De acuerdo con los especialistas del INTA Marcos Juárez –Córdoba–, el análisis de suelo es una herramienta clave al momento de diagnosticar la fertilización de cada lote en particular. A partir de estos datos, se puede determinar la necesidad de fertilizar con nitrógeno los cultivos de trigo
. Presentan pautas de manejo para fertilizar con nitrógeno.
Buenos Aires, 6 de septiembre (PR/24) .- Este año a fines del verano y principio de otoño hubo un registro de precipitaciones que permitió una buena recarga del perfil, –contabilizándose hasta 1,5 metros de profundidad– 235 milímetros en lotes que venían de soja y 219 milímetros en lotes que venían de trigo soja. Hasta el momento, asimismo, hubo alrededor de 38 heladas. En general, en esta zona, los trigos se implantan a fines de mayo y las heladas más severas ocurrieron en julio, esta situación encontró al cultivo en estado de macollaje, donde el trigo puede soportar mejor las bajas temperaturas. En este contexto, un equipo de investigación del INTA Marcos Juárez –Córdoba– brinda recomendaciones para mejorar el rendimiento de trigo con herramientas sobre fertilización.
Vicente Gudelj –investigador de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Marcos Juárez, Córdoba– explicó que “el principal factor de rendimiento del trigo es el agua y es fundamentalmente la almacenada previo a la siembra, porque permite sortear el período de escasas precipitaciones que generalmente ocurre a la salida del invierno y hasta que lleguen las primeras lluvias de primavera”.
El equipo de investigación del INTA recomienda analizar cada lote de trigo en particular y, según los resultados de los análisis de suelo, evaluar la viabilidad de fertilizar o re fertilizar con nitrógeno, las condiciones del cultivo y la fertilización nitrogenada realizadas hasta ahora.
“La fertilización con nitrógeno en trigo es conveniente realizarla en pre siembra o durante la siembra si es que disponemos de sembradora que lo incorporen a un costado y debajo de la semilla. La fertilización nitrogenada en macollaje va a depender de una lluvia para que incorpore ese fertilizante”, aclaró Gudelj.
El nitrógeno (N), el fósforo (P) y el azufre (S) son nutrientes en los que hay respuesta a la fertilización en trigo. El zinc (Zn) es otro nutriente que en alguna oportunidad produjo incremento en los rendimientos cuando se aplicó en el cultivo de trigo.
Los valores críticos de fósforo en el suelo van en un rango de 12 a 20 partes por millón y para azufre de 7 a 10 partes por millón de S-SO4. En este sentido, el investigador aclaró que “si el valor se encuentra por debajo de esos rangos es necesario fertilizar. Como la planta necesita esos nutrientes desde el arranque la recomendación es fertilizar previo o durante la siembra”.
“En cuanto al nitrógeno, se debería totalizar entre el que hay disponible al momento de la siembra, más el que hay disponible en el suelo. Ya que este mineraliza desde la siembra hasta la madurez fisiológica unos 140-150 kilos de nitrógeno por hectárea, pudiendo variar en un rango de 120 a 160 kilos por hectárea de nitrógeno. Lo que haga falta para llegar a esa cantidad, descontado lo que provee el suelo, debe agregarse con la fertilización”, explicó Gudelj.
“Si se decide utilizar fertilizante líquido como el UAN, se debe aplicar chorreado y lo más temprano que se pueda durante el macollaje para evitar mayores daños por quemado y posibilitar la recuperación del follaje”, indicó el investigador.
Asimismo, una estrategia que mejora el uso del fertilizante nitrogenado, tanto UAN como UREA, es estar expectante a los pronósticos climáticos y realizar la aplicación previa a un pronóstico de lluvia, para que ese nitrógeno se incorpore al suelo.
En la región, se diseñó una fertilizadora que incorpora el nitrógeno líquido durante el macollaje, perpendicular a la línea de siembra, con disco y zapata a 38 centímetros de distancia entre surcos, lo que permite aplicar en forma eficiente nitrógeno durante el macollaje del cultivo sin depender de la lluvia que lo incorpore.
