Mar 4, 2026 | Santo del Día
Por obediencia a su padre, Casimiro tuvo que partir a la frontera con Hungría, como cabeza de ejército para defender a los nobles de ese país de su antiguo y tirano rey, sin embargo no tuvo mucho éxito y ante el temor de iniciar una nueva e injusta guerra, el santo prefirió entregarse nuevamente al estudio y la oración y renegar de tomar las armas, pese a los ruegos de su padre y de los nobles.
Asimismo, en la corte se habló de casarlo con la hija del emperador Federico III, pero Casimiro no quiso ni pensar en renunciar al celibato que se había impuesto.
Las austeridades que practicaba agravaron la enfermedad de los pulmones que padecía y Casimiro murió en 1484, cuando no tenía sino 23 años de edad.
Primicias Rurales
Fuente: Aciprensa
Mar 3, 2026 | Santo del Día
Catalina cuidó de su madre por tres años hasta que esta murió en 1883. Preocupada por la gran necesidad en que se encontraban los indios americanos, Catalina le pidió al Papa León XIII, durante una audiencia en 1887, que enviara más misioneros al estado de Wyoming, para su amigo el Obispo James O’Connor. El Papa le respondió, «¿Por qué tú no te haces misionera?”.
Catalina visitó los estados de Norte y Sur Dakota, conoció al jefe indio de la tribu Sioux y comenzó su ayuda sistemática a las misiones con los indios americanos. Con el tiempo gastó millones de la fortuna de la familia en esta ayuda.
Entró el noviciado de las Hermanas de la Misericordia (Sisters of Mercy). Fundó las Hermanas del Santísimo Sacramento para los indios y negros, en Santa Fe, New Mexico, USA en 1891.
La Madre Francisca Cabrini, quien también es santa canonizada, le aconsejó que recibiera la aprobación de Roma para la orden. Recibió dicha aprobación en el año 1913.
En el año 1942 tenía un sistema de escuelas católicas para indios americanos y personas de raza negra en 13 estados. Este sistema incluía 40 misiones, 23 escuelas rurales, 50 misiones para los indios y la Universidad Xavier en New Orleans, Louisiana, USA, la primera universidad en Estados Unidos para los personas de raza negra. Por todo esto Catalina sufrió persecusión.
Después de un ataque al corazón, pasó los últimos 20 años de su vida concentrada en la oración y meditación. Murió el 3 de marzo, 1955, en la casa madre de su comunidad, Bensalem, Pennsylvania.
Fue beatificada el 20 de Noviembre de 1988 por San Juan Pablo II y canonizada por él mismo el 1 de octubre de 2000. Es considerada apóstol de los indios americanos y personas de raza negra. Se le recuerda cada 3 de enero.
Primicias Rurales
Fuente: Aciprensa
Mar 3, 2026 | Santo del Día
Buenos Aires, 3 de marzo (PR/26) .- Inocencio, nació el 19 de marzo de 1844 en Brescia, Italia. Fue bautizado con el nombre de Juan. Sólo tenía tres meses cuando quedó huérfano de padre.
Fue ordenado sacerdote el 2 de junio de 1867.
Nombrado como coadjutor parroquial en una parroquia rural, se distinguió por su desprendimiento de las cosas, por la constancia en el confesionario, su caridad para con los pobres, la asistencia a los enfermos y la predicación humilde.
Conocedor de las virtudes del Padre Juan, fue nombrado por su obispo Vicerrector del Seminario. Un año después fue nuevamente destinado al trabajo pastoral parroquial en Berzo, donde desarrolló una intensa actividad apostólica, a base de oración, buen ejemplo y una predicación sencilla y paternal. Frecuenta en este lugar un convento capuchino y por el contacto con estos frailes va descubriendo que el Señor lo llamaba a una vida más austera.
Después de una mayor preparación espiritual, superadas no pocas dificultades, pidió ser admitido entre los Hermanos Menores Capuchinos, donde ingresó en 1874, con el nombre de Fray Inocencio.
Sus superiores lo destinaron a distintos conventos de la Orden en Italia, llevando a todos los lugares donde iba la irradiación de su santidad. En el convento de la Santísima Anunciata, encontró lo que su espíritu anhelaba: ser santo a toda costa. Allí se sumergía en la oración y realizaba una vida llena de sacrificio, de penitencia y de ocultamiento.
Además de pedir limosa, predicó ejercicios espirituales a sus cohermanos, en los cuales derramó la abundancia de su espíritu franciscano. En este ministerio de la predicación de ejercicios espirituales debió hacerse violencia, pues se consideraba poco capaz para ello.
Murió a los cuarenta y seis años, el 3 de marzo de 1890, en la enfermería del convento de Bérgamo. El Señor llamó a sí al siervo bueno y fiel que había vivido en la humildad y en la pobreza. Sus paisanos de Berzo pidieron el cuerpo de este auténtico hijo de San Francisco y allí descansan sus restos.
Los documentos más preciosos de su vida son sus escritos, especialmente los “Diarios”, que son una colección de dichos de santos, de los cuales mayormente se alimentaba su espíritu. Fue beatificado por Juan XXIII el 12 de noviembre de 1961.
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Fuente: Aciprensa
Mar 2, 2026 | Santo del Día
Santa Ángela De la Cruz, 2 de marzo / ACI Prensa
Buenos Aires, lunes 2 marzo (PR/26) — Cada 2 de marzo la Iglesia celebra a Santa Ángela de la Cruz (1846-1932), “Angelita”, religiosa y mística española, fundadora del Instituto de las Hermanas de la Compañía de la Cruz, dedicadas a la ayuda a los más pobres y enfermos.
