie ya que si los neumáticos se entierran, además del huelleo y los daños que genera para los trabajos posteriores, el equipo gasta energía en desenterrarse, “es como si estuviera subiendo una pendiente, lo que se conoce como rodadura, que se debe tratar de reducir al máximo”.

El especialista remarcó la importancia de las capacitaciones para operarios. “El primer paso es leer el manual del equipo, después, apuntar al sentido común para usar las máquinas y potencia adecuadas para cada labor y situación. “En definitiva, aquel que es más eficiente utilizando la herramienta por hora es aquel que optimiza el uso del combustible”.

 

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Fuente:  Aapresid: información que hace rendir tus campañas.

La industria avícola argentina, entre las más sustentables del mercado internacional

La industria avícola argentina, entre las más sustentables del mercado internacional

Buenos Aires, 13 mayo (PR/22) — La industria avícola argentina, entre las más sustentables del mercado internacional. Así lo reveló el análisis de huella de agua y de carbono realizado por el INTI junto al Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) en 12 plantas industriales de Entre Ríos, Córdoba, Buenos Aires y Río Negro.

Los resultados representan al 46 por ciento de la faena de pollos a nivel nacional y son el puntapié inicial para crear el primer inventario ambiental del sector en la Argentina.

En sintonía con las tendencias mundiales en materia de sustentabilidad industrial, que impulsan el conocimiento de la huella ambiental de un producto en todas las instancias de su cadena de valor, el entramado nacional de la avicultura ya cuenta con datos para armar su primer inventario ambiental.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial presentó los resultados de un análisis de huella hídrica y de carbono realizado junto al Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) en 12 plantas de faena ubicadas en distintas provincias. El informe concluyó que, en todos los casos relevados, la huella de carbono calculada es significativamente menor a los valores informados en estudios internacionales.

El análisis, que fue llevado a cabo por los equipos de las sedes del INTI de Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires, determina el valor de dichas huellas ambientales para un kilo de carne de pollo faenado y envasado con menudo, de producción intensiva, con un ciclo de aproximadamente 52 días y destino a consumo interno, en la puerta del frigorífico. Además, identifica los puntos críticos o hotspots de cada etapa productiva, con el fin de generar mejoras orientadas a una mayor sustentabilidad, por ejemplo, en el consumo de energía y en el transporte.

Se trata de un reporte de gran utilidad para un sector productivo que en los últimos años incrementó significativamente su oferta de proteínas de origen animal y logró posicionarse en los mercados internacionales más exigentes a nivel ambiental. Según un estudio del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, tan solo en 2020 se faenaron 757,9 millones de aves en la Argentina, de las cuales 356 millones fueron procesadas en las plantas frigoríficas que participaron de este proyecto.

Una radiografía ambiental de la avicultura argentina

El trabajo realizado junto a CEPA constituye, por el volumen de la muestra, un primer paso para conocer el impacto de toda la cadena productiva de esta industria en el país, from cradle to gate (de la cuna a la puerta). Para ello, los especialistas incluyeron tanto los insumos requeridos como las emisiones generadas para la producción de los diferentes tipos de alimentos utilizados en la crianza de los pollos parrilleros y las ponedoras.

También contemplaron los recursos energéticos y materiales utilizados en la postura e incubación de los huevos, engorde del pollo parrillero, faena y procesado en la planta frigorífica, que incluyen energía eléctrica, combustibles, materiales para la cama de pollo, envases, productos de limpieza y desinfección, entre otros. Para su análisis, el sistema productivo fue dividido en subsistemas: producción agrícola, producción de alimento balanceado, producción de carne, producción de padres y transporte.

Los resultados indican que la huella de carbono fue de 1,50 kg de CO2eq/kg de carne de pollo (unidad funcional elegida) para el promedio ponderado de los 12 casos de estudio, distribuido en las etapas del frigorífico (25 por ciento), granjas de parrilleros (29 por ciento), plantas de alimentos balanceados/piensos (42 por ciento), granjas de postura (1 por ciento), granjas de recría (0,5 por ciento) y plantas de Incubación (2 por ciento).

Respecto a la huella de agua por escasez, el resultado fue de 0,54 m3eq/kg de carne de pollo, distribuido en las etapas del frigorífico (38 por ciento), granjas de parrilleros (10 por ciento), plantas de alimentos balanceados/piensos (47 por ciento), granjas de recría (0,6 por ciento), granjas de postura (1,3 por ciento) y plantas de Incubación (2,3 por ciento).

Según el informe, uno de los principales puntos críticos aparece en la producción de los granos para alimento de las aves. En tanto, los traslados hasta la planta de piensos también representan un hotspot, pero que puede verse reducido si se incentiva la compra a productores ubicados en cercanías de las plantas.

En lo que respecta al subsistema incubador, el mayor aporte a la huella se detectó en el consumo de energía eléctrica y, sobre todo, de combustible. Para el subsistema granja, se destacan los aportes de los alimentos para engorde de las aves, la fermentación entérica y gestión del estiércol, el consumo de energía eléctrica y el transporte de insumos, principalmente, de cama de pollo. Dentro del subsistema frigorífico, el uso de energía eléctrica, las emisiones de la laguna de tratamiento de efluentes y el transporte son los puntos que generan mayor huella.