Otra posibilidad es –si se tiene la necesidad de aumentar el porcentaje de proteína en grano– aplicar nitrógeno en estadios más avanzados de crecimiento, luego de hoja bandera. En el caso de hacerlo, se debe utilizar como fertilizante UREA en solución (20 % de N P/P) que tiene bajo contenido de biuret y baja toxicidad. Aplicar no más de 20 kilos por hectárea, dado que el cultivo es muy sensible a la fitotoxicidad en este estado.
Por otro lado, frente a una campaña marcada por La Niña, y luego que las precipitaciones fueran escasas, el productor debe considerar que el perfil de suelo tenga una buena recarga hídrica para el fin del verano y principios del otoño.
“Tenemos que cuidar esas reservas haciendo un buen control de malezas en el barbecho, para lo cual debemos eficientizar las aplicaciones utilizando la tecnología disponible y en el caso de haber implantado cultivos de cobertura suprimir el crecimiento tempranamente para nos quede un mayor remanente de agua en el suelo a ser utilizada por el cultivo de verano a implantar”, concluyó el investigador.
Así lo determinó el análisis del primer mapa de calidad de soja de la Argentina, realizado por un equipo de especialistas del INTA. El relevamiento demostró que el contenido de proteína en el NOA fue del 38 %, mientras que el valor medio en el resto del país fue de 36,6 %.
Buenos Aires, 4 de septiembre (PR/24) .- Conocer el porcentaje de proteína, del aceite y el profat (contenido de grasa y proteína combinados) es de gran relevancia para el complejo agroindustrial y, particularmente, la composición de aminoácidos es de interés debido a la importancia que tienen la harina de soja en la alimentación animal. Por esto, un equipo de especialistas del INTA junto con el apoyo de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja), estudian muestras de soja provenientes de campos de productores de todo el país y analizan su calidad. Con los resultados se genera el mapa de calidad de soja de la Argentina, un producto que aporta información esencial para posicionar la harina de soja en los mercados internacionales.
“Existen factores que afectan la calidad nutricional y el contenido de proteína en soja, tales como el genotipo de la soja, tipo de suelo, manejo de cultivo (fecha de siembra, fertilización, rotaciones, etc.), condiciones ambientales como temperaturas, régimen hídrico, entre otros”, indicó Oscar Tamayo –especialista del INTA Salta– quien agregó que, en la actualidad, “se están analizando más de mil muestras de la última campaña nacional y se está profundizando en el análisis de calidad del grano en función del ambiente, variedad y prácticas agronómicas”.
Todos los años, en el marco de la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (RECSO) del INTA, se realizan muestreos en los ensayos en la zona núcleo a nivel de acopios para relevar la calidad de soja cosechada. Sin embargo, “no existían antecedentes de un muestreo nacional directamente en campos de productores, lo cual fue posible gracias al trabajo en colaboración con las agencias de extensión que posee INTA a lo largo de todo el país y al trabajo de un equipo multidisciplinario de expertos en diferentes áreas”, señaló Tamayo.
“Con esta nueva red de calidad se cuenta con información de origen nacional (mapas de proteínas, aceite, etc.) acerca de la calidad de los granos de soja en las diferentes zonas productoras, lo que contribuirá a mejorar el agregado de valor y la competitividad de los granos y sus derivados en los mercados internacionales”, puntualizó Marta Galván –especialista en mejoramiento genético de la oleaginosa–.
Del análisis realizado a más de 540 muestras, de las cuales 35 pertenecen al NOA, se observaron diferencias significativas en el contenido de proteínas y aceite. Para el estudio se delimitaron ocho zonas productoras, de las cuales el NOA lideró en contenido promedio de proteína y Profat.
El contenido de proteína que se determinó para el NOA fue del 38 %, y el valor medio considerando todas las zonas estudiadas fue de 36,6 %. Por otro lado, la región de Santa Fe centro fue la que mostró mayor contenido de aceite con un valor de 24,7 % siendo la media nacional de 23 %. El trabajo completo se encuentra disponible en https://repositorio.inta.gob.ar/xmlui/handle/20.500.12123/14777
Con base en los resultados, y a la experiencia de interacción público-privado, el INTA oficializó la creación de la Red de calidad de granos y sus derivados de cereales y oleaginosas que todos los años pondrá a disposición los datos de relevamiento de calidad de grano en base a muestreos realizados durante las diferentes campañas del cultivo.
Paulo Henrique Reis Furtado Campos, consultor técnico nutricional de Provimi-Cargill en Brasil, analiza los desafíos y oportunidades para un desempeño exitoso. Un enfoque integral de la genética unida a una gestión nutricional de alta calidad como respuesta para entregar cerdos con excelente rendimiento en la terminación.
Buenos Aires,27 de agosto (PR/24) ,- La utilización de materias primas de máxima calidad, un equilibrio planificado entre el consumo voluntario de proteínas y una nutrición de precisión, además de ambiente, tecnología, bienestar animal y otros factores, son pilares fundamentales para el éxito de laproducción porcina moderna.
Escenario productivo actual:
El escenario actual de la producción porcina se caracteriza por la presencia de líneas genéticas altamente eficientes que ofrecen un notable potencial productivo. Estas líneas son capaces de generar más peso en un menor lapso de tiempo, gracias a la optimización de su tasa de crecimiento y a una conversión alimenticia excepcionalmente eficiente. Además, se destacan por presentar una mejor calidad de la canal, con un mayor porcentaje de carne magra y un rendimiento superior.
Sin embargo, esta mejora genotípica conlleva un aumento en la sensibilidad de los cerdos a factores nutricionales y ambientales adversos. Por ello, es imperativo implementar medidas que reduzcan estos efectos negativos y ayuden a aprovechar al máximo el potencial que ofrece la genética.
En este contexto, donde la rentabilidad es una preocupación constante para los productores porcinos, es crucial desarrollar estrategias que garanticen la viabilidad económica. Aunque existen variables sobre las cuales el productor no tiene injerencia, como el costo de los granos y el precio del cerdo, también existen otras donde sí puede influir de manera significativa. Por ejemplo, puede tomar decisiones sobre la genética utilizada, las estrategias de manejo implementadas, las prácticas de regulación ambiental y la gestión nutricional. Aspectos como la calidad del alimento suministrado, su composición, los niveles nutricionales y la aplicación de tecnologías específicas son determinantes en este sentido.
Gestión nutricional global de la granja:
Resulta fundamental realizar un diagnóstico preciso del escenario productivo actual, lo que permitirá definir las estrategias y objetivos de formulación nutricional a seguir. Estos pueden clasificarse en dos grandes categorías:
Ante escenarios desfavorables, el enfoque se centra en minimizar los costos, reduciendo el costo del alimento por kilogramo de carne producido.
En situaciones favorables, el objetivo principal es maximizar el retorno de inversión (ROI).
Independientemente de los objetivos específicos de cada granja, es fundamental asegurar una nutrición de alta calidad. Esto se logra principalmente utilizando materias primas de excelente calidad, lo que maximiza la eficiencia productiva de los animales al satisfacer adecuadamente sus necesidades, las cuales varían según su estado fisiológico.
Resulta esencial identificar claramente el punto de máxima eficiencia de la genética y/o del sistema productivo. Esto permite establecer el momento en el cual se debe proporcionar una mayor cantidad de nutrientes para maximizar la ganancia de peso, así como el período en el cual es posible reducir esta provisión. Este enfoque está estrechamente relacionado con la capacidad de consumo voluntario, influenciada por la edad del animal.
En el caso de cerdos con destino a mercado, en la etapa de crecimiento, el potencial de deposición de proteína supera el consumo voluntario, lo que implica la necesidad de maximizar el aporte de nutrientes a través de dietas concentradas. Por el contrario, en la etapa de terminación, la deposición de proteína disminuye y el consumo voluntario aumenta, lo que lleva a un mayor depósito de grasa. En esta etapa, es posible utilizar dietas menos concentradas y, por lo tanto, de menor costo, debido a una menor exigencia de calidad en sus ingredientes.
