Un estudio basado en más de 38.000 casos de mastitis clínica demostró que el uso de cultivos en tambos reduce a la mitad la aplicación de tratamientos antibióticos sin afectar la salud del rodeo.
Córdoba, viernes 12 junio (PR/26) — Un estudio realizado en 104 tambos argentinos y basado en más de 38.000 casos de mastitis clínica mostró que el uso de cultivos en tambo permitió reducir significativamente los tratamientos antibióticos sin comprometer la toma de decisiones sanitarias.
La investigación también identificó cuáles son los principales patógenos que afectan a las vacas lecheras y destacó el potencial de las nuevas herramientas de diagnóstico para mejorar la eficiencia y la sustentabilidad de la producción.
La mastitis continúa siendo uno de los principales desafíos sanitarios y económicos para la producción lechera.
Además de afectar la salud de los animales y la calidad de la leche, es la enfermedad que más antibióticos demanda en los tambos. Sin embargo, nuevas herramientas de diagnóstico están permitiendo avanzar hacia tratamientos más precisos y un uso más racional de los antimicrobianos.
Un trabajo desarrollado entre abril de 2022 y junio de 2025 en establecimientos lecheros de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, Salta y Tucumán analizó 38.645 casos de mastitis clínica mediante la utilización de cultivos en tambo. El estudio involucró a 104 establecimientos con rodeos de entre 188 y 1.600 vacas en ordeño.
Uno de los resultados más destacados fue que el 49% de los casos de mastitis clínica no recibió tratamiento antibiótico, gracias a la identificación temprana del agente causante de la enfermedad. Esta estrategia, conocida como terapia selectiva, permite evitar tratamientos innecesarios en situaciones donde las posibilidades de recuperación espontánea son elevadas o cuando los antibióticos no resultan efectivos.
Los datos mostraron que la mayoría de los casos correspondieron a mastitis leves (62,25%), seguidos por cuadros moderados (30,25%) y severos (7,5%). Entre los patógenos más frecuentes se encontraron los casos sin desarrollo bacteriano, los estafilococos no aureus, Staphylococcus aureus, Escherichia coli, Streptococcus uberis y Streptococcus dysgalactiae.
El trabajo también puso de relieve el aporte de los sistemas de cultivo cromogénico, capaces de identificar en pocas horas los microorganismos involucrados. Estas tecnologías permiten diferenciar bacterias Gram positivas y Gram negativas, así como detectar otros agentes como levaduras y Prototheca spp., que no responden a tratamientos antibióticos convencionales.
Según los especialistas, conocer con precisión qué patógeno está presente no solo mejora la elección del tratamiento, sino que también facilita la implementación de medidas de prevención y control dentro del establecimiento.
Asimismo, los investigadores remarcaron la importancia de complementar estas herramientas con pruebas periódicas de sensibilidad antimicrobiana, a fin de monitorear la eficacia de los tratamientos y prevenir el desarrollo de resistencia a los antibióticos.
Los resultados respaldan el uso del cultivo en tambo como una estrategia que contribuye a reducir el consumo de antimicrobianos, minimizar el riesgo de residuos en leche y avanzar hacia sistemas productivos más eficientes, sustentables y alineados con las crecientes exigencias en materia de inocuidad alimentaria.
Fuente: Todo Lechería
Primicias Rurales
A continuación, se presenta el informe técnico completo elaborado por el Dr. Eial Izak, consultor en Mastitis y Calidad de Leche.
La historia de la familia Tibaldi en Santa Fe, un establecimiento que integró agricultura y lechería para regenerar el suelo, optimizar el uso del agua y capturar carbono de manera sustentable.
Santa Fe, martes 9 junio (PR/26) — La historia de la familia Tibaldi en Santa Fe está llena de errores y aciertos, pero sobre todo de intuición y resiliencia que no admite recetas. Por Aapresid.
“No fue una decisión puntual ni un cambio brusco”, reflexiona Juan Cruz Tibaldi, agrónomo y productor Aapresid que condensa en una frase toda una forma de hacer agricultura. “Fue un proceso de muchos años, con aprendizajes y ajustes. Un sistema que se fue construyendo en el tiempo”.
