Hoy se celebra a San Pedro Poveda, sacerdote humanista y mártir de la guerra civil española

Hoy se celebra a San Pedro Poveda, sacerdote humanista y mártir de la guerra civil española

La Institución Teresiana —su obra más destacada— gestiona hoy diversos proyectos vinculados a la educación y la cultura (colegios, universidades, centros sociales, editoriales y centros culturales).

Santo humanista, humanista santo

Pedro José Luis Francisco Javier Poveda Castroverde nació en Linares, Jaén (España), el 3 de diciembre de 1874. Ingresó al seminario de su ciudad natal y concluyó sus estudios en Guadix, lugar donde sería ordenado sacerdote en 1897.

La vida sacerdotal de San Pedro Poveda se caracterizó por su intenso trabajo humanista y pedagógico, tanto dedicado a brindar acceso a la educación a los más necesitados como a la formación del laicado comprometido con los valores cristianos. Participó, asimismo, en el trabajo de asistencia a los peregrinos de la Iglesia Colegial de Covadonga (Asturias) mientras ocupó allí, en 1906, el cargo de canónigo.

Extendiendo la cultura cristiana

A partir de 1911, el Padre Poveda puso en marcha su más interesante proyecto, mencionado líneas arriba: se dedicó a la fundación de academias y centros pedagógicos que posteriormente se convertirían en la base de la organización que fundaría, la Institución Teresiana (I.T.). El propósito del santo era que el Evangelio penetrara efectivamente en el mundo cultural, en la vida social, infiltradas ambas por valores e ideas alejadas de Dios.

La Institución Teresiana nació con esa idea, y Poveda consideró indispensable generar “espacios” en el que los católicos profesionales (maestros, intelectuales, sanitarios, etc.) se unan y sean una voz que sea escuchada y vista por todos. Con ese objetivo, la I.T. se convirtió en una asociación internacional de profesionales laicos católicos dedicados a la promoción de centros educativos de distinto nivel (escolar y universitario), así como de centros culturales, centros de ayuda social y editoriales. La Institución Teresiana cuenta con aprobación pontificia otorgada por el Papa Pio XI el 11 de enero de 1924.

Lamentablemente, años más tarde, el Padre Poveda —reconocido ya por diversos sectores de la sociedad española por su apertura al diálogo con distintas posiciones conceptuales— terminaría enfrentando los aciagos días de la guerra civil española, en cuyo marco se desarrolló una terrible persecución contra los católicos.

Primero, lo primero: sacerdote

El Padre Poveda fue detenido el 27 de julio de 1936 en su casa en Madrid, ubicada en la calle Alameda Nº8. Horas después, durante la madrugada del 28 de julio, entregaba la vida por causa de la fe: fue fusilado en el Cementerio de la Almudena.

“¡Soy sacerdote de Cristo!”, gritó a voz en cuello, una y otra vez, a quienes lo detuvieron y llevaron al sacrificio.

San Pedro Poveda Castroverde fue canonizado por el Papa San Juan Pablo II el domingo 4 de mayo de 2003, durante la visita del Santo Padre a España.

Más información:

 

Primicias Rurales
Fuente: Aciprensa
Hoy celebramos a San Pantaleón, mártir y médico, cuya sangre es milagrosa

Hoy celebramos a San Pantaleón, mártir y médico, cuya sangre es milagrosa

Buenos Aires, lunes 27 de julio (PR/26) .- Cada 27 de julio, la Iglesia Católica celebra a San Pantaleón, mártir, médico nacido a fines del siglo III en Nicomedia (actual Turquía). Hoy sus devotos acuden al Monasterio de la Encarnación en Madrid para presenciar el milagro de la licuefacción de su sangre.

Uno de los catorce auxiliadores

San Pantaleón (275-305) es uno de los “catorce santos auxiliadores”; es decir, forma parte del grupo de santos a los que los fieles pueden acudir cada vez que se presentan determinadas situaciones, como males o enfermedades.