En este contexto, formular bajo el concepto de «nutrición de precisión» emerge como un pilar fundamental para optimizar los resultados productivos en la industria porcina. La implementación de herramientas tecnológicas, como software y modelos de predicción, se convierte en un elemento clave para analizar la situación y los objetivos específicos de cada empresa porcina, lo que facilita la definición de planes nutricionales que se adapten de manera óptima a las necesidades particulares de cada granja.
En este sentido, resulta fundamental la actualización de los requerimientos nutricionales de los cerdos actuales, ya que las tablas utilizadas han quedado obsoletas. Al formular dietas basadas en estándares antiguos, no se proporciona una nutrición adecuada. Por tanto, es necesario considerar las necesidades diarias de los animales, evitando así fases de alimentación prolongadas que podrían desviar los aportes nutricionales de las exigencias reales de los animales.
Implementación de aditivos en Sitio 3:
Una herramienta sumamente eficaz es la utilización de aditivos alimentarios, los cuales desempeñan un papel crucial en la promoción de la nutrición de precisión al aumentar la disponibilidad de nutrientes para el crecimiento animal. Estos aditivos no solo son beneficiosos en las etapas tempranas del desarrollo, sino que también resultan útiles para los cerdos en etapas más avanzadas de su ciclo de vida. Se han desarrollado y siguen desarrollándose aditivos con efectos calmantes en los animales durante la etapa de terminación (Sitio 3), lo que conlleva un beneficio doble: por un lado, mejoran significativamente la conversión alimenticia al reducir el metabolismo basal, lo que deja más nutrientes disponibles para el crecimiento; por otro lado, mejoran la calidad de la canal al mejorar la capacidad antioxidante de los cerdos. Este último aspecto es fundamental debido al metabolismo más acelerado y la mayor generación de calor metabólico de las líneas genéticas modernas.
Conclusión:
En conclusión, la producción porcina moderna exige un enfoque integral, en el debemos prestar atención tanto a la genética como a la nutrición, el manejo y la tecnología para lograr la máxima eficiencia y rentabilidad, sin descuidar la sostenibilidad y el bienestar animal. La aplicación de todas las herramientas productivas disponibles, la adaptación de la nutrición a las nuevas genéticas y desafíos, y la optimización del uso de los recursos para minimizar el impacto ambiental son elementos clave para aprovechar plenamente el potencial que ofrecen las genéticas modernas.
Fertilizar AC advierte que se está registrando un retraso en las refertilizaciones con nitrógeno en este cultivo, lo que generaría una caída en los rindes y en la calidad del trigo pan. Cuál es la importancia de este nutriente en el cereal.
Buenos aires, jueves 22 agosto (PR/24) — Desde Fertilizar Asociación Civil alertan sobre un retraso en la aplicación de fertilizantes nitrogenados para refertilización en trigo, situación que afectaría tanto el rendimiento como la calidad del cultivo, ya que el nitrógeno es esencial para el desarrollo óptimo del cereal.
La falta de una adecuada refertilización de nitrógeno podría llevar a problemas similares a los experimentados en 2015, cuando gran parte del trigo producido en la región agrícola argentina no cumplió con los estándares de calidad requerida por el mercado, registrando un contenido promedio de proteínas del orden del 9,5% (base 13,5%H).
Según se han conocido los datos sobre los despachos de fertilizantes nitrogenados informados hasta fines de julio, estos deberían haber sido mayores como suelen ser habitualmente en esta época. «Vemos con preocupación la demora de la aplicación de nitrógeno en trigo en estadio de macollaje y esto puede frustrar bastante las expectativas de rendimientos y calidad esperados», apuntó el presidente de Fertilizar AC, Roberto Rotondaro.
En este escenario, el directivo aseguró que la plasticidad del cultivo permite entrar en macollaje a refertilizar y poder ajustar la oferta de nitrógeno y así cubrir los requerimientos del cultivo para asegurar rendimiento y calidad.
