Ago 12, 2026 | Vitivinicultura
Aunque no es la cepa más cultivada en la región, esta delicada variedad tinta logró descifrar el verdadero espíritu del suelo patagónico.
Buenos Aires, mércoles 12 agosto (PR/26)–Hablar de la vitivinicultura neuquina implica descubrir cómo una pequeña uva transformó para siempre la mirada sobre una región entera.
A finales de los años 90, cuando Julio Viola impulsó los primeros viñedos en San Patricio del Chañar, no existían garantías de éxito en una meseta desértica.
Como recordaba el enólogo Marcelo Miras, en aquellos inicios pioneros todo estaba por aprender sobre el clima, el riego y el suelo de la Patagonia.
La magia de interpretar el suelo y la naturaleza
Pronto descubrieron que los vientos constantes aseguraban la sanidad del viñedo, mientras que la amplitud térmica permitía alcanzar una maduración perfecta.
El Pinot Noir demostró una sensibilidad única: cada pequeña variación de terreno o temperatura cambiaba por completo su perfil y carácter.

Fue así como los especialistas entendieron que Neuquén no era una sola región, sino un fascinante mosaico de microclimas y sensaciones.
El arte enológico de acompañar sin disfrazar
Esta cepa obligó a cambiar la filosofía de trabajo de referentes como Leonardo Puppato, focalizado en cuidar la fruta desde el viñedo.
Por su parte, enólogos como Lucas Quiroga y Nicolás Navío coinciden en intervenir lo mínimo para respetar la verdadera identidad del terruño.

Referentes del vino neuquino
El desafío no era solo elaborar un gran vino, sino lograr que la botella relatara la historia viva del lugar donde nació.
Nuevos horizontes entre ríos, mesetas y cordillera
El éxito inicial impulsó nuevos proyectos a lo largo de los ríos Neuquén y Limay, abarcando áreas como Senillosa y La Confluencia.
En la histórica zona de Cinco Esquinas, emprendimientos familiares como Mabellini Wines renuevan la tradición de la mano de la enóloga Valeria López.

Sus recientes exportaciones a Francia confirman que los vinos neuquinos despiertan fascinación en la mismísima cuna mundial del Pinot Noir.
Incluso en rincones áridos como Cutral Co y Plaza Huincul, el proyecto Viñedos del Viento demostró que el agua de perforación logra milagros.

Finalmente, en los valles precordilleranos de Junín y San Martín de los Andes, productores heroicos desafían las heladas nocturnas sin luz de red.
Allí, entre montañas y ríos helados, el Pinot Noir patagónico reafirma su lugar como el verdadero emblema del vino provincial.
Primicias Rurales
Fuente: www.rionegro.com.ar
Ago 9, 2026 | Vitivinicultura
Agosto es el mes del Bonarda, la cepa que conquista paladares, redefine el consumo, suma frescura, cautiva nuevas generaciones, ofrece gran versatilidad, destaca por su ADN francés, brilla en Argentina.
Mendoza, domingo 9 agosto (PR/26) — A partir de estudios sobre tendencias y hábitos de consumo encargados por el Fondo Vitivinícola a la consultora Worldpanel by Numerator, y de informes de IWSR (International Wine and Spirits Research), una de las principales consultoras de la industria mundial de bebidas, es posible identificar cambios en las preferencias de los consumidores.
El contexto económico, la búsqueda de experiencias diferentes y la llegada de las nuevas generaciones están redefiniendo lo que esperan las personas de una copa de vino.
En ese escenario, algunas variedades parecen tener una ventaja natural. En esta nota te contamos por qué el Bonarda marca muchos de los casilleros de las tendencias que hoy ganan terreno.
La experiencia como prioridad
La Generación Z introdujo como pocas el concepto de autocuidado y moderación en el consumo de bebidas con alcohol. Según IWSR, más que dejar de beber, esta generación consume de manera más selectiva, priorizando el equilibrio, la experimentación y las experiencias por encima de la cantidad. También está redefiniendo cuándo, dónde y por qué consumir vino.

