El especialista Gustavo Schüenemann demostró en Córdoba cómo la higiene ambiental, la reducción de tierra en la dieta y el control estricto de micotoxinas resultan determinantes para optimizar la producción lechera.
Buenos Aires lunes 31 agosto (PR/26)– Nada mejor que abrir un gran Congreso con una voz potente y muy esperada en los procesos de alimentación para vacas de tambo. Un auditorio que ocupó todas las sillas acompañó atento la disertación del Dr. Gustavo Schüenemann.
Para no andar con titubeos, el especialista compartió la primera placa en el Congreso Argentino de Contratistas Forrajeros en Córdoba: Agua + Consumo de Materia Seca + Ambiente y manejo.
“La calidad de los forrajes define la suerte de la actividad”, afirmó contundente el investigador. Y allí nomás espetó retóricamente: ahora bien, ¿qué es lo que define realmente a un programa de forrajes?
“Cambiaron los híbridos, mejoró la genética y con ellos aparecieron los forrajes de alta digestibilidad. Si a eso le ingresamos un mínimo contenido de tierra y baja contaminación de micotoxinas, obtenemos un programa eficiente”.
“Como verán, esto tiene que ver directamente con la higiene necesaria para mejorar los resultados productivos”, justificó. En Córdoba y otros puntos del país la calidad ha mejorado mucho, pero se deben moderar los riesgos asociados.
Entre los principales peligros a controlar se destacan la contaminación con tierra, las fallas en el guardado del forraje y, por supuesto, la presencia de hongos que deterioran la reserva.
“El ácido butírico tiene un impacto directo que hay que monitorear. Debemos pensar a los sistemas como un proceso integrado donde resulta vital cuidar cada uno de los eslabones”, subrayó el experto.
A su vez, Schüenemann recordó un concepto fundamental que todos conocemos pero que no siempre se vigila con el celo suficiente: el agua es determinante en todo este proceso nutricional.
El kit de control higiénico y el impacto de la tierra
Para garantizar la pulcritud de los alimentos, el especialista detalló un kit imprescindible para controlar la higiene. Este incluye saber tomar adecuadamente la muestra y analizar la digestión a las 7 horas.
Asimismo, se requiere un riguroso conteo de mohos y levaduras, junto al seguimiento de micotoxinas clave como DON, Zearalenona, Fumonisinas, T-2 y Aflatoxinas que atentan contra el ganado.
También es decisivo medir el Clostridium perfringens, bacteria que daña la barrera intestinal y altera el epitelio. Esto genera un entorno propicio para que prolifere secundariamente en animales de alta producción.
Finalmente, el protocolo exige el conteo de enterobacterias, microorganismos muy peligrosos capaces de producir infecciones graves en el pulmón, intestino y vías urinarias de las vacas.
¿Saben cuánta tierra puede comer una vaca en una alimentación sin cuidados?, preguntó el investigador egresado de Tandil e integrante de la Universidad de Ohio en Estados Unidos.
Sin los recaudos adecuados, un animal puede llegar a ingerir 1,5 kilos de tierra por día. Aunque es imposible reducirla a cero, lo normal y aceptable oscila entre los 250 y 300 gramos diarios.
Las cenizas totales en un maíz deben situarse en torno al 4 o 5%, mientras que en el sorgo se tolera hasta un 8%. Hay que auditar la dieta completa con extrema atención.
Existen raciones TMR que alcanzan un insólito 11% de cenizas, lo que representa unos 60 kilos de tierra por tonelada. Una solución práctica es contar con mayor superficie cementada.
El especialista dedicó un párrafo aparte a los lotes en terrenos arcillosos, los cuales acrecientan este problema. En Córdoba la presencia es moderada salvo en el sur, mientras que en Santa Fe y Entre Ríos es de alta a moderada.
Claves operativas: picado, logística y sellado del silo
Por todo ello, Schüenemann enfatizó que si se logra reducir la tierra en la ración, ese sobrante se reemplaza por comida real, elevando la producción de leche de manera sustancial.
A modo de repaso, los pilares centrales consisten en eliminar la contaminación por cenizas, asegurar la estabilidad microbiana y combatir sin tregua a las micotoxinas dañinas.
El investigador recordó que las micotoxinas elevan los niveles de cortisol e impactan fuertemente en la reproducción, generando un marco de inflamación y estrés físico permanente en el rodeo.