No hay un “antes y después” claro. Lo que hay es algo más difícil de contar —y más interesante—: una evolución silenciosa, donde el suelo pasó de ser un recurso más para convertirse en el eje que ordena cada decisión y aporta estabilidad.
Cuando el sistema deja de ser una suma de prácticas
Cerca de Sastre, en el centro-oeste de Santa Fe, el planteo en el establecimiento familiar de los “Tibaldi” combina agricultura con lechería. Pero la clave no está en las actividades, sino en cómo se integran.
“Más que pensar en agricultura y ganadería por separado, siempre buscamos que el sistema funcione como un todo”, cuenta Juan Cruz. “Las rotaciones, los cultivos de servicios, las pasturas, la cosecha y el pastoreo no son prácticas aisladas, sino herramientas que se articulan”.
Esa lógica permitió algo que no siempre se valora: empezar a depender menos de insumos externos y más del funcionamiento interno del sistema. La diversidad, la integración y la intensificación no aparecen como conceptos teóricos, sino como decisiones concretas en cada lote. Y en ese esquema, los cultivos de servicios (CS) empezaron a ocupar un lugar central.
Diversidad qie se diseña en el lote
El cambio arrancó hace muchos años y de una forma al principio poco evidente. “Me veo de chico, cuando ni sospechaba ser agrónomo, acompañando a mi padre, agrónomo ya, cuando decidió apostar por la siembra directa y los verdeos pastoreados en un momento en que todavía no se comprendía del todo su alcance y no habían sido rotulados como “cultivos de servicios”, recuerda Juan Cruz.
“Con el tiempo entendí que no se trataba de ocupar un espacio de barbecho entre dos cultivos de renta sino de mantener vivo el suelo, expandir raíces y darle continuidad biológica al sistema. Esa mirada, que en su momento no tenía la validación técnica que tiene hoy, se confirma en cada dato que obtenemos”.
Desde entonces, cada decisión se ordena en función del lote y del momento. No es lo mismo un antecesor maíz que soja, ni un ambiente con buena disponibilidad hídrica que uno más ajustado. En cada caso, el planteo cambia en busca de eficiencia.
Con esa lógica, las especies dejan de ser una lista fija y pasan a cumplir funciones. Gramíneas como avena o centeno cuando el objetivo es cobertura y estructura; leguminosas para aportar nitrógeno; y muchas veces mezclas, para combinar efectos.
Cultivos al servicio de la lechería
Los cultivos de servicios se integran a la oferta forrajera y se articulan con pasturas con alfalfa —clave para la lechería— y con el silaje de maíz, que aporta la base energética.
El manejo termina de definir el resultado. “No hay una receta. Cada año te obliga a ajustar”, dice. En ese ajuste, el pastoreo es central.
Los cultivos de servicios se aprovechan principalmente en invierno y, en algunos casos, se destinan a reservas. La clave está en el momento: entrar y salir a tiempo para consumir sin perder cobertura ni capacidad de rebrote, y lograr que los nutrientes vuelvan al sistema.
La terminación es una de las decisiones más sensibles y se define según el cultivo siguiente y el estado hídrico, priorizando siempre el suelo.
En general, las pasturas donde predomina la alfalfa anteceden al maíz, mientras que los esquemas con mayor presencia de gramíneas se vinculan con soja de primera.
Pero más que una secuencia fija, hay un criterio que se repite: sostener el sistema en el tiempo. Y en ese proceso, casi sin buscarlo, desaparecen los tiempos muertos.
En este escenario, la ganadería complementa la agricultura: mejora la estructura del suelo, favorece la ciclicidad de nutrientes y deja un rastro productivo que se refleja en el rendimiento y en la resiliencia de los cultivos posteriores.
El dia que el agua dejó de ser un problema
Si hubo una duda que acompañó este proceso fue el uso del agua. “Durante mucho tiempo pensamos que el problema era el consumo”, reconoce. “Pero cuando empezamos a medir y ajustar, entendimos que la clave está en cómo se administra”.
La evidencia técnica acompaña esa percepción: los cultivos de servicios mejoran la infiltración, aumentan la capacidad de retención y estabilizan los perfiles.