«Hoy, por la baja disponibilidad del nitrógeno que se observa, estamos desaprovechando una oportunidad para construir el rendimiento y la calidad adecuada en el cereal”, agregó Esteban Ciarlo, responsable técnico de la entidad, “especialmente si se consolida el nivel de humedad del suelo al que están aportando las precipitaciones de estos días en diferentes regiones productivas y donde la aplicación del nutriente debe anticiparse para que las lluvias puedan incorporarlo.”
Una adecuada nutrición de trigo debe contemplar 28 kilogramos de nitrógeno para producir 1.000 kilos de grano con un porcentaje básico de proteínas (11%). Si bien las recomendaciones pueden variar según factores como el tipo de suelo, las condiciones climáticas y las prácticas de manejo agronómico, en promedio puede aplicarse entre el 60 y el 70% de la dosis nitrogenada al momento del macollaje y así alcanzar los rendimientos esperados y con mayores eficiencias.
La deficiencia de nitrógeno no hace buenas “migas” con el trigo
El trigo es uno de los cultivos más importantes a nivel mundial, por su expansión geográfica, volumen de producción e impacto en la economía. La relevancia del cultivo radica en el valor alimentario que poseen sus granos, siendo la harina el principal producto generado. El trigo pan (Triticum aestivum L.) es la especie de trigo más cultivada en Argentina y globalmente.
“La calidad del grano de trigo pan está influenciada por diversos factores agronómicos, entre los que destaca la disponibilidad de nitrógeno”, aseguraron los Dres. Gabriela Abeledo y Daniel Miralles, de la cátedra de Cereales de la FAUBA y del Conicet.
Los investigadores de la FAUBA también explicaron que “el nitrógeno no solo influye en el rendimiento del trigo sino también en su calidad. La gestión de este nutriente asegura una producción de trigo pan eficiente”, e ilustraron que el nitrógeno condiciona la calidad del grano, la cual se evalúa principalmente en términos de la concentración de proteínas, el tipo de proteínas y las características de la harina.
La concentración de proteínas en el grano, expresada en porcentaje refleja la cantidad de proteínas presentes en relación con el peso total del grano. El nitrógeno es un componente esencial de las proteínas: un mayor contenido de nitrógeno en el grano es análogo a un mayor contenido de proteínas y deficiencias en la disponibilidad de nitrógeno para el cultivo se reflejan en un bajo contenido proteico del grano, lo cual deriva en una menor aptitud panadera y una menor calidad alimenticia.
El tipo de proteína que presenta el grano es otro aspecto que se modifica ante una deficiencia nitrogenada. Entre las proteínas de trigo se destacan aquellas que conforman al gluten. Una menor disponibilidad de nitrógeno reduce la cantidad de gluten y modifica su estructura, resultando en una harina con menor capacidad para retener gases en la fermentación que tiene lugar durante el proceso de panificación, y provoca panes de menor volumen y textura menos esponjosa.
“El primer paso para paliar la deficiencia nitrogenada es realizar un análisis del nitrógeno en el suelo”, comentaron los investigadores. La aplicación de fertilizantes constituye la metodología más difundida para ajustar los requerimientos nutricionales del cultivo en base al diagnóstico.
Para resolver la pérdida en la productividad del cultivo es importante determinar cuál será el rendimiento esperado y ajustar la dosis de nitrógeno en vistas de equilibrar productividad y calidad.
La gestión del nitrógeno implica contemplar también el impacto ambiental. El uso de fertilizantes nitrogenados a menudo se asocia con la emisión de gases y la eventual contaminación de aguas subterráneas, pero si se calcula adecuadamente el requerimiento nitrogenado del cultivo, el fertilizante se utilizará de manera eficiente.
Cultivar trigo con deficiencia de nitrógeno no es una alternativa promisoria, ya que se estarían invirtiendo recursos como semillas, combustible, transporte y mano de obra en un sistema productivo que no cumplirá su propósito: producir granos en cantidad y de calidad. Además, la insuficiencia resultará en una menor captura de carbono por las plantas y una reducción en el aporte de materia orgánica del cultivo.
“La integración de las prácticas agronómicas es la vía para asegurar una producción de trigo eficiente en el camino que va desde el lote, pasa por la industria y llega en su tramo final a la mesa de cada uno de nosotros”, concluyeron Abeledo y Miralles.