En cuanto a la estructura del alimento, volvió a poner el foco en evaluar con precisión la calidad de la fibra y el almidón, diseñando reglas prácticas y parámetros claros para interpretarlos.
Al abordar el momento clave del picado de silo, advirtió: “Si no se cuenta con máquinas propias hay que contratar según día y hora. Organizar la logística del silaje resulta determinante”.
Mostró una picadora con cabezal de 6 hileras y recomendó realizar cortes de 1,4 cm de largo, con una velocidad de avance que no debería superar nunca los 5 a 6 km por hora.
Aconsejó además mantener una altura de corte óptima, ya que al cortar demasiado bajo la maquinaria termina arrastrando e incluyendo una mayor cantidad de tierra en la reserva guardada.
Otro aspecto crítico es la velocidad para tapar el silo. El experto exhibió videos de tambos estadounidenses donde un ejército de operarios logra un sellado hermético y veloz de las reservas.
Como un recitado imprescindible, repasó la química del proceso: las condiciones anaeróbicas, bacterias y azúcares solubles elevan el ácido láctico y hacen descender rápidamente el valor del pH.
Si el pH se detiene en 6 habrá serios problemas. Para esterilizar el forraje y conservarlo impecable, es requisito indispensable lograr una caída profunda y veloz de dicho indicador ácido.
Precisó que el ácido butírico es un ácido graso de cadena corta que estimula la producción hepática de cuerpos cetónicos, actuando en sinergia con la cetosis para proteger la salud intestinal.
La auditoría como herramienta para el éxito nutricional
Si se reconoce que se trabaja en campos arcillosos, la preocupación por la higiene debe ser máxima. Es necesario someter a una auditoría completa a todo el proceso de alimentación.
Resulta imperioso repasar el diseño de la dieta, supervisar en qué condiciones se mezclan los insumos, cómo se realiza la distribución en mixer y qué come realmente la vaca.
“Si detectamos micotoxinas debemos incorporar secuestrantes de toxinas y suplementar minerales, evitando las graves hemorragias intestinales que provoca la contaminación”, alertó Schüenemann.
Asimismo, brindó recomendaciones de manejo: mantener pisos de cemento y gomas de tractores limpias, regando caminos de tránsito frecuente para evitar levantar densas polvaredas sobre el pasto.
Es fundamental monitorear los equipos de confección, cuidar la presencia de microorganismos aeróbicos y controlar la temperatura para que la ración no pierda calidad en el comedero.
Evitar en la mezcla la selección de alimento por parte de la vaca es clave para que no descarte el forraje buscando solo el grano. En este esquema, los inoculantes de calidad juegan un rol central.
“Hay que medir absolutamente todo. No es una cuestión de suerte, es estar preparados. Para tener éxito hay que aprender incluso de los fallidos”, concluyó el reconocido investigador de Ohio.
Lo que comenzó en una pequeña chacra de Cipolletti para recuperar el sabor del dulce de leche de la infancia se transformó en un referente de la quesería artesanal de alta gama, con reconocimientos internacionales de primer nivel.
Buenos Aires domingo 29 agosto (PR/26)– El deseo profundo de recuperar el verdadero sabor del dulce de leche que disfrutaba durante su infancia se convirtió en el punto de partida definitivo para Mauricio Couly, uno de los principales creadores y responsables de la aclamada Quesería Ventimiglia.
Lo que se inició tímidamente con una sola vaca en una modesta chacra del Alto Valle de Río Negro dio paso a un proyecto gastronómico de vanguardia que hoy cosecha distinciones internacionales gracias a sus quesos con auténtica identidad patagónica.
«Empezó un poco como un hobby», relata con sencillez Couly al recordar los inicios. Junto a sus dos hermanos, la familia ya estaba apasionadamente vinculada a la cocina a través del reconocido restaurante La Toscana, espacio donde las primeras elaboraciones sirvieron como valiosas pruebas.
El nacimiento de un sueño en el corazón del Alto Valle
La aventura comenzó formalmente en una pequeña propiedad de cinco hectáreas ubicada en Cuatro Esquinas, dentro de la localidad de Cipolletti. Al no tratarse de una cuenca lechera tradicional, el primer gran obstáculo fue conseguir un animal para el ordeño.
Fue así como llegó Lourdes, la emblemática primera vaca lechera de la quesería. Con su valiosa leche comenzaron a fabricar artesanalmente dulce de leche y fresca muzzarella, dando los primeros pasos de un camino transformador.