“En otras palabras, no es que “gastan” agua, sino que ayudan a que el sistema la use mejor”, asegura, y agrega: “ahí se dio el cambio de mirada: el agua dejó de ser una variable en disputa para pasar a ser parte de una sinergia”.
Errores, ajustes y aprendizajes
“Nos equivocamos muchas veces”, admite Tibaldi. “Hubo cultivos de servicios que consumieron más agua de la que esperábamos, manejos de pastoreo que no funcionaron o terminaciones que complicaron al cultivo siguiente”.
“Con el tiempo entendés que no hay una única variable que mande. Todo juega: el suelo, el clima, los animales y el cultivo que viene”, explica. Ahí es donde el manejo se enfoca en leer el sistema en cada momento: cuánta cobertura queda, qué volumen y calidad de biomasa hay, cómo está el perfil de agua y qué necesita el cultivo siguiente.
Ese equilibrio —entre los servicios al suelo, la producción animal y el rendimiento agrícola— se define campaña a campaña. “Hay años donde priorizás construir suelo y otros donde el foco está en sostener la eficiencia productiva”, resume.
Carbono: el dato que confirma la intuición
En medio de todo este proceso, el carbono apareció. Pero no como objetivo sino como consecuencia. No se ve solo en una medición, sino en cómo responde el lote, dice Tibaldi. “Se nota en la infiltración, en la humedad, en la uniformidad de los cultivos”.
Las mediciones vinieron a confirmar lo que ya se percibía. “Medir nos permitió ponerle números a los procesos. Sirvió para validar, pero también para ajustar cuando algo se desvía”, agrega.
Desde la Red de Carbono de Aapresid lo confirman: “los cultivos de servicios aportan cobertura, biomasa y biodiversidad, pilares clave para el secuestro de carbono y la regeneración del suelo.
Un informe de la Red revela que “dependiendo de la especie, un CS puede producir hasta 7 tn de materia seca por hectárea, una fuente directa de carbono. En esquemas bien manejados, ese aporte puede traducirse en hasta 1 tonelada de carbono por hectárea por año.
“Con los años, empezaron a aparecer señales consistentes: suelos más estructurados, rindes más estables, mejor respuesta en campañas difíciles”, resume.
Una historia sin final cerrado
Si algo queda claro en esta historia es que no hay recetas. El sistema que hoy funciona es el resultado de decisiones tomadas muchas veces sin certezas, de aprendizajes construidos campaña a campaña y de una convicción que fue creciendo con el tiempo: que el suelo no es un soporte, sino la base de todo.
“Seguramente, de lo que hoy estamos seguros, mañana sea la mayor incógnita”, dice Tibaldi. Y tal vez ahí esté la clave. Porque más que llegar a un modelo perfecto, de lo que se trata —como en toda buena historia— es de seguir construyendo. Desde abajo. Y en el tiempo.
Luego de nueve meses de acampe, los empleados lograron evitar la quiebra y vuelven a trabajar.
Reabre la Suipachense y estiman producir 50.000 litros por día. Foto
Buenos Aires, jueves 4 junio (PR/26) – Tras el pedido de quiebra y casi un año de negociaciones para su rescate, una reconocida fábrica láctea retomará su producción en su plante de la localidad de bonaerense de Suipacha.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, se trata de La Suipachense, ubicada sobre la ruta nacional 5, donde, tras la decisión de la Justicia, un ex directivo de Parmalat pondrá en marcha nuevamente las instalaciones y maquinarias y los trabajadores planifican producir 50.000 litros diarios.
Luego de nueve meses de acampe y lucha, el Juzgado Civil y Comercial de Mercedes, a cargo del juez Leandro Julio Enríquez, dio luz verde para que la usina láctea con más de 70 años de historia siga dando trabajo y generando productos.
¿Quién se hará cargo de la planta y la producción?
A cargo del empresario y líder de Compañía Láctea Suipacha S.A., Pablo Acsi, exdirectivo de la firma Parmalat, no solo operará en la planta, sino que también reactivará los implementos industriales y las marcas emblemáticas como Lácteos Conosur y La Suipachense con vos desde siempre, según el contrato de alquiler.