En el caso de Pantaleón, es el intercesor cuando se padece de cosas tan comunes —y tan penosas— como un dolor de cabeza (cefalea o migraña) o una enfermedad como la tuberculosis.

El nombre ‘Pantaleón’ está copiado del griego y posee un hermoso significado: “El que se compadece de todos” (Παντελεήμων, Panteleímon), algo que el santo supo plasmar a través de la medicina. Todo buen médico debe “compadecerse”, es decir, “sufrir con” sus pacientes. Esto equivale a acercarse al dolor del que lo padece. Precisamente como el dolor no le es indiferente, el médico debe buscar la mejor manera para aliviar o curar al paciente.

Cristo, médico y medicina

El médico nació alrededor del año 275 en Nicomedia. Fue hijo de madre cristiana, pero no se sintió particularmente tocado por la fe. Apenas alcanzó la edad suficiente, empezó a vivir como un pagano más y rechazó el cristianismo. Sin embargo, su hambre de conocimiento y el deseo de ayudar a otros lo motivaron a hacerse médico, igual que su padre.

Como tal, gozó de gran reputación y fama, llegando a atender al emperador Galerio Maximiano (305 – 311). Su vida parecía transcurrir sin mayores preocupaciones, hasta que conoció a Hermolao, un sacerdote cristiano. Este lo animó a conocer otro tipo de “medicina”.

Fue así como Pantaleón entró en contacto nuevamente con algunos miembros de la Iglesia. Poco a poco, el prestigioso médico fue descubriendo que su saber en torno a la naturaleza humana podía cobrar un sentido más elevado y pleno, muy por encima de sus cálculos iniciales: quien sufre de una enfermedad padece también en el alma, no sólo en el cuerpo. En ese sentido, Cristo amplió su comprensión del dolor, la enfermedad y la muerte. Esa experiencia impulsó a Pantaleón a vivir más de cerca el dolor de los enfermos y moribundos y, así, por primera vez, abrirse a la esperanza en una vida que no conoce el final: la vida eterna.

Pantaleón llegó a entender de esta manera que la enfermedad y el sufrimiento no lo destruyen todo. La muerte no tiene la última palabra: “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” (1 Cor 15, 55).

Cristo está en el que sufre

En el proceso de conversión de Pantaleón, Hermolao fue determinante. La amistad entre ambos abrió una puerta por la que Cristo entró: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo” (Apoc 3, 20).

Como consecuencia de ese “encuentro” personal con Jesús, Pantaleón empezó a servirlo en el sufriente, en los postrados y vulnerables. En ellos está el mismo Cristo.

Condenado a muerte

Cuando la persecución de Diocleciano Augusto (284-305) se extendió a Nicomedia, Pantaleón regaló todo lo que tenía a los necesitados e inició una vida en la clandestinidad como muchos otros cristianos. Desafortunadamente algunos médicos que le guardaban envidia lo delataron a las autoridades. Después sería arrestado junto a un grupo de cristianos entre los que estaba Hermolao.

Cuando la noticia de su captura llegó a oídos del emperador, este quiso salvarlo en secreto. Le mandó decir que le concedía la oportunidad de vivir, siempre y cuando renunciara a su religión. Pantaleón se negó a aceptar tal condición. Luego, como para que no quedara duda del poder de su fe, curó milagrosamente a un paralítico enfrente de sus enemigos.

Ese proceder fue considerado de inmediato una afrenta más contra el emperador, por lo que el santo fue condenado a ser torturado hasta morir. Sus verdugos lo sometieron de diferentes maneras, pero Pantaleón continuó vivo. Así que se ordenó su decapitación, al igual que la de sus compañeros.

La tradición registra los intentos fallidos por quitarle la vida: primero, lo arrojaron al fuego; luego, le echaron plomo fundido sobre el tórax; tras eso, intentaron ahogarlo, le arrojaron piedras y lo ataron a la “rueda” (torno). Finalmente, quisieron atravesar su cuerpo con una espada. Como a esto logró sobrevivir, según la costumbre romana, se procedió a que le cortaran el cuello.