Tiempo después incorporaron progresivamente ovejas y cabras, montaron un pequeño tambo propio y acondicionaron ingeniosamente un garaje familiar para comenzar con la maduración y elaboración formal de sus primeros quesos de autor.
Crecimiento, innovación y el valor del terruño patagónico
Con el transcurso de los años, Ventimiglia experimentó un constante crecimiento hasta consolidar su propia planta de procesamiento, la cual funciona actualmente al máximo de su capacidad y ya atraviesa una prometedora etapa de ampliación.
Entre las tareas del campo, la atención del tambo y la cuidada elaboración de los productos, el proyecto brinda empleo directo a unas 15 personas. «Fuimos dándoles una impronta y un nombre propio a los quesos que la gente descubre paulatinamente», destaca Couly.
La quesería utiliza una materia prima excepcional proveniente de vacas Jersey, ovejas frisonas y cabras de las razas Anglo-Nubian y Saanen. Su catálogo abarca desde varietales frescos y de larga maduración hasta complejos quesos azules.
Para perfeccionar su oficio, Couly realizó minuciosos viajes de formación por Europa, donde aprendió avanzadas técnicas de afinado. Sin embargo, su norte no fue copiar fórmulas europeas, sino reflejar la esencia pura de la Patagonia.
El clima seco de la región, la pastura natural y la composición química de la leche impactan de lleno en el producto final. «Lo que come el animal en esta zona se manifiesta directamente en el terruño de la leche», aclara con convicción el maestro quesero.
Calidad sin prisas y la consagración en los altares mundiales
La leche extraída de sus vacas Jersey destaca por su elevada concentración de sólidos y grasas. Al no someterse a ningún proceso de desnatado previo, conserva de manera intacta toda su riqueza aromática y su potencia en boca.
A esa materia prima privilegiada se le suma un profundo respeto por los tiempos de maduración. Varios de sus quesos descansan durante más de un año en cavas especiales antes de salir al mercado para desarrollar una complejidad organoléptica única y superior.
El esfuerzo alcanzó su cúspide internacional con el Patagonzola, un memorable queso azul que obtuvo la codiciada máxima distinción Súper Oro en el prestigioso certamen World Cheese Awards 2024 frente a casi 4.800 competidores.
Adicionalmente, Ventimiglia ha cosechado 10 medallas internacionales en las últimas tres ediciones del Mundial de Quesos, brillando con creaciones destacadas como el singular Toscano y el imponente queso Cuatro Esquinas de 26 kilos.
A pesar del enorme prestigio mundial alcanzado, el clásico dulce de leche conserva su trono sentimental en la familia. Hoy lo elaboran con leche combinada de vaca, oveja y cabra, e incluso han comenzado a producir exquisitos helados artesanales.
El producto es impulsado por el Clúster Quesero de Villa María, reuniendo a productores, industrias e instituciones como el INTA en proyectos estratégicos de maduración, calidad y exportación.
Buenos Aires sábado 29 agosto (PR/26)– La cuenca lechera de Villa María ya cuenta con un queso verdaderamente propio e inconfundible. Se llama Olayón y representa el fruto directo de un trabajo asociativo y apasionado entre el INTA, diversas instituciones educativas, productores locales e industrias apasionadas reunidas en el Clúster Quesero.
Este sabroso queso de pasta dura posee cualidades técnicas fascinantes que van mucho más allá de su excelente sabor. Su estructura le permite conservarse durante períodos prolongados, posibilitando aguardar estratégicamente mejores condiciones de mercado para concretar su venta.
El desarrollo de Olayón forma parte inseparable de una experiencia colectiva mucho más amplia y ambiciosa iniciada formalmente en 2009. A lo largo de los años, este grupo coordinado logró avanzar con firmeza sobre múltiples desafíos estructurales de la cadena láctea.
Entre sus hitos principales, el Clúster impulsó con éxito una monumental cámara con capacidad de conservación capaz de almacenar más de 9 millones de kilos de queso. En la actualidad, esta infraestructura clave se alista para sumar un depósito fiscal refrigerado y despacho aduanero propio.
Esta mejora estratégica facilitará de manera directa todas las operaciones de comercio exterior para las pymes de la zona. Asimismo, se trabaja activamente en la actualización integral de los perfiles sensoriales de los quesos regionales según las pautas del Código Alimentario Nacional.
