Tras liderar el histórico retorno humano a la órbita lunar en abril de 2026, Reid Wiseman regresó transformado: el ingeniero de sistemas y veterano de guerra confesó que la magnitud de lo vivido lo llevó a buscar refugio en la fe al tocar tierra.

Buenos Aires, sábado 18 abril (PR/26) — Reid Wiseman, el capitán de la Artemis II: el hombre detrás de la misión. Nacido en Baltimore hace 50 años, la vida de Reid Wiseman es un testimonio de disciplina militar y resiliencia personal.

Aunque el mundo lo reconoce hoy como el comandante que guio a la humanidad de regreso a las cercanías de la Luna, su camino se forjó en la Marina de los Estados Unidos, donde acumuló casi tres décadas de servicio y misiones de combate que le valieron la Legión al Mérito.

El encuentro con lo sublime: Al aterrizar después de orbitar la luna al mando de la misión que orbitó la luna, solicitó de inmediato la presencia de un capellán naval. «Ver la cruz en su cuello fue la única forma de soltar la intensidad de lo que presencié», admitió ante la prensa.

«Es el principio de su conversión religiosa», dicen algunos analistas.

Explicó que «no había otra vía para explicar nada o experimentar nada» más que buscar esa conexión espiritual tras el impacto de la travesía, según informaron fuentes como National Catholic Register y The Times of India.

Contexto religioso:
  • Si bien algunos reportes en redes sociales mencionaron una «conversión» similar a la de San Pablo, las palabras directas de Wiseman citadas por los medios se centraron más en una respuesta emocional intensa ante lo sublime de la experiencia espacial que en un cambio doctrinal religioso específico.
  • Su compañero de misión, Victor Glover, quien sí es una persona religiosa, reiteró que la experiencia fue increíblemente intensa para toda la tripulación, subrayando la profundidad de lo que sintieron al ver la Tierra desde la órbita lunar.
En resumen, Reid Wiseman no anunció formalmente una conversión religiosa, pero experimentó un momento espiritual/emocional profundo y conmovedor que lo llevó a buscar consuelo en la fe al regresar de la misión Artemis II.
Artemis II llega a la Tierra
IMPACTANTE! El astronauta de Artemis II, Reid Wiseman, confesó que, aunque no es religioso, se quebró en LÁGRIMAS al ver la CRUZ .

  • «No creo que la humanidad haya evolucionado hasta el punto de ser capaz de comprender lo que vimos»

Para Wiseman, el uniforme y los títulos de Ingeniero en Sistemas son secundarios frente a su rol más complejo: el de padre soltero. Tras quedar viudo, el astronauta debió equilibrar el riguroso entrenamiento de la NASA con la crianza de sus dos hijos, una experiencia que él mismo describe como su mayor aprendizaje de vida.

De la estación orbital a la frontera lunar

Wiseman no es un extraño en el vacío. En 2014, ya había habitado la Estación Espacial Internacional (EEI) durante 165 días, donde ejecutó cientos de experimentos y pasó 13 horas flotando fuera de la nave en caminatas espaciales.

Pero la Misión Artemis II fue diferente. No se trataba de orbitar a baja altura, sino de lanzarse hacia lo desconocido.

La huella invisible del espacio

Al concluir la travesía este abril de 2026, lo que capturó la atención global no fue un dato técnico, sino su quiebre emocional. Wiseman, un hombre formado en la lógica científica, relató que al ver la Tierra desde la distancia lunar experimentó algo que las palabras no alcanzan a cubrir:

 

  • Un eclipse revelador: Ver un eclipse solar desde la Luna fue, según sus palabras, una experiencia para la cual la mente humana aún no está biológicamente preparada.

  • Trascendencia: Aunque evita las etiquetas religiosas rígidas, Wiseman dejó claro que la inmensidad del cosmos le arrebató la indiferencia, obligándolo a buscar una conexión con lo sagrado para procesar el impacto de haber sido uno de los pocos seres humanos en alejarse tanto de su hogar.

Primicias Rurales

Fuentes: Varias