Por otra parte, en lo que tiene que ver con el análisis de huella de agua por escasez, los piensos, la energía y el transporte explican la mayor contribución en el impacto de las granjas de recría, reproductoras y parrilleros.

En tanto, el subsistema incubador muestra un ligero aporte al total en el que se destaca el consumo de energía eléctrica. Por último, la huella de agua del subsistema frigorífico se explica, en suma, por el consumo energético, los productos de limpieza y el cartón utilizado para el packaging.

Con estos datos, el sector cuenta con un diagnóstico exhaustivo de su impacto ambiental y con herramientas para realizar mejoras en los procesos y consumos, de manera eficiente y sustentable.

 

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Fuente: INTI

Las innovaciones 2022 en equipos forrajeros

Las innovaciones 2022 en equipos forrajeros

Buenos Aires, 13 mayo (PR/22) — La evolución de las máquinas forrajeras en el mercado argentino se alimenta en 2022 con la aparición de tecnologías que alcanzan a varios procesos.

El denominador común es la búsqueda de mayor eficiencia y de mejores condiciones en el material procesado para confeccionar reservas.

En la mayoría de los casos, son empresas nacionales las autoras de las innovaciones, aunque también las multinacionales se anotan en novedades de envergadura.

Desarrollos

Logística  Aparece en el mercado argentino el concepto de piso móvil para los carros forrajeros, un sistema que está difundido en Europa. Es una de las características distintivas del carro CF 400 de 40.000 litros de capacidad que sumó Richiger. El piso cuenta con un dispositivo de cadenas móviles, accionadas hidráulicamente, que facilitan el movimiento del material en la descarga. Además, opera con rodados de alta flotación y sistema de balancín para copiar las irregularidades del terreno.
Andanas  Se sumaron nuevas versiones de rastrillos giroscópicos con cualidades orientadas a mejorar la calidad del material tratado. Un punto sobresaliente es la versatilidad que aporta el dispositivo de dos rotores para la confección de andanas en distintas disposiciones, según los usos que se le dará al material. Además, incorporan una tercera rueda para optimizar el copiado del terreno y generar menos contaminación del forraje. En este renglón, las novedades son aportadas por el rastrillo giroscópico Liner 3100 de Claas y el MF RK 802 TRC PRO de Massey Ferguson.
Henificación  Las innovaciones apuntan a mejorar el ancho de trabajo, a la adaptación a distintos terrenos y a mejorar las condiciones del material cortado. Son cualidades que resaltan en la segadora acondicionadora SE 938 de Montecor, que incorpora un alto número de componentes de desgaste con recambio simple, menor necesidad de mantenimiento y mayor capacidad para adecuarse a los contornos del suelo.
Corte e hilerado  Uno de los grandes lanzamientos de 2022 es el recolector hilerador RHD-8200, de tipo draper, presentado por Piersanti, para trabajar con pasturas y también en el sector porotero. Fue desarrollado para adaptarse a distintos tipos de segadoras autopropulsadas disponibles en el mercado argentino. El objetivo del producto es brindar, respecto a los rastrillos convencionales, un mejor tratamiento de las pasturas. Como la pastura hilerada es transportada sobre lona, no se incorpora tierra o residuos como excrementos, lo que redunda en un material de mayor calidad nutricional. Además, genera una disminución de las pérdidas de hojas, por lo que la pastura recolectada contiene mayor nivel de proteínas para alimentar a los animales.
Rollos y fardos  Los cambios tecnológicos se concentran en el agregado de distintas configuraciones en rotoenfardadoras, como los sensores de humedad, la alarma de llenado, rodados de alta flotación, recolectores más anchos y opciones en correas. En este terreno, Yomel ya suma 18 configuraciones diferentes para sus líneas de rotoenfardadoras. Por su parte, en enfardadoras de fabricación local, resalta la incorporación del sistema de ventilación-limpieza de los atadores, como el que adicionó Mainero en el modelo 5730.
Picado  En el caso de las picadoras de forrajes, un avance es la nueva alternativa de motorización que permite reducir el consumo de combustible. En este sentido, Claas reemplazó el tradicional motor Mercedes Benz V8 que equipaba las picadoras Jaguar 900 Serie 502 por el motor de 6 cilindros que incorpora la nueva tecnología Turbo Compound. Consiste en un segundo turbo que toma y reutiliza los gases de escape que libera el motor. Además, agrega un cabezal de plegado más veloz, con modificación del ángulo de ataque para trabajar en cultivos caídos. Otra novedad presentada oficialmente este año es el medidor de humedad Scio Cup Forrajes. Opera con el método NIRS y una aplicación en el celular para establecer en segundos el tenor de materia seca del forraje que se picará. Mide 6 tipos de silajes y es apropiado para feedlots y tambos.

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Fuente: Maquinac