Presencia en grandes eventos y compromiso con la comunidad
Con el claro objetivo de visibilizar la excelencia regional, la entidad participa continuamente en prestigiosas ferias y exposiciones del sector agroindustrial. Estas instancias de encuentro resultan fundamentales para promocionar la calidad de los productos lácteos elaborados en la zona.
En este marco, del 3 al 6 de septiembre la organización marcará presencia en la esperada Mega Exposición del Centro Argentino (MECA), que tendrá lugar en las instalaciones de la Sociedad Rural de Villa María.
Durante esta importante edición, el renovado pabellón quesero exhibirá un imponente queso gigante de 1000 kilos elaborado especialmente por una industria asociada. La pieza será rematada con fines solidarios para colaborar con el suministro de leche en polvo a comedores y merenderos públicos.
Detrás de semejantes acciones existe una cuenca lechera formidable que concentra cerca del 30% de la producción nacional de quesos. En el espacio geográfico abarcado operan activamente más de 700 tambos y más de 50 industrias lácteas que procesan cotidianamente más de 6 millones de litros diarios.
Protocolo estandarizado y el valor de la maduración
El emblemático Olayón fue cuidadosamente ideado bajo un riguroso protocolo común de elaboración que exige un tiempo mínimo de maduración de seis meses. Habiendo sido relanzado hacia fines de 2025, en el presente ya es producido industrialmente por seis fábricas regionales.
Sergio Dequino, destacado extensionista de la Agencia de Extensión Rural INTA Villa María, detalló minuciosamente que el INTA diseñó los exigentes protocolos de producción primaria para obtener una materia prima con los parámetros de calidad óptimos.
Por su parte, la reconocida Escuela Superior Integral de Lechería (ESIL) redactó con precisión el protocolo específico de elaboración del queso, asumiendo además el seguimiento y control técnico permanente de todo el proceso de transformación.
La enorme capacidad de almacenamiento lograda responde también a una inteligencia comercial profundamente meditada. Este queso se puede guardar hasta dos años sin perder en absoluto sus cualidades organolépticas originales.
Al contrario de lo que ocurre con otros alimentos, con el paso del tiempo y la adecuada maduración, el producto gana notablemente en valor comercial. Esto concede la ventaja de salir al mercado en momentos oportunos cuando la cotización favorezca al productor e industrial.
El diseño del proyecto contempla estratégicamente que cada fábrica elabore el Olayón en sus propias instalaciones, compartiendo posteriormente la infraestructura común de almacenamiento y maduración en la cámara colectiva del Clúster.
La gran virtud de esta metodología asociativa es que ninguna empresa pierde su individualidad, permitiendo que cada pyme continúe comercializando con su marca propia. No obstante, el anhelo futuro es consolidar ventas conjuntas bajo una misma denominación unificada.
Cámara de maduración y comercio exterior
Dentro de la amplia nómina de metas trazadas desde la fundación del espacio, una de las obras con mayor impacto práctico fue la construcción de la cámara de maduración refrigerada, radicada estratégicamente en el Parque Industrial de Villa María.
Dicha planta cuenta actualmente con una asombrosa capacidad operativa de 7000 posiciones simultáneas, lo que posibilita albergar y custodiar más de 9 millones de kilos de queso de manera perfectamente sincronizada.
El siguiente gran paso estratégico de la organización consiste en la habilitación formal de un depósito fiscal refrigerado. La propuesta técnica ya cuenta con la prefactibilidad otorgada por ARCA y SENASA, encontrándose en la fase final de acondicionamiento de un sector.
Una vez operativo este espacio, habilitará fluidas operaciones de importación y exportación ágiles sin salir del predio industrial. Para el entramado pyme regional, esto abre la ventana transformadora de consolidar cargas y compartir contenedores de exportación.
Esta solución colectiva evita los elevados costos logísticos de trasladar la mercadería refrigerada hacia depósitos distantes en otros puntos neurálgicos del país, otorgando una competitividad internacional inédita a las queserías cordobesas.
Identidad sensorial y estandarización de la calidad
Durante los últimos tres años, el organismo asociativo también concretó avances fundamentales en la caracterización de los perfiles sensoriales de los quesos elaborados. El exhaustivo trabajo científico analiza atributos clave como textura, forma, tamaño, color, aroma y sabor.