En ese contexto, el Bonarda ofrece una propuesta diferente. Si bien es la tercera variedad tinta más cultivada de la Argentina, todavía no forma parte del «mainstream», lo que lo convierte en una excelente alternativa para consumidores que disfrutan descubrir nuevas etiquetas y variedades. Su perfil frutado, fresco y de taninos amables lo hace especialmente atractivo para quienes buscan vinos fáciles de disfrutar, sin resignar personalidad.
Nuevas ocasiones de consumo
Durante mucho tiempo el vino fue sometido a una sofisticación que lo alejó de los nuevos consumidores. Hoy las ocasiones de consumo no se limitan a la mesa: encuentros informales, picadas, after office, recitales o reuniones con amigos. Los consumidores buscan vinos versátiles, capaces de adaptarse a distintos momentos.
En este escenario, el Bonarda se destaca por su frescura, su perfil frutado y su gran versatilidad gastronómica. Acompaña con naturalidad desde pizzas, hamburguesas y empanadas hasta carnes, pastas, tablas de quesos y postres, lo que le permite responder a una amplia variedad de ocasiones de consumo.
Un gran vino sin gastar de más

El contexto económico sigue condicionando las decisiones de compra. La pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre llevan a los consumidores a evaluar con mayor detenimiento cada gasto y a privilegiar productos que ofrezcan una buena relación entre calidad y precio.
Aquí el Bonarda tiene una ventaja competitiva.
Históricamente fue una variedad utilizada para vinos de corte debido a su alta productividad. Sin embargo, el trabajo realizado durante las últimas décadas por enólogos, agrónomos y bodegas permitió descubrir todo su potencial como varietal. Hoy conviven en el mercado excelentes Bonardas de consumo cotidiano junto a etiquetas de alta gama, ofreciendo alternativas para prácticamente todos los presupuestos.
Cuando el formato también importa
Los formatos individuales continúan ganando terreno porque responden a nuevas formas de consumo: son accesibles, prácticos y favorecen la idea de pequeñas recompensas o encuentros espontáneos.
Además, permiten acercar el vino a consumidores que buscan experiencias más flexibles y descontracturadas. En este contexto, el Bonarda también comienza a explorar nuevos caminos.