¿Qué había llegado al punto de quiebra a la empresa?
En los últimos años la empresa estaba bajo la órbita empresarial del grupo venezolano Maralac, que controlaba Lácteos Conosur S.A., siendo la misma que operó la quebrada ARSA (yogures SanCor).
En consecuencia, la deuda acumulada postconcursal fue de más de $8.458 millones en cheques rechazados. Por ello, se enfrentó reclamos gremiales que superaron los $1.000 millones y, luego del fracaso del concurso preventivo, el juzgado determinó la quiebra de forma directa en noviembre del año 2025.
Fue así que, a partir de entonces, los trabajadores llevaron adelante de manera sostenida un acampe frente a la planta. La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA), junto al municipio, respaldaron el reclamo sindical.
El reclamo de los trabajadores
El reclamo y acampe persistente de los trabajadores en la puerta de la empresa fue clave, según el intendente de Suipacha, Juan Luis Mancini, porque impidió el vaciamiento de, por ejemplo, la secadora de leche en polvo y la máquina de envase tetra, equipos de alto valor estratégico, entre otros activos.
La “nueva” Suipachense
Mientras se ultiman detalles para la firma del contrato, el proceso de acondicionamiento técnico, como la gestión de las habilitaciones ante los organismos pertinentes de control, se gestiona. En este sentido, el municipio acompaña las acciones conjuntamente con ministerios de la provincia para agilizar los registros de elaboración y comercialización.
¿Qué incluirá la nueva etapa de producción de La Suipachense?
La planificación inicial contempla producir un quinto de la capacidad histórica de la planta, que supo tener 250.000 litros diarios, por lo que estiman generar 50.000 litros por día de leche procesada.
Además, tienen pensada la implementación de tres líneas estratégicas, como son: leche entera en envase tetra, yogur y secadora de leche en polvo, así como la reincorporación de entre 25 y 30 trabajadores en una primera etapa. Y, a medida que la producción crezca, lo hará el plantel del personal. En su etapa de esplendor, la planta supo tener 140 trabajadores produciendo.
También, para el futuro queda en carpeta la quesería.__IP__
La resolución judicial
Uno de los puntos clave fue el enfoque puesto en la preservación del valor productivo. En esta línea, el juez Enríquez marcó que la continuidad de la actividad industrial aporta al sostenimiento de la fuente de trabajo para las familias.
Y, paralelamente, dinamiza la economía de la ciudad y mejora las condiciones a futuro del activo. Asimismo, los ingresos por el alquiler serán destinados al pago, de manera parcial, de los acreedores y serán depositados en una cuenta judicial.
La categoría láctea en Argentina evoluciona acompañando nuevos hábitos de consumo, con una convivencia cada vez más natural entre la leche tradicional, las opciones sin lactosa y otras alternativas, según ocasión, preferencias y necesidades nutricionales.
Buenos Aires, jueves 4 de junio (PR/26) .- Más de 400 mil hogares argentinos incorporaron leche deslactosada en el último trimestre, reflejando una aceleración reciente en los hábitos de compra dentro de la categoría.
Así lo muestra un análisis de Worldpanel by Numerator1 realizado para Tetra Pak®. De acuerdo con la consultoría, este avance podría estar asociado a cambios en la oferta y en las preferencias de los consumidores.
En ese período, la leche deslactosada consolidó su crecimiento en Argentina: llegó a más hogares (+26,9% en penetración), aumentó el volumen comprado (+31% en litros vendidos) y se amplió de forma significativa la base de compradores (+28,3%), consolidando su expansión dentro del mercado lácteo.
Este desempeño se inscribe en una tendencia sostenida de mediano plazo. Entre el primer trimestre de 2024 y el primer trimestre de 2026, más de 682 mil hogares incorporaron leche deslactosada a sus compras.
En ese período, la penetración del segmento pasó de 9,1% a 13,5%, mientras que el volumen creció un 58,5%, evidenciando una evolución progresiva en las preferencias de consumo.