Frente a la amplia diversidad existente, Sergio Dequino advirtió que la profusión de variantes derivó en la pérdida progresiva del espíritu original de ciertos quesos, planteando la urgencia de estandarizar la calidad para garantizar su reconocimiento nacional.
La rigurosa tarea busca actualizar las referencias normativas empleadas por el Código Alimentario Nacional, aportando a la categorización precisa. Para ello, un equipo multidisciplinario de técnicos e industriales establece parámetros homogéneos de evaluación.
Génesis institucional y formación para el futuro
La génesis del Clúster Quesero de Villa María se remonta formalmente al año 2009, impulsada por entidades públicas y privadas articuladas con el valioso respaldo económico y técnico del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP).
Con el tiempo, el espacio se consolidó jurídicamente como una asociación civil sin fines de lucro enfocada en potenciar el desarrollo regional lácteo, brindando especial acompañamiento al sector de pequeñas y medianas empresas.
Actualmente, la entidad congrega a nueve instituciones representativas de todos los eslabones productivos, integrando a la Federación Agraria Argentina, cooperativas, la Junta Intercooperativa, industrias, el INTA, la ESIL, el municipio y ENRED.
En esta sinergia, el INTA aporta 70 años de trayectoria institucional en materia de extensión rural y gestión, armonizando permanentemente el diálogo interinstitucional para asegurar beneficios colectivos y desarrollo territorial sostenible.
Asimismo, se ejecutan constantes programas de capacitación técnica dictados en colaboración con la ESIL, dirigidos a operarios, profesionales y productores, apostando fuertemente al crecimiento técnico del talento humano regional.
Como símbolo de esta apuesta innovadora, ambas instituciones operan en forma conjunta el tambo robotizado del Campo Cárcano, un centro de vanguardia destinado a la formación de estudiantes, ensayos científicos e investigaciones aplicadas.
Acorralados por el desajuste de precios y costos en alza, los productores lácteos sufren una severa caída en su poder de compra mientras la industria retiene precios por temor a la sobreoferta de primavera y acecha el impacto de un Niño muy fuerte.
Buenos Aires, domingo 23 agosto (PR/26)– Los productores de leche se encuentran completamente acorralados por un feroz descalabro en sus precios relativos. Mientras enfrentan un imparable aumento en los costos de producción, el valor que reciben por su trabajo sufrió una drástica pérdida del -16% en su poder de compra con respecto al año pasado.
Esta dramática realidad ocurre en un escenario donde el mercado interno absorbe el 70% de la leche. Los precios mayoristas lácteos ajustaron un +18,8% interanual y el mix en góndola trepó un +22%, mientras que al tambero solo le liquidaron un escaso +9,6% (según datos de junio, a la espera del Índice Mayorista de julio).
Stocks en mínimos históricos y cautela industrial
Por su parte, la industria láctea llegó a junio de 2026 con el nivel de stocks más bajo para ese mes en los últimos diez años. Las PyME logran vender con fluidez y sostienen una demanda firme, pero se chocan con serias dificultades para trasladar aumentos a sus precios.
Como consecuencia directa, sus márgenes de ganancia se redujeron sensiblemente, una situación agravada por el fuerte incremento en el costo de la energía. Según estimaciones técnicas, el nivel de stocks explica cerca del 40% de la variación del precio de la leche al productor.
En un ciclo normal, semejante escasez habría disparado un aumento marcado de la materia prima. Sin embargo, el temor a que se repita la ola de leche de la primavera 2025 mantiene paralizada a la industria: necesitan la leche, pero nadie quiere dar el primer paso y los precios seguirán flotando cerca de los valores actuales.
Factores que podrían encender la competencia y tensión comercial
Todo este panorama asume que el escenario se mantiene congelado. Pero si en el backstage se reactiva la actividad —como el regreso de Sudamericana de Lácteos procesando entre 100.000 y 250.000 litros diarios, o la reapertura de plantas de Verónica o SANCOR—, la competencia por la leche se tensionará de inmediato.
En paralelo, avanza una silenciosa “selección de tambos”. Con las grandes plantas trabajando al límite y casi sin capacidad para absorber los excedentes de las PyMES, las empresas empiezan a priorizar a sus proveedores según volumen, cercanía, costo de recolección, regularidad, calidad o potencial de crecimiento.
Esta filtración no llega como un rechazo explícito, sino a través de menores bonificaciones, mayor peso del costo del flete, límites al crecimiento o condiciones comerciales menos favorables para los establecimientos más pequeños o alejados.