Un ejemplo es el blend Malbec-Bonarda en lata de Tintillo, de Bodega Santa Julia, que acerca la variedad a formatos más informales y acordes a las nuevas ocasiones de consumo.
El valor de lo sustentable
La sustentabilidad ocupa un lugar cada vez más importante en las decisiones de compra. Aunque en Argentina todavía no es un factor determinante para la mayoría de los consumidores, sí representa un atributo cada vez más valorado, especialmente entre los segmentos más jóvenes. El Bonarda también acompaña esta tendencia. Bodegas como Familia Cecchin, Alto Las Hormigas o Tilimuqui de La Riojana, entre otras, elaboran versiones orgánicas que responden a una demanda creciente por productos con menor impacto ambiental y una producción más consciente.
El auge de los vinos naturales también encuentra su expresión en el Bonarda. Propuestas como Hálito Pet Nat Bonarda y Nat Cool Smileline Bonarda, de Manos Negras, muestran la versatilidad de la variedad para adaptarse a estilos de elaboración que hoy despiertan un creciente interés entre los consumidores.
Más frescura y menos alcohol
Los cambios en las preferencias de consumo también impulsan una búsqueda de bebidas más livianas y refrescantes. El estudio realizado por Worldpanel by Numerator para el Fondo Vitivinícola, que se presentó en El Futuro del Vino Argentino 2025, reveló que 4 millones de hogares argentinos son potenciales compradores de vinos de baja graduación alcohólica o sin alcohol. Además, el 35% de los consumidores afirma tomar vino con hielo y el 31% elegiría opciones más frescas durante el verano.
Estos datos muestran que el vino puede convivir con nuevas formas de consumo e incluso integrarse al universo de los aperitivos y los cócteles. Es ahí donde el Bonarda también ofrece interesantes posibilidades gracias a su perfil frutado y a diversas innovaciones.}
Perro Callejero Blanc de Bonarda de Mosquita Muerta Wines, elaborado a partir de uvas tintas y sin paso por madera, el cocktail de vino Emilia Rosé Syrah-Bonarda de Nieto Senetiner o el espumante Mairena Bonarda Rosé Brut Nature de Familia Blanco, son algunos ejemplos que muestran cómo la variedad también puede adaptarse a estas nuevas tendencias.
El valor de tener una historia para contar
Las tendencias vinculadas a la identidad, el origen y la autenticidad siguen ganando protagonismo entre los consumidores. Cada vez más personas quieren conocer la historia detrás de los productos que consumen y valoran aquellas variedades que expresan una identidad propia.
La historia del Bonarda es un buen ejemplo. Durante décadas se creyó que la Bonarda argentina era la misma variedad que la Bonarda Piemontesa italiana.
Sin embargo, esa historia cambió en 2009 cuando una investigación de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, basada en análisis de ADN y que confirmó las observaciones realizadas años antes por el ingeniero agrónomo Alberto Alcalde, reveló que las plantas cultivadas en el país corresponden en realidad a la variedad francesa Corbeau (Douce Noir).
El INV adoptó oficialmente esa identificación aunque decidió conservar el nombre Bonarda, que ya había echado raíces en la vitivinicultura argentina y hoy forma parte de su identidad. Más que una curiosidad histórica, este recorrido convirtió al Bonarda en una variedad con una fuerte impronta local, estrechamente ligada a la evolución del vino argentino.
Las tendencias cambian, pero algunas variedades parecen estar especialmente preparadas para responder a los nuevos desafíos del mercado. Con su perfil frutado, versátil, accesible y en constante evolución, el Bonarda demuestra que todavía tiene mucho por decir y gran potencial para conquistar nuevos consumidores.
Datos curiosos sobre el Bonarda
Herencia europea, presente 100% argentino: La Bonarda argentina desciende de la uva francesa Corbeau Noir. Los inmigrantes piamonteses la bautizaron “Bonarda” por su parecido con otras uvas italianas. Llegó a la Argentina a fines del 1800 y hoy es una bandera nacional.
Es la 3ª uva tinta más cultivada de Argentina: después del Malbec y la Criolla, la Bonarda se extiende con más de 18.000 hectáreas cultivadas principalmente en Mendoza, San Juan y La Rioja.
Ni muy muy, ni tan tan: Tiene más acidez que el Malbec y taninos más suaves que el Cabernet. Esta combinación lo vuelve un tinto fresco, frutado y fácil de tomar.
Versátil y auténtico: Tinto de crianza, tinto joven, rosado e incluso elaborado como vino blanco, hay un Bonarda para cada ocasión, para todos los gustos y diferentes bolsillos. ¿Pescados, pizzas, pastas o quesos? ¿Hamburguesas, empanadas, postres? Sí a todo. ¿Qué esperas para descorchar un Bonarda?
Fuente: Redacción InfoMendoza
Primicias Rurales
Jul 14, 2026 | Vitivinicultura
El reconocido enólogo mendocino habló sin vueltas sobre la falta de previsibilidad, el exceso de regulaciones y el costo que implica exportar desde Argentina. Pese al desgaste, sigue apostando a la innovación con vinos de baja graduación alcohólica que ya conquistaron mercados internacionales.
Buenos Aires martes 14 julio(PR/26)–«Estoy experimentando una saturación». La frase de Mauricio Lorca no fue una más: fue la síntesis de un sentimiento que, según él, atraviesa a buena parte de la industria vitivinícola argentina.
Lo dijo en una entrevista en Agro Recargado, el programa de Aconcagua Radio conducido por Pablo Pérez Delgado y Marcelo Bustos Herrera. Allí, el empresario mendocino describió con crudeza el desgaste que le genera producir, invertir y exportar en un contexto de incertidumbre permanente.
Sin embargo, dejó en claro que el problema no está dentro de la bodega: «Yo agradezco a Dios todos los días ser enólogo y tener una bodega. Amo este negocio. Lo que me está cansando es todo el costo colateral que significa trabajar en Argentina», sostuvo.
Previsibilidad, la gran deuda pendiente
Para Lorca, la vitivinicultura atraviesa una situación mucho más delicada de lo que parece, y advirtió que existe un preocupante silencio sobre los problemas estructurales que enfrenta el sector.
Según explicó, después de décadas invirtiendo en calidad, desarrollando mercados internacionales y posicionando el vino argentino en países altamente competitivos, hoy los empresarios deben convivir con un escenario donde resulta prácticamente imposible planificar.