La misma tradición recoge, además, un hecho extraordinario en torno al suplicio de San Pantaleón. Para torturarlo, su cuerpo había sido atado por sus verdugos a un árbol seco. Este, al quedar manchado con su sangre, revivió a los pocos días.

San Pantaleón y sus amigos recibieron la corona del martirio el 27 de julio de 305. Pantaleón tenía 29 años.

El milagro de la sangre

Sus reliquias, que incluyen muestras de su sangre, se conservan en distintos lugares: están repartidas entre Constantinopla (Turquía), Ravello (Italia) y el Real Monasterio de la Encarnación en Madrid (España) bajo la custodia de las Agustinas Recoletas.

Es en ese monasterio donde se preserva una muestra de la sangre de San Pantaleón, que permanece en estado sólido todo el año, a excepción del 27 de julio. En esta fecha, día de su fiesta litúrgica, se produce el milagro de la ‘licuefacción’ (la sangre de San Pantaleón se vuelve líquida). Cada vez que el milagro tiene lugar, las religiosas del monasterio abren las puertas del recinto al público para que los devotos puedan apreciar el acontecimiento.

Si deseas conocer un poco más sobre San Pantaleón, te recomendamos el siguiente artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Pantaleón.

Más información:

 

Primicias Rurales
Fuente: Aciprensa
Hoy celebramos a los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen y patronos de los abuelos

Hoy celebramos a los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen y patronos de los abuelos

Buenos Aires, domingo 26 de julio (PR/26) .- Cada 26 de julio la Iglesia Católica celebra a San Joaquín y Santa Ana, padres de la Santísima Virgen María y abuelos del Señor Jesús.

A través de ellos, la tradición nos ayuda a ser más conscientes de cuán valioso es estar en contacto con la ‘familia grande’ (abuelos, tíos, primos, etc.) y, en particular, como nos enseñó el fallecido Papa Francisco, de la importancia de los abuelos con quienes se da «el encuentro y el diálogo intergeneracional… El Documento conclusivo de Aparecida nos lo recuerda: “Niños y ancianos construyen el futuro de los pueblos. Los niños porque llevarán adelante la historia, los ancianos porque transmiten la experiencia y la sabiduría de su vida” (n. 447)».

La responsabilidad de ser padres

Joaquín y Ana —santos patronos de los abuelos— fueron personas de profunda fe y confianza en las promesas de Dios. Ambos educaron a la Virgen María en la fe del Pueblo de Israel, alimentando en Ella el amor hacia el Creador y contribuyendo de manera singular a que Nuestra Madre estuviera lista para su singular vocación.

Es a través de sus padres como María se suma a esa porción del pueblo escogido que espera la llegada del Salvador de la humanidad, el Mesías.

El inmenso don de ser abuelos

En 2013, el Papa Francisco, también con ocasión de esta fiesta, celebrada en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013 (Brasil), destacaba que “los santos Joaquín y Ana forman parte de esa larga cadena que ha transmitido la fe y el amor de Dios, en el calor de la familia, hasta María, que acogió en su seno al Hijo de Dios y lo dio al mundo, nos los ha dado a nosotros. ¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe!”.

¡Feliz día de San Joaquín y Santa Ana!

…Si deseas conocer más sobre estos santos, puedes leer el siguiente artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Joaquín.

Más información: 

 

Hoy es la fiesta del Apóstol Santiago, patrono de España, “el más atrevido y valiente”

Hoy es la fiesta del Apóstol Santiago, patrono de España, “el más atrevido y valiente”

El apóstol Santiago ocupa un lugar especial en la historia de la Iglesia primitiva, destacando por su virtud, empuje evangelizador y carácter valeroso. Fue él quien llevó la Palabra de Dios a tierras completamente alejadas de su Galilea natal, como es el caso de la península ibérica. Precisamente por su presencia allí, sembrando la fe, Santiago es reconocido como Patrono de España.