El clima como amenaza y el diagnóstico del sector
A este complejo marco se le suma la amenaza de un fenómeno de El Niño Muy Fuerte, que podría desbaratar las expectativas de una primavera abundante. Las lluvias excesivas golpearían la producción, la calidad de los forrajes y los caminos de acceso para la recolección.
Las zonas más golpeadas serían las cuencas vulnerables como la del Salado, junto con áreas bajas, lagunas, llanuras con napa somera y lento drenaje. Con los stocks ajustados, cualquier caída en la oferta disparará rápidamente la presión por conseguir materia prima e impulsará los precios.
El monitoreo constante realizado por el IAPUCo sobre la Cadena Láctea argentina revela con preocupación que lo que antes era variabilidad hoy es una firme tendencia: las cuentas generales dan negativo, pero la peor parte se la lleva el tambero. En esta tormenta, mientras algunos navegan, otros achican.
El último informe de Coninagro revela una recuperación desigual en el campo: mientras la ganadería y los granos ganan terreno para adquirir bienes clave, la lechería y las economías regionales enfrentan un panorama cada vez más exigente.
Buenos Aires, domingo 23 agosto (PR/26)– La capacidad de inversión del campo argentino muestra signos claros de recuperación frente a 2025. Tanto la agricultura como la ganadería vacuna lograron mejorar su poder de compra para acceder a bienes de capital, aunque varios indicadores clave todavía se encuentran por encima de sus promedios históricos.
En su reciente informe mensual, CONINAGRO analizó a fondo el poder adquisitivo de siete productos emblemáticos: soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y yerba. Dicho indicador mide la capacidad real de la producción para adquirir insumos, afrontar costos y realizar inversiones estratégicas.
El relevamiento monitorea la evolución entre precios y costos mediante un enfoque integral de insumo-producto que evalúa más de 20 variables, desde herbicidas y fletes hasta maquinaria pesada. Su objetivo central es aportar claridad sobre la competitividad de los productores en el contexto actual.
Durante julio de 2026, los resultados mostraron matices marcados según cada sector. Mientras la carne vacuna y los principales granos ganaron terreno en el acceso a bienes de capital, la lechería y diversas economías regionales sufrieron un retroceso en su capacidad de compra.
Camionetas y tractores: la ganadería lidera la mejora de poder de compra
La ganadería vacuna destacó como una de las actividades más favorecidas. Para comprar una camioneta Hilux 4×4 se precisaron 11.238 kg de novillito, lo que representa una baja del 22,5% respecto a julio de 2025 y un ahorro directo de 3.262 kg de carne interanual.
En la agricultura, la soja registró la relación más favorable para conseguir la pick up, demandando 107 toneladas (un 20% menos que el año anterior). Por su parte, el trigo requirió 170 toneladas (5% menos) y el maíz necesitó 191 toneladas (6,5% menos).
La otra cara de la moneda la vivieron la lechería y la yerba mate. El sector lácteo debió entregar 99.755 litros de leche (5% más interanual), mientras que los productores yerbateros necesitaron 202 toneladas, sufriendo un severo encarecimiento del 35% frente a 2025.
En el rubro de maquinaria agrícola, adquirir un tractor exigió 44.725 kg de novillito, registrando un importante alivio del 22% interanual. En tanto, la soja requirió 424 toneladas (101 toneladas menos que un año atrás), aunque esa cifra aún se sitúa un 11,5% por encima del promedio histórico.
Para acceder a un tractor, la lechería tuvo que destinar 396.988 litros de leche, lo que implicó un aumento del 6% en comparación con el año pasado y un 14% por encima de la media quinquenal.
Respecto a las cosechadoras, el maíz demandó 2.263 toneladas (6% menos interanual) y el trigo necesitó 2.020 toneladas (5% menos). La sembradora anotó una de las mayores mejoras para la soja, requiriendo 313 toneladas (27,8% menos que en 2025).
El mercado inmobiliario rural: la ganadería gana accesibilidad, los granos se encarecen
El acceso a la tierra agrícola mostró un escenario complejo. En la zona maicera, una hectárea requirió 55,5 toneladas de soja, un 12% menos que hace un año, aunque permanece un 27% por encima de su referencia histórica.