«Las reglas de juego son que no hay reglas de juego», resumió el bodeguero, quien además cuestionó las dificultades para acceder al financiamiento, la volatilidad de las tasas de interés y la falta de previsibilidad económica que impide proyectar inversiones de mediano y largo plazo.
Exportar, una fortuna
Uno de los puntos más críticos de la charla tuvo que ver con la burocracia. Lorca contó que recientemente concretó una importante exportación hacia Brasil, pero que el proceso administrativo terminó siendo tan costoso como desgastante.
Explicó que debieron realizar numerosos análisis para cada uno de los vinos exportados, además de afrontar certificaciones varietales, certificados de libre venta, libre deuda y una extensa lista de requisitos administrativos.

«Cuando terminás de hacer la cuenta, exportar cuesta una fortuna», afirmó. A ese panorama sumó la preocupación por el incremento de distintos aranceles vinculados a organismos oficiales, que según él sigue erosionando la competitividad del sector.
El espejo español
Lorca también comparó la realidad argentina con su experiencia empresarial en España. Mientras en Mendoza debe enfrentar múltiples trámites y certificaciones, en Europa el sistema resulta mucho más simple.
Allí, señaló, alcanza con cumplir los requisitos de la denominación de origen, realizar un análisis anual y superar una evaluación técnica para poder comercializar los vinos. «Nadie te pregunta nada más. No existe toda esta estructura burocrática que tenemos acá», sostuvo.
Un mensaje de esperanza, pese a todo
A pesar del cansancio que reconoció durante la entrevista, Lorca dejó una señal de esperanza: aseguró que va a seguir invirtiendo y trabajando para mejorar sus vinos.
Eso sí, pidió que quienes toman decisiones comprendan la gravedad del momento que atraviesa una industria que genera empleo, divisas y posiciona la imagen de Argentina en el mundo.

«Seguimos trabajando y mejorando, pero necesitamos que alguien se alinee y entienda qué está pasando para que esta industria pueda seguir prosperando», cerró.
La apuesta que no para de crecer: vinos de baja graduación alcohólica
Mientras cuestiona la falta de competitividad del sistema argentino, Mauricio Lorca sigue desarrollando nuevos proyectos. Uno de los más exitosos es su línea de vinos de bajo contenido alcohólico, una categoría que crece con fuerza en distintos mercados del mundo.
El proyecto arrancó con vinos dulces naturales y luego evolucionó hacia etiquetas secas elaboradas con uvas criollas de cosecha temprana, en busca de vinos frescos, con buena acidez natural, menor graduación alcohólica y gran facilidad de consumo.
Hoy la bodega produce entre 70.000 y 80.000 botellas anuales de esta línea, que prácticamente se venden en su totalidad. Además de Argentina, los vinos ya llegaron a Inglaterra, Canadá y Brasil, mientras arrancaron las primeras pruebas comerciales en Alemania.

El crecimiento de la demanda llevó a la empresa a más que duplicar la elaboración: pasó de una primera producción de 6.000 litros a partidas de 15.000 litros tanto para blancos como tintos.
Para Lorca, no se trata de seguir una moda pasajera, sino de abrir nuevos nichos de mercado sin abandonar la identidad de la bodega: «La gente quiere vinos livianos, fáciles de tomar y con mucha frescura. Hay consumidores que están buscando exactamente eso y nosotros decidimos ofrecerles una alternativa sin perder nuestra personalidad».
Primicias Rurales
Fuente: alterrados
Jul 13, 2026 | Actualidad, Economía / Economía del Agro, Vitivinicultura
Un relevamiento de CRA y la Sociedad Rural del Valle de Uco confirma lo que los productores ya sienten en el bolsillo: producir vid cuesta más de lo que se recupera. De cada $100 invertidos, solo vuelven 62. El resto se pierde en el camino.
Buenos Aires 13 julio (PR/26)–Hay un número que resume, mejor que cualquier discurso, lo que está pasando en el Valle de Uco, Mendoza: producir una hectárea de vid demanda hoy una inversión cercana a los $7.050.000, pero el ingreso que recibe el productor apenas llega a los $4.400.000.