El “Hijo del trueno” -apelativo que usó Jesús con él y con su hermano Juan, en alusión al padre de ambos, Zebedeo- además de ser patrono de España y de la caballería de ese país, es patrono de los curtidores, veterinarios y equitadores.

Cerca de Jesús

Santiago nació en Betsaida, Galilea, hacia el año 5 a.C. Fue uno de los primeros convocados por Jesús, quien se acercó a él mientras pescaba en el lago de Genesaret junto a Juan, su hermano (Mc 1, 19).

De acuerdo a los Evangelios, Santiago fue testigo, con Juan y Pedro, de algunos de los momentos más intensos de la vida del Señor Jesús, lo que evidencia su cercanía con el Hijo de Dios. Algunos de esos momentos son, por ejemplo, la Transfiguración en el Monte Tabor, la pesca milagrosa y la noche en la que Jesús permanece orando en Getsemaní, en la víspera de su Pasión.

El nombre con que lo conocemos proviene de la unión de las voces ‘Sant’ y ‘Iacob’. Mientras la partícula ‘Sant’ equivale a ‘san’ o ‘santo’; ‘Iacob’ es el término hebreo para ‘Jacob’, que en griego se dice Ἰάκωβος, Ἰákobos. Ambas partículas – ‘Sant’ y ‘Iacob’- quedaron yuxtapuestas desde los albores de la España cristiana de los primeros siglos, cuyos guerreros se lanzaban a la batalla al grito de «¡Sant Iacob, ayúdanos!»: la rapidez con la que se pronunciaba aquel grito de guerra produjo la voz amalgamada Sant-iago. De ahí el “¡Santiago, ayúdanos!”.

De manera paralela quedaría también su nombre asociado a la tradición bélica, al punto que buena parte de la iconografía lo representa como soldado montado en un caballo, blandiendo una lanza, en actitud de lucha. Es así que Santiago devino en ícono o símbolo de la lucha contra el mal y el pecado personal.

También es posible encontrar otra tradición iconográfica donde el apóstol aparece más bien como peregrino, vestido con una túnica sencilla, cubierto de una capa y sosteniendo un cayado o vara. Ese es el Santiago que se marcha hacia los rincones más apartados ‘del mundo’ llevando a Cristo a todos los corazones hambrientos de Él.

Es así como el arte a lo largo de la historia ha intentado representar simbólicamente los aspectos resaltantes de la personalidad del discípulo de Cristo; eso que muy bien expresó San Juan Crisóstomo cuando dijo de él: “Fue el apóstol más atrevido y valiente”.

Por España a América

El mundo hispánico estará siempre asociado, desde sus raíces, a Santiago. Las huellas que dejó este sobre el largo sendero de la historia son constituyentes del alma y la cultura de los pueblos hispanohablantes.

Si bien el arribo del apóstol a la antigua Hispania (España) respondía al primer anhelo de anunciar el Evangelio a todas las gentes, dicho anuncio pasó a integrar la matriz constituyente de la identidad española.

Uno de los símbolos de ese aporte identitario es evidentemente la catedral de Santiago de Compostela, considerada el principal santuario dedicado al apóstol en donde reposan sus restos. Hoy, como en el medioevo, miles de personas peregrinan a Compostela cada año, deseosas de recorrer la ruta del santo patrono de España -el Camino de Santiago-. Así lo hicieron santos, mártires y misioneros, muchos de ellos enviados después a América a evangelizar. El Nuevo Continente, por eso, abunda en expresiones de devoción al aguerrido apóstol.

Una de estas expresiones populares, muy importante, pero a veces olvidada, tiene que ver con la fundación de varias ciudades de América durante los periodos de la conquista y el virreinato. Los españoles, en su afán fundacional, característico del siglo XVI, dedicaron muchos lugares al santo y bautizaron varias ciudades con su nombre. Es el caso, por ejemplo, de Santiago de Chile, Santiago en República Dominicana, o Santiago de Cuba en Cuba.