Durante el Congreso Aapresid, paneles organizados en la Sala KWS pusieron el foco en aspectos de largo plazo vinculados a la producción agrícola. La subnitrición de los suelos, una de las señales de alerta.
Buenos Aires, 21 de agosto (PR/24) .- Se aproxima el comienzo de una nueva campaña gruesa, sobre la cual habrá muchos desafíos por enfrentar, tanto desde lo productivo como desde el negocio.
Pero la principal pregunta que se hacen los especialistas es: ¿cómo pensar, integrar y planificar la producción con una mirada de largo plazo, más allá de los tiempos que corren?
Estos aspectos, y tantos otros más, fueron abordados por KWS, empresa especializada en mejoramiento genético y agronomía de maíz, integrante de GDM Seeds, durante las charlas que coordinó en el último Congreso Aapresid.
En “Sala KWS” se llevó adelante una convocante charla, denominada “Una mirada de largo plazo del sistema de producción agrícola”, que fue moderada por Gonzalo Bravo, gerente de Instituciones y Cuentas Clave de KWS y cuyo invitado fue Gustavo Oliverio, director de la Fundación Producir
“Si queremos mirar un largo plazo sustentable, debemos monitorear permanentemente la relación de gramíneas/oleaginosas, la cual actual y positivamente se encuentra estabilizada en 45%/55%”, describió Oliverio.
Sin embargo, puntualizó que desde el año 2010 la superficie agrícola está amesetada, con 35-36 millones de hectáreas “a lo que debe agregarse la variabilidad en la producción y de los rendimientos, dada por el clima y también por causas de tipo edáficas”.
LA NUTRICIÓN DE LOS SUELOS
Al respecto, expresó que “la subnutrición de los cultivos es uno de los muchos procesos que están afectando la producción y degradando la salud de los suelos”.
Esto, sin considerar, la degradación física, salinización y acidificación, como otras problemáticas que afectan a la salud del principal recurso que tiene la producción agrícola.
Por eso, el referente de la Fundación Producir Conservando alertó a la atenta audiencia sobre los “criterios de sustentabilidad” actuales.
“No es solo siembra directa y rotación de cultivos, ya que también venimos intensificando nuestro manejo agrícola desde hace muchas campañas, generando un desbalance y, para ello, debemos llevar adelante una nutrición balanceada”, dijo.
En otro orden, el experto en nutrición vegetal admitió que hay un trabajo global que indica que, en Argentina, existe una brecha productiva del orden del 34% (rendimientos alcanzables versus potencial).
Finalmente, Oliverio concluyó que la última estimación hecha al 2030 fue de una producción argentina de 170 millones de toneladas, sobre 43 millones de hectáreas. “Es un desafío enorme –insistió- que será logrado si trabajamos juntos en el desarrollo tecnológico, con criterios de sustentabilidad”.
EL DESAFÍO CONTRA LAS ENFERMEDADES
Otro de los aspectos que KWS analizó en retro y perspectiva fue la sanidad del cultivo de maíz en la charla “Las enfermedades del hoy y el maíz del futuro”, con Fernando Guerra, gerente de Desarrollo de Producto de KWS Argentina.
De ella, participó además Lucrecia Couretot (INTA Pergamino), Roberto De Rossi (Universidad Católica de Córdoba) y Fátima Montiel (Breeder de KWS Argentina).
Los expertos del panel coincidieron en que “la situación sanitaria actual es muy relevante ya que todos volvimos a ser un poco más técnicos para la identificación de las enfermedades, viniendo de una campaña disruptiva”, donde consideraron el punto de vista fitopatológico.
Entre los principales mensajes concluyentes que dejó la interacción entre los especialistas y a partir de los aprendizajes del ciclo 2023/24, admitieron que todas las empresas están trabajando para conseguir rápidas soluciones contra enfermedades relevantes.
“El aporte colaborativo está permitiendo la posibilidad de evitar las decisiones apresuradas en la genética, la agronomía y el monitoreo”, comentaron.