La cuenta, hecha así, no cierra. El resultado es un quebranto de $2.650.000 por hectárea, lo que significa que el productor solo logra recuperar el 62% de lo que invierte. El 38% restante, directamente, se pierde.
Un dato que preocupa a todo el sector
El número surge de la recorrida productiva que el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Carlos Castagnani, realizó junto a la Sociedad Rural del Valle de Uco.
Lo acompañaron Mario Leiva y Claudio Giusti, además de dirigentes locales que se reunieron en la Cooperativa Vitivinícola San Carlos Sud para analizar de cerca la situación del sector.

Durante los encuentros, quedó en evidencia algo que los productores vienen advirtiendo hace tiempo: la pérdida de competitividad ya no es una alarma aislada, sino una tendencia que compromete el futuro de una de las economías regionales más importantes del país.
Costos que suben y precios que no acompañan
El problema, en el fondo, es simple de entender aunque difícil de resolver: la estructura de costos sigue en alza, mientras los precios que reciben los productores por su cosecha no alcanzan para cubrir la inversión necesaria para producir.
Es importante aclarar que estos $7.050.000 corresponden exclusivamente a los costos operativos de una campaña: mano de obra, insumos, labores, energía, combustible, cosecha y acarreo.

En esa cifra no está incluido el valor de la tierra, las inversiones en infraestructura, las amortizaciones ni ninguna rentabilidad sobre el capital invertido. Es decir, la pérdida real podría ser todavía mayor.
Entre los componentes que más pesan sobre el bolsillo del productor aparecen la mano de obra, los insumos agrícolas, la energía, el combustible, la maquinaria, la cosecha y el acarreo. Todos, con aumentos sostenidos que golpean directamente la rentabilidad.
Una radiografía que se repite en el resto del país
Desde CRA remarcaron que esta situación no es exclusiva de la vitivinicultura mendocina. Es, en realidad, un espejo de lo que atraviesan numerosas economías regionales en distintos puntos del país.
Cuando producir cuesta cada vez más y deja cada vez menos, las consecuencias no tardan en aparecer: se desalientan las inversiones, se frena el crecimiento del sector y se pone en riesgo algo mucho más profundo que un balance contable.
Se pone en riesgo el arraigo, el empleo y el desarrollo de las comunidades del interior productivo.
El reclamo de fondo: previsibilidad y competitividad
Frente a este panorama, la entidad volvió a insistir en la necesidad de avanzar en políticas públicas que mejoren las condiciones para producir.
Entre los pedidos concretos aparecen la reducción de la carga impositiva, la eliminación de los costos distorsivos y la creación de herramientas que devuelvan previsibilidad a las economías regionales.

“Los productores necesitan condiciones para ser competitivos. No puede naturalizarse que trabajar durante todo un año signifique producir a pérdida”, señalaron desde CRA al finalizar la recorrida por el Valle de Uco.
Y cerraron con una frase que resume el espíritu de todo el relevamiento: “Defender a las economías regionales es defender el empleo, el arraigo y el desarrollo del interior productivo argentino”.
Primicias Rurales
Fuente: CRA / Sociedad Rural del Valle de Uco
Jul 11, 2026 | Vitivinicultura
En pleno aniversario de la mítica maison francesa, asistimos a una celebración histórica y conversamos en exclusiva con Frédéric Rouzaud, el líder familiar que revela el secreto mejor guardado de la bodega más admirada del planeta: la libertad de crear sin la prisa del mañana.
Buenos Aires sábado 11 julio (PR/26)– Las calles coloniales de Reims lucen completamente vacías bajo un sol implacable que azota a Francia.
Más de 600 invitados de todo el planeta se refugian en el Centre de Congrès de la ciudad.Todos se reúnen para celebrar una efeméride única: los 250 años de historia ininterrumpida de Louis Roederer.
La mítica maison fue consagrada nuevamente como la marca de champán más admirada del mundo en todo el sector. La velada celebra tres hitos: la herencia familiar, los 150 años del legendario Cristal y su fundación artística.

