Buenos Aires, 22 octubre (PR/17)  — El festejo de Cambiemos, en 
el tradicional bunker de Costa Salguero, quiso tener un ambiente de 
austeridad sin el tradicional cotillón, los manojos de globos 
coloridos no colgaban del techo esta vez, pero el entusiasmo por el 
triunfo electoral desbordó de forma arrasadora la consigna de 
mesura.  
   Fue a los minutos de las 21:00 al trascender que Esteban 
Bullrich ganaba a Cristina Kirchner por unos nueve puntos de 
diferencia cuando estalló el lugar con gritos de alegría de los 
asistentes que cambió el ambiente antes expectante: "¡No vuelven 
más!", cantaron los presentes repetidas veces. 
   Los cómputos oficiales daban a Lilita Carrió con un 50,69% de 
votos arriba de la oposición cuando ésta apareció en el escenario 
radiante mientras que la rodeaba el jefe de Gobierno de la Ciudad 
de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta con quince integrantes 
de su equipo y candidatos y que había hecho un repaso de su gestión 
de gobierno. 
   Pero Lilita arrasó al decir "esto es histórico" y asegurar que 
Cambiemos ganaba a lo largo y ancho del país, la gente le respondió 
con gritos, aplausos y un estruendo ensordecedor. 
   "Este es el triunfo que yo alguna vez soñé", la frase detonó y 
una lluvia de papeles blancos y celestes junto con unos pocos 
globos del mismo color tiñeron el espacio. 
   Héctor Baldassi, el ex árbitro de fútbol y principal candidato 
de Cambiemos en la provincia de Córdoba antes había aparecido en 
las pantallas eufórico por el sí dado por los cordobeses: "Estoy 
feliz", resumió desde la ciudad mediterránea. Luego reprodujeron a 
candidatos de Menoza y Entre Ríos.  
   Previamente había copado el escenario la vicepresidenta de la 
Nación, Gabriela Michetti, quien habló, luego que el coreo de los 
militantes cesó el grito de "¡sí, se puede!", de la Argentina de 
la esperanza y de los "héroes", los "ciudadanos" que votaron "hoy 
por consolidar el cambio". 
   "No va a ser una elección legislativa más", pronosticó la 
presidenta del Senado nacional. 
   El catering de Fennel había comenzado por una quincena de mozos 
a las 18:00 con pequeños sandwiches, tortas, medialunas rellenas 
con jamón y queso y gaseosas; antes de las 22:00 hicieron su 
ingreso las empanadas y pizza.
   El jefe del Gabinete de ministros, Marcos Peña dio una 
conferencia de prensa en Costa Salguero después de las 18:00, y se 
convirtió en el primer referente en hablar, respaldado, entre otros 
cuatro, por el subjefe del Gobierno porteño, Diego Santilli.    
   "Está absolutamente garantizada la existencia de transparencia 
de los comicios", dijo Peña además de reconocer con cara de cansado 
y una evidente falta de energía que fue una "campaña larga".
   También señaló que esperaba que las próximas elecciones sean con 
sistema electrónico. 
   Entre los que asistían a la rueda de prensa flotaba el fantasma 
del artesano Santiago Maldonado que Cambiemos resumió: es un "caso 
que está en manos de la Justicia". 
   La bandejeada continuaba ajena a los avatares políticos mientras 
que la música y el bullicio atronaban. 
   A las 19:00 en el corralito frente al escenario donde también 
funcionaba el catering ya predominaban los jóvenes, los que 
inauguraron el espacio, mientras lentamente se iba llenando el 
recinto. 
    Cuando faltaban 45 minutos para que se conocieran los primeros 
datos del escrutinio oficial, por las pantallas brindaron un 
homenaje, entre aplausos de la gente, a "Juano" Gentile, 
subsecretario de Comunicación del Gobierno, fallecido a fines de 
septiembre después de batallar contra la leucemia a los 34 años. 
   En 2015 integró el equipo de campaña que llevó a Macri a la 
Rosada.         
 
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