Este 2 de abril la Iglesia celebra el Domingo de Ramos con lo que se da inicio a la Semana Santa. La celebración central de la Misa incluye la lectura de dos pasajes del Evangelio. El primero de ellos se lee antes de la Procesión de las Palmas -generalmente fuera del templo- y el segundo se lee como es habitual, como parte de la Liturgia de la Palabra -dentro del templo-.
El Evangelio para la Procesión de las Palmas está tomado de Mt 21, 1-11 y corresponde a la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén; mientras que la lectura principal del Evangelio corresponde al relato de la Pasión de Cristo, también tomado del Evangelio según San Mateo (Mt 26, 14–27, 6).
A continuación te presentamos ambas lecturas.
Cuando se aproximaban ya a Jerusalén, al llegar a Betfagé, junto al monte de los Olivos, envió Jesús a dos de sus discípulos, diciéndoles: “Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encontrarán amarrada una burra y un burrito con ella; desátenlos y tráiganmelos. Si alguien les pregunta algo, díganle que el Señor los necesita y enseguida los devolverá”.
Esto sucedió para que se cumplieran las palabras del profeta: Díganle a la hija de Sión: He aquí que tu rey viene a ti, apacible y montado en un burro, en un burrito, hijo de animal de yugo.
Fueron, pues, los discípulos e hicieron lo que Jesús les había encargado y trajeron consigo la burra y el burrito. Luego pusieron sobre ellos sus mantos y Jesús se sentó encima. La gente, muy numerosa, extendía sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de los árboles y las tendían a su paso. Los que iban delante de él y los que lo seguían gritaban: “¡Hosanna! ¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!”.
Al entrar Jesús en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. Unos decían: “¿Quién es éste?” Y la gente respondía: “Éste es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea”.
Evangelio (Mt 26, 14–27, 66)
En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?” Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregárselo.
El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?” Él respondió: “Vayan a la ciudad, a casa de fulano y díganle: ‘El Maestro dice: Mi hora está ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa’ ”. Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la cena de Pascua.
Al atardecer, se sentó a la mesa con los Doce, y mientras cenaban, les dijo: “Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme”. Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por uno: “¿Acaso soy yo, Señor?” Él respondió: “El que moja su pan en el mismo plato que yo, ése va a entregarme. Porque el Hijo del hombre va a morir, como está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre va a ser entregado! Más le valiera a ese hombre no haber nacido”. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le respondió: “Tú lo has dicho”.
REFLEXIÓN

Hola, buenos días, hoy sor Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día. Dominicas de Lerma, España
LOS MEJORES RAMOS
¡Feliz Domingo de Ramos! Estamos ante el pórtico de la Semana Santa y, al vivir esta fiesta, nos adentramos de lleno en estos días Santos.
En la sacristía hemos estado con muchos preparativos: preparando los ramos, todo lo necesario para la procesión… Y es que todos estos días, que están tan llenos de signos, no podemos dejarlos pasar sin más.
Aquel primer “domingo de Ramos”, Jesús entró en Jerusalén montado en una borrica. Y los peregrinos, que acudían también a Jerusalén para la fiesta de la Pascua, comenzaron a aclamarle con gritos. Cortaban ramas de los árboles, ponían sus mantos… lo que llevaban y encontraron a mano, alfombrando el camino a su paso.
Me impresiona porque todos ellos habían oído hablar de Él, de sus proezas. Muchos le habrían visto hacer milagros y, al verle entrar en Jerusalén, todo fue improvisado. Nadie preparó nada, ponían bajo sus pies sus mantos, las ramas que cortaban en aquella ladera… fue como un resorte que brotó del corazón y se fue contagiando. ¡Esas cosas que hace el Espíritu Santo!
Es cierto: hoy en día hay muchos preparativos que no se pueden dejar para la improvisación, porque los ramos no se podrían encontrar tan fácilmente, y estos son un signo de esta entrada triunfal de Cristo como Rey victorioso.
Pero también hoy necesitamos la parte improvisada: también hoy, junto con las ramas de olivo y romero o con las palmas, queremos aclamar al Señor como Rey y poner a Sus pies “lo que llevamos entre manos”. Sí, aquello en lo que queremos dejar que sea Él el que venza. Y junto con los cantos hebreos, podemos decir con el corazón: “Hosanna”, que significa “sálvanos”.
Pero, ¿de qué necesito que Él me salve? Este es el mejor ramo que puedo desplegar para aclamarle. Esta es la puerta que la Iglesia nos regala para dejar que Cristo entre triunfal en nuestras vidas, y ahí venga a vivir su pasión, muerte y Resurrección.
Hoy el reto del amor es desplegar el verdadero ramo de lo que llevas en el corazón, para ponerlo a los pies del Señor. Canta ya la victoria de todo un Dios que se ha querido entregar a la muerte por salvarnos.
VIVE DE CRISTO
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¡Feliz día!
El Papa Francisco invita a vivir la Semana Santa siguiendo el ejemplo de la Virgen María
Papa Francisco. Crédito: Daniel Ibáñez (ACI)2 de abril de 2023 / 10:20 a. m.
En sus palabras previas al rezo del Ángelus dominical, el Papa Francisco invitó a los fieles a vivir la Semana Santa siguiendo el ejemplo de la Virgen María, que “siguió a su Hijo con la cercanía de su corazón”.
El Santo Padre dirigió el rezo del Ángelus al término de la Misa de Domingo de Ramos, que fue celebrada en la Plaza de San Padre, ante la presencia de 60 mil fieles.
“Hermanos y hermanas, con esta celebración hemos entrado en la Semana Santa. Los invito a vivirla como nos enseña la tradición del Santo Pueblo Fiel de Dios, es decir, acompañando al Señor Jesús con fe y amor”, señaló el Pontífice.
“Que la Virgen nos ayude a permanecer cerca de Jesús presente en las personas que sufren, descartadas, abandonadas. Que la Virgen nos lleve de la mano a Jesús presente en estas personas”, exhortó el Santo Padre.
Reza esta oración al poner en casa los ramos de olivos benditos este Domingo de Ramos
Al terminar la Misa del Domingo de Ramos, muchos fieles acostumbran colocar sus ramas de olivos benditos en sus hogares o lugares de trabajo. Sin embargo, se debe recordar que no se conservan como amuletos, porque eso sería superstición, sino que son “signos de la paz mesiánica” que nos recuerdan hacer de nuestra vida un don para Dios y nuestros hermanos.
A continuación, compartimos una sencilla oración para colocarlos en casa:
Que tu Hijo Jesús y la Virgen María reinen en él.
Danos paz, amor y respeto,
para que respetándonos y amándonos
los sepamos honrar en nuestra vida familiar,
sé Tú, el Rey en nuestro hogar.
Amén.
Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa
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