“Hoy vemos consumidores mucho más atentos a la relación entre nutrición, bienestar y conveniencia. Esto se traduce en decisiones de consumo más diversas, donde la leche tradicional convive con opciones como la deslactosada, elegidas según distintos momentos y necesidades”, señaló Juan Pablo Pittaluga, director de Marketing de Tetra Pak Cono Sur.
En paralelo, crecen las oportunidades para productos funcionales, fortificados y propuestas listas para consumir, así como para formatos más prácticos que acompañen nuevas ocasiones de consumo. Este escenario plantea nuevos desafíos para toda la industria alimentaria.
En este escenario de cambio en los hábitos de consumo, la industria alimentaria enfrenta el desafío de adaptarse con mayor flexibilidad.
En ese proceso, actores como Tetra Pak acompañan la evolución del sector desde el procesamiento y envasado de alimentos, contribuyendo a mejorar la eficiencia a lo largo de la cadena y a responder a nuevas demandas del mercado, como la extensión de la vida útil y la reducción de desperdicios.
“Las tendencias actuales desafían a toda la cadena láctea a innovar más rápido. El crecimiento de categorías como la leche deslactosada muestra la importancia de desarrollar soluciones que permitan ampliar opciones, mejorar la experiencia del consumidor y acompañar la evolución de la categoría”, agregó Pittaluga.
ACERCA DE TETRA PAK
Nuestra misión es hacer que los alimentos sean seguros y accesibles. Por eso ofrecemos sistemas avanzados de producción de alimentos. En colaboración con nuestros clientes y proveedores, y con el compromiso de más de 24.000 empleados en todo el mundo, protegemos los alimentos de manera sostenible cada día para cientos de millones de personas en más de 160 países.
Porque tenemos un propósito claro: Nos comprometemos a garantizar la seguridad y disponibilidad de los alimentos en todas partes, y prometemos proteger lo que es bueno: los alimentos, las personas y el planeta.
El gobierno de Brasil reconoció que Argentina y Uruguay venden leche en polvo a precios tramposos, pero decidió no frenar las importaciones. Una medida que busca cuidar el bolsillo a corto plazo, pero que golpea al corazón de la producción local.
Buenos Aires, jueves 4 de junio (PR/26) .- El comercio internacional tiene reglas claras: se puede competir, pero no se puede hacer trampa. Cuando un país vende un producto por debajo de su costo real para ganar un mercado, comete una falta grave llamada dumping.
Esto es exactamente lo que el propio Gobierno Federal de Brasil comprobó que están haciendo Argentina y Uruguay con la leche en polvo. Sin embargo, en una decisión que desconcierta al sector productivo, las autoridades decidieron congelar los castigos y permitir que esa leche siga entrando libremente.
La Federación de Agricultura y Ganadería del Estado de Santa Catarina (FAESC) levantó la voz de inmediato, y con justa razón. No estamos hablando de un debate técnico entre economistas; estamos hablando del sustento de miles de familias rurales en una de las regiones lácteas más importantes del país.
Hacer la vista gorda ante esta situación bajo la excusa del «interés público» o de cuidar las relaciones diplomáticas del Mercosur es un error de cálculo peligroso. ¿El motivo? Se está sacrificando la sostenibilidad a largo plazo de nuestros productores por un beneficio que, en la realidad, el consumidor apenas va a notar.
Según datos de la Confederación Nacional de Agricultura y Ganadería de Brasil (CNA), la leche en polvo representa apenas el 0,2% de la canasta con la que se mide la inflación. Castigar la trampa comercial no iba a disparar el costo de vida de los brasileños, ni iba a afectar el precio de la leche común de caja o de los quesos.
Mientras tanto, en las góndolas y en las industrias, los productores locales se ven obligados a competir contra precios importados que vienen con distorsiones de hasta un 60%. Es una pelea de David contra Goliat, pero con las manos atadas por nuestro propio gobierno. De hecho, en lo que va de 2026, las importaciones ya alcanzaron un récord histórico.
Si competir con precios artificialmente bajos desincentiva la inversión y funde a los tamberos locales, mañana no habrá producción nacional que nos salve. La defensa comercial no es un privilegio para unos pocos; es la garantía de que el esfuerzo del productor brasileño valga lo mismo que el de afuera. La economía no se cuida desprotegiendo a los que trabajan la tierra.