Santiago de Compostela: una nota breve sobre la Virgen María

El 9 de noviembre de 1982, San Juan Pablo II visitó la catedral de Santiago de Compostela e hizo un llamado a toda Europa a reavivar “aquellos valores auténticos” que la constituyeron, “porque los otros continentes te miran y esperan también de ti la misma respuesta que Santiago dio a Cristo: ‘lo puedo’”.

San Juan Pablo II añadiría con gran elocuencia:

“Yo, Sucesor de Pedro en la Sede de Roma, una Sede que Cristo quiso colocar en Europa y que ama por su esfuerzo en la difusión del cristianismo en todo el mundo. Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces”.

De acuerdo a la tradición, el apóstol Santiago fue quien preparó el camino para que la Virgen María sea reconocida como el «Pilar» o columna de la Iglesia, y de la hispanidad mariana que se extendió por el globo a lo largo de los siglos posteriores. En tiempos (segunda mitad del siglo I) en los que se extendía la idea del aparente fracaso del anuncio de Cristo en la Península, la Virgen María aparecería sobre una columna, ‘el Pilar de Zaragoza’, para animar a Santiago y a sus discípulos a no desfallecer en la tarea encomendada. Y Dios les concedió la victoria.

¡Santiago, ayúdanos!

Si quieres leer más sobre este santo, te recomendamos el siguiente artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Santiago_el_Mayor.

Más información:

 

Primicias Rurales
Fuente: Aciprensa
Hoy 24 de julio la Iglesia celebra a San Chárbel, el santo libanés que ha hermanado a Oriente y Occidente

Hoy 24 de julio la Iglesia celebra a San Chárbel, el santo libanés que ha hermanado a Oriente y Occidente

Buenos Aires, viernes 24 de julio (PR/26) .- Cada 24 de julio se celebra a San Chárbel Makhlouf, sacerdote, asceta y religioso libanés que perteneció a la Iglesia Católica maronita -Iglesia oriental que data del siglo V, hoy una de las 24 Iglesias “sui iuris” (de derecho propio) que integran la Iglesia Católica-.

San Chárbel fue el primer santo de Oriente en ser canonizado después de varios siglos (desde el siglo XIII no se canonizaba a ningún miembro de la Iglesia Oriental); y es uno de los santos más queridos en el mundo de habla hispana, especialmente en México.

Monje maronita y sacerdote

San Chárbel, cuyo nombre original fue Youssef Antoun (José Antonio) Makhlouf (Majluf), nació en Beqakafra, Líbano, el 8 de mayo de 1828. Quedó huérfano de padre a los tres años, por lo que quedó bajo el cuidado solo de su madre. Ella contrajo segundas nupcias con un sacerdote maronita -en el rito maronita se permite que los sacerdotes puedan casarse- quien terminaría siendo una influencia muy positiva para el santo.

En general, los Makhlouf fueron una familia marcada por la fe y la piedad -dos de los tíos de Youssef fueron monjes ermitaños-, gracias a lo cual el santo pudo crecer en un ambiente religioso, rodeado de auténtica espiritualidad.

A los veintitrés años, Youssef dejó el hogar materno e ingresó al monasterio de Nuestra Señora de Mayfouq en calidad de candidato, adoptando posteriormente el nombre de un famoso mártir sirio: Chárbel.

Casi de inmediato, el P. Chárbel sería enviado al monasterio de San Marón en Annaya, ubicado en las alturas montañosas del Líbano, a 1067 m.s.n.m.

Para escuchar mejor la voz de Dios

El P. Chárbel vivió en San Marón por quince años, convirtiéndose en un monje ejemplar, dedicado a la oración, el apostolado y los estudios de espiritualidad.

Será años más tarde cuando descubre el llamado a la vida en soledad y pasa a vivir como ermitaño. Para ello, dada su condición canónica, requería un permiso especial. El santo recibiría la esperada autorización el 13 de febrero de 1875.