Tras la apertura, una elegante hilera de autos traslada a los asistentes al corazón de la mítica sede. El majestuoso conjunto de edificios neoclásicos recibe a los expertos bajo una fina bruma fresca de bienvenida.

Los discursos y la música fluyen con armonía entre sofisticados bocados con estrellas Michelin y copas rebosantes. La cata estelar inicia con el nuevo Cristal 2018 y cierra con el mágico Cristal Late Release 2008 en magnum.
El lujo absoluto de poseer tiempo
Al día siguiente, el imponente Hôtel Roederer abre sus ventanales señoriales para recibir a la prensa internacional. En este palacete privado del siglo XIX, Frédéric Rouzaud nos da la bienvenida con calidez humana.
Como líder de la séptima generación familiar, su visión destila una calma inusual en el mercado actual. Al preguntarle sobre la actualidad, Rouzaud sonríe con la felicidad de quien lidera una hermosa historia viva.
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Asegura que el éxito radica en el diálogo constante entre la sensibilidad humana y la Madre Naturaleza. Para el ejecutivo, el verdadero valor de ser una empresa independiente es no rendir cuentas inmediatas.
“Como CEO, el mayor lujo que me ofrecen es tiempo”, confiesa con absoluta y rotunda seguridad. Tener una visión a veinte años les permite apostar con fuerza por la viticultura ecológica y biodinámica.
Esta libertad creativa los distancia por completo de los grandes conglomerados que cotizan en la bolsa global.
El secreto oculto en la tierra de Creta
La nueva añada de Cristal 2018 se presenta al mundo como un vino sumamente joven y delicado. Ha permanecido ocho años en las bodegas subterráneas, lo que representa una inversión económica colosal.
El resultado es un néctar clásico, elegante, fino y concentrado que respeta el ADN de la casa. La magia de este vino excepcional proviene directamente de sus suelos de creta blanca y pura.
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Las viñas viejas de más de 40 años aportan una mineralidad y una identidad que se mantienen constantes. Además, protegen su biodiversidad mediante una minuciosa selección masal de Pinot Noir antiguo en el viñedo.
La mítica botella transparente y de fondo plano nació en 1876 por los temores del zar Alejandro II. Hoy, la maison prefiere no producir Cristal si la cosecha no es perfecta, priorizando la excelencia pura.
Aunque esto afecte las ganancias inmediatas, resguarda el prestigio y el alma de la marca a largo plazo.
Desafíos verdes y un futuro sostenible
Louis Roederer posee actualmente la mayor finca vitícola ecológica certificada de toda la legendaria región de Champagne. El gran objetivo familiar es mantener el suelo vivo para que exprese la esencia pura del terroir.
Su producción sigue siendo estrictamente limitada, rechazando comprar uva a terceros para crecer de forma masiva. Frente al innegable cambio climático, Rouzaud observa que las temperaturas cálidas han favorecido la maduración perfecta.
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Las uvas llegan más limpias y sanas que en los difíciles tiempos en que lideraba su padre. Sin embargo, si el termómetro continúa subiendo, la bodega ya contempla elaborar más vinos tranquilos de alta gama.
Un ejemplo de ello es su exclusivo Pinot Noir Camille, un tributo vivo a su recordada abuela. Gracias a su experiencia en zonas cálidas como California, miran el mañana con un optimismo desbordante y sereno.
Pase lo que pase con el clima, la excelencia artesanal de Louis Roederer seguirá deleitando al mundo entero.
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Fuente:revistagq
Jul 6, 2026 | Ferias, Exposiciones y Cursos, Vitivinicultura
En la previa de la 23ª edición de la Fiesta del Vino de la Costa, tres productores berissenses cuentan cómo trabajan la tierra, la vid y la memoria familiar para sostener una tradición que llegó a la ribera hace más de un siglo y medio.
Buenos Aires, lunes 6 julio (PR/26) – Falta poco para que Berisso vuelva a llenarse de aroma a uva y madera. Del viernes 10 al domingo 12 de julio, el Gimnasio Municipal será otra vez el escenario de la Fiesta del Vino de la Costa, un encuentro que ya lleva 23 ediciones y que sigue siendo, para muchas familias de la zona, mucho más que una celebración: es la forma en que la comunidad le pone nombre a su propio trabajo.