Para los cereales la situación fue más desfavorable: comprar una hectárea demandó 99,5 toneladas de maíz (2% más interanual) y 88,8 toneladas de trigo (3,5% más que en 2025), ubicándose un 33% y 39% sobre sus medias históricas respectivamente.
En contraposición, la ganadería en la zona de invernada necesitó 3.168 kg de novillito por hectárea, logrando un ahorro del 8% interanual. En las zonas de cría, la adquisición exigió 738 kg de ternero, mejorando un 17% frente al año anterior.
La lechería volvió a registrar el indicador más crítico al momento de buscar hectáreas productivas: se precisaron 28.120 litros de leche por unidad, lo que representa un aumento del 24% interanual y un encarecimiento del 37% frente al promedio histórico.
El desafío de la reposición: mayores exigencias para transformar granos en carne
La reposición de hacienda se volvió más costosa, en particular para aquellos esquemas agrícolas que buscan volcar sus granos a la ganadería. Comprar un kilo de ternero requirió 1,37 kg de novillito, es decir, un 7% más que en julio de 2025.
Para el sector agrícola el desafío fue superior: reponer un kilo de ternero demandó 13 kg de soja (11% más interanual) y 23 kg de maíz (29% más que un año atrás). Estas cifras superan en un 45% y 52% sus respectivos promedios quinquenales.
La nota positiva de esta categoría la aportó el tambo. La reposición de una ternera R.C. exigió 2.133 litros de leche, reflejando una leve mejora del 1,5% interanual y situándose un 17% por debajo de la media de los últimos cinco años.
La tradicional empresa láctea acumula un pasivo millonario entre bancos y cheques rechazados.
Tras meses de parálisis productiva, la firma santafesina busca evitar la quiebra en la Justicia.
Buenos Aires, sábado 22 agosto (PR/26)) — La histórica firma Lácteos Verónica, que opera tres plantas de procesamiento en la provincia de Santa Fe (Clason, Lehmann y Suardi), solicitó la apertura de su concurso preventivo de acreedores al registrar un pasivo de $15.945 millones tras atravesar meses de profunda parálisis productiva y cesación de pagos salariales.
La presentación tramita ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 17, Secretaría N° 34, en la ciudad de Buenos Aires, con el patrocinio del Estudio Alegría, Buey Fernández, Fissore & Montemerlo.
En su argumentación técnica, la administración conducida por la familia Espiñeira presentó un balance financiero deteriorado que comprende $4745 millones en obligaciones bancarias con entidades como Catalinas Cooperativa de Crédito, Credibel, Banco Galicia, Banco Santander, Banco Provincia, Banco Ciudad, Banco Industrial, Banco Nación y Banco Macro, además de más de 2900 cheques rechazados por un saldo de $11.200 millones.
La debacle previa incluyó un frustrado Procedimiento Preventivo de Crisis que buscaba desvincular a unos 200 empleados y afectó la operatoria de 150 productores tamberos que reclaman acreencias acumuladas por US$60 millones.
Productores tamberos reclaman acreencias por alrededor de 60 millones de dólares a la compañía.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la iniciativa en la Justicia comercial busca esquivar la quiebra definitiva en un escenario donde las autoridades provinciales ya preveían el desenlace. Desde el Ministerio de Trabajo santafesino que lidera Roald Báscolo admitieron que “era sabido que podría ocurrir”, luego de haber tenido que articular asistencia alimentaria junto a la Municipalidad de Suardi para auxiliar a los operarios perjudicados por el cese de haberes.
Ante la falta de respuestas directas por parte del directorio de la láctea, el delegado de Atilra en Lehmann, Domingo Possetto, expresó: “No sabemos qué puede ocurrir. Los trabajadores no quieren confrontar sino trabajar y cobrar, algo que hace mucho tiempo no pueden hacer”.
Paralelamente, la cooperativa cordobesa Copalac acordó operar a fasón las instalaciones de Suardi para ingresar leche cruda y producir leche en polvo, otorgando ocupación provisoria a 30 dependientes.
Sobre este pacto, la representación sindical de Atilra aclaró que “Copalac asumirá la responsabilidad solidaria por las obligaciones laborales y de la seguridad social de los empleados que se incorporen a prestar tareas en el marco de este acuerdo”, interrumpiendo momentáneamente una etapa de parálisis para una marca que entre enero de 2020 y abril de 2025 supo exportar manufacturas por más de US$102 millones a mercados internacionales.