Desde ese día hasta su muerte, en 1898, San Chárbel estuvo dedicado a la ascesis, la penitencia, el trabajo manual y a la oración. Esto incluía un régimen de oración con las horas principales e intermedias de la Liturgia de las horas (en siete momentos diferentes del día)-, y, naturalmente, la Misa diaria. San Chárbel solo comía una vez al día y pasaba la mayor parte del tiempo en silencio. Eventualmente interrumpía sus horas de meditación para recibir a los numerosos visitantes, quienes llegaban atraídos por su reputación de sabiduría y santidad. Gente de todo tipo llegaba en busca de consejo espiritual, alguna promesa de oración o, directamente, en pos de algún milagro -San Chárbel se había ganado la fama de taumaturgo por las curaciones milagrosas acontecidas entre quienes se acercaban a él-.

Hombre universal

San Chárbel murió el 24 de diciembre de 1898. El Papa San Pablo VI lo beatificó el 5 de diciembre de 1965 durante la clausura del Concilio Vaticano II. Años más tarde, el mismo Pablo VI lo canonizaría el 9 de octubre de 1977, en el marco de las celebraciones del Sínodo Mundial de los Obispos.

La devoción a San Chárbel se ha extendido dentro y fuera de las fronteras del Líbano, incluso en territorios muy alejados, poseedores de formas culturales muy distintas. Prueba de ello es la particular y fuerte veneración de la que goza en México, y otras partes de América Latina. En ese sentido, San Chárbel se ha convertido en un “puente” muy real entre Oriente y Occidente, un vínculo que ha tendido el Espíritu Santo.

Lazo entre Oriente y Occidente

El caso de la devoción a San Chárbel en México constituye algo realmente especial. Esta se debe en gran parte a la inmigración maronita a ese país -iniciada en el siglo XIX- como al notable número de milagros atribuidos a la intercesión del santo libanés.

Estos merecen mención aparte: se dice que la Iglesia ha registrado e investigado un número que sobrepasa las dos decenas de miles. Algunos de estos, incluso, llegaron a tener impacto mediático.

¡San Chárbel Makhlouf, ruega por nosotros!

Si deseas conocer un poco más sobre San Chárbel, te recomendamos este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Charbel_Makhlouf.

Primicias Rurales
Fuente: Aciprensa
Hoy celebramos a Santa Brígida de Suecia, patrona de Europa, modelo de mujer, esposa y madre

Hoy celebramos a Santa Brígida de Suecia, patrona de Europa, modelo de mujer, esposa y madre

Buenos Aires, jueves 23 de julio (PR/26) .- Cada 23 de julio la Iglesia celebra a Santa Brígida, patrona de Suecia, fundadora de la Orden del Santísimo Salvador, madre de Santa Catalina de Suecia y, desde hace poco más de dos décadas, copatrona de Europa. Fue el Papa San Juan Pablo II quien le concedió dicho título durante la vigilia del gran jubileo del año 2000.

Santa Brígida comparte el patronazgo de Europa con San Benito de Nursia, Santa Catalina de Siena, los santos Cirilo y Metodio, y Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein).

Dignidad de la mujer

El Papa Benedicto XVI afirmaba que la vida de Santa Brígida muestra el papel y la dignidad de la mujer dentro de la Iglesia, evidenciada en su “actitud de respeto y de fidelidad plena al Magisterio de la Iglesia, en particular al Sucesor del apóstol Pedro».

Poniendo como ejemplo a esta extraordinaria mujer, el entonces Pontífice añadía: “De hecho, en la gran tradición cristiana se reconoce a la mujer una dignidad propia, y —siguiendo el ejemplo de María, Reina de los Apóstoles— un lugar propio en la Iglesia, que, sin coincidir con el sacerdocio ordenado, es igualmente importante para el crecimiento espiritual de la comunidad. Además, la colaboración de consagrados y consagradas, siempre en el respeto de su vocación específica, reviste una gran importancia en el mundo de hoy”.

Por eso, como tantas otras mujeres ejemplares en la Iglesia, Santa Brígida sigue “hablándole” al corazón de las mujeres y hombres de hoy.