BerissoCiudad recorrió los días previos a la fiesta y habló con quienes hacen posible que esa tradición siga en pie: Carlos Ruscitti, Andrea Ruscitti y Argentino Verón, productores que combinan trabajo artesanal, historia familiar y un vínculo muy fuerte con la tierra de la ribera.
Un mes entero preparando la fiesta a pura mano
Carlos Ruscitti fue el primero en contar cómo se vive la previa. Según explicó, llevan un mes de trabajo intenso para llegar con todo listo: envasando, embotellando y pegando etiquetas, uno por uno, sin apuro pero sin descanso.

Lo que más marcó, sin embargo, fue el modo en que se produce. “Casi todo se hace a mano”, contó, y detalló dos tareas clave en el viñedo: el zanjeo, fundamental para que las vides no se encharquen y sus raíces no mueran, y la poda de postes vivos, que le da estructura y sostén a cada planta.
La quinta que nunca deja de dar frutos
Andrea Ruscitti, al frente de La Quinta de Miguel, en Isla Paulino, sumó otra mirada: la de la variedad.
Se trata, según remarcó, de la única quinta histórica productiva que sigue en pie en la isla desde la década del 50, donde el trabajo se sostiene bajo una lógica agroecológica y completamente artesanal.

Allí se elaboran dulces, licores, vino y escabeches, además de conservas hechas con la fruta y la verdura que da la propia tierra. La producción frutal, de hecho, es enorme: hay 52 plantas de higos y también ciruelas, manzanas, peras, membrillos, duraznos, damascos y pelones.
Una cepa que llegó hace más de 150 años y todavía sigue viva
Argentino Verón, por su parte, puso el foco en el trabajo colectivo que sostiene toda la actividad. Contó que son 16 productores, la mayoría ubicados en la costa del Río de la Plata, y recordó el origen de la cepa que hoy se sigue cultivando: llegó con los primeros migrantes, que la trajeron para poder producir y consumir su propio vino.

Esa continuidad colectiva, señaló, es la que mantiene viva la actividad hoy en día, gracias a un rescate productivo que le devolvió impulso al vino de la costa en Berisso.
Con el correr de los años, la fiesta dejó de ser solo una muestra de productos para convertirse en algo más: una expresión concreta del trabajo local, de la memoria productiva de Berisso y del vínculo profundo entre el territorio y quienes lo habitan.
Y en esa construcción de años, los productores siguen sosteniendo una tradición que combina trabajo manual, transmisión familiar y pertenencia a Berisso.
Ubicación
Berisso queda en la provincia de Buenos Aires, Argentina, y es la ciudad cabecera del partido homónimo. Se ubica en la zona sur del Gran La Plata (área metropolitana de la capital provincial), asentada sobre la costa del Río de la Plata.
Límites geográficos
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- Al Noreste: Costea el Río de la Plata.
- Al Noroeste: Limita con el partido de Ensenada, separados por el Dock Central del Puerto La Plata.
- Al Sudoeste: Limita directamente con el partido de La Plata.
- Al Sudeste: Linda con el partido de Magdalena. [1]
Distancias de referencia
- Se encuentra a solo 6 kilómetros del centro de la ciudad de La Plata.
- Está ubicada a unos 70 kilómetros hacia el sureste de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA
Primicias Rurales
Fuente: Berisso Ciudad