Por su parte, Fátima Montiel, señaló que para el mejoramiento genético, el efecto de reiniciar la investigación y desarrollo de híbridos por problemas como Corn Stunt Spiroplasma o carbón de la panoja fue valiosísimo.
Por: Ings. Agrs. (MSc) Fernando Jecke, Fernando Mousegne y Gonzalo Santia. INTA AER San Antonio de Areco. Buenos Aires. Argentina
INTRODUCCIÓN
Buenos Aires, 20 de agosto (PR/24) .- El trigo (Triticum aestivum L.) es uno de los cereales utilizados como alimento con mayor importancia a nivel mundial (Grijalva, 2016). En la región pampeana ocupa un lugar clave en los planteos agrícolas como parte de la rotación invernal de cultivos, ocupando para la campaña 2023/2024 una superficie estimada de 5,6 millones de hectáreas (BCR, 2023).
El cultivo de trigo es altamente demandante de nitrógeno, un elemento indispensable para maximizar el rendimiento y la calidad del producto. Para producir una tonelada de trigo, se requieren entre 30-35 kg N (Álvarez et al, 2004).
Tanto el precio del trigo como el de los insumos necesarios para su producción varían constantemente. La urea, el fertilizante nitrogenado de mayor difusión y utilización en la región pampeana, ha experimentado en los últimos años fluctuaciones de precio que generó en los productores la necesidad de buscar otras alternativas como fuente nitrogenada para sus cultivos.
Subproductos de la producción avícola como son la cama de pollo y el guano de gallina son fuentes de nutrientes muy ricas en nitrógeno, y otros nutrientes, que mediante su debido proceso de compostaje y estandarización, pueden convertirse en una alternativa o complemento a la fertilización química.
El objetivo de este experimento es evaluar el nutriente orgánico subproducto avícola pelleteado de marca comercial “Gueno” con y sin aporte de urea sobre el comportamiento agronómico del cultivo de Trigo.
MATERIALES Y MÉTODOS
Fotografía 1: Vista del experimento.
El experimento se llevó a cabo en la Unidad Demostrativa de la Agencia de Extensión Rural del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de la localidad de San Antonio de Areco en el lote 15-18 del Establecimiento “La Fe” con las siguientes coordenadas 34°11’28.6″S 59°34’13.5″O (Fotografía 2) donde como cultivo antecesor se realizó una pastura perenne. El mismo se estableció sobre un suelo Serie Capitán Sarmiento (Sm11), Argiudol tipico, familia fina, illítica, térmica (Soil Taxonomy V. 2014).
El material de trigo utilizado fue Baguette 550 de ciclo Intermedio con fecha de siembra el 28/06/2023 espaciado a 0.2 mts entre surcos con una densidad de siembra de 350 pl/m2. Se fertilizó con 100 kg/ha de Fosfato Mono-amónico a la siembra y diferentes dosis de cama de pollo y/o urea en el estadio de macollaje según los tratamientos detallados en la Tabla 2. Se realizó un barbecho el 25/04/2023 con 2.5 L/ha Glifosato al 62 % + 1000 cm3/ha de 2,4 D + 1000 cm3/ha de cletodim + 35 gr/ha de Saflufenacil y en macollaje se aplicó 120 cm3/ha de dicamba + 5 g/ha de Metsulfurom. El 08/09/2023 se aplicó un fungicida a base de 25 % Propiconazole + 4 % Benzovindiflupir para controlar Roya de la Hoja causada por el hongo Puccinia triticina y el 06/10/2023 se aplicó un fungicida a base de 17,5 % Protioconazole + 4 % Bixafen + 15 % Trifloxistrobin por reinfección de la misma enfermedad.
Los ensayos tuvieron un diseño en bloques al azar (DBCA) con cuatro repeticiones. El tamaño de las parcelas fue de 1,4 m de ancho y 5 m de largo con 7 surcos distanciados a 0,2 m entre sí. Las aplicaciones de los fertilizantes se realizaron al voleo en macollaje el 16/08/2023. En la Tabla 1 se detalla la composición del producto pelleteado utilizado, en la tabla 2 los tratamientos aplicados y en la tabla 3 se presenta el análisis de suelo.