Brígida Birgersdotter nació en Norrtälje, Uppland (Suecia) en 1302. Fue entregada en matrimonio a Ulf Gudmarsson con solo 15 años. Tuvo ocho hijos, a quienes educó en la fe con esmero. Al quedar viuda, renunció a la posibilidad de un segundo matrimonio para dedicarse a la oración, la penitencia y las obras de caridad. Vendió sus posesiones, las entregó a la Iglesia, e ingresó -sin que mediara consagración religiosa- al monasterio cisterciense de Alvastra, en su país natal.

A esta santa y mística, el Señor le reveló un conjunto de plegarias u oraciones, así como visiones de su Pasión y mensajes que invitan al consuelo espiritual. Además, la Virgen María la instruyó a través de revelaciones particulares en temas concernientes a la unidad de la Iglesia y el Papado.

Las Revelaciones

El relato de las gracias particulares concedidas a Santa Brígida está contenido en sus Revelaciones, dictadas a sus confesores y secretarios, y que conforman una extensa obra en ocho volúmenes. En estos textos se encuentran contenidas grandes promesas para la conversión y salvación de las almas.

Asimismo, en el marco de sus experiencias místicas, la santa fue instruida por la Santísima Virgen María en la devoción a sus “Siete Dolores”. La práctica de esta devoción implica rezar siete avemarías diariamente, meditando las lágrimas y los dolores de la Madre de Dios. A quien se haga devoto, la Virgen le concederá paz y cuanto le haya sido solicitado, siempre y cuando no vaya en contra de la voluntad de Dios. Además, la Virgen le defenderá en el combate espiritual, entre otras gracias.

Por otro lado, el Señor Jesús reveló a Santa Brígida quince oraciones para ser rezadas a lo largo de un año -acompañadas también de grandes promesas-, así como el famoso conjunto de oraciones destinadas a ser rezadas a lo largo de doce años. En la basílica de San Pablo Extramuros en Roma se encuentra el crucifijo milagroso, esculpido por Pietro Cavallini (1250-1330), ante el cual la santa recibió de rodillas las oraciones que el Señor le reveló.

Patrona de Europa

Santa Brígida falleció en Roma (Italia) a los 70 años, el 23 de julio de 1373. Fue canonizada dieciocho años después de su muerte.

Su proclamación como Patrona de Europa responde a ciertas características de su ejemplar vida: habiendo pertenecido a la nobleza sueca, mostró total desapego a esta por motivaciones espirituales. Además, recorrió toda Europa, contribuyendo a afirmar las raíces católicas del Continente -hizo, por ejemplo, el camino de Compostela al lado de su esposo Ulf-, y, más tarde, ya viuda, se embarcó con sus hijos espirituales -futuros miembros de la orden que fundaría- rumbo a Tierra Santa, a donde arribó en 1371.

Después de la muerte de Ulf, Brígida se consagró por entero a la oración y al fortalecimiento, en diversos lugares, del espíritu y la letra de la vida monástica, en particular de la rama femenina. Fruto de este empeño fue la fundación de la Orden del Santísimo Salvador (Ordo Sancti Salvatoris).

Su periplo en este mundo acabó el 23 de julio de 1373, en la ciudad de Roma, mientras aguardaba el regreso del Papa Gregorio XI (diciembre de 1370-marzo de 1378), exiliado en Avignon en ese momento. Santa Brígida había mostrado previamente su desacuerdo con que los Papas residieran fuera de Roma, por lo que al mismo Gregorio XI se lo solicitó directamente mediante una misiva, en la que también criticaba los fallos y escándalos suscitados por miembros de la curia.

En 1378, se produjo la segunda y definitiva aprobación de las reglas de la Orden fundada por la santa. Sus restos, después de haber permanecido en Roma, fueron repatriados a Suecia donde permanecen hasta hoy en la abadía de Vadstena.

Si quieres saber más sobre Santa Brígida de Suecia, puedes leer este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Santa_Brígida_de_Suecia.

Más información:

 

Primicias Rurales

Fuente: Aciprensa