Primicias Rurales
Fuente: Marcos Bedin , MB comunicaciones y Gerardo Grosso
La compañía presenta su informe inaugural del Plan Lácteo, que involucra a más de 130.000 agricultores en más de 40 países, con resultados concretos en reducción de emisiones, bienestar animal y fortalecimiento de los medios de vida rurales.
Un enfoque integral para la sostenibilidad láctea
Buenos Aires, jueves 4 de Junio (PR/26)–Nestlé publicó su primer informe del Plan Lácteo, un documento que expone el trabajo colaborativo de la empresa con 130.000 productores de leche, más de 200 proveedores y una amplia red de socios en más de 40 países. El objetivo central es apoyar la transición hacia una producción lechera más sostenible, eficiente y resiliente, sin resignar calidad ni nutrición.
«El Plan Lácteo demuestra que la productividad, la leche de calidad y la sostenibilidad están estrechamente vinculadas y pueden reforzarse mutuamente de forma positiva», afirmó Katja Seidenschnur, responsable de sostenibilidad del negocio de nutrición y salud de Nestlé. «Junto con los agricultores, estamos desplegando soluciones y tecnologías innovadoras que les ayudan a desarrollar resiliencia frente al cambio climático y las presiones económicas».
26% de reducción en emisiones de gases de efecto invernadero
Uno de los logros más destacados del informe es la reducción del 26% del total de emisiones de gases de efecto invernadero en toda la cadena de valor láctea en 2025, en comparación con la línea de base de 2018. Esto incluye una reducción del 25% en las emisiones de metano, lograda a través de mejoras en la alimentación animal con menor huella de carbono y en la gestión del estiércol.
Al convertir los residuos del estiércol en energía utilizable o en compost para su venta como fertilizante, los agricultores reducen las emisiones, disminuyen sus costos energéticos y generan ingresos adicionales. Nestlé aplica enfoques y tecnologías basados en la ciencia a través de su Instituto de Ciencias Agrícolas y en alianza con instituciones académicas y organismos públicos de investigación.
Agricultura regenerativa y bienestar animal
En 2025, Nestlé obtuvo más del 34% de sus materias primas lácteas de agricultores que aplican prácticas de agricultura regenerativa. Estas incluyen la cobertura del suelo, la labranza mínima y la integración de árboles, métodos que mejoran la salud del suelo, la gestión del agua y la protección de los hábitats naturales.
Las mejores prácticas de bienestar animal —nutrición optimizada, atención veterinaria y sistemas de refrigeración— también contribuyen a que las vacas estén más sanas, lo que favorece una mayor calidad y productividad de la leche, en beneficio tanto de los agricultores como de los consumidores.
Fortalecimiento de los agricultores como protagonistas del cambio
Con los agricultores en el centro del plan, Nestlé los ayuda a diversificar fuentes de ingresos y desarrollar competencias empresariales, financieras y de gestión. Los productores reciben formación técnica y acceso a herramientas digitales que permiten una toma de decisiones más informada y ofrecen nuevas oportunidades de aprendizaje.
Esta profesionalización de la producción lechera está contribuyendo a que el sector resulte más atractivo para la próxima generación de agricultores, ya que los jóvenes encuentran la posibilidad de obtener ingresos estables y construir un futuro para sus familias.
Acerca de Nestlé
Nestlé es la compañía de alimentos y bebidas más grande del mundo, presente en 185 países con más de 270.000 colaboradores. Sus más de 2.000 marcas incluyen íconos globales como KitKat y Nespresso, y favoritos locales como NESCAFÉ Dolca. Tiene su sede en Vevey, Suiza, donde fue fundada hace más de 150 años. En la Argentina está presente de forma ininterrumpida desde hace más de 90 años, con siete plantas ubicadas en Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Provincia de Buenos Aires, donde trabajan más de 2.300 colaboradores.
Primicias Rurales
Fuente: Nestlé Argentina — Grupo Mass (tamaras@grupomass.net)