En Z33 (19/09/2023) de la escala de Zadocks et. al. (1974) y en Z42 (04/10/2023) se determinó NDVI por Greenseeker, también se evaluó intercepción de la radiación con un ceptómetro en Z42 (04/10/2023).
La cosecha se realizó con una cosechadora autopropulsada de parcelas dentro de los cinco surcos centrales (10/12/2023). Sobre una muestra del grano cosechado se determinó el peso de mil granos (PMG) y peso hectolitrito (PH). Se realizó un análisis de la varianza para un DBCA y se compararon las medias con el test Tukey al 0,05 con el programa Infostat Versión 2018e.
Tabla 1. Composición del producto comercial en pellets de 3 mm
Tabla 2. Tratamientos de fertilizacion aplicados en el experimento.
Tabla 3. Análisis de suelo efectuado al momento de la siembra
RESULTADOS
En la Figura 1 se presentan las precipitaciones mensuales registradas entre los meses de Junio hasta Diciembre del año 2023, 2022 y las precipitaciones históricas promedio mensuales registradas para los mismos meses entre 1982 y 2022.
La precipitación total registrada durante el ciclo de crecimiento del cultivo ascendió a los 527 mm, mientras que la campaña pasada fue de tan solo 137 mm y el promedio histórico entre el año 1982 y 2022 para los mismos meses fue de 512 mm lo que pone en evidencia la adecuada oferta hídrica que tuvo durante su crecimiento. El cultivo se implanto con una adecuada humedad superficial aunque escasa a nivel subsuperficial debido a la extrema sequía ocurrida durante la campaña anterior. A pesar de ello las precipitaciones acompañaron el crecimiento del cultivo y el mismo se pudo desarrollar sin limitantes hídricas durante casi todo el ciclo, a excepción del mes de octubre donde se registró un leve déficit hídrico en plena floración del cultivo que no llego a afectar su potencial de rendimiento. Las temperaturas más frescas de lo normal durante la etapa de floración y llenado de granos permitieron que el cultivo vea prolongado estos dos periodos y pueda lograr un alto peso de los granos, demorando la cosecha del mismo.
Figura 1: Precipitaciones mensuales campaña 2022, 2023 y precipitaciones promedio mensuales Históricas (1982-2022) en la localidad de San Antonio de Areco.
En la Tabla 3 se presentan las medias de rendimiento, PMG y PH; mientras que en la Figura 2 se presentan los rendimientos.
Tabla 3. Medias deRendimiento, PMG, PH.
Figura 2: Rendimiento de trigo según tratamiento de fertilización.
En la Tabla 4 se presenta el Índice de Verdor normalizado por Greenseeker en Z 33 y Z 42 y el porcentaje de intercepción de la radiación.
Tabla 4. Medias deNDVI por Greenseeker en Z 33 y Z 42 e intercepción de la radiación.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
La media de rendimiento del ensayo fue de 6608 kg/ha, la cual es representativa de los niveles de producción obtenidos en la zona en la campaña actual. No hubo diferencias significativas entre los distintos tratamientos para el rendimiento, PMG ni PH. Se observaron similares niveles de producción para los tres tratamientos.
Para el NDVI por Greenseeker y el porcentaje de intercepción de la radiación se hallaron diferencias significativas entre los tratamientos, obteniendo en este caso el tratamiento de urea solo los valores más altos en ambos parámetros observados.
Esta campaña se caracterizó por la adecuada oferta hídrica durante casi todo el desarrollo del cultivo que junto con temperaturas moderadas permitió tener un cultivo con hojas vivas por más tiempo de lo normal. Se obtuvieron niveles de producción muy buenos para la zona. Si bien, como se mencionó, no se observaron diferencias estadísticamente significativas, se considera que, de acuerdo a estos resultados, la cama de pollo pelletizada puede ser una alternativa viable para sustituir y/o complementar insumos de síntesis química y aprovechar subproductos de la industria avícola. Se debería continuar con estas experiencias para validar resultados y evaluar distintas condiciones ambientales que amplíen la posibilidad de uso de este tipo de producto.