La Madre Ángela escribió alguna vez, evidenciando su humildad y profundidad mística: «La nada calla, la nada no quiere ser, la nada sufre todo… La nada no se impone, la nada no manda con autoridad, y finalmente, la nada en la criatura es humildad práctica».
El Rosario y la Virgen de la Salud
Su nombre de pila fue María de los Ángeles Guerrero González y nació el 30 de enero de 1846 en Sevilla, Andalucía (España), en el seno de una humilde familia muy vinculada a la Iglesia. Su padre gustaba de las lecturas piadosas y trabajaba como cocinero en el convento de los Padres Trinitarios.
Allí también trabajaba su madre y una de sus hermanas en la lavandería. Los Guerrero González tuvieron 14 hijos, pero, dadas las difíciles condiciones de la época, sólo seis de ellos sobrevivieron y llegaron a ser adultos.
Angelita desarrolló, en esos primeros años de su vida, marcados por el dolor, una especial piedad a la Virgen María. Solía visitar la iglesia parroquial y rezar frente a la imagen de «Nuestra Señora de la Salud».
Aprendió a rezar el Rosario junto a sus padres y disfrutaba mucho del mes de mayo en el que siempre se erigía en casa un sencillo altar a la Virgen frente al que se reunía toda la familia para rezar el Rosario y honrar a la Madre de Dios.
La zapatería donde Dios estaba
A los ocho años recibió la Primera Comunión y a los nueve hizo la Confirmación. Lamentablemente, no pudo asistir por mucho tiempo a la escuela y, como muchos niños, empezó a trabajar. Su primer empleo fue en una zapatería, donde conoció a doña Antonia Maldonado, mujer de profunda fe y piedad.
Antonia le enseñó el oficio de reparación de calzado, pero también a descubrir que Dios está en todas partes, y un taller no es la excepción. Antonia, después de cada jornada laboral, juntaba a todos los trabajadores para rezar el santo Rosario y celebrar la fe leyendo una que otra vida de algún santo.
Crecimiento en la fe y compromiso
A los 16 años Angelita conoció al canónigo P. Torres Padilla, director espiritual de Antonia, quien se convertiría también en su director espiritual.
A los 19 años Angelita hizo su primer intento de entrar en la vida religiosa cuando pidió ingresar a las Carmelitas Descalzas de la Santa Cruz, pero fue rechazada por su mala salud. Por consejo del P. Torres, la jovencita comenzó a cuidar enfermos: una epidemia de cólera se extendía entre los pobres y faltaban manos para poder atenderlos.
En 1868, con 22 años, Angelita intentó ingresar a la vida religiosa por segunda vez. Se presentó para ser admitida a las Hijas de la Caridad de Sevilla. Esta vez sí fue recibida, y la enviaron a Cuenca primero y después a Valencia, con la intención de ayudarla a fortalecer su salud; sin embargo, no hubo resultados. la joven terminó dejando a las Hijas de la Caridad durante el noviciado, y regresó a casa de sus padres y empezó a trabajar de nuevo en la zapatería de Antonia.
Una cruz está vacía…
El 1 de noviembre de 1871, al pie de la cruz de Cristo, Angelita hizo voto privado para vivir los consejos evangélicos. Dos años más tarde, mientras oraba, tuvo una visión que le cambiaría la vida para siempre. Vio una cruz vacía justo delante del crucifijo frente al que estaba rezando.
Ella comprendió que esa era la clave para entender su nueva misión: Dios le pedía que se subiera a esa cruz vacía, y que se hiciera «pobre con los pobres para llevarlos a Cristo».
Mientras continuaba trabajando en la zapatería, y bajo la autoridad del P. Torres, la santa empezó a escribir un diario espiritual, los llamados ‘Papeles de conciencia’, en el que quería plasmar sus ideales de vida religiosa.
El 8 de diciembre de 1874 se consagró al Señor haciendo los votos perpetuos. María de los Ángeles tomó entonces oficialmente el nombre de “Ángela de la Cruz”.
El 2 de agosto de 1875, la ‘Madre’, como empezarían a llamarla, y otras tres mujeres dieron inicio a la vida comunitaria en una habitación alquilada en Sevilla.
Al día siguiente empezó el trabajo de socorro a los pobres, indigentes y moribundos.
La fundación
Las Hermanas de la Compañía de la Cruz, bajo la dirección de la Madre Ángela de la Cruz empezaron a vivir de acuerdo a la regla escrita por su fundadora a inspiración de la vida de San Francisco de Así.
La mayor parte del tiempo estaba dedicado al servicio de los hijos predilectos de Dios, los pobres, sin abandonar el tiempo de oración y meditación. Las hermanas así combinaban el espíritu activo con el contemplativo.
En 1877 se fundó la segunda comunidad en Utrera, provincia de Sevilla, y al año siguiente la tercera en Ayamonte. El año 1878 falleció el P. Torres, quien había acompañado espiritualmente no solo a la Madre Ángela sino a toda la comunidad.
En los años sucesivos se abrieron 23 conventos más. La congregación de la Compañía de la Cruz fue aprobada finalmente por el Papa San Pío X en 1904.
La Madre Ángela de la Cruz, «Madre de los Pobres», fue convocada a la presencia de Dios el 2 de marzo de 1932, en Sevilla, a los 86 años. Fue beatificada por el Papa San Juan Pablo II el 5 de noviembre de 1982 y canonizada por él mismo el 4 de mayo de 2003.
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Si deseas conocer más sobre Santa Ángela de la Cruz, te recomendamos leer el siguiente texto de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Santa_Angela_de_la_Cruz.
Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa